Hola Queridos Amantes del Contest. Les traigo con mucho ánimo este cuarto One Shot inspirado en la palabra "burbujas". Recuerden que esta actividad fue propuesta como un reto de la página de facebook "Contestshipping fans"

Espero que les guste. ¡Los leo en comentarios! (ᴗ).


One-Shot

"Pensamientos Burbujeantes"


Isla Canela

Región Kanto

En la Isla Canela, lugar perteneciente a la región de Kanto. Se encontraba un cuarteto de coordinadores tomándose un pequeño descanso de su viaje por Johto. Esta isla por lo general se caracterizaba por ser uno de los lugares más turísticos de la región. A pesar de esto ellos fueron capaces de conseguir una pequeña cabaña, ubicada en una parte tranquila de la isla, fuera del barullo y curiosidad de la gente. Principalmente fuera de los ojos de la prensa.

En ese momento la princesa de Hoenn se encontraba sentada en el pórtico de la cabaña mirando flotar frente a ella unas cuantas burbujas que había producido con un poco de jabón y su respectiva común varita de plástico. Detrás de ella, ignorante de su presencia, se encontraba el caballero de Hoenn mirándola con curiosidad recargado en la puerta de la cabaña.

A May le encantaba ver cómo estas esferas de jabón y agua flotaban sin preocupaciones en el aire. Le gustaba observarlas por varias razones.

Una de ellas era que le recordaban a su niñez. Cuando iba de paseo al parque en su ciudad natal Petalburgo, varios niños iban con sus botes de jabón y producían muchas, inundando el paisaje. Por otro lado, las asociaba a los divertidos baños que tomaba en su tina de baño. También le recordaban a los refrescantes refrescos burbujeantes que solía tomar en los calurosos veranos, sentada a la orilla del mar.

Sin embargo, no solamente las asociaba con aquellos momentos, sino que también estas esferas transparentes le recordaban algunos aspectos sobre Drew. ¿Por qué aquellas burbujas las relacionaba con el coordinador de ojos esmeraldas?. La respuesta era simple, más no por ser simple significaba que fuera corta.

— Que buena manera de perder el tiempo. — Dijo sarcástico una voz detrás de la espalda de la castaña.

Esta no tuvo necesidad de girarse para ver al autor, pues este ya se encontraba sentado a su lado contemplando otro lote de burbujas que había producido la chica.

— No seas amargado. — Le reprochó May al peliverde mirándolo con desaprobación. — Me gusta mirarlas, me traen muchos recuerdos. — Contestó con simpleza la castaña volviendo a enfocar su vista en el paisaje con burbujas.

— ¿Qué clase de recuerdos? — Preguntó con curiosidad Drew. La castaña sonrió de lado. Le encantaba provocar cierta curiosidad en el chico perfeccionista.

— Unos muy complejos. — Respondió tranquilamente la coordinadora. Drew se quedó pensativo por la respuesta de la chica.

Obviamente ella no se atrevería a confesarle que las burbujas le recordaban a él. La primera asociación tenía que ver con la vez que casi queda fuera del festival de Hoenn en la primera ronda. Aún recordaba a la perfección como por los engaños de Harley y su insistencia de que utilizará solo Viento plateado en sus presentaciones casi le cuestan el pase para la segunda ronda. Justificaba su actuar con su ingenuidad, después de todo fue su primer festival. Después del severo reproche del peliverde por su actuar, May en ese momento se sintió derrotada y peor aún, desmotivada sin ganas de continuar peleando en aquella contienda llamada "Gran festival".

Aunque después cuando el peliverde salió al escenario junto con su masquerine tuvo otra revelación respecto a los concursos Pokémon. Rememoró la voz aterciopelada, pero firme del chico al momento de ejecutar los movimientos que debía realizar su Pokémon.

"Masquerine, burbujas." Fueron las palabras utilizadas para que el suelo del estadio estuviera cubierto de grandes burbujas, brillantes y cristalinas. Cuando May creyó que no podía existir una presentación más hermosa que aquella, Drew LaRousse la sorprendió aún más dejándole con la boca abierta.

Con ayuda del viento plateado de Masquerine estas burbujas salieron volando por todo el estadio. Todos los espectadores podían tocarlas con sus manos y ver algunas reventar acompañadas por un brillo plateado. Los espectadores estaban encantados y no se diga de May que estaba maravillada.

Con sus ojos brillantes como el zafiro, contemplaba el hermoso espectáculo Burbujeante. Aún recordaba aquella sensación al presenciar todo.

Admiración e inspiración.

