~~~ Universo Alternativo ~~~


Todos los derechos son propiedad de RICHELLE MEAD, a excepción de la trama.


Sinopsis:

Después de la tormenta, viene la calma.

Rose y Dimitri han sorteado la maldad de sus enemigos, los estragos que espíritu trajo a sus vidas y hasta la misma muerte.

Son guerreros, siempre lo han sido.

Y ahora que al fin están juntos deberán compaginar el compromiso que les fue impuesto por la sociedad moroi con su vida en pareja, amigos y familia.

En otras palabras, tener la vida normal que ningún dhampir se ha atrevido a soñar.

Hoy es un fin de semana en el que ambos tienen tiempo libre. Dejan de lado su responsabilidad Guardián para ser solo dos almas que quieren compartir sus vidas y amarse libremente. Sin embargo, hace semanas recibieron una invitación que no pudieron rechazar...

Un almuerzo con Ibrahim Mazur y Janine Hathaway.


Rose


– Mmm... – Tiernos y ligeros besos a lo largo de mi columna vertebral me fueron llevando lentamente a la consciencia, arrancándome de uno de los mejores sueños que he tenido en la vida – ¡Nooo... cinco minutos más! – Protesté enterrando mi cara en la almohada.

Su risa espontánea resonó por toda la habitación, haciéndome sonreír. Aunque no le di el gusto de verme, pues seguí de espaldas a él – Lo siento Roza, pero es hora de levantarse.

Con pereza alcé la cabeza para comprobar en el despertador la hora inhumana en la que osó despertarme – ¿Camarada? – Lo enfrenté. Me observaba apoyado en su codo, con el pecho expuesto y la sábana cubriéndole desde la cadera. No hay mejor paisaje con el cual despertar, pero me gustaría que eso hubiera sucedido unas dos o tres horas más tarde – Después de que me mantuviste despierta gran parte de la noche, ¿todavía te atreves a levantarme temprano?

Seductoramente alzó la ceja, luciendo condenadamente sexy – Anoche no escuché ningún reclamo.

Imité su postura relajada – Jamás dije que me molestara – Contrataqué dándole mi mejor sonrisa devora hombres, mientras paseaba descuidadamente la mano por sus pectorales. Acción que lo llevó a besarme apasionadamente, recostándonos de nuevo para posicionarse sobre mí.

Pese a ello, su plan no coincidió con el mío. Se separó dejándome emocionada y sin aliento – Por mucho que me gustaría quedarme aquí contigo, no podemos – Se acurrucó en el hueco de mi cuello y susurró – Al menos no hoy.

Gemí al recordar – ¡Dime que podemos faltar! – Intenté convencerlo como tantas veces desde el día en que nos hicieron la invitación.

– Me temo que no – Hice un puchero – Milaya, son tus padres ¿Qué puede salir mal?

Bufé – ¿De verdad lo preguntas? – De antemano sabía que nada impediría esta... llamémosla "reunión familiar" y no es que no deseé verlos. De hecho, Abe llama con bastante regularidad y Janine ha hecho un mejor esfuerzo por mantenerse en contacto. Pero aún creo que es extraño sentarme a la mesa con ellos y hacer como si toda la vida hubiera sido así.

Soy un espíritu libre y curioso. Tengo preguntas, como sé que tienen las suyas y tarde o temprano las conversaciones se tornarán incómodas.

En conclusión, no creo estar preparada para asumir el papel que me corresponde dentro de esta singular familia.

Dimitri salió de la cama, atrayendo mi atención a su potente cuerpo – Vamos, tenemos un almuerzo al que asistir.

– ¡Oye, falta mucho para el almuerzo! ¿Por qué me despertaste a esta hora?

Rápidamente se acercó a mí y delicadamente me tomó en sus brazos, dirigiéndonos al cuarto de baño – Pues para disfrutar de un largo y relajante baño con mi novia – Sonrió cautivador.

Después de todo sí teníamos el mismo plan.

– Me gusta cómo piensa, Guardián Belikov.


– Todavía podemos salir corriendo – Sugerí casualmente.

– Es demasiado tarde para eso, he tocado el timbre – Alisaba con nerviosismo mi vestido floreado, cosa que impidió que siguiera haciendo al sujetar mi mano – Sé que esto impone, pero piensa que mereces la oportunidad. Solo sé tú misma.

