Harry Potter pertenece a JK Rowling.

DC y Marvel, pertenecen a sus respectivos fundadores.

Harén de Harry Potter.

Brujas: Hermione Granger, Daphne Greengrass, Padma Patil, Pansy Parkinson, Susan Bones y Nymphadora Tonks.

DC: Koriand'r AKA Kori Anders AKA Starfire. Komand'r AKA Koral Anders AKA Blackfire. Eva Doe AKA Hawkgirl.

Marvel: Jean Grey AKA Fénix. Anna Marie D'Ancanto AKA Rogue. Sue Storm AKA Invisible Girl.

Boom! Estudios (Irredeemable): Bette Noir y Kaidan/Keiko.

1.- Puede ser un Cross Harry Potter / Marvel o Harry Potter / DC o DC / Harry Potter / Marvel.

2.- Puede ser un fic donde Harry es transportado al universo de esas franquicias o uno donde el mundo mágico está escondido, pero los Muggles no tienen conocimiento o poder sobre el mundo mágico, es decir la Reina Isabel no puede hacer o cambiar nada de ese gobierno y no es la soberana del mundo mágico.

Así como Fury o H.Y.D.R.A por ejemplo no saben que el mundo mágico existe y no tienen ninguna jurisdicción sobre ellos.

3.- Harry será una potencia de calibre cósmico, porque Harry será un Rey como en el retorno del Rey, creo que una buena comparación seria que un Rey es como el Phoenix que reside dentro de Jean Gray.

Pueden hacer que sea cualquier cosa que quieran, un Dragón, un Tigre, un Basilisco, eso no me importa, pero ya saben más o menos cuales son las cualidades de los Reyes, tiene que ser como en mi historia.

4.- Como Harry es un Rey (Harry Potter y el retorno del Rey por FxRobalino) y es un Cross tiene que tener chicas de ambos lados, Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass y Susan Bones del canon de Harry Potter, Starfire y Blackfire de DC Comics y Jean Gray y Rouge de Marvel .

Cualquiera que sea la combinación que hagan estas chicas tienen que estar si o si, de ahí es más si quieres agregar otras chicas háganlo si quieren, aunque no quiero que Harry se acueste con todo lo que es mujer de nacimiento, así que sean razonables por favor, y preferiría que ninguna Kriptoniana o Amazona estuviera en la corte, así como no quiero que la Viuda Negra o la Bruja Escarlata estuvieran con Harry, no me gustaría ninguna de esas chicas.

5.- Los Magos bien entrenados están a un nivel aceptable, no digo que los hagan deidades superpoderosas, pero están a la par con los héroes.

Me canse de que en cada Cross que leo, los héroes son más fuertes que los magos y bla, bla, bla, no digo que todos los magos están al mismo nivel, pero al menos los que supuestamente tienen un entrenamiento bien puesto como los Aurores si quiero que sean poderosos, los demás son civiles y no necesitan ese nivel.

Excluyendo a Harry por su puesto, siendo un Rey en más poderoso que cualquier cosa en la tierra, excepto el Fénix dentro de Jean que podría ser otro Rey a mi parecer.

No quiero que los Magos sean menos, controlan una energía que rehace la realidad a su gusto así que espero que sean tomados en cuenta como cualquier héroe o villano, eso también permitiría que en ese mundo haya problemas y todo.

6.- Harry y su grupo, no pertenecen a ningún otro grupo, no pertenecen a SHIELD no pertenecen a HYDRA, no pertenecen a los Avengers, no pertenecen a La Liga Extraordinaria o la Liga de la Justicia, o cualquier otro de esos grupo.

7.- Quiero que Harry sea un punto medio entre los héroes y los villanos, se peleará y les sacara la P&%$# a los dos lados, especialmente el Capitán América y Superman, eso dos me caen peor que una patada en la bolas por parte de Hulk.

52: Final de una etapa.

La chica vio cómo su cuerpo era reconstruido, estando ahora en un callejón oscuro y en medio de la noche.

