Hola chicos, aquí yo con una nueva actualización. Gracias a todos por leer, me animan a continuar hasta el final.
Me di cuenta que no tienen idea de la "voz" que Korra tendría para cantar en esta historia, bueno, por ahora, solo han visto una canción "original" de ellos, la cual es una de VersaEmerge, al rato la publicaré en mi Tumblr para que sepan cual.
Por cierto, mi Tumblr es AlexandraLabhont
Una cosa más, me han llegado varias soliciudes a mi Facebook, pero no las he aceptado porque no sé quienes son XD Si vienen del fanfic, manden un mensaje diciendo que lo leen y con gusto los acepto.
Sin más que decir, responderé reviews:
Liz: Pues ya veremos qué pasa. Gracias por leer Xd
Guest: Bueno, no esperes más. Espero te guste.
AdriSato: Sí, eso parece XD Pero no te preocupes, estoy segura de que Korra se pondrá manos a la obra cuando lo note Xd Gracias por leer.
Yencala: Gracias, significa mucho para mí que te guste, espero también te agrade este capitulo.
BrG: Hahahaha bueno, pues tendrás que leer los siguientes para ver si acertaste o no XD Gracias por leer.
Me: There you go, thanks for read :3
Tenshi Hikari: Gracias, es genial que te guste, espero que también aprecies este capitulo, es lo que busco Xd
Sin más, aquí la conti.
Los personajes no me pertenecen, la historia sí.
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Korra terminó la canción con una de las peores confusiones que le hayan pasado en la vida...
Bueno, tal vez no de las peores, pero sí era una importante.
Había comenzado a cantar aquella canción con Yue y sólo Yue en la mente pero, de pronto, su imagen comenzó a verse drásticamente alterada cuando la chica comenzó a tener unos hermosos ojos verdes y un mágico y ondulado cabello de un negro profundo. En definitiva, dejó a Yue de lado para comenzar a pensar en Asami.
Este hecho era, sin duda, una de las cosas más extrañas que le hayan pasando en los últimos meses, tanto, que hizo que algo en su interior comenzara a revolverse y estaba comenzando a preocuparse. Claro que se iba a ocupar de ello en cuanto pudiera encontrar a la mujer en cuestión...
¿Dónde rayos se había metido Asami?
De un saltó se bajó de aquel escenario improvisado al cual se estaba subiendo Bumi, el hermano mayor de Tenzin y Aang, y comenzó a caminar hacia el último mencionado y su novia, ya que fue con ellos con quienes la había visto la última vez que checó, tal vez podrían decirle a dónde fue.
— Hey, chicos. — Les habló, importandole poco si interrumpía algo o no. — ¿Han visto a 'Sami?
— Iroh II se la llevó a pasear por la isla. — Respondió Katara, tomando la mano de Aang con cariño entre las suyas.
Korra frunció el ceño con fuerza. ¿Qué rayos...? ¿Cómo había pasado esto? Bueno, no es como si Korra no hubiera notado las miraditas que ese tarado le estuvo mandando a Asami, pero la francesa era SU invitada y, por lo tanto, era SU deber (Y su deseo) llevarla a conocer el jardín de SU familia. ¿Quién se creía ese pelmazo?... Como si no tuviera suficiente con ello, una chica de cabellos blancos como la Luna se acercó a ella con una sonrisa amistosa.
— ¡Estuviste fenomenal, Ko! — Le dijo.
— Gracias, Yue... Es la práctica, ya sabes. — Añadió con una sonrisa socarrona marca Korra, luego siguió buscando con la mirada a Asami.
— ¿Sabes? Esa canción me recuerda cuando estábamos en la dulceria y...
La vocalista no escuchó ni una palabra más de lo que su ex novia decía, no porque se haya callado de repente, sino porque seguía enfrascada buscando a la actriz; la idea de que se haya ido con Iroh II la preocupaba y molestaba a partes iguales. Claro que no dejaba del todo desatendida a la otra morena, de vez en cuando le respondía a lo que decía, con monosílabos y contestaciones cortas, pero respondía.
—... Y entonces me preguntaba si quisieras pasear.
— ¿Qué? — Aquello sí había llamado su atención.
— Que si quieres pasear un rato. — Era una oportunidad de buscar a Asami que no iba a desaprovechar.
— Me parece buena idea... ¿Hay problema con Sokka?
— Sokka está más enfocado en su concurso de comer carne que en mí. — Señaló.
