Hola gente bonita

Esta vez les traigo el quinto reto de la página "Contestshipping Fans". Agarrense que este es el especial del 14 de febrero. Disfrute mucho escribiendo este One-Shot, espero y puedan disfrutarlo tanto como yo.

Los leo en comentarios


Especial 14 de febrero

One-Shot

"Audifonos, el mejor aliado para los tímidos enamorados"


Senda DindónCiudad IrisJohto

14 de febrero

5 pm

Cuando la gente piensa en Drew LaRousse lo primero que se les viene a la mente es que es un chico serio y egocéntrico. Aquel sujeto que si te lo topabas para un enfrentamiento, muy difícilmente salías triunfando. El coordinador de Hoenn perfeccionista y elegante que ofrecía presentaciones de belleza inimaginable. Le consideraban un Romeo con las chicas, incapaz de atemorizarse por ellas. Tenía todas las razones para ser arrogante y presumido.

Al joven de cabellera esmeralda le gustaba la reputación que tenía ante todo el mundo, después de todo era respetado. Aunque desde luego, la mayoría de las personas no le conocía y le adjudicaba una característica que no le pertenecía.

"Un Romeo con las chicas"

Esa frase la repetía Drew en su cabeza mientras se encontraba sentado contra un gran árbol de tonalidades naranjas. Se trataba de una acacia, también conocidas como los árboles de las pagodas. No era para menos, ya que en ese mismo momento se encontraba en la senda Dindón. Aquel pequeño parque que se encontraba al norte de las afueras de la ciudad y la torre Campana. Lugar caracterizado por estar adornado por las acacias japonesas, que en lugar de seguir los mandatos de las estaciones de la naturaleza, estás permanecían siendo siempre naranjas, recordando al bello otoño.

En algún momento sus peculiares amigos (Solidad, Harley y May) llegarían para reunirse con él y posteriormente poder asistir al festival que organizaba la ciudad por el polémico 14 de febrero, el día de los enamorados.

Retomando el hilo de los pensamientos del joven LaRousse, la mayoría lo consideraba un Romeo por la sencilla razón que podía hablar con sus fans féminas sin titubear.

— Cuán equivocados están… — Susurró con una leve frustración el coordinador.

En efecto, podía tratar con las chicas con facilidad por la sencilla razón que no sentía nada por ellas, no le evocaban ningún sentimiento romántico ni nada parecido. Lamentablemente, cuando el joven peliverde quería realizar una jugada o acercamiento con la chica que le robó el corazón, no se atrevía a nada precipitado.

Era un tímido enamorado

— Aunque al menos me he atrevido a demostrarlo con las rosas. — Pensó con optimismo Drew.

Después de todo, May Balance siempre recibía una rosa roja a manos de Drew LaRousse, para recordarle lo grandiosa que era (sin que ella lo supiera directamente, claro está). Decidió sacar sus audífonos inalámbricos de su mochila de viaje y poner una canción. Casi nadie le veía escuchar música y se atrevía a decir que casi nadie conocía sus gustos musicales, pero era uno de los pasatiempos favoritos de Drew, en especial cuando ciertas canciones le recordaban a la joven de ojos parecidos al zafiro.

Busco en su playlist de canciones en su pokenav, y seleccionó *My World. Subió el volumen lo máximo que se le permitía, después de todo de vez en cuando le gustaba perderse y dejarse llevar por las sensaciones que le transmitían las canciones. Obviamente no lo hacía seguido, no era un idiota que quería quedarse sordo. Aunque si no hubiera una consecuencia física de por medio, él siempre se perdería en las notas musicales emitidas a gran volumen.

Esa canción le recordaba mucho a la castaña que le robaba el aliento. Una chica que siempre ha tenido amor en su mundo, de parte de su familia, amigos e inclusive sus rivales. Drew también se sentía afortunado de pertenecer al mundo lleno de amor de la chica, solo que existía un pequeño detalle.

Él era una pequeña fracción en su mundo de amor de ella. Para el peliverde ella era casi todo su mundo de amor. No malentiendan al joven LaRousse, de igual forma a él nunca le faltó amor de su familia y a pesar de que su grupo de amigos no era tan grande, al menos eran verdaderos, pero May significaba mucho en su mundo de amor.

Ella era capaz de esfumar sus miedos y dudas con solo su presencia y su hermosa sonrisa. Drew con gusto imagino esos ojos zafiros brillantes con satisfacción. Amaba a esa chica, ya que ella lograba que el peliverde se esforzará en sus objetivos al máximo, aunque en ocasiones también le hacía perder los estribos, pero eso lo hacía sentir más vivo que nunca.