Suspiré – ¡Ese es el problema! Quizás con Abe la relación sea más fácil y llevadera, ¿pero con Janine? – Exhalé de nuevo – Ninguna sabe actuar en torno a la otra y eso nos lleva a siempre estar en contra. Querrán saber cosas y no voy a permitir que me insulte o lo que es peor, que te insulte a ti.

– Eso no sucederá. Y es seguro que desean saber de ti porque les importas – Besó mis nudillos – Todo saldrá bien, siempre y cuando hayan olvidado la excursión de cacería – Reí sintiéndome más relajada.

Fue entonces cuando el propio Ibrahim Mazur nos recibió con una enorme sonrisa – ¡Kiz! – Solté a Dimitri para corresponder su abrazo – ¡Mírate, estás bellísima!

Lo sujeté con fuerza – Tú tampoco te ves mal, viejo.

Sonrió con picardía – ¡Por supuesto que no! ¿A quién crees que has salido, niña? – Negué divertida al tiempo que se señalaba orgulloso – Guardián Belikov...

Se volvió a tenderle la mano – Es un placer verlo de nuevo, Señor Mazur.

– Lo mismo digo, muchacho – Respondió abriéndonos más la puerta – Pasen y sean bienvenidos a mi humilde hogar – Rodé los ojos ante su definición de "humildad".

– Hemos traído esto – Mi novio con excelentes modales le ofreció la pieza de pan – No es mucho, pero no queríamos llegar con las manos vacías.

Abe la aceptó levantando un poco la envoltura que desprendía un exquisito aroma – ¡Ah! Si algo disfruto de Rusia es el vodka y el pan negro. Sin duda tu madre hornea el mejor – Dimitri sonrió al cumplido – Más no se hubieran molestado, conozco lo difícil que pueden llegar a ser sus agendas como para que todavía hornearan el postre.

– ¡No fue nada! Y te aseguro que su hogaza es tan buena como la de Olena. Yo solo la he envuelto, la cocina no se me da bien – Encogí los hombros.

Me tomó del brazo y comenzó a conducirnos al jardín – Entonces fue buena idea que me encargara de la comida. Tendrán el privilegio de probar mi sazón turca – ¡Sí claro! Ya quisiera verlo haciendo algo por él mismo – Llegamos a una terraza rodeada de Guardianes a distancia, en donde nos esperaba una mesa elegantemente arreglada – Pónganse cómodos y siéntanse como en casa.

Dimitri sacó una silla invitándome a sentar, acto que pareció complacer a mi padre – ¿Y Janine? – Pregunté con prudencia.

– En la cocina, ultimando detalles – ¡Vaya! Tal vez lo de cocinar no era un farol.

Espero que lo que hayan preparado sea comestible o terminaremos almorzando solo pan negro, pensé.

– ¿Hay algo en lo que podamos ayudar? – Ofreció mi camarada.

– No, todo está hecho – Ambos tomaron asiento – Creo que solo necesita un momento a solas – Suspiró fijándose en mí – Rose, esto es nuevo para mí y difícil para ella, como supongo que lo es para ti – Mordí mi labio inferior – Solo te pido que olvides las etiquetas, hoy somos tus padres: conócenos, déjanos conocerte y tengamos una típica reunión en familia. Lo demás, ya lo decidirá el tiempo.

Dimitri entrelazó nuestras manos, animándome a intentarlo.

– Está bien, baba.


Janine


Minutos antes...

– ¡Por Alá, kadın! Harás puré los vegetales – Ibrahim impidió que continuara con la elaboración de la ensalada quitándome el cuchillo de las manos – Janine, solo es una comida con nuestra hija.

Lo miré exasperada – Para ti es muy fácil decirlo, ella te adoró a los cinco minutos de haberte conocido.

– Sé que soy muy agradable, pero las cosas no fueron así – Habló con la ligereza que lo caracteriza – ¿A qué le tienes tanto miedo? Esto es lo que siempre quisimos, salirnos de los estatutos moroi y formar una familia.

Tal vez sea tarde para eso, suspiré con pesar.

