Capítulo 4 Fiesta de Graduación

A la mañana siguiente un rayo de sol ingresaba por la ventana iluminando unos sedosos y largos cabellos rubios, mientras una chica se quejaba en la cama por la luz queriendo dormir aún más.

- ¡Serena ya es tarde Levántate! - gritó mamá Ikuko.

- ¡Vamos Serena levántate! dijo una gatita Negra mientras jalaba la cobija que cubría a su rubia ama.

- ¡Ya oí Luna! -respondió envolviéndose en la manta Serena- Déjame dormir 5 minutos más, por favor- suplicó en un susurro.

- ¡No nada de eso! - regañó Luna- Recuerda que hoy es tu noche de Graduación debes organizar todo, además quedaste de ir con las chicas al salón de Belleza.

- ¡Es cierto Luna! - Exclamó con emoción y alegría, mientras se levanta con mucho entusiasmo de la cama haciendo caer al suelo a Luna por el estruendo del momento.

- ¡Serena nunca vas a cambiar! - dijo Luna resignada.

Al otro lado de la Ciudad en el Templo Hikawa, una joven doncella organizaba todo mientras pensaba en aquellas extrañas visiones.

- ¡creo que ya es hora de organizar todo! - afirmó Rei-Espero que esas extrañas visiones que he tenido los últimos días solo sean engaños de mi subconsciente. ¡Deseo que esta paz perdure! -Exclamó mientras organizaba su habitación. Minutos después unos pequeños golpes la hicieron reaccionar.

- ¡Adelante Nicolás! ¿Qué Quieres?

- señorita Rei, no quería molestar solo quería avisarle que ya está listo el baño

-Gracias Nicolás por tu ayuda, discúlpame no quise hablarte así solo es que…- dijo Rei confundida.

-No tiene que disculparse Señorita Rei- dijo dulcemente Nicolás- Comprendo usted se encuentra nerviosa por su graduación es algo normal.

- ¡Si Nicolás tienes razón! - afirmó con una sonrisa- Debe ser eso, asintió mientras volvía a sonreír algo que colocó muy nervioso al Joven.

En un punto de la Galaxia los crueles Zaints preparaban el ataque para invadir el planeta Tierra y apoderarse del Cristal Sagrado de Plata, así como destruir a los herederos del reino lunar.

- ¡Bien padre! ¿Qué esperamos para atacar? - Dijo furiosa Blactrix

- ¡Querida Hija no te desesperes! debemos esperar a que los Devils cumplan con su propósito que es Robar energía; además las puertas de la Oscuridad aún no han sido abiertas para poder llevar a cabo el plan de tu madre.

- ¡Pero Padre, esto ya es absurdo! - exclamó furiosa- Debemos acabar con todos ellos. Grito con ira mientras su corona caía contra el suelo.

- ¡Blactrix Ya basta! - dijo molesta la Reina Azaría, mientras ingresaba a la sala de reunión.

-Pero Madre, esto no es justo mientras nosotros estamos aquí en la nada- reprochó- ¡ellos viven felices! - dijo mientras señalaba a la Tierra proyectada en la esfera del destino.

- Hija Mía, ¡mi bella Hija, cálmate! - dijo dulcemente- El plan se encuentra en curso y muy pronto destruiremos por completo este maldito Mundo para que podamos gobernar a nuestro antojo - agregó en una enorme carcajada.

En la Tierra las chicas se encontraban reunidas en el Templo Hikawa esperando a Serena para salir al Salón de Belleza y empezar con sus preparativos.

- ¡Oigan no creen que Serena ya se demoró bastante! - dijo inocentemente Lita

- ¡Es absurdo, seguir esperando a esa Torpe! - exclamó furiosa la Temperamental.

- ¡Rei, no te enojes! qué te parece si la esperamos 5 minutos más- Dijo sonriente Mina.

- ¡Si Rei, Mina tiene razón! tal vez se le presentó algún imprevisto, indicó la Intelectual.

- Chicas aún es temprano y tenemos tiempo para acudir al Salón de Belleza, confirmo Lita.

En ese momento mientras se encontraban dialogando a lo lejos una joven corría desesperada para llegar a su destino, sin darse cuenta piso en falso e iba directo a estrellarse contra el piso. En ese momento un joven de cabellos castaños y ojos verdes venía caminando distraído y cayó al suelo mientras una joven de cabellos dorados como el sol caía sobre él.

