La vigilante

*Este OS está basado en el capítulo 183 y 184 del manga

*La imagen del multimedia muestra a Elena, el personaje descrito en este capítulo

El viaje en motocicleta no les duró tanto, la noche los acorraló antes de lo deseado, seguir por la selva con tal oscuridad y el ruido de los motores no era de las mejores ideas, así que terminaron por acampar unos cuantos kilómetros más adelante.

— ¿Cómo era esa ciudad de los minerales, Senku? — preguntó Chrome mientras esperaban a que la cena terminara de cocinarse.

— ¿Araxá? Solamente sé de ella, he visto algunos mapas y fotos satelitales, pero nunca viajé hasta allá en persona

— ¿Fotos satelitales?

—Ah, ya lo hemos hecho antes Chrome-chan, bueno, a menor escala— Gen se entrometió en la plática, captando instantáneamente la atención del castaño quien le imploraba continuar con la explicación — ¿Recuerdas cuándo tomamos las fotografías desde el globo? — seguro que el joven ya se estaba imaginando hacia donde se dirigían las palabras del mago, su cara emocionada lo delataba —Bueno, las fotos satelitales son básicamente lo mismo, pero tomadas desde un satélite artificial que se encuentre orbitando la tierra ¡Teníamos mapas digitales que mostraban diferentes lugares alrededor del mundo! Incluso estaban señaladas las calles y los nombres de las tiendas y restaurantes

— ¡Que malote! Espera ¿Mapas digitales?

—Esos mapas digitales podías incluso consultarlos en los smartphones, podías saber en qué punto del mundo estabas y como llegar a cualquier sitio solo con tu celular— continuó Ishigami ante la cara dudosa del castaño.

— ¡Espera Senku! ¡¿Celular, cómo el que hicimos?! ¡¿Cómo un mapa tan grande va a caber en eso?! ¡¿Y cómo lo veríamos si el celular solo emite sonido?!

—Kukuku, no precisamente como el que hicimos, los smartphones son diferentes, maquinas sofisticadas de pequeño tamaño con las que no solo podías llamar o ver mapas, podías reproducir música o videos, incluso hacer compras en línea, básicamente tenías toneladas de información guardada en el bolsillo—Espera ¡Muy rápido! ¿Qué son mapas digitales? ¿Qué son videos? ¿Compras en línea? ¡Quiero saberlo todo! — tanto Gen como Senku sonrieron enternecidos por el emocionado Chrome, aceptando inmediatamente explicar cada uno de los conceptos extraños para el joven explorador.

—Esos tres están muy animados— canturreó alegre Ukyo mientras regresaba con los demás después de dejarles tres porciones comida recién hecha por François.

—Quisiera unirme, pero las explicaciones solo teóricas son demasiado para mí— arremetió el viejo Kaseki viendo con alegría como los 3 jóvenes reían y se asombraban entre ellos.

—Quizá yo pueda explicar con más facilidad los conceptos que no entienda, señor Kaseki

— ¡Ja! ¿Estás tratando de ser amable, Xeno? — se quejó Kohaku, a lo que el mencionado solo levantó los hombros con desgana a la vez que agradecía la comida ofrecida por el mayordomo.

A pesar de estar comiendo con el enemigo, la plática afloraba naturalmente, y el ambiente era bastante acogedor, incluso para aquella chica que les vigilaba de lejos.

El particular sonido de las motocicletas le había atraído rápidamente, quería saber de dónde provenía aquel sonido tan nostálgico, la incredulidad y el miedo la invadieron en cuanto vio aquellos vehículos. Eran gente de su época, era claro, su charla sobre ciencia, celulares y fotos satelitales les delataba, aunque no entendiera del todo el japones que manejaban; estaba encantada de ver a más personas después de tanto tiempo sola en la selva, pero no podía acercarse ¿Cómo podría hacerlo si aquellas personas tenían motocicletas y armas visibles? ¿Serían acaso un peligro? Aquel hombre con la enorme marca decorando toda su frente no parecía una persona amigable a primera vista; incluso podría decir lo mismo del joven de cabellos plateados y lanza, o del castaño de larga melena.

Necesitaba hallar la forma de conversar con ellos para encontrar respuestas, pero estaba claro que había peleadores que tal vez ya la habían captado, tenía miedo de acercarse.

— ¿Qué haces? — la voz infantil captó su atención, quizá no eran malas personas si llevaban a una infante con ellos, la pequeña con extraña mascara de sandía se había acercado a una persona con igualmente un raro sombrero de calabaza, no podía verle el rostro ya que estaba de espaldas.

—Revisando el mapa, debo encontrar el camino más rápido hasta Araxá, necesitamos obtener esos diamantes antes de que Stanley nos encuentre… aunque sería imposible ahora que estamos en la selva— no siguió escuchando más de la conversación, apenas lograba entender el lenguaje y ya tenía toda la información necesaria para tenderles una trampa a aquel grupo y hacer que de alguna manera aceptaran charlar con ella sin ser su presa.

Araxá era la clave, conocía el camino para llegar a esa ciudad o al sitio que alguna vez lo fue, se adentró entre la maleza, si lograba coincidir con su ruta seguro que podría pararlos al siguiente día.

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A la mañana todo parecía normal, empezaron el viaje habitualmente, guiados por Chelsea a través de la selva, el camino iba en relativa calma hasta que el arquero pareció darse cuenta de algo. Se adelantó al lado de Senku para poder avisar de los ruidos extraños que alcanzaba a distinguir, apenas pudo pronunciar palabra cuando su oído captó el sonido de una flecha siendo disparada.

— ¡Paren ahora! — fue muy tarde, una flecha llegó a clavarse en la llanta delantera de la motocicleta en la que iban Senku y compañía, Gen apenas pudo frenar y evitar que el vehículo cayera no sin derrapar un poco.

— ¡¿Qué está pasando, Ukyo-chan?!— chilló con algo de desesperación aquel mentalista — ¡Senku-chan! ¡¿Te encuentras bien?!

—Sí, estoy bien, pero deberíamos guardar silencio— atinó a decir mientras veían como Ukyo bajaba de la motocicleta y preparaba su arco ¿Sería buena idea seguir con el camino intentando perder a su atacante? Lo más seguro es que no, estacionar sería más conveniente.

—No sabemos el número de atacantes o las armas que tengan— avisó Tsukasa acercándose con su espada en guardia.

— ¿Creen que sea Stanley?

—Eso sería imposible, no sabe nuestra ubicación

—No podemos avanzar con un neumático pinchado, lo mejor es encontrar a quien nos ha puesto esta emboscada— el castaño se posicionó frente a un pequeño grupo junto a Hyoga y Kohaku para avanzar por donde habían visto llegar la flecha —Nosotros iremos, ustedes mantengan la distancia, estén preparados para cualquier cosa— la sorpresa se la llevaron aquellos 3 luchadores cuando algunos metros adelante vieron activarse una rudimentaria trampa. Varias flechas se alzaron en el aire trayendo atados en sí lazos entre cruzados ¿Quizá un intento de red? El movimiento errático probablemente hubiera asustado a alguien, pero no a ellos y menos al primate más fuerte. Con un movimiento Tsukasa hizo añicos todas las flechas, mientras Kohaku y Hyoga terminaban de hacer pedazos aquellas cuerdas que intentaban ser red. Los demás se acercaron una vez que Shishio les confirmó no había otra trampa cerca—. No deberíamos confiarnos, esto parece un ataque muy descuidado para alguien que perforó uno de nuestros neumáticos con una simple flecha cuando íbamos en movimiento

—No, es probable que esto ni siquiera fuera un ataque— habló seriamente el arquero, inspeccionando las flechas que había destruido Tsukasa —Esta persona ni siquiera sabe cómo hacer flechas adecuadas, estoy seguro que lo que ha logrado ha sido a base de prueba y error… no creo que sea un peligro

— ¿Cómo puedes saberlo? Esto sigue pareciendo una emboscada, podría ser capaz de atacar en cualquier momento— anunció con desconfianza Tsukasa, aún se sentía mal por no haber sentido el deseo de ataque de aquella persona que ahora los asechaba.