Ya era suficiente. Quería que cuando todos mirarán a May, aparte de elogiarla como la gran coordinadora que era, dijeran "Oh, también es la novia de Drew LaRousse"...

¿Quién se imaginaría que el coordinador peliverde fuera tan posesivo?. Lo que podía lograr el amor en el joven de cabellera verde. Incluso juraría que podía oler su suave fragancia dulce en el aire. Se prometió a sí mismo que hoy le confesaría sus sentimientos a May en el festival de la ciudad, estaba decidido. La hora en que se veían los fuegos artificiales parecía ser la mejor para desempeñar aquello.

— El amor está a tu alrededor, tu universo está lleno, pero en mi mundo, solo eres tú...— Cerró sus ojos tranquilamente y cantó bajito la última estrofa de la canción.

Poco le duró la satisfacción del momento, ya que de un momento a otro sintió a alguien a su lado sentado, tocándole el hombro. Abrió los ojos de golpe y se topó con un rostro angelical de mirada azulada, sonriendo felizmente.

Se había distraído demasiado con la canción y había bajado la guardia. Se maldijo mentalmente, había olvidado que no debía escuchar música con sus audífonos en las calles.

— ¡May! — Gritó sorprendido el chico peliverde mientras ponía un poco de distancia entre ellos. Sentía su cara ardiendo, de seguro se había sonrojado, solo le rezaba a dios que la chica no lo notará.

Con rapidez se bajó los audífonos de su cabeza y los puso alrededor de su cuello. Trató de normalizar su respiración.

— Hola, Drew. — Saludó con inocencia la castaña, aunque su sonrisa fue reemplazada por una irónica inmediatamente. — Creo que te asusté, pensé que el gran Drew no se dejaba ver desprevenido tan fácilmente. — Dijo maliciosa la joven.

— Estaba un poco distraído, eso es todo. — Contestó como si nada el coordinador masculino, ella miró con curiosidad los audífonos que tenía en el cuello.

— Al parecer cuando llegué, estabas cantando. No lo haces nada mal, te veías tan tranquilo. — Eligió May y sonrió con ternura al joven frente de ella.

Drew casi olvidó cómo hablar ante esa fuerte confesión. ¡Le había escuchado! No sabía si debía aceptarlo o negarlo, aunque se decidió por la primera opción.

— Desde luego, después de todo se me dan muchas cosas. — Dijo con presunción mientras acariciaba su flequillo con los dedos, provocando que May girara los ojos fastidiada.

— Ya decía yo, que ya te habías tardado en hacer un comentario sobre lo grandioso que eres. — Contestó sarcástica la coordinadora castaña.

— No puedo evitarlo, soy perfecto May. — Sonrió de lado arrogantemente.

Era la mejor arma para evitar que sus nervios lo dominaran, tal vez lo mejor fuera que permaneciera en silencio oyendo música con sus audífonos. Esperaba que a la chica no le molestase su decisión, pero debía preparase mentalmente para lo que tenía planeado en la noche con ella.

— Eres imposible, LaRousse. — Dijo derrotada Balance mirando con resignación al cielo. — ¿Crees que Harley y Solidad vayan a tardar en llegar ? — preguntó.

— Supongo que si, al parecer los dos llegamos demasiado temprano. Algo raro en ti debo admitir. — Contestó aparentando tranquilidad el joven peliverde.

— ¡Oye, no siempre llego tarde! — Expresó molesta la castaña, realizando un puchero tierno que hizo reír al peliverde. — Y para el colmo, te ries de mi —

— Lo siento, no puedo evitarlo. — Rió elegante el chico, provocando que May se le quedara viendo tontamente mientras adquiera un bonito tono carmín en su rostro.

Siempre era un placer visual ver las sonrisas del peliverde, pero sus risas eran su peor debilidad. Una vez que pararon las suaves carcajadas del joven de ojos esmeraldas, le miró con tranquilidad.

— Bueno, como sea. ¿Te molestaría si me pongo a escuchar música en mis audífonos mientras llegan Solidad y Harley? — Preguntó educadamente Drew a la chica. Está parpadeó rápidamente sorprendida por la rara petición.

— Claro, no hay problema. — Dijo con simpleza mientras se encogía de hombros restándole importancia al asunto.

