Harry Potter pertenece a JK Rowling.
DC y Marvel, pertenecen a sus respectivos fundadores.
Harén de Harry Potter.
Brujas: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil, Pansy Parkinson y Susan Bones.
DC: Koriand'r AKA Kori Anders AKA Starfire y Komand'r AKA Koral Anders AKA Blackfire. Eva Doe AKA Hawkgirl.
Marvel: Jean Grey AKA Fénix. Anna Marie D'Ancanto AKA Rogue. Sue Storm AKA Invisible Girl.
02
― ¿Qué fue la Fundación?, ¿Cómo pensaron iniciarla?
―La Fundación no fue algo que nosotros creamos, por nuestra cuenta ―respondió Harrison. ―De hecho, fueron los periódicos los que comenzaron a nombrarnos así, y simplemente se quedó ―negó con la cabeza aun algo molesto por eso. ―Todos los héroes y villanos tenían nombres tontos para sus grupos, los periódicos hicieron lo mismo con nosotros, a pesar de que se nos consideraba Neutrales. Desde cierto punto... me recordó a una novela de Asimov, con ese mismo nombre. Por otro lado: viendo la destrucción que causaban ambos bandos, nosotros decidimos ponerle un alto a esa destrucción, casi siempre... reconstruíamos todo, con algunos hechizos y luego borrábamos unos pocos y casi insignificantes, recuerdos de los Muggles o... No-Mag, como se les llama aquí en Estados Unidos.
―Mi madre, me ha hablado de que todo cuanto sufriste, viene de una Profecía: ¿Qué decía esa Profecía? ―el hombre se puso de pie y se acercó a su biblioteca― ¿qué buscaba ese tal Voldemort? ―insistió.
―Voldemort, buscaba a aquel niño, del cual hablaba la Profecía. Una familia... lo había desafiado y tuvieron un hijo ―el anciano lanzó una risa amarga― ¿Sabes cuál era el nivel de natalidad mágico y Muggle, para 1980?
― ¿Dónde viviste? ―preguntó la mujer. Harry no prestó atención, solo continuó sacando un libro tras otro, la mujer le vio agitar la varita y un libro, tras otro, se acomodaron en los estantes. La mujer comenzó a desesperarse; hasta que le vio extrae un libro negro, el cual decía en letras doradas Profecía, pero no era un libro, sino una caja con forma de libro, de la cual extrajo una esfera de cristal, con un humo negro. El moreno se acercó a su nieta y colocó junto a la oreja de la mujer, la esfera, susurró unas palabras las cuales no entendió, pero fue casi como algún tipo de rugido entre susurros, escuchó la voz de una mujer joven: «El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes...»
―Severus Snape. Mortífago, Mestizo, Profesor de Pociones y Defensa Contra las Artes Oscuras... y amigo de la infancia y adolescencia de tu bisabuela Lily, escuchó una parte ―continuó Harry, el cual arrojó la esfera por el aire, pero esta cayó intacta en el libro-caja. Chasqueo sus dedos, el libro se cerró y automáticamente voló hasta su puesto anterior. ―El Director Dumbledore... había aceptado ver a una joven mujer, la cual quería el puesto de maestra de Adivinación, en 1980. La mujer al comienzo, no pudo hacer ninguna profecía, ni adivinar algo; Dumbledore deseaba sacarla, pero la mujer dio esta profecía. Severus escuchaba afuera de la habitación, había escuchado que el director de Hogwarts estaría en ese lugar, fue a preguntarle si podría darle un puesto de trabajo; escuchó la profecía, pero solo una parte, hasta: "(...) Poder que el señor Tenebroso no conoce (...)", hasta allí escuchó. Fue a decírselo a Voldemort. Tiempo después, Dumbledore supo que Voldemort había descubierto de alguna forma la profecía, e hizo que mi familia se ocultara, pero confiaron en la persona equivocada, fuimos descubiertos, tu abuela me defendió con su amor, Voldemort murió por eso mismo: la magia del amor. Dumbledore llegó después, me llevó al hogar de los Dursley y...
El anciano se sumergió en sus recuerdos, pero no dejó de narrar la historia.
31 de Julio de 1980; 02:00 de la Mañana.