—No podría ser una emboscada si la persona encargada intenta huir— y junto a aquellas palabras lanzó una flecha, a primera vista sin dirección, rasgando algo que todos identificaron no era la corteza de un árbol —No corras, sabes que no fallé, podría darte a la siguiente, pero preferiría no hacerlo— pronto el crujir de las hojas anunciaba que alguien estaba acercándose, el equipo de fuerza ya estaba adoptando una pose de ataque, aunque ninguno de ellos sentía sed de sangre o intenciones de lucha. Una chica entonces se presentó, ocultado su cara con una máscara rota y con ropajes que les hacían recordar a algún pueblo antiguo visto en documentales, pero todo eso pasaba a segundo plano viendo cómo les apuntaba con flecha en arco —No quisiste atacarnos ¿Cierto? — todos dirigieron su atención al peliblanco —Me atrevo a decir que el que perforaras uno de nuestros neumáticos fue un error— ¿Siquiera lo entendería? No sabían si era una persona revivida o una mujer nacida en ese mundo, la segunda sería la opción con mayores incógnitas. Sus pensamientos fueron interrumpidos en cuanto escuchó a la mujer suspirar con un hilillo de voz.

Mi japones no es bueno, pero puedo entenderte

¿Prefieres que hablemos en inglés?

Me es un poco más fácil, te lo agradezco

Tenemos preguntas, deja el arco, solo queremos hablar— interrumpió Senku igualmente en inglés.

Yo también tengo preguntas, pero tengo mis dudas sobre dejar mi flecha— aquel equipo de fuerza seguía empuñando sus armas, la desconfianza se sentía aún en el ambiente, cosa que hacía a la mujer incapaz de relajarse.

Oh vamos, estos chicos no te harán nada, puedes estar tranquila, es mejor que nos apuremos en hacer las reparaciones para llegar pronto a Araxá— interrumpió la geógrafa, algo nerviosa por lo que pasaba, si bien la aventura le gustaba aún no estaba preparada para un enfrentamiento, ni con aquella extraña, ni con Stanley.

—Chelsea, no creo que sea correcto que te metas en esto— habló Chrome, lo suficientemente alto como para que aquella desconocida escuchara el nombre de la doctora.

Chelsea— todos fijaron su vista en la mujer, puesto que había bajado el arco y se acercaba nerviosa a la morena — ¿Eres la doctora Chelsea? — no todos cayeron en cuenta, pero había empezado a hablar en español, la mencionada atendió a la pregunta en el mismo idioma.

Lo soy… ¿Te conozco?

Que alegría verte de nuevo— su voz se oía quebrada y ante lo que identificaron como un sollozo comenzó a deshacerse de la máscara que llevaba —Soy yo, Elena— y con ello la máscara cayó al suelo develando el rostro de aquella mujer. De tez morena, ojos oscuros y largo cabello negro ondulado; sonriendo mientras las lágrimas se acumulaban en sus orbes —Que alegría encontrarte, Chelsea— terminó por abrazar a la joven, quien se encontraba ciertamente extrañada.

A-ayuda ¿Quién eres?

Soy Elena Santos Hernández, fui la medico en el estudio de campo de la zona cercana al rio Paraná ¿Hace algunos años? No sé si pueda decir eso— rio para sí, entonces Chelsea ahogó un grito, separándose para inspeccionar a la mujer más de cerca.

¡Ya te recuerdo! ¡Luces tan diferente con aquel entonces!

¿Lo crees? Tan solo me he dejado crecer el cabello

¿Por qué nos atacaste? — preguntó el científico acercándose a ambas féminas, rompiendo con el abrazo que tenían, la morena se alejó de la geógrafa para encarar al joven Ishigami. El chico no se había enterado de las palabras que compartieron aquellas mujeres, no sabía español, pero podía decir que sus acciones demostraban que fuera un peligro.

No fue mi intención, solo quería acorralarlos un poco para no terminar siendo la presa, incluso dos de sus peleadores más fuertes están heridos, creí que tendría una oportunidad— miró con cierto temor hacia Tsukasa y Hyoga —Pero veo que son unos monstruos, destruyeron mis pobres flechas tan fácil

¿Cómo? ¿Cómo sabes que estamos heridos? — Tsukasa preguntó con el ceño fruncido, tenía razón, incluso si los hubiera vigilado los chicos no habían atendido sus heridas recientemente, nadie podría saber que las tenían. Le apuntó con su espada notando el temor reaccionando ligeramente en el cuerpo de la chica — ¿Quién eres?

—Solía ser médico— tartamudeo las palabras en el idioma natal de sus amenazantes.

— ¿Japones?

—No sé hablarlo realmente, apenas sé lo básico— divisó a la rubia quien le veía aún retante —Pero creo que así la mayoría entenderá que no soy un peligro

— ¿Cómo sabemos que no mientes? — Hyoga se le unió a Tsukasa en aquel interrogatorio junto a su lanza y entonces la morena no pudo contener más su miedo.

— ¡Les juro que solo era un médico más!

—Ella dice la verdad, yo la conozco

—Doctora Chelsea, no la pudo reconocer inmediatamente ¿No estará jugando con sus recuerdos difusos?

— ¡Pero-

—Tu lengua madre parece ser el español, no el portugués como se esperaría ya que estamos en Brasil— el excientífico de la NASA interrumpió ¿Intentaba ayudar? Nadie lo creería, todos le miraron mal, sin embargo, lo que dijo era cierto, algo era raro.

—Soy mexicana, estaba aquí de vacaciones cuando aquel rayo verde apareció

— ¿Solo de vacaciones? ¿Tan cerca del punto de origen de la petrificación? ¿No es algo sospechoso?

—Gen

—A la orden, Senku-chan~— se acercó a Tsukasa colocando una mano en la empuñadura de su espada, haciendo que este bajara el arma con Hyoga imitando su acción —Esta mujer dice la verdad, incluso las coincidencias existen en este mundo, ni siquiera la ciencia las rechaza ¿O me equivoco, Xeno-chan? — el mencionado simplemente se encogió de hombros —Es extraño, pero no imposible. Esta mujer no está mintiendo, se los asegura un mentiroso~

—Si Gen lo dice podemos estar tranquilos, así que guarda tus armas leona— la mencionada acató las ordenes —Ahora bien ¿Te llamas Elena no es así? — la morena asintió —Si realmente eres un médico nos conviene tenerte con nosotros, deberías revisar las heridas de Tsukasa y Hyoga en compensación a que nos emboscaste

—Si eres buena terminaras siendo nuestra médico personal, es lo mínimo que puedes hacer después de perforar uno de nuestro neumáticos ¿No crees, Elena-chan?~

—Tendrás que entregarnos toda la comida que tengas contigo y pagarás con trabajo manual por retrasarnos

—Incluso podríamos usarte como señuelo en las partes más peligrosas del camino o por si nos encontramos con Stanley-chan— ambos, mentalista y científico, reían con maldad asustando un poco a la morena; incluso sus amigos estaban empezando a sentir lastima por la chica que asentían algo nerviosa a sus pedidos ¿Siquiera entendería lo que estaba aceptando?

—Muy bien, pues encárgate de esos dos

— ¿Me dejarás ir así sin más?

— ¿Quieres instrucciones? Pensé que eras un medico

—Senku-chan, creo que se refiere a que si la dejarás ir sin vigilancia o algo por el estilo— la morena asintió ante las palabras del mentalista, Senku tan solo resopló antes de mirarla con cierta calidez.

—Si realmente es médico no habrá problema, estoy seguro que hará todo lo posible por tratar bien a sus pacientes, no creo que sea el tipo de persona que le mienta a la ciencia

—Senku…— Elena se acercó para tomar la mano del científico entre las suyas —Eres el tipo de persona que me gusta, aceptaré hacer todo lo que me pidas, pero ven conmigo — habló una vez más en japones y todos los presentes se quedaron perturbados ante la frase, en cuanto Francois le tradujo a Luna y compañía lo dicho por la morena ellos también pusieron una cara de shock, la pelirrosa incluso parecía querer decir algo contra ello.

—No por favor, tengo que rechazarte— habló prontamente Senku, sin embargo, fue ignorado por la fémina quien estaba preguntando al mayordomo si podría ayudarla y pidiendo de favor a Taiju que le prepara una carpa para poder atender a Tsukasa y Hyoga ahí.

