Apenas era el segundo día de sus vacaciones de primavera y el mal clima tuvo que llegar a arruinarlo todo. La tormenta de nieve había obligado al grupo a cancelar sus planes de escalar la montaña, sin más opción que quedarse encerrados en la cabaña hasta que amainara el mal tiempo. Afortunadamente el sagaz de Shuu lo había pensado todo. Trajo consigo naipes, videojuegos, juegos de mesa, entre otras cosas; era todo un centro de entretenimiento con piernas.
Al final se decidieron por un rudimentario juego de mesa que parecía hecho a mano. Sentados cómodamente en la sala disfrutando del calor de la chimenea, el grupo discutía las reglas.
"Entonces gana el que tenga más dinero al final del juego?" preguntó Chitoge, quien curioseaba el tablero y sus billetes multicolores.
"Si, parece que eso es todo, básicamente. Lanzamos los dados, avanzamos por el tablero, y cada turno tomamos una carta de evento que nos dan la oportunidad de ganar o perder dinero." por su parte, Shuu, ojeaba hoja de reglas.
"Me gusta! suena divertido. Será mejor que te prepares Darling, que voy patear tu trasero." declaró jovialmente mientras estiraba los brazos y se tronaba los dedos. Como si un juego de mesa requiriera ejercicio físico.
"Si, si, entiendo Honey. Humh… Tachibana te molesta si me devuelves mi brazo?"
"No seas cruel Rakkun, mi cuerpo es tan débil y con el frío que está haciendo, necesito calor constante. De hecho creo que me estoy empezando a sentir mal, por que mejor no dejamos este tonto juego y vamos a calentarnos a nuestra habitación tu y yo solos..." prensada al brazo del yakuza, Marika le sonreía coquetamente.
"Tachibana! no crees que es muy temprano para que estés encima de él. Y todo esto es por tu culpa Ichijou Raku, tienes que ser más severo con ella."
A pesar de haber asientos de sobra en la enorme sala. Chitoge, Raku, Marika y Tsugumi estaban sentados en el mismo sofá. Shuu, Ruri y Kosaki, se sentaban en el de enfrente.
"Tsugumi-san por que mejor no nos calmamos y empezamos a jugar de una vez?" Onodera interrumpió el conflicto, haciendo de árbitro con una sonrisa forzada pero que no le quitaba lindura.
"Yo sólo espero que este juego tuyo no tenga ninguna clase de tus trucos pervertidos." Ruri lo vio con ojos entornados de forma sospechosa. Lo conocia bien y sabía que Shuu no perdería tal oportunidad para intentar alguna de sus perversiones.
"Oh vamos Ruri-chan, confia en mi, va ser divertido, te lo prometo! Miren para que vean yo iré primero. Ahora empecemos!" animadamente con su típica mueca de gato, tiró los dados en la mesa y así empezaron a jugar.
"Tus extraños fetiches te hacen esclavo del jugador mas cercano: por el resto del juego cedes todas sus posiciones a dicho jugador."
Shuu perdió el color y trago saliva cuando se dio cuenta de quien era su nueva domadora. Bendita suerte la suya.
"Creo que ya me empieza a gustar este juego." con una risa macabra que rivalizaba con la de Hannibal Lecter, Ruri disfruto del momento.
"Encuentras a tu alma gemela, te casas con el jugador más cercano: todos deben pagarte 10,000 créditos."
"Woah! Espera un segundo, alma gemela? Casarme?"
"Maiko-kun, que significa esto? Yo no sabía que este juego iba tener cosas como ca-casamientos y cosas asi." Chitoge se levantó explosivamente de su asiento, contagiada con la sorpresa de Raku más una pizca de irritación.
"No me vean a mi, yo no hice las reglas." respondió el lentudo encogiéndose de hombros.
No muy contenta con la situación, Chitoge se sentó ceñuda y con los brazos cruzados. Mientras el resto del grupo pegó la cara al tablero para ver quién sería la afamada esposa.
"Entonces el jugador mas cercano a mi es…"
"S-soy… soy yo!" una voz tímida pero firme sobresalio en el desorden.
La dulce voz era Onodera. Se levantó decidida y orgullosa. Mirándolo muy seria con sus ojos cafes. Agarrando fuertemente el borde de su cardigan, y con sus mejillas ruborizadas con un saludable tono rosáceo.
"O-ono-dera!?" el corazón le dio un vuelo. Incluso si era un juego. El casado con Onodera, era un sueño hecho realidad.
