¡Hola, todos!
¿Cómo están? Espero que bien. He estado distraída, preguntándome muchas cosas alrededor del día y haciendo muchas otras y, con el temblor, más todavía. Sin embargo, tengo una pregunta qué hacerles: ¿Van a querer una segunda parte? Si es así, díganme para ponerme las pilas y terminar este fanfic más rápido de lo que pensaba.
La canción que se va a usar es Suffer by Charlie Puth… Es trampa escucharla desde ahorita, de una vez se los digo, así que… Aquí el link.
https//watch?v=57JsLE1mBOQ
Siganme en mis redes sociales (Tumblr) para cualquier aclaración o duda que tengan, tal vez una petición si gustan para un one-shot. Y tal vez comience a publicar en Wattpad también este fanfic a ver qué tal, ¿Les parece?
https/alexandralabhont./
Bueno, pasaré al capítulo, ahora responderé reviews saltando capítulos, para agilizar las cosas, pero muchas gracias por comentar, ¡Excepto por ti, MaryC! ¡Piensas demasiado igual a mí y te detesto! XD.
Espero lo disfruten.
Los personajes no me pertenecen, la historia sí.
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La primera dificultad que se topó Korra aquel sábado en la mañana, fue algo que no había tomado en cuenta y que, para su estilo de vida, debió notarlo desde el inicio: Su nariz lastimada. Sí, no estaba rota, y no tardaría mucho en sanar del todo, pero ¿Cómo carajo pensaba alcanzar las notas que requerían de su uso? Así que mientras los demás practicaban sus acordes y afinaciones, la morena tuvo que ensayar una y otra vez lo más básico, para modular su voz de una forma aceptable, hasta que lo logró tras casi toda la tarde apartada de su banda. Las canciones que iban a tocar las había seleccionado Bumi, por lo que ellos sólo tuvieron que acatar sus deseos. Ese detalle no les costó mucho, pues en efecto, eran una de las mejores bandas en probar diferentes estilos. Sin embargo, ninguno pudo decir que se encontraba completamente listo hasta que no se arreglaron para la ocasión, llegando al restaurante de su amigo con una vestimenta formal. Así que ahí estaba Korra, portando un traje negro y blusa blanca, en tanto dejaba que fueran las manos de Katara quien le arreglara de forma correcta su bowtie, siendo ella la única chica que no usaba un vestido.
Está listo. anunció la tecladista, mientras pasaba sus manos por el saco de su amiga, alisándolo y limpiándolo de cualquier pelusa que pudiera estar ahí. Luces atractiva.añadió, sonriendo de una forma que la rockera no supo identificar. Korra rio un poco.
Gracias, tú luces muy hermosa. respondió a su vez. Entre ambas morenas había una amistad fortalecida con todo, pues más que simples amigas, Korra no podía evitar considerar a Katara como una hermana. La tecladista había estado ahí para ella siempre, y ambas sabían que se tendrían incluso después de que no fueran más las jóvenes llenas de vida que eran.
Gracias. Katara dio unos pasos hacia atrás para alejarse de su amiga.¿Lista para comenzar?Korra asintió con la cabeza, pero no tan confiada como suele ser, temía no poder hacerlo correctamente, que su voz saliera horrible y estaba realmente nerviosa.Lo hiciste bien en los ensayos, ¿Lo sabes?
¡Pero no tan bien como debería! ¿Qué si hago el ridículo?
Sé que todos lo van a entender, es claro que la nariz es muy importante y que tú estás dando tu mejor esfuerzo. Sólo relájate y no pienses mucho en eso más que lo necesario, ¿De acuerdo?
Pero… Ni siquiera le dio tiempo de acabar la frase, pues, saliendo de su restaurante para recibirlos por la puerta trasera, Bumi hacía su aparición. Habían acordado verse ahí para hacer todo más secreto, aunque el hecho de tener música en vivo había sido anunciado lo más pronto que se pudo. El hombre de barba puntiaguda les dio un recibimiento cálido y efusivo antes de pasarlos al interior de su negocio. A ninguno de los jóvenes le sorprendió ni un poco el toparse con una pequeña habitación improvisada, justo detrás del escenario que habían preparado para aquella noche; no tardaron mucho en entrar, la gran mayoría no tenían idea de quienes serían las personas que tocarían en esa ocasión y Bumi quería mantenerlo en secreto por el tiempo en que se pudiera.
