Hola, chicos, ¿Cómo les va?

Perdón por la tardanza, pero ya entré a la escuela y estoy un poco ocupada, así que tal vez tarde un poco más en actualizar.

Gracias por leer, me animan a seguir escribiendo, aunque todavía hay muchos capítulos por escribir.

Cualquier otra aclaración, aquí está mi TUMBLR: blog/alexandralabhont

Ahora a responder comentarios:

Liz: Hahahaha, vale, gracias por leer.

Alondra: Nah, todavía hay historia para largo y, sobre todo, una segunda parte narrada por Asami, donde hay más drama que esta parte. Gracias por leer, me gustan tus reviews.

Guest: Aquí está el 15, gracias por la espera.

Tenshi Hikari: Hahahaha no me había dado cuenta XD Parece que es algo de familia interrumpir momentos Korrasami XD Gracias por leer.

ZH: Hahahaha ¿Y entonces? ¿Sí es mayor que tú? Hahahaha ok no, pues sí, sólo con el hecho de ser Asami enamora a cualquiera. No te preocupes, Korra no tarda en abrir los ojos, ¿Quién crees que dará el primer paso? ¿Korra o Asami? XD Gracias por leer.

Nathaly: Gracias, tus palabras significan mucho.

Nathalie H L: Wow, gracias, Nathalie, significa mucho lo que dices :3 Espero te guste este capitulo también.

Los personajes no me pertenecen, la historia sí.

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Ni siquiera notó el momento en que sucumbió al sueño, sin embargo, cuando volvió a abrir los ojos se topó con dos cosas: La primera, había amanecido; la segunda, se encontraba sola en la cama, justo como la vez anterior. Claro que esto no le causó ninguna molestia, al contrario, aprovechó esto para levantarse de la cama, tomar una toalla limpia de su closet e ir al baño para tomar una ducha. No quería perder tiempo, iba a descifrar todas sus dudas esa misma mañana y no había mejor persona para eso que su querido primo.

Su conjunto para visitar a Aang fueron unos sencillos jeans rasgados, un top y una simple sudadera gris con el logo de The Doors que le había heredado él mismo; siempre que se la usaba recordaba lo enorme que le quedaba la primera vez que se la había puesto.

Salió del cuarto decidida en su cometido, pero para ello debía encontrar al dulce chico despierto, por lo que debía darse prisa. Aun así, eso no fue impedimento en el momento en que Korra se topó con la misma escena que el día anterior: Asami se encontraba frente a la laptop mientras leía con emoción y cariño un cuento, el cual la vocalista de ojos azules identificó como el de Rip Van Winkle. Una vez más, aquella imagen en compañía con la melodiosa voz de la francesa le pudo sacar una sonrisa, mientras se quedaba embelesada, observando como la luz del Sol iluminaba aquella tez blanca, como aquellos labios rosas se movían, como Asami jugaba distraídamente con un mechón de su cabello y como hacía caras y gestos cada vez que leía algún diálogo, o cómo...

— ¿Volverás a quedarte mirando de esa manera? — Ups. Atrapada en el acto.

— No, no, yo... — Asami sonrió.

— ¿No quieres venir a escuchar?

— No ahorita, gracias. Voy a salir. — Anunció Korra mientras caminaba hacia detrás del sillón. — Hey, chicos.

Hola, Korra. — Saludó animado Gu en, en el momento en que vio a Korra aparecer en la pantalla. Por otro lado, Azumi se dedicó a regalarle una dulce sonrisa y a agitar su mano.

— ¿A dónde irás? — Quiso saber Asami mientras levantaba el rostro para ver a la morena.

— Iré a visitar a Aang, hay unas cosas que quisiera preguntarle. — Respondió, caminando hacia la salida. — No tardaré.

— Te espero para desayunar. — Y eso le sacó una sonrisa enorme.

Como siempre lo hacía, Korra salió del departamento por la puerta que da al garage y así subirse a su confiable Naga, la moto, no sin antes ponerse el casco y demás protecciones necesarias. Una vez con esto, apretó el botón que abría la puerta corrediza y comenzó su camino rumbo al puerto.

No tardó más de media hora en llegar, justo a tiempo para darse la libertad de estacionar a Naga en el estacionamiento del puerto y ver cómo el enorme vehículo comenzaba a acercarse a la orilla, aunque al ser moto podía llevarla con ella en el ferry, siempre había preferido hacer el camino a la casa de Aang a pie.