―Bueno, al menos no estoy desnuda ―pensó, en cómo los personajes de Terminator, siempre acababan desnudos, luego de usar la máquina del tiempo, y que casi siempre aparecían en callejones. Se acercó a la salida del callejón y vio una caja llena de periódicos, miró uno de ellos. ―1996, perfecto, es el Dairy Bugle, ¡Estoy en Nueva York, genial! ―pensó emocionada, mientras concentraba su telequinesis en su cuerpo, logrando así volar ―Ahora: a encontrar la escuela de Xavier, y pedirle ayuda al Profesor ―pensó, mientras volaba lejos de allí. Tardó varias horas, en poder llegar a la mansión. ―Escuela Xavier, para jóvenes superdotados. Sí, es tal y como dijeron ―sonrió, ella había llegado a visitar la mansión, pero cuando ya no era más que ruinas, las puertas se abrieron para ella y, sintiéndose un poco asustada, ingresó por el sendero de la mansión. ―Espero no ir a meter la pata. ―Rachel sabía, que se encontraría con muchas personas, de las cuales solo tenía fotografías y con ciertas personas, a las cuales llegó a conocer, de un modo u otro, solo rogaba, para no ir a arrojarse a los brazos de alguien, que actualmente no la conocía. Encontró que la puerta estaba abierta, a Bestia y al Profesor esperándola.

―Bienvenida a la Mansión X, jovencita ―dijo el hombre de pelaje azul. ―Soy Hank McCoy, puedes llamarme Bestia.

―G.… gracias ―dijo ella. ―Soy Rachel... Evans y.… lamento tener que pedirles alojo a estas horas

―La mansión X, sirve como alojo a todo aquel que lo necesite, desde Metahumanos, hasta mutantes ―dijo el profesor X. ―No tengas miedo. ―Le comunicó telepáticamente. ―Entra, Rachel, puedes quedarte el tiempo que quieras, aunque claro: muchos de mis alumnos, acaban quedándose permanentemente.

Aunque no lo deseaba, se sintió un poco intimidada, Hank la guio hasta una habitación, y le dijo que, en la mañana, podría conocer a los otros alumnos.

¿Se acercaría a su madre?

¿O solo la vería desde la lejanía?

¿Qué debía de decirle?

¿Sería lo mejor, contarle al Profesor X, sobre Bolívar Trask y el Proyecto Centinela?

¿O le contaba sobre el Fénix y la Kitsune?

¿Debería de decirle?

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La puerta del despacho de Dumbledore se abrió y él vio, a los hermanos Weasley. Ginny dio un paso al frente y le miró con pesar. ―Lo lamento, profesor. Pero... no ha habido forma de que Harry, se interese en las cosas que hacía Ryddle, o en los Horrocruxes.

―Hace ya algunos años, quedó más que claro, que Harry y Sirius, tenían amplios conocimientos sobre los Horrocruxes ―explicó Dumbledore, para luego suspirar, y lamentarse, agitó la varita y susurró el hechizo, una esfera de dorada, quedó flotando ante él, mientras esperaba. Esperó y siguió esperando, casi por tres o cuatro minutos, pero fue imposible, nada pasaba, nada, definitivamente. Suspiró. ―Bueno, vámonos.

― ¿Ocurre algo, profesor? ―preguntó Ron, confundido.

―Será un viaje largo y.… siendo que Harry es el llamado "Elegido", y era de él y de Neville, de quienes hablaba, la profecía de la profesora Trelawney, creí que el haber hablado en su presencia, sobre las hazañas y la historia en general, de Ryddle, le instaría a seguirlo y... ―señaló la puerta abierta, con la mano, la esfera dorada volvió, revelándole que Harry estaba en la biblioteca, junto a Daphne. ―Creí... creí que vendría, pero claramente me he equivocado. Vengan, ese Horrocrux no se buscará solo. ―extendió sus manos, ambos niños agarraron las manos del hombre y, un segundo después, sintieron como si un garfio los agarrara, por algún lugar detrás del ombligo y una caña de pescar los atrajera, al tiempo que pasaban por un muy estrecho tubo, cuando volvieron a mirar, estaban a un paso de tropezar por un peñasco y, allí abajo, en la playa, siendo golpeada por las olas, se veía una cueva. ―Vamos ―los tres, descendieron por un filo de roca, que hizo las veces de camino, descendiendo hasta un punto, del cual la cueva aún estaba lejos. ― ¿Ambos saben nadar?

―Sí ―contestaron al mismo tiempo, ambos pelirrojos.