Palabras tan sencillas, pero tan significativas. Drew a su manera le había mostrado lo que en realidad un coordinador debe hacer con sus presentaciones. El impacto que debe causar en las personas, la hermosura y belleza en conjunto con una gran elegancia. Eso y más, era lo que un coordinador debía causar. No permitir malas influencias por parte de los demás y seguir tus instintos para triunfar. Ese día las burbujas de Drew tuvieron un gran cambio en ella, ya que desde ese momento, May evolucionó como una coordinadora para ser una digna rival del peliverde y algún día poder superarlo.

Por lo tanto, las burbujas como primera instancia para May significaban "superación".

— Estoy sorprendido. No pensé que fueras capaz de pensar en cosas tan profundas. — Respondió petulante Drew LaRousse, mientras sonreía arrogante.

— ¡Oye! ¿Qué acaso solo viniste a romper mi paz ? — Contestó ofendida la castaña realizando un puchero.

— Debo confesar que es uno de mis pasatiempos favoritos. — Contestó con sinceridad Drew, encogiéndose de hombros con tranquilidad.

— Tonto tipo arrogante… — Susurró bajito la princesa de Hoenn girando su rostro indignado. El peliverde como respuesta se acercó aún más de forma sigilosa a su lado.

— Te escuché… — Susurró con voz aterciopelada el caballero LaRousse en respuesta al oído de la femina, provocando que esta se sobresaltara, además de tener un leve rubor en sus mejillas.

— Y aparte de todo, Descarado. — Dijo apresumbrada la coordinadora castaña tratando de normalizar su respiración.

Volvió a tomar su bote de jabón y soplo más burbujas con la varita para distraerse del repentino arrebato que acaba de tener. Que inocentes y pacíficas se veían aquellas esferas cristalinas. Por su parte el coordinador la contempló en silencio con una leve sonrisa ladeada. May aún sentía su corazón latir con fuerza. Ahora que lo pensaba de nuevo y con mayor detenimiento, en efecto las burbujas si eran muy parecidas a Drew.

La segunda razón por la cual asociaba al peliverde con las burbujas era por su personalidad.

La esencia de Drew era especial, elegante y hermosa.

La castaña no negaría lo obvio, el chico de ojos esmeraldas en verdad era arrebatador de suspiros femeninos.

No se diga de sus gestos tan elegantes y sofisticados, que tenía al expresarse el heredero LaRousse. Su físico era hermoso, pero no solo contaba aquello. Su personalidad un tanto arrogante, petulante y egocentrista era en ocasiones un dolor de cabeza para Balance, pero en el fondo, él es un buen ser humano que se preocupaba por sus familiares, amigos y Pokémon.

Era claro y transparente como las burbujas.

Otro rasgo que podía comparar con la transparencia de las burbujas era que Drew siempre buscaba decirte la verdad a su manera. Tal vez no lo hacía en ocasiones con palabras adecuadas o quizás estuviera equivocado con su opinión, pero él siempre las daba con sinceridad y franqueza sin ningún filtro. Esto le recordó al momento en que tuvieron un desacuerdo en el festival de Kanto cuando le gritó.

Las burbujas en ocasiones dejan de ser perfectas y explotan, desbordándose en el aire.

"No soy un debilucho como tú" Rememoró en sus pensamientos el tono de voz despectivo que utilizó el peliverde en esa frase tan dolorosa que en su momento casi le provocaba llorar. Afortunadamente, Solidad le había ayudado a comprender que Drew LaRousse se sentía presionado por ella. Con el temor de no llegar a ser lo suficientemente bueno y digno para enfrentarse en combate con ella.

Hizo una mueca. Ni en sus sueños más absurdos podía considerar a Drew como una persona nerviosa, pero después de todo era un ser humano. Eso comprobaba que en ocasiones al chico de ojos esmeraldas, las situaciones podían sobrepasarlo y hacerlo "explotar", desbordando así sus sentimientos reprimidos. Ya fueran positivos o negativos como en la situación pasada.

Drew al mirar la ligera mueca en el rostro de la castaña, frunció el ceño. ¿Qué podría estar acongojando la mente de la castaña?. Esperaba que le compartiera lo que sucedía en sus pensamientos, aunque si ella no lo deseaba, no iba a presionarla para hacerlo. Por lo tanto, relajó su expresión y siguió mirando pacientemente a la chica, esperando a que ella articulará alguna palabra.

May absorta al escrutinio al cual la estaba sometiendo el peliverde siguió soplando más burbujas al aire.

Las burbujas son enigmáticas, porque cuando vuelan no sabes con certeza qué dirección tomarán.