Dumbledore, esperó a que Minerva y Hagrid se fueran y, al verse solo en aquel lugar, dejó a Harry en la cuna, para después sacar la varita de Saúco, y con ella señaló a Harry, comenzando a colocarle una serie de sellos, uno tras otro. Pero un aura, el poder del amor de Lily y el poder de la Reina Zorra, actuando en conjunto, fue como: pegar en un sobre, una estampilla, la cual has estado tocando la mitad del tiempo y eso hace, que la estampilla pierda parte de su fijación.
Sello de Bloqueo de Magia: No sería bueno si aprendiera demasiado temprano sobre la magia y cómo usar la suya propia.
Sello de Bloqueo de Pensamiento: No sería bueno que fuera excesivamente listo como Lily, o tan creativo como James.
Sello de Bloqueo de Pensamiento Independiente: No sería bueno, si fuera autónomo.
Colocó una sala en la casa de los Dursley, para que no fueran amables con el chico. No sería bueno si el niño recibiera cariño, o si se encariñaba demasiado con el Mundo Muggle. Él debía de ver el Mundo Mágico y a él (Albus Dumbledore), como su salvación, era mejor así, que se sacrificara por el Mundo Mágico, cuando llegara el momento adecuado.
Pero la débil magia de los hombres, jamás podría contra la magia que poseían los Reyes, pues eran criaturas mágicas, millones de veces más poderosas, que, por ejemplo: los Dragones o las Mantícoras. La esencia de la Reina Zorra, la cual estaba aún aferrándose al espíritu de Harry, entró en vigor, lo mejor que pudo, aún estaba "dormida" y, a medida que Harry creciera y viviera, podría actuar más, y a mayor grado, incluso, podría llegar a comunicarse con el niño.
Así, Harry pasó lentamente 11 años en la casa de los Dursley.
Vernon era un hombre el cual temía a todo aquello que se salía de lo normal.
Su esposa Petunia, era la hermana Muggle de Lily Potter, Petunia creció teniéndole celos a su hermana, y vio a Lily en los ojos de Harry.
La vida de Harry, en esa casa era extraña: un día eran tanto su tío como su tía, quienes le golpeaban y maltrataban. Al otro día, su tía podía darle algo más que solo un pan para comer.
Si sacaba buenas notas en el colegio, lo golpeaban. (Lo mismo si sus notas eran mejores que las de su primo Dudley)
Si se quejaba de tener que cortar el césped y regar las plantas, lo golpeaban.
Así mismo, siendo aquel el día de cumpleaños de Dudley, tuvo que cocinarles el desayuno, a sus tres familiares. Harry había aprendido a cocinar, regar las plantas, fregar los platos, usar la lavadora, la escoba, el trapeador, entre otros muchos quehaceres. Si no los hacía, era golpeado o insultado.
A veces, era golpeado incluso si hacía todo bien.
En ocasiones, aquellos golpes, lo habían llegado a dejar inconsciente y al borde de la muerte, cosa que había ayudado, a liberar (al menos levemente), parte de su magia, filtrándola por entre los sellos de Dumbledore. Había ocurrido tantas veces, que la magia suficiente se filtró (o incluso un poco más), llegando a tener Harry casos de Magia Accidental, cosa que lo había ayudado a curarse; o a cambiar a azul, la rubia peluca de su calvo maestro; o esto mismo lo había ayudado a dar un gran salto, un día que la pandilla de su primo lo había estado persiguiendo, para golpearlo.
―Bien ―dijo Vernon Dursley ―Es hora de irnos al zoológico. Muchacho...
Harry suspiró. ―Ninguna cosa rara, o estaré encerrado hasta navidad en la alacena, lo sé. ―Tío Vernon asintió enérgicamente, sintiéndose conforme.
Junto a Dudley y Harry, fue Piers uno de los mejores amigos de Dudley, quien también lo golpeaba a veces.
La magia personal de Harry, tras haber sido filtrada, le había cambiado la vida, y las personas se habían mostrado más amables con él: en una ocasión un extraño anciano lo había saludado en el mercado.
Tras llegar al Zoológico empezaron viendo a las aves, luego los tigres, panteras, y leopardos. Cuando fueron a la zona de los zorros, Harry juró que los dos zorros le hicieron una venia, pasó algo similar con los lobos e hienas.
Extraño.
Cuando Dudley y Piers compraron pizzas, la vendedora, con una cara amable, le regaló una pizza del sabor que el niño quisiera, completamente gratis.
