Harry Potter pertenece a JK Rowling.
DC y Marvel, pertenecen a sus respectivos fundadores.
Harén de Harry Potter.
Brujas: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil, Pansy Parkinson, Susan Bones y Nymphadora Tonks.
DC: Koriand'r AKA Kori Anders AKA Starfire. Komand'r AKA Koral Anders AKA Blackfire. Eva Doe AKA Hawkgirl.
Marvel: Jean Grey AKA Fénix. Anna Marie D'Ancanto AKA Rogue. Sue Storm AKA Invisible Girl.
Boom! Estudios (Irredeemable): Bette Noir y Kaidan/Keiko.
1.- Puede ser un Cross Harry Potter / Marvel o Harry Potter / DC o DC / Harry Potter / Marvel.
2.- Puede ser un fic donde Harry es transportado al universo de esas franquicias o uno donde el mundo mágico está escondido, pero los Muggles no tienen conocimiento o poder sobre el mundo mágico, es decir la Reina Isabel no puede hacer o cambiar nada de ese gobierno y no es la soberana del mundo mágico.
Así como Fury o H.Y.D.R.A por ejemplo no saben que el mundo mágico existe y no tienen ninguna jurisdicción sobre ellos.
3.- Harry será una potencia de calibre cósmico, porque Harry será un Rey como en el retorno del Rey, creo que una buena comparación seria que un Rey es como el Phoenix que reside dentro de Jean Gray.
Pueden hacer que sea cualquier cosa que quieran, un Dragón, un Tigre, un Basilisco, eso no me importa, pero ya saben más o menos cuales son las cualidades de los Reyes, tiene que ser como en mi historia.
4.- Como Harry es un Rey (Harry Potter y el retorno del Rey por FxRobalino) y es un Cross tiene que tener chicas de ambos lados, Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass y Susan Bones del canon de Harry Potter, Starfire y Blackfire de DC Comics y Jean Gray y Rouge de Marvel .
Cualquiera que sea la combinación que hagan estas chicas tienen que estar si o si, de ahí es más si quieres agregar otras chicas háganlo si quieren, aunque no quiero que Harry se acueste con todo lo que es mujer de nacimiento, así que sean razonables por favor, y preferiría que ninguna Kriptoniana o Amazona estuviera en la corte, así como no quiero que la Viuda Negra o la Bruja Escarlata estuvieran con Harry, no me gustaría ninguna de esas chicas.
5.- Los Magos bien entrenados están a un nivel aceptable, no digo que los hagan deidades superpoderosas, pero están a la par con los héroes.
Me canse de que en cada Cross que leo, los héroes son más fuertes que los magos y bla, bla, bla, no digo que todos los magos están al mismo nivel, pero al menos los que supuestamente tienen un entrenamiento bien puesto como los Aurores si quiero que sean poderosos, los demás son civiles y no necesitan ese nivel.
Excluyendo a Harry por su puesto, siendo un Rey en más poderoso que cualquier cosa en la tierra, excepto el Fénix dentro de Jean que podría ser otro Rey a mi parecer.
No quiero que los Magos sean menos, controlan una energía que rehace la realidad a su gusto así que espero que sean tomados en cuenta como cualquier héroe o villano, eso también permitiría que en ese mundo haya problemas y todo.
6.- Harry y su grupo, no pertenecen a ningún otro grupo, no pertenecen a SHIELD no pertenecen a HYDRA, no pertenecen a los Avengers, no pertenecen a La Liga Extraordinaria o la Liga de la Justicia, o cualquier otro de esos grupo.
7.- Quiero que Harry sea un punto medio entre los héroes y los villanos, se peleará y les sacara la P&%$# a los dos lados, especialmente el Capitán América y Superman, eso dos me caen peor que una patada en la bolas por parte de Hulk.
49.
Ronald y Ginny Weasley, hicieron caso a un misterioso par de notas, que aparecieron en sus respectivas mesitas de noche, y se apersonaron a la hora indicada, ante una gárgola.
― ¡Ginny, ahora! ―pidió Ron.
Ginny asintió, tragó saliva y miró nerviosamente la puerta pared y la gárgola. ―Caramelos de limón ―la pared desapareció, los hermanos se miraron y ascendieron por las escaleras, hasta la oficina del profesor Dumbledore, quien ya les estaba esperando.
