1 mes.
(N/A: Para entender este fic deben haber leído mi fic llamado 10 minutos).
Después de una cita de diez minutos para decidir si deberían casarse o no, Kohaku fue elegida para ser la esposa por conveniencia de Ishigami Senku, que quería engañar a su entrometido jefe para que le vendiera su parte de la empresa.
Y a cambio de estar casada un par de años con él hasta que le vendieran la empresa, Kohaku recibiría una gran cantidad de dinero. Dinero que necesitaba para cuidar de su hermana enferma y su pequeño sobrino.
Estaba realmente desesperada y firmó un contrato con Ishigami Senku sin siquiera leer sus condiciones.
Luego de la cita de diez minutos lo primero que hizo fue comprar medicinas para su hermana, y al día siguiente se dedicó a leer una copia de lo que acababa de firmar.
Más que nada lo que preocupaba a Ishigami Senku era una estricta confidencialidad. Estaba legalmente obligada a no decir nada respecto a él sin que él lo quiera.
También le impedía totalmente exigir más dinero del que ya le había prometido luego del divorcio, cosa que Kohaku veía ridícula ya que ofrecía una cantidad inmensa de dinero por fingir ser su esposa. Aunque quizás él temía que fuera una estafadora o algo.
Las otras cosas eran comprensibles, algunas no las entendió tanto y otra le pareció absurda.
¿Por qué quería que ella escribiera todos los días después de casarse en una libreta algo que le disgustara de él? El tipo estaba totalmente loco.
Pero era un loco que acababa de conseguirle dinero para las medicinas de su hermana. Definitivamente no podía dejar ir esta oportunidad.
El sábado se reunió con él en una cabina privada en una cafetería de bastante nivel donde la miraron mal por ir solo con un vestido simple y con manchas de salsa de tomate por culpa de su sobrinito. Pero ella no les hizo el menor caso.
Al estar sentada frente a Senku, lo primero que él hizo fue darle una tarjeta de crédito.
—Con esto puedes gastar hasta dos millones de yenes.
—¡¿DOS MILLONES!? —De inmediato se fue de espalda.
—Mañana es la fiesta, necesito que lleves ropa de gala. Compra maquillaje, tacones y todo lo que se pongan las mujeres. —Agitó su mano despectivamente—. Lo importante es el acto. Debes actuar asquerosamente enamorada de mí. ¿Qué tal eres fingiendo? —Sorbió su café tranquilamente.
—Muy mala… —admitió con nerviosismo.
Él casi derrama su café.
—Ok, esto será un problema. Entonces debemos practicar. —Suspiró—. Primero hablaremos del contrato que me imagino ya leíste y luego iremos a mi casa y practicaremos. No puedes fallarme en esto, ¿has entendido? Mi futuro empresarial depende de ti. —La miró muy seriamente.
Ella tragó saliva y asintió.
—Bueno, encontré todo en el contrato bastante razonable. Solo me quedó una duda respecto a eso de la libreta…
—Ah, sí. —Hurgó en su oído con fastidio—. Es una garantía.
—¿Garantía?
—De que no te enamoraras de mí. —Sonrió ladinamente—. No quiero lidiar con corazones rotos luego de que haya conseguido lo que quiero. Aunque creo que no tendré ese problema contigo pero fue algo que agregue desde antes. No lo tomes personal. —Encogió los hombros.
—De acuerdo… Es extraño, pero me da igual.
Siguieron hablando una buena media hora antes de que él le dijera que debían ir a su casa a ensayar.
—Mi fuerte tampoco es la actuación, así que ambos estamos en aprietos aquí. —Rió entre dientes—. Esto es lo que haremos. Te voy a llevar al balcón del salón, y te aseguró que todo el mundo estará espiándonos. Allí no se verán bien nuestras expresiones ni escucharan lo que diremos. Cuando me arrodille ante ti y saque el anillo —murmuró mientras se arrodillaba sobre una rodilla y sacaba una cajita aterciopelada—, tú grita de emoción o algo así, y yo te colocaré el anillo. Luego hagamos como que hablamos un rato y luego volveremos a la sala y diré que vamos a casarnos el próximo año. Entonces tú debes decir que quieres que la boda sea lo antes posible. Y entonces yo diré que será el mes que viene. —Suspiró con hastío—. ¿Entendido?
