Harén de Harry Potter.

Brujas: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil, Pansy Parkinson y Susan Bones.

DC: Koriand'r AKA Kori Anders AKA Starfire. Komand'r AKA Koral Anders AKA Blackfire. Eva Doe AKA Hawkgirl.

Marvel: Jean Grey AKA Fénix. Anna Marie D'Ancanto AKA Rogue. Sue Storm AKA Invisible Girl.

04.

Camino lentamente por entre el trigo que se elevaba sobre su cabeza, unos pocos metros a su derecha, estaba la carretera que llegaba a la entrada de la granja de su padre.

Podía escuchar a un par de niños, montando bicicleta en la carretera, enseguida sintió un poco de tristeza recorrer su cuerpo, desde que tenía memoria había estado... aislado, no congeniaba con otros niños y por alguna razón, su padre siempre le estaba recordando que tenía que tener cuidado con todo.

Alguna vez él también tuvo una bicicleta, pero ahora estaba rota, a un lado del granero.

No recordaba cómo se rompió, quizá se cayó o algo parecido, sea como sea, no recordaba. Giró su cuerpo alejándose de la carretera y de los niños divirtiéndose.

A pesar de que se estaba alejando, e incluso corría inconscientemente, aun podía oír a los niños, sus risas, y bromas, aun podía escuchar las ruedas de las bicicletas contra la tierra seca de la carretera.

Aumentó la velocidad, desesperado por alejarse, pero los sonidos lo perseguían, cerró los ojos con fuerza y de repente, ya no oía las risas. Levantó la cabeza y casi tropieza, cuando notó como el trigo pasaba a su lado como si fuera un borrón.

Repitió el proceso, corrió, pero ahora, tuvo más cuidado, tuvo que lanzarse a tierra, como hacían los beisbolistas, para así frenar. Vio la casa frente a él, suspiró, sacándose de encima, el asombro, de lo que había hecho.

¿Mamá? ―dijo con algo de miedo, mientras que su madre, apagaba la olla.

Hola Clark ―saludó la mujer, ofreciéndole una sonrisa.

Em... ¿sabes dónde está papá?

En el granero, cariño.

La conversación que Clark Kent, tendría con Jonathan Kent, cambiaría su forma de ver la vida, por siempre.

Para el día viernes de la semana, Gryffindor y Slytherin, aprenderían juntos, a volar sobre escobas. Cosa que llevó a Harry y a Neville, a soportar los inclementes comentarios anti-Slytherin del chico Weasley.

―Buenos días, Harry ―dijo en un suspiró Neville.

―Buenos días, Neville ―dijo Harry, ignorando a Ronald. Neville sonrió, mientras veía a Harry leyendo un libro, él siempre estaba con un libro en las manos, en las mañanas y antes de acostarse. Al final, Harry cerró el libro, abrió su baúl, viendo los uniformes de los días pasados y apuntó con la varita― ¡Skurge! ―y fue por su uniforme de ese día, para irse a bañar y cambiar, dejando a Neville sorprendido. ―Es un hechizo de limpieza y desinfectante, alguien de segundo año, dejó el libro de encantamientos, abierto en la mesa. ―tras eso, se fue. Neville sonrió y fue a bañarse también.

Todos los de familias mágicas (menos Neville), hablaban sobre que habían volado, antes de llegar a Hogwarts. A la hora del desayuno, escucharon a Malfoy asegurar, que había volado, y escapado de unos helicópteros, en una ocasión.

Así mismo, los nervios de Hermione, eran grandes y, se la pasaba leyendo casi todo el tiempo, sobre el vuelo, de casi cualquier libro que pudiera encontrar, en la biblioteca. A su lado, o más o menos oculto, siempre permanecía Neville.

El propio Harry, había agarrado algún libro de la biblioteca, sobre el vuelo, pero luego de leerlos, decidió (o quizás entendió), que aquello sería completamente inútil, y que tendría que esperar al momento exacto. Algo que decidió contarle a Hermione, antes de que Neville, ella y él, enloquecieran.