—Senku, ven, Tsukasa, Hyoga ¿Verdad? Ustedes también vengan conmigo— se detuvo frente a Gen antes de sonreírle con ternura e intentar llevarlo con ella —Tú también debes venir conmigo

— ¡¿Yo?! No tengo nada que hacer en una revisión médica

—Vamos, no importa— tal parecía que la chica tenía suficiente fuerza para poder arrastrar a Asagiri a la carpa que prontamente ya estaba armada, por si fuera poco, también pidió a Taiju llevar a Senku, pues este no parecía querer entrar con ella y los otros chicos.

—Bueno, creo que es hora de hacer las reparaciones pertinentes— atinó a decir con nerviosismo Ukyo, agradecido porque Kaseki y Chrome se encontraran emocionados por aprender a parchar neumáticos, incluso Xeno parecía encantado por su entusiasmo.

Dentro de la carpa Elena ya estaba lavando sus manos, agradecida porque Senku tuviera jabón, mientras Francois se encargaba de hervir agua para desinfectar los materiales que podría utilizar la chica. Ató su largo cabello y se colocó una tela para función de cubrebocas, lamentó no tener guantes, pero esperaba que la limpieza ayudara.

—Empezaré contigo Tsukasa ¿Podrías quitarte la ropa, por favor? — el castaño atendió al llamado, mostrando la herida cubierta por algunas telas amarradas lo más libremente posible para permitirle la movilidad —Retiraré el vendaje, cualquier molestia, dímela de favor— era una herida de bala, estaba segura de ello, el miedo recorrió su espina dorsal ¿En ese mundo de piedra había armas de fuego? — ¿Hace cuánto te hirieron? — pidió gasas y una jeringa con agua limpia a Francois para empezar a limpiar la piel a presión, afortunadamente parecía que la bala había pasado limpiamente el hombro y no la tenía alojada.

—Tiene un par de semanas

—Y supongo que en ese tiempo no has dejado de mover el brazo

—Es imposible dejar de moverlo— la morena suspiró.

—He visto tu rango de movimiento, pero igualmente voy a preguntarte ¿Duele cuando hago esto? — al momento que culminó con la limpieza comenzó a evaluar el alcance de los movimientos y si estos producían dolor. El castaño negaba ante las preguntas de la joven, quién concluyó que afortunadamente no había fractura que atender, ni una lesión aparente en los nervios. Por otra parte había pasado demasiado tiempo para poder suturar la herida, era mejor simplemente dejarla abierta tal como estaba, la piel no se encontraba estirada y el desbridamiento no se había llevado demasiado material, así que se aseguraría que con los vendajes pudiera acercar lo suficiente los extremos para una eficiente cicatrización —La bala no ha hecho mucho daño, es una suerte, pero lamento decirte que voy a tener que reducir tu rango de movimiento— Tsukasa le vio algo preocupado —No me mires así, prometo dejarte libertad, pero necesito que no muevas demasiado el brazo o podría ser perjudicial

—De acuerdo

— ¡Listo! Checa que tal te mueves, mientras atiendo a Hyoga— volteó agradecida de que el mencionado ya estuviera deshaciéndose de sus ropajes, antes que nada enfocó la vista en el mayordomo quien ya estaba preparando las gasas y jeringa para la limpieza — ¿Francois tendrán algún grano como arroz o maíz? Incluso el trigo me sirve, si es así podrías ponerlo en una bolsa pequeña, quizá unos 10 cm de largo, y esta ponerla a calentar con el vapor del agua, por favor

—De inmediato

—Gracias— un poco alejado de la escena, Tsukasa se encargaba de probar sus movimientos más frecuentes, se sentía un poco extraño y ciertamente no tenía el mismo rango, pero el dolor había disminuido considerablemente.

— ¿Qué tal? — Senku se acercó para observar el trabajo de la morena.

—Bastante bueno, me muevo bien y el vendaje no parece que se vaya a caer

—Podemos concluir que es una médico experimentada, Senku-chan— comentó el mentalista casi que en susurro, no tenían idea de si la joven los escucharía, porque era cierto que seguían dudando de ella.

—Estará bien que la tengamos de nuestro lado entonces— pronto, cuando Hyoga también había terminado de ser atendido y probaba sus movimientos, la morena se acercó a un confundido Gen mientras le extendía la mano.

— ¿Pasa algo, Elena-chan?

— ¿Podrías prestarme tu mano? — acató la petición de la chica y en cuanto le extendió la mano ella comenzó a hacer movimientos diversos preguntando si estos le dolían y hasta qué punto podía aguantar —Realmente lo lamento— atinó a decir una vez el chico no puedo evitar mostrar el dolor en su cara.

— ¿Está herido? — el científico no pudo evitar que su tono sonara tan preocupado, mientras que el mentalista le dirigió una cálida sonrisa muy tenue.

—Está bien Senku-chan, no ha sido nada

—Ni siquiera debe ser un esguince de primer grado, pero seguro que te ha dolido— casi que no quería interrumpir el momento, pero tenía que seguir con su chequeo —Lo lamento, tú conducías la motocicleta a la que disparé, seguro que fue en ese entonces

—Ya dije que no ha sido nada, estaré bien— la fémina aceptó la bolsa que había pedido anteriormente a Francois, estaba demasiado caliente, así que se contuvo de colocarla inmediatamente en la muñeca del joven, agitándola un poco mientras esperaba que la temperatura disminuyera.

—Quizá esto siga aún muy caliente— poco a poco, divisando el rostro del bicolor para evitar hacerle daño, fue enrollando la bolsa en su muñeca —Es una compresa caliente, vamos a ponértela al menos tres veces durante este día, espero que alivie el dolor

—Sí, gracias

— ¿Cómo sabías que se había herido?

—De la misma forma que contigo, observando— lo guío hacia el banco donde antes se encontraba Hyoga —Siéntate por favor

— ¿Qué?

—Voy a revisarte

— ¿Eh? ¿Senku-chan está herido?

—Vamos Senku, déjame revisarte

—No puedes obligarme— ¿Por qué estaba tan desesperado en huir del lugar? Afortunadamente la joven veía que su fuerza era suficiente para retenerlo.

—Deja de ser tan terco, no quería actuar con violencia, pero no me dejas opción— empezó a forcejear con el científico intentando quitarle la parte superior de la ropa, era sorprendente que Ishigami estuviera resistiendo tanto, pero pocos segundos duró su intento. La fuerza de la morena sobrepasó rápidamente los delgados brazos de Senku, aprisionándolo con una mano mientras con otra deshacía los nudos en sus ropajes —Creí que necesitaría la ayuda de Tsukasa o Hyoga… ¿Qué tan mal estas como para que te venza con tanta facilidad?

—Te equivocas, él siempre ha tenido la fuerza de una pulga de mar— atinaron a decir los cuatro expectantes, inclusive para Tsukasa y Hyoga había sido algo incomodo ver como sometían con tanta facilidad al de ojos carmín. Se excusaron antes de salir de la carpa para unirse a sus colegas que parecían haber terminado ya con las reparaciones.

— ¿Hace cuánto no cambias los vendajes? — mencionó una vez le quitó la ropa, deshaciéndose de a poco de aquellas vendas viejas y algo sueltas, seguro por el constante movimiento —Heridas de bala— espetó molesta al ver cuatro agujeros a media cicatrización, muy lenta.

— ¿Y esos disparos Senku-chan? — la voz de Gen había sonado lúgubre y con pesar, el mencionado no pudo hacer más que apartar la mirada mientras el mentalista lo seguía viendo con reproche. Le habían informado que fue herido por Stanley, pero nunca le dijeron la magnitud de tal acontecimiento.

—No tienen un estetoscopio ¿o sí?

—Lo lamento señorita Elena, los instrumentos médicos que tenemos se quedaron en el Perseo

—Lamento que sea de esta forma, pero debo hacerlo— colocó su oído en la espalda del joven, justo por debajo del omoplato y pidió que respirara hondo, repitió tal acción en el pecho de su paciente. Terminó por hacer una palpación cuidadosa, notando el rostro adolorido de Senku mientras tocaba ciertas zonas —Tienes dos costillas rotas y tú tampoco te has dejado de mover, ni siquiera has atendido las heridas como corresponde— le dirigió una mirada increíblemente molesta, sentía pena de quien sea quien le estaba atendiendo anteriormente, el chico era terco y descuidado consigo mismo.

