¿Qué pasó ayer?
El sonido de las olas era relajante al igual que el sonido de las aves, el viento golpeaba con fuerza contra su cara y él se sentía increíblemente cómodo durmiendo, solo había un pequeño problema…
Le dolía un mundo la cabeza.
Por lo que con pesar abrió los ojos, siendo cegado por una gran luz que momentos después el identifico como la del sol…
¿Dónde estaba?
Link no tenía ni idea, se encontraba apoyado en un cocotero, y sentado en el arenoso suelo, con pesar se levantó y vio que lo único visible en el horizonte cercano era el agua.
Se dio la vuelta, detrás de él se encontraba un santuario… Sus sentidos aún seguían atontados pero ahora era mucho más consciente de su entorno, y antes de perder tiempo y forzar su dolorida cabeza en una búsqueda inútil, se sentó en el suelo, apoyando la espalda en el cocotero y sacando su Tableta Sheikah de su cinturón.
Se permitió un momento cerrar los ojos, mientras la brisa costeña pasaba por su cara y alborotaba su cabello, algo relajante y simplemente necesario para el en este instante que intentaba hacer a un lado su dolor de cabeza.
Mirando el mapa en su tableta, el lugar fue identificado como una Isla Desierta en la Región de Necluda, y el santuario a su espalda era el Santuario Keltsar.
El cómo había llegado aquí era una pregunta curiosa para Link, pero no había nada que lo ayudara a obtener respuestas y tal como estaba, no podría pensar muy bien por sí mismo.
Por lo que decidió ir hacia donde Impa, en Kakariko para que ella pudiera ayudarlo, tal vez no diciéndole como había llegado a la Isla Desierta, sino para tratar su dolor de cabeza.
Link busco en su Tableta el santuario más cercano a la Aldea, identificándolo rápidamente como el Santuario de Ranthoe, echando un último vistazo a su alrededor cerciorándose de no dejar nada, presiono la pantalla y se transportó hacia allí.
. . .
Las partículas de Link se unieron de nuevo y su visión regreso una vez que el teletransporte había finalizado, camino hacia el frente, a su izquierda se encontraba el camino hacia el bosque donde una de las grandes hadas vivía, y debajo de la colina donde estaba el santuario la aldea era visible.
El solo camino un momento hacia un árbol cercano, mientras tomaba una manzana y la guardaba en su alforja para comerla después, y sin más se lanzó de un salto de la colina.
Mientras caía abrió su paravela para frenar su caída y planear hacia el centro de la aldea. Una vez en tierra y antes de caminar hacia la casa de Impa, Link vio con curiosidad como el árbol aledaño al estanque donde yacía la estatua de la Diosa había sido cortado.
El Hyliano se encogió de hombros, mientras caminaba hacia casa de Impa, las escaleras ascendentes estaban ante él, y antes de subirlas el Sheikah de guardia, Doriand le saludo con un gesto de la mano, que Link devolvió con un asentimiento.
Subió las escaleras, y entro a la casa, encontrándose con Impa en el lugar de siempre y con Pay limpiando esa esfera extraña que a Link se le hacía sospechosamente similar a algo que había visto en algunos santuarios antes.
—Buenos días. —saludó el rubio con tono bajo.
Impa levanto la cabeza para mirarlo, mientras Pay dejaba de limpiar la esfera para hacer lo mismo, con esta última acercándose a Link para tomarlo de los hombros.
— ¡Link!—exclamó Pay con asombro.
— Si. Soy Link. —dijo el rubio enarcando una ceja.
— ¿Estas bien? —preguntó la Sheikah separándose de él.
— Si. ¿Por qué no estaría bien? —devolvió la pregunta, sin entender completamente que estaba sucediendo.
Pay pareció conmocionada por un momento, pero antes de que pudiera decir cualquier cosa, Impa se le adelanto con una mirada que le decía que estaba de todo menos feliz.
— ¿Acaso no lo recuerdas, muchacho? ¡Perdiste el control anoche y desapareciste con la princesa!—le gritó la anciana con enojo.
Silencio.
Link no abandono su cara seria, pero sin embargo con el pasar de los segundos echo a reír sonoramente, haciendo que Impa frunciera el ceño con enojo.
— Deja las bromas, Impa. —comentó Link con diversión antes de volver a su expresión seria habitual.
— ¿Tengo cara de que me gusta hacer bromas?
Silencio.
—Pues… No. —respondió el Hyliano, antes de tragar saliva e intentar comprende la situación. — Pero eso es ridículo, ¿Cómo se supone que perdí el control?
Impa suspiró pero decidió darle la palabra a Pay para que fuera ella quien explicara lo que había acontecido la noche anterior.
—Veras Link, la noche anterior habíamos organizado una pequeña fiesta en la villa para celebrar la derrota de Ganon Calamidad. —explicó ella con tranquilidad. —Y como la mayoría de la población de Kakariko es adulta decidimos preparar algunas bebidas no aptas para niños.
—Entiendo. Pero, yo no bebo…
—Calma, ella está llegando allí. —interrumpió Impa con voz severa.
—Link, tu no quisiste beber ni participar en la fiesta a pesar de que era en pocas palabras para ti, pero la princesa te invito a tomar un poco…
—Un momento… ¿La princesa me invito a beber? —preguntó Link genuinamente sorprendido.
