DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: todos los personajes le pertenecen a Rumiko Takakashi.

ADVERTENCIA: Este fanfic contiene lemon.


Ranma estaba en el dōjo Tendo. Sentada en el suelo de madera, sus brazos rodeado sus piernas contra su pecho. Ella dio un pequeño suspiro triste. «¿Qué dirán mis padres y los Tendo cuando descubran que no puedo volver a ser un hombre...?», pensó. En ese momento sintió un dolor que la hizo levantarse de inmediato—. Demonios, esto es el colmo —dijo molesta, alcanzando la parte inferior de su vientre—. Aún duele...

Akane entró al dōjo y miró a la pelirroja, que estaba observando cuidadosamente el estanque koi—. Ranma, el desayuno está listo.

Ranma se giró hacia Akane y frunció el ceño—. Sí, gracias por avisar. Ahora vete.

—¡Idiota! ¡Todavía que me tomo el tiempo de avisarte y tú me tratas con indiferencia! —gruñó Akane.

—¡Es lo que te mereces cabeza gruesa! —Ranma apretó la mandíbula—. Me dejaste inconsciente afuera de la preparatoria Furinkan, eso nunca te lo perdonaré, ¿me oyes?

—Idiota, eso es lo que obtienes por golpear a Ryōga frente de mí. Además, ¿que le podría pasar a un travestí como tú? —Akane contraatacó su batalla verbal.

—¡AKANEEE! Eres extremadamente despistada, en ese momento me convertí en chica por la llovizna. ¿Sabes? ¡Lo que me podría hacer Kuno o Happosai, o cualquier otro pervertido!

«Tiene razón, afuera hay muchos pervertidos, más en el mundo de Rumiko Tahakashi», pensó Akane.

—¿Qué no dirás nada, Akane? —preguntó Ranma, con las manos en su cintura, sosteniéndole una mirada abyecta y desafiante.

—L-lo siento mucho, Ranma —Akane se dio la vuelta y se marchó del dōjo.

Ranma observó la retirada de su prometida—. Al menos lo siente. Será mejor que desayune algo y tal vez el dolor desaparezca —fue al comedor y se sentó, estaban todos reunidos. Ranma estaba al lado de Akane, quien evitaba mirarla. Nabiki y Kasumi estaban en el extremo derecho de la mesita, Soun y Genma estaban en el extremo izquierdo. Todos consumían arroz con los clásicos palillos chinos.

El primero en terminar fue Genma, quien se acercó a Ranma, la agarró de su cuello y la arrojó al estanque koi—. Es hora de entrenar.

Ranma salió furiosa del estanque—. Viejo, ¡qué demonios te crees? ¡Todavía no terminaba el desayuno! —ella lo enfrentó y apretó los puños.

—Algo anda mal contigo, Ranma. Siempre terminas tu alimento al mismo tiempo que yo. Ahora dime qué te ocurre —Genma no era tan estúpido como Ranma pensaba, en el fondo era un viejo sabio.

Ranma negó con la cabeza—. No me ocurre nada malo, papá. Sólo me duele la zona baja del vientre. Quizá por un golpe pasado.

—Está bien, ve a descansar —ordenó Genma, pensando que era por un golpe de algún rival, y en parte tenía algo de razón.

—¿No vamos a entrenar?

—Cuando te sientas mejor, entrenaremos. Hasta entonces ve a descansar.

Ranma asintió y entró a la casa, subió a su habitación y se recostó sobre su futón. Miró atentamente al techo—. ¿Qué estará haciendo Ryōga en esté momento? —se preguntó y debido a eso, sonrió—. Qué tonto soy, seguramente está disfrutando que ya no se convierte en cerdo. Ese idiota me lo debe.


