Disclaimer: Ya saben, los personajes no me pertenecen, son de la increíble JKR. Sólo la historia es mía, desarrollada en estos días de encierro.
Procederé a contestar sus reviews:
PauliJeanMalfoy: Esos dos son unos loquillos, además, ¿quién no se entretendría así teniendo a Malfoy de roomie? Yo no podría y sé que tú tampoco jeje. Están hechos el uno para el otro... ¿o no? te dejaré con la incertidumbre. Muchos besos y gracias siempre por tus comentarios. Los amo.
SamanthaBenitez: ¡Hola! Sí es un caballero, pero también es humano, de carne y hueso... guiño, guiño.
Malger934: Lo más gracioso es que Hermione intenta ser seductora y no le sale y cuando no, pum, él cae jajaja, Es que es una realidad, al menos en mi país, nos prometieron una línea directa y nunca ha funcionado :(
Gabrielapaccocallo: ¿Quién no querría al hombre como compañero de encierro? uuuffffffff
Caprichosa25: Muchas gracias por tus comentarios, siempre hay que verle el lado ligero al asunto y como dicen, cruzar los puentes hasta estar frente a ellos. Gracias a tí por tus lindos comentarios, lo hago con mucho amor para ustedes, para que nos sea más ligero todo lo que está pasando. Muchos besos!
FranSanchez: ¡Fran! ¡Qué bueno que te animaste a leer esta historia! Quizá en Nuestro Secreto aún no puedo compensarte la tristeza, pero aquí hay un mundo mucho más sencillo y feliz... o lo que se puede tener en un encierro con Draco Malfoy y Hermione Granger.. Y por ahí anda el "diamante" de Ron, nos servirá en el futuro, aunque sea para empeñarlo como baratija. Te envío muchos besos y me emocioné cuando vi tu comentario aquí. Sin más, te dejo el siguiente capítulo. ¡Muchos besos!
Victoria: Gracias por leerme, me encantan tus comentarios... Aquí hay un universo más ligero para leer, te prometo que ya estoy escribiendo el nuevo capítulo de Nuestro Secreto.
Muchas gracias a todas las que han seguido, leído, dado follow, fav y dejado sus comentario sobre esta aventura de encierro. Me encanta leerlas y ver sus reacciones. Son un alimento para mi almita. Por último, Draco les envía sus respectivos besos con cubrebocas y les recuerda:
#QuédateEnCasa y mejor lee mis fics.
Nota para el siguiente capítulo, pongan la canción "Una línea de luz- de Kinky versión Unplugged' (ustedes sabrán en qué parte, guiño, guiño).
Día 33/ Hazle un secutmpsempra a mi serpiente
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—¿Por qué los muggles se encasillan jugando UNO? —preguntó Malfoy mientras se estiraba en el piso como gato y miraba a Hermione que abría una cajita del tamaño de una cartera. Ella sonrió de lado y barajeó las cartas con maestría.
—Porque familias enteras se han dejado de hablar al jugarlo —explicó con malicia la chica mientras la televisión se escuchaba de fondo. Draco se alejó las cartas del rostro cuando se las pasó—. Las reglas son sencillas, pones una carta del mismo color o número de la que esté en este montón. Hay comodines y cartas en blanco, para escribir en ellas reglas absurdas que —Se las enseñó y las separó del montón—, te hacen tomar más o menos cartas. Gana quien ya no tenga cartas, pero al quedarte la última, debes gritar "uno".
—¿Por qué las separas del montón? —preguntó Draco mientras las miraba con curiosidad—. Podría ser interesante...
—Porque son absurdas —contestó Hermione poniendo los ojos en blanco—. Inicialmente no existían estas cartas, pero la gente pide cosas tontas.
—Pues yo creo que es bueno —El chico las tomó y las dividió, dándole dos a Hermione—. Ábrete a los cambios, Granger.
La chica suspiró y las miró con reticencia.
—Ya sabemos qué pasa cuando escribimos nuestras propias reglas —contestó mirando el jenga. Draco la miró con una sonrisa en los labios.
—Precisamente, siempre pasan cosas increíbles. Andando —ordenó.
—No me mangonees, Malfoy —dijo divertida Hermione mientras escribía con un lápiz.
—Te reto a que me lo digas en la cama cuando te tengo boca abajo —bajó la voz y la vio tragar con dificultad—, Granger...
La chica le pasó el lápiz intentando no rozarlo en el proceso, pero Malfoy atrapó su mano y le besó los dedos.
—Juguemos.
Comenzaron a jugar, extraordinariamente el mago era muy hábil para entender las reglas del juego, así que en dos o tres partidas, ya le había ganado a la chica. Divertidos, siguieron jugando hasta que Hermione sacó una carta comodín.