Si con alguien me he mostrado vulnerable, ese era el hombre frente a mí – No lo sé, todo esto me descoloca. Desde la ropa... – Señalé el vestido que insistió que llevara – ... nosotros juntos; ella trayendo a su, ¿novio? ¡Es demasiado! – Me senté en uno de los banquillos, observando el anillo que no había portado en más de quince años – Quizás el tiempo y el que no supiéramos manejar la situación ha hecho demasiada mella en Rosemarie – Me rodeó por la espalda, apoyando su barbilla en mi hombro – No conozco a mi hija, no le he hecho las cosas más fáciles y temo que no quiera conocerme o escuchar lo que tenemos para contarle.

– ¿Sabes? Llegué a pensar exactamente lo mismo el primer día en que logré hablar con ella. Estaba sola en un país que desconocía y aun así se mostraba entera, decidida e independiente. Tanto que pensé: ¡ya no nos necesita! ¿Pero sabes qué descubrí? – Negué al momento que me giraba para quedar frente a él – Que yo sí la necesito, los dos lo hacemos. Hicimos lo que creímos era mejor, lo que las circunstancias nos permitieron. Sí, tal vez nos equivocamos. Sin embargo, mientras haya tiempo me daré a la tarea de estar para las dos. Solo dale la oportunidad, Rose no es perfecta ¡Afortunadamente salió a mí! – Sonreí, pues esa era la verdad – Y pese a ello, ¡mírala! Ha llegado lejos, a su corta edad es respetada y considerada una leyenda. Pronto su nombre aparecerá en los libros de texto – Sonó el timbre de la mansión – ¿Quieres ser parte de ello o mirar desde afuera?

Mordí mi labio inferior – Necesitaré algo de ayuda – Musité.

– Y ahí estaré – Depositó un beso en mi frente – Ahora termina la ensalada que yo recibo a nuestra hija y a su "novio". Hay algunos puntos que tenemos que tratar con él– Salió de la cocina dejándome con mis pensamientos y zanahorias por cortar.

A mí no me engaña, él está encantado con Belikov.

Suspiré por enésima vez, no queriendo adentrarme en ese tema todavía.

Retomé mi labor junto a los recuerdos que se encargaron de hacerme compañía.

Un día hace ya muchos años, pretendimos construir una familia, una que ni Ibrahim o yo habíamos tenido. No obstante, con la llegada de Rosemarie a nuestras vidas, creí que esto sería posible... ¡Qué equivocada estaba! Solo pudimos disfrutar de esa vida los primeros tres años de la niña, antes de que todo se complicara.

Vivimos un infierno y para ella no ha sido mejor. Con todo lo que ha tenido que pasar sola, quizás fue mejor que su padre se acercara en la forma en que lo hizo.


Flashback

Caminaba de un lado a otro en espera de su llamada, ya que después del corto mensaje mi preocupación se disparó considerablemente. Sentí la vibración en el bolsillo de mi chaqueta e inmediatamente atendí.

– ¿Qué está pasando? ¿La encontraron? – No escuchaba nada del otro lado que me diera un indicio de algo.

– Sí, lo hice – Contestó con cierto cansancio – Y digamos que no en las mejores condiciones; ahora mismo duerme.

¿¡QUÉ!? – ¿Estás con ella?

– Así es y espe... – Me paralicé al escucharlo ¿Qué había hecho? ¿Qué había dicho? Paré de tajo mis pensamientos y lo interrumpí.

– Ibrahim, te pedí que me ayudaras a localizarla, no que te presentaras personalmente – Protesté molesta.

– Te recuerdo que también es mi hija de quien estamos hablando – Su tono calmado no hacía nada por apaciguar mi creciente incertidumbre – ¿Qué esperabas que hiciera?

– ¡Pues lo mismo que haces siempre! – Le reclamé – Enviar a alguien a que se encargue de hacer tu trabajo. Exactamente como cuando tus contactos humanos la hallaron en Portland junto a la Princesa Dragomir.

– Y esa vez nos tomó dos años encontrarla – Inhaló fuertemente – Si quieres que algo se haga bien, hazlo por ti mismo ¿No fuiste tú la que dijo que estaba preocupada porque se había dado de baja de St. Vladimir y escapado sola a quién sabe dónde? Que nadie tenía ni idea de su paradero y dados los hechos traumáticos por los que ha pasado, pues también me preocupé. Sus acciones no correspondían con ella – Rodé los ojos. Hablaba como si la conociera a la perfección... no es que yo pudiera decir lo mismo – De hecho estuve a nada de ir a la Academia luego del ataque y si no lo hice fue porque me aseguraste que se encontraba bien y que había sido fundamental al momento de reducir strigois... – Hizo una pausa, como si una idea hubiera surgido en su mente perversa – Realmente este último aspecto fue lo que me llevó a encontrarla.

