Harry Potter pertenece a JK Rowling.
DC y Marvel, pertenecen a sus respectivos fundadores.
Harén de Harry Potter.
Brujas: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil, Pansy Parkinson y Susan Bones.
DC: Koriand'r AKA Kori Anders AKA Starfire y Komand'r AKA Koral Anders AKA Blackfire. Eva Doe AKA Hawkgirl.
Marvel: Jean Grey AKA Fénix. Anna Marie D'Ancanto AKA Rogue. Sue Storm AKA Invisible Girl.
03: Trenes, Sombreros, Pociones y Noticias.
Hace 11 años, un bebé cayó en una nave espacial, en un campo de trigo en Kansas. El niño se llamaba Kal-El, fue rebautizado como Clark Kent, por sus padres adoptivos.
Hace 11 años, un bebe inglés, perdió a sus padres, por una profecía. El niño se llamaba Harrison Daniel "Harry" Potter Evans.
Al atravesar el muro, sin ser dañado, Harry apenas y pudo frenar, escuchó unas risas, y vio a tres chicas de togas verdes, y a una niña de cabello castaño con ropas "Muggle", la cual subía cabizbaja al tren. Sin perder tiempo, él también subió al tren, y decidió irse a uno de los últimos vagones.
―Disculpa, ¿puedo sentar aquí? ―preguntó el niño pelinegro, recibiendo un asentimiento de la niña de cabello castaño y ojos marrones. El niño le ofreció una sonrisa, sacó el libro de Historia de la Magia y colocó en la parte superior, su baúl.
―Soy... Soy Hermione. De primer año ―dijo ella.
―Soy Harry, también este es mi primer año ―dijo él, se dieron un apretón de manos, mientras se ponía a leer el libro.
―D... Disculpa la pregunta ―susurró ella, él le miró por encima de sus lentes, ofreciéndole una sonrisa y asintiendo, para que preguntara― ¿Cuándo eras pequeño, realizaste mucha Magia Accidental?
Harry suspiró, se pasó una mano por la nuca, e incluso tuvo un escalofrío. ―Sí. Ahora que lo pienso, detenidamente, hice mucha magia accidental. Cuando iba al Colegio Muggle, en una ocasión, hice que la peluca de mi profesor, se volviera azul ―la niña parecía imaginarlo, y se cubrió la boca, para reírse. ―En otra ocasión, un grupo de... buscapleitos me perseguían, creí que solo saltaría una cerca, pero terminé dando un salto muy alto y llegué al techo de la cafetería.
―Bueno, en una ocasión, unas chicas de varios grados por encima del mío, me molestaban, por mis dientes delanteros, los cuales son grandes y.… por mi cabello. Entonces, hice que sus uniformes se transformaran en chocolate ―dijo ella, riéndose. Harry lanzó una carcajada divertida ―En otra ocasión, era... molestada, por esas mismas niñas y… bueno... yo... de alguna forma hice que... cientos de aves se liberaran, ¿sabes?
La mirada y el rostro tranquilo de Harry, adquirieron pronto, una sonrisa maquiavélica. ― ¿Las picotearon? ―ella asintió ―Bueno... hace pocos días, tuve un... incidente muy parecido ―el tono de Harry, denotaba algo de miedo al recordarlo ―Fue en el ambiente de los reptiles, del zoológico, era el cumpleaños de mi primo, y fuimos junto a un amigo suyo, entonces... de alguna forma yo... ―la puerta se abrió, encontrándose con una niña de cabello rojo y ojos castaños.
―Hola, disculpen ¿puedo sentarme aquí? ―dijo la niña.
―Claro no hay problema ―dijeron ambos, ayudando a la niña, con su baúl, pero lo colocaron debajo de las sillas, y ella se sentó junto a Hermione.
―Es un placer, soy Susan Bones.
―Soy Hermione Granger.
―Soy Harry Potter.
Los ojos de Susan se abrieron, casi tanto como su boca.