—Haz striptease a tu oponente o toma 25 cartas —leyó y le lanzó una mirada divertida a Draco, quien miraba sus cartas con mucha concentración. Hermione le sonrió y se levantó, estirándose en el camino. Tomó el control remoto y buscó un canal con música, era algo electro rock mexicano, esa canción le encantaba, sobre todo, por su parte sensual en el ritmo y la letra...
Comenzó a mover las caderas mientras Draco levantaba la vista, lo escuchó tragar saliva con trabajos... Se giró y se siguió moviendo con lentitud, el sonido de violines y guitarras eran dinámico. Se giró y comenzó a mover los labios:
Mírame, mírate, míranos bien
La escalera empieza a tus pies
Subo despacio tu pierna y después
Con cuidado escalo tu ser...
Ligeramente se ladearon las cartas de las manos del chico mientras ella se acercaba dando pasos seguros. Movió el trasero agachándose hasta donde se encontraba, dio la vuelta y retrocedió, haciendo contacto visual.
Cada costilla un nuevo escalón
Manos lentas, deseo veloz
Escalarte desde los pies
Desde tus pies, desde tus pies
Movió los hombros y se soltó el cabello siempre había querido hacer eso
Y una línea de luz
Me deja ver un poco más de ti
Y una línea de luz
Me deja ver un poco más
Y encontrar mi cueva en tu calor
Se levantó la playera un poco y se bajó la cintura de sus shorts, mientras veía las cartas resbalarle por las manos.
Ascender tu espina dorsal
Tus peldaños son de marfil
Voy subiendo en espiral
Desde tu tronco desde raíz
El ritmo bajó y ella provechó para sentarse sobre su regazo, a horcajadas.
Y escalarte, no horizontal
Y seguir por mí subir
Desde tus pies, desde tus pies
Movió las caderas mientras le ponía quietas las manos a los lados. Le tomó el cabello con ambas manos y se levantó un poco, para que sus pechos quedaran a su altura de sus ojos.
Y una línea de luz
Me deja ver un poco más de ti
Y una línea de luz
Me deja ver un poco más
Y encontrar mi cueva en tu calor
Lo sintió contener la respiración y entonces se levantó la playera hasta donde comenzaban sus pechos con una mano mientras con la otra se deslizaba la parte de abajo hasta casi donde nacía su vello.
La fruta prohibida me incita a subir
Escurrirme como reptil
Escuchar su rojo latir
Me lleva al huerto que hay dentro de ti
Y seguir por mí subir
Desde tus pies, desde tus pies
Entonces se giró y siguió moviéndose mientras el chico soltaba el aire, se recargó en sus piernas para contonearse.
Y una línea de luz
Me deja ver un poco más
Y encontrar mi cueva en tu calor
Sin poder ni querer contenerlo, Draco deslizó sus manos por su vientre y le acarició con los pulgares la curva de los pechos, lo sintió besarle el hombro mientras ella agitaba su cabello y seguir deslizando sus manos hacia sus caderas y sus muslos, entonces ella se puso de pie y se alejó al tiempo que la música terminaba.
Una línea de luz me deja ver
Un poco más
Y empezar de nuevo en tus pies
—Listo, sigamos —dijo ella mientras tomaba sus cartas y lo miraba, al otro extremo de la mesa con una sonrisita. Draco la miró con la boca abierta.
—¿Qué?
—Que sigamos jugando, Malfoy —repitió con dulzura fingida la chica. Sacó un 4 azul y lo colocó. El rubio aún con la boca abierta, tomó sus cartas que se habían resbalado y se concentró en el juego.
—Estás jugando con fuego, Granger.
—Yo sólo cumplí con lo que dice el comodín —contestó con inocencia—, ¡uno!
Ella ganó, pero a él no le importaba, estaba en un descubrimiento aún mayor, donde ella era fuego puro. Tiró sus cartas de cualquier manera al piso y se acercó a ella para fundirse en un beso profundo.
Ella no sólo era hermosa, inteligente y sencilla, era sensual, divertida y atrevida y...
—¡He dicho que eres un cerdo, Draco Malfoy! —gritó Hermione mientras le cerraba la puerta en las narices.
Draco se quedó parado un rato, mirando hacia la puerta sintiéndose completamente idiota. Ni siquiera sabía que había hecho. Rascándose la cabeza, se acercó a la cocina y preparó café, Hermione le había enseñado a usar la prensa francesa y ahora tenía café a cualquier hora, lo cual era increíble dado que se había vuelto adicto, por otra parte, cada día se maravillaba muy reticentemente, del ingenio muggle para resolver cualquier problema que ellos solucionaban con un hechizo.
