La maravillosa página de fics de Gohan y Videl pensaron en mi para este evento. El anterior no pude participar y este me ha costado lograrlo a tiempo (sí, sé que había mucho margen, pero igual me estreso sola xD).
Expuso unas opciones para tomar libremente y estas fueron las que yo tomé:
1: Opción 2: Los Gohan y Videl jóvenes del final de la Saga de Boo.
2: Nadar en aguas termales.
3: Cubos de hielo.
Este fic es para el Desafío de One-Shots Lemon de la página de Facebook: Fanfics de Gohan y Videl en español.
La diversión de las aguas termales
¿Cómo iba a poder negarse después de que el mismo Satán les ofreciera la oportunidad?
Gohan estaba consciente de que era un verdadero peligro. Una zona que provocaba que se sintiera como si poseyera dos personalidades en una. Si extendiera las manos para referirse a ellas, tendría a su personalidad derecha, más firme y segura, más respetuosa y con la mente fría. La izquierda sería su personalidad más débil, pecadora y que sería fácilmente sugestionado por su lado indecoroso.
¿El motivo? Uno muy sencillo y con el detalle de que aumentaba la posibilidad de que no lograra ocultar la erección entre sus piernas.
Videl. Desnuda. Empapada. Chupando un cubito de hielo. Pasándolo por su piel. Por sus labios. Su cuello. Entre sus…
Ahí, cerró los ojos.
Iba a pecar. Estaba seguro.
Rememoró el momento en que el inocente hombre hizo entrega de su regalo como agradecimiento por salvar el mundo. Claro que ni su padre ni él consideraban merecer nada, pero tanto su madre como Videl les forzaron aceptar lo que llegara porque, según ellas, se lo habían ganado de sobras.
Videl se emocionó ante la idea de ir a las aguas termales. Él también, no iba a negarlo. Podía pensar que era algo para personas mayores o enfermos, no muy lejos de la realidad, sin embargo, existía otra forma de disfrutar de ese lugar.
El señor Satán había dejado muy en claro que no les podía faltar nada y que debían de dejarles disfrutar en soledad, sin agobios. Dudaba mucho que se refiriera a que su hija compartiera el agua con él. O que él fuera tan incapaz de luchar contra los instintos de su juventud.
No es que le tuviera en sí miedo a Satán. Sería ilógico. Pero sí mucho respeto. En realidad, le temía más a su madre cuando se enfadaba y, ahora, Videl estaba subiendo peldaños en ello.
—Qué calor… ¿De verdad no quieres cubitos?
Gohan negó repetidas veces con la cabeza. Le había dado la espalda al serle imposible continuar mirándola. Mantenía las manos cubriendo su entrepierna, maldiciendo que eso no contribuía a bajar su excitación. Encima, cerrar los ojos no ayudaba. Porque la imagen se había grabado para siempre en su mente.
Escuchó un chapoteo en su espalda. Lo primero que pensó fue que Videl podría haberse resbalado y necesitar ayuda, pero no. Su boca casi se abre hasta el suelo.
¿Estaba nadando en las fuentes termales como si del mar se tratara? ¡Esa mujer era realmente increíble! Debía de reconocer que amaba esa parte suya tan aventurera. Dios, podría morir de felicidad cada vez que escuchaba cómo saltó del precipicio en busca de las bolas del dragón.
Sus ojos dieron con una parte que no debería. Fue como ver un dulce melocotón frotando por el agua, hundirse y flotar de nuevo. Tenía una raja en el centro y se perdía más hacia la oscuridad entre unas piernas.
Por Kami, iba a necesitar de su mejor autocontrol, porque su parte izquierda estaba ganando cada vez más y más fuerza.
—¡Gohan! ¡Esto es divertido!
—Se supone que no puedes nadar aquí dentro.
Intentó un inútil intento de regaño. Porque Videl simplemente lo ignoró y se hundió. Pudo ver sus preciosas nalgas brillando antes de desaparecer. Tragó.
Quizás debería de escapar de ahí antes que fuera tarde.
Empezaba a ponerse en pie cuando ella apareció a su lado. Dio un respingo, hundiéndose de nuevo y cubriendo sus partes nobles.
Videl sonrió con la misma inocencia que siempre. Extendió su mano hasta la cubeta tras él y aferró un cubito para mostrárselo.
—Creo que realmente necesitas de esto, Gohan. Estás muy tenso. Lo suyo es relajarse y divertirse en este lugar.