Y era cierto, Sokka estaba sentado a lado de Bolin y Toph, los tres con platos repletos de carne comiendo como posesos, mientras que Meelo les tomaba el tiempo con un cronómetro. Korra pensó que ella podría patearles el trasero cuando sea, pero tenía cosas más importantes que hacer en ese momento.
— Vamos, entonces.
Comenzaron a caminar en completo silencio por algunos momentos. La isla era bastante grande, podrían estar en cualquier lado haciendo cualquier cosa. La única razón por la que Korra no se había echado a correr ya era porque sería descortés.
Si no estuviera tan ocupada buscando a Asami se daría cuenta de que ésta era la oportunidad que estaba buscando para hablar con Yue sobre su matrimonio, pero al igual que la vez anterior, solo le importaba llegar a lado de la francesa lo más pronto posible. Claro que la chica de ojos azules como el cielo sí iba a aprovechar esto.
— ¿Cómo has estado, Korra? Hace mucho que no sé de ti. — Su delicada voz fue la primera que se escuchó.
— Bien... — Respondió encogiendo los hombros. — No me puedo quejar. Han sido unos meses algo extraños últimamente.
— Escuché que fuiste a París. — Tanteó con cuidado. Korra soltó un suspiro pesado.
— Sí, así es.
— ¿Y cómo te sientes? Intenté llamarte varias veces, pero Aang decía que era mala idea...
— Créeme, lo era. — Respondió de inmediato. — Estaba realmente mal allá, casi como cuando me conociste.
— Korra...
— De no ser por los chicos hubiera vuelto a eso. Además... — El recuerdo de lo vivido con Asami la hizo sonreír levemente.
— ¿Además de qué? — Se notaba que tenía curiosidad, tal vez por el cambio de gesto.
— Además de que conocí a alguien realmente especial para mí allá. — Le admitió.
— ¿De verdad?
— De verdad. Ella es alguien de muy buen corazón... — Aquella tímida sonrisa en su rostro comenzó a crecer. — Es como... Como… ¡Como un ángel!... Un ángel con una de las sonrisas más hermosas que he visto... Cada que estoy con ella es de lo mejor. Me hace sentir segura y en paz... — Miró por primera vez a Yue directo a los ojos. — ¿Sabes? Es la única francesa que me hace sentir de esta manera. — Y no mentía.
— ¿Y ella lo sabe? — Yue agachó la cabeza por unos segundos antes de volver a mirar a Korra.
— ¿Eh?
— Que si ella lo sabe, que te sientes así respecto a ella. — Korra se desconcertó.
— Bueno... No... Yo...
— ¿Y cómo vas a saber si te corresponde? — Mientras que Yue lucia segura de sus palabras, a Korra se le dibujó un signo de interrogación en la cabeza.
— ¿Corresponderme?
— Es claro que sientes algo más que amistad, se te ve en los ojos.
— Aguarda, aguarda, aguarda... ¿De qué...?
Sin embargo, el sonido de unas risas alegres la interrumpieron. Korra conocía muy bien ambas. Una era la segura y masculina risa de Iroh II, y la otra melodiosa, delicada y femenina pertenecía sin duda alguna a Asami.
Si le preguntarán a Korra en ese momento, no habría sabido responder porqué le molesta tanto, lo único que sabía era que debía llegar a donde ambos estaban, por lo que no tardó mucho tiempo en hallar ese arbusto, el cual tapaba una escena que hizo que la morena frunciera el ceño molesta.
Sí, ahí estaban ellos dos, riendo como estúpidos adolescentes, sentados en una banca bastante cerca (En su opinión) en una banca de madera, luciendo alegres mientras hablaban de lo que parecía ser una anécdota de Iroh II.
—... Y entonces me hicieron correr 50 vueltas como castigo.
— Eres todo un personaje, Iroh. — Dijo Asami entre risas.
Si le preguntaran en aquel momento porqué eso le molestó, Korra no sabría responder otra cosa que no fueran farfulleos con enojo, lo único que sí sabía es que quería que esa conversación acabara lo más pronto posible, es por eso que no dudó en hacerse notar con un fuerte carraspido de garganta que cumplió su objetivo.
— Oh, hola, chicas. — Saludó Iroh II alegre, ¿Y cómo no estarlo? Estaba con Asami. — ¿Qué se les ofrece?
. . .
¡Maldita sea su imprudencia! Había actuado tan repentinamente que no se detuvo a pensar una excusa creíble.
— Bu-bueno... Es que... Ya sabes... Eh...