― ¡Oh, claro! ―dijo repentinamente Hermione― ¡Ya decía yo, que tu nombre me sonaba de algo, Harry! ―Hermione entonces, bajó (gracias a la emoción que sentía) su baúl, ella sola y lo abrió, sacando un libro llamado Harry Potter y La Lámpara de la Memoria. Al ver semejante libro, lanzó una carcajada leve.
―Déjame adivinar: ¿dice aquel libro, que soy un grandioso mago, que he salvado a varias personas, o algo así? ―fue la pregunta de Harry, la chica asintió sonriente ―Los vi cuando fui a Flourish & Blotts, hay varios de esos, pero... todos son falsos ―Hermione y Susan lo miraron, si se podía... su semblante se volvió más serio, suspiró, antes de explicar. ―Viví con la hermana Muggle de mi madre, y su esposo, ambos, junto a mi primo Dudley, son casi como Muggles de la Edad Media, saben sobre la magia, pero la odian. Trataron de ocultarla de mí, hasta... hasta que la Profesora McGonagall llegó y ella tuvo... ella me explicó todo, sobre el Mundo Mágico.
La Señora del Carrito pasó, compraron comida, (pero especialmente dulces), su nueva conocida: Susan Bones, les contó sobre el Wizengamot, gracias a los vastos conocimientos de Hermione, pudieron comprarle con la Cámara de los Lores, del Parlamento Ingles.
―Diez Familias, fundaron el Wizengamot: los Bones, los Longbottom, los Greengrass, los Nott, los Peverell, los Parkinson, los Abbott, los Rosier, los Black y los Potter. ―explicaba Susan. ―Junto a estas diez familias, están el líder de Magos del Wizengamot (que actualmente es el director de Hogwarts: Albus Dumbledore) y el Ministro de Magia (actualmente es Cornelius Fudge).
Luego de eso compararon un poco el mundo mágico con el Muggle, antes de cambiar el rumbo de la conversación como solo los niños podían.
Pronto estaban conversando sobre su niñez, su casa, vivir en el mundo Muggle era completamente opuesto a vivir en el mundo mágico, los unos tenían electricidad, los otros, fuego mágico, pero cosas básicas para vivir no era lo único diferente, mientras Hermione había aprendido a montar bicicleta, Susan había aprendido a volar escobas.
La conversación siguió cambiando de un tema a otro, reforzando esa primera u tentativa amistad entre los tres chicos.
El viaje siguió, Susan y Hermione, salieron del vagón para que Harry se colocara el uniforme de Hogwarts, y él hizo lo mismo que ellas. Finalmente llegaron a las inmediaciones del colegio, teniendo los alumnos que descender del tren, en medio de ese descenso, Harry no supo al 100% lo que pasó, pero fue como si su instinto, le hubiera gritado que se girara, atrapando a una chica rubia, (de su edad) en el aire, y colocándola en el suelo, la chica se disculpó con él.
Después de eso caminaron unos pocos metros hasta acercarse a un enorme hombre, era más alto que cualquier otra persona que hubieran visto antes.
―Los de primer año, por favor vengan. ―Pidió un hombre, su cabello negro enmarañado y barba también larga, vestido con una túnica café, una vez reunió a todos los primeros años les hizo un gesto para que lo siguieran – Vean donde pisan, este camino no es el más estable, síganme.
Caminaron lentamente por un camino de lodo repleto de orificio y piedras, mas de una vez Harry tuvo que ayudar a Hermione y Susan a estabilizarse y no caer, lo extraño es que el no tuvo ningún problema con el camino, como si supiera exactamente donde debía pisar y donde había alguna piedra que podía afectar su estabilidad.
Giraron en un grupo de arboles y el camino se abrió súbitamente dándoles la primera mirada de Hogwarts en la cima de un acantilado, el aliento se quedo en su garganta ante la magnifica vista y mas de uno de los niños dio un prolongado ¡Oh!
―Por favor, solo cuatro por bote ―Murmuró Hagrid apuntando a los botes en el lago negro, todos asintieron, en el bote donde iba Harry, se sentaron Hermione, Susan y un chico llamado Neville Longbottom, el cual casi pierde su sapo Trevor. Tras un corto viaje, llegaron al otro lado del lago, junto a todos los botes, bajándose y haciendo una fila, Hagrid llamó a puerta, y una mujer de cabello negro recogido en un moño, ojos verdes, gafas de medialuna y una túnica verde, atendió a la puerta ―Los alumnos de primer año, profesora McGonagall.