—No, eso era simplemente ponche de frutas con un poco, solo un poco de alcohol. Debes haber bebido mínimo un barril para ponerte como lo hiciste. —dijo Impa con irritación. —Intenta no manchar el nombre de Zelda con ese tipo de comentarios.
—Yo no…
—Pay, sigue explicándole. —fue interrumpido de nuevo por Impa.
—S-sí, inicialmente ignoraste a la princesa, pero fue tal la insistencia de ella que al final terminaste por decirle que no. —dijo Pay con una sonrisa nerviosa. —Pero la princesa no se rindió y siguió insistiendo hasta que aceptaste.
Link siguió escuchando atentamente a lo que ella decía, y poco a poco empezaba a entender a donde se dirigía esto.
—Bueno, luego de que aceptaras te vi tomando más y más ponche mientras te limitabas a vigilar a la princesa… Por un tiempo, porque después te uniste a nosotros…
Impa suspiró.
—Si. Debíamos haber sabido que algo andaba cuando cortaste el árbol cerca de la estatua de la diosa, o por lo increíblemente sincero y la poca falta de tacto que tenías... —siguió la anciana con un nuevo suspiro.
— ¿Yo hice esas cosas?—preguntó Link incrédulo, recibiendo como respuesta un asentimiento de ambas mujeres. — Y, ¿a qué te refieres con lo de sincero y falta de tacto?
—Por ejemplo, le dijiste a Zelda que la apreciabas mucho y que era muy importante para ti, pero también le dijiste que era muy molesta y fastidiosa en ocasiones. —dijo Pay conteniendo una risa, tapándose la boca con ambas manos.
Las facciones de Link pasaron de seriedad a pura sorpresa, además de una vergüenza evidente, ¿en serio él le había dicho algo como aquello a la princesa?
Además… ¿Qué clase de caballero era el si se embriagaba con una bebida baja en alcohol por consumirla de manera excesiva?
—Oh, sí. Y le dijiste a Pay que su tartamudeo era molesto, también le dijiste que era muy hermosa y que cualquier chico se rendiría a sus pies, luego de eso, ella se desmayó. —agregó Impa con burla, haciendo que su nieta se sonrojara de vergüenza.
— ¡A-abuela, esa última parte fue innecesaria!
Antes de que iniciara una pelea entre ambas, Link carraspeo su garganta para llamar la atención ya que realmente estaba interesado en lo que había pasado la noche anterior y los problemas que posiblemente había ocasionado.
—Sigo… Zelda estaba ofendida ya que la habías insultado llamándola molesta, y antes de que pudiera reprocharte, la callaste con un dedo y le pediste matrimonio frente a toda la villa… O al menos eso dijo abuela. —comentó Pay con una expresión llena de seriedad.
—En efecto, ella murmuro algo que nosotros no pudimos escuchar, pero tu empezaste a saltar gritando "¡Dijo que si!", todos los felicitaron por eso… Aunque en realidad creo que Zelda ni siquiera una respuesta coherente te dio. —siguió Impa con desconfianza.
Silencio.
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—No hice eso… ¿verdad? —preguntó Link con una vana esperanza de que esto fuera una broma mientras sudaba a mares.
—Si lo hiciste, tanto para tu fortuna como para tu desgracia, dependiendo de cómo lo veas. —dijo la anciana mirándolo fijamente para después negar con la cabeza. —De todas formas, Zelda es libre de casarse con quien le plazca. Lo importante aquí es… ¿Dónde está ella?
Silencio.
— ¿Dónde está, dices?
—Sí, poco después ambos se fueron a según tú mismo "tu casa en la Aldea Hatelia". —dijo Impa y Link bajo la cabeza avergonzado entendiendo las implicaciones de esto. —Y no te alarmes, puedo dar fe de que tú la llevaste porque Zelda había dicho que quería descansar.
—Gracias a las diosas… —suspiró Link mientras se dejaba caer al suelo de rodillas.
—Mira, chico, no dudo de ti, pero es que la forma en la que lo dijiste y más aun con tu "propuesta de matrimonio" dejaste a muchos con una mala idea de la situación que no se va a poder solucionar fácilmente. —reprochó Impa negando con la cabeza. — Y volviendo al tema… ¿dónde se encuentra la princesa?
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—Yo… No lo sé. Me desperté en el Santuario de Keltsar en la región de Necluda hace poco y no la vi por ningún lado… —Link abrió los ojos con pavor cuando se dio cuenta de que salvo la pista de que Zelda había ido con él a Hatelia no tenía nada más para encontrarla.
Zelda no era alguien indefensa ni mucho menos, pero era el objetivo del Clan Yiga, aun después de la derrota de Ganon y de que Link hubiera asesinado a su líder, ellos seguían operando y su objetivo prioritario era la princesa…
El simple hecho de que estuviera sola representaba un gran peligro, para ella, para Link y para Hyrule mismo.
— ¡Tienes que buscarla!—gritó Impa con un pequeño atisbo de impaciencia, sabiendo lo importante que era encontrarla rápidamente. — ¡No pierdas el tiempo aquí, muévete, rápido!
Link no lo pensó dos veces y asintió con rapidez, tomando su tableta Sheikah y buscando en el mapa su siguiente objetivo.