Perdido era la palabra perfecta para describir a Ryōga Hibiki, actualmente se encontraba en algún lugar del bosque, caminando con su ponderosa mochila y paraguas rojo, sobre su espalda—. Maldito anciano, todo esto es su culpa. Cuando lo encuentre lo mataré, su maldita pócima no sirvió como me lo dijo, y tuve que acostarme con mi rival jurado por su culpa. ¡Y para nada! ¡Nunca más podré volver a ver a Ranma como antes! —gruñó mientras caminaba por un sendero. En ese momento tropezó con una roca y cayó en un charco—. ¡Mierda! —alcanzó a decir antes de encogerse tamaño cerdito, negro y regordete—. Cuik, cuik —chilló frustrado, así como comenzó a tirar con sus dientes su enorme mochila y paraguas.


Akane en su habitación, estaba realizando su tarea en su escritorio. Así tendría todo el fin de semana para divertirse. En el momento que terminó la tarea, pensó que haría más tarde para matar el tiempo. Se pasó un dedo por la barbilla—. Tengo una idea, invitaré a Suyuri y Yuka a salir. Tal vez podamos ir al cine o a la heladería —se levantó y tomó el teléfono de su habitación—. ¿Suyuri?.

—¿Sí? ¿Akane?.

—Pensaba que sería una buena idea si íbamos al cine o a la heladería —dijo Akane por teléfono.

—Akane, Yuka y yo ya tenemos planes para hoy. Vamos a tener una cita doble con Hiroshi y Daisuke —comentó Suyuri—. Lo siento.

—No te preocupes, amiga. Supongo que entrenaré todo el día —respondió Akane, un poco desanimada.

—¡AKANE! ¡Tengo una idea! ¿Por qué no vienes con nosotras y traes a Ranma como tu cita? —gritó Suyuri de emoción.

—¡Eso sería genial! —respondió Akane con entusiasmo.

—Una cita triple será entonces —dijo Suyuri.

—¿En dónde nos reuniremos Suyuri?.

—En el parque de atracciones a las siete de la tarde. ¿De acuerdo?

—¡Allí, estaré amiga! —Akane sonrió y colgó el teléfono. Contaba con que Ranma ya no estaría molesto con ella. Entonces, salió de su habitación con rumbo a la de Ranma. Allí estaba la pelirroja, abrazando su almohada entre su pecho, murmurando algo ininteligible.

Akane se acercó a centímetros de ella para escuchar lo que estaba diciendo.

—Ryōga... no te detengas —murmuró ella, dormida.

Los ojos de Akane se agrandaron y siguió escuchando lo que estaba diciendo.

—Ryōga, sigue sigue tocándome allí...

Akane frunció el ceño—. ¡RANMA ERES UN PERVERTIDO! —gritó.

Ranma padeció un respingo y se sentó en el futón, de inmediato se frotó los ojos para distinguir a la persona que estaba a su lado—. Akane... ¿Qué haces aquí? —preguntó.

—¡¿Qué demonios estabas soñando pervertido?!

Ranma se encogió de hombros—. N-nada. ¿Por qué preguntas? —tenía que negar el sueño febril con Ryōga, o prepararse para empacar sus cosas...

—Ranma, escuché perfectamente que dijiste: Ryōga, no te detengas, Ryōga, sigue sigue tocándome allí, dime, ¿¡qué significa eso!? —exigió y la golpeó en la cabeza.

Ranma acarició su cabeza con una mano y respondió—: ¡N-no significa nada!

Tú y Ryōga no me estarán ocultando algo, ¿verdad? preguntó Akane con suspicacia.

Ranma tragó saliva—. ¡Por supuesto que no!

—Bien, bien, sin embargo, eso no explica por qué dijiste esas cosas pervertidas.

—Akane... No sigas... con eso... déjalo pasar... Mira, no recuerdo lo que dije —Ranma no pudo evitar sentir miedo de que Akane se enterase de su pequeño desliz, el cual; no tuvo en planes, pero sin embargo, había ocurrido de manera un poco no desagradable, aunque no se volvería a repetir.

Akane dio un largo suspiro—. Está bien, lo dejaré pasar con una condición...

—¿De qué se trata, Akane? —indagó Ranma.

