Ds: Sword Art Online (SAO) es propiedad de Reki Kawahara y sus asociados. Esta obre fue hecha sin fines de lucro.
Este fic pertenece al evento #HallowersarioKiriasu que organizó SAO_Fickers.
¡Gracias por hacerlo!
Tema: Aniversario arruinado.
Aniversario del 24 de octubre.
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Tsuneni
El cielo despejado que cubría la creciente tierra de Underworld fue rápidamente cruzado por un destello veloz y plateado, dejando un rastro de humo blanco producto de los elementos térmicos junto al ruido que producían estos mismos al fluir de manera poderosa y letal dentro las cámaras de fusión. La nave con forma de dragón emergió de una nube y a velocidad vertiginosa se dirigió en picada hacia la plataforma de aterrizaje de la gran catedral de Centoria.
La mañana del día 24 del décimo mes según el calendario humano, Kirito, el Rey Estelar, regresó del territorio de la colonia humana en el planeta Admin después de reunirse por largos días con los encargados de dicho lugar. Sus hombros crujieron en estrés y cansancio, la cómoda silla de cuero negro equipada en su dragón no era lo suficiente para quitarle los malestares vigilar y proteger su mundo.
Ordenó a las puertas de cristal templado abrirse para saltar fuera de la cabina, aterrizando con un suspiro alegre en la firme superficie de concreto. Un grupo de asistentes de arsenal se acercaron a dar los cuidados necesarios al gran mecha-dragón y recibir con una feliz bienvenida a su gobernante.
A lo lejos Kirito pudo divisar los cabellos color índigo de la líder de los caballeros, Fanatio, quien se acercaba con una sonrisa tranquila y lo que parecía ser un rollo enorme de pendientes en su mano derecha.
Un suspiro escapó de los pulmones del chico, no se sentía lo suficientemente viejo como para tener tantas responsabilidades, pero tampoco se sentía lo suficientemente joven como para seguir manipulando elementos térmicos y salir huyendo en la nave.
Y es que en verdad estaba muy cansado y adolorido, solo quería ver a la reina y que esta le contara como los dragones de Tieze y Ronye crecían cada día más. Al parecer todavía no sería posible.
—Sea bienvenido su majestad. —una ligera inclinación de cabeza acompañó el saludo de la caballero.
—Gracias, pero en serio no me llames "majestad" ¿o ya se te olvido que intentaste matarme una vez?
Una sonrisa socarrona decoró las facciones de Kirito. La mujer solo movió su cabeza en negación mientras sonreía y le entregaba el rollo que cargaba.
—Como podría olvidarlo. De igual manera, hago entrega del aviso que se recibió hace un par de horas sobre la visita del líder Ishkan.
—¿Ese luchador bueno para nada vendrá? ¿Hay algún evento que estoy olvidando?
—No estoy enterada su maje... Kirito-dono, pero también tiene una serie de reuniones con los emperadores de Cardina.
—Cierto, recuerdo eso. ¡Bien! —dio una fuerte palmada en el aire. —Déjame refrescarme un poco y luego iré corriendo al piso 50 para reunirme con ellos.
Había comenzado a caminar hacia el interior de la catedral cuando frenó en seco, haciendo que sus zapatos hicieran fricción con el concreto y girando medio cuerpo lanzó una pregunta a la comandante parada detrás de él.
—Por cierto, ¿Sabes dónde...
—Asuna-san se encuentra en la biblioteca sagrada, seguramente teniendo una sesión intensa con las bibliotecarias. —una sonrisa traviesa pintó el rostro bonito de la mujer con armadura.
—Comprendo, gracias. —la mueca desganada mal disimulada que se coló en el rostro del gobernante fue todo un poema a la decepción.
Lo que más necesitaba en ese momento era un mimo de parte de su novia, esposa y reina.
"Esposa..."
Su subconsciente repitió la misma palabra una y otra vez, haciendo que llevara su mano derecha hasta el dedo anular de su mano izquierda, sintiéndolo vació. Se sentía solitario sin su argolla matrimonial, allá en ALO era como un signo de pertenencia que lo hacía sentirse como en casa.
Pero ahora, esa gran catedral del color de la tiza era su hogar y quizás para volverlo completamente suyo debería mandar a forjar unas alianzas con el viejo Sadore.
Haciendo una nota mental dejo el tema de lado y se dirigió con paso tranquilo hasta su habitación, talvez el destino le sonreía y se encontraba con ella en algún pasillo de la catedral.