Con rapidez, el coordinador colocó sus audífonos en su cabeza y reanudó el sonido de su música. Procuró dejar la música a un nivel de volumén bajo, por si May tenía que decirle algo y él no la escuchaba. Se permitió relajarse al lado de la castaña, inclusive cerró sus ojos.

May veía al joven con curiosidad. Para ella fue una gran sorpresa ver al chico cantando con tranquilidad cuando llegó a la senda. Puede que Drew sea un poco reservado con sus cosas, pero eso no significaba que fuera un desconocido para ella. A la castaña le encantaba apreciar las facciones suaves y tranquilas del peliverde que descansaba a su lado. Sonrió traviesamente ante su siguiente idea.

Cuando llegó, Drew se sorprendió por su presencia, lo que significaba que estaba escuchando música a volumen alto. Lo más seguro es que en ese momento no la escucharía de nuevo si decía algo. Por lo tanto, la castaña dedujo que muy seguramente LaRousse no le prestaría atención si le hablaba en este momento.

Esta era su oportunidad para practicar cómo confesarse a ese coordinador perfeccionista. Hoy ella tenía planeado decirle sus sentimientos, pero estaba asustada por lanzarse a lo desconocido. De alguna manera extraña presentía que aquel peliverde sentía lo mismo por ella, pero no se atrevía a dar ella el primer paso. Ya estaba harta, ella quería avanzar y si Drew no iba a ser el primero ella lo sería. Solo esperaba que no estuviera equivocada. Respiro profundamente y exhaló para dejar ir sus nervios.

Le miró tiernamente.

— Sé que en este momento no me estás escuchando, y por eso quiero aprovechar para decirte lo siguiente. — Habló May con voz tranquila mirando el rostro del chico.

Por su parte, Drew al escuchar lo dicho por la castaña se quedó inmóvil. ¿Acaso pensaba que no la escuchaba por los audífonos? Seguramente ella dedujo apresuradamente que así era. Debía admitir que se encontraba sumamente intrigado por las palabras de la coordinadora de Glaceon. ¿Qué era lo que quería decirle, pero que al mismo tiempo ella no quería que él se enterara?

Lo mejor sería permanecer inmóvil en la posición inicial y fingir seguir en lo suyo. De forma imperceptible, pulsó un botón en su pokenav para pausar la música. Después de todo tenía las manos entrelazadas arriba de su estómago, por lo tanto May no pudo ver este movimiento de su parte.

— Todos pueden pensar que eres un arrogante, egocéntrico, petulante, odioso y sarcástico chico. — Dijo con determinación May al joven que fingía dormir.

Por su parte Drew trataba de permanecer imperturbable. ¿Qué rayos le pasaba? ¡Le estaba insultando! Si pudiera poner una expresión en ese momento lo más seguro es que tendría una mueca y su ceño fruncido.

— Yo pienso que muchos no te conocen realmente. — Habló con suavidad la coordinadora castaña.

El peliverde dejó de maldecir internamente a la fémina para seguir poniendo atención a sus palabras. Estaba levemente intrigado.

— No saben quién realmente es Drew LaRousse. Porque no solamente eres el chico heredero de los LaRousse, ni mucho menos un coordinador famoso y popular. Eres más que eso, lo demás son solo títulos banales. — Suspiró la castaña dejando ir sus nervios fuera. ¿Porque debería tenerlos si el chico ni siquiera la escuchaba?

El coordinador de Roselia para este punto empezó a sentir que su corazón latía cada vez más rápido. No quería ilusionarse con sus palabras ya que podría malinterpretar la situación, ¿A dónde quería llegar May?.

— Eres una gran persona, que se preocupa por todos aquellos que considera especiales en tu vida. Le das tanto amor a tus pokémon, así como a tus amigos. Y siempre te preocupas porque estén bien. — Seguía hablando con tono tranquilo y suave. El peliverde casi podía imaginarla con su tierna sonrisa. — Te admiro demasiado, Drew. Gracias a ti pude salir adelante, ya que me brindaste confianza para desenvolverme en el mundo de la coordinación, a tu manera claro está patán tonto. — Insulto levemente sonriendo irónicamente. El de ojos esmeraldas casi imita su acción, pero no quería arruinar el momento.

— Eres inteligente y astuto a tu manera, qué decir de esa elegancia innata que tienes que tanto envidio. Además por Arceus, eres endemoniadamente apuesto. Que bueno que no me estás escuchando. — Rió con nerviosismo, Drew sentía que se inflaba de orgullo. — Siempre sabes sacarme de los problemas y te lo agradezco. — Continuó la chica castaña arriesgándose a acercar su rostro un poco a la altura del chico peliverde.