— ¿Lo siento?

—Ah y yo que había dicho que me gustabas, pero como paciente eres un problema

—Deberías dejar de decir que te gusto, es incómodo— la morena le reprendió por moverse mientras hacía la limpieza.

— ¿Ah? Sé que nos acabamos de conocer, y que los ataqué, pero se nota que eres un buen chico, no puedes simplemente no gustarme

—Para, en verdad— el desagrado del joven era tan evidente como la cara aturdida del bicolor a su lado, Elena no los entendía ¿Acaso había dicho algo malo?

—Señorita Elena, creo que sé cuál es el problema— se interpuso Francois a la vez que le pasaba vendajes limpios para la herida del científico —Usted probablemente quiso decir que Senku-sama le agrada, pero terminó diciéndole que gusta de él románticamente— anunció en inglés, esperando que la morena pudiera comprender mejor el significado.

¡¿Eh?! ¡¿Por qué diría eso?!— inquirió mientras ajustaba el vendaje de Senku, había reducido la fractura y se encargaba de dejar una atadura lo suficiente firme para inmovilizar los movimientos de su paciente, a falta de vendas de yeso, el joven se enojaría y sería gracioso verlo intentar moverse como siempre, pero era necesario si quería sanar bien.

Me temo que usó "daisuki" que se usa en situaciones románticas, en vez de "suki" que sí se usa en un contexto de agradar algo o alguien

Entonces pensaron que yo dije que… Senku… me gusta— se alegró de ya no tener entre las manos el vendaje o hubiera roto aún más las costillas del mencionado con lo apretado que iba a dejarlo— ¡No! ¡Juro que no me gustas! — le gritó con el terror en la voz, sin embargo, creyó que eso podría considerarse grosero, así que rápidamente se corrigió —Es decir, sí, eres atractivo y eso, pero es más fácil que me guste tu novio— completó señalando a Gen como quien muestra indignado la belleza no reconocida de su mejor amigo o amiga.

¡¿Yo?! — ahora el aterrado era el mentalista, incluso el tono que adoptaba cuando hablaba en ingles le hacía sonar más en pánico.

Gen no…— el científico empezó tranquilo mientras terminaba de vestirse — ¡¿Qué carajos dices?!— pero cuando pareció darse cuenta de las palabras salidas de la boca de la chica, igualmente entró en pánico. Por su parte Francois parecía imperturbable, pero sin duda su sonrisa se había ensanchado un poco ante la situación.

¿Elena-chan, de dónde sacas esas ideas?

¿Eh? ¿No lo son? —negaron fervientemente, sin embargo, la cara de la morena gritaba que no les creía nada —Pero si son muy obvios

NO— sentenciaron ambos con la voz llena de amargura.

¿Están sincronizados, se preocupan por el otro, se miran con amor y así me están diciendo que no son nada? ¿Ni siquiera se gustan o algo?

¿Cómo podrías creer que me gustaría una lechuga andante?

Ese tipo de cosas son un asco, ni siquiera me importa este idiota— en un intento de disimular su nerviosismo palmeó la espalda del bicolor como intentando que diera un paso al frente —Es más, te doy a Gen, ya que te gusta tanto

¡¿Senku-chan?! ¡No puedes planear venderme, así como así!

¡No! Dije que es más fácil que él me guste, pero si hablamos de enamorarnos a primera vista lo haría del chico del arco

¿Entonces quieres que te demos a Ukyo? Es uno de los 5 generales, así que no será barato

Él debería decidir eso, no creo que sea justo que ustedes comercien su compañía— se mostró algo molesta intentando disimular el sonrojo de su rostro.

¿Eso significa que si lo quieres? ~ — comentó Gen acercándose rápidamente a su rostro, sin darle oportunidad de esquivarle la mirada.

Debería aprender a callarme— cayó en la trampa del mentalista, eso era una confirmación simplemente y, desde ahora, un recordatorio de que no podría ocultarle nada al joven bicolor.

Podremos sacar beneficios de esto, Senku-chan~ los sentimientos siempre son una buena fuente de sobornos

Tan rastrero como siempre, mentalista, es un buen plan— empezaron a atosigar a la joven con aquella idea de "venderle" a Ukyo, si aceptaba podrían hacerla trabajadora (esclava) del reino científico para siempre — ¿Acaso no es lo que quieres para ser parte del reino?

Vamos Elena-chan~ No te contengas y dinos tus deseos~

¡Solo denme algo de ropa y zapatos! ¡Juro que seré su esclava o lo que sea, pero dejen de mencionar a Ukyo! — ocultó su rostro enrojecido, de tanto que habían mencionado el nombre del joven ya lo tenía memorizado, sintió que había vendido su alma al diablo cuando vio festejar a aquellos dos por la adquisición de un elemento médico en el grupo.

— ¿Pasa algo Ukyo? — preguntó Kohaku ante la cara algo nerviosa y con un leve rubor del peliblanco.

—No, no es nada— tener un buen oído lo condicionaba a escuchar y enterarse de todo lo que pasaba cerca de él ¿Se sentía incomodo por la charla en la que había sido nombrado? Quizá, pero era mayor la lastima que sentía de la ahora "esclava" de aquellos dos, un error en el idioma la condujo a eso.

Pronto salieron de la carpa, con la morena ya cambiada, agradecía por fin tener un pantalón y un saco para protegerse mejor que con aquella tela que solo se ataba y se veía como capa por ocasiones, incluso había atado su cabello en una trenza para sentirse más cómoda; pero sin duda lo que más agradecía era el tener un par de calcetines y botas que le acompañaban. Se sentía incluso con ganas de llorar.

Hicieron una nueva presentación, ya no era una enemiga, la presentaron como la nueva adquisición del reino científico, ahora tendrían una médico con experiencia. La cara de tristeza de la pelirrosa no pasó desapercibida por nadie, pero tal vez no era buena idea hablarlo frente a todos.

Empezaron a guardar todos los materiales para una vez más tomar camino hacía la ciudad de las superaleaciones, debían recuperar el tiempo perdido. Ukyo, por mandato de Gen, fue el encargado de adoptar a Elena en su equipo; incluso Kohaku estaba encantada de ahora compartir asiento con Francois y Tsukasa. Cosa contraría a Chrome que, por burlas de los demás, ahora tenía miedo de subir a la misma motocicleta que Taiju.

—Ukyo, la chica del vestido a rayas ¿Cómo se llama? — preguntó mientras ayudaba al joven a guardar algunas herramientas que habían sacado para la reparación del neumático.

—Su nombre es Luna

—Ya veo— estaba indecisa sobre si seguir en aquella conversación o dejarlo para otro momento.

—Sé que quieres preguntar algo, puedes hacerlo sin miedo, pero igual no te obligaré a hablar— sin notarlo le dio confianza que necesitaba para continuar.

—Por lo visto, ustedes tienen ¿Trabajos establecidos? Luna se veía muy triste cuando me anunciaron como médico ¿Ella es… médico también?

—Según me contaron, solo era una estudiante, pero se encargó de Senku cuando recién lo hirieron. A partir de entonces es quien se encarga si hay heridas

—Y entonces llegué yo— terminó por asegurar una de las bolsas y al acto sintió la mano del muchacho apoyarse en su hombro, le miró sorprendida.

—Ahora tendremos a dos miembros para el equipo médico— le sonrió, siendo prontamente correspondido; era cierto, ya tendría oportunidad de hablar con ella y conocerla, aprender a llevarse bien —Por cierto— interrumpió sus pensamientos —Puedes hablar en ingles si te es más fácil, lo entenderemos

—Pero la mayoría de ustedes son japoneses ¿No? — recibió un asentimiento de cabeza —En ese caso me gustaría poder hablar su idioma, también sería más fácil si tengo que preguntarles por algún síntoma

— ¿Entonces te parece bien si te enseño el japonés?

— ¿Realmente lo harías? ¿No sería algo complicado ahora que andan… escapando?

—Está bien, podríamos estudiar en las comidas o antes de dormir, se nota que aprendes rápido, además lo estarías practicando todo el día

—Eso sería muy amable de tu parte, no sé cómo agradecértelo Ukyo— vio al chico montar en la motocicleta, divisó por encima del hombro viendo como todos comenzaban igualmente a montar los vehículos.