Quizá esta característica de las burbujas era la más parecida a la personalidad del coordinador que se encontraba a su lado. ¿La razón? Era muy sencillo. Jamás podría predecir al 100% las decisiones que el chico tomaba. Y muchas veces se encontraba con él por sorpresa. Recordó gratamente el momento en que fue a buscarla al Valle Fennel. Después de su derrota ante Solidad en el gran festival de Kanto, se sintió derrotada. Sentía que todos sus esfuerzos no habían valido la pena.

Fue así que Drew apareció en escena, subiendole el ánimo a su manera. Como una burbuja que no esperas que aparezca volando en tu dirección. Definitivamente las burbujas en May traían consigo tranquilidad.

Sin embargo, también provocaban en ella un gran arrebato de sonrisas de diferentes clases. Ya sea una torcida, una ladeada, una sutil, o una simple y modesta, pero por lo general siempre era una clásica sonrisa dulce.

Por lo tanto, la presencia de Drew en la vida de May significaba felicidad.

Una vez más, el peliverde pudo notar que el semblante pensativo de la castaña cambiaba a felicidad. Su rostro reflejaba aquella sonrisa dulce que tanto le fascinaba al coordinador. Esta volvió a soplar más burbujas, Drew se dedicó a mirarlas.

Era curioso. Él de la misma manera que ella, asociaba su personalidad de la fémina a las burbujas.

Inocencia y pureza

May era una chica que simbolizaba inocencia y pureza. En ocasiones esto le jugaba en su contra, como por ejemplo cuando caía bajo los engaños de Harley. Aunque está pureza de corazón se podía ver reflejada en su voluntad por ayudar a otros. Fueran sus amigos o no, ella siempre estaba dispuesta a ayudar.

Existían muchos momentos, como por ejemplo cuando lo ayudó a salir del río en la isla Mirage. Bueno, técnicamente habían sido los Wynaut los que habían acudido al auxilio de los dos, pero en gran parte fue la voluntad de May para que él no se ahogara.

"¿Tu me salvaste? "

"No lo hice sola, me ayudaron estos Pokémon"

Rememoró el peliverde aquella pequeña conversación que tuvieron en la cueva de los Wynaut.

O simplemente cuando defendió a su absol del regaño, al cual él lo estaba sometiendo después de su presentación en el Gran festival de Kanto.

"Drew, absol lo ha intentado y se ha esforzado. No merece que lo trates así."

Era de admirar como era tanta su pureza y bondad para defender y salir en la ayuda de un Pokémon que ni siquiera le pertenecía. La castaña en pocas palabras era un ángel de gran corazón.

Bailarina y vivaz

Las burbujas siempre se contonean en el aire de forma despreocupada y natural. May cuando salía al escenario a realizar sus presentaciones y a enfrentarse en combate con otro coordinador, dejaba salir a aquella chica con gran determinación, ingeniosa y astuta. No era una persona que se dejara ganar tan fácilmente, después de todo ella era su principal rival. Cuando daba sus presentaciones, a pesar de él estarla observando a la lejanía podía notar el brillo en sus ojos zafiros. Ese hermoso brillo que nace cuando uno está realizando algo que en verdad le apasiona. En pocas palabras, May siempre danzaba en los escenarios con desenvoltura.

Las burbujas tiene la capacidad de burlar a la gravedad

Drew LaRousse asociaba esta característica a que May Balance siempre sabía salirse con la suya. A pesar de que los retos con los que se encontraba podían llegar a ser complicados, ella sabía darle vuelta al asunto y demostrar su valía. Por lo tanto, burlar la gravedad era una forma metafórica de referirse a la superación de sus obstáculos.

Conclusión, para el peliverde la castaña es una chica ideal etérea, que es capaz de hipnotizar con sus encantos y virtudes, tan simples y tenues como unas hermosas e inocentes burbujas.

Para Drew, las burbujas son deseos y momentos bien aventurados e impredecibles, por lo tanto May es su mayor deseo.

De repente la castaña dejó de mirar las burbujas que había soplado con anterioridad, esta ya habían reventado. Con curiosidad miró al caballero peliverde que le miraba con gran detalle.

— ¿Te pasa algo? — Preguntó curiosa, mientras elevaba una ceja con interrogación la castaña.

Drew dejó de lado sus pensamientos para salir del trance hipnotico, en el cual lo tenía envuelto la castaña involuntariamente.

— Sabes, te pareces mucho a las burbujas… — Le confesó el coordinador de ojos esmeraldas con voz aterciopelada, mirándola de forma dulce.