Respiré lentamente, al mismo tiempo que decidí sentarme y hacerle la pregunta de la cual no estaba segura de querer saber la respuesta.

– ¿Qué le has dicho?, ¿qué es lo que sabe? – Apreté el puente de mi nariz – Ibrahim, Rosemarie es tanto o más perspicaz que tú. No tardará en sacar sus propias conclusiones.

Soltó una pequeña risa – ¡Eso será inevitable! – Tragué el nudo de mi garganta, llevaba gran parte de mi vida temiendo ese día – Sin embargo, no he podido hablar con ella – Suspiró – La encontré moribunda después de haberse enfrentado a dos de ellos.

– ¿A q... qué te refieres? – Exclamé – ¿Está bien? ¿Ella se encuentra bien, verdad?

– Tranquilízate, kadın – Pidió – Nuestra kizim está a salvo. Algo estropeada por la batalla, pero ya fue atendida por una mujer de mi máxima confianza. De hecho, pasará en su hogar la noche para mantenerla bajo sus cuidados.

Negué – No entiendo nada ¿Dónde están? ¡Voy para allá ahora mismo!

Me levanté solo para ser detenida a pocos pasos – No creo que llegues a tiempo. Escúchame, no sé cómo lo hizo, pero de alguna manera se las arregló para llegar hasta Rusia – ¿¡Cómo!? – Por azares del destino me encontraba en la zona; Pavel se enteró de que alguien aniquilaba a los strigois de las calles y tuve la corazonada de que descubriendo a la tal "cazadora" hallaría a Rose. Por lo que envié a un Alquimista a su encuentro y aquí estamos, en Baia.

Ahora comprendía menos – ¿Qué hace al otro lado del mundo? ¿Y quién diablos es la cazadora?

Escuché una puerta cerrarse – Como te dije, no hemos podido conversar. Desconozco sus propósitos, aunque si llegó hasta aquí es porque deben ser sumamente importantes. Con respecto a lo segundo, no lo he comprobado al cien por ciento. Pese a ello, existen altas probabilidades de que se trate de Rosemarie y si es así, no sabes la cantidad de enemigos que se ha echado encima y el sinnúmero de muertes que ha realizado.

Me devanaba la cabeza pensando en la posible razón ¿Qué había en Rusia que fuera de su interés? Nunca había salido de los Estados Unidos ¿Por qué estaba cazándolos?

Entonces, vino a mí su imagen devastada después de que prácticamente la arrastré de las cuevas.

– ¿Será posible...? – Murmuré desconcertada.

– ¿De qué hablas?

– ¿En casa de quién se encuentran? – Pregunté incierta.

– En el hogar de Olena... Olena Belikova.


Voces procedentes del jardín me devolvieron a la realidad. Levanté la mirada para encontrarme con la imagen de Rosemarie siendo ayudada por el Guardián Belikov para tomar asiento frente a su padre.

Me era tan extraño verlos juntos ¿Cómo es posible que en el tiempo en que conviví con ambos no notara las miradas, los gestos o las claras intenciones? Siendo una Guardiana debí percibir algo. Quiero decir, las actitudes de ella fueron comprensibles de acuerdo a su edad y a las situaciones presentadas. Pero vuelvo al inicio, no puedo estar segura porque no he estado a su lado como me habría gustado estar.

Y por otro lado, Belikov. Mucho antes de saberlo su mentor, coincidimos en eventos a los que fueron requeridos nuestros cargos. Recuerdo haber intercambiado lo mínimo que se considera cordial. Parecía un hombre serio, de pocas palabras al igual que yo. Ya en St. Vladimir tuvimos un poco más de contacto, Alberta me aseguró que él había logrado lo que nadie: un cambio positivo y radical en Rose. Lo cual adjudiqué al tipo de entrenamiento severo que obtienen en St. Basilio. Volvimos a charlar, esta vez por más de cinco minutos y en más de una ocasión, lo percibí comprometido con la carrera Guardián de mi hija, pero hasta ahí. Jamás, nunca imaginé que su interés por ella fuera del tipo romántico.