Miró su salita, tan pulcramente ordenada, los juegos de mesa cuidadosamente apilados, la sábana que utilizaban para ver televisión, doblada con precisión... Se sentó a un lado y prendió la tv, pasó por los programas con aburrimiento hasta que encontró el noticiero.
Los países han cerrado las fronteras, más de dos mil muertos en Italia debido a la ahora nombrada peste naranja... sistemas de salud colapsados... personas muriendo en la calle... números de emergencia... quédate en casa... economía mundial al borde del colapso... agresión contra personal de salud...tercer fase de contingencia mundial... Los doctores no se dan abasto... se contagia con el contacto... nadie sabe cómo inició... científicos buscan la cura... próximo año tendremos una vacuna... cierre de locales de no primer necesidad... sólo una persona por familia... quédate en casa... mantén la distancia...no lo hagas por ti, hazlo por tu hijo, tu madre, tu abuela...
Draco se sintió deprimido de pronto, no es que le molestara estar encerrado con Hermione o no ir al trabajo o no preocuparse por la comida... pero pensó en su madre, se encontraba en el grupo vulnerable debido al asma que presentaba desde niña, ni siquiera había podido avisarle dónde estaba o con quién.
Estaba seguro que Perkins le habría informado, pero sin llevar la cuenta exacta, tenía una semana o más que no los había ido a visitar y para entonces, Draco había sufrido hipotermia (ahora tenía una temperatura corporal normal, de 36°C) y al parecer, tenía una "relación" con Hermione, habían racionado la comida y el papel de baño, sin embargo, aunque seguían apareciendo en la encimera una vez cada tercer día, había notado que ya no contenía productos innecesarios o en cantidades grandes... como el papel de baño o el shampoo.
Anteriormente también les llegaba acondicionador, pero ahora ya no y Hermione tenía el cabello encrespado de nuevo, como cuando la conoció, así que Draco le había preparado una infusión, sin embargo, también había visto una disminución de sus ingredientes en su gran maletín, lo cual era preocupante, porque la chica seguía vomitando en las mañanas y últimamente se quejaba de que a veces le dolía el cuerpo o comía demasiado, a veces estaba de malas y a veces, lloraba.
Él se lo atribuía al estrés, la falta de trabajo y como ella misma repetía, el tiempo perdido, podría haber leído todos los libros del mundo, hecho todos los proyectos que tenía pendiente, pero estaba encerrada con él. Y no tenía nada que hacer, nada.
Suspiró y estaba a punto de darle otro sorbo a la taza, cuando escuchó un sollozo detrás de él, se giró rápidamente y miró a Hermione, con precaución.
—No hay trabajos, no hay dinero, Draco —sollozó ella—, la gente no tiene dinero para comer, hay personas que viven al día —Draco levantó sus brazos y ella se acurrucó en él, llorando con fuerza—, y no tienen su ingreso diario, personas viven del turismo, de los viajes diarios... y sus niños no tienen qué comer, mis padres... ellos tienen una clínica y... y... ¿Cómo van a pagar sus facturas?¿Cómo los ayudo si ni siquiera puedo comunicarme con ellos? Somos muy afortunados, Draco, pero muchas personas, la mayoría no...y...y... ahora... —hipó sin poderse contener—. Creo que estoy con el SPM o embarazada, ya da igual.
Draco se congeló un momento mientras asimilaba la noticia; ¿Cuánto tiempo llevaban ahí?¿Cómo es que no se habían cuidado? ¿Era tan imbécil para creer que eso no podría pasar con todas las veces que lo habían hecho?
Al parecer, sí. Ni siquiera hablaron de ello, sólo se dejaban llevar hasta el final... una parte de él creyó que ella haría algo muggle para la natalidad, pero ahora que lo pensaba ¿Qué podría hacer?, era cosa de los dos... Astoria nunca le había dicho nada sobre eso y en su familia no se hablaba, pero... pero... ¿Por qué sonreía como un idiota?
—¿Por qué sonríes como un idiota? —hipó Hermione mirándolo y alejándose de él, enojada.
—Porque tendremos un bebé —dijo él con una sonrisa bobalicona—. ¡Es increíble! —gritó emocionado y la abrazó, Hermione se ahogó en protestas y lo golpeó.
—¿Estás idiota o qué? —exclamó enojada—. ¡Es lo más imbécil que has dicho!
Draco se quedó parado con la sonrisa congelada.
—¿Qué? —preguntó con calma.