—Tómalo como compensación a que te disparé una flecha a la cara

—Fue hace apenas hace una hora y yo ya lo había bloqueado de mi sistema— el muchacho rio ante su comentario, asegurando sus lentes.

— ¿Y cómo aprendiste japonés? Es muy básico, pero parece que puedes seguirnos el ritmo si hablamos lento

— ¡Con el anime!

—Sí, debemos arreglar tu japonés

— ¿Eh? — le extendió una mano invitándola a subir, pero antes de poder tocarla la voz de la infante anunció su llegada, el peliblanco retiró su mano inmediatamente.

— ¡Suika está lista!

—Muy bien, es hora de subir

— ¿Quieres que te ayude? — ofreció la morena y, tras el asentimiento de la pequeña, la cargó para sentarla justo detrás de Ukyo.

—Sujétate bien Suika— pocos momentos después la morena ya estaba arriba del vehículo, buscando el mejor lugar para sostenerse — ¿Habías ido en motocicleta antes, Elena?

—La verdad es que no, esto es nuevo para mi

—Entonces empezaré lento para que te acostumbres y puedas encontrar de donde sujetarte adecuadamente

—Si quieres puedes sujetarte de Suika— ¿Habría alguien más dulce y tierna que la pequeña? Probablemente no.

—Muchas gracias a ambos— continuaron su camino una vez Senku indicó la partida, al atardecer ya estaban preparando el campamento para aquella noche. Todos se ocupaban de alguna tarea, pero ya que la mayoría de cosas estaban listas tenían tiempo para descansar un poco; en cuanto Luna se sentó algo apartada del grupo, la morena se apresuró para llegar a su lado.

Hola, Luna ¿Cierto? — la mencionada asintió, al menos tuvo un acierto al hablarle en inglés, la azabache se sentó a su lado para, seguramente, tener una charla más íntima —Me dijeron que tú fuiste quien atendió las heridas de los chicos cuando se las hicieron, gran trabajo— así que iba a empezar por ahí, tal parecía que la chica era directa, pero con tacto, la pelirrosa no pudo más que adoptar una mirada triste.

No hice nada, en verdad, ni siquiera sé poner una venda correctamente...

Pero de alguna manera lo lograste y eso es bueno

Solo seguí instrucciones y Francois hizo casi todo el trabajo difícil— ahora se sentía mal por haber sacado el tema, pero no iba a rendirse, Elena seguía siendo una extraña, pero quería llevarse bien con todos y eso incluía a Luna.

Ukyo me dijo que ahora seremos 2 miembros del equipo médico, así que confía más en tu trabajo, ellos te consideran un miembro importante

Él solo fue amable, ahora que tienen un médico de verdad, una simple estudiante que no pasó ni el primer año como yo, no les sirve— resopló con la angustia plasmada en su voz.

A mí también me da miedo equivocarme y también me olvido de cosas simples, hasta hace poco no recordaba cómo hacer adecuadamente un nudo de sutura— la miró con asombro sin entender del todo a donde quería llegar con esas palabras —A lo que me refiero, es que no soy una eminencia o un prodigio, soy como tú, tan solo tengo un par de años más y logré ser médico, así que tú también puedes hacerlo

Pero no en este mundo de piedra, donde no hay lugar en donde estudiar, todos los libros se han perdido y las universidades no volverán

Sé que no soy la mejor opción, pero si quieres puedo enseñarte todo lo que sé, después de todo ahora somos equipo

¿Me enseñarás?

Será algo complicado por el idioma, pero daré todo de mí, así que puedes preguntar lo que sea

¿Puedo preguntar algo ahora, aunque no sea de medicina? — ¿Estaría bien? ¿O sería abusar mucho de la confianza que estaba dando? Después de todo aún eran extrañas, apenas y conocían sus nombres.

¿Eh? Claro, no hay problema

Senku... ¿Te dijo algo de que te confesaste? —pareció sonrojarse, incluso su voz se notaba temerosa por la respuesta.

Ah, sobre eso— la morena bufó con una cara cansada, recordar el incidente solo le traía a la mente como aceptó cualquier capricho de aquellos dos implorando que dejaran de nombrar al arquero —Parece que me equivoqué al utilizar una palabra, quería decirle que me agradaba y terminé diciéndole que me gustaba, fue de los momentos más vergonzosos que he pasado — la pelirrosa parecía muy atenta a la explicación ¿Solo sería por curiosidad? Imposible, había visto como quería protestar cuando dijo gustar del científico por error ¿Sería entonces que Luna gustaba del joven? Probable, pero triste porque estaba segura que Senku gustaba ya de alguien más, aunque ellos se lo siguieran negando —Me alegra que me haya rechazado— rio ante el recuerdo, sería mejor dejar de lado todos esos pensamientos.

Un error en el idioma— no podía evitar reír ante la anécdota, de algún modo se alegraba de que la hubiera rechazado, sin embargo, eso no significaba que ella tendría más suerte, ya había sido rechazada anteriormente. Pero saber que Senku seguía disponible era una bendición, aún planeaba conquistarlo.

Estudiaré muy duro para demostrar que soy una chica capaz ¿Cuándo comenzamos Elena? — entre más rápido, mejor para ella.

¿Te parece mañana? — se levantó de donde estaba sentada, para buscar con la mirada al peliblanco, encontrándolo al lado de Gen, seguramente charlando. Este pareció darse cuenta que le veía, pues le saludó y con un ademán le invitó a ir a su lado —Ahora debo volver con Ukyo, prometió enseñarme japonés para no cometer el mismo error de nuevo

¿P-podría acompañarlos? Yo...— sí, iba a hacer todo lo posible para acercarse más a Senku, aprender su idioma era un paso más, no podía dejarle todo el peso al científico y quedarse en la comodidad del inglés —También quiero aprender

No creo que Ukyo diga que no— le tendió una mano para ayudarla a levantarse —Vamos

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Hacía poco habían llegado a instalarse a Araxá, construyeron una austera aldea, con muros perfectos para soportar disparos de cañón y un cercado de picos para alejar a cuanto enemigo apareciera.

Elena terminó la revisión de Hyoga y Tsukasa, lamentablemente aún no estaban curados del todo, sus movimientos seguirían reducidos y el tiempo hasta el encuentro con aquel que llamaban Stanley se agotaba rápidamente. Se despidió de ambos, dejándoles en la choza, se notaba que querían discutir algo en privacidad, ella no podía hacer nada más que ayudar en todo lo que pudiera ser de utilidad, tampoco quería estorbarles.

— ¡Elena! — la voz estruendosa del castaño interrumpió sus pensamientos.

—Hola Taiju ¿Qué sucede?

—Gen pregunta si podrías llevarle estos materiales a Ukyo, son para hacer sus flechas— clamó con una enorme sonrisa, la morena vio sobre su hombro encontrándose con aquel bicolor y su sonrisa llena de burla ¿Tenía tiempo para hacer travesuras en medio de ese caos? Le miró con molestia antes de tomar la canasta que ofrecía el castaño.

—Claro que sí, Taiju, ya se lo llevo

— ¡Gracias! — volvió a reprocharle con la mirada al mentalista antes de salir a buscar al peliblanco, pronto lo encontró discutiendo con Senku algunas cosas sobre el funcionamiento de aquellos artilugios a los que llamaban "medusa".

—Será mejor que volvamos a chequear la integridad de los cables si queremos trampas tan lejanas— anunció el ojiverde mientras revisaba algunos planos.

— ¿Podrías hacerlo tú? Sé que es mucho, pero Kaseki está ocupado intentando reparar más medusas y no puedo dejar que Xeno meta sus manos en esto— su mirada carmín pronto se encontró con los oscuros ojos de la morena y le sonrió de forma maliciosa —Podrías llevarte a Elena, hazla trabajar de sol a sol, nos lo debe por atacarnos

—Gen hizo exactamente lo mismo, están sincronizados~ ¿No te parece eso algo sospechoso? — sí, al mentalista le podría permitir que hiciera esas travesuras para dejarla a solas con Ukyo, pero no iba a dejar que una lechuga se burlara de ella.

— ¿A qué te refieres? — listo, se sentía acorralado, la morena agradeció lo pésimo que el científico era con ese tipo de cosas.