—Mi casa en Hatelia, ¿no? El santuario más cercano es el Santuario Myam, la buscare. —expresó Link con su mirada decida habitual, presionando la tableta Sheikah mientras su cuerpo empezaba a brillar y sus partículas empezaban a dispersarse.
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En un abrir y cerrar de ojos, Link se encontraba frente en la entrada del Santuario Myam, con una casi perfecta vista de la aldea ante él, sin embargo no se detuvo ni siquiera un segundo a observar nada y comenzó a correr hacia su casa.
Paso las casas que estaban cerca del puente que conducía a su residencia y se detuvo al frente.
Aparentemente su hogar estaba idéntico a como lo dejo, por lo que era probable que la princesa estuviera allí, Link suspiró para sus adentros y entro con cuidado a su casa.
Y se sorprendió.
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— ¿Qué sucedió aquí?—se dijo el mismo con incredulidad.
Su casa estaba hecha un desastre, como si un tornado hubiera pasado por adentro, la mesa en el centro de su casa estaba aparentemente bien, sin embargo todas las tazas y otras cosas estaban rotas en el suelo.
Sus estanterías donde exhibía sus objetos estaban la mayoría de una pieza, aunque había algunas cosas curiosas como el hecho de que donde posaba sus armas faltaban dos de ellas.
Más importante, uno de sus posa-escudos estaba prácticamente destruido, con la pared detrás de él agrietada y parte de ella en el suelo.
Y la escalera que llevaba a su "cuarto" estaba parcialmente rota, como si alguien hubiera caído encima de ella.
Link camino con asombro en su casa, e inspeccionando por algunos lugares, encontró debajo de su mesa un martillo de hierro, de los que él solía usar para minar cerca del Laboratorio de Akkala las gemas luminosas y que siempre solía dejar fuera de su casa.
El aire empezó a escapársele de sus pulmones, mientras su cabeza empezó a dolerle de nuevo progresivamente, Link sabía que era esto, lo había sentido muchas veces antes…
Estaba teniendo un recuerdo.
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—Bien, esta es mi casa. —comentó Link mientras se sentaba en una de las sillas en la pequeña sala de estar, el único indicativo de que estaba ebrio era el rubor que se extendía desde su nariz hasta parte de sus mejillas. —Princesa, puede usar mi cama arriba para dormir.
— ¿Y dónde dormirás tú, Link?—preguntó Zelda no muy convencida.
—En esta silla. —respondió mientras empezaba a mirar su exhibidor de escudos, específicamente uno de Guardián. —No se preocupe por mí.
Zelda se vio un poco renuente a aceptar la invitación, por el hecho de que no quería incordiar a su guardaespaldas, aunque por dentro se sintió conmovida que incluso con Link fuera de sí, aún seguía cumpliendo su deber y cuidando de ella.
Demostraba de cierta forma lo que él le había dicho antes en Kakariko; que la apreciaba mucho.
Zelda subió las escaleras, mientras Link seguía mirando el escudo de guardián atentamente colocando una mueca enojada que llamo la atención de la princesa una vez estuvo arriba.
— ¿Pasa algo, Link?—preguntó la Princesa con curiosidad.
El aludido no respondió, y en su lugar salió de la casa, sorprendiéndola, pero volviendo momentos después… Con un martillo.
—O-oye, Link…
— ¡Esta luz me molesta!—dijo el con enojo mientras propinaba un martillazo al exhibidor que tenía el escudo de guardián. — ¡Hay que destruirla o no podré dormir!
Zelda bajo las escaleras con rapidez mientras tomaba las manos de Link antes de que pudiera seguir arremetiendo contra su propia pared hasta destruirla, aunque el escudo ya se encontraba muy dañado.
— ¡Link, detente, si sigues así seré yo la que no pueda dormir! —gritó ella intentando detenerlo, estaba segura de que se lo agradecería después al saber que intento impedir que el mismo destruyera su propia casa.
El rubio se detuvo, pero solo giro su cabeza hacia ella con seriedad.
—Zelda, estas siendo molesta. Solo espera un momento.
La princesa frunció el ceño con enojo.
— ¡Prácticamente estamos comprometidos por el malentendido que tu hiciste, así que hasta que lo aclaremos lo tuyo es mío y lo mío es mío! ¡No me digas que soy molesta!—protestó ella con el ceño fruncido.
—Bueno, prometida, esta es mi casa de soltero, así que solo yo gobierno aquí. —dijo Link con una sonrisa desafiante, era demasiado obvio para cualquiera que el solo buscaba molestar
— ¡Yo gobierno el reino entero, y por ende, tu casa también es mía!—argumentó Zelda.
Silencio.
Link en su estado no encontró palabras para desmontar la lógica de Zelda, y de hecho, el solo intentarlo le dio dolor de cabeza…
Es decir la casa era de Link, pero estaba ubicada en el reino que Zelda gobernaba, entonces, ¿Cuál de los dos tendría el control legitimo del lugar?
Era confuso y complicado, al menos para él lo era.
— ¿Acaso quieres tener nuestra primera pelea de pareja?—fue la respuesta de Link después de no llegar a ninguna otra lógica más allá de una solución violenta. Por su parte, la mirada que Zelda le dio fue desafiante.