—No sé —contestó ella evitando mirarlo—. No vamos a tener un "bebé", Malfoy.
—¿Por qué no? Estás diciendo que estás embarazada —razonó con calma—. Y no me importa si no soy el padre, quiero que sea mío... o si no quieres tenerlo, lo entenderé. Yo te apoyo, no importa que...
Fue el turno de quedarse congelada de Hermione, quien lo fulminó con la mirada y en dos pasos, llegó a su lado, golpeándolo con fuerza.
—¿Cómo te atreves a decir que "si no eres el padre"? ¿¡Qué clase de fácil dices que soy!? ¿¡Me estás diciendo que lo aborte, Malfoy!? ¿¡Ahora no te importa!? ¡Sí, es mi cuerpo, yo decido!
Draco le tomó las muñecas con suavidad, pero firmemente y la miró a los ojos, perdiendo la paciencia a cada golpe.
—¡No sé, Hermione! —contestó exasperado—, dices que soy un cerdo por quién sabe qué, vienes a llorar, luego me dices que estás embarazada, me emociona y te enfadas y me insultas, te digo que no importa y me golpeas y... Oh, no... no llores... no llores...
Hermione se abrazó al chico y siguió llorando mientras él la rodeaba de nuevo con los brazos, protegiéndola.
—¿Estás segura? —preguntó él al cabo de un rato. Hermione negó con la cabeza enterrada en su pecho y él dejó salir el aire que contenía—. ¿Por qué lo crees?
—Me he estado mareando, vomitando sólo en las mañanas y principalmente... no me ha llegado la regla.
—¿Y no puede ser porque estás muy estresada? —aventuró el chico mientras intentaba tomar aire también.
Ella alzó la vista, sorprendida.
—No sé mucho sobre cosas de chicas, no es como que... alguna me haya contado sobre esto —repuso incómodo—, pero... el estrés afecta a muchos niveles, ¿no?, venga, relájate, lo que sea, Hermione —le dijo mientras la estrechaba contra él—, lo que sea que pase, lo que decidas, lo que quieras, yo te voy a apoyar y estaré ahí.
—Quiero un gran pedazo de tarta de chocolate —murmuró la chica limpiándose las lágrimas. Draco soltó una carcajada y caminó con ella aferrada a su pecho hacia el refrigerador.
—No hay pastel, pero puedo hacerte uno.
—¿Sabes hacer pasteles? —preguntó Hermione abriendo los ojos, sorprendida. Él asintió con una sonrisita de suficiencia y sentó a Hermione en la encimera, como si de una niña pequeña se tratara, dándole un largo beso antes de buscar los ingredientes.
—Soy un gran hombre, Hermione —contestó él mientras sacaba lo que necesitaba de la despensa—. Claro que sé hacer pasteles, pero debes esperar a que esté listo.
Hermione se bajó de la encimera refunfuñando de nuevo y caminó hacia el sofá, recostándose. No supo en qué momento se quedó dormida, pero ya era de noche cuando Draco la despertó. Frente a ella se encontraba una gran rebanada de pastel selva negra y una taza de leche.
—Eres maravilloso, te quiero— dijo la chica mientras se sentaba y engullía con las manos la rebanada de pastel. Draco se había quedado congelado mirándola tragarse (porque ella no estaba ni masticando) el pastel... con una sonrisa idiota, le pasó un tenedor y ella lo miró con una gran sonrisa, la cual consistía en unos dientes negros y el pecho manchado de boronas, pero muy feliz. Suspirando y sabiendo que no lo dijo en serio, se sentó a su lado y miró el televisor, fingiendo concentrarse—. ¿Quéh ojurreh?—preguntó Hermione cuando vio su expresión seria, sin dejar de comer—. Eztah buenizimo.
—Nada —contestó fingiendo una sonrisa. La chica se lamió los dedos e intentó recomponerse, para mirarlo.
—Lo dije en serio—susurró Hermione mirándolo a los ojos—. Llevo pensándolo mucho tiempo, pero no sé cómo lo tomarías, sencillamente se me escapó decírtelo así. No es que tengamos nada, pero eres asombroso, no sé cómo no quererte. Lo haces muy sencillo. Y... —Las lágrimas comenzaron a salir de nuevo—. Y... no es presión a nada, sólo tenía que decírtelo.
Draco la miró de reojo, confundido.
—¿Por qué lloras?
—¡Porque estoy sensible! —sollozó Hermione volviendo a atacar su pastel—. No estoy embarazada... —dudó—. Creo que estoy en síndrome pre menstrual...
El chico soltó una risita y la atrajo hacia él, manchándose de chocolate en el camino.
—A mí ni siquiera me gusta el chocolate, Draco...