- ¡Óyeme, pero quien te crees! - gritó furioso - ¿Es que no te fijas por dónde vas? Tonta-Preguntó Furioso el Joven mientras sobaba suavemente su frente donde había sido golpeado, por culpa de la Rubia torpe.

-Discúlpame no fue mi intención es que venía muy rápido y tropecé con algo y pues perdí el equilibrio- respondió Serena haciendo una reverencia en señal de vergüenza- Además no tienes ningún derecho a ser tan grosero con una linda joven como Yo- Agregó mientras sonreía.

-Bueno tras de que me caes encima como un costal de papas, ahora debo disculparme contigo- Reprochó con enojo, mientras la miraba fijamente de abajo hacia arriba, sin embargo al contemplar aquellos bellos ojos azules como el cielo, se estremeció y solamente sonrió ofreciendo su mano a la doncella para que ella se levantará del suelo, Serena levantó el rostro y se topó con unos hermosos ojos color verde como el mismo prado en Primavera, donde por un momento se perdió y contemplo el atardecer, un leve sonrojo se asomó por sus delicadas mejillas.

- ¿Bueno Preciosa, dime a dónde ibas con tanta prisa?

-Bueno, pues, pues iba a encontrarme con mis amigas- respondió sonriente la Rubia- Para organizar todo para la fiesta de esta noche

- ¡Ya veo entonces vas a una fiesta! - se quedó pensativo por un momento y luego indicó - con razón la velocidad, sin embargo, Tonta debes tener algo más de cuidado cuando corres a esa velocidad dijo mientras le guiñaba el ojo.

-Gracias por tu consejo, Grosero. Dijo mientras se alejaba del lugar echando chispas por el incidente.

El Joven la siguió con la mirada mientras ella se desvanecía con el atardecer por las calles, en serio esa chica es muy infantil, aunque debo admitir que muy hermosa, y sus manos son tal delicadas y suaves.

Serena mientras caminaba al templo pensaba en aquel extraño incidente con ese joven.

- ¡No entiendo a este chico! Es un grosero, no tenía derecho a hablarme así, ya verá si me lo vuelvo a encontrar me las pagara- sentenció con enojo la Rubia.

- ¡Cabeza de Bombón! -Exclamó sonriente Haruka- ¿A quién le darás su merecido?

-Vamos Haruka no seas irrespetuosa con la Princesa.

- ¡Haruka, Michiru! - exclamó sorprendida Serena- ¿chicas qué hacen aquí? No me digan que aparecerá un nuevo enemigo.

-pues verás Serena vinimos a Tu fiesta de Graduación o acaso pensaste que te abandonaríamos- respondió dulcemente Michiru en una sonrisa.

-Bueno chicas, cual sea el motivo, me alegra que estén aquí, dijo mientras las abrazaba- aquel gesto de ternura hicieron sonrojar a las chicas del Sistema Solar exterior.

-Princesa no me han contado ¿a quién vas a castigar? - Dijo en tono serio Haruka.

-verán chicas, hace poco- Dijo Serena sin embargo al ver el reloj que tenía en su mano dijo- Luego les cuento debo darme prisa las chicas me matarán por llegar tarde.

- ¡Oye Cabeza de Bombón espera! - gritó Haruka, pero Serena no alcanzo a escucharla porque ya iba lejos

- Veo que nuestra querida Princesa no va a cambiar, Nunca a pesar de los años sigue siendo como una niña.

-Si Michiru, tienes razón, es esa Inocencia es su mejor cualidad- dijo Haruka abrazando a su compañera.

- ¡Bueno no pienso esperar más a esa irresponsable! - Gritó enojada Rei- Así que me voy ya es muy tarde- afirmó

- Creo que Rei tiene razón, ya es muy tarde debemos irnos- Indico Amy.

- ¡Pues ni modo ya esperamos mucho! lo siento Serena. -Dijo Mina cabizbaja.

- ¡Chicas, alto por favor esperen! - Gritó Serena desde los escalones del Templo.

- ¡Serena! -Exclamaron en coro las chicas.

- ¿Serena quién diablos te crees? para hacernos esto- reprochó enojada Rei.

-Vamos Rei, lo importante es que ya llego, es mejor irnos en lugar de pelear- afirmó Amy.