―Gracias Hagrid, yo los llevaré desde aquí ―el hombre asintió y los niños se acercaron ―Por favor, hagan una fila ―todos obedecieron al instante. Harry escuchaba una voz tararear una dulce melodía, se preguntaba si todos lo escuchaban, si todos sentían la magia del colegio, envolviéndolos, como un cálido abrazo ―Sean bienvenidos a Hogwarts. El banquete dará comienzo dentro de algunos instantes, pero primero, serán seleccionados en una casa. El estandarte de Gryffindor es la Valentía. El de Slytherin es la Astucia. De Ravenclaw la Inteligencia y de Hufflepuff el Trabajo Duro. Cada casa, ha tenido sus grandes magos y brujas, cada casa, tiene su noble historia. Los miembros de vuestra casa, serán vuestra familia, sus logros otorgarán puntos a sus casas, sus errores restarán dichos puntos. Y, al final del año, aquella casa con más puntos, recibirá: La Copa de la Casa. ―Todos pasaron al que la profesora McGonagall llamó "El Gran Comedor", haciendo una fila y vieron que al frente, ante la mesa de los profesores, había una silla y sobre esa silla, había un viejo sombrero de mago que canto una extraña canción para asombro de los nuevos alumnos.
Uno por uno, fueron llamados al frente:
Abbott Hannah y Susan, fueron a Hufflepuff.
Terry Boot a Ravenclaw.
Lavender Brown a Gryffindor.
Millicent Bulstrode a Slytherin.
Seamus Finnigan a Gryffindor.
Hermione a Ravenclaw.
Poco a poco, fueron quedando menos. La chica a la cual Harry auxilió, al descender del Expresso (cuyo nombre era Daphne Greengrass) fue a Slytherin.
Longbottom... Moon... Nott... Parkinson (a Harry se le hizo bonita) ... las gemelas Patil (la gemela que fue a Ravenclaw, recibió la atención de Harry, esa chica era... peculiar)
―Potter, Harry.
El pelinegro, caminó hacía el frente, mientras escuchaba murmullos, a su alrededor.
― ¿Dijo Harry Potter? ―preguntó un joven.
― ¿Es Harry Potter? ―preguntó otro, mientras veían al chico caminar hacia el frente. El chico se sentó, recibió mucha atención de los Sangre Pura y Mestizos.
«Valentía, determinación e ingenio, tienes rasgos de Slytherin y Gryffindor, eres un caso curioso, Harry Potter, ¿A dónde quieres ir?» dijo el Sombrero.
―La profesora McGonagall, me ha ayudado, ¿sabes?, sin ella yo no estaría aquí...
«¡GRYFFINDOR!» gritó. La mesa escarlata y dorado lanzó gritos de júbilo y aplausos. Harry se sentó junto a Neville y Parvati, mientras dos gemelos pelirrojos gritaban una y otra vez que consiguieron a Potter.
Cuando todos estuvieron ordenados, el profesor Dumbledore les permitió comer, cantaron el himno del colegio y después, el profesor les advirtió sobre el Bosque Prohibido. No se podía hacer magia en los recreos, ni en los pasillos. El lado derecho del pasillo del tercer piso, estaba prohibido (a menos de que desearan morir).
Los de Gryffindor tomaron camino, hasta la torre Este, donde se detuvieron ante un retrato viviente de una mujer regordeta vestida como si fuera a una gala, la contraseña era Caput Draconis, los niños iban en el lado derecho, y las niñas en el izquierdo. Pero, antes de poder ir a sus respectivas habitaciones, la profesora McGonagall, pidió a los de primer año, esperar.
―Por segunda ocasión, se los digo: sean bienvenidos a Hogwarts. ―Dijo la maestra, mientras agitaba su varita, y todos atrapaban en el aire, un papel que apareció. ―Este es vuestro horario.