―Entonces, espero que no les moleste darse un chapuzón ―dijo Dumbledore, dándoles una sonrisa, antes de arrojarse a las aguas, y comenzar a nadar, los hermanos se miraron mutuamente, Ginny comenzó a sacarse la ropa, Ron la miró como si estuviera loca, por ir a meterse a nadar en una piscina o un lago, así que se lanzó tal y como estaba vestido, Ginny lo siguió, poco después. Llegaron los tres, pronto al interior de la cueva, con el profesor Dumbledore, iluminando todo, gracias al Lumos, en aquella cueva, había una diminuta isla, probablemente artificial, donde se veía un pedestal. Cuando llegaron los tres a la isla, el profesor agitó la varita y los tres se secaron, agitó nuevamente la varita y quedaron vestidos, luego, se acercaron al pedestal. ―Ah, tal y como lo he pensado, esta es una poción sumamente oscura, podríamos decir que es como una... Maldición en estado líquido, y su función es la de ocultar un objeto. Un objeto, el cual solo podrá ser revelado, si es que es consumida, hasta que el objeto en su interior se deje ver.

― ¿Cómo destruiremos el Horrocrux? ―preguntó Ginny.

―Aunque Sirius me ha comunicado, que Harry y él, han destruido los otros, empleando para eso un colmillo de Basilisco, en el cual realizaron un hechizo de Éxtasis, para mantener el veneno siempre activo, y que... supuestamente, el último Horrocrux es una serpiente que siempre acompaña a Ryddle, no contamos con este ―dijo sencillamente Dumbledore, quien agitó su varita y transformó una roca, en una barca pequeña, de madera. ―Cuando el Horrocrux quede al descubierto, ustedes lo colocarán en esta barca, la harán navegar y, al alejarse, uno de ustedes, apuntará directamente y gritará "Fiendfyre", un antiguo registro, del siglo XII, dice que un mago, destruyó el Horrocrux de su gran enemigo, gracias a esa maldición.

―Entendido ―dijeron ambos.

―Debo de beber la totalidad de esta poción, sin importar nada más ―dijo Dumbledore. ―Esta maldición, era usada para ocultar objetos o tesoros, y la única forma de dejarlos al descubierto, es beberla. Esta poción quizás me cause olvidar nuestra tarea, quizás me cause dolor, o.… cualquier otra cosa, pero, bajo ninguna circunstancia, debo dejar de consumirla, hasta que se agote totalmente. Deberán de obligarme, a beber. ―Ambos hermanos tragaron saliva y asintieron, Ginny y Dumbledore hicieron lo mismo: trataron de agarrarla con sus manos, pero una barrera mágica, se los impidió. ―Inteligente, Tom, pero... ―comenzó a rebuscar, los Weasley se veían nerviosos, Dumbledore finalmente sonrió, caminó un poco hasta la orilla y agarró una piedra de color blanco perla, se acercó al pedestal, donde estaba la poción y, la magia resonante en la piedra, y la magia en la poción, hicieron que la piedra se volviera un cuenco, el cual llenó del líquido de color negro y bebió un sorbo, sus ojos se abrieron y su boca se volvió pequeña, como si acabara de comerse un limón. Pero, aun así, sacó fuerzas de sí mismo y tomó otro sorbo de la poción, antes de tratar de provocarse una arcada, pero no funcionaba.

― ¡Profesor! ―chilló Ron acercándose al hombre, pero no sabía cómo ayudarlo.

― ¡Ron! ―le llamó Ginny― ¡Ya has escuchado al profesor, debemos de seguir dándole la poción, hasta que el Horrocrux sea...! ―Las aguas del lago se partieron, cuando los cadáveres comenzaron a salir del fondo.

― ¡Ginny, cuidado! ―chilló Ron, quien desenfundó su varita mágica. ― ¡Incendio! ―el Inferius fue quemado y allí quedó.

― ¡Maldito sea Voldemort! ―se quejó Ginny furiosa. La pelirroja miró de reojo la poción y luego al profesor Dumbledore― ¡Incendio! ―otro Inferus cayó. ―Ron, yo haré que el profesor Dumbledore beba la poción, trata de mantenerlos alejados, ¿entendido?, ¡o más bien...! ―una llamarada quemó al Inferius, que iba a arrancarle la cabeza a Ginny.

― ¡Hazlo! ―dijo él. Ella asintió y fue a llenar el cuenco con más de la poción, para dársela al profesor, mientras escuchaba a su hermano chillar una y otra vez, el hechizo de fuego. Volvió y la dio a beber al profesor.