Después de terminar de comer, entraron en la zona de los reptiles: Era oscuro y hacía frio, las serpientes estaban detrás de vidrieras iluminadas a lo largo de las paredes, toda clase de serpientes y lagartos se arrastraban y deslizaban por las piedras y troncos.
Dudley y Piers encontraron que las cobras venenosas y pitones parecían estar dormidas, y las encontraron muy aburridas.
―Haz que se mueva ―pidió Dudley a su padre, al ver una serpiente cuya "espalda" era de color gris azulado oscuro, su vientre era rojo y alrededor del cuello era blanco. Vernon golpeó el vidrio, pero la serpiente no se movió. ―Esto es aburrido.
Harry se aproximó y leyó la descripción de la serpiente, mientras pensaba que era sumamente bella, por sus colores: «Culebra de Bufanda, Estados Unidos», decía en el letrero ―Odio estar encerrada ―dijo la serpiente, mientras hacía varios movimientos.
―Sé lo que se siente ―contestó Harry. Se sentía viva, ante un hablante humano, pues estos eran muy curiosos y raros.
―Dudley, Sr. Dursley vengan a ver a la serpiente ―gritó Piers, asustando a Harry ―Miren lo que está haciendo.
Harry fue golpeado por su primo, tirándolo al suelo, junto a sus lentes. ― ¿Qué dices que hace, Piers? ―preguntó Dudley, mientras que Harry usaba magia accidental, y el vidrio desaparecía, ambos niños perdieron su punto de apoyo cayendo dentro de la jaula y la serpiente salió reptando.
―Gracias. Algún día, voy a pagártelo ―dijo la serpiente, mientras se iba.
― ¿Y el vidrio? ―preguntó el encargado, sin prestar atención a los gritos, de las visitantes, que esquivaban a la serpiente, la cual no les prestaba atención. ― ¿Qué pasó con el vidrio? ―Piers y Dudley estaban levantándose, cuando Vernon fue a intentar ayudar a su hijo, se encontraron con que el vidrio se había materializado de la nada, quedando ambos niños atrapados. Aunque no entendieron el cómo, rápidamente, varios encargados, lograron actuar y liberar a los niños. Cuando volvieron al coche, Piers contó que Harry había hablado con la serpiente, Piers se fue, llegaron a la casa, pero Harry corrió y se encerró en la alacena, antes de que tío Vernon, pudiera decir algo. Salió cerca de las 21:56, comiéndose una bolsa de frituras y una salchicha.
Volvió a su cama, pero no pudo quedarse dormido, inmediatamente. Cuando era más pequeño, soñaba con que algún día, algún pariente desconocido, llegaría y lo sacaría de ese infierno.
Quizás eso jamás pasaría.
Pero el destino de Harry Potter, era otro.
Él era especial, sus once años estaban cerca, y con eso, un mundo desconocido se abriría ante sus ojos, un mundo lleno de oportunidades, sin igual.
Y ese nuevo destino, comenzaría en un castillo, donde una mujer se encontraba firmando unas cartas.
Las cartas que revelaban a los padres, la existencia del Mundo Mágico, al cual sus hijos pertenecían.
Entre esas cartas, la maestra McGonagall, vio una en específico.
Señor H. Potter.
Alacena Debajo de la Escalera.
Privet Drive, 4.
Little Whinging.
Surrey.
― ¿Alacena debajo de la escalera? ―por un momento, fue como si las palabras perdieran sentido. Como si ni siquiera supiera hablar inglés. Entonces, algo hizo "clic" ― ¡¿Qué está haciendo un niño, viviendo en una Alacena?! ―chilló horrorizada, agarró la carta, guardó las demás y salió hacía la oficina de su jefe, el director, Albus Dumbledore, siendo únicamente detenida por una gárgola, la cual tenía la misma funcionabilidad, que la gárgola de Ravenclaw. ―Grageas de Sabores ―la gárgola hizo que la pared se desvaneciera, y dejó ver unas escaleras que ascendían, hasta una oficina, donde había un anciano de larga barba blanca, junto a un ave Fénix, ambos le miraron.
― ¿Pasa algo, Minerva?
―Así es, Albus ―dijo la mujer, tratando de controlar sus emociones, mientras le enseñaba la carta. ―Según está aquí escrito, el señor Potter, está viviendo, en una alacena.
―Minerva, no puede ser tan malo...