—Yo también te quiero, Hermione.
Ambos miraban una película súper cursi sobre una chica rubia que enamoraba a un hombre para después escribir un artículo sobre el rompimiento.
"Tan pronto estás alegre como triste. Eres una puñetera mujer orquesta, Andie"
Hermione lloraba a moco tendido, recostada en el pecho de Draco, su camisa estaba empapada y manchada de chocolate, pero a él no le importaba, la acunó con calma y fingió no mirarla mientras se limpiaba las lágrimas.
—Es que él si la ama —hipó Hermione. El chico soltó una risita y la besó. Ella hizo una mueca—. No, Draco, basta —dijo ella mientras se retorcía y apretaba las piernas—. Estoy menstruando y tengo cólicos, no hagas eso...
—¿Por qué no? —preguntó él mientras le acariciaba los hombros desnudos y acercaba su boca a la suya, lo cual era muy complicado en esa posición, pero no desistía—. En la mañana dijeron que eso ayudaba para el malestar.
—Terminaremos como la peor masacre...
—Entonces si no quieres, ¿por qué me besas así? —contraatacó Draco mientras ella le mordía el labio con ahínco. Hermione no respondió, al contrario, le metió la lengua hasta el fondo y tiró su plato vacío en el proceso, recostándose sobre él para besarlo con profundidad, sus manos se movieron con ansiedad sobre su pecho y lo acariciaron.
—Son las hormonas —gimió ella cuando él le mordió el cuello—. Creo que sí quiero.
—Tus deseos son órdenes, Hermione —susurró contra el escote de su camisa mientras la escuchaba gemir muy fuerte. Emocionada, ella le arrancó la camisa de un tirón y el pantalón, Draco levantó una ceja, sonriendo maliciosamente y la vio deshacerse de su parte superior, dejando sus grandes y suaves pechos al desnudo, se levantó para atraerlos hacia su boca y lamió con suavidad sus pezones, ella soltó un grito y se aferró a su nuca. Draco se separó un momento para mirarla.
—Sigue, sigue —pidió ella mientras cerraba los ojos—. Con fuerza.
Draco obedeció, lamiendo con cuidado desde la curva de sus senos hasta su clavícula, soplando como una caricia contra la erección de sus pezones y después los mordió, ayudándose de sus manos para masajearlos y apretarlos, repentinamente la escuchó gritar de placer y retorcerse en sus brazos.
—¡Ay, Draco Malfoy! —gimió, temblando y aferrándose a su cuello. Él alzó la vista, se veía tan preciosa con su cabello rizado, las mejillas arreboladas y los labios jugosos en su piel blanca, más morena que la suya, pero igual de un bello color... un pensamiento vino a él, pero lo alejó mientras la cargaba hacia el baño.
Apenas se deshicieron de su ropa, él la penetró, mientras ella se retorcía de placer aferrándose a las llaves. En algún punto, perdida en el placer, escuchó el agua correr y el frío le incomodó y excitó a partes iguales, ya que su piel, sensible, se erizó y endureció en partes sensibles mientras lo escuchaba gemir contra ella, besándola. Qué delicia era el agua fría contra los besos y la piel caliente de Draco, contra las embestidas que le daba y por Merlín, qué bueno estaba...
—Ay, Draco, sí, así —gritó ella mientras se aferraba a su espalda, viendo los surcos rojizos que dejaban sus uñas. Él estaba fuertemente agarrado al barandal para no resbalar mientras la espalda de ella se encontraba recargada contra el azulejo—. Ay, te quiero tanto...
—Yo también te quiero —susurró él mientras la sentía retorcerse y perderse en el placer para después seguirla con un sonoro y grave gemido.
Cuando él la bajó, se sonrieron y miraron el piso, cubierto de agua rosada.
—Hazle un sectumsempra a mi serpiente, amor —bromeó él mientras le besaba con suavidad, ella soltó una risita boba y se quedó abrazada a él, a su torso pálido y perfectamente deseable.
—Dilo de nuevo —le pidió mientras sus dedos se perdían en caricias contra su pecho.
—"Hazle un sectumsempra a mi serpiente" —repitió él, fingiendo encontrarse confundido.
—No, imbécil, lo otro.
—"Lo otro".
—¡Draco!
—¡Draco! —dijo Draco riéndose, mientras las ideas se le iban acomodando en la cabeza al ver las manos de Hermione contra su pecho, que lo miraba ceñuda.
Sus manos blancas.
Su tez blanca.
Los surcos rojizos en su espalda pálida.
El agua terriblemente fría.
Entonces la sonrisa se le borró del rostro.