No fue así... y aun cuando se tomó tiempo de más en el nonagésimo piso, dándose un baño relajante, no se cruzó con la castaña por ningún lado. De seguro, Asuna estaba siendo la maestra de las bibliotecarias porque en todos esos años que llevaba practicando ritos de nivel muy riesgoso y superiores al suyo, sus conocimientos en artes sagradas superaban los de la mayoría.
Como todo una ojousama, Asuna sobresalía con su belleza e inteligencia.
Antes de arrastras los pies hasta el salón de reuniones, metió en su boca un par de pastelillos de miel que alguien había dejado en su habitación, si fue la Reina quien realizó tal detalle debería agradecerle como se debe más tarde, de preferencia más pronto que tarde.
Cuando abandono la lujosa habitación que compartía con su novia, antes de cruzar por el pasillo que daba con el salón de reuniones, nuevamente, la comandante Fanatio lo intercepto.
—Kirito-dono, los emperadores ya lo esperan en el salón... se ven un poco molestos, como siempre. —una sonrisa tensa se dibujo en las facciones finas de la caballero.
—Si, si. Supongo que tienen miles de quejas que poner de ellos mismos. Como sea ¿Entraras a la reunión?
—Me temó que no, Berchie ha presentado un comportamiento extraño así que cuidare de él por el momento.
—Claro, entiendo. —un asentimiento preocupado movió los largos mechones negros. —Entonces, cuida mucho del pequeño, los veré más tarde en la reunión general.
—Esa reunión fue suspendida. —los ojos dorados de la mujer brillaron en una emoción desconocida.
—¿Suspendida? ¿Por qué?
—Le comenté que el Comandante Supremo del Ejército del Territorio Oscuro lo visitaría hoy, no tardara más que un par de horas en llegar, así que le pido que sea lo más breve posible con los emperadores y reciba cordialmente a nuestro vecino gobernante. —el rostro serio de la mujer no dejo rastro de dudas.
—Entonces está bien, seré lo mas breve posible. Supongo que la Caballero Scheta y su hija lo acompañan.
—Así es, Ronye y Tieze están muy emocionadas por la llegada de la pequeña.
—Puedo imaginarlo. Bien, que se preparen todos para recibirlo. —el espadachín recordó los momentos aquellos donde la pequeña fue protagonista y donde Ronye hizo un gran trabajo protegiéndola.
Antes de entrar de lleno al salón, la caballero de armadura purpura lo llamo con rostro serio.
—Kirito-dono.
Él giro su cabeza y mirándola con la pregunta marcada, ella continuó.
—Es muy importante que sea breve en esa reunión, asistir a la recepción que se le ha preparado al Comandante en el piso 80 le es imprescindible.
—Lo entiendo Fanatio, no faltare. —le dedicó una última sonrisa y se adentro al calvario de lidiar con aristócratas ancianos.
Y como siempre lo supuso, una jornada llena de momentos tensos, ganas de golpear a un emperador con un sartén caliente y mucho desgano lo enclaustro por un buen par de horas. Quizás fueron unas cinco o seis, porque cuando hecho una ojeada por los grandes ventanales del salón, Lunaria comenzaba a dejar filtrar su luz por el cielo.
Fue ahí cuando maldijo todo lo que podía, el pugilista y la caballero debieron haber llegado hace horas si usaron un mecha-dragón para transportarse. Ni Asuna, el concejo y los caballeros estarían contentos por probablemente no haber asistido a la bienvenida.
Utilizando el elevador elemental suministrándole una carga de diez elementos, soportando la sensación de vértigo y pánico que se alojó en su estómago, subió lo más rápido que pudo hasta el piso lleno de flores encontrándose con el humano de piel morena y la caballero líder conversando animadamente. Eso y que todo el salón parecía más arreglado de lo normal para una bienvenida.
Había mesas largas cargadas de comida junto a una fuente gigante de lo que parecía ser vino de Roka, una fruta de sabor amargo pero que al fermentarse se convertía en el vino más dulce que podía existir. Además de pequeños aperitivos, bandejas enormes con pescados blancos, grandes trozos de cordero y faisanes desprendían un olor agradable a comida deliciosa, al igual que una gran cantidad de postres que decoraban la mayoría de mesas con sus colores.
