Disclaimer: La historia es de mi pertenencia, en ella sólo utilizo sin ningún fin de lucro, a los personajes de Digimon Adventure. Está prohibido re-suban esta o cualquier otra de mis historias, o adaptarlas.
Día 01: Flores
Rated: K
Summary: El rumor decía que Sora tenía un admirador secreto. Ella niega que sea cierto, mientras Yamato duda de las verdaderas intenciones tras esos dibujos.
NA: No lo dice, pero aquí están en la escuela media, alrededor de 15 años.
Painting Flowers
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Sora tenía un admirador secreto. Todos los decían, pero ella no lo creía -al principio.
Es decir, de un día para otro encontró el dibujo de una flor sobre su escritorio, el cual si bien fue algo confuso para ella, lo dejó pasar de inmediato como un error, algún papel olvidado por alguien. Siguió con esa idea las siguientes ocasiones que otra hoja con un nuevo dibujo apareció en su lugar.
Después creyó que se trataba de una broma cuando estos mismos ya incluían su nombre en el papel. Alguien detrás de esto lo haría con la intensión de confundirle o burlarse de ella. Dudó si sus compañeros serían capaces, y luego alguien le vino a la mente.
Podía escuchar la risa de Taichi. Eso, si no le evitara. Recordó que la relación con aquel chico no estaba siendo tan cercana como antes. La chica no pudo evitar suspirar. Su primer sospechoso habría sido su amigo de la infancia, pero luego de la desastrosa confesión y rechazo de varios semanas atrás, era más que claro para ella que Taichi no era quien estaba detrás de esa broma de los dibujos.
Sora se sentó, a la vez que tomaba la más reciente hoja. Admiró los trazos y la forma. Ella admitía que desde que ese evento comenzó, los dibujos iban mejorando.
—¿Quién eres? —preguntó en voz alta, más desconcertada cada segundo que veía el dibujo. ¿Quién era la persona tras estos detalles?
—¿Sora-san?
Ella respingó, por un momento había olvidado donde estaba. Miró hacia una de sus compañeras, quien le veía con curiosidad. De repente, consciente de sí, la pelirroja trató de lucir despreocupada.
—¿Sí?
—Es solo que te escuché decir algo. Debió ser un error.
—Oh, no fue nada.
La mirada de su compañera no disimuló del todo que no le creía. Sora se mordió el labio. No importaba que ella tratara de hacer caso nulo, sus compañeras estaban bien al tanto de ella y esos "gestos" que el dichoso admirador le dejaba. Estaba segura que esa chica estaba curiosa también. Y para ser sincera, ella también se iba llenado de preguntas.
En fin, ¿qué mal podía pasar?
Un poco avergonzada, Sora desdobló la hoja, y dejando a la vista la más reciente ilustración, murmuró apenada.
—Me preguntaba qué clase de flor es esta.
La chica en cuestión se acercó más, intrigada, mirando al trozo de papel.
—¿Es de hoy?
Porque ya parecía una costumbre que Sora recibiera un dibujo casi a diario. La pelirroja asintió.
—Es muy bonita.
—¿Qué cosa?
Sin esperarlo, otras chicas se acercaron, seguro sintiéndose libres de curiosear y cotillear sin pena.
—¿De tu admirador?
—¡Ah, qué envidia!
—¿Tienes una pista de quién puede ser?
—¿No es eso emocionante? ¡Podría ser alguien sumamente guapo!
—O quizá el contrario, y por eso solo envía dibujos.
—¡Eso no es importante!
Sora sonreía con simpatía, tratando con todo su ser mantener la buena cara, pero la pena crecía tanto en ella conforme el ruido y los comentarios se elevaron a su alrededor, logrando que todas las miradas de sus compañeros en el aula se volvieran hacia ella. Así, sin planearlo del todo, su mirada se topó con la de Taichi. Por un breve instante, ella buscó en sus ojos la tonta ilusión de descubrir algún sentimiento en él, pero dicha esperanza rápido se disipó cuando él rompió el enlace de miradas, y en su lugar giró su rostro para hablar con Yamato a su lado.
Un penoso recordatorio para Sora.