Aguardó todo el recorrido marítimo a la isla, decir con paciencia sería mentir. Estaba nerviosa, sentía sus latidos subir de potencia, era como cuando estás esperando los resultados de un examen muy importante para ti y solo puedes pensar en que ojalá te vaya ido bien. Cuando por fin llegó a la isla, de más está decir que recorrió el camino a su antigua casa con prisa, sin embargo, le tomó más tiempo del que debería tocar la puerta una vez estuvo en el porche. Parte de ella quería saber qué era todo lo que le estaba pasando, pero la otra parte quería retroceder despacio, dar la vuelta y correr de regreso al puerto de la isla a esperar el ferry. Empero, Korra no era una persona que se diera por vencida en las cosas, por lo que aspiró hondo por la nariz y dio dos certeros golpes a la puerta. Cuando al fin esta se abrió al poco rato, la vocalista sonrió dulcemente al ver que la persona que le había abierto era un agradable anciano de mirada gastada y sonrisa amplia.

— Pero si es Korra. — Señaló como saludo el hombre antes de abrazar a su nieta.

— Hola, abuelo Gyatso. — Habló la morena de ojos azules mientras devolvía el abrazo con cariño.

— Pasa, pequeña, pasa. — El anciano se hizo a un lado para invitar a Korra a entrar.

— Gracias, abuelo. ¿Sigue Aang despierto?

— Sí, se encuentra meditando en su jardín. — Reportó el abuelo con una mirada decaída. Korra torció la boca con pesar ante el significado de ello.

— ¿Mal día?

— Así es.

— Oh... Creo que mejor vuelvo mañana. — Decidió Korra.

— No, no. Ve a hablar con él, cariño. — Insistió Gyatso. — Estoy seguro de que le va a ayudar pensar un rato en otra cosa, además, se va a alegrar de verte.

— ¿Seguro, abuelo?

— Muy seguro. — Afirmó con una dulce sonrisa. — Anda, ve.

— Gracias. Permiso. — Y salió de la casa por la parte trasera, sabiendo que era más fácil el camino hacia el jardín por aquel lado.

Hacer meditación era algo común en Aang, al tener siempre el turno nocturno, esa era una forma de ayudarse a ganar calma antes de dormir, no era nada raro. Pero lo raro venia cuando lo hacía en el jardín en lugar de en su habitación. Aquello únicamente lo hacía cuando era uno de esos días en los que, no importa cuánto lo haya tratado, simplemente no podía llegar a salvar a su paciente; y el joven doctor tenia un corazón tan grande como para que eso no le afectara.

Cuando Korra entró a aquel hermoso jardín, notó que, como había dicho el abuelo Gyatso, Aang estaba sentado en la posición flor de loto bajo el mismo árbol en el que Asami y ella se habían sentado el día anterior. Sin hacer ruido, camino hacia el joven calvo y se sentó con sumo cuidado frente a él, mirándolo fijamente. Pasaron unos minutos así, hasta que la voz de Aang la sobresaltó.

— ¿Te vas a quedar mucho tiempo viéndome meditar? — Le preguntó juguetón. Korra se sonrojó, con ésta era la segunda vez en el día que la atrapaban haciendo eso.

— No, supongo. — Le contestó ella. Aang sonrió de lado y abrió los ojos. — Hola.

— Hola. — El acólito se inclinó para abrazar a Korra, quien aceptó feliz. — ¿Qué haces por aquí?

— El abuelo Gyatso me dijo que estabas en el jardín. — Respondió mientras se sentaba a lado de Aang. — ¿Estás bien? — Aang suspiró, mirando al cielo.

— Sí, sí... Es solo que uno nunca se acostumbra a estas cosas.

— Apuesto a que hiciste todo a tu alcance, no fue tu culpa. — Recostó su cabeza en el hombro de Aang.

— Lo sé... Mejor hablemos de otra cosa. — Cambió radicalmente su tono de voz. — Anda, dime porqué me buscabas.

— Bueno, yo... — Torció la boca y se rascó la nuca. — Es que tengo una duda rondando por mi mente desde ayer y no me ha dejado en paz.

— Suena a algo malo.

— No..., No lo sé, pero me confunde bastante. — Añadió con un puchero.

— Bueno, a lo mejor si me cuentas pueda ayudarte.