Este tenía los nervios de punta por la cercanía de la chica, no sabía cuánto sería capaz de aguantar su farsa.

— ¿Sabes algo? Después de estos años conociéndote no puedo seguir viéndote como un simple rival, ni siquiera me basta seguir siendo una amiga para ti, porque yo… — May hizo una pausa dramática para tomar aire. Drew sentía que poco a poco se iba sonrojando, y su corazón no le daba tregua, parecía que se le fuese a salir del pecho.

— Porque yo siento algo más por ti. Me gustas y me atrevería a decir que Te quiero Drew, con todos tus miles de defectos y virtudes. — Dijo May con voz clara y dulce.

Drew se sentía a morir. ¡Se le declaró! Le compartió sus sentimientos. Si fuera un globo ya se hubiera ido volando porque se sentía lleno de felicidad. Sintió como May se despegaba de él lentamente y reía quedamente.

— Listo, ahora que ya practique me siento lista para decírselo esta noche en el festival. — Dijo con determinación la coordinadora de Glaceon con renovada energía.

Drew quería reír con fuerza, al parecer May había tenido la misma idea que él de declararse en el festival. Aunque debía admitir que le gustó este nuevo giro gracioso de la vida.

— No es necesario. — Dijo con tranquilidad el chico peliverde incorporándose rápidamente. Se quitó sus audífonos y los dejó a un lado.

Cuando volteo a ver a May, esta tenía una expresión graciosa en su rostro. Tenía sus ojos muy abiertos reflejando sorpresa, su boca se encontraba levemente abierta por la impresión. Lo que más le pareció gracioso al coordinador de Hoenn fue el tono rojizo que adquirió su rostro. Blaziken no era lo suficientemente rojo como para hacerle competencia a May.

— Tú, ¿Me escuchaste ? — Tartamudeo con nerviosismo la joven castaña.

— Así que estás flechada por mi, eh. No te culpo, después de todo soy fabuloso. — Contestó de manera petulante el peliverde regalandole una sonrisa coqueta. En verdad que el coordinador se estaba divirtiendo de lo lindo.

May ni siquiera quería ver a Drew a los ojos. Seguramente él en este momento estuviera sintiendo lástima por lo patética que era. Sabía que los dos antes habían tenido momentos que pudieran dar a entender que Drew correspondía a sus sentimientos, pero una pequeña parte de su corazón tenía miedo de que solo fueran ideas erróneas suyas. Decidió que lo mejor era fingir demencia ante el joven peliverde.

— ¡Ah, olvida lo que dije! — Gritó apenada la castaña agitando sus brazos a los lados con nerviosismo. — ¿Quién podría estar enamorada de alguien tan arrogante y ególatra como tú? — Dijo un poco alterada y enfadada la princesa de Hoenn, debía de salir de aquella situación tan vergonzosa.

¿Que acaso todos los dioses habían conspirado en su contra el día de hoy para que ocurriera eso? May se golpeaba mentalmente, por ser tan despistada. Quería que la tierra se la tragara viva.

— Lo acabas de decir hace un momento. Tu gustas de mi. — Contestó con tanta seguridad y arrogancia el peliverde. En sus ojos esmeraldas se podía apreciar un brillo que reflejaba felicidad pura.

— ¡Argh, eres imposible! Olvídalo, no tenías que saberlo aún. — Continuó con su parloteo nervioso May Balance mientras empezaba a caminar de un lado a otro.

A Drew le parecía muy graciosa la faceta que estaba tomando la castaña. No todos los días podías observar a May sonrojada hasta las raíces de su cabello.

— ¿Entonces cuando? — Preguntó con inocencia bien fingida el caballero de Hoenn.

— En la noche del festival. — Dijo de forma dramática la joven de Petalburgo, llevándose las manos a su cabeza como si estuviera teniendo malestar físico. — Y ahora creerás que soy una tonta y torpe, además de quedar en ridículo, porque tú no me corresponderas. — Agregó mientras agachaba la mirada al suelo, en un tono lastimero y triste que casi hace que se le rompa el corazón al joven LaRousse.

Llegó a la conclusión que ya había molestado lo suficiente a May. Con paso seguro, camino a su encuentro acortando la leve distancia que había entre los dos, quedando frente a frente.

— En eso estoy de acuerdo, eres muy torpe y despistada. — Habló con tono serio Drew. Aquellas palabras provocaron que May alzará su mirada azulada asustada. Sus ojos trataban de contener las lágrimas que querían escapar de ellos.

