A la hora del receso, Raku y Shuu disfrutaban de una charla amena mientras disfrutaban de sus bentos. De pronto, la conversación se vio interrumpida por una pegajosa música. Shuu se disculpó, rebuscó en sus pantalones, sacó su móvil y empezó a dedear la pantalla.
—¿Aun utilizas esa canción como tono?
Raku había reconocido la música al instante. Y es que esa canción era especial no solo por su pegajoso ritmo y buen tono, sino porque la voz de la chica que cantaba pertenecía a alguien muy particular en este grupo. Era nada más y nada menos que de la misma Marika Tachibana.
—¡Pues claro! Me encanta, es mi canción favorita del año —Shuu empezó a corear la canción. Ante su ridículo, Raku rodó sus ojos—. ¿Pero quién lo diría, no? que Tachibana pudiera cantar tan bien y que hasta grabará un sencillo.
—Cierto. Esa semana si que pasaron cosas extrañas. Chitoge haciendo paracaidismo, Onodera astronauta, Tsugumi ganando ese concurso de bikinis y Tachibana convirtiéndose en idol.
—No, pero en serio ¿Por que lo dejaste Tachibana? Con tan linda voz que tienes, es un verdadero desperdicio —inquirió Shuu cruzándose de brazos.
Marika, quien todo este tiempo había estado recostada en su pupitre con los brazos cruzados, se giró a ver al culpable, rememorando cómo había pasado todo.
Empezó una tarde después de un arduo dia de estudios. Haciendo el vago por la ciudad, el grupo decidió divertirse con una sesión de karaoke.
Raku cantó todo su repertorio favorito de enka, Chitoge musica en ingles que nadie entendió, Shuu sus anisongs que avergonzaban al grupo entero. Pero cuando llegó el turno de la pelirroja con el pin de caléndula, algo particular sucedió.
Cantó una canción de tonada suave y ligera que rápidamente hechizó a los presentes. Y mientras el grupo se movía de lado a lado al ritmo de la música, la puerta de la habitación se abrió abruptamente y tras ella un completo desconocido.
Con un traje de color guinda que brillaba tanto como el sol, corbata multicolor y un peinado de demente. Era un ser de aspecto andrógino, extravagante y un tanto ridículo, como un personaje salido de una pelicula de Tim Burton.
El grupo entero quedó estupefacto ante el extraño, como si un extraterrestre acabara de entrar en la sala.
—¡Ahí esa voz, me encanta! —chilló de júbilo el extraño, con una estridente voz más afeminada que la de las chicas presentes— ¡Chica estás de suerte porque voy a convertirte en una idol!
—¡Ehhhh¡ —grito el grupo entero ante la sorpresiva declaracion.
Al final resultó ser que la extraña persona era un CEO de una de las disqueras más populares de Japón. Daba la casualidad que era dueño del local y que pasaba por ahí por negocios. Y cuando escuchó la voz de Marika, quedó enamorado al instante.
Les entregó su tarjeta y le rogó a la chica que acudiera a una audición. El problema fue que a Marika poco le interesaba eso de convertirse en idol. Ella ya tenía bien planeado su futuro y en él se veía como una adorable ama de casa, rodeada de una docena (mínimo) de los bebés de su amado.
Pero el tipo acabó siendo realmente insistente. Varias veces se apareció en la escuela rogándole de rodillas que accediera al menos a grabar un demo. Así que al final con unas palabras de aliento de su chico, la chica accedió.
—¿Por qué no lo intentas? No has trabajado desde que dejaste el restaurante ¿no? Podrías ganar un dinero extra. Quien sabe, quizá hasta te guste.
Con una cansina exhalación, Marika dijo:
—Esta bien. Ire. Pero con una condición.
—¿Condicion?
—Si. Tienes que venir conmigo.
—¿Hee? ¿Pero yo por que?
—Que malo eres Raku-sama —y en el tono más melodramático que pudo fingir añadió—. Después de que fue tu idea. Realmente me vas a dejar ir sola con una bola de depredadores que quien sabe que cosas me obliguen hacer y-
—¡Esta bien!, esta bien, tu ganas. Te acompaño. Pero no se de que sirva que esté ahí.