—C-creo que sí… —De repente empezó a dudar que pudiera hacer esto…
—Bien… —Se quedó en silencio un momento, antes de gruñir y alzar el anillo—. Bueno, no es tan difícil. Cuando yo diga: "¿quieres casarte conmigo?" tú grita. ¿Lista?
—¡C-claro!
—Bien… Kohaku, ¿quieres casarte conmigo? —preguntó con toda la acidez del mundo.
Ella se quedó callada unos buenos e incómodos diez segundos antes de recordar lo que tenia que hacer y gritar como si alguien le hubiera pisado el pie.
Senku de inmediato la regañó y le dijo que lo harían otra vez.
Esta vez ella gritó tan fuerte que casi lo deja sordo.
—¡Lo siento! —se disculpó apenada al verlo frotarse sus oídos.
—Creo… que esto va a tomar más tiempo del que pensé. —Suspiró profundamente.
Siguieron practicando por una hora, discutiendo diferentes maneras de hacer que todo se vea más real, hasta que él sugirió que ella simplemente debería gritar imaginando algo lindo o algo así.
—¿Pero cómo se supone que piense en eso si solo veo tu cara de amargado? —murmuró más para ella que para él, aunque claramente él la escuchó—. L-lo siento…
—Nah, me alegra que no me consideres atractivo. —Rió entre dientes.
—Ja, no dije que no fueras atractivo. —Ladeó la cabeza—. Solo que esa expresión no te favorece. ¡En realidad creo que eres bastante guapo! —Sonrió amistosamente. Cuando él la miró disgustado, ella recordó el contrato y que él realmente estaba muy preocupado de que se enamorara—. Oh, vamos, es solo un cumplido. —Rodó los ojos—. Sigues pareciéndome intolerable de no ser por el dinero.
—Eso está mejor. —Rió divertido—. Bueno… ¿por qué no imaginas algo lindo que te haga gritar cuando te proponga? ¿Has intentado eso?
—Mmm… supongo que puedo pensar en mi sobrinito. —Sus mejillas se colorearon levemente de solo pensar en lo adorable que era ese pequeño travieso.
—Bueno, intentemos eso.
—¡Muy bien!
Cuando él se arrodilló ante ella y le propuso matrimonio, Kohaku pensó en su sobrinito vestido con su traje de osito y de inmediato chilló encantada.
—¡Diez billones de puntos para ti! —Le colocó el anillo—. Ahora, hagámoslo otra vez.
Después de practicar un par de veces y armar una historia para mañana, finalmente fue libre de irse con su tarjeta cargada con dos millones de yenes.
De inmediato fue a comprar ropa nueva para su hermana y su sobrinito, y aparte compró esa ropa de gala que Senku quería que llevara mañana.
Su hermana ya sabía lo que estaba haciendo para conseguir el dinero, y aunque no le gustaba del todo no protestaba.
Al día siguiente, Senku pasó a su casa para recogerla y llevarla a la fiesta.
Kohaku salió ya arreglada para el evento, y él solo la miró con una ceja en alto, para luego mirar su casa.
—¿Vives en ese lugar tan pequeño con otras dos personas?
—Nos las arreglamos. —Se subió al auto y sonrió—. ¡Aunque con el dinero que me diste podría conseguir algo mejor!
—Olvídalo, después de hoy se mudarán a mi casa.
—¡¿QUÉ?!
—La prensa te buscará después de hoy. En mi casa estarán más seguros. —Arrancó el auto.
—Oh… P-pero debo hablar eso con Ruri-nee…
—Bien, bien. Luego lo arreglamos. —Bufó—. Pero dime tu respuesta antes de que pase la semana.
—Ok...
Llegaron a un gran salón rodeado de periodistas y Senku tomó aire, tendiéndole su mano.