―Hola, profesor ―saludaron.
―Gracias por reunirse conmigo, Ron, Ginny ―dijo el hombre. ―Verán: Sus padres, han aceptado que ustedes reciban mi ayuda. Pronto, tendremos algún tipo de... conflicto y necesito personas en las cuales pueda confiar.
Confianza.
Eso era difícil.
Ginny no confiaba en Dumbledore, debido a que él y su madre, le habían prometido que algún día, ella sería la señora Potter, cosa actualmente imposible, debido al matrimonio con Daphne Greengrass.
Y, por el lado de Ron, Dumbledore había prometido muchos dulces y dinero, a cambio de lograr acercarse a Harry Potter, y hacerse su amigo (cosa que nunca ocurrió), principalmente por cuan distintos eran.
Dumbledore les enseñó la historia de Merope Gaunt y Tom Ryddle, y les enseñó un poco sobre el tío de Tom Ryddle Jr. sobre la familia Gaunt en general.
Vieron al patriarca: Sorvolo, al despreciable hijo: Morfin (a quien compararon con un Mortífago, ante su odio hacía los Muggle) y a la pobre y (un tanto) torpe hija: Merope.
Un hombre del ministerio, Bob Ogden, jefe del Grupo de Operaciones Especiales, fue a visitarlos, debido a una violación a la ley, por parte de Morfin: había atacado a Tom Ryddle, un Muggle de mucho dinero, cuando él paseaba en un caballo, cerca de la casa.
― ¡¿Citación?! ―chilló Sorvolo, furioso y rojo, antes de enseñarle su anillo, con aquella piedra negra― ¿Puede usted ver el símbolo, en la piedra?
―Lo veo. ―Afirmó Ogden.
― ¡La casa Gaunt, somos los últimos descendientes de Cadmus Peverell, el Alquimista, ¡el creador de la Piedra de Resurrección! ―dijo Sorvolo, antes de dirigirse a su asustada hija y atraerla del cuello, jalando el collar que tenía Merope, mientras chillaba del miedo a su padre― ¿Puede ver el collar?
― ¡Claro que lo veo! ―dijo nuevamente, listo para salvar a Merope.
― ¡Es el Guardapelo de Slytherin, somos los últimos descendientes de Salazar Slytherin, por medio de Cadmus Peverell!, ―declaró Sorvolo, como si aquello fuera suficiente, como si aquello fuera a asustar al Muggle. ― ¿Qué tiene decir ahora?
―Señor Gaunt ―perseveró Ogden. ―Ni sus descendientes, ni los míos, tienen nada que ver, en esto. Según nuestros sensores, su hijo, quien responde al nombre de Morfin Gaunt, agredió, mediante un maleficio de urticaria al Muggle Tom Ryddle. Agredir a un Muggle sin justificación, o en acto de defensa, se declara como una violación a la ley de la Gran Bretaña mágica y al Estatuto Nacional del Secreto. El 14 de noviembre, Morfin será guiado por la acusación de emplear magia ante un Muggle y provocarle daños y prejuicios, tanto físicos como psicológicos a ese Muggle... ―Se escucharon risas fuera de la casa, y los hermanos Weasley, vieron a Tom Ryddle y su novia Cecilia, pasar junto a la casa Gaunt, a caballo.
Una discusión comenzó entre los Gaunt, quienes hablaban en Pársel, por lo cual Ogden no les entendía, pero volvieron a hablar en español, o al menos lo hizo Sorvolo.
― ¡Una hija mía, una Squib descendiente del mismísimo Cadmus Peverell, ¿y te atreves a enamorarte de un sucio Muggle?! ―chilló furioso, antes de abalanzarse contra la chica.
― ¡Relaxo! ―exclamó Ogden, con varita en mano y Sorvolo salió volando hacia atrás, para luego tener que salir corriendo, al ser atacado por Sorvolo y Morfin.
―Ogden volvió al día siguiente, con varios Aurores, encarcelaron a Sorvolo y a Morfin, dejando a Merope con la casa, para ella sola. ―Contó Dumbledore, a sus alumnos ―Y Sirius me confirmó, que lograron dar con el anillo que tenía Sorvolo en la mano y que este fue un Horrocrux.