—¡Yay! —festejó alegre la pelirroja, lanzándose a sus brazos para un abrazo— Tomalo como apoyo conyugal.
—Qué conyugal ni que nada —rezongó el—. Vamos ya.
Ese mismo dia Marika grabó su canción demo, la cual rápidamente se filtró a la internet causando un boom tremendo en las redes sociales.
Al dia siguiente no había quien no hablara de la dichosa cancion. Ni siquiera era una canción propia, era un cover de un intro de un popular anime. Pero la versión de Marika era tan buena que había aplastado a la anterior en popularidad.
Unos días después se volvieron a reunir para afinar detalles acerca de su contrato.
—Dios no sabes lo felices que están los ejecutivos con la respuesta del público. Esto va ser increible. Después de que tus padres autoricen empezaremos las grabaciones de inmediato. ¡Querida, vas a ser lo más grande que le ha pasado a Japón desde el anime! —proclamó el ridículo tipo, gritando y haciendo aspavientos con las manos—. Ah, y una cosita mas querida. Ese chico que te acompaña, ¿es acaso tu novio?
Con un afeminado gesto de su dedo índice, señaló a la pared de vidrio y atravez de ella se podía ver a un Raku contemplando como lelo el techo, probablemente preguntándose a sí mismo de cuantos vatios sería la iluminación del lugar.
—¡Si! —apremió a responder la pelirroja, orgullosa por un título que no le pertenecía pero bien sabía ella que algun dia se ganaría.
—Quiero que termines con él —sentenció contundente.
La sonrisa de la chica no cambió pero en su lugar se quedó congelada en el tiempo, como si se tratara de un animal mal disecado con un rictus tieso y sin vida.
—Escucha querida. Las idols son como… como te lo digo, como una garza divina, la flor inalcanzable, ¿me entiendes? ¿Cuándo has escuchado que una idol tenga novio? Impensable, imposible, nunca jamás. Así que necesito que rompas con el tan pronto como sea posible. Aparte ni siquiera se ve decente, parece algo… tonto. Fuchi, fuchi. Creeme querida, una vez que te adentres en el mundo de la farandula vas a poder pescar muchos mejores pretendientes —el adrogino ser soltó una risilla traviesa que sono como a una rata siendo atropellada.
Marika bajó la mirada, su rostro ensombreciendose. Un segundo despues volvió a levantar sus ojos naranjas pero esta vez con una sonrisa tensa, contenida. Claramente obligada.
—Gracias por la oferta pero he decidido pensármelo mejor. Con su permiso, me retiro.
—¡¿Pensártelo mejor?! ¡Pe-pe-pero qué dices niña! Esta es la oportunidad de tu vida. Podriás ser rica, famosa!
—Honda, nos vamos —el cajón de un escritorio cercano se abrió y la ninja salió de él como si nada. Asintió silente.
—Ah y una cosa mas.
Marika alargó un brazo tomándolo de su ridícula corbata y lo jaló con tal violencia que a pesar de tener el doble de altura, cayó de rodillas ante la fuerza de la miniatura chica. Esta vez de sus lindos labios no se vocalizó una adorable voz encanta corazones, en vez de eso hubo un rugido devastador que haría ver a los de Metallica como una bola de maricas. Y con unos ojos refulgiendo de furia como los del mismo diablo, amenazó:
—No te vuelvas atrever a insultarlo.
Se sacudió las manos y salió de la habitación, dejando al mutante temblando en un charco de sus propios orines.
—Tachibana… Marie, ¿te sientes bien? —con gesto preocupado, Raku la sacó de su ensimismamiento— Te quedaste en blanco por un segundo.
—¿Eh?, ah perdon Rakkun, me distraje. ¿Que me decías?
—Estábamos hablando de que si porque decidiste dejar la música. ¿Que no ibas a ser una idol? —tercio Shuu desde su asiento.
—¡Lo dejé porque… porque te amo demasiado Rakkun!
Y con una radiante sonrisa la chica se le abalanzó encima, abrazándolo y viniéndose abajo con todo y asiento.
—¡Quitale las manos de encima Marika!
—¡Ichijou Raku! ¡Todo esto es tu culpa!
—¡¿Espera que?!, como va ser esto mi culpa. ¡Marie dame un respiro!
—¡Nunca!