― ¿Nuestra primera hora será de Pociones con los Slytherin? ―Gruñó Ronald Weasley, y todos lo escucharon muy claramente.
―Gryffindor, representa la caballerosidad, en cuanto a todo Hogwarts. Quiero que todos demuestren, que pueden alcanzar un alto estándar ―dijo McGonagall ―Ahora, por favor, todos tomen camino hacía sus habitaciones, es bastante tarde.
Todos se retiraron, se saludaron entre ellos, pero Harry no prestó atención a nadie, ni él se la prestó a aquel chico de cabello rojo, que parecía querer congeniar con él, solo se retiró a descansar.
A la mañana siguiente, Harry se levanto mas descansado que nunca, la cama ciertamente era mejor que su armario, pero la magia que podía sentir proviniendo del castillo mismo, como si estuviera vivo, era aun mas reconfortante que cualquier otra cosa que hubiera sentido antes.
Se levanto con ganas de comenzar su día, aun era temprano gracias al horario impuesto por los Dursley el siempre se levantaba temprano, se ducho y se vistió rápidamente, bajo corriendo las escaleras ignoro a los pocos alumnos ya despiertos y paso el retrato de la Dama Gorda y caminó rápidamente por los pasillos del castillo.
Por suerte para él, no fue difícil encontrar el Gran Comedor. Se sorprendió cuando Hermione y Susan ya estaban allí hablando sentadas en la mesa de Hufflepuff, aunque la castaña pertenecía a Ravenclaw.
Por las reacciones de los alumnos la noche anterior no parecía que alumnos de una Casa se reunieran con los de las otras.
Sonriendo saludo a sus amigas y se sentó junto a Hermione, enseguida comenzó a reunir comida para poder desayunar. Pero la sorpresa del día llego un poco mas tarde cuando las lechuzas empezaron a entrar por algún lado llevando ellas el periódico.
– Para que te entreguen el diario necesitas una suscripción – respondió Susan a la pregunta de Hermione – no es muy cara, diez hoces.
La castaña asintió haciendo una nota mental para suscribirse, así como recomendarles a sus padres que lo hicieran, de esa manera sabrían un poco mas sobre este nuevo mundo que se les abría y del que no podían ser parte como su hija.
Mientras tanto Harry le pidió a Susan prestado el periódico cuando vio una nota que le intereso.
Profeta Vespertino.
Ataque de Índole Terrorista (sigue sin saberse, si es obra Muggle o Mágica), contra King Cross.
A las 4:00am. Una explosión a gran escala, se ha presentado en el lugar.
El Ministerio de Magia, ha enviado Aurores de Élite, los cuales han confirmado, que hay remanentes de magia.
El capitán Auror: Shacklebolt, ha aclarado al Profeta "Hemos encontrado rastros de magia, de las maldiciones Confringo y Reducto, pero no parecen ser suficientes, para causar un daño tan grande como este. Estamos sospechando, que podrían ser Terroristas Muggle"
El día comenzó de forma caótica, mientras mas se llenaba el Gran Salón más se podía escuchar sobre el atentado contra la estación.
―Sé que a todos les preocupan estas noticias ―dijo Minerva, poniéndose de pie ―Pero les pido, no se preocupen. Incluso si la estación King Cross, no está finalizada, para las vacaciones de Yule, se usará la estación Charing Cross. Pueden estar tranquilos. Ahora, por favor, vayan a sus clases.
Los Gryffindor y Slytherin, descendieron por unas escaleras, las cuales estaban junto al pasillo que llevaba a las cocinas, el ambiente mañanero escoces, ya de por sí era frio, pero se volvió mucho más frio, finalmente, vieron al profesor de cabello negro largo, ojos negros, piel caucásica y nariz aguileña, junto al laboratorio I, cuando entró el último Gryffindor, el profesor cerró la puerta.
La clase comenzó con un discurso de parte del profesor algo tétrico y que tenia a todos los alumnos prestándole completa atención, luego comenzó a pasar lista.