— Yo… — Trató de responder, pero fue interrumpida por la voz del peliverde.

— Lo eres porque nuevamente te me has adelantado y no te has percatado. — Dijo con voz aterciopelada el joven de ojos esmeraldas regalándole una mirada dulce, tan dulce que May se sonrojó encantadoramente.

— ¿Eh? — Logró balbucear con duda la castaña mirándole incrédula. No entendía a qué se refería el chico.

— ¿Sabes? Te ves más encantadora con ese sonrojo en tus mejillas, que con lágrimas, como hace unos momentos. — Dijo con calidez el peliverde mientras limpiaba las pequeñas lágrimas que aún tenían sus ojos zafiro.

— Drew, pero… — Dijo con nerviosismo la joven castaña dejándose mimar por el peliverde.

— Antes de que llegaras, me estaba cuestionando sobre nosotros dos. Justamente me estaba cuestionando porque no había dado aún el gran paso contigo. Después de escuchar un rato música con mis audífonos, me di cuenta que lo que había entre nosotros ya no era suficiente. — Explicó tiernamente Drew mirando a May directo a sus ojos, tomandola por la cintura, para acercarla más a él cortando así la distancia que quedaba entre ellos. — Porque no tienes idea de cuánto te quiero May, en mi mundo eres la persona más importante para mí...

La mencionada abrió ampliamente los ojos sorprendida. ¡Él le quería! Jamás, ni siquiera en sus sueños más bizarros se lo hubiera imaginado. El chico que más admiraba y consideraba la persona más maravillosa, caballerosa e interesante del mundo le correspondía. Se sentía tan feliz que pensaba que explotaría. Los Beautifly's en su estómago se sentían más que nunca. Que palabras tan gratificantes había escuchado salir de su boca.

— Además, yo también tenía pensado declararme hoy en el festival. — añadió Drew regalandole una sonrisa tierna. — Solo como te dije antes, te has adelantado Balance.

— Lo siento mucho. Yo la verdad no tenía idea, pero me siento mucho más tranquila y feliz. Lastima que no puedas ser siempre el primero en todo. — Contestó contenta la castaña riendo con suavidad. Drew en respuesta arqueo una ceja y le sonrió arrogantemente.

— Lamento contradecirte señorita sabelotodo, pero aún hay algo en lo que puedo ser el primero. — Le dijo de forma enigmática el de ojos esmeraldas mirándola con intensidad.

— ¿Cómo cuál? — Preguntó con inocencia la princesa de Hoenn. Agitando sus pestañas confundida.

En un movimiento rápido, Drew alzó sus manos hacia el rostro de la joven, acunando sus mejillas con suavidad. Lentamente acercó su rostro al de una pasmada castaña. Fue cuando de repente alcanzó su objetivo, posando sus labios en los de May. Un suave roce de labios, tímido y puro. Pero era perfecto para el primer beso de los dos.

May por su parte al sentir el contacto entre los dos, pudo sentir el ligero cosquilleo en sus labios. Además de esa bonita sensación de flotar en el aire. Por otro lado, se encontraba embriagada con la fragancia del joven, olor a rosas, tan exquisita que no quería separarse de él. Queriendo que el momento fuera eterno. Sintió su cara ruborizarse.

Para Drew fue un toque electrizante, ya que al momento de posar sus labios en los de ella pudo apreciar una descarga eléctrica leve y agradable entre los dos. Por Arceus, ella era perfecta. Tan suave, hermosa y delicada. Su pecho sentía una emoción muy grande, y sus mejillas ardían. No le importaba si estaba algo ruborizado, en verdad lo valía por haberle robado un beso.

Una vez que terminó el leve contacto Drew le miró con una pequeña sonrisa conspiradora y coqueta.

— Te lo dije. Aún hay muchas cosas en las cuales puedo ser el primero, pero lo más importante es que seré el único. — Dijo mirándola con una mezcla de coquetería y calidez tan única y profunda de la que solamente era él capaz de realizar y calar su alma.

— Yo también espero siempre ser la única.— Contestó de la misma forma cálida May, mientras pasaba sus manos detrás de la nuca del chico peliverde para poder abrazarlo con firmeza. — Este día ha sido muy maravilloso…

— Y eso que apenas va a la mitad… — Respondió Drew con tranquilidad pasando sus brazos por la cintura de la coordinadora para así estrechar aún más su abrazo.