— Tenzin te está buscando para que muevas tu auto, Iroh. — Intervino Yue, quien sí estaba buscando al de ojos ámbar. — Al parecer tiene que salir porque lo llamaron del Edificio de Gobierno por un asunto de carácter importante.
— Ya veo... — Se levantó del asiento y miró a Asami. — No creo tardarme, pero si quieres puedes irte. — La francesa le dedicó una de esas hermosas sonrisas como respuesta.
El general se fue alejando con rapidez seguido por Yue, quien le había guiñado el ojo a Korra (cosa que volvió a confundirla demasiado) antes de irse. Y entonces, dándose cuenta de que ahora estaba sola con Asami, decidió mostrarle su enojo de forma madura y darle la espalda con los brazos cruzados.
— ¿Korra? — Asami rompió el silencio, habiendo notado la actitud de la morena.
— ¿Qué?
— ¿Todo bien? — Korra giró a ver a la francesa con el ceño adorablemente fruncido.
— ¡Claro que sí! ¡Perfecto! ¡De lujo! — Exclamó sarcástica sin poder evitarlo.
— Y estás molesta por algo, ¿No es así?
— No se vale, 'Sami... — Comenzó a decir con un puchero. — No puedes simplemente desaparecer así como así.
— No creí que te molestara, estabas ocupada cantando en el karaoke. — Señaló.
— Sí, pero yo quería que me vieras cantar... Además, quería ser yo quien te mostrara el jardín de Aang, no Iroh II. — Expuso. Asami dibujó en sus labios aquella sonrisa que sólo le dirigía a Korra.
— ¿Es eso lo que te tiene haciendo ese puchero tan adorable? — Tal pregunta logró que el color rojo llegará a las mejillas de la vocalista, pero aun así le dio la razón con una afirmación de cabeza que hizo reír a Asami. — Si te sirve de algo, no vi mucho. Solo llegamos y nos quedamos platicando sentados en esa banca.
– ¿En serio? — Si pudiera verse en ese momento, pensaría que puso la misma cara que Naga ponía cuando veía una de esas galletas para perro.
— En serio. — Le confirmó Asami, logrando sacarle una sonrisa a Korra enorme.
— ¡Pues entonces hay mucho que mostrarte! — Y sin perder tiempo, tomó su blanca mano y echó a correr para adentrarse al jardín.
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Pese a la prisa que la vocalista había mostrado al inicio era bastante, recorrieron el basto jardín con calma y tomándose su tiempo, observando cada flor y disfrutando de su aroma. Cada vez que podía, Korra contaba algún momento gracioso o peculiar que había pasado en ciertas partes del jardín, así como uno que otro dato curioso que el abuelo Gyatso le contó cuando niña. Pronto, Asami fue consciente de que esta isla había sido herencia de generación en generación, por lo que cuando el abuelo muriera, pasaría a manos de Tenzin, el mayor de los únicos dos hermanos que eran acólitos. Respiró el aire puro del sitio, adoraba ser ella quien le mostrara el lugar, el brillo en aquellos verdes ojos valía la pena de ver.
— Es increíble lo mucho que este lugar tiene que contar. — Le dijo a Korra mientras sus ojos recorrían cada pedazo visible.
— Y no has visto la mejor parte. — Señaló con una sonrisa traviesa. — Ven, es por aquí.
Comenzó a caminar siguiendo un camino mental que ella conocía de memoria. Giró varias veces, subió otras más, siempre con la certeza de que Asami la seguía sin dificultad. No iba a negarlo estaba emocionada, muy emocionada. Por fin iba a pasar, le iba a mostrar a Asami el lugar más especial, para ella, de la isla. Tanto había esperando por ese momento que, cuando por fin llegaron, lo primero que hizo fue mirar la cara de Asami... Y había válido la pena.
— Mon Dieu, Korra... Es... Es hermoso...
Oh, sí, su expresión había válido la pena; sus ojos se iluminaron como esmeraldas al Sol y su sonrisa mostraba lo maravillada que estaba, ella misma también estaba sonriendo alegre, había conseguido lo que se propuso desde mucho antes de salir de París.