―A sí, Harry Potter, nuestra nueva... celebridad ―murmuró el profesor Snape, mientras seguía pasando a lista, al finalizar, la tabla desapareció. ―Ustedes están aquí, para conocer el arte exacto, de hacer pociones. No es fácil, pues cada ingrediente, debe de ser colocado en el caldero con una exactitud precisa. Muchos, puede que lleguen a dudar que esto es magia, pero no espero que puedan entender la belleza del caldero hirviendo, el vapor reluciente, el líquido surtiendo efecto, en las venas de la persona, hechizando los sentidos y la mente. Potter ―Harry y Pansy sentados en la misma mesa lo miraron― ¿Qué obtendré, si añado polvo de raíz de asfódelo, a una infusión de ajenjo?
―Filtro de los Muertos en Vida, profesor.
―Una respuesta pobre, Potter ―dijo el hombre.
―El Filtro de los Muertos en Vida, es un somnífero muy potente y, sin la cura, se cree que la persona no despertará. Se dice que la Hija de Muggles: Julieta Capuleto, bebió de esta poción ―dijo Harry.
―10 puntos para Gryffindor, Potter. Señorita Greengrass ―dijo el profesor, la rubia Slytherin le miró― ¿Dónde me recomienda encontrar, un Bezoar?
―En el estómago de una cabra ―dijo la rubia, de ojos azules ―El Bezoar puede salvar a una persona de algunos venenos, no de todos, pero si es una buena opción. Lo más común, es colocarlo en agua caliente y beber el agua, luego de media hora, la cual se volverá plateada.
―10 puntos para Slytherin, Greengrass ―dijo Snape ―Weasley, ¿Cuál es la diferencia entre Acónito y Luparia?
– No lo sé – gruñó el pelirrojo.
– 20 puntos menos ―el pelirrojo se sonrojó― ¿Alguien sabe?, adelante Longbottom.
―Son la misma planta, profesor. Sus hojas son venenosas, pero los pétalos pueden ser usados en la poción Matalobo y Poción del Despertar.
―10 puntos para Gryffindor.
Después de eso, se pusieron en parejas, para preparar la poción para curar forúnculos, siendo la de Harry y Pansy, la mejor.
En la siguiente hora, también tuvieron Gryffindor y Slytherin, pero ahora Harry (fue obligado) se sentó, junto a Daphne Greengrass.
―Bienvenidos a Transformaciones. Todo aquel que pierda el tiempo en mi clase, deberá de irse y no volver ―sentenció McGonagall. Harry miró su varita, mientras se atragantaba con su saliva, esperaba poder usarla bien y sacarle el máximo provecho. La maestra McGonagall, para asombro de todos, transformó su escritorio en un cerdo. Realizaron muchos apuntes extraños, y luego a todos les fue entregado una aguja, la cual debían de transformar en un fosforo, cosa que no fue fácil.
―Mantén la calma, Daphne ―dijo Harry, la rubia lo miró, pero él miraba fijamente su aguja, y levantaba suavemente la varita ―Obliga a tu magia, a ir desde tu brazo, a la varita, de la varita, a la cerilla, imagínalo. Imagina la madera, transformándose en acero, el fosforo también... imagina el fosforo aplanarse, alargarse y hacer un diminuto agujero alargado, mientras que, la parte trasera, se afila ―Harry pasó la varita, por encima del fosforo, de la varita de Harry, surgió una estela de brillos azules y blancos, los cuales cubrieron por un instante, el fosforo, haciéndolo transformarse en una aguja.
-HP&BR-
Sobrevolando el estado de Dakota del Sur, en un vehículo volador, el cual podría ser denominado como un "Portaaviones volador", un hombre calvo, de tez negra y parche en el ojo izquierdo, estaba mirando el papeleo frente a él y fruncia el ceño.
La noche anterior se había registrado una explosión enorme en la estación de trenes King´s Cross en Londres, Inglaterra, los periódicos y noticieros ya habían difundido la noticia sobre el atentado, lo que dificultaba las investigaciones de la policía, aun así, no había nada que ninguno de ellos pudiera encontrar que explicara la tremenda explosión.