Pensándolo detenidamente, su preocupación y protección mostrada luego de Spokane no era la que un mentor manifiesta por su aprendiz y aun así no lo vi en su momento. Debió quedarme más claro después del ataque a la Academia o cuando fue acusada de asesinar a la difunta Reina Tatiana...


Flashback

Entré furiosa y sin llamar a la suite, deteniéndome abruptamente al ver que Ibrahim tenía visitas.

Me recompuse todo lo que pude y adopté la postura debida – Lord Ivashkov... – Incliné la cabeza – No he tenido la oportunidad de presentarle personalmente mis respetos – Levanté la mirada para ver a un chico abatido – Lamento mucho la pérdida de su tía; la reina Tatiana fue un digno ejemplo moroi.

Negó ligeramente y acercándose a la puerta, dijo – Guardiana Hathaway, no es necesario que sea tan formal conmigo. Le agradezco sus palabras; sé que ustedes tampoco la están pasando bien... Rose no se merece nada de esto – Se aclaró la garganta – Si me disculpan, tengo algunos asuntos pendientes – Sin más, salió de la habitación.

Ibrahim aflojó su pashmina al dirigirse al sofá – ¿Por qué has llegado tan molesta?

– ¡No vas a creer lo que acaba de ocurrir! – Exclamé sentándome a su lado – Hans acaba de dejarme definitivamente fuera del caso de Rosemarie. Alega que no puedo ser parcial, que solo lograré entorpecer el proceso y hasta me aconsejó que me fuera de aquí.

Acarició su barba y respondió con total tranquilidad – Era solo cuestión de tiempo.

Me enfurecía verlo tan relajado. Siempre ha sido un experto disfrazando sus emociones, pero creí que en este momento no las ocultaría. Incluso a mí, con todo y preparación especial, se me estaba haciendo difícil disimular la angustia que sentía.

– La consideran una asesina y siendo francos no creo que cambien de postura – Mi tono de voz iba en aumento – Cómo es posible que crean que una Guardiana con su entrenamiento cometa un error tan garrafal como dejar el arma homicida a la vista de todos. Su única culpa fue enfrentar a Tatiana y decirle lo que muchos pensamos y callamos – Tragué admirando su coraje y la valentía que tal vez le costará muy caro pagar – ¿Qué vamos a hacer, Abe?

– Croft está atado, al igual que cualquiera que deseé abogar a favor de Rose – Suspiró – Y en el remoto caso de que le concedan un juicio será solo para otorgarle una condena, no para darle la oportunidad de defenderse. La vía legal no es factible, no serviría de nada. Aun así pondré a su disposición al mejor abogado que tengo, eso nos dará tiempo para echar a andar el plan.

¿¡Plan!?

Intuía que por algo se encontraba tan templado. Honestamente no estaba segura de querer saber de qué se trataba.

– No irás a ir contra la ley, ¿verdad? Eso la pondría en más peligro.

– Janine, sabes perfectamente lo que les ocurre a los que son acusados de alta traición y no voy a permitir... por nada del mundo asesinarán a mi hija. Eso te lo juro – Su expresión era determinante, lo que me dio cierto grado de confianza. Zmey lo podía todo, costara lo que costara – La prefiero prófuga, pero viva. Podrá ser rebelde e ir en contra del sistema, pero no es una asesina y tiene mucha gente que está dispuesta a desvivirse por demostrarlo.

Muy probablemente atentaría en contra de mis principios. No obstante, haría lo que me pidiera con tal de asegurarle una oportunidad a Rosemarie.

– ¿Qué has pensado? No puedes simplemente abrir un boquete en la cárcel y sacarla. No llegarían a más de cincuenta metros, es indudable que reforzaron la seguridad, no solo del recinto, sino de la Corte entera – El que estuviera de acuerdo no significaba que no sería la voz de la cordura.

Él sonrió con suficiencia – ¡Oh, por supuesto que habrá explosivos! ¿Qué espectáculo sería si no? – Rodé los ojos, cómo podía divertirse justo ahora – Sin embargo y no quiero que lo tomes a mal, prefiero mantenerte al margen y no ahondar en detalles – Le lancé dagas con la mirada ¡Otro que me excluía! – No me mires así, sé lo que estás pensando y que sepas que lo hago por tu reputación.