May sintió su rostro repentinamente caliente. De seguro se había ruborizado. ¿Él consideraba que ella se asemejaba a las burbujas?. ¿Qué quería decir con ello?. Miró con atención aquellos ojos parecidos a las esmeraldas, con tanto brillo y dulzura reflejados en ellos. La castaña pensó con esperanza, que tal vez existía la posibilidad de que el peliverde pensara de forma parecida a ella en cuanto de burbujas se tratasen.

¿Debería de confesarle que para ella, él también era como las burbujas?. ¿Lo comprendería?. Decidió dejar de lado todas aquellas interrogantes de las cuales no sabía la respuesta con total exactitud, y decidió proceder a contestar.

— ¿En qué sentido lo dices? — Cuestionó un poco nerviosa May, jugando tímidamente con sus manos, juntando sus dos dedos índices. Una vista adorable para el chico.

Drew pensó en confesarle la verdad, decirle todo lo que conllevaba que ella fuera parecida a las burbujas. ¿Por qué no compartir sus sentimientos con ella en aquel momento?. Sonrió de lado y suspiró. Aún no era el momento, no quería distraerla de sus actividades como coordinadora.

El chico LaRousse quiso pensar que ella era la que no estaba lista, pero sabía que en el fondo estaba equivocado. Él era el que no estaba listo, no quería monopolizar el tiempo y la atención de la castaña. Quizás cuando se llevará a cabo el Gran festival de Johto sería el tiempo adecuado para decirle que la amaba. Y que no solamente la amaba sino que la admiraba ampliamente. No le costó demasiado ingeniarse una respuesta rápida al planteamiento de la chica de ojos zafiros.

— Las burbujas son redondas. Así como tú. Eres redonda, May. — Contestó con su sonrisa burlona, Drew.

Con satisfacción pudo ver cómo May borraba su nerviosismo de golpe y como pasaba de la timidez al enojo en cuestión de segundos.

— Me estás diciendo que estoy gorda, tonto ególatra. — Contestó molesta la coordinadora. Su entrecejo estaba fruncido. Drew soltó una carcajada sutil. — Esto es el colmo, te estás burlando de mí. — Gruñó enfurruñada.

— Con redonda no me refería a que estuvieras gorda. Me refiero a que tienes unas mejillas redondas. — Explicó tranquilo el peliverde mientras le pellizcaba una de sus mejillas a la chica.

— ¡Argh, suéltame! No sé cómo puedo pensar que también eres como las lindas burbujas. — Respondió May, mientras le daba un manotazo al peliverde para que esté soltará su agarre de su mejilla.

Este por su parte, se quedó de piedra al escuchar la respuesta de ella. ¡Ella lo consideraba como las burbujas!. Drew pensó con detenimiento. ¿Las burbujas significarían para ella lo mismo que para él?. Se acercó a la castaña mucho más, no dejando la posibilidad de que hubiera espacio posible entre ellos. Su cara estaba frente a la suya. Sus narices casi se tocaban. El contacto visual era muy fuerte, los ojos de Drew brillaban con intensidad. May al parecer no se había percatado hasta ese momento de la respuesta que le había proporcionado al coordinador. El peliverde vio como las mejillas de la femina volvían a adquirir aquel hermoso tono carmín. Las de Drew no se quedaron atrás.

— Oye, ¿Qué haces? — Tartamudeo muy nerviosa, Balance. Quiso poner distancia entre los dos, pero el peliverde la tenía apresada con sus manos que se encontraban en los codos de ella.

— Así que soy como las burbujas, ¿Eh? — Dijo un poco serio el peliverde, su rubor adornaba las mejillas de este. May tragó grueso, nerviosa.

— Pues claro, son ¿Lindas? — Contestó apresurada y nerviosa la coordinadora. Esto hizo sonreír a Drew de lado. Dejaría las cosas por la paz y ya no atormentaría el estado de ánimo de la chica, al menos por ese día era suficiente. Se alejó un poco de ella y la soltó de su agarre.

— Vaya, entonces soy lindo. Muchas gracias por recalcar lo evidente May. — Respondió petulante mientras movía su flequillo elegantemente.

— ¡Yo no quise decir eso! — Gritó nerviosa moviendo las manos frente de ella frenéticamente.

— Oh, si lo hiciste. — Afirmó cantarín y de muy buen humor el peliverde. Después le guiñó un ojo con coquetería a la castaña.

— Estúpido arrogante...— Susurró disgustada y sonrojada la coordinadora.