—Oh, claro quiero…
Link chasqueo la lengua y lanzo su martillo bajo la mesa, mientras iba hacia donde sus armas estaban posadas y tomaba un arma de gran tamaño que podría llegar a ser muy destructiva según qué circunstancias;
Una Hoja Kolog.
Zelda por su parte rodeo la mesa y tomo del exhibidor un martillo que Link reconoció inmediatamente como el martillo resorte que Kilton solía vender en la monstruoteca.
El Hyliano solo usaba el martillo cuando atacaba en la meseta de los albores los campamentos de monstruos para mandarlos a volar como si fueran muñecos de trapo.
Que Zelda lo tuviera no lo iba a detener en lo absoluto, tomo con fuerza la Hoja Kolog, creando una onda de aire que pasó por su mesa, lanzando al suelo todas las tazas y platos que había allí.
… La onda golpeo a Zelda…
Y su cabello se movió mientras ella miraba sorprendida el inútil ataque de Link, era tan débil que ni siquiera cosquillas llego a hacerle.
La princesa se rio entre dientes, pero avanzo y ataco a Link con un fuerte golpe en el estómago.
El dolor fue tan ínfimo que era casi imperceptible, menos para alguien curtido en la batalla como él…
Pero la peculiaridad del martillo resorte hizo efecto, y Link fue disparado varios metros arriba, chocando contra el techo de su casa y cayendo de espaldas en las escaleras cuando el sonido de la madera rompiéndose se hizo presente en su caída.
Link gimió de dolor y Zelda inmediatamente se alarmo, soltando el martillo y corriendo a socorrer al rubio.
— ¡Link! ¿Estás bien? Lo siento, me deje llevar. —se disculpó la princesa con temor en su voz.
El rubio por su parte solo gimió de dolor y la miro directamente a los ojos, comenzando a reír tiempo después a carcajadas, confundiendo a Zelda por la acción.
— ¿Link?
—Descuida, estoy bien… El único daño que el martillo resorte puede hacer es la caída, pero estoy acostumbrado a caer desde grandes alturas así que no hay problema. —dijo Link en un tono bajo.
—No sé si eso sea algo de lo que sentirse orgulloso… —musitó Zelda con escepticismo.
—De todas formas, ganaste la pelea. La casa es tuya, prometida. —comentó Link con una sonrisa divertida mientras se levantaba de las escaleras con pesar. —Pero, eres muy violenta, tendremos que trabajar en eso.
Zelda devolvió la sonrisa mientras ayudaba a Link a apoyarse, para caminar, y con un solo vistazo ambos se dieron cuenta de que habían destruido prácticamente toda la casa por dentro.
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—Oh… Link, siento lo de tu casa, prometo ayudarte a repararla.
—Descuida, princesa. No te preocupes por ello, aunque ya no creo que podamos dormir aquí.
—Lo mismo digo…
— Creo que podríamos ir a la Aldea Onaona, está cerca y allí hay una buena posada. —propuso Link aun mirando el interior de su casa destruida.
Zelda lo miro con desconfianza, en realidad no había motivos para desconfiar de él más allá de que… Se supone que debía estar ebrio, y en estaba actuando de manera muy normal para alguien en su estado, si bien Link normalmente era alguien invisible en el sentido de que no hablaba con nada ni con nadie.
O al menos, así era la mayoría del tiempo, había personas con las que era más resuelto, como con Impa y Pay, pero aun a pesar de eso, se le podría describir como alguien callado.
Esta impresión de él, mas hablador era agradable, exceptuando lo chiflado que actuaba, la pregunta era…
¿Qué tan consciente estaba Link de sus acciones?
De todas formas, no era algo que fuera a preguntar.
— ¿Entonces, a la Aldea Onaona?—preguntó Link tomando a Zelda por un hombro.
—Si.
Link asintió y usando su tableta Sheikah se transportó manteniendo contacto con Zelda en todo momento hacia la aldea Onaona.
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Y allí estaba Link en ese recuerdo, llevando a la heredera a Hyrule a su casa después de pedirle matrimonio y engañar a una villa entera haciéndoles creer que había aceptado, asustándola con su comportamiento demente y luchando contra ella…
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—Pero, quiero creer que ese no era yo… —se dijo a si mismo con una expresión neutra.
Se palmeo la cara con fuerza, mientras tenía una mirada seria en su rostro, mirando a sus pertenencias destruidas, la mayoría por el mismo.
Con un suspiro de vergüenza, uso su tableta Sheikah para ser transportarse al Santuario de Yamak que está cerca de la Región de Farone y en la Aldea Onaona.
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La visión de Link regreso cuando los átomos de su cuerpo volvieron a unirse, creando su ser, la brisa refrescante y tropical golpeo su cara, el rubio no pudo evitar relajarse un poco mientras caminaba fuera de la entrada del santuario.
Una mirada rápida colina a bajo y pudo ver muchas palmeras, además de un hermoso pueblo tropical con el bullicio y el movimiento al límite dado que era la hora punta, es decir, alrededor del mediodía.
Link se sujetó del pecho, mientras el aire se le escapaba…
Otro recuerdo venia.
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Link caminaba cerca de la colina que separaba al Santuario de Yamak de la aldea, Zelda noto que era bastante alta y que bajarla tomaría mucho, mucho tiempo.