¡Atrapado! ―exclamó Ginny, impidiendo que el profesor se moviera y fue por más de la poción, pero un Inferius logró agarrarla del tobillo. ― ¡Fogata! ―un chorro de llamas, no solo chocaron contra el Inferius, sino contra otros dos, eliminándolos.

Ron agarró el cuenco, lo llenó con la poción y el profesor Dumbledore la bebió, volvió a llenarla, su hermana quemó a dos Inferius y él pudo dársela a beber, y aunque el profesor rogaba por agua, ambos lo ignoraron, volvieron a combatir a los Inferius, y Ron corrió hacía el pedestal, encontrando el Horrocrux. ―Ginny, tengo el Horrocrux.

―Agua... agua... ―rogó el hombre.

―Profesor, abra la boca ―pidió Ginny, el hombre así lo hizo y ella le acercó la punta de la varita― "Aguamenti" ―susurró, el agua fue consumida y el hombre pareció recuperar la cordura.

― "¿Lo tenemos?" ―preguntó.

―Sí profesor, lo tenemos ―dijeron ambos, mientras abandonaban la cueva, cargando a Dumbledore a cuestas y volvían a la barca. Ginny se concentró, Ron, al notar lo que hacía su hermana, también se concentró.

―Vamos a las Tres Escobas, Ron ―dijo Ginny. Su hermano asintió y, un minuto después, tras esa asquerosa sensación, aparecieron en Hogsmeade, un minuto después, Rosmerta, la dueña del negocio conocido como Las Tres Escobas, salió del establecimiento, para auxiliar al profesor Dumbledore, quien les informó sobre que La Marca Tenebrosa, había aparecido sobre el Castillo.

― "Rosmerta, señores Weasley... debo de... de ver a.… a Severus" ―susurró el profesor Dumbledore. Los tres asintieron y Rosmerta les permitió usar las escobas del colegio, despegando del suelo, directo hacía el castillo, teniendo que esquivar un par hechizos, ocultándose y buscando a los Mortífagos con la mirada, mientras avanzaban como mejor podían, en busca de llegar hasta el castillo, sin ser percibidos.

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En el interior del castillo, se estaban reuniendo La Autentica Defensa Contra las Artes Oscuras, los miembros de la Orden del Fénix y muchos egresados, todos ellos convocados, por los maestros, McGonagall y Flitwick.

Cuando Draco Malfoy, había sentido esa noche, la marca quemarle y volverse escarlata, había ido directamente hacía el pasillo de la Sala de Menesteres y, a medida que se había ido acercando al Armario Evanescente, la marca le iba quemando aun más. Finalmente, llegó hasta la puerta, pero cuando la abrió, saltó del susto, al ver horrorizado, como el armario comenzó a arder en llamas, desde el interior, le llegaron los agónicos gritos de dolor de los Mortífagos, que iban a atacar desde el interior del castillo, cuyos cadáveres, cayeron ante Draco Malfoy, quien, horrorizado, corrió fuera de la Sala, solo para encontrarse con Filch y McGonagall, quienes rápidamente apresaron al joven, quien fue llevado por el conserje, a saber, a qué lugar.

Mientras recorrían los pasillos, Draco vio como varios alumnos, de las cuatro casas, entre ellos Hermione Granger, Neville Longbottom, Susan Bones y Daphne Potter, comandaban a muchos alumnos, de todas las casas, quienes estaban dispuestos a defender el castillo, colocándose en las ventanas y arrojando toda clase de hechizos.

Su sorpresa alcanzó un nuevo nivel, al ver a personas de la talla de Cornelius Fudge y Amelia Bones, ¡allí mismo, en Hogwarts!, ¡listos para auxiliar en la defensa del castillo!

Siguió siendo guiado por las escaleras, hasta descender hacía la Sala Común de Slytherin y, solo por un instante, creyó que lo dejarían allí, en su Sala, pero luego fueron pasando por los laboratorios de pociones, solo para seguir más hacía el fondo del sótano. ― ¡Hey! ―se quejó― ¡¿A dónde me está llevando?! ―tuvo que seguir caminando, hasta las antiguas mazmorras, donde vio a la maestra de Runas, y no pudo evitar que le colocara unas runas extrañas en las muñecas, tobillos y en cuello.

―Runas que funcionan como esposas y una runa inhibidora de magia ―explicó Nymphadora, antes de apuntarle con la varita, a un asustado Draco ―Petrificus Totalus.