Korra levantó su cabeza de la posición en la que estaba y le enseñó a Aang el dedo gordo, su primo entrelazó sus dedos con los de ella y comenzaron con una lucha de pulgares. Siempre hacían eso cuando Korra quería hablar de algo que le daba pena decir desde que Aang lo había propuesto varios meses después de conocerse por primera vez.

— Aang, ¿Cómo fue que te enamoraste de Katara? — Él alzó la ceja confundido.

— Eso ya lo sabes — Respondió. —, fue amor a primera visita. Como lo tuyo con Yue. — Korra asintió con comprensión, en tanto trataba de aprisionar el pulgar de su primo. — ¿Por qué preguntas eso?

— Es que... Eh... Yo... — Se mordió el labio y bajó su azul mirar a la pelea. — Es posible..., que tal vez..., Yo... Esté enamorada.

— De Asami, ¿Eh? — En el momento en que ese nombre salió de los delgados labios de Aang, Korra se soltó bruscamente del agarre, se levantó y con el rostro color tomate comenzó a caminar de un lado a otro.

— ¡¿Qué?! ¡No!... ¡Yo...! ¡'Sami...! ¡¿Estás loco?!, ¡¿Cómo se te...?! ¡No...! ¡¿Yo enamorada de Asami?!... — Se detuvo de forma abrupta y miró aquellos ojos grises, apenada. — ¿Cómo lo supiste? — Añadió con una graciosa voz aguda, que hizo reír al joven acólito.

— Oh, Ko... Eres muy obvia para ciertas cosas, como éstas, por ejemplo. — Empezó a hablar mientras veía a su prima-semáforo tomar asiento a lado de él. — Además de que todo mundo notó como fulminabas a Iroh II con la mirada cada vez que estaba con Asami.

— De todas formas no importa — Se defendió. —, ni siquiera estoy del todo convencida de sentir eso por 'Sami.

— Bien, vamos a hacer un experimento.

— ¿Cuál?

— Cierra los ojos.

— Ok... — La vocalista hizo lo que él le pidió, extrañada por lo que iba a pasar.

— Escucha detalladamente y contesta de forma sincera y como te salga. No lo pienses, ¿De acuerdo?

— De acuerdo. — Asintió con la cabeza para darle énfasis.

— Vale. ¿Te sientes bien con Asami cerca?

— Más que bien. — Eso ni se preguntaba.

— ¿Te gusta pasar tiempo con ella?

— Me encanta.

— Si la tuvieras aquí enfrente... ¿Quisieras abrazarla?

— Sí... — Dijo segura.

— Quieres... ¿Acariciarla?

— Sí. — Dijo un poco más fuerte.

— ¿Complacerla?

— ¡Sí!

¡'Ton's dale, dale toda tu ternura, ajaaa...!

— ¡Aang!

La carcajada que el chico soltó se escuchó por todo el jardín, mientras que Korra lo miraba con el ceño fruncido, un notorio sonrojo en sus mejillas y un puchero marcado. Aang era un reverendo idiota, ¿Qué no sabe que hablaba en serio?

— Oh, eso fue bueno. — Suspiró mientras se limpiaba una lágrima, producto de su risa.

— No fue bueno para nada. — Se quejó la morena.

— Aunque no lo creas, esto tuvo un propósito. — Dijo.

— Claro, el de hacerme quedar como idiota. — Replicó con los brazos cruzados.

— En parte... ¡Auh! — Sí, Korra le había propinado un golpe. — ¿Podría dejarme hablar, Srita Agresiva?

— De acuerdo.

— Mira, aparte de ser broma, este experimento sí tenía un motivo concreto. — Comenzó a explicar. — Tú ya sabes la verdad, Korra. Tú ya sabes lo que pasa en tu propio corazón. Lo que tú sientes es miedo de aceptarlo, mas no duda o confusión. — Korra inclinó la cabeza, Aang tenia razón. — ¿Por qué no me cuentas el verdadero problema?

Sí, ya era hora de aceptar sus miedos ante ella misma. Sabía que había estado tratando de evadir el tema, había querido pensar que fingir ignorancia en su mente podría cambiar lo que sentía de alguna forma, pero se estaba engañando.

— Yo no creo que alguien como Asami pueda fijarse en mí. — Respondió sincera mientras jugueteaba con sus dedos. — Ella es tan elegante, tan madura... Me trata más como a uno de sus hijos que como a un posible interés amoroso.