Les dispuse de todas las comodidades que se pudieron en un espacio relativamente reducido. comenzó a decir el hombre. Tienen skacks, comida variada, postres y les aseguro todas las bebidas que quieran. Sólo tienen que pedirlas a un mesero, para que pueda llevar la orden al bar. La cara de Bolin al escuchar todo eso fue legendaria, pues se la pasó babeando y mirando cada pedazo de comida que descansaba en esas charolas de plata. —Tendran treinta minutos de descanso por cada cinco canciones, pero eso aun podemos discutirlo, ¿Cómo ven?
—Yo no le veo el problema. — Dijo Bolin, quien moría por comenzar a comer. Por suerte, nadie discutió eso.
— De verdad, muchas gracias, chicos. No saben el favor que me están haciendo. —habló el hombre mayor, dándole una palmada en la espalda a Zuko con fuerza, ocasionando una mirada fastidiada en el joven de la cicatriz.
Bumi preguntó si no había problema que iniciarán de inmediato, pero los chicos de la banda estaban ya tan ansiosos por subir al escenario, que aceptaron a pesar del nerviosismo de Korra. La vocalista seguía sintiéndose algo insegura por su voz, pero, decidiendo que eso no la iba a detener, subió al escenario junto con los chicos en el momento en que Bumi terminó su discurso introductorio. Les desearon una excelente velada a los comensales y no tardaron en comenzar a tocar, abriendo la noche con Put your head on my shoulder.
Así como lo dijo Bumi, cada cinco canciones bajaban a tomar un aperitivo, ordenaban bebidas y decidían cuales serían las siguientes cinco. Korra se sentía bastante entusiasmada, había comprobado ya que podía cantar de forma decente con todo y nariz lastimada, cosa por la que recibió muchos halagos y felicitaciones por parte de sus amigos, quienes también disfrutaban de la noche. Los treinta minutos pronto llegaron a su fin y, con ello, el momento de regresar al escenario. Terminaron de colocarse en posición y siguieron con su trabajo. La vocalista la estaba pasando tan bien, que no creía que algo pudiese arruinar su noche.
Pero claramente se equivocó.
Estaba entonando la mitad de Kissing a fool cuando al destino se le ocurrió que era buen lugar para hacerla sufrir un rato, y hacer que aparecieran. Iroh II lucia un elegante traje formal, con una corbata verde que claramente se había colocado a propósito, para combinar con los ojos de su pareja, quien no podía ser nadie más que la misma Asami. La gran actriz francesa se veía hermosa, con ese vestido largo color negro, que abrazaba sus curvas en los lugares exactos, y soltaba otros de forma tan armoniosa que parecía hecho por y para ella; y tal vez lo era. Su cabello largo caía en ondas y su maquillaje era perfecto. Los ojos de ambas se encontraron con sorpresa, ninguna esperaba ver a la otra ahí; mas quien desvió rápidamente su atención a otro lado fue Asami, posando aquella mirada esmeralda sobre su acompañante, adornando su rostro con una brillante sonrisa.
Korra, por su lado, siguió cantando como una profesional, a pesar de que por dentro se sentía a punto de explotar; la morena los siguió observando, atenta a cada uno de sus gestos como una buena masoquista. La pareja de cabellos negros llegaron a su mesa y, como intachable caballero, el general jaló la silla para la francesa tomara asiento, sin embargo, y para fortuna o desgracia de las dos, era precisamente el lugar donde podía ver frente a frente a la banda, y, por consiguiente, a Korra. La morena terminó espléndidamente la última nota y los aplausos no se hicieron esperar, colmando el lugar en tanto los músicos hacían una reverencia al público y se retiraran tras el escenario, con el fin de tomar sus treinta minutos de descanso.
En cuanto la chica de ojos zafiro estuvo en la seguridad de la habitación, comenzó a pasear de un lado a otro claramente alterada, molesta y desarreglando su cabello, ¡¿Era en serio?! De todos los lugares que pudieron visitar… ¡¿En verdad tenían que elegir el de Bumi?! Ya había olvidado que esa noche Iroh había invitado a salir a Asami, y entonces ellos entran a escena y se lo restriegan en la cara. Tan metida estaba en sus propios pensamientos, que ni siquiera notó que todas las miradas de sus amigos estaban puestas sobre ella, ni mucho menos a Kuvira, quien harta, caminaba hacia ella con molestia. La mujer del lunar tomó a Korra de la mano, para sorpresa de esta, y la apartó del grupo lo más que le fue posible, plantandose frente a la vocalista con los brazos cruzados.