– ¿De qué diablos estás hablando? – Exclamé.

Se puso de pie, se acercó al minibar y sirvió dos tragos de licor de café – Mi reputación está arruinada, cosa que me importa en lo más mínimo – Me entregó uno de los vasos – La de Rose, digamos que está en proceso de transición, pero la tuya debe permanecer intachable por cualquier contrariedad en el futuro – Seguía sin entender muy bien a dónde quería llegar – A grandes rasgos, solo existe una persona en toda la Corte Real que puede realmente ayudar a nuestra hija – Mi mente iba a mil, buscando al posible candidato – Alguien que ya está hundido y que a ojos de los demás no tiene nada más que perder.

Hasta que di con él... – ¿Belikov?

Asintió bebiendo su trago, acción que imité – Es la mejor opción, la única de hecho. Debido a su posición actual y a las decenas de interrogaciones a las que lo han sometido, para muchos no es un secreto lo que Rosemarie hizo por devolverlo a dhampir. Y seamos directos, la versión no parece más que una linda historia de amor.

Me tensé ante la posibilidad de que este fuera el motivo verdadero de sus arriesgados actos.

– ¿Crees que ellos...? – No fui capaz de terminar la cuestión. Mi hija no podía estar... enamorada.

– Los dos sabemos que hay mucho más de fondo y ya habrá tiempo para indagar en ello. Sin embargo, lo primordial por ahora es resguardarla – Volvió por la botella de licor – Será fácil y muy creíble extender el rumor de que Dimitri encontró la forma de sacarla de aquí. Que simple y sencillamente huyeron juntos. Serán desertores.

Consentí tratando de pensar fríamente – Socialmente se le está dando una oportunidad a Belikov, inclusive escuché que piensan ponerlo a prueba para devolverle el título. Considera que muchos de nosotros no tenemos nada más que eso ¿De verdad confías en que nos ayudará? ¿Piensas que sacrificará su única oportunidad de volver a ser parte de nuestra sociedad?

– Créeme, sé que lo hará – Rellenó de nuevo ambos vasos.

– ¿Por qué estás tan seguro? – Él sabía algo que yo no, lo intuía.

– Porque tengo un as bajo la manga – Bebió – Un favor que ha llegado el momento de cobrar.


Convencido de la efectividad de su plan, mi marido me persuadió para que dejara la Corte y volviera con mi cargo. No quería hacerlo y él lo sabía, pero acepté solo para dejar abierta la opción en caso de un plan B. Puesto que había llegado por la mañana humana y prácticamente tuve contacto con cuatro personas: el tutor de la caseta de registro, el Guardián Croft, Adrián Ivashkov y el mismo Ibrahim. Este último se encargaría de eliminar mi nombre de la bitácora y de hablar con Hans para que evitara decir que estuve ahí.

Me costó mucho marcharme sin poder ver o hablar con mi hija, pero mis sacrificios siempre han sido por ella. Era lo que tenía qué hacer independientemente de mi sentir o el suyo propio.

Tomé la ensaladera y la vinagreta – De todos modos ya me tenía en un mal concepto – Dije a nadie. Además confiaba en Abe, quien fiel a su palabra me mantuvo al margen. Por el Señor Szelsky fue que me enteré del escape y prácticamente no supe de ellos mientras estuvieron prófugos. Luego de varios días fui citada, no tuve más opción que presentarme y dar la actuación de mi vida. No obtendrían nada de mí o al menos de lo poco que conocía.

Mi mayor sorpresa fue enterarme de que Rose había logrado literalmente colarse mágicamente a la Corte e irrumpir en plena sesión extraordinaria, alegando que traía las pruebas contundentes que demostraban su inocencia. No dudé ni un segundo en defenderla como una leona al momento que se dejó descubrir.

Desgraciadamente mis esfuerzos no fueron suficientes y en un abrir y cerrar de ojos ella estaba tendida junto a Vasilisa y Belikov, que intentaba desesperadamente parar la hemorragia, a la vez que la Guardia Real apartaba a la joven moroi que no dejaba de gritar el nombre de su amiga.

Una vez más, mi hija se debatía entre la vida y la muerte.


Flashback

Mis piernas temblaban y si no fuera porque Ibrahim se encontraba detrás mío, me habría derrumbado ante la imagen que tenía delante de mí. Parecía tan frágil y demacrada, conectada a un montón de máquinas que eran su apoyo para vivir.