— ¿No crees que eso puede ser debido a lo que pasó en París? — Señaló con dulzura. — Durante ese tiempo estabas vulnerable, necesitabas cariños y cuidados que bien podían ser confundidos con los de una madre. — Korra sintió la mirada de su primo sobre ella. — ¿No has pensado que tal vez Asami también sienta miedo de enamorarse de alguien menor? — Aquello la hizo levantar rápidamente la mirada.

— ¿Asami está enamorada de mí?

— Eso yo no lo sé — Le dijo.—, y tú tampoco lo sabrás si no tomas el riesgo de darle una oportunidad a lo que sientes. — La morena agachó la cabeza, Aang tenía razón en ese aspecto. Iba a preguntar qué podía hacer ahora que tenía sus sentimientos claros, pero en ese momento el abuelo Gyatso hizo su aparición.

— Disculpen la intromisión — Habló el anciano. —, pero es hora de que tomen el desayuno. — Aquella comida en la casa del aire era imperdible.

— ¿Te quedas para el desayuno? — Preguntó Aang.

— Hoy no, gracias. — Respondió, extrañando a ambos. — Quedé en desayunar con 'Sami, será mejor que me vaya ya.

— De acuerdo, suerte, Korra.

— Adiós, pequeña. Vuelve pronto. — Pidió el hombre mayor.

— Gracias, Aang. Hasta luego, abuelo. — Les dio un abrazo a cada uno y se encaminó a la salida.

Justo como había llegado, se dirigió al puerto de la isla a pie, saludando a los acólitos que conocía e incluso a los que no, esperó el ferry sentada en una banca, con las piernas encogidas y su barbilla recargada en ellas. Durante todo el tiempo que estuvo esperando el transporte e incluso mientras caminaba estuvo pensando en la conversación que había entablado con Aang; ¿Sentir algo por Asami?... ¡Claro que sí! Eso ya era un tema zanjado, la pregunta ahora era: ¿Sentiría la francesa lo mismo por ella?

¿No has pensado que tal vez Asami también sienta miedo de enamorarse de alguien menor?

No, no lo había pensado, pero en caso de que fuera eso… ¿Cómo lograr que sus miedos se dispersen?

Fácil, sólo tenía que sacudirse los suyos y mostrar completa y total seguridad de que la quería, que quería estar a su lado a pesar de todo y yendo por ella a como dé lugar...

Bueno, tal vez no era tan fácil. De todas formas, estaba feliz por la resolución a la que había llegado, porque había pisado el puerto de Ciudad República con una idea de qué hacer y no estando pérdida como cuando fue a la isla. De un salto montó a Naga para poder ir camino a su departamento, quería llegar lo antes posible, a lo mejor alcanzaba el delicioso desayuno que prepara Asami estando recién hecho...

Y la realidad de pegó.

Ahora que había aceptado que tenía sentimientos por la francesa más allá de una simple amistad se dio cuenta de una cosa importante: Había invitado a Asami a pasar la semana en su departamento... Solas... En la misma habitación... Solas...

Y sí, lo había hecho con fin amistoso de que no estuviera sola en un piso tan grande como el que tenía aquí, y tampoco era enteramente su culpa que las habitaciones de huéspedes estén llenas de cajas y cajas con obsequios de los fans, principalmente las femeninas; ¿Debería comenzar a sacar cosas...? ¡Ese no era el punto! Tenia a Asami, sola, en su departamento, por varios días... Estaba tan nerviosa que no notó que el Sol ya no brillaba como antes, o que ya no le pegaba el viento en las manos y cuello sino hasta que escuchó el sonido de la puerta de metal cerrarse tras de ella. Había llegado al garage.

Justo como lo había imaginado, en cuanto subió la escalera de madera que daba directo al interior del departamento, el olor intrínseco a omelette con tocino golpeó sus fosas nasales. Salivó. La comida olía tan delicioso que provocó que su estómago sonara y que todo lo que había estado pasando por su cabeza se fuera al olvido. Tenía hambre. Y mucha.

Caminó hacia la cocina, la cual también fungía el papel de segundo y más usado comedor y atravesó la puerta con una sonrisa en su aniñado rostro.

— Eso huele delicioso. — Fue su saludo, en tanto veía cómo la actriz colocaba la última flor blanca en el florero. Asami le sonrió de vuelta.

— Oh, merci. Estaba esperándote para empezar.