— ¡…pero es muy lindo! Si lo piensas, no es algo sin importancia. Mira, es una orquídea, y sí sabes lo que significa, ¿no?
Parpadeó, tratando de enfocarse en la plática de las chicas a su alrededor y así distraerse con ello.
—¿Una orquídea? —Sora preguntó, recordando que ese había sido su interés inicial. Había escuchado que las flores tenían significado gracias a su madre, pero debido a su etapa rebelde, jamás quiso interesare en ellas. Hacía a oídos sordos cuando su madre intentaba que ella se adentrara en el arte del ikebana como ella, y se rehusaba con todas sus fuerzas a siquiera prestar atención.
En ese momento lo lamentaba solo un poco.
Su compañera continuó: —En el leguaje de las flores significa pasión y sensualidad. Este chico debe estar muy interesado en ti.
Y eso dejó un poco atónita a Sora. ¿La persona tras estos detalles lo estaba haciendo de manera deliberada como las otras chicas creían? Si era tal cual decía, de pronto se sintió algo incómoda y avergonzada.
Pero no, imposible. Recordó los distintos diseños de flores que se le dejó en su escritorio, y estas eran diferentes. Por un momento se sintió algo tonta, porque brevemente pensó en la posibilidad de que el desconocido tras esos dibujos estuviera realmente interesado en ella e intentara dar ese mensaje con la flor, como las chicas ilusionadas alegaban. Cuando en realidad, esa persona seguro solo estaba mandando dibujos al azar.
—Estoy segura de que no es así —dijo, tanto para las chicas como para sí misma.
Y aun así, Sora tomó de regreso la hoja que estaba en manos de una de sus compañeras, y con delicadeza colocó el dibujo dentro de su cuaderno. Sonrió despreocupada, tratando de dirigir la conversación a otro tema, ignorando el hecho de que por un instante, sintió la preocupación de que esa flor dibujada fuera maltratada por tantas manos.
Ese día, los dibujos dejaron de aparecer en su escritorio.
Yamato estaba en plena crisis. Sintiéndose ser tragado por la vergüenza y el orgullo.
Para ser sincero, no planeó tal situación. No pensó en más allá que en animar a una amiga, y para nada esperó que ella fuera a estar en medio de un torbellino de cotilleo por sus compañeros, mucho menos que pensara que le estaban acosando o que detrás de esos simples dibujos se encontraba un mensaje escondido, ¡mucho menos que quería dar el mensaje de pasión y sensualidad!
—Parece que se divierten —Taichi comentó, medio curioso por el alboroto que últimamente parecía rodear a Sora. Luego miró hacia su amigo que no decía palabra alguna. Yamato se mantuvo quieto, intentando lucir desinteresado. Pero entre más pasaban los segundos, más pesada se iba sintiendo la mirada de Taichi.
—Entonces…pasión, ¿eh?
Sintió un nervio estallar, y miró de reojo a su amigo, quien ahora veía hacia donde las chicas continuaban hablando muy animadas.
—Deben de estar exagerando.
Taichi rio un poco. Luego se recargó contra la ventana, decidiendo mirar hacia afuera de esta, mientras Yamato persistía con mirar al frente, intentando no ver hacia donde las chicas estaban.
—Al menos deberías investigar que significa cada flor antes de dibujarla.
Yamato hizo uso de todo su autocontrol para no estallar en un indignado reproche –en parte porque no quería atraer atención innecesaria hacia él, y en parte por la tremenda vergüenza que sentía al ser descubierto, y otro más; porque no quería darle el gusto a Taichi de verlo de esa manera. En ese momento maldecía el tono serio en que le echó en cara eso. Tan extraño en Taichi ser tan moderado, y sabía que lo estaba haciendo a propósito.
Yamato se preguntaba en qué momento Taichi se dio cuenta que era él el responsable tras esos dibujos. Debía de ser desde hace tiempo, considerando la tranquila manera en que se lo dijo.
Así, se tragó su vergüenza y su indignación, y solo replicó con un "estás loco", cosa que hizo que su amigo soltara una carcajada y ahora sí todos les voltearan a ver.