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Harry estaba al frente de su grupo. Y allá abajo, en el jardín principal del castillo, estaban los Mortífagos, a quienes los alumnos, profesores, Aurores presentes, miembros de la Orden del Fénix y egresados, estaban alejando usando maldiciones como Bombarda, Confringo, el embrujo Oppugno, Incarcerous, Flipendo, hechizos de fuego, tierra, o gracias al encantamiento confundo, el castillo estaba protegido por variaciones del Protego, como Protego Horribilis, Protego Totalum, Fianto Duri y Repello Inimicum.

― ¡Ministro Fudge! ―habló un Auror. ― ¡Estamos acabando con los Mortífagos entre todos!, ¡realmente estamos haciendo mella en sus fuerzas!

― ¡No se confíen! ―dijo Scrimgeour.

―Ministro ―dijo Filch, quien traía una tela en su mano ―He estado usando esta capa de invisibilidad, prestada por el Auror Moody, para vigilar una habitación especial en el sexto piso, Draco Malfoy entró en esa habitación y yo también, allí había un Armario Evanescente, el cual el joven trató de usar, para traer a un grupo de Mortífagos, vi a varios de ellos salir quemándose, pues el Armario Evanescente literalmente se encendió en llamas.

Amelia Bones, suspiró. ―Así que un ataque desde el interior, es ahora imposible.

― ¡Jefe Scrimgeour, jefa Bones! ―avisó un Auror― ¡Los Mortífagos avanzan por los puentes!

―Vuélenlos ―ordenó inmisericordemente Scrimgeour.

― ¡Ya oyeron! ―dijo el Auror, a tres de sus compañeros, saliendo los cuatro de ese pasillo.

― ¡Los gigantes se acercan, Ministro! ―alertó Percy Weasley, apuntando con su mano.

― ¡Y también los Dementores! ―gruñó Harry.

―Yo me encargaré de guiar a un grupo, contra los Dementores, Harry ―dijo Hermione. ―Luna, Alicia, Anthony, Lee, conmigo.

― ¡Sí, señora! ―dijeron los cuatro.

―Hay que hacer algo, para disminuir sus números ―dijo Harry.

― ¡Ataquen con el Fiendfyre! ―ordenó el Ministro Fudge, a todos― ¡Debemos de disminuir sus números, usen la Maldición Asesina y Confringo, debemos de disminuir sus números! ―repitió.

―Entre menos sean, menos intentarán intervenir en mi combate ―dijo Harry.

― ¿Tú combate, Harry? ―preguntó el profesor Flitwick.

―Me apareceré con Ryddle en el Callejón Diagon, dejaré que todos lo vean caer ―dijo decidido, mientras corría por el corredor, descendía por las escaleras, buscando llegar hasta el primer piso, al llegar allí, se encontró con que Daphne, Nymphadora y Susan, le esperaban, frunciendo el ceño. ―Chicas.

― ¡Iremos contigo! ―dijeron.

Él asintió.

―Usen el Resiliant, para protegerse y devolverles su propio ataque ―indicó Harry, mientras suspiraba. Sabía que no era de sus mejores ideas, pero tenía que hacer esto. TODOS debían de ver a Voldemort caer, la mayor cantidad de magos posibles, debían de verlo de frente, debían de verlo. ― ¡Cistem Amperio! ―las puertas se abrieron.

¡Resiliant! ―exclamaron Daphne y Susan, generando un gran escudo de color rojo, mientras avanzaban los cuatro, devolviendo las maldiciones que volaban, desde el frente, mientras marchaban sin temor, hacía los puentes destruidos.

¡Wingardium Leviosa Máximo! ―exclamó Nymphadora, haciendo que los cuatro cruzaran uno de los puentes, y siguieran su camino, devolviendo maldiciones, logrando que estas golpearan y acabaran con las vidas de Mortífagos, Magos Oscuros y Criaturas Mágicas, las cuales apoyaban a Voldemort.

Pasaron junto a Dumbledore y los Weasley, sin apenas notarlos.

Finalmente, Voldemort apareció ante ellos y un Mortífago lanzó una maldición.

Maldición la cual revotó en el Resiliant y le mató a él.