Korra se sentó a la mesa con entusiasmo y hambre mientras veía como la mujer de cabello negro le servía su porción de tocino justo a lado del omelette.

— Gracias por el desayuno, 'Sami. — Dijo Korra, lamiéndose los labios.

— No es nada, chèri.

Como ya era costumbre, Asami había preparado un menú de variadas cosas saludables para desayunar en porciones que eran adecuadas, por lo que decidió tomar primero su avena con fresas. Al poco rato, la actriz tomó asiento frente a Korra con su garbo de siempre, lista para comenzar también.

— Y dime — Comenzó Asami mientras le daba un sorbo a su café. —, ¿Tenemos planes para hoy?

Pero Korra no pudo responder, estaba más concentrada en notar que aquella intensa mirada verde estaba sobre ella, cosa que la hacia sentirse nerviosa. Era casi como si le hubieran quitado una venda de los ojos, ahora podía identificar y comprender con claridad todas las reacciones en su cuerpo que Asami ocasionaba: El sudor leve en sus manos, su corazón palpitando como si fuera la batería de Bolin, ese cosquilleo en su estómago... Todo tenia tanto sentido ahora. Ella nunca había sido víctima del Efecto Asami, ella siempre sintió todo eso porque de verdad, de verdad le gustaba Asami.

Ahora que lo pensaba se sentía estúpida...

— ¿Korra? — La llamó la francesa.

— ¡Oh!... Eh... ¿S-sí?

— ¿Está todo en orden? — La mirada verde mostraba extrañeza y hasta un poco de preocupación.

— Sí, ¿Por?

Bon, hace ya un tiempo que no has dejado de mirarme, no has tocado nada de tu desayuno y Naga ha dado tres saltos a lado tuyo y no pareces notarla. — Señaló. Korra miró a su derecha y efectivamente, ahí estaba su amiga con las orejas bajas y mirada triste por haber sido ignorada. Inmediatamente la morena comenzó a rascarle tras las orejas.

— Lo siento mucho, chica. No vuelve a ocurrir. — Prometió, recibiendo una lamida en la mejilla en señal de estar perdonada, Korra rió. — Yo también te quiero. — Dijo antes de volverse a acomodar en la silla.

— ¿Qué te tiene tan pensativa, Korra? — Quiso saber Asami con genuino interés.

— Yo... — Estaba segura que iba a comenzar a balbucear un rato, sin embargo no fue así, el timbre de su casa sonando fue lo que la salvó. — ¡Yo atiendo! — Ni tarda ni perezosa, la rockera se levantó de su asiento y salió de la cocina para abrir la puerta.

No estaba segura de quién podría ser, pero debía ser conocido ya que el vigilante que cuidaba la entrada principal había dejando entrar a quien sea que sea. Se acomodó la sudadera y tomó el pomo de la puerta para ver de quién se trataba. Debía admitir que se llevó una gran sorpresa al notar que la persona que se encontraba tras la puerta era nada más y nada menos que...

— Yue. — Aquel nombre escapó de sus labios con sorpresa al toparse con la dulce sonrisa de la chica de cabello blanco.

— Hola, Korra. — Saludó con timidez. — ¿Me permites pasar?

— Sí, sí. Claro... — Se hizo a un lado para que la recién llegada ingresara. — Acompáñame. — Yue asintió y siguió a la morena hacia la cocina, la cual conocía de memoria.

— Disculpa, es que estamos comenzando a desayunar. — Informó la rockera mientras se rascaba la nuca. Korra camino hacia el lugar donde había estado sentada, pero permaneció de pie, mirando a Yue, quien observaba la escena con una extraña expresión neutral.

Bonjour, Yue. — Asami se levantó de su asiento con una sonrisa para saludar.

— Oh, no... No te levantes. — Pidió amable. — Provecho.

Merci.

— ¿Te unes al desayuno? — Pidió Korra sonriente, hacía mucho tiempo que no desayunaba con Yue.

— No, muchas gracias. Sokka me invitó a desayunar hace poco. — Auch.

Decir que eso no le dolió sería mentir. Sí, ahora sabía que sentía algo por Asami, pero la cosa era que Yue seguía siendo un asunto para ella, aunque uno ya menor, eso sí. De hecho, le sorprendió lo poco que ese comentario la había lastimado en comparación a hace tiempo.

— ¿No quieres al menos agua o algo?