—Apartir de ahora no hay vuelta atrás. No me decepciones, Kohaku.
—Sí, lo prometo. —Asintió.
Salieron del auto tomados de la mano y de inmediato los flashes de las cámaras los bañaron.
Eso casi la deja ciega y Senku tuvo que colocar una mano en su cintura para guiarla al salón, solo haciendo que las cámaras se centrarán más en ellos.
Una vez allí dentro, todos los ojos se fijaron en ellos.
Gen, siendo su conocido en común, fue el primero en acercarse.
—¡¿Cómo está la parejita feliz?!~ ¡Ya era hora de que salieran del anonimato! —exclamó en voz alta para contribuir al engaño—. Me alegra que Kohaku-chan haya sido la elegida… —susurró luego—. Tenía un presentimiento de que sería la adecuada, por eso te llamé, querida Kohaku-chan~.
—Gracias… —Sonrió genuinamente, aunque un tanto incómoda.
—¡Oh, aquí viene el jefe! —Gen volteó por un instante—. O mejor dicho el futuro suegro. —Guiñó un ojo.
—¿Tu jefe es tu padre? —Miró a Senku con la boca abierta.
—Ah, sí. —Bostezó—. Olvidé mencionar eso. —Rascó su oído con indiferencia.
Por alguna razón, eso la puso aún más nerviosa.
—¡Hola! ¡¿Eres mi futura nuera?! —El hombre de inmediato sujetó sus manos con una mirada esperanzada que la puso aún más incómoda.
—No la atosigues, viejo, o aparte de quedarte sin posible nuera me dejarás sin novia. —Senku lo miró mal.
—Lo siento, lo siento. —Se alejó frotando su nuca—. Me llamó Ishigami Byakuya, aunque imaginó que Senku ya te había dicho eso. —Rió alegremente.
En realidad no…
—P-por supuesto. Mi nombre es Hizashi Kohaku, es un placer finalmente conocerlo. —Sonrió tímidamente.
—¡Pero qué encantadora! ¡No sé qué pudiste haberle visto a este amargado! —Codeó a Senku con una mirada maliciosa.
Kohaku rió genuinamente.
—Honestamente, yo tampoco lo sé.
Byakuya y ella se llevaron bien instantáneamente, cosa que alivió muchísimo a Senku.
Aparte de conseguir una chica que no lo estuviera molestando con posible romance, también lo preocupaba que le agradara a su padre. Kohaku era la chica perfecta.
Luego del banquete y ver a un par de parejas bailar, Senku tomó la mano de Kohaku y la guió hacia el balcón.
Ya había llegado la hora.
—Muy bien, aquí nadie puede oírnos… Excepto Ukyo, aunque él ya sabe la verdad.
—¿Quién?...
—Luego lo conocerás. —Bostezó—. Ahora manos a la obra, Kohaku. —Tomó sus manos—. Se supone que ahora te estoy dando algún discurso cursi de lo mucho que te amo o una mierda de esas. —Rió entre dientes—. Y no me hace falta voltear para saber que al menos la mitad de los invitados, incluido mi padre, está mirando hacia aquí.
A pesar de sus palabras, Kohaku volteó la cabeza, viendo a todos los invitados a la vista y claro que también a Byakuya girar los rostros hacia la dirección contraria.
Eso la hizo reír un poco.
—Sí, están mirando.
—No necesitaba la confirmación, pero gracias. —Volvió a reír—. Ahora vamos al grano… Esperó que estés lista para actuar. —Soltó sus manos y sacó de su bolsillo la cajita con el anillo—. Kohaku… —Se arrodilló y abrió la cajita, enseñándole un anillo con un gran diamante—. ¿Quieres casarte conmigo?
Tal como en el ensayo, ella imaginó a su sobrinito haciendo algo adorable y un chillido emocionado se le escapó. Pero esta vez decidió añadirle algo y se lanzó a abrazar a Senku.
—¡Aceptó! —gritó lo suficientemente alto para que todos escucharan.
Incluso desde allí pudo escuchar varios jadeos en el salón.