― ¿No puede serlo? ―preguntó ella con cierto enfado. Albus tragó saliva ―Albus, estamos diciendo que hay un niño, a saber, en qué situación, durmiendo en una alacena. Se lo debo a James y Lily ―estiró la mano hacía él ―Entrégame la llave de la bóveda. Voy a entregarle yo misma la carta, y a llevarlo al Callejón.
Albus comenzó a argumentar, que Hagrid podría hacerse cargo, y que solo enviara la carta. Pero Minerva se negó en redondo. Luego, el director trató de argumentar, que ella aun debía de firmar las cartas, y que seguramente el niño estaría celebrando su cumpleaños, que no debía de interrumpirlo, pero Minerva no estaba para juegos y, afortunadamente, el hombre reconoció, los gestos en el rostro de su amiga. Suspiró derrotado y entregó la llave.
Pero él, aun no sabía lo que se desataría, con esta sencilla acción.
-HP&BR-
Eran las 7:00 am. Puntual, como un reloj, Minerva llegó a la casa de los Dursley, viendo salir a Vernon, Petunia y Dudley, y subir a ese medio de transporte Muggle, grande y cuadrado. La mujer, apenas y tuvo tiempo de pasar a su forma de gata, para luego acercarse a la casa, y volver su cabeza, en busca de los Dursley, los cuales se fueron muy lejos. La gata, volvió a su forma humana y llamó a la puerta, siendo esta abierta por Harry Potter. Un niño delgado, bajo de estatura, de cabello negro largo hasta el cuello y de ojos verdes, siendo protegidos por unas gafas. En la frente del niño, vio una cicatriz con forma de rayo.
― ¿En qué puedo ayudarla, señora? ―preguntó el niño.
―Soy Minerva McGonagall, busco a Harry Potter, joven ―dijo Minerva ¿acaso era él? Tenía el cabello negro y los ojos verdes... sus ropas le quedaban grandes, su rostro y cuerpo eran delgados y pequeños.
―Soy yo, señora ―dijo el niño― ¿En qué puedo ayudarle?
―Esto es para usted ―dijo la mujer, entregándole la carta a Harry.
Señor H. Potter.
Alacena Debajo de la Escalera.
Privet Drive, 4.
Little Whinging.
Surrey.
Harry se sorprendió bastante, ante lo que estaba escrito en la carta, pues era información muy exacta sobre él, miró a la mujer, la cual le ofreció una sonrisa y él abrió la carta.
Querido Señor Potter.
Tenemos el placer de informarle, que dispone usted, de una plaza en el colegio Hogwarts, de Magia y Hechicería.
Por favor, observe la lista de equipo, y los libros necesarios.
Las clases comienzan el 1 de septiembre.
Muy cordialmente.
Minerva McGonagall.
Subdirectora.
Harry asintió, ante el contenido de la carta, dio paso a la carta de los materiales.
―Profesora... yo... no creo que mis tíos me vayan a dar dinero para comprar todo esto, ¿sabe? ―dijo el niño ―Creo... no. Estoy seguro, de que, al enterarse, no me dejarían salir de la casa.
―Sus tíos sabes que usted y su madre, fueron magos. También su padre lo era ―dijo Minerva, comenzando a enfadarse.
― ¿Usted conoció a mis padres? ―preguntó el niño sorprendido.
―Ellos asistieron a Hogwarts. Mientras que su madre era lo que llamamos "hija de Muggles", es decir: hija de personas sin magia. Su padre era un mago Sangre Pura ―dijo Minerva, para luego serenarse.
― ¿Dónde podemos comprar todo esto, profesora? ―preguntó Harry, volviendo a leer la carta.
―Venga conmigo ―dijo ella, mientras salían de la casa y se paraban en el andén, la mujer sacó y levantó su varita mágica, un minuto después, apareció un bus azul, el cual decía en los laterales "Bus Noctambulo".
Un joven de cabello castaño, permitió pasar a la profesora McGonagall y a Harry, la profesora le compró a Harry una taza de chocolate, el niño dio una sonrisa muy tímida. Esto preocupó profundamente a la mujer, pues, la más mínima muestra de cariño, Harry no sabía cómo responder a eso, dando solo un pequeño "gracias".
Harry estaba roto, no sabía cómo responder, ante la más mínima muestra de cariño. El nerviosismo de Harry, hizo que se lanzara el cabello hacía atrás, dejando ver su cicatriz, siendo reconocido por el ayudante el Autobús Noctambulo, quien le dijo al conductor, el cual arrancó a gran velocidad, para llevar a Harry y a Minerva, al Caldero Chorreante, en un minuto (o menos).