—Suyuri y Yuka van a tener una cita doble con Hiroshi y Daisuke y me invitaron... —continuó—, quiero que vayas como... mi... —Akane se sonrojó antes de terminar.

—Supongo que quieres que te acompañe, ¿verdad? —Ranma sonrió de oreja a oreja.

—Sí —afirmó Akane tímidamente.

—Entonces iré, pero no esperes que me comporte romántico, ¿eh? —se burló Ranma.

Akane se echó a reír—. Lo sé, solo eres romántica en las citas con Kuno.

Los ojos de Ranma se volvieron rojos y miró con el ceño fruncido a Akane—. ¡Sabes que solo salí con él, por esa estúpida espada manganmaru, y la segunda vez, fue para ganarle a esa estúpida porrista! ¡Ni se te ocurra olvidarlo que bastante hice por ti!

—Sí, Ranma, tenías tus razones —Akane tuvo que estar de acuerdo—. A las siete de la tarde es la cita —mencionó y salió de la habitación de Ranma.

La pelirroja chasqueo la lengua, aborreciendo lo hecho por la menor Tendo antes—. ¿Cómo demonios se le ocurre decir que solo soy romántica con Kuno? Ese idiota loco, arrgh, ¡es asqueroso!


Ryōga había establecido su campamento en un prado exuberante. De modo, que estaba a dentro de su tienda de acampar, recostado sobre su saco, sus brazos usándolos como almohada—. Aún no puedo creer lo que Ranma hizo por mí... —dijo luchando mentalmente por aceptar la situación lo mejor posible. Luego salió de su tienda y miró al cielo, había una nube con la forma de Ranma-chan, o eso imaginaba. Fue entonces que una leve sonrisa tiró de las comisuras de sus labios—. Ojalá fueras una chica de tiempo completo, bastardo...


Se habían llegado las 7 de la tarde. Y Akane estaba afuera de la casa Tendo. Esperó pacientemente a Ranma, con el propósito de ir a su cita. Ella llevaba un vestido azul, que llegaba hasta sus rodillas y una blusa rosa, que la hacía lucir hermosa. La chica de cabello azul y ojos marrones, sonrió en el momento en que Ranma salió de la casa a encontrarse con ella.

—Luces bien, Akane.

Akane se sonrojó ante el cumplido de Ranma—. Gracias.

Ranma vestía su clásica camisa China y pantalones azul oscuro—. ¿Entonces a dónde iremos? —preguntó.

—En el parque de atracciones, allí nos encontraremos con nuestros amigos —dijo Akane en respuesta. Ella notó que Ranma era una chica en ese instante—. Uh, Ranma, ¿irás como chica?

Ranma asintió con la cabeza—. Quiero ir así Akane, espero y no te moleste —todavía no se sentía con el valor suficiente para confesar porque no podía volver a su forma original. Y lo peor de todo: por tener relaciones con un chico. No sabía cuál sería la reacción de Akane y los demás cuando se enteraran, sabía que no había manera de ocultarlo por mucho tiempo, no obstante, intentaría ganar el mayor tiempo posible mientras se le ocurría una forma de salir del gran problema.

Akane se expresó con suavidad—: Ranma... No me importa que seas una chica.

Ranma levantó una ceja con sorpresa—. ¿No me digas que te gustan las chicas...?

Akane parpadeó en respuesta—. ¡¿Q-QUÉ?!... ¡IDIOTA!

Ranma se encogió de hombros y metió las manos en los bolsillos de su pantalón—. Dijiste que no te importa que sea una chica, además muchas veces me has abrazado o agarrado de forma extraña.

Akane le dio una bofetada en la mejilla—. Trato de ser gentil, de hacerte sentir cómodo, aunque seas una chica, ¡¿y te atreves a preguntarme eso?!

Ranma se acarició la mejilla ahora roja y ardiente—. ¡No tenías porqué golpearme! —gritó.

—Te lo mereces, ahora vámonos, se nos hace tarde —comentó Akane y se dio la vuelta para caminar hacia su destino.