La mayor parte del piso tenía pequeños tubos de luz que funcionaban con elementos térmicos iluminando delicadamente toda la zona. Las flores amarillas que crecían en mayoría por todo el pasto le daban un toque mágico con las luciérnagas que las acompañaban. Todo el piso parecía ambientado en el viejo Aincrad, lleno de luces mágicas.
Se acercó hasta el par que desde que llegó en el elevador lo habían estado observando con pena, no había muchas personas en el lugar, pero pudo divisar a Tieze y Ronye del otro lado del salón, a Deusolbert comiendo un gran plato de pescado, Entokia bebiendo vino y a Berchie junto a Lisetta que jugaban bajo la supervisión de la caballero Scheta.
—Supongo que llego un poco tarde a tu bienvenida... —estrecho con fuerza la mano del luchador, midiendo sus fuerzas como siempre. —Pero, de todas formas, bienvenido a Centoria central.
—Gracias, pero creo que no te has enterado muy bien de los deta...
—¡Ejem!
Un carraspeo fuerte interrumpió las palabras del hombre con la bandana en la cabeza, Fanatio lo miro con reproche mientras censuraba su actuar.
—Lo que el Comandante quiere decir es que llegar tarde, demasiado tarde y probablemente cometiste un grave error. —el ceño fruncido de la mujer dejaba entrever su mal humor.
Ishkan tragó pesado y dando una escusa nerviosa, aterrado por los ojos turbios de la mujer de pelo índigo, salió corriendo a protegerse en las faldas de su esposa.
—¿Qué quieres decir Fanatio? —la duda le estaba comiendo el cerebro y un sentimiento de alarma se quedó en su pecho.
—El Comandante Iskhan llegó hace un par de días a la catedral, lo de su bienvenida era solo una mentira para traerlo aquí porque...—dudo por un momento, quizás no era su deber informarle de aquello, pero al diablo. La cara de decepción que puso la soberana al comprender que el irresponsable del rey no asistiría a la fiesta le causo un terrible mal humor. —Porque quien preparo toda esta celebración fue la Reina Asuna, ella nos comentó que esta era una fecha especial para ustedes y que deseaba celebrarlo con todos nosotros. Así que, en los días que estuvo fuera ella se encargo de organizar e invitarnos a todos.
Un sudor frio recorrió la espalda y frente del espadachín, por un momento, mientras su cerebro procesaba toda la información su corazón dejo de latir y casi se desmaya. Con la voz temblorosa soltó lo siguiente:
—Fanatio, ¿Qué día es hoy?
—vigésimo cuarto.
—Mierda...
—¿Qué?
Kirito ya no respondió, se le cayó el alma a los pies. Casi se cae de espaldas de no ser por un conveniente pilar apostado detrás de él.
Había olvidado su aniversario de bodas en Aincrad, su única boda hasta el momento. ¡¿Cómo pudo olvidar el evento más importante de su vida?! ¡Y había estado pensando en eso cuando regreso! Ni aun así pudo recordarlo, ni conectar las punzadas de que había que hacer algo que bailaban en su mente. ¿Acaso era estúpido?
De repente toda el hambre que puso sentir desapareció por arte de magia y tomando de manera brusca los hombros de la mujer de ojos dorados preguntó en tono afligido.
—¿Dónde está Asuna?
—No lo sé, ella se disculpó con nosotros diciendo que se había sentido indispuesta y se marchó. Dada su reacción y la de Asuna-san, la de una estrella brillante apagándose lentamente, que supongo que si has cometido un grave error.
El espadachín suspiró, otra vez había logrado que Asuna se pusiera triste por su culpa.
—Probablemente sea el peor de toda mi vida. —se enderezó y acomodando su larga chaqueta dijo con tono solemne. —Diles a todos que disfruten la fiesta, que coman hasta saciarse, si la reina descubre que la comida fue desperdiciada probablemente sientan la ira de tan hermosa estrella.
Fanatio sonrió, el lazo que unía a ese par era tan fuerte y obvio que le llenaban el corazón de una cálida sensación, haciéndole recordar su propio lazo que cruzaba este mundo y la mantenía unida con aquella alma que esperaba por ella en la eternidad.
—Así se hará su majestad. —una leve inclinación de cabeza sirvió de despedida para el monarca que se alejaba en dirección al elevador.
Sin decir palabra, libero una cantidad prudente de elementos térmicos haciendo descender el aparato automático.