―Bien señor Potter ―dijo Minerva, cuando se bajaron del bus ―Para ir al Callejón, debemos de ingresar en ese bar.
― ¿El que dice "Caldero Chorreante"? ―preguntó Harry.
―Sí ―dijo ella, mientras ambos caminaban hacía el negocio. Una vez dentro, fueron saludados por el encargado, Minerva logró evitar que Harry fuera saludado por cientos de personas, al pedirle no presentarse, y solo caminar, hasta una puerta, la cual daba un callejón sin salida ―Recuerde esto, para cuando tenga su varita, señor Potter ―la vio golpear un ladrillo ―tres arriba y dos horizontales ―debe golpear estos dos ladrillos ―en eso, la pared se abrió hacía los lados ―Bienvenido al Callejón Diagon, señor Potter.
Avanzaron, teniendo a cada lado toda clase de tiendas: tiendas de artículos de pociones, de calderos, de lechuzas, tiendas de ropa, de telescopios, de montañas de libros, pergaminos y plumas, redomas que parecían ser de laboratorio, finalmente, Minerva se detuvo y ahora, estaban ante un edificio un poco tambaleante de mármol, había unos cuatro escalones y dos Trolls protegían la entrada, Harry saludó con la mano.
―Vaya: un mago que conoce el honor ―dijo el Troll.
Entraron, se acercaron a un Goblin.
― ¿Qué desean? ―preguntó gruñón.
―Este, es el señor Harry Potter, deseamos sacar dinero de su cámara ―dijo Minerva.
― ¿Tienen la llave? ―preguntó el Goblin. Minerva asintió y le entregó la llave, el Goblin se detuvo y acercó la llave a Harry, subiendo y bajando la llave, continuamente. El Goblin, les pidió pasar por detrás de una mesa, ese Goblin los guio por un pasillo, hasta otro pasillo, el cual estaba lleno de puertas, hasta una puerta con el nombre Ragnok.
― ¿Qué ocurre? ―preguntó otra voz: Ragnok.
―Hay alguien que dice ser Harry Potter ―dijo el Goblin que los acompañó.
―Que entre ―gruñó Ragnok. Harry apretó la mano de Minerva, debido al miedo que le provocaba esa voz, entraron, mientras la mujer acariciaba la mano del niño, para calmarlo. Ese otro... Goblin, se parecía al que los atendió ―Entonces... dices ser Harry Potter.
―Lo soy, señor. ―Contestó Harry.
―Yo soy Ragnok. Soy y he sido el banquero de los Potter, por más de cinco siglos ―dijo Ragnok, quien enseñó una hoja, y una daga de hoja negra ―Este, es un simple hechizo de genealogía. Si eres realmente un Potter, o si acaso, has sido adoptado, por ellos... se mostrará en esta hoja ―le ofreció la daga ―tómala, corta la palma de tu mano, y deja cinco gotas de sangre, caer en esta hoja ―Harry, lo hizo sin dudar, las cinco gotas de sangre cayeron en la hoja, y un símbolo rúnico apareció en la hoja.
Nombre: Harrison Daniel Potter Evans.
Edad: 11 años.
Abuelo Paterno: Fleamont Potter.
Abuela Paterna: Euphemia Potter. (Deneuve)
Abuelo Materno: Jonathan Evans.
Abuela Materna: Katherine Evans.
Padre: James Charlus Potter.
Madre: Lily Jocelyn Evans.
Padrino: Sirius Black.
Madrina: Amelia Bones.
Sello de Bloqueo de Magia, colocado por: Albus Dumbledore.
Sello de Bloqueo de Inteligencia, colocado por: Albus Dumbledore.
Sello de Bloqueo de Aprendizaje, colocado por: Albus Dumbledore.
Sello de Obediencia, colocado por: Albus Dumbledore.
Sello de Obediencia, colocado por: Molly Weasley.
Contrato de Matrimonio con Daphne Greengrass. Firmado por: James Charlus Potter, Lily Potter y Evelyn Greengrass.
Contrato de Matrimonio con Susan Bones. Firmado por: James Charlus Potter, Lily Potter y Amelia Bones.