Irónico, ¿Quién diría que unos audífonos eran lo único que necesitaban para poder compartir sus sentimientos?

Mientras el par de coordinadores se encontraban en su propio mundo, frente de ellos escondidos detrás de unos arbustos espesos anaranjados y rojizos, estaban un trío de personas mirando el espectáculo ante sus ojos.

Dos de ellos a simple vista se podía observar que eran trabajadores de alguna cadena televisiva, ya que en sus chaquetas se podía leer "Contesta TV". Una joven rubia de ojos azules y cabello corto sostenía un micrófono en su mano, mientras miraba la escena con ojos brillantes de emoción. A su lado, un hombre azabache corpulento sosteniendo una cámara que a simple vista se veía pesada. Un punto de color rojo se encontraba parpadeando indicando así que estaba grabando.

El tercer espectador era nada más y nada menos que Harley. Que tenía una expresión de total fascinación en su rostro. Sus manos las tenía a la altura de su cara, agarrando sus mejillas. Evitaba llorar de la emoción.

— Te lo dije, yo te lo dije. No por nada mi abuelita me dijo que yo tenía un Don para la predicción. —Dijo en un volumen muy bajo, pero sin dejar de sonar orgulloso Harley.

— Y si tenías razón, esto será tendencia para nuestro canal. ¿Pero cómo lo supiste? — Contestó la reportera rubia con curiosidad.

— El lechuguin últimamente había estado muy pensativo, supuse que daría el paso hoy, aprovechando el día de los enamorados. ¡Ya ves que es todo un Romeo! — Susurró con sabiduría el pelimorado, sonrió arrogantemente. — Quiero todo el crédito de la transmisión, chulis. Sino fuera por mi, ustedes ni enterados.

— Y lo tendrás te lo aseguro, René Contesta siempre cumple sus palabras. — Contestó con determinación la rubia. No por nada era la hija del señor Contesta, el hombre que se desempeñaba como jurado en la mayoría de concursos Pokémon. — Después de todo es mi trabajo llevar noticias a los fanáticos de la coordinación. Esto sí que es drama del bueno, sabía que algún día terminarían juntos ese par.

—Eso sí, debo de darle crédito a la boba de May. Ella le dió el toque dramático a todo. — Rió con chulería Harley.


14 de febrero

7 pm

Por fin había llegado la noche a Ciudad Iris. El festival estaba en pleno desarrollo. Había mucha gente caminando por doquier, desempeñado diferentes actividades desde comer, hasta jugar en los puestos locales.

Por fin el cuarteto de coordinadores se encontraba completo, estos plácidamente se encontraban en medio de la plaza descansando, sentados en una banca larga de madera. May decidió contarles sobre que ella y Drew habían confesado sus sentimientos a Solidad y Harley. Obviamente el peliverde no estaba de acuerdo de comunicárselo al pelimorado por su fama de ser un chismoso y dramático de lo peor, pero después de todo eran amigos al fin al cabo.

— Estoy muy feliz por los dos, chicos. — Dijo Solidad, dedicándoles una sonrisa sincera.

— Ya era hora. Pensé que primero me saldrían arrugas antes de que ustedes decidieran dar el paso. — Añadió Harley haciéndose el sorprendido por la noticia.

— De hecho, te miro unas cuantas arrugas alrededor de los ojos. — Hablo Drew con saña, lanzándole una mirada maliciosa.

— ¡Cállate lechuga, que la boca se te haga chicharrón!* ¡Soy muy bello para tener patas de gallo en los ojos! — Gritó de forma dramática mientras sacaba un espejo y revisaba de forma minuciosa sus ojos.

— Que exagerado eres. — Dijo May mirándolo con desaprobación.

En eso algo captó la atención de la castaña. Se dió cuenta que en la plaza central se encontraban unos televisores que se encargan de ambientar el festival con algunas canciones, mientras pasaban tomas totalmente aleatorias de diferentes lugares de la ciudad en vivo.

De un momento a otro, la imagen ofrecida por las televisiones cambió abruptamente.

~~~ He aquí el segmento, ¡Pillando celebridades! ~~~ Se escuchó la voz de una joven a través de la pantalla mientras pasaba un fondo azul con las letras "Contesta TV" en ellas.

~~~ El día de hoy les traemos esta hermosa escena protagonizada por una pareja de coordinadores muy conocida por las regiones. Esto nos demuestra que el amor está en el aire. ¡Veamosla! ~~~~ Dijo la entusiasmada René Contesta a través del televisor.