Eso es lo que llamó la atención de las fuerzas como la suya, S.H.I.L.D. y de seguro otras como la suya ya había "pirateado" las computadoras de la fuerza policial inglesa para saber que es lo que tenían.
Aun con todo lo que se podía hacer no se encontraba absolutamente nada, levanto su mano hacia el parche en su ojo recordándose que había fuerzas allí afuera que no eran tan conocidas como se podría pensar, por eso ya estaba moviendo sus fuerzas para poder averiguar que paso en la estación y a que se enfrentaban.
Por un momento pensó en enviar un agente de campo primerizo, no había ninguna prueba de que las cosas podían ponerse extremadamente peligrosas.
Después de pensarlo decidido en contra, no sabían a que se estaban enfrentando y como el bien sabia incluso un gato podía llegar a ser extremadamente peligroso sin saber exactamente si era un gato, así que mando a llamar a su mejor agente.
Tocaron su puerta, así que se enderezo y coloco correctamente los papeles en su escritorio, dejo que la persona del otro lado pase y su ceño se profundizó.
Una pelirroja extremadamente hermosa en un traje ajustado negro paso por la puerta, se acercó al escritorio y se paró con confianza frente al hombre más importante de S.H.I.L.D. – Agente Romanoff tenemos un problema – informo rápidamente sin dejar que la mujer dijera una palabra – a las dos mil cien de la noche anterior ocurrió un atentado en la estación King´s Cross de Londres, Inglaterra, una explosión enorme que dejo tres muertos y veinte heridos, además de miles de Libras en reparaciones se llevo gran parte de una de las paradas.
Le paso el informe necesario para la misión y la pelirroja lo estudio rápidamente – ¿hay sospechosos?
– Ese es nuestro principal problema – gruñó Fury – No hay ninguna explicación para la explosión, no hay rastro de quien pudo haberlo hecho, sin sospechosos, ni siquiera tenemos rastros de pólvora o cualquier otro tipo de explosivo en el área.
Natasha Romanoff siguió estudiando el informe, toda la información obtenida sobre el atentado, había muchos blancos e incongruencias, cosas inexplicables que no tenían ningún sentido – ¿cuándo me voy? – preguntó asintiendo una ves estaba segura que tenia toda la información.
– Tu transporte te esta esperando en este momento, puedes tomar todo lo que creas necesario para tu equipo y espero que estés preparada para cualquier eventualidad.
Natasha miró a su jefe con atención, él sabía perfectamente de sus habilidades, sabia muy bien de los que era capaz, que aun así la estuviera… advirtiendo casi inadvertidamente sobre tener cuidado la hacia preocuparse sobre lo que podía llegar a encontrar en esta misión.
Asintió y dio media vuelta para marcharse, tenia un presentimiento de que esto podía llegar a convertirse en algo grande.
Fury en su oficina pensaba lo mismo, como si hubiera algo en el aire, algo que le indicaba que esto solo era el comienzo de problemas, para alguien que estaba acostumbrado a saber todo y a tener respuestas y contingencias para todo esto lo ponía algo… nervioso.
-HP&BR-
En otro lugar, un hombre caminaba por las calles de la Londres Muggle. ―Con la destrucción del King Cross, podré moverme con mayor libertad, al menos hasta que sea reparado nuevamente. ―Pensó, sin dejar de caminar. ―El Ministerio de Magia, no podrá intervenir, sería raro el que las reparaciones, de al menos, un mes, estén hechas en una semana.
Miró a su alrededor asqueado por la inmundicia en la que estaba obligado a caminar desde hace diez años para poder seguir manteniendo su estilo de vida.
Se detuvo en un parque, frente a él, al otro lado de la calle un imponente edifico se levantaba, con pancartas enormes a los lados de la enorme puerta de entrada dando aviso sobre un evento importante, ya había dado golpes similares a lo que estaba pensando, todos contra familias pequeñas, no daban lo suficiente.
Pero ahora frente al museo y viendo atentamente el mensaje en las pancartas sonrió, decidiendo comenzar a elevar sus estándares.