La imagen de ella mientras sonreía tímidamente era tan adorable que apunto estuvo de lanzarse a abrazarla con sus brazos.
"Que suerte la tuya DARLING." "Deberías de estar avergonzado Ichijou Raku." "No es justo Raku-sama!" las tres chicas explotaron en un mar de quejas y amenazas.
"Calmense si! no tienen porque tomárselo tan en serio. Ahora si-sigamos jugando."
"Suertuda! Mueren tus padres y heredas todos sus bienes: ganas 100,000 créditos."
"Eso no suena para nada suertudo!" espeto Chitoge ante su fortuna.
"Te gusta el amor sin obligaciones: el jugador mas cercano y tu, se convierten en amantes."
Tsugumi leyó la carta y después de verificar en el tablero quien era el jugador más cercano, se ruborizó de inmediato. Maldita sea su suerte.
"Espera ahora me sales con amantes!?" "Rakyun bastardo, como siempre acaparando todas las chicas para ti." "Yo también quiero ser su amante!"
"Todos calmense si? es solo un juego!"
"N-no puede ser… y-yo nunca, jamás! Qui-quién diablos querría ser a-amante de un debilucho como tú!" farfulló la sicaria intentando sonar molesta, pero su rostro mostraba otra historia. Estaba sonrojada a más no poder, retorciéndose de la vergüenza.
"Tsugumi-san si lo odias tanto, por qué no dejas de sonreir? Mira si quieres, tomamos la carta y la descarta-"
"NO TE ATREVAS! Esta bien… esto no es nada. Lidiare con ello. Si. De hecho esta es la oportunidad perfecta para mostrarle a mi Ojou lo infiel que Ichijou Raku puede ser!"
"Rompen la cama por las noches: tu esposa y tu tienen un bebé."
Raku dio un trago de su cafe, para luego escupirlo de la impresión.
"Bebé? Con tu esposa? Eso significa que Onodera y yo..."
"Bestia pervertida!" "Que envidia..." " Infiel!" las chicas una vez más, cantaron un coro lleno de quejas.
"Oi que nada de esto es mi culpa, y ya dejen de verme con esos ojos que me están empezando a dar miedo! Onodera diles algo… Hey Onodera? Estas bien?"
Mientras tanto Onodera tenía hundido su rostro en sus manos. Lo único que podían ver eran sus orejas extremadamente rojas. Momentos después, se levantó de golpe y se excusó para salir al baño. Volvió en un par de minutos, con el cabello alborotado y la cara mojada. Jadeaba como si hubiera corrido un maratón. Shuu pudo notar como sus labios vibraban, como si estuviera utilizando todo su fuerza para evitar sonreir como loca.
"Encuentras a tu alma gemela: te casas con el juga- espera un segundo! Esta carta de nuevo? Yo ya estoy casado con Onodera así que ya no debería ser válida, no?"
"El tiene razón Maiko." argumento Chitoge "Lo normal es tener una sola esposa así que debería descartarse!"
"Personalmente, yo no le veo el problema en tener múltiples esposas, y más para un hombre como mi Rakkun, que tiene para dar y hasta le sobra. No es así?" terminó con un coqueto guiño especialmente dirigido a el.
Raku no comprendió a qué se refería, así que sólo rompió contacto visual con la pelirroja… demasiado linda.
"Pues déjenme ver…" Shuu se ajustó las gafas y ojeo la hoja de reglas por enésima vez en lo que iba del día "Aquí en las reglas no dicen nada de que sólo puede ser una esposa. Así que provecho hermano!"
"Espera, entonces el jugador mas cercano a mi es…"
Todos hicieron la cuenta en el tablero y...
"Raku-sama!" en un agresivo y rápido movimiento, Marika salto del sillón de enfrente, cayendo sobre él a horcajadas.
"Por fin se hace justicia. Este es el gran día, ahora ya nada podrá separarnos. Qué te parece si sellamos nuestro compromiso Rakkun, mostremos nuestro amor al mundo."
Se lamió los labios de forma seductora. Sus ojos se deslizaron por su cuerpo masculino, hasta quedar clavados en su objetivo. Sus labios. Rápidamente lanzó los suyo sobre ellos pero cuando estaba a sólo centímetros, su operación se detuvo súbitamente. Chitoge la tenía pescada por el cuello como si fuera un pequeño animal, devolviendola de nuevo a su sofá.
"Tu gata ladrona! Quieres dejar de estar haciendo movimientos en mi Darling!"
Marika sólo soltó un gemido quejoso. Estaba tan cercas.