—Solo digo que la evidencia muestra que las parejas suelen adoptar los hábitos del otro, se completan frases y hacen cosas parecidas… como planes para avergonzarme

— ¿En qué libro de psicología barata leíste eso? — bufó con un gesto desinteresado.

—En el que escribió tu amado Gen— bien, ahora no sabía como contraatacar, ambos se miraban molestos a punto de comenzar alguna guerra más de palabrería hasta que el carraspeo de Ukyo les interrumpió volviéndoles a su humor usual.

—Senku ¿No tenías que revisar el progreso de Kaseki? — el mencionado asintió dejándole los planos y algunas instrucciones más antes de despedirse.

—Nos vemos, pon a trabajar a la medico hasta que no pueda más

—No olvides que esta noche te haré revisión, no te sobre esfuerces— hizo un ademán en forma de despedida antes de salir de su campo de visión, la morena suspiró una vez se encontró a solas con el peliblanco —Lo lamento Ukyo

—No hay problema, siempre es divertido ver a Senku nervioso— ambos rieron ante el recuerdo, la monera bajó la canasta que llevaba, dejando al peliblanco ver el interior de la misma — ¿Qué es eso?

—Son materiales para hacer flechas, Gen me pidió que te los trajera… aunque ahora que aumentó tu trabajo será difícil hacerlas— rápidamente se animó, dirigiéndole una dulce mirada al arquero —Si quieres, dame instrucciones y yo haré el chequeo del cableado mientras tú haces tus flechas

—O podríamos hacer el chequeo juntos y a la cena hacer las flechas juntos también

—Yo encantada de ayudarte, pero no sé hacerlas bien, ya lo comprobaste— dijo un poco avergonzada recordando lo que había dicho el chico cuando inspeccionó las que había roto Tsukasa —No quiero ser un estorbo para ti

—No es que sean pésimas, solo necesitas retoques en tu técnica, te enseñaré— se sonrieron con ternura para ponerse a trabajar. Lo días eran así desde hace algún tiempo, Gen y Senku se encargaban de hostigarlos y hacer planes para dejarlos juntos bajo cualquier excusa, ninguno de los dos se quejaba; la compañía siempre era buena y pareció que los dos se entendieron muy bien. Además, de alguna u otra forma terminaban juntos aún sin la necesidad de aquellos mentalista y científico, ya sea en clases de japonés o en clases de arquería (que amablemente Ukyo le había ofrecido para que pudiera defenderse mejor) estaban juntos, incluso terminaban por buscarse para pedirse favores al no querer atosigar a Francois con tantos pedidos. Sí, sin darse cuenta habían empezado a pasar mucho en compañía mutua, aunque aún no superaban a Ishigami y Asagiri, quienes sin notarlo se buscaban hasta para beber té en cercanía.

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— ¡Xeno interfirió con las conexiones! — ¿Acaso nadie lo había sospechado? Claro que lo habían hecho, el científico estaba maniatado y puesto al frente como un trofeo, ninguna de las balas disparadas le rozaba, con precisión buscaban herir a los jóvenes ocultos después de ser descubiertos al tratar de accionar la trampa de medusa.

— ¡¿Qué hacemos ahora?! ¡Stanley está cubriendo la retaguardia y sus demás soldados se acercan rápidamente!

—Hyoga y yo podemos hacernos cargo de algunos— trató de razonar Kohaku, no era una respuesta adecuada y lo sabía, pero cada camino que su mente trazaba terminaba en muerte, solo quedaba la esperanza.

—No, si un francotirador como Stanley sigue vigilándonos, solo necesita tenerte en la mira un par de segundos y… — Tsukasa le colocó un dedo en la frente a la rubia e hizo el ademán de disparar —Adiós a todo

—Podríamos usar a Xeno como escudo humano— dirigieron su vista al mentalista, asombrados por la fría idea que maquinaba su mente —Ellos están dispuestos a matarnos, al menos Stanley-chan sí, no podemos evitar derramar sangre esta vez

— ¿Qué propones, mentalista? — a Senku no le gustaba el hecho de que alguien pudiera salir herido de gravedad, pero era una verdad que esta vez no podrían ser tan optimistas y resolver todo con un par de palabras y planes rebuscados.

—Si hubiera alguna manera de activar la medusa y enviarla junto a Xeno-chan hacia Stanley-chan, ganaríamos algo de tiempo

—Ya que Stanley no se atrevería a disparar a Xeno es un buen plan, pero ¿Cómo hacer para enviarlo? Tampoco quiero dejar a Xeno junto a la única medusa funcional

—No quiero decirlo, pero— el mago vio con angustia el rostro de todos los presentes, tragó grueso antes de soltar las siguientes palabras —Podemos enviar a alguien de nosotros junto a Xeno-chan, para evitar que pueda hacer algo con la medusa y petrificar a los tres

—Alguien podría escapar, recuperar la medusa y petrificarnos junto a los demás soldados mientras tratamos de contenerlos

—Y entonces nos salvaremos— asintió Hyoga comprendiendo el plan, no era una mala idea, sin embargo, algo seguía molestándole.

—Sigue sonando muy idílico— asestó Tsukasa, no había garantía de que siquiera llegar hasta donde estaba Snyder en una sola pieza.

—No tenemos tiempo para pensar en algo más, Tsukasa-chan

—Pero necesitamos tiempo para preparar a alguien con alguna protección y decidir… quien lo hará— soltó Ukyo, no había forma de decir aquello sin sonar cruel.

—Yo lo haré— sentenció la rubia después de algunos segundos en los que todos se veían dubitativos —Mi velocidad será suficiente y con mi altura puedo hacer uso de Xeno como escudo eficientemente

—Kohaku

—Tsukasa, tú tienes que estar aquí— le sostuvo la mirada, encontrando rastros de evidente preocupación en los orbes contrarios, le sonrió con ternura —Si te perdemos será nuestro final

— ¡De acuerdo! ¡Preparen las protecciones de hierro! — gritó Senku, era el líder después de todo, no podía darse el lujo de caer en dudas. Esa pelea sería diferente a las que habían tenido hasta ahora, pero idearía cualquier método para salir victoriosos de aquella afrenta, no perdería a nadie.

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—Senku— sollozó Suika una vez el chico se deshizo de la petrificación.

— ¿Lo logramos? — fueron las primeras palabras que salieron de su garganta, la pequeña niña solo pudo asentir fervientemente ante el rostro limpio del científico… por fin sus marcas habían desaparecido.

—No hay suficiente líquido, lo siento, las botellas se rompieron, apenas alcanza para dos personas más— se lamentó la pequeña quien al escapar no pudo salvar todo el ácido nítrico que le fue entregado.

—Está bien, tenemos suficientes materiales aquí, despetrifica a Kaseki y a Taiju, comenzaremos a hacer más líquido para todos

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—Bienvenido de vuelta Tsukasa— le saludó el científico una vez el castaño salió de la prisión de piedra.

— ¿Kohaku? — fueron sus primeras palabras, la chica había arriesgado su vida y no pudo estar al tanto de su seguridad mientras peleaba, el hecho de que se petrificaran era una confirmación de que tuvo éxito el plan ¿Pero a qué costo? Necesitaba saber que no fue a cambio de la vida de la ojiazul.

—Por allí, la despetrificaremos en cuanto tengamos más ácido nítrico— guio su mirada hacia Taiju quien se acercaba con la estatua de la joven, una pose de ataque y una sonrisa adornaban la piedra —Ella está bien— ambos jóvenes se acercaron a la rubia, entendiendo un poco el ambiente Senku se llevó a Taiju con excusa de que debían recuperar las estatuas de sus demás compañeros, siendo que estaban bastante cerca en realidad.

—Bien hecho, Kohaku— sentenció el de largo cabello antes de acariciar la cabeza de la joven, se sentía aliviado de que estuviera a salvo.

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— ¿Están listos? — preguntó Chrome antes de dejar caer el líquido despetrificador sobre las estatuas de Xeno y Stanley. Tsukasa y Hyoga los habían atado y se encontraban atentos para poder someterlos apenas dieran señal de vida.

—Hola Dr. Xeno, Stanley— saludó el joven científico una vez los mencionados le dedicaron una mirada —Ahora que están atados, quisiera proponerles un trato

— ¿Quieres que te prestemos nuestra ayuda para que no nos vuelvas a petrificar acaso?