—De acuerdo, ¿Qué mosca te picó?—Le preguntó. Korra torció la boca y agachó la mirada.
—Nada, solo… solo un pequeño inconveniente.
— ¿Asami y Iroh?— Azul se encontró con verde expresando sorpresa, ¿Pero qué tenía ya de raro? Parecía que todos sus amigos ya estaban bien enterados.
— Sí… —aceptó rendida.
— Entonces sal, aprovecha la situación y ya deja de pasearte como bestia enjaulada, ¡Me estás desesperando!— Y sin más, comenzó a alejarse, sabiendo que Korra la veía con el ceño fruncido en confusión. La rockera meditó las palabras de su amiga, ignorando las últimas, ¿A qué se refería con aprovechar la situación? ¿Aprovecharla cómo?
Fue entonces cuando una idea golpeó su mente, aunque al inicio creyó que era algo tonta, se dio cuenta después que en realidad no tenía mucho que perder; así que caminó hacia su banda y llamó la atención de todos, contándoles sólo una parte de su plan, la que requería de su ayuda al menos. Para suerte de la morena, los chicos no vieron inconveniente en ayudarla con aquella canción de imprevisto, cosa que la alegra bastante. Esperó junto con los demás a que acabara su descanso, sintiendo el estómago cerrado por los nervios. Cuando subió al escenario, su corazón palpitaba con fuerza y apenas podía respirar correctamente. Comenzó a cantar las canciones convencionales al inicio, tratando de relajarse para lo que estaba a punto de hacer; había decidido que esa canción fuese la última antes de sus descanso. A decir verdad, las cuatro canciones iniciales se le hicieron demasiado rápidas, tanto, que estuvo a punto de pedirles a sus amigos que disminuyeran el tempo, mas no lo hizo. Y por eso, el momento llegó de prisa.
Sus ojos se posaron en Asami por primera vez desde que había subido al escenario, podía notar claramente cómo ella también la miraba, aunque tratara de disimular. La actriz tenia puesta una mayoritaria parte de su atención en Korra, y eso ponía a la vocalista más nerviosa todavía. Sintiéndose lista, y soltando un poco de aire a través de sus labios, la morena hizo una seña con su cabeza para que comenzara la melodía. Aprovechó que Asami la estaba mirando para dirigirle una mirada intensa por un par de segundos, queriendo hacerle entender que debía poner atención. Tomó aire y comenzó.
Torna-, Tornado
Baby, oh, you blow my mind
You tell me wait, wait on ya
But baby, I can't wait all night…
Trató de que cada palabra fuera clara y precisa, melodiosa. Quería que la canción llegara a ella de la misma forma en que lo haría si se la estuviera susurrando al odio.
I'm just a sucker
For a cold-hearted lover
You make me suffer
You make me suffer…
A medida que la canción avanzaba, Korra conseguía cada vez más de la atención de la francesa de ojos esmeraldas, tanto, que podía observar cómo hacia un esfuerzo por prestarle atención al general hasta que por fin lo logró. Asami había dejado de verla y ahora reía ligeramente de lo que sea que le haya dicho Iroh. Pero Korra todavía no terminaba, aun tenia un par de planes para llamar la atención y los iba a poner en práctica.
So here we go, go again
It's like I'm caught under your spell…
Esa frase logró hacer que su mirada se topara con la azul de Korra, quien sonrió de lado, un poco arrogante tal vez. Asami tomó su copa de agua con esa elegancia que la caracterizaba y bebió un sorbo…
You're wearing black, black magic
Well baby, don't wear nothing else…
Esa fue la primera vez que Korra vio a Asami atorarse con el agua. La morena pensó que hasta para ahogarse tenía maestría, pues fue un movimiento casi imperceptible el que hizo antes de taparse delicadamente la boca con una servilleta. Los únicos que lo notaron fueron la vocalista y Iroh II, quien de inmediato se inclinó hacia la actriz para asegurarse de que estaba bien. Al menos Korra sabía que la francesa había entendido el mensaje, y eso la animó a seguir.