― ¿Un Horrocrux? ―preguntó Ron.
―Gracias a Harry y Sirius, descubrí que son objetos comunes, en los cuales es encerrado un fragmento del alma del mago, para volverlo semi-inmortal ―explicó Dumbledore, a los jóvenes. ―Y según tengo entendido, Harry y sus novias, ya han destruido seis de ellos, solo faltaría uno, en palabras de Harry, siendo este, la serpiente. Pero yo creo, que hay otro objeto oculto, creo saber dónde y quiero saber, si contaré con vuestra ayuda.
A Ron no le interesaba, el ir a cazar un objeto maldito. Pero creía, que quizás, así la gente se interesaría en él y aceptó ir.
Ginny iría, porque... bueno: se trataba del profesor Dumbledore, nada malo les pasaría al estar con él, ¿verdad?
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Tal y como la propia Hermione, lo había dicho al inicio del año. Las supuestas horas libres de los alumnos de sexto año, no eran para divertirse o recrearse, como lo hacía Ron Weasley, sino para tratar de ponerse al día, con la gran cantidad de deberes que les mandaban.
Los encantamientos no-verbales, no eran solo cosa de Defensa Contra las Artes Oscuras, sino también de Encantamientos y Transformaciones, cosa que solo provocaba el enfado y molestia de los alumnos, al tiempo que diversas noticias, iban apareciendo en El Profeta:
«Intento de fuga en Azkaban»
«Intento de asesinato contra el Ministro Fudge, el Jefe de la Casa de Aurores y Amelia Bones»
«Intento de secuestro contra Ollivander»
Gracias a la inyección de dinero, para la Oficina de Aurores y el Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, se estaba respondiendo fervientemente, en contra de los Mortífagos y sus aliados mágicos.
En eso, un grito de tristeza y dolor, sacó a todos de sus meditaciones, ante las cartas que iban llegando de casa y las noticias del Profeta, cuando vieron a Hannah Abbott llorando, en el hombro de Susan, rápidamente Neville se acercó a su... amiga, la cual derramó más lágrimas en su hombro. Neville, preguntó qué pasaba, pero Hannah no podía decirlo, debido a su llanto.
―Neville ―dijo suavemente Susan, enseñándole la nota, la cual era del padre de Hannah, quien le comunicaba, que los Mortífagos habían ido a su casa, y habían asesinado a su madre, sin que él pudiera auxiliarla de ninguna forma, debido a que tuvo que defenderse a sí mismo y a penas y logró malherir a un Mortífago, antes de que se Desaparecieran.
Hannah, aun llorosa se acercó a la mesa de Gryffindor, colocándose ante Harry y agarrándolo por los hombros, antes de caer de rodillas ante él, teniendo que subir la mirada, para encontrase con los ojos verdes del chico. ―Por favor, Harry... entrénanos, a fondo.
El pelinegro tragó saliva y asintió.
Así mismo, una carta había llegado a Hermione, por parte de su madre. La castaña leyó la carta, tragó saliva, sin saber qué pensar verdaderamente, sobre esa carta, y sobre su futuro.
Querida Hermione.
No puedo asegurarte nada, pero las posibilidades de que tu padre consiga un trabajo en América, el próximo año, son altas. Por favor, intenta desde ahora, hacerte a la idea, de un posible viaje a otro país.
ATTE.: Tu madre, Jenny G.
Hermione volvió su cabeza hacía la mesa de Gryffindor, donde estaba su novio y suspiró, preocupada por su futuro.
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Cuando llegó el sábado, los alumnos, a partir del tercer año, fueron a Hogsmeade.
Harry y Nymphadora (quien empleó su Metamorfomagia), para aparentar tener dieciséis años, y se pasearon por el pueblo, comprando toda clase de dulces en Honeydukes, y yendo a comer algo en el ambiente permanentemente romántico del salón del té de Madame Pudipíe.
Sería casi el atardecer, cuando se dirigieron al lago negro, con Nymphadora, estando aun en aquella apariencia de dieciséis años.
― "Este fue un grandioso día, Harry" ―susurró Nymphadora, al oído de su alumno/novio. ― "Fue muy divertido" ―el pelinegro giró la cabeza, y compartieron un beso.