Tan pronto como el piso desapareció de su vista, su porte recto de desmorono en un mohín nervioso. ¿Qué iba a hacer? ¡Estaba aterrado! Tenía dos opciones, que Asuna lo estuviera esperando con su espada, la "Radiant Light" con una potente habilidad de espada cargada y el golpe que se llevaría dolería más que aquella vez cuando fue cortado a la mitad. Luego estaba la otra opción, esa donde Asuna lo ignoraría o le restaría importancia, sumiéndose en su propia tristeza sin dirigirle la palabra, ahí reflexionó que ya no estaba seguro de cual opción le dolería más.
Se dirigió a su habitación al oeste y con pasos tembloroso cruzó el espacio que había entre la entrada del cuarto y los aposentos. Sin rastro de la pelirroja por ningún lado. Pudo notar como la espada de la diosa estaba colocada en su respectivo soporte, brillando ante la suave luz de una vela encendida. La opción de morir con un golpe critico por habilidad de espada fue descartada.
Abrió con cuidado la puerta de la recamara, un cuerpo acostado de lado le dio la bienvenida. Asuna dormía, la respiración lenta de su torso era evidencia de ello, Lunaria iluminaba su rostro angelical, que con los labios entreabiertos dejaba escapar exhalaciones tranquilas. Elevó una mano hasta la mejilla blanca de ella, la sintió suave y levemente húmeda, ella había llorado.
Se sintió como la peor basura del mundo, no era la primera vez que celebraban su aniversario de casados, la mayoría de veces lo hacían ellos dos con una cena y un agradable momento juntos. El que Asuna haya decidido compartir el momento con todos solo lo hacía sentirse peor.
—Perdón...—se sentó en el suelo de cubierto por una suave alfombra, apoyando su peso en el borde de la cama y acariciando el rostro dormido de la reina de Underworld.
Y como si la doncella lo hubiera escuchado, sus cejas se fruncieron y suspirando buscó una posición más cómoda haciendo que sus mechones de color del atardecer cayeran por todo su rostro. Kirito solo pudo observar con adoración a la mujer frente a él.
El cansancio de todos los días atrás, sumado a lo ajetreado de hoy y la desgracia que hizo comenzaron a pasarle factura, los movimientos circulares que realizaba en la mejilla de la pelirroja cada vez se hicieron más lentos hasta que finalmente la mano grande del pelinegro cayó laxa junto a la mano más pequeña y fina de Asuna. Kirito había caído profundamente dormido, ahí sentado en el suelo con la cabeza apoyada en un brazo siendo sostenido por el borde de la cama. Definitivamente despertaría con un terrible dolor muscular.
La mano de Kirito rozó los dedos con los de Asuna y como si de dos imanes se tratara, al instante los dos engancharon sus manos firmemente en su estado de inconciencia por el sueño.
...
A la mañana siguiente, el ruidoso estruendo de las campanas de la catedral lo despertaron de improvisto anunciando las ocho en punto de la mañana. Levantó su cara y sintiendo la mitad de su cuerpo dormido, obligó a su mente a ubicarse en espacio-tiempo. Estaba en su habitación y al parecer se había quedado dormido en el suelo en una posición entre sentada y acostada sobre un borde de la cama, también tenía una manta suave sobre sus hombros y ese detalle hizo que sonriera de manera tonta. Los eventos del día anterior le cayeron como cubos de hielo, había arruinado su fiesta de aniversario y todavía no se había podido disculpar con su novia.
Novia que ya no estaba en la habitación, generalmente a esa hora se estaban preparando para dar un paseo por la creciente Centoria central para observar desde primera línea como la gente de Underworld prosperaba. Supuso que Asuna se encontraría aseándose y él debería hacer lo mismo si quería estar presentable para el paseo y para presentar sus disculpas.
Cuando se levantó de su incómoda posición y sus extremidades hicieron un sonido escalofriante, el sonido de una puerta siendo cerrada lo alertó. Cruzó de dos zancadas el espacio entre su recamara y la pequeña sala de estar, al salir pudo ver la silueta de la Reina con su cabello suelto y usando ese vestido color perla con su chaqueta que la hacían ver tan elegante.
—Asuna, buenos días...—con nervios en su voz dejó salir aquel saludo esperando que ella volteara a verlo.
—Buenos días Kirito-kun, debes prepararte para el paseo de esta mañana y tomar tu desayuno. —ella comenzó a peinar su largo cabello con un cepillo negro de cerdas blancas.