- ¡Esta bien, vamos entonces!

Mientras en el Salón de Belleza las chicas eran arregladas para su gran noche, en medio de risas y suspiros. En el Departamento de Darién, un joven de cabellos negros como la noche observaba con ternura una cajita de Terciopelo con una sonrisa.

-Bueno ya es la hora de partir, esta noche debe ser grandiosa para mi bella Princesa, dijo mientras sonreía.

En la casa Tsukino todo era un caos…

- ¡Serena ya es hora! - exclamó Ikuko - Debes darte prisa no demora en llegar Darién a buscarte. Gritó Mamá Ikuko desde el pasillo.

En ese momento sonó el timbre, mamá Ikuko fue abrir y se encontró con un ramo de rosas Rojas.

- ¡Hola Darién! ¿Cómo estás?

-Bien Sra. Tsukino. ¿Y serena?

- ¡Mejor pasa Darién! Porque ella aún se demora un poco.

- ¿Cómo así?

- verás Darién, se está terminando de arreglar, respuesta que provoco una sonrisa en él, dame las rosas las colocaré un florero para que no se marchiten y se dirigió a la cocina.

-Bueno que le vamos a hacer, ella es así, pensó Darién.

- ¿Ocurre algo Darién?

-Nada Señora Ikuko-respuesta que desató enojo en la dulce Señora-Perdón Mamá Ikuko Estaba pensando en que vamos a llegar algo tarde.

-Si tienes razón déjame ver que ocurrió con ella- afirmó al dirigirse al cuarto de su hija.

En ese momento una bella joven venia bajando las escaleras, con un hermoso y largo vestido en seda color rosado Amatista y el cabello recogido hacia el lado izquierdo un bello adorno color plateado sujetando su largo cabello que, caída como cascada hacia un lado, sus pies estaban calzados por unas bellas zapatillas de cristal. Darién al verla se quedó pasmado por la enorme belleza de su amada, mientras ella bajaba lentamente las escaleras, él inmediatamente se dirigió a su lado para ofrecerle su mano, mientras con su mirada observaba cada detalle de su Adorada.

- ¡Serena te vez muy hermosa! - sonrió- ¡Jamás imagine verte así de bella! - palabras que hicieron sonrojar a la rubia.

- ¡Gracias Darién! eres muy amable por acompañarme- Dijo con algo de vergüenza, y las mejillas totalmente ruborizadas.

-No me lo perdería por nada del mundo- afirmó él con una sonrisa- Igualmente tú eres mi mundo Serena-Dijo mientras se sujetaba a la joven a punto de darle un beso.

- ¡Qué pena interrumpir! - exclamó Ikuko- Quiero tomarles una foto de recuerdo. Dijo Mamá haciendo separar a la bella pareja.

-Bueno sonrían, ¡ya está! - dijo con gran alegría y melancolía al mismo tiempo una pequeña lagrima resbalaba por su mejilla.

- ¡Mamá no llores, estaré bien! Darién me acompañará- dijo mientras señalaba al joven.

- ¡Si mamá Ikuko! No se preocupe cuidare de ella con mi propia vida si es necesario dijo con seguridad el joven, mientras Ikuko solamente asentía.

Mientras se dirigían a la puerta para abordar el auto de Darién se encontraron con Papá Kenji, quien se disponía a abrir la puerta, tal fue su sorpresa al ver a su bella Hija.

- ¡Serena, estás muy hermosa! ¡Hija estoy muy orgulloso de Ti! Al fin lograste graduarte. Dijo con una sonrisa.

- ¡Gracias papá! Tú siempre me apoyaste en todo.

- Darién, cuídala mucho esta noche eres responsable de mi princesa - Dijo mientras lo miraba con seriedad.

- ¡No se preocupe Señor Tsukino! cuidare de ella con mi propia Vida.

- ¡Lo sé muchacho!, sin embargo, cuídala, es muy difícil para mí dejarla Ir- dijo melancólicamente Kenji- Soy consciente que ella estará bien a tu lado, cuando tengas hijos entenderás la preocupación que me aflige.

-No se preocupe lo comprendo y vuelvo afirmarle que ella estará bien.

La joven pareja se digirió al auto de Darién, para comenzar a disfrutar de una maravillosa Noche donde él esperaba dar el siguiente paso para afianzar su relación.