Ranma simplemente la siguió en silencio. Ambas chicas llegaron al parque de atracciones, donde se encontraron con Hiroshi y Suyuri, tomados de la mano. Como Daisuke y Yuka.

Suyuri miró a su amiga que tenía una cara de pocos amigos, y a un lado la acompañaba Ranma en su forma femenina—. Akane, pensé que Ranma vendría como chico... —mencionó.

Akane se encogió de hombros—. Yo también lo pensé, pero él parece sentirse más cómodo como chica —respondió, con un aire de furia contenida.

Suyuri se volvió hacia Ranma—. ¿Eso es verdad, Ranma?

—¿Tienes algún problema? —respondió con indiferencia.

—No, Ranma, ninguno —se apresuró Suyuri.

En ese momento la atmósfera se volvió tensa e incómoda. Por lo que, después de algunas miradas entre el grupo, fue la voz de Hiroshi la que los activó nuevamente:

—¿Vamos a comprar algodones de azúcar? —Hiroshi ofreció a suyuri. Ella estuvo de acuerdo y ambos desaparecieron, lejos del incómodo ambiente.

—je, creo que nosotros también iremos con ellos mencionó Yuka y se apresuró a caminar mientras jalaba a Daisuke.

—Nos vemos, Ranma —Daisuke le dedicó una sonrisa a su amigo, en el instante que la chica se lo llevó.

Akane y Ranma no eran tontos, sintieron el rechazo social de sus amigos de la preparatoria.

—¡Esto es tu culpa Ranma! ¡Tenías que venir como chica, se suponía que sería una cita triple idiota! —gruñó Akane.

—Claro, siempre es mi culpa —respondió sarcásticamente.

Akane respiró hondo, sabía que no llegaría a ningún lado peleando con la pelirroja, lo mejor era regresar a casa—. Volveré a casa —sentenció.

—Akane... sé que esto no es lo que esperabas. Mira, no hay necesidad de volver a casa, ¿por qué no salimos de la misma manera que cuando solíamos ir a comer helados? —sugirió Ranma.

Akane contempló a la pelirroja y no tuvo más remedio que aceptar—. Supongo que está bien —respondió.

—¿Quieres ir primero por un algodón de azúcar? —preguntó Ranma.

Akane asintió y ambas chicas se dirigieron hacia un carrito de algodón de azúcar. En cuestión de minutos estaban sentados con sus amigos, disfrutando del algodón de azúcar en el césped, lejos de la gran masa de gente que se encontraba en los juegos mecánicos y puestos. Ranma explicó que solo pasarían el día como amigos, Akane y él.

Suyuri, Hiroshi, Yuka y Daisuke estaban de acuerdo con ellos, ya que sabían que como pareja solo peleaban y hacían que el ambiente fuera incómodo para ellos y quienes los rodeaban. Cuando terminaron sus algodones, decidieron subirse a la montaña rusa. Akane de primera se negó, pero Ranma la convenció y subieron juntas. Mientras estaban arriba, Akane no dejaba de gritar de emoción, era un sentimiento que nunca había experimentado. Por lo cual descubrió en ese momento que era divertido. Ranma solo sonrió y disfrutó pasar tiempo con Akane, como amigos. Después de un revuelo de emociones, bajaron de la montaña rusa, fueron a un restaurante de comida china y se sentaron en una mesa.

Akane le echó un vistazo al menú—. Ranma, ¿qué te parece el estofado de Cerdo? —le preguntó a ella.

Por alguna razón obvia, eso hizo que Ranma recordara a Ryōga—. Suena bien para mí, Akane —respondió, tratando de no pensar en el chico pérdido.

Akane llamó a un camarero quien se encargó de llevar su orden al chef. En un par de minutos las chicas estaban disfrutando de una deliciosa comida.

—Akane, deberíamos salir con más frecuencia como hoy —comentó Ranma, en el momento que terminó de comer.

Akane sonrió y respondió—: Sí, realmente la pasé bien.