—Buen trabajo, Kohaku. —Rió impresionado—. Te ganaste otros dos millones de yenes… —susurró en su oído, haciéndola estremecerse un poco sin saber muy bien el por qué.
Se apartó con una sonrisa nerviosa y le tendió su mano.
Él le colocó el anillo y hablaron de lo que dirían al volver antes de tomarse de las manos y regresar al salón.
De inmediato Byakuya se lanzó a abrazar a Senku y una pequeña multitud los rodeó para empezar a felicitarlos por el compromiso.
Cuando Byakuya también la abrazó, Kohaku sintió lo que hace años no sentía: genuino afecto paternal.
Y algo en ella se sintió terriblemente mal por engañar a este hombre tan bueno.
Sonrió suavemente y volvió con Senku, abrazándolo y escondiendo el rostro en su pecho no por ser una buena actriz, sino porque se sentía avergonzada de haber tenido que llegar a esto por dinero.
Una vez se fueron de la fiesta, él le preguntó por eso.
—¿No crees que te tomas demasiado en serio el papel? —La miró desconfiado.
Ella rodó los ojos.
—Te abrace solo porque casi arruinó mi actuación, no por nada más. No confundas las cosas. —Era solo el segundo día con él y ya estaba hartándola.
Él rió divertido.
—Esa actitud me gusta mucho más.
—¿Te gusta que sea miserable?... —preguntó amargamente, sin pensar en lo que decía.
Él la miró de reojo.
—¿Tienes algún problema o qué?
—No es nada. —Negó con la cabeza.
La dejó en su casa y Kohaku estuvo más tranquila después de quitarse esa ropa ajustada y abrazar a su hermana y sobrino.
Le comentó a Ruri la idea de la mudanza y ella estuvo de acuerdo solo porque le gustaría que su hijo tuviera más espacio para correr y jugar.
En dos semanas se mudaron a la casa de Senku, que de inmediato puso a Ruri bajo la mejor atención médica y le presentó a su sobrinito Ruchiru de tres años un niño de cuatro años llamado Kinji hijos de sus mejores amigos Taiju y Yuzuriha, con el cual se llevó bien de inmediato y se hicieron mejores amigos, para alegría de Ruri y Kohaku.
Por mientras, su boda estaba siendo planeada por un organizador profesional. A Kohaku le hubiera gustado planearla junto a Ruri, pero luego se dio cuenta que no era una boda real y se sintió tonta por siquiera considerarlo.
A principios del mes siguiente, finalmente llegó el día de la boda.
Después de que Yuzuriha la ayudara a ponerse su vestido y una amiga de ella llamada Amaryllis la maquillara, la dejaron sola por un momento y Byakuya entró al lugar.
—Lamento venir antes de tiempo, pero quería decirte que de verdad me siento muy honrado de que me hayas pedido acompañarte al altar. —Lloró cascaditas de felicidad—. ¡Es un gran honor para mí!
—Lo agradezco mucho. —Sonrió suavemente.
Durante ese mes, logró conocer más al padre de Senku y supo que en realidad era su padre adoptivo, pero no por eso lo amaba menos. De hecho, el hombre era un padre maravilloso y ya la trataba como a una hija desde el primer día.
—Sabes, Kohaku-chan… —Sonrió amablemente mientras tomaba el ramo de rosas blancas y lo contemplaba—. Estoy seguro de que mi hijo aún no se abre del todo contigo… él es un chico difícil. Pero solo te pido que le tengas paciencia. —Su sonrisa creció y le tendió su ramo—. Sé que tarde o temprano se convertirá en el mejor esposo para ti, ¡uno que una gran chica como tú merece!
Kohaku sonrió con lágrimas en los ojos y Byakuya sonrió tiernamente, acariciando su cabello de forma paternal.
Poco sabía él que ella estaba al borde del llanto por la culpa. Porque odiaba tener que mentirle a alguien que ya estaba comenzando a apreciar como a un padre.
Puso su mejor sonrisa en la boda, más para mantener contento a Byakuya que por su trato con Senku. Aunque igual desearía que su felicidad pudiera ser genuina para no sentir que eso era aún peor que ser sincera y mostrar lo mal que se sentía.