En la nueva toma se podía observar la senda Dindón, en dónde se encontraban abrazados dos chicos jóvenes.

May y Drew rápidamente reconocieron la escena. Mucha gente estaba atenta a las pantallas.

~~~ Porque yo siento algo más por ti. Me gustas y me atrevería a decir que Te quiero Drew, con todos tus miles de defectos y virtudes. ~~~

~~~ Porque no tienes idea de cuánto te quiero May, en mi mundo eres la persona más importante para mí… ~~~

Todos los espectadores tenían la boca muy abierta de la impresión, Harley se reía a carcajadas mientras Solidad les miraba con algo de lástima, pero sin dejar de lado una tenue sonrisa divertida. La escena terminó con el suave y tímido beso entre los dos coordinadores.

— Oh, no...— Dijo May avergonzada cubriéndose sus ojos sonrojada.

— Maldición. — Masculló molesto el peliverde, en su ojo izquierdo tenía un pequeño tic debido a la abrumadora situación.

~~~ ¡Pero que escena más mona! ¿A qué si mis espectadores? Se puede ver a leguas que la princesa y el caballero de Hoenn por fin están juntos. Esto es de película. ~~~ Especuló la imagen en el televisor de René Contesta con emoción. ~~~ Y si sus fans los llegan a ver, haganles llegar sus buenos deseos. ¡Feliz San Valentín para todos! ~~~

En verdad que el par de chicos no sabía dónde meterse. Estaban un poco avergonzados por la forma en que compartieron con los televidentes su momento privado.

— ¡Miren, haya están! — Gritó una chica en medio de la plaza con emoción señalando a Drew y May, que levantaron sus cabezas como si de un resorte se tratasen.

— ¡Hey, Drew y May! ¡Por aquí! — Gritó otro grupo de chicas.

— May, lentamente dame tu mano. Tendremos que correr… — Susurró sutilmente el peliverde mientras tomaba a tientas la mano de la castaña. Esta le miraba sin entender.

— Pero, ¿Qué es lo peor que puede pasar? — Preguntó anonada la castaña mirándole con duda.

— Oh, no sabes nada. ¡Son peligrosas! — Le expresó incrédulo el joven de ojos esmeraldas a la coordinadora de Glaceon.

— Ni que fueran animales salvajes. — Le resto importancia a la situación, la castaña. — Estás siendo paranoico.

— Pues como ellos no quieren venir, tendremos que ir nosotros por ustedes. Queremos saber todo sobre su relación. — Gritó la otra chica anterior con emoción mientras sus amigas asentían en común acuerdo.

— ¡Drew, May! Será mejor que corran — Les dijo Solidad mientras veía como una ola de fans se acercaban con rapidez a ellos.

— Vamos Solidad, no seas aburrida. Además yo también quiero saber los detalles — Habló emocionado Harley, pero lamentablemente fue ignorado. — ¡Oigan, no me ignoren mocosos! — Gritó enfurruñado el pelimorado.

— ¡Te dije que huyeramos mientras podíamos ! — Le reprendió Drew mientras jalaba a la chica para pararla de la banca y emprendía la carrera.

— ¡Ah, lo siento! Pensé que eran inofensivas — Chillo May desesperada corriendo detrás del coordinador de Roselia. Este en ningún momento le soltó la mano.

Solidad los veía alejarse de la plaza central, tenía una sonrisa graciosa en el rostro. Cuando desaparecieron de su vista, miró a Harley con seguridad.

— Fuiste tú, ¿Verdad ? — Preguntó en tono cómplice la pelirosa.

— No sé de qué me hablas, Chulis. — Se hizo el desentendido el coordinador de Cacturne.

— No tienes que fingir conmigo. — Le dijo con seriedad la coordinadora de pidgeotto. — ¿Me darás una copia de la grabación original? — Preguntó con curiosidad la joven pelirosa.

— Eso no se pregunta cielito, aquí está. Hombre precavido vale por mil. — Le contestó orgulloso mientras de su chaqueta sacaba un pequeño disco DVD y se lo entregaba a la joven.

— Esto nos servirá para cuando se casen. — Dijo optimista Solidad guardando con emoción su disco.

— Me encanta tu lado malévolo, querida. Me encanta. Casi tan bueno como el mío. — Respondió con satisfacción el pelimorado mientras seguía comiendo en calma en compañía de la pelirosa.

Mientras tanto, May y Drew corrieron y corrieron por todo el centro de la ciudad, fueron perseguidos por las fans por un buen rato. Hasta que pudieron escabullirse por un callejón. Las fans pasaron de largo el lugar.