Sin querer, Yamato cruzó mirada con Sora, solo por un pequeño instante, y lo que sea que sintió fue opacado por completo cuando ella rompió ese breve enlace para mirar hacia su amigo de una manera que no supo descifrar, pero que de cualquier manera a Yamato le dejó un poco aturdido.
—Qué tontería —masculló.
Por alguna razón estaba un poco malhumorado. No dejaba de darle vueltas a las palabras de su amigo y a la desagradable sensación del día anterior. Lo adecuado era dejar eso de lado, y proseguir con su vida como hasta hace unos días. Con ese pensamiento, se centró en la clase. Dio vuelta a la página donde la lección iba, y ahogó una exclamación. Ojos bien abiertos, mirando hacia los pequeños garabatos que él mismo había hecho en su libro de texto.
—No puede ser…
—¡Yamato-kun! ¿Te ocurre algo? —la chica que se sentaba a su lado le preguntó, muy atenta a él, tratando de acercarse.
Invadido por el repentino pánico, el chico se alejó un poco de la chica, no sin antes cerrar de golpe su libro.
—No es nada —medio sonrió, tratando de restarle importancia. La chica pareció encantada con verle sonreír. Antes de que pudiera decir algo más, el profesor les reprendió, nada contento del murmullo en su clase. Yamato se disculpó, se reacomodó en su asiento y miró al frente. Y como siendo llamado de manera silenciosa, miró hasta donde Sora, quien le veía disimuladamente en un intento de que el profesor no le llamara la atención también. La pelirroja le sonrió brevemente, y una vez más miró al frente.
Yamato no movió la mirada del todo, y en su mente resonaban las palabras de Taichi junto con la imagen de Sora un poco más animada que los días anteriores.
Bajó la mirada, reabrió el libro y contempló los pequeños garabatos que inconscientemente había dibujado. Las flores nunca fueron de su gran interés, pero últimamente no dejaban de aparecer tras su lápiz. Miraba más y más concentrado a estas, y una vez más la imagen de su amiga le asaltaba.
Solo lo hice para animarla…
Porque Yamato consideraba a Taichi y a Sora como sus amigos importantes, que cuando la chica se le declaró a su amigo y con el rechazo de Taichi, una grieta se creó en su amistad, Se sintió un poco de lado por la chica. Sí, era el mejor amigo de Taichi, pero Yamato no esperaba que solo por eso Sora se distanciara de él. Estaba herida, lo entendía. Eso también le dolía a él. Quería de alguna manera consolarle y apoyarle, pero sentía una distancia que no podía cruzar aun. Sin embargo, no soportó verle tan decaída. He ahí sus tontos intentos de animarle dejándole un simple dibujo. De ninguna manera esperó que esa situación escalara hasta el punto que las chicas alrededor cotillearan y fantasearan con un admirador secreto. Y no era así, porque Yamato no lo había planeado con una estrategia romántica, de ninguna manera él veía a Sora así.
O bien, no creyó hacerlo hasta que las tontas implicaciones de Taichi se volvieron perturbadoras.
¿Por qué no pudo dejar de darle esos dibujos? Un mes entero con ello, incluso a pesar de los rumores de un admirador secreto.
¿Por qué siguió? Porque Sora lucía más animada.
Incluso si ella decía que no tenía interés o importancia, Yamato le veía tomar con delicadeza el papel, guardarlo entre sus libros, y estaba seguro les conservaba.
Sin querer, para ambos, esos dibujos de flores se tornaron en algo especial.
Yamato se dio cuenta que pensaba en Sora más de lo necesario, que al ver las flores en los pequeños macetones esparcidos alrededor de la escuela se detenía un momento para observarles e inevitablemente recordaba el rostro sonriente de su amiga, y en su mente la decisión de un nuevo dibujo se instalaba.
Ese día, con su palma sobre esos pequeños garabatos, un inesperado entendimiento le golpeó.
Cuando Yamato se dio cuenta que estaba enamorado de Sora, los dibujos de flores dejaron de aparecer.
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Si alguien esta leyendo esto, se lo agradezco mucho, y espero que haya sido del agrado. En serio, gracias.