— Estoy bien, gracias. En realidad, vengo rápido a decirte... No, más bien, a darte algo. — Respondió. No fue sino hasta entonces que Korra notó que su ex novia traía un bonito sobre color azul en la mano, adornado con un dibujo de una pareja conformada por una doctora morena y sonriente y una policía con mirada desafiante. — Es de parte de Kya. — Explicó tendiéndole la invitación. — Va a hacer una fiesta sorpresa para Lin en el restaurante de pizza de Bumi por su aniversario. Le dio la invitación a todos menos a ustedes porque estaban en París y dijo que quería dárselos en persona, sin embargo, se le olvidó hacerlo — Típico de Kya. —, y como ahora ella y Katara están ocupadas con los arreglos, yo me ofrecí a dárselos.

— ¿Cuándo va a ser?

— Ésta noche. — Dijo. — Incluso Madame Sato está invitada de igual manera. — En cuanto escuchó eso último, la mirada azul de Korra buscó la verde de Asami, preguntando en silencio si quería ir.

— Estaremos ahí. — Habló la actriz, habiendo entendido el gesto.

— Perfecto, entonces las veo allá. — Yue miró a ambas. — Será mejor que me retire. Hasta en la noche.

— Hasta luego. — Se despidió Asami con un leve ademán de cabeza.

— Te acompaño a la puerta. — Se ofreció Korra.

— Gracias.

Korra salió de la cocina junto con Yue, quien simplemente se limitó a despedirse de Korra con un beso en la mejilla antes de cerrar la puerta. De inmediato, la vocalista de ojos azules regresó a la cocina, en donde hubo un pequeño silencio que ninguna sabia cómo romper.

— Pues parece que sí tenemos planes para hoy. — Asami tomó el sobre y, sacando la invitación, comenzó a leerla detenidamente.

— ¿En serio nos acaban de invitar a un aniversario? — La francesa alzó las cejas.

— Hacen esto todos los años. — Comenzó a explicar Korra, mientras se sentaba frente a su desayuno. — Kya hace una fiesta sorpresa en la pizzeria donde se conocieron y al día siguiente se ausentan tres días y se van a quién-sabe-dónde. — Se encogió de hombros. — Ya es normal. — Tomó su cuchara y comenzó a comer su avena.

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.

Terminaron su desayuno en silencio, sin embargo, no fue incómodo en ningún momento, sino todo lo contrario. En poco tiempo, Korra y Asami limpiaban los trastes usados; mientras la francesa los lavaba, Korra se encargaba de secarlos y acomodarlos en el mueble correspondiente.

— Deberíamos ver una película en lo que llega la hora de irnos. — Dijo Korra, secando el último bowl.

— Eso suena bien. — Asami afirmó con una sonrisa.

— Incluso tengo palomitas por si quieres.

— Y papas, Cheetos, Doritos, nachos... — Comenzó a enumerar la francesa mirando el techo divertida.

— ¡Aún mejor! — Asami negó con la cabeza con una sonrisa. — Oh, vamos, 'Sami. Por un día que comas chatarra no te vas a morir.

La francesa actriz colocó su mano en su barbilla, pensativa, mientras Korra la miraba atenta, esperando su respuesta. Aquello le permitió observar claramente como Asami la miraba de reojo y sonreía divertida.

— Me encantaría. — Dijo al fin.

— Bien. — Exclamó feliz mientras acomodaba el bowl en su lugar. — ¿Te importaría salir e ir eligiendo la película? Yo comenzaré a preparar la chatarra.

— ¿La que sea?

— La que sea. — Asintió.

— Te espero en la sala. — Y diciendo esto, salió de la cocina.

La rockera se puso manos a la obra de inmediato. Puso una bolsa de palomitas en el microondas, sacó un bowl grande y, mirando su arsenal de la alacena, comenzó a hacer un revoltijo de todas las frituras que tenía; también añadió las palomitas en cuanto el pitido sonó, indicando que ya estaban listas. Sacó también un refresco de manzana y colocó dos vasos de plástico rojo en la tapa, para que sea más fácil cargar con todo. Pronto, una Korra con los brazos llenos salía de la cocina rumbo a la sala, donde irían a ver la película. Con sumo cuidado, colocó la comida sobre la mesa, mientras veía atenta como Asami observaba con detalle una película en especial.

— ¿Ya has escogido una? — Caminó hacia las ventanas para recorrer las cortinas, evitando que la luz entrara por ahí.