— Aquí solíamos venir Aang y yo todos los domingos, el día lo dedicábamos al cuidado de ésta área en específico. — Habló Korra. — Cuando lo encontramos estaba muy descuidado, tenía hierva mala creciendo por todos lados y los árboles estaban en muy malas condiciones. — Comenzó a internarse más a aquel jardín, dirigiéndole una mirada a la actriz, diciendo que podía hacerlo también. — Este lugar es sumamente especial para mí. — Prosiguió. — Es mi refugio, siempre vengo cuando tengo miedo, ira excesiva, tristeza... — Carraspeó. — Hace ya tiempo que quería mostrártelo.
— ¿En serio? — La vocalista asintió. — Vaya... — Dijo visiblemente conmovida.— Significa mucho para mí. Merci, Korra. — Ambas se miraron a los ojos. Korra no tenía duda alguna de que sus palabras eran verdad.
— Vamos a sentarnos por allá. — Sugirió la vocalista, señalando un árbol cerca del pequeño estanque artificial que Aang y ella habían instalando hace varios años.
Pronto, ambas se encontraron bajo la sombra de aquel árbol, sintiendo el suave viento acariciar su cabello, dejando que el ambiente las envolviera y disfrutando el especial momento que se estaba dando en completo silencio, siendo los sonidos de la naturaleza la única música que sus oídos alcanzaban a escuchar.
Sin embargo, Korra le seguía dando vueltas a las palabras de Yue, ¿Estaba insinuando a caso que ella estaba ganando sentimientos por Asami?... Para empezar, ¿Cómo tan siquiera una persona puede notar algo así? No era una experta en estas cosas y tenía muchas dudas por aclarar. A lo mejor si preguntaba...
— ¿'Sami?
— ¿Sí? — Korra sintió la mirada verde de Asami puesta sobre ella. Inhaló hondo.
– ¿Cómo sabes cuando...? Uh... — Ordenó sus ideas en la mente y volvió a iniciar. — ¿Cómo te das cuenta de que comienzas a sentir algo diferente a una amistad hacia alguien? – Hizo una mueca incómoda y luego miró a Asami de reojo.
— ¿A qué te refieres? — Preguntó de vuelta luego de unos segundos, esperando una explicación más extensa.
— Bueno... — Por alguna razón estaba nerviosa, incluso comenzó a juguetear con sus manos. — Yo ya sé lo que es sentir cosas por una persona extraña, me pasó con Yue. Lo que no sé es... — Su mirada recorrió todo el lugar, como si pudiera sacar las palabras de ahí. — ¿Cómo te das cuenta de que estás enamorándote de un amigo? — Dijo al fin.
— Ya entiendo. — Le respondió luego de haber procesado aquello. — La verdad es algo un tanto complicado de explicar, siendo que cada una de las personas siente de modos diferentes. — Comenzó a decir Asami mientras la chica de piel morena la miraba atenta. — Sin embargo, puedo decirte que cuando comienzas a tener sentimientos por una persona conocida o amiga tuya, te das cuenta después de algunas señales.
— ¿Como cuáles?
— ¿Como cuales? — Korra asintió. — Bon... Comienzas a pensar todo el tiempo en esa persona, en qué estará haciendo, en si estará bien... — La francesa se sonrojó levemente. — Si estará pensando en ti...
Sin embargo, sus dudas no sólo abarcaban eso. Habían varias cosas que quería preguntar, o mejor dicho, varias cosas que le habían estado pasando y quería conocer su significado; fue por eso por lo que decidió aportar a lo que Asami decía.
— Comienzas... — Se aclaró la garganta. — Comienzas a relacionar cada cosa con esa persona: Una película, una canción, un paisaje...
— Puedes estar rodeada de gente, pero la única que ahora te importa es ella.
— Y quieres pasar todo el tiempo que tengas a su lado. — Asami asintió de acuerdo.
— Tiempo que a veces no es suficiente. Pasa también que, a pesar de que eres sólo su amiga, no puedes evitar querer ser la prioridad de esa persona. Hay otras veces en las que hablas sin parar de ella y no te das cuenta.
— Y te pones nerviosa a su lado. — Aportó la morena como si aquello se les estuviera olvidando.
— Sí. Y cada vez que está con otra persona que le interesa, si la está pasando bien y la hace reír o sonreír...
—... sientes una sensación extraña y desagradable en el estómago, y lo primero que piensas...
— … es que quien debe sacarle esas sonrisas…
— … quien debe hacerla reír así…
— … no debe ser otra persona...
— …más que tú.
No tenía idea de en qué momento habían comenzado a completar las oraciones de la otra, es más, ni siquiera tenía idea de cuándo fue que habían terminado frente a frente, mirándose directamente a los ojos, y ni siquiera es como si le importara. De hecho, estaba en shock. La platica había sido increíblemente reveladora, demasiado para ser honestas; ya que todas las señales que habían estado diciendo no las había experimentado recientemente con alguien que no fuera...