― "Gracias, por aceptar salir en plan cita, a Hogsmeade, mi querida señorita" ―susurró él, cuando terminaron el beso.
Y una escena muy similar, se repitió la semana siguiente, el día sábado, siendo Harry arrastrado, hacía el salón del té de Madame Pudipíe, por una emocionada y sonrojada Susan.
―Busca una silla, Harry, vuelvo en un momento ―dijo la sonrojada pelirroja, mientras iba a la mesa, al volver, lo hizo con un pastel el cual decía «Gracias por compartir tantas cosas conmigo», Harry se sonrojó, ante ese pastel, que demostraba tanto cariño hacia su persona, por parte de la pelirroja, cuando subió su mirada, esta se desvió hacía el escote de la heredera Bones, la cual le ofreció una sonrisa, al ver que su plan iba muy bien, ambos comieron el pastel, y luego salieron de ese salón de té, con destino a la Cabeza de Cerdo, esquivaron a Aberforth Dumbledore, subiendo al segundo piso, siendo que Harry se tropezó varias veces con los escalones, su novia había hecho magia, para acortar su propia falda y, al mismo tiempo permanecer caliente, la pelirroja hizo a un lado el gran retrato de Ariadna Dumbledore y atravesaron el pasillo, hasta llegar asombrosamente, a la Sala de Menesteres. ― ¡Vaya! ―gritó la pelirroja, asombrada de sí misma― ¡No puedo creer, que realmente funcionara! ―la sala en la cual aparecieron, correspondía a las peticiones de Susan: una cama con forma de corazón y toda clase de flores, por aquí y por allá. Al sentir las manos de su novio, recorriendo su cuerpo, Susan se liberó como bien pudo, se sacó la ropa y se arrojó sobre la cama, Harry bien podría haberla tacleado, pero ella estaba recostada en la cama, y en cambio, acabó encima suyo, besando sus labios, mientras que ayudaba a su novio, a sacarse toda esa ropa que llevaba puesta. Esta sería una fantástica tarde para ambos.
Susan vio a su novio besar su torso, concentrarse un momento en sus pechos, y luego proseguir, para besar su vientre, sacarle sus pantaletas y ponerse a prueba. Los ojos de la heredera Bones se abrieron tanto, que casi se le salen de las cuencas, antes de lanzar un gemido. ―Vaya que Harry ¡sabe...!... sabe cómo darle placer a una... ¡DAMA! ―pensó, al sentir los dientes de Harry, dándole un placer aun mayor, que su lengua.
Por desgracia, el momento erótico, se fue al demonio, cuando sintieron la preocupación que embargaban Hermione, Padma, Daphne, Pansy y Nymphadora.
―Perdón ―dijo Harry, mientras ambos salían de la Sala de Menesteres.
―Espero y sea algo verdaderamente importante ―gruñó Susan enfadada, por no haber podido llegar al nirvana, al cual casi es llevada por Harry y su maravillosa lengua. ―Ya te pagaré yo el favor.
Harry sonrió ―Entonces, ¿vas a intentarlo?
―Sí ―dijo ella sonriente, mientras lo besaba.
Ingresaron en la enfermería, donde sentían a las demás.
― ¿Dónde estaban ustedes dos? ―chilló Padma, aun asustada.
― ¿Es que acaso, nuestra conexión solo es para Susan y para mí? ―preguntó Harry sonriente. Haciendo sonrojar a Padma.
― ¿Qué ha pasado? ―preguntó Susan, retomando el punto de todo esto.
Leanne, una amiga de Katie habló para todos, mientras las lágrimas corrían fuera de sus ojos. ―Fue... fue... vi a Katie salir del baño de Tres Escobas, en ese momento lo llevaba en sus manos, quería saber de dónde lo había sacado, así que forcejeé un poco con ella el papel se rasgó por la parte baja y.… al parecer, fue maldecida, con un dolor muy agudo en su cuerpo. Actualmente, lo tienen los profesores McGonagall y Snape.
― ¿Qué ocurrió, cuando tocó el collar? ―preguntó Hermione.