— Me disponía a ello cuando me encontré esto. — Con un movimiento de su muñeca, le mostró a Korra la portada del Blue-ray. La morena tragó saliva, había encontrado su copia de Rouge. — No puedo creer que la tengas en Blue-ray, fue la primer película que protagonicé.

De hecho, Korra tampoco podía creer que la tenia. Le costó más esfuerzo de lo pensado conseguirla, sin embargo, después de haber tenido esa pequeña probada en YouTube, se había decidido a encontrarla a como diera lugar.

– Sí... Eh... Bueno... — Se mordió el labio y dio unos pasos tímidos hacia el sillón. —, estaba comprando y dije ¿Por qué no?... ¿Qui-quieres verla?

— No, está bien. — Guardó la película en el lugar donde la había sacado. — Mejor vemos... — La vocalista observó como la mirada esmeralda escaneaba las múltiples películas que Korra tenía. — ¡Esta! — De inmediato sacó su elección y se la pasó a Korra para que la viera.

— ¿La conocí en Italia? — Alzó la ceja.

— Es de mis película favoritas. — Añadió con una risita, como si le diera vergüenza admitírselo.

— Vale... Esa está bien.

Si había una persona a la que debía agradecer era a Katara. Ella nunca había sido partidaria de ese tipo de películas, pero fue precisamente la tecladista quien había llevado ese filme a su casa y lo había olvidado, así como Korra tampoco recordó llevárselo, ahora estaba en la sala oscura de su casa junto con Asami, a punto de ver una película melosa y romántica. Tal vez no daría el efecto que una película de terror ocasionaba, pero algo era algo, y no se podía quejar.

De pronto se encontró pensando qué diría Bolin si estuviera ahí. Korra sonrió para sí misma, seguro pondría una de sus sonrisas pícaras y le mostraría los pulgares en alto, tal vez Zuko le diría que aprovechara la situación y, debían creerle, lo haría.

Apretó un botón en el control del DVD, prendió la pantalla plasma y colocó el disco en la ranura correspondiente, después de cargar unos segundos, un menú floral en tonos verdes con una pareja mirándose fijamente se instaló en la pantalla. La vocalista tomó asiento junto a la francesa y acercó la mesa para poder tener las frituras y el refresco más accesibles.

— ¿Lista? — Asami asintió. — Bien. Iniciemos. — Y apretó la opción movie con el control remoto.

El intro de la compañía encargada de la película comenzó y, tiempo después, la película misma. Korra recordaba que sus partes favoritas de toda la filmación (Las únicas para ella que habían valido la pena), habían sido cuando el protagonista está de fiesta en su baile de graduación, hacían carreras ilegales y demás cosas, nunca se perdía esas partes... Bueno, nunca excepto en esta ocasión, ya que no podía ponerles atención. El simple hecho de tener a Asami sola en un cuarto viendo una película la hacia ponerse nerviosa, no podía evitarlo, en serio le gustaba la francesa; sin embargo, decidió actuar natural y comenzó a comer las frituras que había puesto en el bowl. Aquello le estaba funcionando hasta que...

Maldita sea, el cliché era real.

Sus manos se tocaron dentro del tazón.

Sonrojada, miró de inmediato a Asami, quien hizo lo mismo de igual manera, y se rascó la nuca, nerviosa.

— L-lo siento... — Balbuceó.

— No hay problema. — Ambas soltaron una risita avergonzada antes de volver a enfocarse en la película.

Aunque por fuera mostraba tranquilidad (según ella), la realidad era que no sabía qué hacer, ¿Y si intentaba el movimiento del bostezo?, ¿Tendría que acercarse más...?

Negó con la cabeza, ¿No iba algo rápido? Digo, apenas hace unas horas había aceptado por fin sus sentimientos hacia la francesa de hermoso cabello negro... Pero... ¿No era eso mejor? La gira mundial era en menos de tres meses e iba a durar dos años enteros, por lo que sólo tenía ese tiempo para convivir con la actriz, y, por si eso fuera poco, tenía cinco días exactos para estar a solas con ella antes de la llegada de los hijos de Asami. Y no es que los detestara o similar, era todo lo contrario, sin embargo, no iba a ser nada cómodo tratar de acortejar a su madre con ambos ahí observando todo. Sí, era mejor actuar ya.

Alessia, yo... Hay algo que debo decirte desde hace ya tiempo...