—Eres un mocoso valiente para amenazarme— bufó Stanley sintiendo como Tsukasa apretaba la atadura de sus muñecas

—Quiero que su equipo de soldados se quede aquí para hacer el trabajo de minería, mientras ustedes van con nosotros a conseguir los materiales para el cohete— sonrió con suficiencia y sus ojos carmín se notaban desafiantes —Nos vendría bien un científico y un guardaespaldas

— ¿Y por qué habríamos de ayudarte?

—Porque tenemos una medusa funcional y pronto tendremos cientos

—Eso no es problema, en cuanto me desaten puedo robárselas sin mayor problema— el orgullo de Snyder había sido pisoteado nuevamente, así que veía colérico a aquel joven Ishigami.

—Además de que hay un problema aún mayor— continuó ignorando las provocaciones del militar —Aquel que petrificó a toda la humanidad, se encuentra en la luna, necesitamos ir y conquistarlo— las expresiones de ambos cautivos cambiaron instantáneamente. Al acto preguntaron por mayor información y Senku se dedicó a narrarles los sucesos acerca del hombre del Why y las medusas. Era tanta información, tantas incógnitas que ahora mantenían hecho un caos la mente de aquellos adultos.

— ¿Enserio crees poder ir a la Luna sin la tecnología que teníamos? ¿En este mundo de piedra?

—Se puede Stan, pero hacen falta demasiados materiales y mucha gente— razonó un poco hasta que sonrió entendiendo el plan del joven científico — ¿Tal vez fundar otras 3 ciudades más?

—Como se esperaba del gran Dr. Xeno

— ¿Y qué harás para convencernos de ser tus aliados? — Senku sonrió con calidez antes de levantarse de donde estaba.

—Creo que la historia que les conté ya los ha convencido a ambos— empezó a alejarse del lugar dando indicaciones a su par de amigos que mantenían en custodio al científico y militar —De todos modos, convérsenlo, ya lo discutiremos luego— Xeno y Stanley fueron llevados a una prisión improvisada, apenas lo suficientemente grande para ambos.

—Dilo, sé que quieres hacerlo— suspiró el militar una vez los dejaron solos.

—La ciencia ganó Stan, siempre gana

—Entonces ahora seremos sus aliados ¿Eso me estás diciendo? — se sentía un poco asqueado con la idea, aún quería llenarle el cráneo de agujeros a Ishigami, pero si Xeno decidía entablar relaciones con ellos no le quedaría otra que seguirlo… siempre lo haría, le acompañaría hasta el mismo infierno aun sino se lo pidiera.

—Que va, pero ellos tienen un arma tan increíble como son las medusas, no somos rivales

—Déjate de palabrerías Xeno ¿Qué quieres que haga?

—Vamos a ver qué mundo quiere construir Senku

— ¿Eso es todo? No eres tan patético como para simplemente aceptar eso— el científico le sonrió, sin aquella gran marca en su frente, esa curvatura de sus labios le hacía ver tierno, incluso hasta inocente.

—Ya lo escuchaste, hay otro enemigo— y su encantadora sonrisa se transformó en una mueca de deseo —Alguien en la luna fue el causante de este lio

— ¿Quieres hacerte entonces de aquel que nos petrificó a todos? — exhaló una risilla viendo con emoción al hombre a su lado —Eso ya suena más como tú

— ¿Stan puedes hacerlo? ¿Puedes hacer que ambos acaben bajo mi mandato? — el soldado suspiró, Xeno siempre había sido orgulloso, él lo era también, pero aquellas mentiras no le estaban pareciendo "elegantes", quizá el orgullo no lo era del todo.

—Puedo— mintió igualmente.

—Ukyo, sé que puedes oírme— alzó un poco su tono de voz, no tanto para gritar, pero sí lo suficientemente alto para que el joven arquero, a quien seguramente habían asignado para que los vigilara, lo escuchara—Trae a Senku— el mencionado llegó algunos minutos después, se acuclilló para estar a su altura y les miró expectante.

— ¿Querían hablar?

—Aceptamos el trato, Dr. Senku

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Se encontraban de fiesta, hacía poco todos fueron despetrificados, incluyendo a los soldados de Stanley. Habían llegado a un acuerdo diplomático y como hombre de palabra, Stan prometió no amenazar sus vidas e hizo jurar a su equipo que tampoco lo haría. Con aquellas palabras en el aire y con la batalla terminada el descanso no se hizo esperar, apenas un día después pusieron marcha hacia el río Grande, la ruta donde habían dejado anclado al Perseo. Esa noche estaban de fiesta, después de todo a la mañana siguiente zarparían, no todos podrían viajar… si a final de cuentas habría una despedida, lo mejor sería festejar en grande.

— ¿Quién dejó que Matsukase tomara alcohol? — quizá no tan en grande, Ginro escapó silenciosamente de la escena del crimen, con el vaso de Matsukase lleno de vino, mientras todos buscaban al responsable de que ahora el guerrero no pudiera ni levantarse.

—Necesitamos de Elena

—Está con Senku y Gen en revisión, va a tardar

—Entonces dejen que se encargue Luna

— ¿Y-yo? — la mencionada casi se atraganta con su comida, antes de ver nerviosa hacía la dirección en la que todos asistían al colapsado borracho.

—Sí, después de todo eres su mejor alumna— atinó Chrome con el orgullo en su tono.

—L-lo haré— aceptó acercándose nerviosa al hombre, ya le habían dicho que el alcohol lo dejaba en pésimas condiciones.

Un poco alejados del tumulto, en una de las tiendas armadas para descansar, Elena se encontraba curando las heridas superficiales del mentalista y el científico, aunque Stanley no estuviera tras sus cabezas ahora, seguían pareciendo buscar el peligro aún solo en la naturaleza mientras recolectaban comida.

— ¡Ni siquiera peleamos después de la petrificación! ¿Cómo es que ustedes dos siempre acaban tan heridos? — la morena se quejó, mientras ponía los últimos vendajes en las heridas del joven bicolor.

—Es culpa de la mala suerte de Senku-chan— sollozó con dramatismo mientras veía triste al mencionado, quien solo evitó su mirada algo nervioso.

—Listo, contigo ya terminé, puedes irte

—Puedo esperar a Senku-chan

—Gen, si quieres ser parte del regaño está bien, pero si no quieres oír mi sermón de quince minutos sobre como hacer revivir el sentido de autoconservación de Senku a base de patadas entonces es momento de que te vayas— amenazó estrujando los vendajes entre sus manos.

—Prometo ir a tu funeral, Senku-chan

—Ya lárgate— chistó el mencionado, dándole una mirada juguetona mientras el joven se despedía con llanto fingido —Lo hiciste porque querías preguntar algo, vamos hazlo— se atrevió a hablar una vez estuvo a solas con la chica.

— ¿Puedo ser yo la que se quede? — soltó sin más mientras limpiaba las heridas del joven científico.

— ¿Ah?

—No seré tan buena como Gen, pero entiendo algo de ciencia, además si se quedan Kohaku, Matsukase y Ginro conmigo estaré bien

— ¿Cómo sabes que contemplaba a Gen? — no era tan difícil de imaginar ciertamente, el equipo que se quedaría ya había sido anunciado, pero con solo 3 personas (de las cuales todos eran peleadores), era obvio que estarían pensando en incluir a alguien más para quedarse, seguramente alguien del viejo mundo.

—Esta es una ciudad muy importante, estando en tu lugar yo se la confiaría a la persona más capaz que conozca y a la que más confianza le tuviera

— ¿Por qué quieres quedarte? — no iba a pelear por aquellas palabras que exponían su situación con el mentalista, no había necesidad si solo estaban ellos dos.

—Simple cobardía, puedes tomarlo como eso

—No creo que haya personas de acuerdo con dejarte aquí

— ¿Y con dejar a Gen sí? — encaró una ceja mientras terminaba de limpiar las heridas de Ishigami —Yo aún soy una extraña, pero él es un compañero preciado para todos… para ti—un pensamiento le pasó por la mente, quizá así el joven aceptaría dejarla —Oye ¿Y si me quedo en pago a algo que me des?