― ¡SUFICIENTE! ―chilló Voldemort, haciendo que los Mortífagos se detuvieran. Pero Harry no le obedecería, el Mago Oscuro apenas y tuvo tiempo de arrojarse al suelo, mientras que una gran cuchilla de plasma cortaba, tanto árboles, como Mortífagos, e incendiaba el Bosque Prohibido. ― ¡POTTER! ―Chilló, llevando su varita al frente― ¡AVADA KEDAVRA!

Resiliant ―dijo Harry calmado, el círculo rojo apareció y devolvió la Maldición Asesina, chocando consigo misma, Harry giró ligeramente su varita, haciendo que un segundo rayo, proveniente desde la Maldición, apareciera y acabara con la vida, de un Mortífago, luego de otro y otro, Voldemort, viendo esto, detuvo su maldición, pero Harry no bajó su hechizo. ― ¡EXPULSO! ―Harry concentró un cinco o diez por ciento de su magia, haciendo que no solo los Mortífagos salieran volando, sino también rocas y árboles, salieran volando. Escuchar gritos o quejidos de dolor, indicó a Voldemort, que varios de sus seguidores, acababan de ser malheridos.

Voldemort estaba muy enfadado, al ver desde la lejanía, que el colegio aun no caía, veía los destellos de hechizos yendo y viniendo, escuchaba los gritos, como sus hombres caían, lograba ver en el cielo, los Patronus y ahora mismo, Harry Potter acababa de usar su propia maldición asesina, para acabar con las vidas de varios de sus seguidores. Un grito de guerra se escuchó, Harry se lanzó al suelo, viendo como los Centauros y Acromántulas aparecían, atacando a los humanos en ese lugar. Enfurecido, Voldemort agarró a Harry por los hombros y se Desapareció con él.

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Cuando Harry volvió a ver, estaban en el Callejón Diagon, volvió su mirada hacía el hombre calvo y pálido de ojos rojos, vio la serpiente surgir desde debajo de las ropas del hombre, antes de empuñar con fuerza su varita― ¡FLIPENDO! ―Gritó con fuerzas, mandando a volar al Mago Oscuro, el cual no pudo reaccionar, cuando Harry comenzó a atacarle, con varias esferas de plasma ardiente, haciéndolo gritar, y causando que cayera desde el cielo, con una gran fuerza. ―Seguramente con eso, te he quebrado varios huesos, ¿verdad? ―dijo con un tono burlesco.

Voldemort se levantó enfurecido― ¡Avada Kedavra!

Harry invocó un muro (Petra Protego), no-verbal, contra el que se estrelló la Maldición Asesina, cosa que solo encolerizó aún más al Mortífago. El muro cayó y Harry extendió la varita, usando el hechizo de la pantalla de humo (Fumos), nuevamente sin hablar, logrando enceguecer a su enemigo, el cual comenzó a arrojar la Maldición Asesina, sin saber dónde estaba Potter, al tiempo que comenzaba a ver y a bloquear, apenas con suerte, las esferas de plasma hirviente. El humo se fue lentamente. ― ¡Flipendo Máxima! ―exclamó el pelinegro, mandando a volar a su enemigo.

Voldemort liberó una gran cantidad de magia, siendo ahora recubierto por un aura verde, mientras sus ojos brillaban de un color rojo más intenso y apuntó directamente a Harry Potter, una vez más. ― ¡Avada Kedavra!

¡Resiliant! ―exclamó Harry, una vez más el muro rojo apareció y el Avada Kedavra se redirigió hacía su lanzador, a Harry le bastó con girar ligeramente su varita, para lograr darle a Voldemort, haciendo que cayera hacía atrás, en un instante. La serpiente Nagini apareció en ese momento, pero Harry se rodeó con una capa de plasma, haciendo que la serpiente siseara herida, el pelinegro entonces convocó un sencillo vaso de cerveza, el cual expandió y encerró a la serpiente, un mago de entre la multitud, colocó una tapa mágica y un hechizo para que no fuera quebrado el vaso. Pronto, el adolescente se vio rodeado por los Magos del Callejón Diagon, se escucharon varias Apariciones, eran: El Ministro Fudge, Madame Bones, Sirius Black, junto con Hermione, Daphne, Susan, Pansy, Padma (quien venía llorando) y Nymphadora. ― ¡Hermione, la daga de colmillo de Basilisco! ―la castaña arrojó la daga, siendo esta atrapada por Harry, quien lanzó el vaso al suelo, quebrándose, el pelinegro se lanzó sobre la serpiente, matándola en el acto, y un humo negro, seguido por un grito de dolor, el cual todos reconocieron como el grito de Voldemort, surgió de la serpiente.