— Lo conseguimos. — Habló un poco agitada, pero con mucha felicidad May.

— Menos mal, sino se hubiera puesto feo. — Dijo igual de agitado, Drew.

Los dos esperaron un poco para poder normalizar sus respiraciones. Una vez que pasó un minuto, la castaña miró interrogante al peliverde.

— ¿Quién crees que nos haya visto? — Preguntó con duda Balance. El joven coordinador de ojos esmeraldas arqueo su ceja con duda. Después de meditarlo unos segundos hizo una mueca desdeñosa.

— Aquí huele que todo fue obra de Harley. — Contestó malhumorado el peliverde. — Cuando lo vea me las pagará.

— Eso nos pasa por tener un amigo tan peculiar como él. — Suspiró May derrotada, después miró a LaRousse con preocupación. — ¿Te arrepientes, Drew ? — Preguntó temerosa la castaña. Sus labios temblaron levemente.

— ¡Por supuesto que no! No dudes de eso, por favor. — Le reprendió el caballero de Hoenn. Posteriormente puso una mano en su cabeza de la chica y la acarició con ternura. — Ha sido un día muy caótico, pero no lo cambiaría por nada. — Dijo con calidez el peliverde mirándola a los ojos. May sintió su corazón latir deprisa. — Supongo que tú tampoco lo cambiarías, después de todo no todos los días puedes pasar el rato con alguien tan fabuloso como yo. — Completó en tono arrogante moviendo su flequillo con galantería y sonriendo de lado.

— A veces te odio, señor arrogante. — Respondió May, mirándolo con irritación y cruzando sus brazos sobre su pecho. Con su boca hizo un lindo puchero.

— Solo hay una forma de cambiar eso. — Le dijo con voz aterciopelada el peliverde mientras se acercaba lentamente a ella. May por instinto retrocedió hasta chocar con la pared del callejón. Drew la acorralo, con un brazo impidió el escape de la chica.

— Hey, ¿Qué haces? — Preguntó muy sonrojada y avergonzada la de ojos zafiros.

— May, May, May. Mi dulce May, siempre tan inocente y atolondrada. — Respondió LaRousse continuando con su tono aterciopelado, tomando el mentón de la joven con su mano para alzar su cara con levedad.

Cuando la mencionada estaba apunto de responder sintió nuevamente los cálidos labios del chico. Oh, no. Ahí estaba de nuevo aquella fragancia de rosas embriagadora que la hacía perder el sentido. El pequeño roce se acabó tan rápido como inicio.

— Al parecer ya no me odias. — Dijo Drew con voz petulante dedicándole una sonrisa torcida.

— Oh, cállate. — Suspiró embelesada la castaña. Una vez repuesta le miró con desafío. — Me las pagarás en el gran festival, ya verás. Tus encantos no funcionarán. — Respondió May con determinación.

— Como si eso fuera a pasar. Que te quiera demasiado, no significa que vaya a ser amable contigo. — Contestó el coordinador de la misma manera retadora a la joven.

— No esperaba menos del gran Drew. — Dijo May con socarronamente. — Te pateare tu trasero de niño mimado, Hayden.

— ¡Hey! Que agresiva, ya hasta usas mi segundo nombre como insulto. — Alzó LaRousse las manos en señal de rendición. — Bueno, tienes tres semanas para practicar y descubrir cómo hacerlo realidad. — Rió con suavidad el peliverde. De repente, la abrazó con fuerza. — No sabes cuánto le agradezco a mis audífonos y a tu despistes. Le dieron un giro único a las cosas. — Le dijo cálidamente al oído el peliverde.

— Por esta vez te concedo la razón. No fue un día de San Valentín para nada cliche. — Le dijo contenta la chica de ojos zafiros. — Te quiero, Drew… — Sonrió con satisfacción la castaña, sus ojos brillaron como las gemas.

— Y yo a ti, May Balance. — Respondió el peliverde con dulzura, regalandole una de sus sonrisas más cálidas, aquellas de las cuales May era la dueña de todas ellas.


*Que la boca se te haga chicharrón:

Mexicanismo. Es una especie de conjuro chusco en el cual el hablante expresa que si la predicción de una persona se cumple entonces caerá una "maldición" y su boca quedará deforme como la piel del cerdo frita en aceite.

*Canción: My World SR 71

Link: https/youtu.be/eLe4RmnHiGY