No... No, no. No era posible... ¿Acaso ella...? ¿Ella...?
Empero, su cerebro no tuvo tiempo de procesar correctamente la información que estaba recibiendo, ya que de un segundo a otro, completamente de la nada, un enorme can blanco entró corriendo al jardín y, sobre ella, un pequeño niño calvo sujetándose como si estuviera en un rodeo.
— ¡Libertaaaaaaaad! — Gritaba Meelo, quien traía la cara pintada de azul y no traía playera.
A los pocos segundos, una cansada Pema aparecía persiguiendo al par de revoltosos. Unos pocos cabellos de su peinado lucían fuera de su lugar y su respiración eran dificultosa.
— Disculpa por todo esto, Korra — Comenzó a decir la mujer cuando vio el lugar donde se encontraba. — Puedo lidiar con Meelo, ¿Pero podrías echarme una mano con Naga?
— Cuenta con eso. — Respondió antes de echarse a correr hacia su mascota. Los iba a matar a ambos por interrumpir.
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Las horas pasaron una tras otra; como dice el dicho: el tiempo vuela mientras te diviertes, y eso tanto Korra como Asami lo comprobaron cuando llegaron al departamento de la primera ya a media noche.
Decir que la vocalista estaba alegre sería poco. Asami les había caído bastante bien a todos sus seres queridos, incluso la trataron como una más de la familia; prueba de ello fue que Iroh y el abuelo Gyatso la habían invitado a formar parte de una de las más reñidas e interesantes partidas de pai-sho que jamás se había visto en la isla: tres jugadores, un tablero.
Todo mundo felicitó a Asami cuando la partida terminó, aunque la morena no supo a ciencia cierta quién había ganado hasta mucho después, y es que había sido un poco confuso, sólo vio como la francesa movía una pieza, luego Iroh otra para terminar con Gyatso, luego los tres se levantaron y se dieron la mano. Por unos momentos creyó que había ganado el abuelo, pero él sólo se limitó a encogerse de brazos cuando sus miradas se encontraron.
—... ¡En serio fue genial, 'Sami! — Exclamó Korra abriendo la puerta de entrada del garage para Naga y la actriz.— ¡Le ganaste a Iroh y al abuelo Gyatso al mismo tiempo!
— Sólo fue un poco de suerte, Korra. — Replicó luego de una pequeña risa. — Estuve a muy poco de hacer otra jugada antes de ver esa.
— Oh, vamos, 'Sami. No seas modesta, ¡Todo mundo te felicitó! — Comenzó a enumerar con sus dedos. — El abuelo Gyatso, Iroh, Pema, Jinora, Aang, Lin, Kya, Bumi, Iroh II…
Y ahí se fue toda su alegría.
Sí, Iroh II había sido ese molesto problema que evitaba que la reunión llegara al grado de perfección que se había previsto. El sujeto de ojos ámbar se había interesado mucho en Asami, la forma en que la miraba cada cinco segundos lo delataba. No conforme con eso, había tratado del impresionarla con sus estúpidos temas intelectuales de los cuales Korra no tenía idea, pero que por desgracia Asami parecía disfrutar tanto como Jinora. Y sí, la hermosa actriz se había encargado de no hacerla sentir excluida de la plática, ni tampoco le dejó de prestar atención, pero aun así Iroh II se había lucido y ella debía de reconocerlo.
Estaba tan metida en sus recuerdos y sus pensamientos, que no notó que Asami la veía fijamente, extrañada por el repentino silencio.
— ¿Todo bien? — Preguntó, trayendo de vuelta su atención.
— Supongo, ¿Por qué lo dices? — Respondió de inmediato.
— Cambiaste de humor de repente. — Le señaló.
— Oh... No es nada, solo... — Hizo un pequeño puchero. — Me gustaría ser más lista a veces. — Aquello provocó un parpadeo confuso en la francesa.
— ¿Por qué dices eso, chèri?
— Nada importante.
Y eso desencadenó otra nueva ronda de preguntas en la pobre y confundida mente de la morena. ¿Por qué de repente Iroh II pasó de ser un tipo cool a un idiota sabelotodo?, ¿Tendría algo que ver con la platica que tuvo con Asami en el patio? ¿Será que ella sí...? Sacudió la cabeza con fuerza y al ver que la hermosa mujer de labios rojos iba a decir algo, decidió cortar eso de golpe.