When I open up this door
Don't you play
Ain't no other man gon' make you feel the same…
De inmediato se ganó una mirada afilada, tanto, que le erizó los cabellos de la nuca. Sabía que estaba jugando con fuego, pero ya estaba cansada de suposiciones. Quería saber si en serio había un sentimiento correspondido, o si en realidad no había nada por qué pelear. Sin embargo, también quería vengarse un poco por lo que le estaba haciendo pasar al estar en ese restaurante, con un sujeto que evidentemente no era ella y fingir que no le estaba prestando atención.
Así que tomó una flor del racimo que adornaba el escenario y, con micrófono en una mano y la flor en otra, bajó las escaleras que conducían al escenario y se acercó a una de las mesas. Para su suerte, era una hermosa joven que también llevaba un vestido negro, la dama de cabello rubio cenizo estaba sola, parecía esperar a alguien, mas cuando Korra se acercó toda su atención se desvió a la morena. La mirada de la señorita cambió de sorpresiva a seductora en segundos, aceptando la flor que Korra le tendió y disfrutando de la serenata, como si en realidad estuviera destinada a ella y sólo ella. Para cuando regresó al escenario, con el fin de terminar la canción, Korra ya tenía un número de teléfono en una servilleta, y un beso rosado marcado en la comisura del labio.
Era hora de una nueva pausa, la cual iba a utilizar para tomarse un trago de lo que sea, aun sentía el corazón latir deprisa y un ligero temblor agitaba sus manos. Como última acción antes de entrar al cuarto, viró el rostro hacia la francesa, a quién no había visto desde que tomó la flor. Para su sorpresa, la mujer se estaba levantando de su asiento y se dirigía hacia la puerta. Korra siguió atenta cada uno de los movimientos de Asami, y fue así como notó que no iba a la salida, sino al baño, y no sólo eso, sino también la mirada que ella le lanzó, un ceño fruncido que exigirá que se encontraran en el tocador. Tragó saliva.
Se excusó con sus amigos y salió del improvisado camerino, dispuesta a enfrentar las consecuencias de sus actos. Tuvo mucho cuidado de que Iroh II no la viera, y lo logró con éxito. Apenas atravesar la puerta del tocador, la morena se topó con una relajada y tranquila Asami, quien de retocaba el maquillaje sin prisas. Se sintió desconcertada por unos momentos. Justo cuando iba a preguntar qué pasaba, la palanca de un toilet fue accionada, para que al poco tiempo una señora, de apariencia tranquila pero astuta, saliera de uno de los cubículos. Al igual que la actriz, Korra simuló estar arreglándose el cabello, esperando a que la mujer terminara su aseo personal y saliera del lugar, quedando ahora completamente a solas. Ese pensamiento la ponía nerviosa, y con razón justa. Cuando Asami se percató del mismo acontecimiento, guardó las cosas que estaba utilizando en su bolso y, con el disgusto reflejado en su rostro, se recargó en la parte seca del lavamanos.
— ¿Qué se supone que fue eso?— Fue lo primero que salió de esos labios rojos.
— ¿De qué hablas? — Fingió ignorancia.
— Sabes perfectamente de lo que hablo. — A pesar de los nervios, Korra soltó una risita, como si no fuera la gran cosa.
— Oh, vamos, 'Sami…
— ¿Qué pretendías con semejante canción? — Volvió a atacar. La morena frunció el ceño.
— Pretendía decir lo que siento. — Se defendió de inmediato.
— ¿Al menos conoces a esa mujer, Korra?
— ¿Y qué si no?
— Pueden tratar de tomar ventaja de ti, ¡Eres famosa, Korra! ¡Una figura pública! ¡Tienes que tener cuidado con eso! — Aquello decepcionó a Korra. Nuevamente sentía la misma presión en su pecho, todo por el pensamiento de que Asami no podía evitar verla con un cariño fraternal. Como una joven más. Y estaba harta de sentirse así, era suficiente.
—¡Oh! ¡Me alegro que estés cuidando de mí y que no sea porque estés celosa! —Escupió molesta.
—¡Eso es ridículo!—replicó Asami.
—¡Me alegro que pienses eso, porque no estás en posición de reclamar nada cuando tu cita está esperando afuera!
—¡¿Disculpa?! ¡¿Qué tiene que ver él con todo esto?! — Korra iba a hablar, pero ni siquiera se le dio el tiempo. — ¡¿Qué te interesa, además, si estoy en una cita o no?!
—¡Me importa más de lo que crees! — Los puños de Korra se apretaron tensos a cada uno de sus lados. Ninguna de las dos quería ceder, por lo que el ambiente se sentía cargado de energía.