Estas últimas horas han sido un caos, las más duras y dolorosas que he experimentado jamás. Ningún padre desea estar en esta situación tan desesperante y desalentadora.

– Vamos – Sujetó mi brazo acercándonos a ella. Nos detuvimos a su lado derecho y no pude contener las lágrimas al ver los rastros de sangre seca que permanecían en su rostro – Nuestra hija es fuerte, Janine – Pasó su brazo por mis hombros – Saldrá de esta y se las arreglará sola para meterse en muchos más líos.

Él consiguió que nos permitieran entrar unos minutos, ya que no podíamos más con la angustia. E increíblemente es quien ha demostrado tener más entereza y fe de los dos. Aunque si alguien puede distinguir su desasosiego, esa soy yo.

Tomé el pañuelo de su saco, me liberé de su agarre y humedeciendo la tela con mi saliva comencé a retirar la sangre que se aferraba al rostro de mi pequeña. Porque verla así, me transportó a aquellos días en los que corría detrás de una hermosa niña de largo cabello marrón que jugaba al escondite.

– No quiero que muera, Abe... – Murmuré retirando algunos rizos de su frente – Tiene tanto por vivir y yo tanto qué decirle...

Me aferré a su mano y su padre apoyó la suya sobre las nuestras – Y lo harás, ambas lo harán. Solo hay que darle algo de tiempo.

– Rosemarie... – La llamé, deteniéndome al recordar que eso no le agrada del todo. Sonreí sin ganas – Sé que no te gusta tu nombre, pero yo creo que es muy hermoso – Hipé – Mi abuela se llamaba Marie y tenía un bello jardín de rosas que amaba. No conocí a mi madre, no tuve a nadie más que a ella y me dejó siendo yo muy joven. Por eso, cuando por primera vez te tuve entre mis brazos no lo dudé, te llamaría Rosemarie – Ibrahim se mantenía en silencio – Reconozco que no he sido una madre para ti y que tienes una muy mala impresión de mí. Quizás sea tarde para disculpas, pese a ello tengo... – Hice una pausa y recompuse mirando al hombre a mi lado – ... tenemos mucho que explicarte, pero tienes que ser fuerte y luchar por tu vida. Abre tus ojos, por favor...

El llanto me impidió seguir hablando, el nudo en mi garganta y el dolor en mi pecho me hacían imposible respirar. Abe me abrazó a su costado, aún con las manos unidas a las de Rose.

Al cabo de unos minutos él se soltó, se acercó a ella y depositó un beso en su frente.

– Tu madre, tus amigos y yo te estamos esperando, kiz. Recupérate pronto y regresa con nosotros – Luego murmuró en turco, se aclaró la garganta y se dirigió a mí – Ahora vuelvo, todavía hay alguien que está desesperado por verla y estoy seguro que su visita le hará mucho bien a nuestra hija.

Salió sin darme oportunidad a negarme. No sabía qué pensar de esa situación, realmente no tenía cabeza para ello ahora. Sin embargo, por Rose y por lo que he sido testigo, tenía que darle un voto de confianza.

Me mantuve en silencio; nunca he sido religiosa, no sé cómo orar y aun así lo hice. Rogué por la vida de mi niña – No puedes arrebatármela ahora que tengo una pequeña posibilidad de recuperarla – Besé su frente y le susurré al oído – Te amo.

La puerta se abrió e Ibrahim entró seguido de un muy demacrado dhampir que aún estaba manchado de sangre – Dejémoslos solos – Me tendió la mano y sin saber muy bien qué decir, me dispuse a salir.

– Solo será un momento, prometo no tardar – Dijo Belikov.

– Descuida muchacho, tómate el tiempo que necesites. Estoy seguro que ella te escuchará – Asintió regresando la mirada a Rose y en esos pocos segundos distinguí lo que no pude en días.

Cerramos la puerta y nos quedamos a unos pasos fuera de ella. Desde ahí podíamos ver algo de lo que sucedía en el interior: Belikov se acercó lentamente, la tomó de la mano y se inclinó mientras le decía algo.

– No te preocupes, es un buen muchacho.

Miré a mi esposo – Eso parece.