―Ella... ―Leanne negó varias veces con la cabeza, mientras que las lágrimas volvían a formarse en sus ojos. ―Ella... Comenzó a flotar en el aire, con los brazos extendidos y.… y entonces, soltó un grito, pero... ―las lágrimas volvieron a bañar los ojos de Leanne y a recorrer sus mejillas. ―No fue un grito humano, fue un grito... gutural, casi como un grito demoniaco, su piel se puso así de pálida y sus mejillas se marcaron ―volvió a mirar a Katie, todos lo hicieron y sí, verdaderamente su piel estaba tan pálida, que incluso las venas de sus mejillas, antebrazos y manos eran visibles.
―He notificado a San Mungo ―anunció la enfermera Pomfrey. ―No puedo curarlo, ni he logrado reconocer la maldición, así que... ―se sentía humillada. Verdaderamente humillada. ―Ellos tendrán que hacerse cargo, esperemos que la señorita Leanne, haya podido reaccionar a tiempo y traer a la señorita Bell aquí, en un tiempo prudente, he logrado emplear un hechizo de Éxtasis, para detener el avance de la maldición.
Todos salieron de la enfermería, muy preocupados por Leanne, y deseando que los Sanadores San Mungo pronto estuvieran allí, para auxiliar a su amiga.
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Lord Voldemort, ya no encontraba lugar, dentro de su propio cuerpo, para la cólera que le carcomía. Un plan tras otro, habían estado siendo derribados, en las últimas semanas.
¿Otorgar la libertad a unos cuantos nuevos peones de Azkaban?
Casi un fracaso total. De los supuestos veinte que irían a reunirse con él, y los cuales le jurarían lealtad, sólo siete llegaron con vida.
¿La razón?
Aurores que se Aparecieron en Azkaban y no se tentaron al corazón, para atacarles, matando trece convictos.
¿Asesinar a Fudge, y colocar a alguien que viera las cosas como él las veía, para así tomar el poder del Ministerio de Magia?
Fracaso total: Tardó bastante, en poder encontrar la nueva casa de Fudge, quien parecía haberse estado esperando ese atentado contra su vida.
El hombre había presentado batalla, él y sus cuatro Aurores, se habían protegido unos a otros y contraatacado, con una soltura que él no recordaba haber visto jamás. Tuvo que sacar a los nueve sobrevivientes de ese lugar, antes de que una triple Bombarda les golpeara.
¿Secuestrar a Ollivander, para conseguir información sobre la varita de Saúco, y de Harry Potter?
Un fracaso más: Ollivander había cerrado su tienda, después de su último atentado y ni estaba en su casa, ni nadie parecía saber dónde hallarlo.
Voldemort creía firmemente que, teniendo la legendaria varita de Saúco, en sus manos, podría acabar con la vida de Harry Potter.
Pero, además de eso, era obvio que requería información sobre la historia de la varita, sobre su anterior poseedor.
Así mismo: era obvio que alguien como Ollivander, podría hablarle sobre la curiosa varita de Harry Potter. Había estado revisando fervientemente, la desvencijada biblioteca de la casa Gaunt y la biblioteca Malfoy, y en ninguna había información sobre un encantamiento, maleficio o maldición, llamado Resiliant. ¿Qué demonios había sido aquello, usado por Potter?, ¿Con qué había logrado redirigir la maldición asesina?
Apretó con fuerza, los brazos de la silla, apretó así mismo sus dientes, mientras recordaba como la Piedra Filosofal, se había esfumado del colegio Hogwarts, y así mismo, la esquela en el periódico que notificaba el fallecimiento del alquimista y su esposa, solo le provocaban una sensación de hundimiento en el estómago, cada vez más profundo y que le hacía enervar la sangre.
Sus búsquedas en las bibliotecas Malfoy y Nott, no le arrojaron nada, ABSOLUTAMENTE NADA, respecto a aquel hechizo de transformación, encantamiento, maldición o maleficio denominado como Resiliant y que permitía devolver, un ataque, incluso con algo mucho mayor, y mucho más poderoso.
Los Dementores estaban ahora de su lado, ¿Pero de qué le servirían, si un mago decente a muy bueno, pudiera invocar el Patronus?
¿Qué podría lograr una pequeña porción de magos debidamente entrenados, en contra de los gigantes, estando rodeados de magos más bien incompetentes?
A simple vista, no lograrían mucho, pero la realidad era que: si algún incompetente, lograba hallar, la forma debida de dañar a un gigante, los demás le seguirían y, tarde o temprano, lograrían eliminarlos.