Aquel diálogo salió de los labios del protagonista mientras él y la chica italiana paseaban por una hermosa calle de Roma, con el atardecer a sus espaldas y una brisa fresca y ocasional revolviendo los cabellos de ambos. Korra lo sabía, era la escena donde él le declara su amor...

Miró de reojo a Asami, para ser la persona que le dijo aquella vez que no cumplía con la mentalidad amorosa de un parisino, lucia bastante conmovida por lo que estaba a punto de suceder. Era el momento ideal.

Se acercaría, fingiria un bostezo, pasaría el brazo sobre sus hombros... Asami levantaría la mirada, ocasionando que el azul y el verde colisionaran, susurrarían sus nombres y entonces, con delicadeza, la tomaría la barbilla y ambas se fundirían en un beso.. ¡Era el plan perfecto!

Poco a poco Korra comenzó a acercarse hasta que sus meñiques se rosaron y cuando empezó con el bostezo falso, la puerta principal se abrió de golpe dejando ver a...

— ¡KORRAAAAAA! — Bolin. Buscando desesperadamente a su mejor amiga. El chico viraba la cabeza hacia todos lados, como si no estuviera consciente de que la tenia sólo a unos metros. — ¡Korra! — Exclamó cuando al fin la vio, rápidamente comenzó a acercarse. — Oye, necesito tu ayuuuu...

Su miraba bailó entre Korra a Asami, luego de Asami a Korra, quienes lo miraron con expresión indescifrable; luego de los primeros segundos de shock, el dulce chico comenzó a modificar su gesto facial por uno exactamente igual al que la rockera había imaginado, sólo hizo falta los pulgares arriba para completar el cuadro.

— Aquí estoy, Bolin. — Dijo, tratando de esconder su descontento sin éxito. — ¿Qué haces aquí?

— ¿Interrumpo algo?

. — Pensó Korra.

— No, para nada. — Respondió en cambio Asami. — Sólo estamos viendo una película. — Tomó el control con su blanca mano y apretó el botón pausa.

Ni siquiera había terminado de hacer esta acción cuando el baterista se dejó caer en el sillón justo en medio de ellas.

— Qué bueno, necesito que me ayuden con un problema. — Anunció, importándole poco la expresión de pocos amigos en el rostro de la morena.

Y así fue como Korra y Asami se enteraron de que a Bolin le había comenzando a gustar Opal Beifong, hija de Suyin y hermana de Baatar Jr, novio de Kuvira. Había ido en busca de Korra para que le diera una idea, ya que quería impresionarla, pero no sabía cómo, y todas las que había pensado Mako le decía que eran absurdas.

—... Y entonces no sé qué hacer. — Dijo abatido el chico.

— Tranquilo, Bo — Habló Korra. —, la situación es muy fácil, solo debes encontrar una canción, decirnos y luego lucirte en la batería. — Aconsejó, sonriendo en el momento en que su amigo cambió de expresión por completo.

— Esa es una gran idea.— Respondió más alegre.

— Lo importante es ser tú mismo. — Añadió la actriz. — Eres un chico muy dulce y podrás conquistarla si te lo propones. Además, puede ser que tengan más gustos en común e idear una cita que ambos disfruten.

Y fue hasta entonces que a Korra se le prendió el foco.

¡Eso era! Asami le había dado una idea fantástica sin siquiera saberlo, lo único que tenía que hacer era hablar con Aang y, pronto, estaría llevando a Asami Sato a una de las más grandes pistas en todo el circuito automotriz: La Gran Pista de Carreras de Ciudad República. La vocalista recordó cómo Asami misma le había dicho que le encantaba la velocidad, los autos y que cada que podía iba a una pista a darse unas vueltas. Aquello le iba a fascinar, además de que podría impresionarla con sus habilidades.

Sin embargo, luego de aquello, Bolin no se fue a su casa, se quedó ahí, en ese mismo asiento, viendo la película con ellas, comentandola, riendo y llorando con y más que Asami, por lo que Korra no pudo volver a hacer el intento de movimiento para con la francesa, y no conforme con ello, se quedó todavía a comer y a platicar, acompañado de una taza de café. El chico sólo se fue cuando se dio cuenta de que faltaba poco más de una hora para la fiesta, alegando que tenía que verse presentable si quería conquistar a Opal, sin saber que, de hecho, le había arruinado una oportunidad a su amiga de conquistar a Asami.