Ambas sonrieron. Realmente habían tenido un día muy agradable. Akane pagó la cuenta y salieron del restaurante. Miraron que ya era de noche y decidieron irse a casa. Pensaron en despedirse de sus amigos, pero no se veían por ningún lado, tal vez ya se habían ido. Sin más preámbulos se dirigieron a la casa Tendo.

Al llegar, se encontraron con Soun y Genma los cuales se encontraban jugando shogi en la pequeña mesita.

—Saotome, nuestros hijos se empiezan a llevar mejor —comentó Soun, cuando notó que llegaron de muy buen humor.

—Tiene razón, Tendo, esto merece un festejo, ¿no cree?

—Sí, Saotome, lo merece —Soun fue a su habitación donde guardaba el sake, para los días festivos. En un par de minutos regresó con dos copas y una botella de sake.

Ranma y Akane se marcharon a sus habitaciones, ignorando a sus padres, puesto que no querían arruinar el agradable día que tuvieron como amigos, hablando del compromiso.

Ranma cuando llegó a su habitación, se despojó de su camisa y pantalón, quedando simplemente en bóxer y camiseta blanca. Luego se acostó en su futón. Lista para dormir, abrazó su almohada entre su pecho y se durmió, perdida en el mundo de los sueños con un joven de colmillos sexys y cuerpo bien trabajado. Sin darse cuenta poco a poco, empezaba a pensar diferente con respecto a su viejo amigo y rival exigente.

Akane estaba en su habitación, sentada en su escritorio, escribiendo su maravilloso día en su diario. Cuando terminó cayó sobre su cama, exhausta. «Ranma, eres agradable cuando te lo propones», pensó, con un leve suspiro de felicidad. Rápidamente cerró los párpados completamente dormida.

En la sala de estar Tendo, Genma y Soun estaban embriagados a tal punto que no podían caminar. Se quedaron tirados en el suelo murmurando incoherencias sobre una boda, niños y una gran familia que les deparaba a sus hijos…


Un adolescente de cabello oscuro talló sus manos cerca de una fogata, que había hecho para mantenerse caliente—. No puedo ser tan cobarde, tengo que volver a Nerima y contarle a Ranma la verdad. Si quiere golpearme no lo detendré, me lo merezco después de todo. Fui un idiota. ¿Cómo pude creer que una pócima, que bebiéndola y haciendo el amor con una mujer, iba a curarme de mi maldición? Simplemente es absurdo —reflexionó.

Escuchó un ruido entre los arbustos, de inmediato se puso de pie y miró en esa dirección, alerta a cualquier amenaza que pudiera sufrir, estaba en medio del bosque y podría ser atacado por cualquier animal.

Rugiendo un poderoso oso pardo, resonó fuerte, provocando un estremecimiento en el adolescente de la pañoleta, quien no dudó ni un segundo y agarró su paraguas rojo por la empuñadura. La bestia se lanzó con una fuerza desmesurada, lanzando sus garras con vehemencia, con la intención de matar a su presa. Ryōga lo esquivó astutamente moviéndose hacia atrás.La bestia de gran tamaño y fuerza descomunal, le tiró una mordida, atrapando el paraguas que usaba para defenderse.

Ryōga agitó su paraguas vigorosamente, tratando de sacar el arma del hocico putrefacto, sin embargo, fue en vano... Puesto que la masa de fuerza violenta arrojó sus garras hacia sus costillas. Sin otra opción, soltó su paraguas—. ¡Maldita bestia! —gritó, en un estado de furia que solo unos pocos pudieron sacar de él.

La bestia cumplió su misión. Desarmarlo. Escupió el paraguas y volvió su atención al adolescente de la pañoleta, éste se defendió y golpeó con todas sus fuerzas el hocico de la bestia, derribándola sobre la fogata llameante. En consecuencia, rugió de dolor al sentir su pelaje arder. Sin embargo, en segundos se recuperó de inmediato, ahora con más ganas de sangre.