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El Ministro Fudge, ingresó al banco de Gringotts, acompañado por la jefa de Aplicación de la ley mágica: Amelia Bones, y por el Jefe del Departamento de Aurores: Rufus Scrimgeour, acercándose a uno de los empleados, que se encontraba detrás del cajero.
— ¿Qué negocios le traen a Gringotts el día de hoy, Ministro? —preguntó el empleado.
Fudge, extendió un pergamino. —Debemos de reunirnos con el rey Renjik, esto es importante, bien podría ser un paso más, hacía un mejor estado de servicio y de igualdad, entre nuestras razas. —Fueron las palabras del Ministro, quien se hallaba tranquilo. El empleado del banco le miró, por unos largos dos minutos, antes de asentir y retirarse (aparentemente, iría a comentar al rey duende, sobre este tratado, pero no les constaba que lo hiciera, o que el rey les creyera), pasaron dos, tres, cuatro minutos, el empleado volvió, se escucharon trompetas, y el rey duende se apersonó, con una capa púrpura sobre sus hombros.
—Dice mi empleado, que desean un nuevo tratado —dijo el aventajado rey. Renjik, no apartó la mirada de Fudge, ni tampoco el humano dio pistas de ir a hacerlo, se arrodilló lentamente ante el rey y extendió el documento, el cual fue rodeado por un brillo azul y dorado, siendo abierto y leído, con calma por el duende.
El Rey volvió a mirar a Fudge. ¿Son sus palabras, y las de los Miembros del Wizengamot, reales? —tuvo que preguntar, Fudge hizo un gesto. El rey murmuró algo en Duendigonza y un círculo rúnico de color azul, brilló detrás del pergamino, dejando pasmado al duende, el cual enrolló el pergamino y se aclaró la garganta. —Yo. Renjik, centésimo rey duende y Décimo séptimo Gerente de Gringotts, acepto esta nueva alianza, entre el Ministerio de Magia Británico, el Wizengamot y Gringotts —el pergamino brilló en un color violeta y fue devuelto al ministerio Fudge, el duende se giró. —Golfork —pizadas metalizadas se escucharon y, un minuto después, un duende vestido con una armadura se posó ante el rey.
—Mi señor.
—Toma a tu gente, convocado rompedores de maldiciones del Cuerpo de Aurores, y deshágase de todo objeto de magia oscura, que se encuentre en las bóvedas de los magos —ordenó el rey.
—De inmediato, ni Lord —contestó Golfork, dándose un ligero golpe en el pecho y marchando, junto a su tropa, camino a la oficina de Aurores, del Ministerio de Magia, para comenzar la Purga de Gringotts.
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Pasaron casi dos semanas, hasta que los hermanos Weasley, volvieron a presentarse ante el profesor Dumbledore, la historia de Merope continuó, pero siendo contada por el propio profesor, de forma apresurada: En el corto periodo de tiempo, que duró el matrimonio, Merope quedó embarazada y dejó de proveerle la poción Amortentia, a Tom, motivo por el cual este último la abandonó.
Merope no pudo sobrevivir al parto de su hijo Tom Sorvolo Ryddle, y falleció, comenzando su vida en el orfanato, hasta que el profesor Dumbledore, le llevó su carta de Hogwarts, resultando ser Tom, un joven muy independiente, quien hizo sus propias compras y, tan pronto como llegó a Slytherin, comenzó a demostrar grandes dotes para la magia.
―Igual que Potter ―pensó Ron, mientras veía, varias clases de los años de Tom Ryddle, primero, segundo, tercero, cuarto, quinto...
