disclaimer: Inuyasha le pertenece a Rumiko.

Vuelvo con una historia cortita que es un regalo para mi amiga secreta del foro ¡Siéntate! :) Por razones del destino y porque ya todas estamos muy ocupadas, Navidad llegó un mes más tarde jajaja pero eso no quita el gran cariño que puse aquí para mi querida bruxi, espero que sea de tu agrado, ya que tomé la idea que diste de querer ver el camino de InuKag hasta volverse padres (L) En un principio, iba a ser un one-shot, pero se terminó transformando en un short-fic de seis drabbles sobre el camino que recorren Inuyasha y Kagome hasta tener una pequeña con sus ojos ღ

Extrañaba escribir del grupo, de su amistad y de cómo comienzan a formar sus familias luego de Naraku. En cada capítulo, una persona los guiará un pasito más cerca de agregar un integrante a su familia (L)

Un pequeño con tus ojos

I | El anhelo

Es ese periodo del año nuevamente, cuando la tierra comienza a cubrirse de nieve y las noches congelan todo a su paso; es su época menos querida, porque detesta el frío y Kagome tiene los pies helados cuando van a dormir, lo que significa que a él le toca enfriarse también en pos de que su compañera duerma cómoda. Encima, a veces tiene que despertar en la noche, porque la encuentra temblando con ese débil cuerpo humano, amenazando con resfriarse sin que ella siquiera despierte, y eso lo lleva a ir a buscar un par de mantas más hasta que vuelva a la temperatura adecuada, allí, entre sus brazos.

Puede que no lo odie tanto como suena, pero sí que prefiere el cálido verano antes que ese panorama que tiene en frente, donde los pasos de todos se quedan marcados en el suelo cada vez que pisan la nieve. Nadie nota su mirada, salvo Miroku que está unos pasos detrás: se queda prendada un segundo a esas pequeñas huellitas que dejan las gemelas al caminar al lado de Sango, y cuando sube al fin los orbes, se sorprenden levemente por haber sido descubiertos. Inuyasha parpadea confundido del sutil gesto que ha hecho y Miroku lo mira en silencio con una suave sonrisa, ya que ha entendido qué hay detrás de esa curiosa mirada que alberga un anhelo que no hubiera creído que Inuyasha tenía en su interior. ¿Hace cuánto habrá despertado en él un deseo así? Ah, lo carcomen las dudas, pero no puede preguntarlas, porque Inuyasha hace como si nada y continúa su camino, yendo donde Kagome en dos zancadas y sin dirigirle la vista en el resto del tramo.

—Tu tío Inuyasha está en negación —le explica al pequeño Hisui que está cómodamente protegido del frío entre sus brazos, el cual lo mira con sus enormes ojos de bebé sin entender—. No es la primera vez que veo esto.

Miroku ríe como si Hisui entendiera sus palabras y perfora la espalda de Inuyasha con la intensidad de su mirada. Han pasado varios meses desde que Kagome ha vuelto y nota que Inuyasha comienza a prestar especial interés en sus pequeños, mirándolos con curiosidad de vez en cuando como ahora. Caminan hacia la aldea de Sango a pagar los debidos respetos por los muertos, tal y como hacen todos los años, sólo que es la primera vez que van todos juntos en tres años, y Kagome está que explota de la felicidad por volver con sus queridos amigos. Conversa animadamente con Sango sobre un montón de cosas, pues parece que nunca están al día con los acontecimientos que las habían separado tanto tiempo.

Por lo mismo, Inuyasha queda relegado nuevamente detrás de ellas, observando y caminando en un inusual silencio para él. Shippō ha tenido un descanso de su entrenamiento y si bien está unos centímetros más alto, sigue ocupando un lugar sobre los hombros de Kagome, sirviéndole también de abrigo.

Inuyasha sí sabe por qué las gemelas de Sango y Miroku se le hacen menos molestas que de costumbre.

Los meses que ha pasado junto a Kagome han sido los mejores de su vida. Ya no son dos adolescentes que se molestan y pelean cada cinco minutos, sino que su relación es… diferente. Han aprendido a crecer juntos, aún teniendo que arreglárselas para comprender algunas cosas sobre sí mismos y entendiendo día a día cómo hacer calzar sus piezas para formar algo así como una familia entre ambos.

—¿Te estás imaginando a Kagome-sama con una barriga de embarazada?