—Esto… Sera mejor que empecemos a bajar, nos tomara tiempo. —murmuró Zelda mirando en dirección a la aldea.
Link se cruzó de brazos y sonrió, girando para ver a la princesa.
—Tengo una idea para bajar rápido de aquí.
— ¿Cuál?
—Sujétate a mí. —dijo Link con una sonrisa.
Silencio.
— ¿Qué?—preguntó Zelda desconcertada.
—Sujétate a mí.
—No estoy segura de que…
—Vamos, confía en mí, somos prometidos —insistió Link.
—Eso fue un malentendido y no es recomendable confiar en alguien ebrio.
—Estoy bien, Zelda.
—El solo hecho de que hables tanto significa que no estás bien. —argumentó Zelda con el ceño fruncido.
—No recuerdo haberme presentado como alguien callado.
— ¡Nunca nos presentamos, a ti te presentaron a mí! Además, cada vez que intentaba hablar contigo, tú me ignorabas. —le dijo la rubia con un tono enojado.
—No te ignoraba, solo que una de las reglas a seguir era que si tú no estabas en peligro de vida o muerte o si querías conversaciones triviales, no debía hace caso a tus palabras.
—Eso se llama ignorar.
—Zelda, pero si tú me odiabas antes. —comentó Link con una cara seria.
— ¡Eso es cierto, pero ahora somos buenos amigos y técnicamente prometidos hasta que solucionemos el malentendido!
— ¡Entonces como mi prometida, deberías confiar en mí y sujetarte! Recuerda, un hombre en Hatelia me dijo que las relaciones se basan en la confianza. —dijo Link ahora con una sonrisa.
Zelda apretó los dientes con enojo, dándose cuenta de que la conversación se había estancado y que Link tenía un buen talento para cambiar el tema de manera progresiva sin que su interlocutor se diera cuenta hasta muy tarde.
Con el ceño fruncido Zelda se acercó y se abrazó al cuello de Link.
—Oh, vaya. Gracias por confiar en mí, te prometo que no te arrepentirás. —agradeció Link con su sonrisa aun presente.
—Vamos rápido, para que puedas dormir y así tener de vuelta al Link callado, valiente y amable de siempre. —dijo Zelda con seriedad.
—Es un honor ser descrito de esa forma, aunque me siento ofendido ya que considero que tengo todas esas cualidades que mencionas, ya que soy la misma persona.
Zelda iba a comentar en contra, pero antes de que pudiera hacer cualquier cosa, Link hizo algo que le helo la sangre y toda la confianza que había depositado en él se deshizo inmediatamente…
Un grito de terror se escapó de su boca cuando pudo asimilar la situación; Link se había lanzado de la colina con ella a cuestas.
— ¡No te sueltes!—gritó Link con fuerza.
Ella cerro los ojos temiendo por la caída, pero sintió como se detenían gradualmente cuando el rubio saco su paravela para planear con relativa dificultad por cargar a la princesa hasta el centro de la aldea Onaona.
Esquivando algunas palmeras y demás, pudieron aterrizar sin mucho problema. Y cuando tocaron tierra Zelda se separó de él, cayendo de rodillas y apoyando sus manos en la arena húmeda del suelo.
— ¡Nunca vuelvas a hace eso!—exclamó Zelda con enojo, levantándose y pateando a Link, haciendo que este gimiera de dolor.
—Lo siento, lo siento.
—Vamos rápido a una posada, quiero deshacerme de ti. —dijo Zelda con disgusto.
—Suena mal si lo dices de esa forma.
—Prefiero al Link de siempre, no hablaba mucho, pero al menos se había vuelto un poco más abierto con todos y conmigo, tus eres… Hablador al extremo. No eres como él.
— ¿De qué hablas? Soy el.
—Cállate. Vamos a la posada rápido, hay que dormir. —ordenó Zelda, liderando el camino con el ceño fruncido, con un Link serio siguiéndola.
. . .
El recuerdo finalizo, y Link negó con la cabeza de nuevo…
—Soy hombre muerto… —se dijo a sí mismo.
A toda la lista de cosas que no debía hacer con la princesa, se le sumaba el hecho de que le había dado un susto de muerte.
Link suspiró por enésima vez este día, mientras al igual que en su recuerdo se lanzaba por la colina, había una gran probabilidad de que Zelda estuviera allí en la posada, durmiendo.
Se balanceo a través de las palmeras y aterrizo sin mucho problema, los aldeanos cercanos solo miraron por un momento, acostumbrados a que el llegara volando de esa forma, era de cierta manera su sello de identidad.
Lo cual era raro por sí mismo, aun algunos no le reconocían como el héroe de Hyrule, sino como aquel aventurero extraño que puede volar.
Eso también aplicaba a Zelda, muy pocos Hylianos conocían el hecho de que la chica rubia con la que Link había venido anoche era la única persona viviente de la familia real.
Una de las grandes cosas pendientes que ambos tenían era eso, dar a conocer a Zelda con los líderes de cada raza, reconstruir Hyrule bajo su mandato y llevarla a su antigua gloria.
Haciendo a un lado sus pensamientos, Link siguió caminando a través de la aldea ignorando cualquier cosa que estuviera sucediendo a su alrededor y solo concentrándose en una cosa; Ir a la posada.