Chitoge se dejó caer en el asiento junto a él (tenía que proteger la mercancía), con los brazos cruzados. Resoplaba como toro en un ruedo, enfurecida.
"Tienes a Wall street en la bolsa, tus acciones suben: ganas 10,000 créditos."
"Yupiii… justo lo que necesitaba… más dinero." festejo falsamente la rubia con un tono tan gélido que hasta dio escalofríos.
"Le das tan duro que casi la dejas inválida: tu esposa y tu tienen trillizos."
"Kyah! Raku-sama, eres todo un semental." Marika se puso las manos en las mejillas para bajar el rubor que le provocó la masculinidad de su hombre.
"Shuu! Todo esto es tu culpa. Se puede saber de dónde diablos sacaste el juego?" vocifero Raku mientras se escondía bajo un cojín de la mirada asesina de Chitoge.
"Me lo prestaron las chicas del club de creación de juegos."
"Espera... que no las habían tachado de locas? Hasta escuche que arrestaron a un par de ellas por algo de un incendio en su club?"
"Si pero no fue nada." respondió él haciendo un gesto con la mano, restándole importancia al comentario "No hubieron suficientes pruebas así que las dejaron libres."
"Eso no suena para nada reconfortante!"
"Oh~ my… qué tal te está yendo en la vida Kirisaki-san? Escuche que heredaste la empresa de tus padres y que tus acciones no paran de subi- Oh~!" se interrumpió con un falso quejido de dolor con el dramatismo de una telenovela mexicana "Lo siento es sólo que el bebé de Raku no deja de dar pataditas, es tan enérgico. No quieres sentirlo?" la rubia parecía no escucharla, continuó imperturbable mirando el vacío como si estuviera muerta en vida "Sabes que dejemoslo para otro dia, tengo que irme, las clases de kendo de Raku jr y Taku ya deben de estar acabando."
"Ha! esto sólo es un tonto juego, no me molesta para nada." respondió Chitoge volviendo a la vida, en un tono uniforme; pero se notaba que estaba haciendo todo lo posible para contener su rabia.
"Tu mascota se porta mal: enseñale quien manda."
"Con gusto." contestó ella, mientras daba un chasquido con el látigo.
"Ruri-chan, no que haces!? Oye No! Waaa~ Ruri espe-Ughh baja eso-Aaah~!"
"Tu esposo es un mujeriego así que lo abandonas: tu ex te cede 10,000 créditos por hijo."
"NOOO! Lo amo demasiado que yo nunca lo dejaría. Esta carta está mal. Desechada!" exclamó Marika al tiempo que rompía la carta en pedacitos.
"Ha! Te lo tienes bien merecido por querer robarme a mi Darling!"
"Lo vez hermano? Eso te pasa por andar de playboy." con una palmada en la espalda, Shuu reconfortó a Raku.
"Como va ser esto mi culpa!"
"Donde hubo fuego cenizas quedan: amas demasiado a tu ex que vuelves con el. Su pasión desborda los límites, tienen cien bebés. Reto: bésense apasionadamente para créditos extra."
"Siii! Lo sabía, el amor entre Raku-sama y yo es eterno!" con un puño al aire, Marika soltó eufórica. "Ahora ven acá Rakkun, consigamos esos créditos extra."
"Quee- Oye espera un segundo, esta carta es falsa! Está escrita en una servilleta y tiene tu letra Marika!" increpó la rubia furiosa.
"No tengo idea de que me estés hablando." meneo su cabeza con fingida demencia.
"No das una en el amor, pero el pueblo te adora: eres reelegida como presidente de los Estados Unidos de América y ahora ganas 10,000 créditos más por turno."
"Genial" la rubia habló mecánicamente, sin expresiones ni sentimientos. Había más felicidad en un funeral que todo su ser.
"Engañas a tu pareja con su hermana: pierdes un turno."
A Onodera le cambió por completo la expresión de la cara. Abrió los ojos grandes y se llevó una mano a la boca de la impresión.
"No! Onodera esto no es lo que parece!"
"No es de sorprender. Nadie puede resistirse al encanto de mi hombre" "Pervertido! enfermo! bestia!" "Será mejor que te responsabilices Ichijou Raku!"
"Yo…" Raku ya ni sabía cómo defenderse. Bajo la cabeza en signo de derrota. Tal vez si era una bestia pervertida como todos decían.
"Sus gemidos resuenan por todo el motel, molestando a los otros inquilinos: tu amante y tu pagan 2,000 créditos."