— ¡¿Y se puede saber por qué mi vida amorosa es de tu interés?! — La rockera apretó la mandíbula antes de responder.
— ¡Por esto!
Dio dos grandes zancadas y, antes de que la francesa pudiera reaccionar, enrollo su fuerte brazo alrededor de la cintura de Asami, pegándola así a su cuerpo. Solo entonces se acercó de forma abrupta y, sin aguardar un segundo más, juntó sus labios con los de ella, en un beso. A pesar de lo repentino y abrupto de la acción, Korra comenzó a saborear los labios de Asami con lentitud, tratando de no avanzar más, ¿Y cómo hacerlo? Si la francesa entre sus brazos se sentía tensa, sorprendida; la rockera comenzaba a pensar que debía alejarse cuando, de imprevisto y en contra de los pronósticos, la sensación de los brazos de Asami sobre sus hombros le sorprendió. Como si eso fuera poco, la calidez que el cuerpo de la actriz emanaba aumentó, pues la misma mujer de mirada esmeralda se acercó más a Korra, pegando su cuerpo aun más, antes de corresponder, rendida ante las atenciones de la más joven.
El pecho de Korra jamás se sintió tan enchido y a punto de explotar de felicidad como en esa ocasión, los labios de Asami eran suaves como sólo ellos podían ser, eran cálidos, delicados, y deliciosos, justo como se los había imaginado ya tantas veces antes. Su boca encajaba perfectamente con la carmín, era como si fueran dos piezas del mismo rompecabezas. Jamás en su vida se había sentido así sólo por besar a alguien, ni siquiera Yue podía igualar la cantidad de fuegos artificiales que vio, o aquella sensación en su estómago y pecho que le provocaba un temblor. Después de unos segundos más, se alejaron un poco, únicamente para recuperar el oxígeno que se les había agotado.
Las respiraciones agitadas se entrelazaban, pues ninguna de las dos se separó más allá de lo necesario, sintiéndose todavía abrumadas un poco por la magnitud de sensaciones que un beso las hizo experimentar. Por fin, una de ellas abrió la boca para decir algo, Asami quiso expresarle algo a Korra, pero la vocalista no quería escuchar nada. No quería que algo arruinara aquel momento, ni tarda ni perezosa, calló de inmediato a la actriz dándole un casto beso en los labios, frustrando así varios intentos, cada uno siendo aceptado por Asami. Pero tenían que hablar, y Korra lo sabía. Fue por eso que no se molestó cuando, para evitar ser interrumpida, la francesa junto las frentes, deteniendo a Korra con la suya. Suspiró hondo, y con un ligero temblor en su cuerpo, Asami habló.
— Korra… Aguarda. Esto no está bien...—dijo.
—¿Eso quiere decir que no te gusto? —Se aventuró a preguntar, sabiendo de antemano la respuesta.
— Nunca dije eso. —replicó en un susurro, como si lamentara aquello. Korra apretó ligeramente los labios, esperando que la otra sugiera hablando. — Me gustas, Korra. Me gustas y mucho… —Tal declaración logró que la sonrisa de Korra se hiciera enorme, pues la felicidad que esas palabras le trajeron era inmensa. Mas, para su desgracia, no duró demasiado. — Pero no podemos. —finalizó con decepción.
—¿Por qué no? —Se apresuró a preguntarle, consternada y triste. —¿E-es por Iroh…?
— No, no, no… —respondió Asami rápidamente. — No es por él. —Se detuvo un momento, mirando a Korra a los ojos como la misma morena había estado pidiendo, acariciando levemente su mejilla poco después.—Es por mí.
—¿Por ti? —Korra parpadeó confundida.
— Soy una mujer mayor, Korra. Y yo…
La vibración del celular de Korra interrumpió cualquier pensamiento que la actriz de ojos verdes iba a expresar. Con disgusto, Korra sacó el movil de su pantalón, topandose con un mensaje de Mako, indicándole que era momento de cantar. Rápido le tecleó una respuesta, diciéndole que iba enseguida, antes de regresar su azul mirar a Asami.
— Debo irme —expresó a regañadientes, pero te aseguro que tendremos esta conversación más adelante. —Asami asintió de acuerdo, y con esa como ultima interacción entre ambas, Korra se dirigió al escenario para continuar con la velada.