―Hermione ―le llamó ese mismo día, al almuerzo, en dos horas sería todo el asunto de aprender a volar, la castaña volvió su mirada, hacía él― ¿Cuándo tus padres te enseñaron, a montar en bicicleta, lo leíste, y luego fuiste a montar? ―ella negó con la cabeza ―del mismo modo, que no puedes aprender a montar una bicicleta, leyendo. No puedes esperar, a aprender a montar una escoba, solo leyendo. Tendremos que esperar, a que nos indiquen qué y cómo hacerlo.

Fueron dos tortuosas horas, donde Harry tuvo que corregir, a Hermione y a Neville, pues ambos estaban bastante dispersos, durante Herbología y sus apuntes en Defensa, debido al asunto del vuelo. Se armó una pequeña disputa, cuando Draco tomó un artefacto que la abuela de Neville, le había enviado al Gryffindor, algo llamado Recordadora, pero Harry se la quitó de las manos, con un truco sencillo, que, en una ocasión, había visto en televisión: chasqueando los dedos, al lado de la cabeza de la persona, para luego agarrar la Recordadora, devolviéndosela a Neville, Draco se giró enfadado, pero Harry estaba exteriorizando su aura mágica.

―Tú empezaste, no Neville ―dijo el pelinegro, haciendo que Draco no supiera que decir, y solo volviera a su mesa.

Una hora después, estaban Gryffindor y Hufflepuff, a la espera de que llegara su maestra de vuelo, la cual era una mujer de cabello gris, y ojos dorados, vestida de negro. ―Cada uno, tenga su escoba al lado derecho de su cuerpo, luego extenderán sus manos y gritarán "Arriba". ―Así lo hicieron todos, al mismo tiempo, siendo el primero Harry, luego fueron Lavender y Susan. Y así, hasta que todos tuvieron sus escobas en las manos. Enseguida, la maestra Hooch, pasó a enseñarles como sentarse debidamente, como despegar (con una patada al suelo), como avanzar hacia el frente, hacía atrás, ascender y descender. ―Haré silbar mi silbato, darán una patada al suelo, se elevarán uno o dos metros, irán hacía el aro este, darán la vuelta, volverán aquí y descenderán. Al a una... a las dos... ―Pero Neville, estaba asustado y temeroso, de ir a quedarse en tierra firme, así que golpeó el suelo en el número dos, despegando, y subiendo derecho, cada vez, alejándose más y más de la tierra. ― ¡Vuelve muchacho!

Oh, cielos ―pensó Harry, solo para encontrarse en el aire, infundirle velocidad a la escoba y ascender hasta donde estaba Neville― ¡Dame tu mano, Neville! ―el asustado rubio, así lo hizo, logró subirse a la escoba de Harry, y este atrapó la escoba de Neville, mientras que colaboraban, echando sus espaldas para atrás, logrando así, ir descendiendo, lentamente, hasta tocar tierra firme, Neville agradeció, antes de irse a vomitar, en unos matorrales.

― ¡¿En qué estabas pensando, Harry?! ―preguntaron Lavender, Parvati y Susan, las tres estaban bastante alteradas.

Harry suspiró, y contestó lo más inteligente, que se le ocurrió. ―En evitar que Neville cayera, y muriera.

Cuando la maestra volvió, les aseguró, que no tenían nada de qué preocuparse, que Neville estaría bien, y siguió enseñándoles, a volar.

Tan pronto, como acabó la clase, Lavender, fue a ver cómo estaba Neville.

Harry no sabía cómo lo hacía. Solo sabía, que, de alguna forma podía... "sentir" la magia, y ahora, solo Hermione (y Pansy), sabían que había "algo" en Quirrell, que se comía su magia y su "fuerza vital", pues Harry no tenía como más explicarlo.

―Según pasan los días, esa cosa se fortalece, y Quirrell se debilita ―contó Harry, a la Ravenclaw, y a la Slytherin, mientras terminaban, la redacción de la rebelión de los duendes, del siglo XIV.

― ¿Un paracito mágico? ―preguntó Hermione, sin estar muy segura. El Gryffindor y la Slytherin le miraron.

No descartaron la idea.