— ¡El último en ponerse la pijama es un huevo podrido! — Y sin esperar más, echó a correr rumbo a su habitación.
Una vez dentro de ella, comenzó a quitarse el pantalón con prisas, pero con la mente puesta en otro lado. Tenía una confusión terrible, y la única forma que tenía para aclarar sus pensamientos era hablando con Aang... También estaba la meditación, pero le gustaba más la primera opción.
Tan metida estaba en sus cavilaciones y planes para ir a ver a Aang que no le tomó importancia al hecho de que Asami había llegado ya a la habitación, ni mucho menos a que, prácticamente, se estaba desnudando frente a ella. No fue sino hasta que escuchó a la francesa salir y la puerta de su cuarto cerrarse que volvió a estar en el mundo real; que Asami haya decidido cambiarse en el baño la alivió bastante, ya que no quería quitarse la playera frente a ella. Sí, Asami ya había visto sus cicatrices bastante cerca, pero aún no se sentía segura con respecto a ellas.
Al poco rato, unos golpes se oyeron en su puerta.
— ¿Korra? ¿Ya puedo pasar? — Se escuchó la voz de Asami.
— Sí, adelante. — Accedió, diciéndolo lo suficientemente alto como para que escuchara.
El pomo de la puerta giró y dentro de poco la actriz tuvo acceso a la habitación. Korra la observó detalladamente como había estado haciendo estos días. Siempre le había maravillado que Asami luciera hermosa de cualquier forma, no podía acostumbrarse a esa clase de belleza, era por eso que el corazón siempre le daba un vuelco cuando la veía sin maquillaje, al natural...
Era por eso, ¿Cierto?
— Es mi turno de ir a lavarme los dientes. — Señaló para evitar seguir pensando en ello y salió en dirección al baño.
Para cuando terminó y regresó a la habitación, la estampa con la que se topó fue con Asami metida debajo de las sábanas, mirándola con una de esas sonrisas exclusivas para ella mientras su cabello caía por su hombro derecho. La respiración se le fue por unos segundos antes de que una sonrisa sadónica se instalara en sus labios.
— "En tu cara, Iroh II"
Pensó de forma involuntaria, sin embargo, cuando se dio cuenta de semejante hecho, su sonrisa se esfumó. Como ya estaba siendo costumbre por el día de hoy, sacudió su cabeza y trató de borrar aquel pensamiento, reemplanzandolo por el de ir a ver a Aang al día siguiente sin falta. Él era el indicado para ayudar a desenmarañar el asunto.
En completo mutismo y con una mueca extraña en su rostro, Korra caminó la distancia que había entre la puerta ahora cerrada y la cama y se metió rápidamente en ella, dándole la espalda a la mujer de negros cabellos en cuanto estuvo tapada. Sabía que la actriz la veía, podía sentir la mirada verde de Asami sobre su persona.
— ¿Segura que todo está bien?
— Nunca dije que todo estaba bien. — Replicó. Sintió como Asami se acomodaba más cerca de ella.
— ¿Entonces qué sucede? — Bueno, esa era una pregunta cuya respuesta también Korra quería saber.
— La verdad, no tengo idea. — Fue sincera. — La cosa es que no quiero hablar de ello aún.
— Entiendo. — La francesa de piel pálida volvió a su lugar original y se recostó, rendida sobre tratar el tema.
Esa era una de las cosas que le gustaban de Asami. Nunca la presionaba a hablar, si ella no quería tocar el tema, no lo tocaba a menos que fuera completamente necesario, como aquella vez en su mini mansión. La francesa definitivamente sabía cómo tratar con Korra para ganarse su confianza, tarde o temprano la misma vocalista sería la persona que le contara qué sucedía, sólo que ésta vez era distinto, tan sólo el simple hecho de compartir cama con la actriz la estaba poniendo nerviosa, como si comenzara a ser consiente de lo que eso significa en su problemático dilema.
Era muy confuso, y no sabía si era así porque era una persona conocida o porque era Asami en sí la que estaba causando todo esto. ¿Ella estaba enamorada de la francesa?, ¿Estaba confundiendo las cosas? ¿Y si sólo se trataba de un crush?, ¿De admiración?...
Sólo había una cosa segura: Aquello no la iba a dejar dormir mucho esta noche.
— Buenas noches, 'Sami.
— Bonne nuit, Korra.