"Espera… q-que diablos se supone que significa esto Ichijou Raku!?"
"Por que yo…" dio un trago a su taza de café deprisa, como un alcohólico recayendo en su vicio, tratando de ahogar sus penas.
Así el juego llegó a su fin y empezó el recuento de dinero.
"Veamos, yo junte un tota-" entonces el fuerte chasquido del látigo lo hizo recapacitar sus palabras "Quiero decir mi ama y yo juntamos un total de 70,000 créditos! Lo lamento ama, por favor perdoneme."
Ruri sonrió con expresión de satisfacción. Shuu, con claro trauma mental, continuó leyendo.
"Tsugumi… tu juntaste un total de 94,000 créditos, y tuviste nada más y nada menos que doce hijos! Buen trabajo chicos."
Tsugumi con una expresión insegura, estaba perdida en su ensimismamiento. Se frotaba el abdomen con miedo, podría su cuerpo soportar tantos bebés? Crispó los puños y resopló envalentonandose. Su convicción era fuerte. Podía lograrlo.
"Tachibana, con un total de 80,000 créditos y seis retoños, felicidades a ambos."
"Buu~ que injusto yo también quería tener una docena" inflo las mejillas cruzándose de brazos "Así como se supone que logre formar un equipo de fútbol?"
"Creo que tus preocupaciones están completamente erróneas Tachibana-san. Y por último tenemos a Onodera-san, juntaste un total de 82,000 créditos y con cuatro bebés."
En cambio a Onodera se le veía feliz, con una sonrisa risueña jugaba tímidamente chocando sus dedos y haciendo aros entrelazados entre ellos. Cuatro era un buen número, le gustaba. Su mente empezó a divagar acerca de posibles sexos, que nombres podría ponerles, el color de sus cuartos, etcétera.
"Y Raku... veamos, con una deuda de 174,000 créditos y con tantos hijos que, para serte honesto perdí la cuenta…" Shuu soltó un silbido de admiración "Cielos hermano, eres una máquina."
Raku estaba acabado, sentado en una esquina cabizbajo, como un boxeador que acaba de perder por centésima vez consecutiva. Tenía a las amantes mas hermosas y con tantos hijos como para solucionar la crisis demográfica. Pero debiendo tanto dinero como la deuda externa.
"Finalmente… Kirisaki-san. Veamos, te convertiste en el primer gran presidente de la mundo entero, hallaste la cura para el cáncer, acabaste con el hambre, lograste la paz mundial, descubriste los secretos de la gravedad los cuales llevaron a la humanidad a superar la velocidad de la luz y a descubrir vida extraterrestre. Al final acabaste con tanto poder, dinero e inteligencia que dejó de ser relevante. Bueno supongo que es bastante obvio, Kirisaki-san es la ganadora."
Pero el rostro Chitoge no era el de una ganadora, ni reflejaba una pizca de felicidad. Tenía la cara tensa y sin emoción, veía al vacío con unos ojos azules despojados de toda su luz. Era un cascarón vacío, sin alma alguna.
Cuando súbitamente explotó.
"Waah! Yo no quiero nada de esa basura! Que clase de victoria es esta? A quien le interesa tener tanto dinero, curar gente o ser el presidente de no se donde sí..." con un tono quebradizo se sorbió la nariz, estaba a punto de las lágrimas "Yo lo único que quería era…" entonces ella lo miró bajo sus largas pestañas.
Acaso era el destino? Acaso su relación con Raku nunca funcionaria y estaban destinados a vivir caminos separados. Tal vez el juego entero no fue más que un atisbo de los problemas que se avecinaban.
"Woah! Espera un segundo Kirisaki-san!" interrumpio el cuatroojos "En tus viajes por el universo juntaste las siete bolas del infinito. Dice aquí el reglamento que quien las junte, tiene derecho a pedir un deseo."
"Un deseo? Entonces puedo pedir lo que yo quiera!?" su rostro se iluminó y la esperanza reapareció en sus ojos azules que brillaban por las lágrimas.
"Espera Maiko-kun qué clase de tonta regla es esa, parece que te la acabas de inventar! Dame acá." Marika se levantó de su asiento y le arrebató la hoja del reglamento, le dio una ojeada para comprobar que, como los sospechaba, no existía tal regla.
Sonrió para sí misma. Porque hoy haría una excepción.
"Supongo que Maiko-kun tiene razón…" resopló altiva "Que rabia."
"En serio? Entonces puedo pedir lo que yo quiera? por que lo que deseo es… lo que quiero es… juguemos de nuevo."