Inuyasha salta tres metros lejos de Miroku del susto, haciéndolo soltar una escandalosa carcajada que es coreada por el pequeño Hisui. Ni siquiera lo había escuchado llegar por lo ensimismado que estaba con sus pensamientos. Las dos mujeres se voltean a verlos con curiosidad, pero Miroku les hace un gesto de que todo está bien, y como Inuyasha y su rostro asesino están de espaldas a ellas, le creen y continúan su animada peregrinación.

—Baja la jodida voz o Kagome te va a escuchar —suelta un aireado Inuyasha entonces, pero Hisui ríe nuevamente de una manera bastante anticlimática que tiene el efecto de bálsamo en la ira del hanyō.

—¿Entonces no lo niegas?

Inuyasha frunce el ceño profundamente, enojado por que sus pensamientos fueran tan claros como el agua para el sonriente Miroku. Comienza a caminar hacia las lejanas mujeres, espetando:

—Déjame tranquilo.

—Hisui amaría tener un amigo o amiga de su edad…

Inuyasha se planta con sus dos pies y mira molesto a Miroku, pero el balbuceo de Hisui lo convence de no asesinarlo. En realidad, es un pequeño muy adorable: es muy bien portado, llora muy poco y es absolutamente todo lo contrario a su padre —le transmite Inuyasha a Miroku con la mirada. Pero su amigo lo conoce lo suficiente como para no seguirle la corriente a su supuesto enojo, así que levanta significativamente una ceja, esperando la verdadera razón por la que no le ha comentado todavía de su deseo de ser padre.

—Es muy pronto —resopla Inuyasha entonces—. Ni siquiera me siento preparado para algo así. Se me moriría o algo…

Miroku lo mira con los ojos bien abiertos y, entonces, suelta una gran carcajada. No puede hacer mucho contra esa lógica, pues era verdad que tener hijos era una responsabilidad enorme y sólo alguien como Inuyasha podría haber planteado eso de una manera tan ridícula. Le causa un poco de ternura su miedo, pero le quiere hacer saber que es una buena señal: tomarse con seriedad el siguiente paso que estaba eligiendo en la vida significaba que al fin estaba siendo más maduro para sus cosas.

—Bueno, supongo que tienes razón. Si bien ya viven juntos, asumo… y me debo en obligación de asumir, porque no me has contado nada… que no has dado el siguiente paso en su relación.

Demora un par de segundos en comprender lo que está implicando el monje, a lo cual se sonroja con furia y tapa rápidamente los oídos del bebé en brazos de su amigo, susurrando con furia:

—Está Hisui acá.

—Qué rara forma de decir que aún no tocas a tu esposa —se burla Miroku, ganándose un golpe en la cabeza de Inuyasha—. Ah, eso me lo merecía un poco. Pero sabes que tienes mi apoyo en cualquier paso que quieras dar.

Miroku ve que eso enternece de cierta forma a Inuyasha, aunque lo oculta rápidamente, lo que de igual modo lo hace sonreír. Conoce a su amigo desde hacía tantos años que no esperaba una respuesta diferente y está dispuesto a ayudarlo a conseguir un pequeño con sus ojos.

—Bueno, hay que empezar por el principio, ¿no? Ya es tiempo de que le propongas matrimonio a Kagome-sama.

—¿Matrimonio? ¿Qué clase de demonio es ése?

Una mano termina por cubrir el rostro de Miroku, suspirando largamente. Se ha esperado eso, pero aun así lo decepciona. No le queda más que encaminar a Inuyasha por el camino que debe recorrer como la única figura masculina aceptable que tiene el hanyō en su vida.

—Ahh, tienes razón. No estás preparado para un hijo aún. No te preocupes, yo te enseñaré lo que debes saber.

.

.

.


Bipo habla:

Es algo sencillo, pero quería que así se sintiera, algo más doméstico (aunque cortito) de los pequeños pasos que van dando en el futuro después de Naraku. Obviamente, también es una excusa para escribir sobre las relaciones de amistad de este querido grupo ღ Espero que cualquier persona que se haya topado con este corto relato, haya encontrado algo de felicidad en él, sobre todo tú, bruxi (L) El foro y tú han sido una gran parte de mi vida desde hace muchos años, y nuestra amistad y apoyo se me hace tan tangible como cualquier otra, pese a los kilómetros que nos separan~ ¡Siéntate! es un lugar maravilloso que siempre llevo en mi corazón.

Fui incapaz de sumar todo en un one-shot, así que tienes 6 mini regalitos que iré subiendo esta semana~

¡Muchos besos acaramelados!