— ¿Qué es lo que quieres? Dependiendo la petición cambia el trabajo con el que pagar, no creo que puedas pedir algo como para quedarte a trabajar en la construcción de una ciudad

—Latinoamérica nunca tuvo un sistema de salud muy bueno, las medicinas escaseaban y no teníamos materiales con los que trabajar— se vio con amargura en su semblante antes de encarar aquellos ojos carmín con nerviosismo —Si puedes hacer que la salud sea de calidad y que todos puedan gozar de ella, haré lo que tú quieras

—Con eso debes ayudar en la construcción de dos ciudades más— ambos rieron por las palabras — ¿Estás segura?

—Completamente— asintió asegurando los vendajes del joven —Listo, tú también puedes retirarte a la fiesta

—Te espero— se levantó dirigiéndose a la salida.

—Esta bien, los alcanzaré en un par de minutos, solo tengo que guardar todo esto

—Debes venir— apretó la tela de la salida que estaba agarrando, esperando que aquella mujer no lo notara entre la oscuridad.

—Claro, no me lo perdería— le dedico una sonrisa viendo como el joven se retiraba —Cómo podría perderme los últimos momentos con ustedes… con él— pronunció tan pronto se halló en soledad, se apresuró a limpiar y guardar sus artilugios para salir rápidamente a hacer compañía a sus amigos. Unos minutos después ya estaba buscando con la mirada al joven peliblanco, encontrándolo sentado en una orilla un tanto alejada del bullicio, pero cerca de las personas más calmadas del grupo.

— ¿Quieres un poco? — el chico ofreció mostrando su vaso lleno, de lo que probablemente sería vino, a la morena que se sentaba a su lado.

—No sería buena idea que termine como Matsukase— divisó al joven que ahora mismo peleaba con todo aquel que se le acercaba para levantarlo.

—No creo que tengas tan poco aguante como él

— ¿Pues cuanto tomó?

—Apenas dio un sorbo— sonrió ante el recuerdo.

— ¿Estás bromeando?

— ¿Necesitas otra confirmación a parte de la cara de Luna? — la pobre muchacha trataba de lidiar con el guerrero, quien otra vez se había inclinado ante Tsukasa implorándole un entrenamiento más duro.

—De acuerdo, te creo en un 10 billones por ciento— se miraron con gracia antes de soltar una risilla —Estoy pasando mucho tiempo con Senku

—Estás pasando mucho tiempo con Senku— atinaron a comentar en sincronía, con burla. Se quedaron callados, solo viendo las tonterías de sus amigos, lamentándose por aquellos que tenían que lidiar con el mala copa de Matsukase, hasta que Ukyo rompió el silencio — ¿Entonces lo has decidido?

—Es necesario que alguien se quede, aunque hayamos hecho un trato supongo que Senku aún quiere un equipo en el que pueda confiar… aunque no sé si yo pueda entrar en esa definición— espetó con amargura abrazando sus piernas —Además no hay que volver a separar a Xeno y Stan— trató de bromear cuando se dio cuenta de lo mal que podría ponerse el ambiente ante sus palabras.

— ¿No quieres venir? — mala suerte para ella, pues Ukyo parecía no querer escapar de aquella conversación.

—Ni siquiera me necesitan ya, Luna está preparada— se escuchó lastimera, no deseaba abandonarlos, pero tampoco quería que ellos se separaran, mucho había dolido anunciar a Kohaku como una de las quedantes en la ciudad de la superaleación.

—Definitivamente estás pasando mucho tiempo con Senku, te quitó la habilidad de expresar sentimientos con facilidad

—Pero lo mío es porque estoy asustada, no porque sea densa— encaró como ofendida con la comparación entre ella y el científico —Me encantaría ir, pero sabes que la opción que está barajeando Senku es Gen— asintió sin sorprenderse de aquellas palabas —No quiero que eso pase, si hay alguien que mantiene a Senku en la tierra es él

—Entonces ¿Podrías cantar?

— ¡¿Ah?! P-pero yo no sé cantar ¿Estás seguro? Me preocupan tus oídos, después de todo esta noche es muy ruidosa— su cara era un poema, nerviosismo, preocupación y un sonrojo bailaban en su semblante dándole un aspecto tierno, quizá así lo describiría el arquero.

—No quiero olvidar tu voz— le sonrió con ternura, atreviéndose a acomodar un mechón de su oscuro cabello.

— ¿Acaso te gusta sufrir? — sonrió con ternura antes de comenzar a tararear una suave sonata que el peliblanco se encargaría de grabar en su memoria.

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A la mañana siguiente, entre resacas y burlas, ya se encontraban subiendo todo el cargamento necesario para zarpar hacia su nuevo destino: La ciudad del aluminio. Las despedidas tendidas a lágrimas no se hicieron esperar, Taiju y Suika eran los más llorosos entre la multitud. Esta vez tenían tiempo de llorar ante un adiós, pero era más cómodo bromear que sentirse tristes, incluso hubo un par de peleas entre Kohaku y Ginro o discusiones entre Elena y Senku amenazándolo con llamar cada día para ver que hiciera caso a las indicaciones medicas que le estaba dejando; no se evitaron uno que otro abrazo y despedidas extrañas. Ta cual el caso de Senku y Gen, este último tenía los ojos llorosos e intentaba acercarse al científico con intenciones de abrazarlo.

—Senku-chan… enserio que te voy a extrañar

—Gen— a punto estaban de decidir que tal vez una muestra de cariño no estaría mal, cuando Chrome los interrumpió extrañado.

— ¿Por qué se despiden si Gen no se va a quedar?

— ¿Ah? — atinaron ambos un tanto nerviosos —Pensé que Senku-chan…— el mentalista miró con curiosidad al joven científico encontrándose que estaba desviando la mirada algo tenso —Dime

—Elena se ofreció a quedarse

— ¿Y aceptaste sin más?

—Hicimos un contrato— el bicolor quería seguir protestando, pero en cierta forma le alegraba no tener que separarse de Senku, buscó con la mirada a la morena viendo como se acercaba hasta el peliblanco para conversar.

—Cuídate Ukyo— le sonrió con dulzura.

—Nos volveremos a ver, Elena— correspondió con la misma emoción mientras le entregaba un par de documentos, quizá lecciones de japonés o arquería para que siguiera estudiando a pesar de su ausencia. Tras esas cortas palabras se alejaron, para despedirse de sus demás compañeros, Asagiri parecía molesto porque no hubieran intercambiado más que una frase, incluso Chelsea se notaba decepcionada.

—Toma Luna— la azabache se acercó a la mencionada una vez esta terminó de despedirse de Kohaku —Intenté hacerlo lo mejor posible, pero escribir en inglés sigue sin ser lo mío, si no entiendes las partes en español pídele a Francois que te ayude con la traducción— la pelirrosa aceptó el pante de papeles que la morena le entregaba ¿Cuándo habría tenido el tiempo para hacerle todos esos apuntes? —Y no olvides que cada semana te estaré contestando todas tus dudas por teléfono, espero ser capaz de resolver cada una de ellas

—Gracias Elena

—Gracias a ti Luna— notó la duda asomándose en los ojos la menor y no tardó ni un segundo en abrazarla, aun cuando los 5 centímetros que le sacaba la joven Wrigth hacían ver la acción algo graciosa —Luna, lo harás bien, eres una chica capaz— estaba bien quebrarse un poco si la única que la escuchaba era aquella chica —Por favor, cuida bien de todos… cuida a Ukyo

—Lo prometo— se separó para permitirle a la menor subir al Perseo.

En cuanto el barco comenzó a adentrarse al mar, Elena, Ginro, Kohaku y Matsukase corrieron hasta la orilla, agitando sus manos en señal de despedida y gritando con todo el poder que sus pulmones se lo permitían. No sería la última vez que los vería o que sabría de ellos, pero era obvio que pasarían incluso años hasta que pudiera volver a estar a su lado, le dolía en el alma tener que separarse de aquellos chicos a los que en poco tiempo había comenzado a querer tanto.

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Si han llegado hasta aquí, muchas gracias por leer ;-; lamento que haya quedado tan largo, trate de sintetizarlo mucho xd también pido perdón porque el SenGen no fue tan explicito en este cap :'c en compensación he subido otro cap junto con este! Es el siguiente, y en un fluff SenGen todo bonito uwu

Espero que les haya gustado! Muchas gracias por leer! Nos vemos pronto! w