Y después de unos minutos de caminata, finalmente llego, un edificio acogedor a simple vista construido enteramente de madera, de todas las posadas en Hyrule, Link debía de admitir que gracias al relajante sonido de las Olas y el viento que se filtra esta era su favorita…
Esta y la posada Gerudo gracias a los masajes, pero esa es otra historia.
Entro en el edificio y en la pequeña recepción Link pudo divisar a una regordeta mujer de tez oscura que inmediatamente reconoció como la encargada del lugar; Kaley.
— ¡Hola, cariño!—saludó la mujer con una radiante sonrisa, el por su parte devolvió el saludo con un asentimiento.
—Disculpe, por casualidad… ¿No sabrá donde está la chica que vino conmigo anoche?—preguntó el.
— Oh, ¿La rubia que dijiste era tu prometida?
Silencio.
Link cerró los ojos con fuerza, su frente se arrugo y frunció los labios, se había grabado una nota mental muy fuerte en su cerebro; Nunca beber alguna bebida sin cerciorarse antes que no tuviera contenido sospechoso.
Bueno, tal vez eso era algo excesivo. Pero Link era muy meticuloso y le gustaba llevar una vida sana, y este desliz había ocasionado demasiados problemas como para pensar que algo bueno había salido de ello.
—Si… Esa misma… —respondió Link con vergüenza, pero intentando mantener lo mejor que podía su fachada seria. — ¿Qué sucedió cuando estuvimos aquí?
—Mm… No mucho. Solo había una cama libre que tú pagaste…
—Oh no… —musitó Link.
—Pero entonces insististe que ella durmiera, pero ella insistió en que tú durmieras y sinceramente yo estaba de acuerdo ya tú estabas borracho.
— ¿Fue muy obvio?—preguntó Link con timidez.
—No, no lo fue. Solo que te conozco, tu nunca hablabas con nadie y ayer no había quien te callara. —respondió Kaley con una sonrisa. —La chica siguió insistiendo que durmieras, pero al final dijiste que no y que ibas a un 'Santuario' a completar una… Prueba de fuerza, creo.
—El santuario Keltsar… —pensó Link inmediatamente uniendo el rompecabezas.
—Ella al final se rindió y te dijo que hicieras lo que quisieras, siempre y cuando no molestaras a nadie, entonces saliste corriendo y no volviste en toda la noche.
— ¿Y qué paso con ella? ¿Está aquí?
—No. Ella se fue a buscarte hace alrededor de una hora, creo que fue al mismo lugar al que fuiste.
Link no perdió tiempo y gritando un "¡Gracias!" salió corriendo de la posada en dirección hacia el Santuario Keltsar.
Cruzando a través de la aldea llego a uno de los muelles a las afueras dándose cuenta de que la balsa que siempre estaba estacionada allí ya no estaba.
Link siguió corriendo por el camino de arena que estaba saliendo de la aldea, pasando por encima de las rocas en los extremos inferiores de la colina y llegando a donde Kilton estacionaba la monstruoteca diariamente en las noches.
Reviso su tableta Sheikah, dándose cuenta de que se había equivocado de camino, y que el santuario se encontraba en una Isla Desierta al noreste.
Link maldijo por lo bajo su equivocación, pero si quería llegar al santuario debía ir primero al norte desde el lugar de la monstruoteca hasta la mitad del camino, así luego solo tendría que tomar una balsa hasta la Isla y llegaría a Zelda.
Miro la otra orilla que estaba frente a él, separado por una gran cantidad de agua, pero si quería encontrar a la princesa tenía que hacerlo.
Suspiró.
—Piernas, no me fallen ahora. —se dijo a si mismo mientras saltaba al agua y empezaba a nadar hacia la otra orilla.
La resistencia del rubio era demasiado alta en comparación con la de un Hyliano común, por lo que no se cansó en lo absoluto cuando llego a la otra orilla y siguió en carrera hacia el norte.
Corriendo y pasando a través de una hermosa playa, vio como varios Keeses lo perseguían, además un Lizalfos se encontraba escondido en la arena, camuflándose.
—No tengo tiempo para esto. —murmuró Link mientras aun en carrera sacaba su arco y preparaba una flecha.
Y en la punta de esta el rubio vio como si la realidad se estuviera comprimiendo mientras la energía se acumulaba en consonancia con su nivel de tensado.
No quería tardar más de lo necesario, por lo que había preparado una flecha ancestral y la disparo sin pensarlo dos veces, desintegrando el cuerpo del Lizalfos sin siquiera dejar sus cenizas.
Link guardo su arco y vio por el rabillo del ojo que ya los Keeses no lo estaban persiguiendo por lo que siguió su camino relativamente tranquilo.
Al menos, hasta que el camino se acabó.
Ya que ahora lo único que veía para continuar eran grandes rocas sumergidas que podía usar como apoyo, Link se quedó quieto por un momento, recuperando la resistencia pérdida para después seguir con su camino.
Nado y escalo, fue una tarea ardua y difícil ya no por el hecho de tener que escalar con las manos mojadas, sino porque había varios Lizalfos de agua que no paraban de escupirle.