Contrato de Matrimonio con Ginevra Weasley. Firmado por: Albus Dumbledore y Molly Weasley.
Minerva estaba en shock, ¿qué había hecho Albus, ¿Por qué había Albus Dumbledore, de sellar al último Potter, al salvador del Mundo Mágico?, ¿Por qué se había autonombrado como el tutor de Harry Potter, cuando lo había mandado a vivir con sus despreciables tíos?, ¿cómo se había atrevido a firmar un matrimonio entre el joven y la última de los Weasley?
―Señor Ragnok ―dijo Harry― ¿Hay alguna forma, de eliminar estos contratos, y los sellos?
El duende le ofreció una sonrisa ―La magia familiar, es misteriosa, y.… poderosa, si usted invoca su magia, además de algo de ayuda de Gringotts, podríamos eliminar estos sellos. Así mismo, si uno de los involucrados en el matrimonio, no está de acuerdo, puede ser invalidad. Sin embargo, por parte de los sellos, no será fácil.
― ¿Hay forma de eliminar el contrato entre Ginevra Weasley y yo, pero que solo nosotros lo sepamos? ―preguntó Harry.
―Por supuesto ―dijo Ragnok, el cual sacó otro pergamino y escribió en él, luego pidió la firma e iniciales de Harry, en ciertos espacios. El pergamino fue recubierto por un aura violeta― ¿Desea usted, señor Potter que los involucrados sean notificados?
―Prefiero que se lleven la sorpresa ―dijo Harry ―Por cierto, ¿cómo puedo sacar dinero de mis cámaras?
―Eso es sencillo ―dijo Ragnok, el cual entregó una bolsa azul ―Solo piense en la cantidad de Knuts, Sickles o Galeones, que quiera sacar.
―Gracias ―dijo Harry, el cual fue guiado por Ragnok a una habitación, donde este habló en Duendigonza, con otros Goblin, los cuales le entregaron a Harry una bebida, diciendo que eso diluiría los sellos, muy lentamente. Harry no dudó en beber, aunque no sintió nada, decidió confiar en el Goblin, mientras se retiraba junto a su futura profesora, subiendo y volviendo al hall del banco, para luego salir ―De acuerdo profesora, ¿Qué deberíamos de hacer primero?
―Primero: vamos a comprar sus túnicas, después vamos a comprar un baúl, compraremos las redomas y los libros, y finalmente su varita y mascota ―dijo la profesora McGonagall. Harry asintió.
La primera parada, fue donde Madame Malkin, donde conoció a un chico de cabello rubio, con el cual no es que se llevara ni bien, ni tampoco mal, ni siquiera supieron el nombre del otro, solo que irían a Hogwarts. Tras pagarle a Madame Malkin, por más que solo los uniformes de Hogwarts (también pidiendo Harry, un guardarropa); salió y se encontró con Minerva, quien lo esperaba en una tienda de baúles, comprando Harry un baúl de seis compartimientos.
―Uno para los libros, otro para pergaminos, uno para las botellas de tinta y plumas, otro para la ropa, otro para los implementos de pociones, uno más para el telescopio. ―explicó Harry, su profesora estuvo de acuerdo con tal disolución de su futuro alumno. Ya con el baúl a la mano, fueron a la tienda de libros de Flourish & Blotts, donde la profesora McGonagall, le dio una sonrisa, y enseñó los libros que Harry necesitaría.
Libro Reglamentario de Hechizos, de Miranda Goshawk.
Una Historia de la Magia, de Bathilda Bagshot.
Teoría Mágica, de Adalbert Waffling.
Guía de Transformaciones para principiantes, de Emeric Switch.
Mil Hierbas y Hongos Mágicos, de Phyllida Spore.
Filtros y Pociones Mágicas, de Arsenius Jigger.
Animales Fantásticos y Donde Encontrarlos, de Newt Scamander
Las Artes Oscuras. Una Guía para la autoprotección, de Quentim Trimble.
Con tales compras realizadas (+ un libro sobre "las costumbres de los Magos Ingleses –versión actualizada–"), guardaron todo en el baúl.
―Luego de esta compra, recogeremos su ropa y luego, iremos a comprarle una mascota ―informó McGonagall, Harry asintió, mientras le llevaba hasta una tienda la cual se veía muy antigua.
«Ollivander: Fabricantes de varitas, desde el 382 a.C.»