—Sí… sí —aceptó. Aferró el cubito con una de sus manos, manteniendo la otra en su ingle. Quizás sí, el hielo podría ayudar un poco a apaciguar ese fuego perverso de su mente.
Sin embargo, en lugar de entregárselo al final, Videl esquivó su mano hasta que el cubito rozó contra su pecho. Lo dejó ahí por un instante, derritiéndose. Gohan tragó. El contraste del agua helada del cubito resbalar por su piel hasta perderse en la caliente podía ser detonador. Notó que su erección se endurecía más contra su mano y eso no fue bueno.
—Videl-san… —farfulló—. Creo que será mejor que…
Ella sonrió. Una mueca ladina y divertida justo antes de atacar. En otra situación Gohan podría haber esquivado perfectamente ese movimiento. Debería de estar preparado, así que sólo se le ocurre pensar que realmente no quería esquivar. Cuando sintió sus labios presionar los suyos, fue el final decisivo.
Su parte izquierda había ganado y derrotado a la derecha sin miramientos.
Sus manos volaron hasta su cintura y ella misma se empujó contra él para encajar sus pechos. Pequeños y duros contra el suyo. Suspiró maravillado.
Sus ojos se encontraron en medio del vapor y, esa vez, cuando ella estiró el brazo para tomar otro cubito se descubrió ansioso por ello. Videl se lo llevó a los labios. Primero le dio un suave lametón que le hizo sentir que lo estaba haciendo en otro lado más necesitado. Después, lo sostuvo con cuidado entre sus dientes y bajó la cabeza.
Lo sintió en su cuello, bajar por su clavícula y, de nuevo, sobre su pecho. Arqueó su cuerpo lo más que pudo, sacando más de su piel y suspiró, cuando entre ellos, la punta de su sexo osciló. Videl abrió la boca y el cubito resbaló justo encima. La sensación le devolvió un ramalazo de placer que casi lo mareó.
—¿Sigues sin querer hielo? —le preguntó.
Dios. No. Quería ese hielo.
Alargó la mano con torpeza hasta coger uno. Lo observó derretirse en sus dedos. Ella asió su muñeca, inclinándose hasta que su lengua asomó. Recogió lentamente las gotitas en pequeñas caricias. El resto, se derritió resbalando por su muñeca.
Tomó otro y lo guio directamente contra su cuello, bajando entre sus senos. Era maravilloso. Simplemente impresionante ver esas dos pequeñas durezas, la forma firme en que se mostraban hacia él, orgullosamente erguidos. Apartó el hielo y ocupó el lugar con su boca. La sintió aferrarse a sus hombros y gemir.
—Dios… delicioso —farfulló metiendo una mano entre sus cabellos, invitándole a continuar.
Osciló sus caderas sobre él. El vaivén del agua llevando consigo su sexo contra ella, aumentando la cercanía entre ellos, cuando se sentó encima, fue casi como el cielo. Videl gimió, ansiosa, moviendo sus caderas sobre su miembro, acariciándose a sí misma y torturándole.
Sus besos se tragaron sus gemidos, su nombre. El agua se agitó con sus movimientos.
Apenas fue consciente del momento en que ella alcanzó el clímax, boqueando su nombre, estremeciéndose más contra él. La presión fue dolorosamente peligrosa.
—¡Espera, Videl-san…! ¡Yo…!
Se puso en pie casi sin tiempo, dándole la espalda mientras su semilla manchaba las rocas tras él. Jadeó, hasta que sintió su mano en su espalda. Cálida.
—¿Estás bien?
—Sí, yo…
Podría morirse de la vergüenza. ¿Cómo demonios le explicaba eso a Videl?
Suspiró. La miró.
—Cuando volvamos a casa, mañana por la tarde. Le diré a tu padre que vamos a casarnos.
La azulada mirada de ella brilló.
—¿Qué?
Le extendió su mano sin responder.
—Porque esta noche, ha ganado mi lado izquierdo —respondió al final.
Por supuesto, Videl no comprendía a qué se refería, pero sí que permitió que la guiara a la habitación. No, sin antes, llevarse con ellos el cubo de hielo.
Fin
10 de febrero del 2021
Que paséis un lindo San Valentín.
n/a: Sí, Gohan lo hizo fuera. Y sí, se fueron sin limpiar (?). El pobre no pensaba que hacerlo dentro de las termas fuera correcto, así que…
En fin, fue un placer participar en este evento de San Valentín =)
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