—Esta bien, lo hare enseguida, pero antes quiero hablar contigo. —apretó sus labios en una mueca temerosa.
Asuna lo miró a través de su reflejo en el gran espejo de bordes dorados.
—¿De qué quieres hablar?
Su rostro era inexpresivo y eso solo hacía crespar más sus nervios.
—Quiero disculparme... ayer olvidé nuestro aniversario ¡De verdad lo siento! — "Así está bien Kirito, guarda silencio" su conciencia le aconsejó, pero él nunca escucha. —Pero debiste haberme avisado al menos, así podía acelerar todo lo estuviera pendiente y poder llegar a tiempo. Se que me equivoque, pero los emperadores estaban muy molestos porque...
Un suspiro cansado salió de los labios de la soberana, el que el discurso del chico duró había terminado de trenzar su cabello y con la mirada plana se giró para encararlo. Caminó un par de metros y tomando una caja rectangular azul con un pequeño listón blanco se le entrego con un golpe seco en su pecho.
—Feliz aniversario. —dijo secamente mientras reanudaba su caminata en dirección a la salida. —Date prisa, el desayuna ya esta servido y te esperare ahí. No llegues tarde a eso. —dejo salir con un tono acido la última acotación que para Kirito se sintió como una bala en el pecho.
Se había quedado mirando perdido la caja y con cuidado destapó su contenido. Una insignia de dos espadas en blanco y negro rodeada por rosas y olivos, tallada en plata brillante reposaba en su interior. Recordaba haberle comentado a Asuna comenzar a crear una fuerza de pilotos especializados en los mecha-dragon y lo emocionados que ambos se habían puesto con la idea que comenzaron a diseñar logos y nombres de todo tipo.
Ese diseño fue el que más les gustó a ambos y ello lo había mandado a hacer.
De repente, un recuerdo cruzó rápido por su mente.
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"Asuna estaba sentada con las piernas recogidas sobre la cama, tenía la miraba perdida al frente y su cabello suelto caía en cascada por su espalda. Kirito notó su estado melancólico que había estado acechándola desde días atrás.
—¿Todo bien? —se sentó frente a ella para captar su atención.
Asuna respingó y sacudió su cabeza rápidamente.
—Si, todo bien. Es solo que... —unió mas sus muslos a su pecho y recostando su barbilla en la unión de sus rodillas miró por largo rato al espadachín frente a ella. —Extraño mucho a Yui-chan.
Él sonrió con comprensión y atrayendo su cuerpo la envolvió en un abrazo mientras besaba su coronilla.
—Yo también la extraño mucho, los extraño a todos.
—Ya pronto será nuestro aniversario, ¿tienes algo planeado? —cambió de tema queriendo alejar los sentimientos de tristeza.
—Aun falta casi un mes, no sabría con certeza si surgirá una reunión con el concejo o algo por el estilo.
—¡No me refería a eso! —un mohín enojado adorno de manera tierna las facciones de la pelirroja.
—¡Ah, si! —carraspeó. —Si, supongo que será una sorpresa muy a mi estilo. —sonrió incómodamente.
—Eso me confirma que no tienes nada bajo tu manga. —dejó escapar una risita mientras pegaba más su cabeza al pecho firme del espadachín. —¿Sabes? Estaba pensando que aquí en Underworld no estamos casados, ni tampoco tenemos anillos.
—Hmmm, eso es cierto. ¡Ah! ¡Claro! Ahí esta mi plan para nuestro aniversario, será...
Asuna se sentó rápidamente, tapando con sus manos la boca del pelinegro.
—¡Shhhhsh! ¡Se supone que no debo saberlo, idiota!
—Es cierto madame, olvidé lo que dije. —con gesto solemne inclinó su cabeza y beso la mejilla tersa de la pelirroja.
—De verdad que eres todo un caso Kirito-kun...
Ambos comenzaron a reír de manera despreocupada en esa cómoda intimidad que los acogía."
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"Eres un grandísimo idiota" le dijo la voz en su cabeza.
—Lo soy... —susurró Kirito a la nada.
Con una nueva determinación en sus ojos, guardó con suma delicadeza el regalo de su preciada novia y corrió para comenzar a preparase, desarrollando su nuevo plan de acción en mente.
...