―Y este es el recuerdo que me solía interesar ―dijo ―Pues no encontraba una respuesta, para esto. Pero la obtuve hace un año, gracias a Harry, cuando pude saber lo que eran los Horrocruxes y los obtuve todos ellos. ―En el nuevo recuerdo, se veía al actual profesor de Pociones: Horance Slughorn, a quien Tom Ryddle, de unos quince años, preguntaba con respecto a un objeto llamado Horrocrux. Y el profesor contestaba tajantemente, desconocer nada sobre tal objeto. Cuando volvieron a mirar la mesa, Ginny se estremeció, ante la visión del diario derretido, también había un trozo de tiara, una pequeña cajita octagonal, un trozo de un anillo, y los restos de una copa derretida. ―El diario personal de la adolescencia de Tom Ryddle, la tiara de Ravenclaw, el guardapelo de Slytherin, el anillo de Sorvolo Gaunt, la copa de Hufflepuff, así mismo, en su segundo año, a causa del veneno de Basilisco, el Horrocrux de Voldemort, dentro de Harry fue destruido y.… solo queda uno: La serpiente Nagini. La serpiente, que mordió a su padre. Ninguno de los dos, dijo ni una palabra. Todo esto, era una muy complicada estratagema, donde Dumbledore esperaba que Ron, les hablara a sus compañeros de cuarto, sobre lo que habían estado viendo, de la vida de Voldemort, hasta ahora, para llevar esa información a un Harry Potter, que nunca más confiaría en su persona. ―Espero que todo esto rinda frutos ―pensó, esperanzado.
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En el Salón de Peligro de la Mansión X, se encontraban entrenando Jean, Anna y Ororo.
― ¿Están seguras, de que desean hacer esto? ―preguntó Ororo.
―Lo estamos ―contestaron ambas jóvenes.
La maestra se elevó en el aire y concentró energía eléctrica y agua del aire, para poder arrojarles un relámpago a sus alumnas, las cuales se dieron la mano y luego extendieron sus manos al frente, formando ante ellas, un campo de fuerza, a partir de la telequinesis, logrando resistir el relámpago, por unos quince minutos, antes de caer de rodillas, cansadas. ―Bien. De acuerdo chicas, no lo han hecho nada mal. ―Contestó Ororo, ambas le sonrieron de forma maléfica, haciendo preocupar a su maestra, la cual se alejó y vio a Jean tocar el suelo, pero en realidad, la chica de alguna forma, había activado algo en el cuarto de peligro, unas compuertas se abrieron y unos cubos y esferas metálicas aparecieron, siendo manipulados por Jean y Anna. Ororo les sonrió y guiñó el ojo, antes de comenzar a saltar, de un lado a otro, y contraatacar, buscando detener los embates de sus alumnas, las cuales lograron mandarla a volar, por una onda telequinética y atarla, con un brazo robótico.
―Nada mal, profesora ―dijeron ambas chicas, paradas ante ella. Jean con una mano en su cintura, y Anna abrazando a la pelirroja por el cuello. Ororo suspiró, fue liberada de sus amarras y se retiró a paso calmado de la habitación, lo mismo que las dos jóvenes.
― ¡Hey, Jean! ―dijo Scott, al verla salir de la Habitación de Peligro. ― ¿No fue ese entrenamiento, muy corto?
―Sí, pero... en realidad, le prometí a Anna, que iríamos al cine ―dijo Jean. Últimamente, había estado sintiendo algo por la castaña, por eso aprovechaba cualquier oportunidad que tenía, para invitarla a entrenar o para ayudarle en sus estudios (cosa que, aunque Anna agradecía, no le gustaba para nada). ― ¿Cómo logro acercarme a ella?
―Bueno, pues... estaba pensando, ya que te gusta el Baseball... ―Scott sacó un par de boletos. ―Los Yanquis de Nueva York, contra los Orioles de Baltimore, es esta noche. ¿Qué dices?, ¿te gustaría?
―Pero yo...
―oh vamos, será divertido ―dijo Scott, sonriéndole.
―Está bien, pero... solo hay dos boletos ―señaló Jean.
―Sí ¿y.…? ―preguntó Scott, no entendiendo el problema.
Jean sonrió levemente, como si fuera una madre, enseñándole algo a su hijo. ―Kurt, Marie... faltan nuestros boletos ―le quitó los que tenía en las manos ―Consíguelos, Scott, voy a entregarles estos a sus dueños.
―S... Sí. Déjamelo a mí ―dijo Scott, algo dubitativo.
―Deja de intentarlo, Scott ―aconsejó Charles en su mente. ―No le atraes.
― ¿Espías las conversaciones de tus alumnos, profesores? ―preguntó él.
―Perdón.
―Entonces... la chica que me gusta es...
―En realidad, es bisexual, pero no tienes algo que a ella le llame la atención, respecto al género masculino ―dijo él.