Me dio una leve sonrisa – Lo es. Admito que desconfié un poco debido a la diferencia de edad y al rol que desempeñó en la Academia. No obstante, lo vi crecer, conozco a su familia y puedo decirte que Olena crió un buen hombre. Sin mencionar que confío plenamente en el juicio de mi kizim, ella jamás permitiría algo con lo que no estuviera de acuerdo – Volví la mirada para verlo apoyado de codos en la cama, con la mano de Rose en sus labios – Lo cual no quiere decir que no tendremos una charla muy interesante con él.

Suspiré de cansancio – La diferencia de edad o el que haya sido su mentor serán pequeñeces comparado con el repudio que recibirán por parte de la sociedad.

– Te aseguro que estarán bien y al igual que nosotros sabrán cómo enfrentarlos – Se cruzó de brazos con altanería – Son prácticamente celebridades y para cuando descubran que soy su padre y suegro, no se atreverán ni a atravesarse en su camino.

Tomé asiento en una de las incómodas sillas – ¿Tan seguro estás de que despertará?

Se puso en cuclillas frente a mí – Muy seguro.

– ¿Por qué?

Se encogió de hombros y sujetó mis manos – Porque es nuestra hija.


Un ligero golpe en la puerta llamó mi atención – Emm... ¿hola?

Sonreí con nerviosismo, las cosas entre nosotras nunca serán fáciles – Hola.

– Mi baba dijo que estabas aquí y pensé que tal vez necesitabas... ayuda – Terminó mordiendo su labio.

Asentí limpiándome las manos – Sí, ¿podrías llevar esos por favor? – Señalé dos refractarios de cristal.

– ¡Claro! – Se acercó a tomarlos – Tienen buena pinta – Inhaló el aroma que despedían – Y huelen delicioso.

Llevé la ensalada, un poco de pan y nos dirigimos al jardín – Son recetas turcas.

– ¿De verdad cocinaron ustedes? – Me veía perpleja.

– Al menos lo intentamos – Consintió y caímos en un silencio incómodo. Poco antes de salir, decidí guardar mis miedos y dar el primer paso – Rosemarie... – Dejé de caminar y coloqué la comida en una repisa.

– ¿Qué sucede? – Se acercó e imitó mi acción con los refractarios.

Solté el aire – Mira, sé que esto es incómodo para ti – Tragué sin apartar la mirada de la suya – Para mí es nuevo y francamente extraño. Pero quiero que sepas que estoy dispuesta a dar mi mejor esfuerzo para conocerte, ganarme tu confianza y quitarte la mala imagen que tienes de mí. Hay muchas cosas de qué hablar... solo te pido tiempo, paciencia y una oportunidad.

Meditó mis palabras antes de contestar – Yo... no sé qué decirte. Sí, esto es muy raro. Sin embargo, también estoy dispuesta a intentarlo – Sonrió genuinamente.

– Bien, aunque tendrás que ayudarme con respecto a Belikov – Podía sentir el absurdo calor en mis mejillas.

Rió – ¡Puedo hacer eso!

– Me dejas... ¿darte un abrazo? – Pregunté sumamente nerviosa.

No me respondió y simplemente me envolvió entre sus brazos – Por supuesto que sí, mamá – Rose no dejaba de sorprenderme y darme la esperanza de que tal vez y solo tal vez, no era demasiado tarde para ser la madre que merece. Nos alejamos, pero mantuvimos las manos unidas – Podrías comenzar hablándome de esto – Señaló el anillo de mi dedo anular.

Sonreí y volvimos a tomar la comida – Esa es una historia que le encantaría a tu padre contar.

– ¡Ahí están! – Exclamó Abe. Llegamos a la mesa y ambos hombres se pusieron de pie, nos ayudaron con la comida y antes de sentarnos recorrieron nuestras sillas.

– Es un gusto verla, Guardiana Hathaway – El joven se manejó con propiedad.

– Creo que ahora podemos tutearnos, Dimitri. Al menos cuando no nos encontremos laborando, ¿no te parece? – Intenté sonar casual.

Sonrió tomando la mano de Rose – Está bien, Janine. Así lo haré.

Comenzamos a servirnos el almuerzo – ¡Llegaron justo a tiempo! – Exclamó Ibrahim – Belikov y yo estábamos por ponernos de acuerdo para nuestro divertidísimo viaje de cacería.

FIN


Kadın: "mujer" en turco.