Link flexiono sus piernas en una de esas rocas, mientras cambiaba el arco que había usado antes por un arco colosal obtenido de un Centaleon, mientras preparaba una flecha eléctrica.
Disparo, y cuando las ahora tres flechas impactaron con el agua una gran esfera de electricidad se creó, matando instantáneamente a los Lizalfos y peces cercanos.
Link guardo de nuevo su arco y siguió su camino, hasta llegar a tierra firme, otra gran playa que su Tableta Sheikah marcaba como Ruinas de Arecal, ya estaba mucho más cerca de su destino.
Siguió corriendo a través de la playa hasta que igual como había pasado antes, el camino se acabó y solo había rocas en las que apoyarse, Link esta vez sin detenerse a descansar escalo todas y cada una…
Y vio el santuario a la lejanía.
Link suspiro de alivio, su objetivo era visible en el horizonte, la cuestión era como llegar a él, estaba tan lejos que solo podía ver la silueta y llegar hasta allí nadando era simplemente imposible.
Silencio.
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Link se pasó una mano por el cabello mientras comenzaba de buena gana a reírse sin motivo aparente. Negando con la cabeza una vez las risas pasaron.
—No puede ser, soy un idiota. —dijo aun con una sonrisa.
Estaba tan ocupado corriendo intentando encontrar a Zelda y llegar al santuario que se había olvidado por completo que tenía una herramienta que le permitía prácticamente transportarse a cualquier parte de Hyrule cuando quisiera.
Podía ir allá, mas sin embargo desistió de hacerlo, ya que estando tan cerca de su objetivo, decidió seguir a pie; era irresponsable por su parte, pero Link le gustaba el viajar y aventurarse.
Link flexiono las piernas mientras cerraba los ojos, su cabello empezó a desafiar la gravedad cuando una corriente de aire ascendente se creó debajo de él, y con un salto fue disparado hacia arriba.
Abriendo su paravela, el rubio voló alto mientras el Campeón Orni, Revali hacia acto de presencia girando alrededor de él y soltando su característico "¡Ha!"
Comenzó a planear en dirección al Santuario Keltsar, la cantidad de agua que separaba a la Isla desierta de los otros lugares era simplemente demasiada, eso era algo que Link solo se dio cuenta cuando ya era tarde…
No iba a llegar.
Aproximadamente solo había podido recorrer la mitad del camino antes de caer al agua, aun el santuario estaba lejos, pero el rubio decidió seguir a nado hacia allá, estaba seguro de tener la suficiente resistencia para llegar.
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No estaba seguro de cuánto tiempo nado, pero cuando llego a la orilla sus hombros estaban a punto de explotar y la mayoría de sus músculos dolían, se tomó un momento para colocarse de espaldas al suelo y mirar el cielo mientras recuperaba el aliento.
Momentos después, Link se levantó inspeccionando la isla con la mirada, sin encontrar ningún rastro de vida y de hecho, todo estaba igual que como él lo había dejado antes.
Sus hombros se desplomaron, al parecer no estaba aquí, pero si así era… ¿Dónde podría estar? Debía buscar en todo Hyrule para encontrar el paradero de la princesa.
Grito de frustración, el clan Yiga podría tenerla cautiva o cualquier cosa podría haber pasado, tal era la forma de pensar de Link que cuando estaba en una situación muy tensa siempre se imaginaba el peor escenario.
Link barajo en donde la princesa podría estar, mirando gran parte del mapa, pero sin decidir a donde ir a buscarla, ¿Tal vez la antigua guarida del clan Yiga? ¿O tal vez el Bazar Gerudo?
Link tenía que pensar bien.
No podía permitirse perder a Zelda.
Después de todo, ella era muy preciada para él.
Estaba tan ensimismado en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando desde la parte trasera del santuario una caballera rubia se hacía presente; Zelda había salido de allí y tenía una mirada tanto curiosa como sorprendida mientras se acercaba a él.
La heredera al trono le toco el hombro, haciendo que este se sobresaltara y girara para encararla pensando que podría ser alguna amenaza, sobra decir que su expresión se quedó en blanco, con una mueca muy sorprendida.
— ¿Z-Zelda?—preguntó Link, usando sin saberlo un tono informal al dirigirse a la heredera.
— ¡Link!—exclamó ella, colocando una sonrisa de felicidad que desconcertó al rubio.
El Campeón parpadeo un momento, antes de tomar a Zelda por los hombros con precaución, escaneándola con la mirada en busca de cualquier herida.
— ¿Estas bien?—inquirió con preocupación.
—S-sí. —respondió ella con un ligero sonrojo por la acción de Link.
—Es bueno saberlo. —dijo, bajando los hombros con alivio, para después mirarla a los ojos. — ¿Pero por qué viniste a buscarme?
Zelda bajo la mirada con vergüenza y retrocedió varios pasos, mientras se rascaba la nuca con nerviosismo.
—Bueno, lo que ocurrió ayer fue mi culpa, yo te invite a beber, aunque no lo hice con mala intención… No sabía que te gustaría tanto el ponche que te beberías todo…
—Si… No hablemos de eso… —interrumpió Link mirando hacia otro lado con vergüenza, era algo que le gustaría olvidar. —De todas formas, estaba preocupado, busque en todos los lugares a los que fuimos anoche y no te encontraba…
— ¿A todos los lugares a los que fuimos anoche? ¿Fuiste hasta el Bazar Gerudo también?—indagó la rubia sorprendida.