Scott logró conseguir los otros dos boletos y así, los cuatro fueron al partido de baseball.
Los Orioles iban cinco puntos, a dos, para los Yanquis.
Scott era el único, que no veía con interés el partido, pues todo lo que había estado intentando estos últimos meses, había sido para absolutamente nada.
Jamás tuvo ninguna oportunidad, de cautivar el corazón de Jean Grey. Scott sabía, que seguramente lo que atraía a Jean, de Anna era que ella fuera tan insegura, con respecto a sus poderes y si realmente pertenecía a un grupo como los X-Men, quienes buscaban hacer el bien.
Jean se veía como una hermana mayor para Anna, quizás eso derivó en el amor que aun la pelirroja no podía confesarle a la castaña.
El terremoto comenzó ligero, hasta volverse muy fuerte y tener la gente, que abandonar el estadio, o al menos lo intentar, pues Pietro Maximoff se colocó en una entrada y movió sus brazos en círculos, generando aire, mandando a volar a las personas.
En medio del estado, ahora estaba Dominik Petros, pronto Pietro se colocó junto a él y a ellos se unió una mujer de cabello violeta y que vestía con lo que parecía ser un traje de lucha libre.
Sobre ellos apareció un hombre que llevaba un casco violeta, un traje de color violeta y una capa roja.
― ¡Conozcan humanos, a los artífices de su final! ―dijo el hombre del casco. ―Yo soy su nuevo rey, pueden llamarme.
― ¡Magneto! ―exclamó Scott, arrojándole de frente, su rayo.
Rápidamente, el "mutante", extendió su mano y agarró un cartel, colocándolo ante él, el suelo comenzó a temblar y el metal fue extraído y separado de la tierra que se elevó en el campo, generando de esta forma, el hombre un escudo, el cual aventó contra los héroes, solo para que el escudo fuera destrozado, por el rayo de Scott.
El metal a ambos lados de los X-Men se retorció, pero era Jean quien le dio forma de lanzas, arrojándolas contra sus enemigos, solo para que lanzas fueran desviadas, por Magneto.
La mujer de cabello violeta corrió hacía ellos, Kurt se tele-transportó hasta el rostro de la mujer, dándole una patada, y mandándola a volar, solo para ser agarrada en el aire, por Pietro y llevada hasta donde estaba el grupo.
Pietro sonrió y comenzó a hacer girar en una sección del campo, haciendo levitar rocas, solo con la fricción del viento y luego las arrojó hacía sus enemigos, solo para que las rocas se detuvieran, lo mismo con las lanzas de metal, improvisadas, que fueron enviadas contra los X-Men, por Magneto, siendo todas regresadas, por la telequinesis de Jean y Anna.
La castaña corrió hacía el frente.
― ¡No! ―gritó Kurt, al ver como la mujer de cabello violeta, formaba en su mano una espada y corría hacía su hermana, el chico de cabello azul, apareció sobre los hombros de su enemiga, haciéndola tropezar. ― ¿Qué haces?
―Esto mismo ―afirmó Anna mientras tomaba las habilidades de su rival, y su conocimiento, generando cuchillas de energía psíquica, que arrojó contra los mutantes rivales, siendo detenidos por un nuevo muro de tierra, levantado por Dominik, pero lo dejó caer muy pronto, afirmando que aún no podía controlar la tierra, solo generar terremotos.
El mutante griego, levantó nuevamente el muro, para protegerse a él y a su jefe, y cuando Jean y Scott, destruyeron el muro, con su telequinesis y el rayo ocular, los mutantes enemigos ya no estaban allí.
Los alumnos de la Mansión X, se fueron rápido, antes de que llegara alguien que pusiera el orden, y los intentaran culpar a ellos, solo por ser mutantes (alguien como S.H.I.E.L.D, o políticos como Robert Kelly)
―No fue una pérdida total de tiempo ―dijo Kurt.
―Verdad, al menos esperaron a que el partido finalizara ―dijo Scott.
Jean suspiró. Tendría que intentarlo nuevamente, pero quizás... solo quizás, una sencilla noche de ver alguna película romántica, pudiera bastar, como excusa para estar junto a Anna, o... Rogue, como le gustaba ser llamada.