Rápidamente pensó en una venganza. ¿Acaso pensaba que se quedaría de brazos cruzados mientras él se aprovechaba de ella y la hacía sonrojar? No iba a dejar que se saliera con la suya. Una de las cosas que más odiaba Drew en el mundo, era que se metieran con su cabello.

— Hablando de burbujas, ¿Quieres ver un truco que me enseñó Dawn con ese ataque? — Habló con tranquilidad May mientras tomaba una Pokebola de su bolsillo y se ponía de pie.

— Claro, por qué no. Tu amiga tiene unas ideas peculiares. — Contestó de la misma forma tranquila el coordinador, encogiéndose de hombros para después imitar a May y ponerse de pie.

Él conocía a la peliazul. Dawn Berlitz era una chica muy extraña y bipolar, pero de cierta manera era muy ingeniosa. Así que no sabía qué esperar de aquel consejo que le dió a May.

— ¡Sal, Wartotle! — Dijo May mientras lanzaba su Pokebola al aire y de ella emergía su fiel compañero tipo agua.

— Wartotle — Exclamó feliz el Pokémon tortuga. Rápidamente May se acercó a susurrarle lo que debía hacer. Este asintió emocionado. Drew les miraba curioso.

— Bien, ya sabes que hacer. ¡Usa burbujas! — Ordenó emocionada la castaña mientras señalaba a Drew con el dedo. Este arqueo sus cejas confundido.

De repente se percató que una gran ola de burbujas se dirigía a su cabeza.

— Pero, ¿Qué demonios? — Gritó levemente sorprendido el peliverde.

No le dio tiempo de moverse de ahí. Sintió el impacto de estas en su cabello. A decir verdad no era una sensación desagradable. Todo lo contrario, el impacto de las burbujas con su cabello producía una sensación de frescor. Una vez que sintió que el ataque terminó, miró de forma desaprobatoria a la castaña. Está por su parte se empezó a carcajear junto a wartotle, como si no existiera un mañana.

— ¿Se puede saber porque hiciste eso? — Preguntó molesto el coordinador. Con rapidez sacó de su bolsillo un pequeño espejo de mano, debía comprobar el estado de su cabello previamente atacado. — ¡Mi cabello! — Exclamó horrorizado el chico de ojos esmeraldas.

La imagen que le regalaba el espejo a Drew de su cabello era un tanto peculiar. En lugar de tener su cabello verde ondeado natural, este se encontraba empapado. Esto no era lo que le molestaba al coordinador de Roselia, lo que en verdad le tenía irritado era su flequillo. En lugar de caer gracilmente como solía ser, este se encontraba en punta hacia arriba, dejando al descubierto su frente.

— No te ves nada mal. Te queda tu nuevo look. — Mencionó burlona May, regalandole una sonrisa ladeada.

Por seguridad regresó a Wartotle a su Pokebola. Drew le fulminó con la mirada, pero rápidamente cambió su semblante y sonrió de lado como sino hubiera pasado nada. Poco a poco, de forma sigilosa se fue acercando a la castaña desprevenida.

— Esto no se puede quedar así. May, esto me lo pagas. — Dijo con determinación el coordinador.

La chica dejó de reír y le miró con cautela.

— ¿Eh? — Habló confundida May.

Abrió sus ojos sorprendida al percatarse que Drew se le abalanzó encima. La tiró en el piso del pórtico con suavidad (desde luego no quería causarle daño) y después le empezó a hacer cosquillas. La castaña empezó a reír sin control.

— ¡Déjame! ¡Déjame! — Reía a rienda suelta la chica Balance mientras trataba de detener el ataque del coordinador.

— Esto te pasa por ser una chiquilla escurridiza. Esto te enseñará a qué nadie se mete con el cabello de Drew LaRousse. — Dijo petulante el peliverde mientras seguía con su labor de atormentar a su chica amada. Oh sí, eso le enseñaría a que debía pensarlo dos veces antes de volverse a meter con su cabello.

¿Quién diría que las burbujas harían que los dos chicos terminarán en esa situación tan extraña? Detrás de ellos en la entrada de la cabaña se encontraban Solidad y Harley mirando con una sonrisa la escena que se mostraba ante sus ojos.

— Esos bobos siempre se encuentran en su propia burbuja. — Mencionó Harley burlón, haciendo alusión de que los dos coordinadores menores ni siquiera se habían percatado de su presencia.

Estaban lo suficientemente ocupados poniéndose atención el uno al otro. Solidad rió cómplice. Y sonrió de forma tierna.

— Una burbuja de amor sincero. — Añadió contenta mirando la interacción entre May y Drew.