Disclaimer: Harry Potter no me pertenece (llora), pero me gusta jugar con los personajes y ponerlos en situaciones que me hubiera gustado ver.
Este fic participa en el Fictober del grupo "Yo también estoy esperando un nuevo capítulo de Muérdago y Mortífagos", también es mi primer fic publicado, entonces por favor, tengan piedad.
4. Bosque
Abril, 1996
Theo simplemente no podía describir la sensación que se apoderaba de su cuerpo cuando se encontraba con Luna Lovegood en los pasillos de Hogwarts. Era como si una enorme roca cayera en el centro de su estómago y o desestabilizara.
La segunda vez que Theodore Nott se encontró con Lunática Lovegood fue en los límites del bosque prohibido. Siempre fue considerado como un joven mago misterioso, de quien los estudiantes sabían muy poco. Es por eso que dedicaba gran parte de su tiempo a vagar por ahí y hacer de sus propios asuntos.
Cuando Blaise Zabinni le dijo que quería que lo acompañara esa tarde, no supo que se encontrarían con ella. Estaba ahí junto a la pequeña comadreja Weasley, y por lo que supo, Zabinni definitivamente no estaba sorprendido de encontrarlas. No se acercaron y mucho menos cruzaron palabra, pero estaba seguro que ellas eran conscientes de su presencia.
Después de esa vez, Zabinni le invitó muchas más, y poco a poco Theo descubrió la verdad.
Blaise Zabinni estaba interesado en la pequeña comadreja. Y así como su compañero estaba interesado en ella, Theo había desarrollado una especie de interés similar por Lunática Lovegood.
Habló con ella algunas veces más, y siempre estaba atento a mirar sus pies cada que ella estaba dentro de su rango de visión, sólo para asegurarse que tuviera zapatos de reserva por aquellos que se le perdían. Siempre podía solicitar un elfo doméstico.
Todo el mundo pensaba que ella estaba loca y a muchas veces Theo lo pensó también, pero cuando descubrió que los que Lunática llamaba nargles, eran en realidad sus compañeros de casa, enfureció. Tomó como tarea personal asegurar que nadie más pusiera una mano sobre las pertenencias de la bruja y se repetía a si mismo que lo hacía solo por diversión, como un reto personal. Le costó horas de sueño el convencerse que definitivamente no era algo más.
Theo la observaba y sabía que su mente estaba llena de muchas otras cosas. Observó con sumo cuidado como ella se alejaba simplemente si una conversación le parecía aburrida, o como defendía sus ideas incluso de alguien de la pandilla Potter.
Así, poco a poco, Lunática Lovegood pasó a ser Lovegood a secas.
Y la muchacha Lovegood se estaba convirtiendo en una constante en la vida del joven Nott.
En verdad, Theodore Nott no sabía cómo comportarse en la presencia de Luna Lovegood y una tarde de abril, cuando Theo no pudo encontrar a Blaise por ningún lado, supo que estaba empezando a desarrollar una situación.
Theo sentía la brisa conforme iba subiendo a lo alto de la torre de astronomía, a donde normalmente iba cuando quería pensar.
Luna esperaba pacientemente sentada en el suelo, cuando lo vio llegar.
-Hola, Theodore Nott-.
-Lovegood- Theo se quedó sin aliento y le echó la culpa a su condición física. Instintivamente llevó su vista a los pies de la chica. Había zapatos ahí, muy bien.
-¿Quieres un poco de pudín?- Preguntó la rubia.
Theo se petrificó, y en un intento de no hacerlo notar, preguntó -¿Por qué habría de comer pudin contigo, Lovegood?-
-Porque es mi manera de agradecerte- dijo ella mirando hacia la hermosa vista que se tenía desde ahí. –Gracias por devolverme los zapatos.
Theo definitivamente mataría algún elfo doméstico esa noche.
-Siempre miras mis pies, y desde que lo haces no he pasado más de un solo día hasta que recupero los que extravío –añadió ella mirándolo de nuevo.
O tal vez no.
Theo sabía por qué ella era una Ravenclaw, pero siempre pensó que su astucia de serpiente era superior. No había nada que se le escapara a Luna Lovegood.
En vista que Theo no emitía palabra, Luna se incorporó y se detuvo a unos cuantos pasos de él.
-Está bien si no lo quieres, pero los elfos de las cocinas lo prepararon especialmente porque les dije que quería agradecer a alguien- suspiró-de todos modos, gracias Theodore Nott- dijo la rubia dando media vuelta.
-Aceptaré tu estúpido pudín- fue lo único que Theo alcanzó a decir.
Esa tarde, Theo descubrió de primera mano algunas de las cosas que Luna guardaba en su cabeza, una conversación en la que él rio tanto, que supo que siempre querría comer pudín con ella.