Las clases continuaron su curso. Después de vuelo, tuvieron Encantamientos, teniendo que aprender a realizar el encantamiento Lumus, el cual funcionaba al igual, que lo haría una linterna Muggle. Su contrahechizo era Nox, el cual sencillamente apagaba la luz.

En Transformaciones tuvieron que transformar una taza, en una tetera.

En Defensa Contra las Artes Oscuras, Harry, Hermione, Susan y Pansy, habían decidido ser autodidactas, en vista de que poco o nada, podrían aprender de Quirrell.

Así mismo, encontraron un salón en el séptimo piso, que casi nadie usaba, allí comenzaron a tomar como habito, el reunirse, para estudiar.

Harry era bueno en Transformaciones, les hacía repetir lo aprendido, en estas semanas: Mondadientes a Aguja. Taza a Tetera y Lapifors (el cual permitía transformar un objeto, en un conejo).

Hermione, era buena en Encantamientos, ayudándoles con lo que habían ido aprendiendo, hasta entonces: Lumus, Nox, Wingardium Leviosa.

Pansy, era buena en Pociones, auxiliándoles a repasar, para la creación de pociones que habían estado viendo como: La poción curadora de forúnculos, poción del olvido y poción crece pelos.

Susan, era buena en Herbología y en Historia de la Magia (cosa que también, podía decirse de Hermione). Tanto con Susan, como con Hermione, estudiaban mucho más, que solo las rebeliones de los duendes.

Las semanas pasaban con calma, en el colegio de Hogwarts, de Magia y Hechicería. Hasta una mañana, en la cual Dumbledore comenzó a sospechar.

Reciente Asalto en Gringotts.

Continúan las investigaciones, por un asalto sufrido en la sede ingles del banco Gringotts, el día 31 de Julio.

Se ha informado, (por parte del presidente del banco), que "Los ladrones, parecían haber ido en búsqueda, de algo en específico, al no encontrarlo, huyeron, gracias a una Desaparición".

Esa misma mañana, Ronald Weasley, discutió con Draco Malfoy, debido a que Ron trató de realizar un hechizo, pero este hechizo (mal ejecutado), empujó a Malfoy contra la puerta del comedor, causando que se golpeara la nariz, quebrándosela.

Aquello quedó, en que tendrían un duelo, a medianoche, en la Sala de Trofeos (según Dean Thomas)

Harry, se hubiera metido, pero prefirió no hacerlo. Aun así, no quería que Gryffindor perdiera puntos, por culpa de Weasley y Thomas, así que dejó una "nota anónima", bajo la puerta, de la oficina de McGonagall. Mala suerte para él, que Minerva conociera las letras de TODOS, aquellos que habían sido sus alumnos. Ante esto, empleando el hechizo Oculi Exploratorem (Ojo Espía), siguió los pasos de Weasley y Thomas, hasta la sala de trofeos, allí hubieran seguido, sin percatarse de que claramente, Malfoy no tenía intenciones de ir a su encuentro, de no ser porque Peeves, gritó que había alumnos fuera de la cama, los vio correr, como si el diablo los persiguiera. Los ojos de la maestra se abrieron, cuando notó como ambos acababan, entrando en el Salón donde Fluffy custodiaría, la Piedra Filosofal. Se Apareció en esa habitación, los agarró por el cuello de sus camisas, los sacó con violencia y se Apareció, en su oficina, colocó hechizos Silenciadores y de Privacidad, antes de gritarles, por casi tres horas, sobre los problemas, en los cuales estaban metidos, por su imprudencia.

Tendrían un castigo, de realizar planas de cinco hojas, por los próximos seis días.

Gracias a que eran altas horas de la noche, (o de la madrugada, según se quiera ver), nadie supo, sobre alguien caminando a paso lento y calmado, hasta las mazmorras del castillo, donde, empleando un hechizo, el cual eliminó el sonido en un amplio rango, empleó enseguida el hechizo Portaberto, haciendo saltar una puerta de hierro de sus goznes.

La persona llamó a un Trol de montaña fuera de dicha celda, permitiéndose el encantar con la maldición de control total: Imperius, a la criatura.

«Paséate por el colegio, si ves a un alumno, atácalo».

Fue la orden, que se le dio al trol, el cual salió de las mazmorras, escaleras arriba.