—¡Maldito animal, deberías huir! —advirtió Ryōga

Contrario a sus advertencias, se paró en dos patas y rugió. Por supuesto, entonces, con fuerza bruta se lanzó de nuevo, mordidas y garras volaban en dirección al adolescente.

—¡AAAAAAAHHH! —gritó, en el instante que sintió las garras cortantes, enterrándose en la carne de su brazo izquierdo. Con su brazo derecho contraatacó con un poderoso golpe directo a la barriga repugnante y peluda de su oponente, salvaje.

La bestia volvió a caer al suelo, pero Ryōga sabía que eso no lo detendría por mucho tiempo. Y como lo supuso; segundos más tarde estaba de nuevo en pie y se cernía. Ryōga miró los severos cortes en su brazo izquierdo, de forma que la sangre brotaba con fluidez. Rápidamente rasgó un trozo de tela de su camisa, durante el tiempo que la bestia caminaba a su alrededor, planeando algún plan de caza que los osos estaban acostumbrados a usar.

Ryōga ató la tela alrededor de su brazo, deteniendo el sangrado—. ¡MALDITA BESTIA, PREPÁRATE PARA MORIR! —saltó, golpeándola con un aluvión de poderosos golpes, sin duda era poseedor de una enorme fuerza. En pocos segundos tenía a un enorme oso de más de dos metros chillando de dolor, pero, no contó que lo mordería del brazo izquierdo en un intento por defenderse.

—¡Deja de morderme! —rogó, mientras sentía como su hueso crujía y su carne era rasgada sin piedad. Una lágrima se deslizó por su mejilla. Con su brazo suelto conectó un puñetazo en la garganta de la bestia. La cual chilló y lo soltó, al mismo tiempo que se lamía los dientes cubiertos de sangre...

Ryōga cayó de rodillas al suelo, no podía mover el brazo, estaba completamente roto—. ¡Maldita sea, una bestia no me matará, no lo hará! —lanzó su dedo al suelo, provocando un estallido. Cientos de proyectiles rocosos se dispararon en dirección a la bestia. Pero como un verdadero muro de piedra, resistió firmemente la ráfaga de rocas y atacó con una poderosa estocada.

Ryōga gimió cuando fue arrojado dos metros hacia atrás, aterrizando sobre su espalda. Sus ojos estaban a punto de cerrarse de cansancio y dolor, causado por la bestia de dimensiones enormes. En ese momento una imagen pasó brevemente por su mente, era una pelirroja de baja estatura, quien se estaba burlando de él; por ser derrotado tan fácilmente—. Ranma... —el adolescente del pañuelo gruñó, poniéndose de pie. Luego, su depresión aumentó a niveles inimaginables, su aura de batalla explotó de forma sorpresiva, provocando un estremecimiento en la bestia.

—¡ESTE DÍA NO MORIRÉ BESTIA INMUNDA! —gritó y deslizó su brazo derecho hacia atrás y luego hacia adelante, apuntando a la bestia; su otro brazo colgaba en el aire. Gotas y gotas de sangre brotaron de su extremidad dañada.

Entonces, la bestia se lanzó en un último ataque feroz, sus afilados dientes se mostraron lúcidos, se podía ver la sed de sangre en sus ojos, rojos. Ryōga apretó la mandíbula y contrajo un ojo, con demencia, una vena se formó en su frente, su ritmo cardiaco aumentó por la adrenalina—. ¡Shishi Hōkōdan! —una gran cantidad de energía se desprendió de su mano, dirigiéndose a la bestia. Nunca en su vida había logrado arrojar un ataque de esa magnitud. La bestia gruñó y fue arrastrada por el poderoso ataque de ki, abriendo un camino devastador por el suelo. Ryōga comenzó a tambalearse, lo que provocó, que cayera sobre su trasero. Había utilizado toda su energía y ya no podía mantenerse de pie—. Nunca había luchado por mi vida de esta manera —murmuró para sí mismo. Se miró el brazo izquierdo y frunció el ceño, debido al daño causado por la bestia, abominable. Arrastró su cuerpo herido hacia su tienda de acampar, con la intención de recuperar su botiquín de primeros auxilios, abrió la cremallera de su mochila, metió la mano y sustrajo un botiquín blanco. Sus ojos se ensancharon cuando escuchó el crujido de ramas secas, giró su cabeza hacia esa dirección... Su ritmo cardiaco aumentó por la adrenalina causada por el temor. La bestia se cernió sobre él quien yacía boca arriba en el suelo con el botiquín en su pecho—. Mierda... —gimió, antes de perder el conocimiento...

