Disclaimer: Los personajes de Digimon Adventure no me pertenecen, hago esta historia solo con fin de entretener.

Esta historia participa en la actividad SoratoWeek.

Día 3: Atardecer

Cielo rojizo

Había algo bellísimo en aquel atardecer. Al principio no podía explicarlo, estaba perdido en aquellos colores rojizos y naranjas que se reflejaba entre las nubes a medida que el solo iba descendiendo. No podía dejar de mirarlo, era un espectáculo sencillo y hermoso el cual admiraba desde el pequeño balcón de su departamento.

Aquel cielo le hacía pensar en muchas cosas, tantos bellos recuerdos llegaban a su mente y todos relacionados a una mujer de cabellos y ojos rojizos. Recordaba cuando se conocieron siendo solo unos niños, era una niña ruda y al mismo tiempo muy maternal, siempre preocupándose por todos incluso si tenía sus propios problemas. Siempre estaría agradecido por todo lo que hizo al cuidar de su hermano pequeño.

Lo que vivieron de niños fue sin dudas maravilloso, pero sus sentimientos por ella, esa amistad que tenían dio otro paso algunos años después. La vio pasar a ser una chica mucho más femenina y tradicional, pero no dejaba de ser fuerte y autosuficiente, tanto que le sorprendió mucho que se fijara en alguien como él. Se sintió afortunado, porque, cielos, ella era sin dudas increíble en todos los sentidos: valiente, inteligente, hermosa, amorosa.

Si, el amor sí que la caracterizaba, por algo había sido su emblema cuando tuvieron sus aventuras en el mundo digital. Pero, para él, cuando pensaba en ella, lo primero que llegaba a su mente era aquel cabello rojo, tan único y fascinante como lo era el cielo de esa tarde. Y era curioso, cielo, igual que su nombre, se preguntaba si su madre había visto un atardecer como ese cuando pensó en como quería llamarla.

No dejaba de preguntarse qué era lo que ella había visto en él, normalmente era algo huraño y hasta malhumorado, orgulloso como ninguno en todo su grupo de amigos. Aun así, ella lo escogió a él, ella lo amaba a él y ahora estaban a menos de un día para unir sus vidas, si era posible, por lo que les quedara de ellas.

—Qué bello atardecer —la voz de Takeru le tomó por sorpresa, sacándole de su ensoñación y memorias —, es tan rojizo, me recuerda mucho a Sora-san.

—Sí, de hecho, justo pensaba en ella, en todo lo que hemos vivido —admitió sin poder apartar su mirada del bello cielo —¿Puedes creer que mañana me vaya a casar? Aun me parece tan irreal, es increíble…

—Si lo creo, no sé, yo siempre he creído que eran el uno para el otro —el aspirante a escritor sonrió ampliamente al pensar como había sido la relación entre su hermano y casi cuñada desde que eran niños —. Ella es más que perfecta para ti, solo Sora-san puede lidiar con tu feo carácter.

—Oh calla —Yamato soltó una risa al escucharle decir aquello —, no digas eso, he procurado mejorar, quiero hacerla lo más feliz que pueda, no digo que será perfecto porque es irreal, pero daré lo mejor de mí.

—Que romántico, que mal que ya no escribes canciones, eso quedaría bien para una —el menor de los rubios siguió bromeando, pero esta vez solo pasó su brazo por los hombros de su hermano mayor —. Estoy orgulloso de ti, estoy feliz por ti, aunque aún estoy resentido de que escogieras a Taichi como padrino…

—Lo siento, quizás para otra ocasión.

Ambos rubios solo rieron y siguieron contemplando el cielo hasta que finalmente la noche cayó. Ishida sentía su corazón acelerarse, cada vez se acercaba más el día de su boda, el día en que Sora se volvería su esposa y comenzarían una nueva vida juntos. Estaba nervioso, pero a la vez estaba tan emocionado y ansioso porque el día llegara, deseaba verla con aquel kimono blanco, a fin de cuentas, tendrían una boda tradicional sintoísta a petición de la señora Takenouchi, pero también tendrían una de estilo occidental por lo que la vería con un vestido de novia clásico seguramente.

Ahora solo esperaba que las horas pasaran rápido para que el día llegara, para ver a su bello cielo convertirse en su esposa.

FIN

Holas, de nuevo tarde jaja creo que publicaré siempre tarde. Bueno aquí está mi día 3, sé que Sora no apareció como tal, pero eso no lo hace menos Sorato, solo me imaginé a Yamato bien emocionado y atontado por esperar su boda. Espero les haya gustado de verdad y disculpen que sea corto, nos leemos.