Cuando los Reyes de Underworld paseaban por Centoria, casi siempre se concentraban en un área específica para observarla a fondo tardándose el tiempo que fuera necesario.
Pero hoy, ante la mirada extrañada de Asuna, el Rey Kirito solo dio un vistazo superficial de Centoria del norte y antes de cumplir siquiera cuarenta y cinco minutos de recorrido, lo dio por finalizado y disculpándose con motes y piruetas ante la muy malhumorada reina salió presuroso hasta Centoria céntrica donde el viejo Sadore tenía su nuevo taller.
—¡VIEJO! —la puerta del taller fue empujada con tanta violencia que él maso pesado que sostenía el anciano casi cae al suelo.
—¡¿Qué pasa contigo Kiri-tonto?! ¡¿Quieres matarme de un susto?!
—Necesito tu ayuda, ¡urgente!
La mirada de cachorro logró plantar un enorme signo de interrogación en la frente del artesano.
Más tarde, ya entrado el atardecer, Kirito solicito la presencia de la Reina que se encontraba tomando el té con las monjas de la catedral. Asuna extrañada por ser llamada de esa manera tan poco educada, concentro todas sus emociones en la furia que se gestaba con un único objetivo, el espadachín negro.
Kirito la había llamado al piso 95, aquel mirador donde muchas veces ambos se habían sentado a observar los amaneceres, atardeceres y las noches de galaxias estrelladas. Cuando termino de subir las escaleras, la silueta del monarca a contra luz del atardecer la dejó sin aliento por un momento, solo un poco, seguía enojada.
—¿Se puede saber el motivo de tu llamado de mala educación?
El enojo se dejaba entrever por cada silaba de la pregunta y Kirito tembló por un momento. Asuna enojada en verdad daba mucho terror.
—Lo siento, pero no podía moverme del piso. Entokia paso por aquí y se lo pedí de favor.
—Bien, ya estoy aquí. ¿Qué es lo que quieres? —ella puso sus brazos en jarras.
—Quiero disculparme y...—Asuna lo interrumpió
—Ya lo hiciste en la mañana, no es necesario.
—Y... quiero agradecerte por todo.
El rostro de Asuna se desencajo unos milímetros.
—¿Qué?
—Asuna, sé que soy un idiota y uno muy grande. —comenzó a caminar despacio, cortando la distancia de diez metros que los separaba. —No solo para ti, para mi nuestro aniversario es la fecha más importante de mi vida, estoy aquí para decirte gracias por quedarte conmigo y ayudarme a cuidar este mundo. En serio quiero que me perdones, que mis acciones o palabras torpes no pongan en duda el enorme amor que te tengo y que siempre te tendré. —los diez metros habían desaparecido ya.
La expresión de Asuna paso de ser una sorprendida a una resignada.
—Lo sé Kirito-kun, lo sé muy bien. —acarició la mejilla del chico y susurrando bajito exclamo: —Perdonado, Kirito-kun puede ser muy tonto inconscientemente.
La sonrisa que le dedicó mandó un choque eléctrico por todas sus extremidades, acrecentando más sus nervios.
Kirito deslizo su mano por los brazos cubiertos de la soberana y tomando su mano izquierda firmemente dijo:
—Estoy aquí para agradecerte por todo, por aquella vez cuando te hice una pregunta y tu dijiste que si... —los ojos de Asuna brillaron ante el recuerdo. Kirito removió en el bolsillo de su chaqueta y sacando una pequeña sortija plateada con una fina piedra transparente cincelada en forma ovalada apareció frente a las facciones sorprendidas de Asuna. Justo como aquella vez.
—Ahora, Reina Asuna, estaría muy agradecido si su respuesta a mi pregunta fuera un sí, en todo caso... —justo como antaño, su lengua se congeló antes de soltar la tan ansiada frase. —Asuna, ¿quieres casarte conmigo?
Pequeñas lagrimillas se formaron en sus comisuras y alzando su mano fina, que temblaba de emoción pronunció:
—Si... ¡Si me quiero casar contigo Kirito-kun!
Asuna saltó a su cuello envolviéndolos en un cálido abrazo, con Solus muriendo de fondo, los reyes de Underworld comprometieron sus vidas en una sola.
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VIVA EL KIRIASUUUUUU
Técnicamente ya no es 24 pero sigue contando, claro que sí.
Errores, horrores o dedazos que encuentres puedes hacérmelo saber para corregirlo.
Saludos!
Kuronojinsei.