...

...

...

Al día siguiente, despertó dentro de una habitación húmeda, repleta de heno. Se examinó para verificar que aún estaba vivo. Luego notó una gran cantidad de vendajes sobre su brazo izquierdo, abrió los ojos lo más que pudo, explorando el lugar. En un rincón de la habitación, estaba un hombre desaliñado y de aspecto mugriento, vestía un gi negro, su cabello sucio y lacio, se esparcía sobre sus hombros y ojos. Permanecía en silencio, devorando salvajemente sus provisiones—. ¿Quién demonios eres bastardo? ¿Y por qué te tragas mis provisiones? —gruñó, enseñando su par de colmillos.

—Cállate —siseó el hombre de aspecto desaliñado.

Ryōga se puso de pie con dificultad y lo golpeó en la cabeza—. ¡Deja mis cosas!

—¿Cómo osas golpearme? ¿No sabes cuán fuerte soy, insensato? —protestó el hombre.

—No me importa bastardo, esas son mis provisiones. Regrésalas antes de que me enfade —Ryōga perdió la paciencia.

—Debí haberte matado, niño ingrato, en cambio, curé tus heridas.

—¿Eres... la bestia que me atacó? —preguntó sorprendido, porque la idea era absurda. A menos que cayera en los estanques malditos de Jusenkyo…

—Soy yo niño, ¿acaso lo dudas?

—Muéstrame que eres tú —lo desafió Ryōga.

El hombre se echó agua de un recipiente en la cabeza, transformándose en la bestia, salvaje.

Ryōga se inclinó hacia atrás, adoptando una pose de lucha. Todavía estaba ardiendo de furia por la humillación sufrida a manos de la enorme bestia.

La bestia se encorvó y se echó agua caliente de otro recipiente, regresando a su forma normal nuevamente—. Tranquilízate niño, no voy hacerte daño.

—¿Eres un hombre maldito de Jusenkyo?—preguntó Ryōga, para confirmarlo.

—Afirmativamente. Ahora relájate.

Ryōga no bajó la guardia—. ¿Cuál es tú nombre? ¿Y de dónde provienes?

—Houken, es mi nombre. Y soy un desertor del Ejército Musk, no quería estar involucrado en la próxima guerra en China.

—¿Por qué demonios me atacaste ayer? ¿Y qué guerra se a próxima en China? —estas ya no eran simples preguntas, Ryōga lo estaba interrogando.

Houken se llevó una mano a la cabeza y se echó a reír, lo que hizo enfurecer al adolescente de la pañoleta—. ¿Qué es tan gracioso, vago?

—Me estaba muriendo de hambre, y tú eras el único que tenía comida, intenté espantarte para robar tus provisiones. No obstante, me enfrentaste de manera admirable, a excepción de Herb y Lime, eres el único que me ha sostenido un enfrentamiento por un largo periodo de tiempo —explicó Houken.

—¿Herb? ¿Lime? ¿Cómo es que conoces a esos bastardos? —Ryōga frunció el ceño al recordarlos.

—Oh, los conoces niño.

—Sí, por supuesto, ellos nos causaron problemas hace algunos meses —contó.

—Ya veo niño.

—Deja de llamarme niño, vago, soy un hombre espetó —Ryōga.

—Supongo que es verdad, bueno te contaré qué guerra se aproxima. Herb, Lime y Mint están fraguando un plan para apoderarse de los estanques malditos de Jusenkyo.