— ¿¡Que!? ¿¡Estuvimos allí!?—alarmado, Link devolvió la pregunta, no recordaba en lo absoluto que hubieran ido hasta las tierras Gerudo, ni siquiera la más mínima pista.
—No. No fuimos, solo quería ver tu cara. —dijo Zelda con una expresión seria que fue poco a poco convirtiéndose en una sonrisa. —De todas formas, es una fortuna que hayas venido.
— ¿Por qué lo dices?
—Porque cuando vine a buscarte… Mi balsa se la llevo la corriente y me quede atrapada en la Isla… —comentó ella con un ligero atisbo de vergüenza. —Aunque con algunos de hechizos de fuego, unos cocos y un poco de leña pude hacer un estofado de coco. ¿Quieres un poco?
—Si, por favor. —aceptó Link intentando disimular su recién descubierta hambre que había olvidado por toda esta situación, ya que desde que se levantó no había comido absolutamente nada.
El rubio se sentó en la arena, mientras Zelda traía la comida que había preparado, la princesa tenía su propia alforja, por lo que Link no hizo ninguna pregunta cuando ella traía la comida en tazas.
Zelda le dio una y Link le agradeció por ello, mientras la princesa se sentaba a su lado y comenzaban a comer, ambos con la vista al mar.
— ¿Sabes, Link? Dicen que cuando las personas están borrachas muestran su verdadera forma de ser, ¿piensas que eso sea cierto? —curioseó Zelda mientras comía, ganándose una mirada del rubio.
—No estoy muy seguro…
—Yo pienso que sí. Por lo tanto creo que cuando dijiste que soy molesta lo decías en serio. —dijo la rubia con tono neutro, Link por su parte solo siguió comiendo intentando no reaccionar a sus palabras. —Pero tengo una duda…
— ¿Cuál?
—Cuando dijiste que querías casarte conmigo… ¿Lo decías en serio?—preguntó Zelda girando su cara para mirarlo directamente.
Link sintió como la comida se le atoraba en la garganta, mientras se golpeaba el pecho para intentar no ahogarse, un sonrojo se hizo presente en su cara y ya sabía que era imposible ocultar que ese comentario lo había conmocionado.
—Por tu reacción… ¿Es cierto? —indagó Zelda, ella también ligeramente avergonzada por la situación.
Silencio.
.
.
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Link no respondió a la pregunta, y siguió comiendo, en realidad no podía responderla, Zelda era más que una simple protegida y amiga para él, pero dada su naturaleza introvertida y poco conversadora, prefería guardarse las cosas para sí mismo.
—Tomare eso como un sí. —dijo Zelda mientras cerraba los ojos con una pequeña sonrisa para sí misma.
—. . . —Link no dijo nada, eligiendo permanecer en silencio y mirar al mar.
—Antes de todo, deberíamos primero reconstruir Hyrule… Después de ello podemos tratar este asunto. —comentó la Princesa terminando de comer, se acercó a Link un poco más, colocando la mano en su hombro.
El giro la cabeza con desconcierto para mirar a la princesa.
—Y antes de que preguntes… Esto es un sí. —dijo Zelda con una sonrisa entre dientes, mirándolo directamente a los ojos.
Y después de ello, Link se había atragantado con su comida de nuevo. Haciendo que Zelda se reirá para después ayudarlo dándole algunas palmadas en la espalda.
— ¿U-un sí?—preguntó Link sorprendido y sonrojado a pares.
—Exactamente, pero como dije, será algo que tratemos en el futuro. —respondió Zelda con una sonrisa, pero luego giro a verlo a los ojos. — De todas formas, ¿Quieres que te cuente que pasó ayer?
Link pareció sorprendido por un momento, pero le devolvió la sonrisa a Zelda para después asentirle.
—Me encantaría, Zelda.
Fin.
Y… ¡Voila!
Buenas, aquí estoy yo con un nuevo Oneshot, esta vez basado en el universo de The Legend Of Zelda, una franquicia de videojuegos que me encanta.
Quería hacer un long-fic Zelink ambientado en BotW, pero como actualmente llevo dos fics en paralelo tener otro me dificultaría las cosas, así que decidí desglosar el borrador de ese long-fic y hacer unos oneshots basados en algunas escenas planeadas para este.
Como se podrá ver, no es un Fanfic de romance, concretamente se centra más en la aventura y comedia, con un tinte de Zelink agregado.
Soy consciente de que Link en los flashback era muy OOC, pero obviamente era la intención, ya que cuando las personas están ebrias, algunas hablan más, otras se vuelven locas y demás.
Con Zelda quise hacerla en consonancia en como la veía en algunos Flashback del juego, alguien amable pero con un poco de mal genio, espero haberla retratado bien.
Todavía estoy practicando con las descripciones de los lugares, pero quise ser lo más preciso posible así que mientras escribía el Fanfic tenía el juego puesto con el mapa abierto xD.
De todas formas, espero que este Fanfic les haya gustado, y que les haya sacado unas risas, las críticas son bienvenidas y apreciadas en pos de mejorar para mis siguientes fanfics.
Un saludo y nos vemos.