―Gala de Beneficencia. ― No le gustaba pensarlo, pero tenía que hacerlo: Desde la muerte de su Maestro, los sobrevivientes, o más bien: los que escaparon de terminar en Azkaban, tuvieron que disminuir mucho, sus actividades.
Perdió mucho dinero en sobornos, para tapar lo que había hecho y para mantenerse fuera de esa prisión de mierda, perdió tanto que la fortuna ya no era ni la mitad de lo que había sido cuando su padre murió.
Necesitaba recuperar su dinero, su poder político, aunque golpeado estaba comenzando a ser lo que era, Fudge era fácil de manipular lo que lo ayudo extremadamente.
Pero había tenido que dedicarse a esto, robar y matar Muggles mugrosos para recuperar lentamente, demasiado lento, su dinero. Vio a los hombres moviéndose en las puertas del museo, preparando todo para la gala, por lo poco que podía ver seria extremadamente elegante, algo que solo gente de dinero podía costearse.
Sonrió y continúo moviéndose por entre la gente, alejando del museo lentamente, él también necesitaba prepararse, tenia una gala a la que asistir.
-HP&BR-
Se movió con facilidad por entre la gente, viendo a los policías moverse detrás de las cintas de seguridad, podía… saborear las energías místicas en el lugar, aunque eran ligeramente diferentes a lo que estaba acostumbrada, pero estaba segura que el terrorista que causo la destrucción de la estación podía hacer uso de las mismas energías que ella.
Necesitaba acercarse, necesitaba revisar exactamente el lugar donde ocurrió la explosión. Se movió con facilidad por entre las personas y se dirigió rápidamente hacia un callejón, levanto sus manos y de repente una especie de circulo de chispas apareció frente a ella.
Paso rápidamente y ahora estaba de pie sobre un edificio cercano a King's Cross, se sentó y cerro los ojos, necesitaba concentrarse, pero su espíritu salió de su cuerpo mucho más rápido que para cualquier otro usuario de las artes místicas, recorrió el lugar rápidamente asegurándose que su cuerpo no pudiera ser dañado mientras estaba fuera de él.
Asintió una vez estaba lista y se movió con facilidad hacia la estación, paso a los policías ignorándolos, sabiendo que no podían verla
Se acerco al punto que le interesaba y reviso el enorme daño hecho a la infraestructura del lugar, inclino la cabeza hacia un lado mientras estudiaba todo, no podía reconocer lo que se hizo en el lugar, por su puesto fue hecho con energías místicas, pero no se parecía en nada a lo que conocía.
Era mucho más espeso, como si hubieran usado energías místicas de… la realidad en lugar de otros planos de existencia.
Tampoco estaba familiarizada con el método que se usó, podía ver marcas similares a los que produciría una explosión, pero no había quemados, no había fuego por ningún lado, las cosas simplemente… se rompieron.
Comenzó a alejarse cuando estuvo segura que recopilo todo lo que pudo, aun no estaba segura de como se hizo, pero estaba segura que un nuevo peligro estaba presentándose, entraba en su campo de acción, pero no tenía el conocimiento necesario para enfrentarlo, tendría que ir con cuidado o podría pagarlo caro.
-HP&BR-
Los alumnos cenaban, y aun hablaban sobre la destrucción de King Cross.
Las cartas que llegaron al director, a los maestros y alumnos, eran de los padres de alumnos Muggles, los cuales exigían saber qué hacer. Albus, organizó que Minerva mandara una carta, a las casas.
Queridos señores _
En vista del Ataque Terrorista contra la estación King Cross.
Aquellos alumnos que quieran pasar Navidad en sus casas, harán su Aparición, el 17 de diciembre, en la Estación de Charing Cross. Aquí mismo será donde ellos vendrán para el siguiente semestre, cruzando el pilar del andén 10½ (10 y 11, el sistema es el mismo que en King Cross), volverán a aparecer allí, hasta que King Cross sea habilitado y la plataforma 9¾, vuelva a estar en pleno funcionamiento.
ATTE.
Minerva McGonagall.
Subdirectora de Hogwarts