Hacía las 11:00am, una conferencia fue dada, por el Ministro.

― ¡Me complace decirles, damas y caballeros! ―inició Fudge. ― ¡Que una vez más, Harry Potter se ha puesto de pie, para defendernos, esperemos esta vez, de forma definitiva, contra Lord Voldemort!, ¡siguiendo las órdenes del Mago Oscuro, un ataque doble, contra el edificio Ministerial y Hogwarts, fue llevado a cabo esta noche, y tan pronto como hemos eliminado a los Mortífagos, que han intentado ingresar y manchar con su presencia, nuestro Edificio Ministerial, hemos volado, mi persona, ¡Madame Bones, Rufus Scrimgeour y un grupo de Aurores extremadamente entrenados, denominados como Magos Golpeadores, hemos marchado hacía el castillo de Hogwarts, para apoyar a los maestros y alumnos! ―algunos civiles o comerciantes, ofrecieron sus recuerdos, para todos los demás, viéndose como Harry Potter había estado en el Callejón Diagon, enfrentándose a Voldemort. ― ¡Son muchos los alumnos y maestros de Hogwarts, que han demostrado su valía en esta noche, una vez más haciéndole frente a un grupo terrorista, el cual prosperó por casi veintiocho años, gracias al miedo!, ¡hoy podemos respirar tranquilos, hoy podemos abrazar a nuestros familiares y volver a recorrer las calles en paz, sabiendo que una vez más, estamos a salvo!

Harry Potter, Neville Longbottom, Hermione Granger, Daphne Greengrass, Pansy Parkinson, Padma Patil, Nymphadora Tonks, Sirius Black, Amelia Bones, Rufus Scrimgeour y Hannah Aboot, eran solo algunos de entre todas aquellas personas, maestros y alumnos, quienes llegarían a recibir cientos de reconocimientos, en los años venideros.

Un nuevo año llegó, y el 1997, fue el primer año donde Harry y las chicas, pudieron disfrutar de una experiencia escolar llena de paz, sabiendo que no había objetos legendarios guardados en espejos y esperando a ser descubiertos.

Sabiendo que los Mortífagos estaban encarcelados, o muertos.

Que esta era una paz que duraría un largo, largo tiempo.

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La guerra en Tamarian, contra Brainiac, no terminó de forma tan esplendorosa como lo fue la guerra en la Tierra y en contra de los Mortífagos.

Las tropas de Brainiac, eran prácticamente maquinas, eran naves y Ciborgs controlados por su poder cerebral.

Pronto, los distintos líderes del planeta, tuvieron que ponerse de acuerdo, unos con otros, para poder lanzar un ataque coordinado, pero tal ataque solo funcionó si era para atacar a los Ciborgs, a los vehículos de guerra y a las naves más pequeñas, siendo estas últimas contraatacadas con los vehículos aéreos militares de los Tamarianos, o a veces, eran los propios Tamarianos, arrojando rayos desde sus manos u ojos, al emplear armaduras, para combatir en el aire.

La ciudad capital del más grande país del planeta, fue embotellada por Brainiac, y en ese momento, Koriand'r y Komand'r, sabiendo que esta era una oportunidad como ninguna otra, se lanzaron contra aquel rayo gravitatorio, que tenía como objetivo llevarse aquella ciudad. Al ingresar en la nave, trataron de lanzarse en un contraataque, contra los robots, y los propios miembros de la ciudad contraatacaron, pues la proyección de energía, era algo natural, en todos los Tamarianos, y no solo en un grupo selecto de miembros de la raza, que tuvieran como objetivo biológico, el convertirse en soldados, pero, a pesar de que tenían el deseo de luchar y morir, la ciudad fue encerrada en una caja de energía plasmática de color rojo, antes de que un gas somnífero les invadirá y les pusiera a dormir.

Uno de los robots, el cual tenía forma de una semilla y varios tentáculos, reconoció a las princesas Tamarianas, entre todos los ciudadanos y las agarró, para llevarlas ante su amo.

Era algo que él, solía hacer: encerrar a personajes políticos de los planetas que embotellaba, para luego volverlos ciborgs, que lucharían para él, en otra guerra.