—¿Qué? ¿Cuál es su propósito? ¿Qué ganarían con eso? —Ryōga estaba sorprendido ante la información.

—Escúchame, ¿cómo te llamas?

—Ryōga Hibiki.

—Ryōga, los estanques malditos son más valiosos de lo que imaginas, allí, persisten estanques poderosos como en el que caí: El estanque del Oso Pardo Demonio. Imagina un ejército de miles de ellos, acabas de comprobar lo formidable que es mi maldición —comentó Houken.

Ryōga escuchó con calma y absorbió lo que dijo—. ¿Pero cuál es su propósito con eso? —preguntó, con un mal presentimiento.

—Matar a Ranma Saotome —respondió.

—¿Ranma? ¿Por qué? —Ryōga sintió como el oxígeno en su cuerpo, empezó a faltar, debido a lo que dijo Houken.

—Lo conoces, ¿verdad?.

—Contesta mi pregunta: ¿por qué Ranma? —cuestionó Ryōga con angustia.

—Por tu reacción veo que él es cercano a ti —dedujo Houken.

—¡Contesta la maldita pregunta! —Ryōga perdió la paciencia.

—Está bien, relájate malhumorado. Ranma Saotome derrotó al príncipe Herb, y esa humillación nunca será perdonada hasta que esté muerto. Esto es por honor. —Houken comenzó a comer de las provisiones de Ryōga nuevamente.

—Entiendo, entonces Herb desea morir —Ryōga golpeó la cabeza de Houken y le arrebató la mochila.

—Dame la mochila niño, o tendré que matarte —amenazó Houken.

Ryōga apretó los dientes y lo levantó del cuello con una mano—. Idiota, no deberías amenazarme sin antes transformarte en esa criatura horrenda.

Houken luchó por liberarse del posesivo agarre del adolescente, pero fue en vano, en ese momento solo era un humano común y corriente—. Es mejor que me sueltes mocoso O... —no pudo terminar de hablar, cuando el agarre en su cuello se apretó bruscamente.

—¡Cállate! Ahora responde: ¿cuándo atacarán a Ranma? —Ryōga estaba fuera de sí, el simple hecho que alguien quisiera matar a Ranma, le hizo sacar sus muestras más profundas de maldad de su corazón. Ranma era su rival, y fue la única persona que se preocupó tanto por él hasta el punto de entregarlo todo. Estaba claro que no permitiría que nadie le hiciera daño.

—En un mes, la dinastía Musk atacará al pueblo amazónico Joketsuzoku, de esa manera los estanques Jusenkyo se quedarán sin nadie que los proteja, luego de eso, el Príncipe Herb y sus lacayos regresarán a Nerima para cumplir su objetivo —pausó—. Matar a Ranma Saotome —escupió todo.

Ryōga lo arrojó contra la pared de la habitación—. Será mejor que te quedes quieto hasta que me haya ido o me obligarás a matarte.

—Me arrepiento por no haberte matado mocoso —dijo Houken con amargura.

—Pero no lo hiciste, ahora vive con eso —Ryōga tomó su mochila y salió de la habitación, notó que estaba dentro de una cabaña maloliente llena de heno. De un golpe derribó la puerta de entrada y salió por debajo del umbral, ya afuera se echó a correr, porque sabía que Houken; buscaría agua fría para transformarse e intentaría matarlo ahora más que nunca.Cuando estuvo convencido de que estaba lo suficientemente lejos de él, se detuvo y miró a su alrededor

Ahora venía lo difícil...

Encontrar a Ranma Saotome...


NOTA: Esto se pone interesante, la dinastía Musk está devuelta! Y parece que ello arruinó los planes de Ryōga de perderse para siempre!!

Akudo Hyuga y Adrian Jasha León Munaras, la historia está completa por lo que la iré publicando capítulo por capítulo, no comas ansias.

Y. Honey, tienes totalmente la razón, fanfiction está repleto de fanáticos que solo quieren ver en fanfiction fanfic de la pareja canon, pero no a todos les gusta.