Era una tienda estrecha, con cientos de varitas, cada uno en su caja correspondiente. Escucharon una cortina correrse, y vieron a un hombre de cabello y ojos grises. ―Bienvenidos ―dijo el hombre ―Soy Garrick Ollivander. Se bienvenida, Minerva. Abeto, Fibra de Corazón de Dragón, nueve pulgadas. Oh, y usted debe de ser, el señor Potter ―no era una pregunta ―tiene el cabello de su padre y abuela, ¡y los ojos de su madre!, parece ser que fue ayer, cuando vinieron a conseguir sus varitas ―sonrió con un aire melancólico ―James Potter tuvo una varita de Caoba, 28 centímetros y pelo de unicornio y su madre... Sauce, 26 centímetros, fibra de corazón de dragón. ―Ollivander, comenzó, entregándole una varita de Pluma de Fénix y Acebo, la cual Harry soltó como si le quemara, cosa que sorprendió al hombre. ―Tendré que avisarle de esto a Dumbledore ―pensó el hombre, antes de comenzar a entregarle, una varita tras otra, con las varitas #564 y #867, sacando chispas ―Creo que tenemos una respuesta positiva, por parte de Ébano, una varita para el combate y la transformación. Es feliz en las manos de aquellos que tienen el coraje de ser ellos mismos. Con frecuencia no conformista, altamente individual o cómodo con el estado de ser un extraño. El dueño se aferrará a sus creencias, sin importar la presión externa, y no se deje llevar ligeramente de su propósito. ―Ollivander levantó una parte de su mostrador, dejándolos pasar hacía la parte trasera del mismo, lo siguieron hasta su centro de trabajo ―Bien, señor Potter, por favor parece en ese círculo rúnico ―pidió Ollivander, señalando un circulo de figuras, que luego Harry descubriría que eran runas. Luego de algunos segundos, las runas brillaron y un cuerno se alzó. ―Cuerno de Bicornio: efectivo para la Transformación, son magos de mucho carácter, buenos instintos y perspicaces, este núcleo producirá una varita que realizará todo tipo de encantamientos y maldiciones, de forma dramática pero rápida. Es un núcleo buscado por los Mortífagos, por ser útil en la magia oscura.
― ¿Cuánto le debemos, señor Ollivander? ―preguntó Minerva, mientras veía un objeto muy pequeño (el trozo de cuerno de bicornio) ser introducido en una varita previamente tallada.
―Solo 12 Knuts, pues es menos del trabajo ordinario que debo hacer ―dijo el hombre, mientras entregaba la varita, la cual recubrió a Harry con un aura dorada.
―Gracias ―dijo Harry, mientras se retiraba.
Ollivander comenzó a rebuscar un poco, hasta encontrar un pergamino: Sr. Dumbledore. El Señor Potter y la Profesora McGonagall, han estado aquí. La varita de Acebo y Pluma de Fénix, no ha reaccionado con el señor Potter, su magia ha rechazado la varita. ATTE.: Ollivander.
Minerva le compró una lechuza, además de un pastel de hojaldre y pollo, a Harry, mientras volvían a la casa de los Dursley, finalmente, antes de que el niño tuviera que entrar en la casa de los Dursley, la mujer le entregó al niño, un billete de tren.
―Ve a King Cross. Una vez allí, lánzate contra el pilar entre los andenes 9 y 10, no vas a golpearte, pues los magos pueden atravesarlo, para ir a la... sección mágica del King Cross, allí, verás el Expreso de Hogwarts ―explicó Minerva. Harry asintió.
―Gracias por todo, profesora McGonagall ―dijo el niño, mientras volvía a su hogar.
En los días anteriores a iniciar las clases, Harry conversaba con Minerva, ya fuera que él mandara a su lechuza Hedwig, o que ella fuera a Surrey, y ambos entraran a una casa la cual estaba desocupada, donde la mujer era asaltada por preguntas de todo tipo, por parte de su alumno, quien, en esos momentos, se parecía mucho a Lily, a pesar de su apariencia, que recordaba más bien a James. Entre esas conversaciones, estuvo el Callejón Diagon.
Cuando llegó el 1 de septiembre, sin decir nada a los Dursley, Harry Potter salió a la calle, tomó el Autobús Noctambulo, y lo usó para ir King Cross, para luego lanzarse contra el pilar del andén 9 ¾, sin prestar atención a una numerosa familia pelirroja.