Fue una ceremonia rápida, aunque grande. No hubo votos ni palabras lindas, pero si hubo que fingir un beso.
En realidad… habían practicado para eso también.
—¡¿Besarnos?! —Ella lo miró indignada en el momento en el que él le dijo eso dos días antes de la boda.
—Tampoco me gusta pero no podemos poner cara de asco en el altar así que mejor practicar. —Suspiró exageradamente.
—Ok… ¿Has besado antes? —Alzó una ceja.
—Eh… me han besado. —Hizo una mueca de repulsión.
—Yo solo tuve un novio a los diecisiete. —Rió—. Aunque era muy tímido pero tengo algo de experiencia… mientras no pidas beso francés.
—No, gracias. —Su mueca de horror aún más intenso la hizo reírse más.
—Ok… aquí vamos. —Tomó los lados de su rostro y sin más aviso lo besó.
Fue un beso pequeño, pero le sorprendió descubrir lo extrañamente agradables y cálidos que eran sus labios.
Se apartó y él abrió los ojos, pestañeando.
—No estuvo tan mal…
—¿Otra vez?
—Sí…
Esta vez el beso fue un poco más largo, aunque solo era ella la que besaba.
—¿Otra vez?...
—Sí.
Esa vez él le correspondió torpemente, y duraron mucho más tiempo antes de apartarse.
—¿Otra…?... —Él la interrumpió con un beso.
Se besaron un largo rato, hasta que sus manos en su cintura la hicieron sentir nerviosa y lo apartó con rapidez, jadeando y diciendo que eso era suficiente.
Ahora, frente al altar, después de que los declararon marido y mujer, se dieron un beso ni tan largo ni tan corto, ni tan intenso ni tan suave, todo mientras los invitados aplaudían y celebraban.
Al ver a Byakuya hasta llorar de alegría, a Kohaku se le hizo difícil mantener su sonrisa.
La recepción fue corta para ellos. No bailaron juntos, aunque ella si bailó con Byakuya, pero luego Senku alegó que mañana trabajaría de todos modos y ya debían irse. Fueron de los primeros en irse de su propia boda.
Al llegar a su casa, Senku le tendió una libreta.
—Es para que cumplas lo del contrato. —Rió entre dientes—. Debes escribir cosas que te disgustan de mí, luego déjala en la sala o algún lugar donde pueda verla. Imagino que ya tendrás muchas quejas acumuladas.
—Sí…
Él rió encantado y se marchó directo a su habitación, dejándola en el pasillo con su vestido de novia y la libreta.
A pesar de que eran un matrimonio legalmente, nada había cambiado. Solo debían disimular ante Byakuya y el público en general, aparte de los amigos de Senku que no sabían que era una farsa.
Al ver la libreta, frunció el ceño y de inmediato tomó la pluma colgando a un lado y escribió.
Cuando Senku despertó a la mañana siguiente, desayuno y al ir a su sala encontró la libreta.
Rió divertido al pensar en lo que Kohaku pudo haber puesto y la abrió para leer la primera página.
Pero lo que leyó borró por completo su sonrisa y cualquier rastro de alegría:
"Me disgusta de Senku… que le mienta a su maravilloso padre".
De repente esta idea del matrimonio falso ya no le pareció tan divertida y sencilla en lo absoluto.
Estaba comenzando a sospechar que podría arrepentirse de esto…
Fin.¿O no?
Realmente no xD
Tengo planeada otra parte para esta historia pero no se cuánto me tome xP
Decidí hacer otra parte de mi fic 10 minutos que fue escrito para la primera Semana SenHaku porq encaja bien con el primer tema de esta nueva Semana uwu
Tema: Matrimonio.
Ojalá que les haya gustado!
Ahora que estamos en la Semana SenHaku quiero traerles muchos fics! :3
Gracias por todo su apoyo! No olviden que los amo!~
Los personajes pertenecen a Inagaki y Boichi!
COMENTEN! *o*
Me despido!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
