DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: todos los personajes le pertenecen a Rumiko Takakashi.
ADVERTENCIAS: Este fanfic contiene lemon.
Ryōga miró de reojo a la pelirroja que se llevaba a la boca un par de palillos chinos, ella se encontraba, consumiendo arroz blanco estilo Japonés. Se mordió el labio inferior inquieto, por más que trataba deshacer la maraña la cual se formaba en su cabeza, por la culpa de la pelirroja sensual, que hace apenas unos días la consideraba su rival y a veces su amigo cuando las cosas se ponían difíciles. Por más que trataba de negar que no se sentía atraído por ella, más le dolía la cabeza. Y para empeorar por la noche, cuando ella le abrazaba, había dicho mientras dormía: "Te Quiero". Sin duda eso lo dejó más confundido de lo habitual, porque ahora tenía un gran dilema: preguntarle si era verdad, o callarse la boca para siempre y perderse, pero recordó que tenía que estar cercas de Ranma por si Herb y sus lacayos aparecían, y también estaba el problema que Ranma no podía regresar a su forma original, y eso le hacía sentir como una mierda, porque en el fondo sabía que la Pócima Wúyòng solo era una estúpida invención, de un infeliz vendedor loco. Lo sabía y, sin embargo, le creyó, y le contó a Ranma, y él siendo su amigo lo ayudaría a lo que sea, y así fue: le entregó nada menos que su cuerpo femenino, cuando realmente nunca estuvo cercas de quedarse atrapado como cerdo, que de curarse de su maldición.
Ranma notó que Ryōga la estaba mirando sin quitarle los ojos de encima. Fingió que no sabía que él la miraba, porque cada vez que tenía contacto visual con él, recordaba aquel momento que le entregó su cuerpo femenino. Sabía que no era bueno lo que empezaba a sentir, y los malditos sueños pervertidos que tenía con él... le estaban carcomiendo el cerebro. «¡Maldito cerebro de chica!», maldijo mentalmente. Sabía que si volvía a su cuerpo masculino, nunca soñaría con él, pero el problema era que estaba encerrado como chica, y todo sería más complicado. Ranma frunció el ceño y miró directamente a los ojos de Ryōga, tenía que ser dura con él para que no se atreviera a verla con esos hermosos ojos color avellana, odiaba que le gustasen sus malditos ojos, sus malditos labios sexys, su pequeña nariz, sus pestañas largas, su piel de bebé, y lo que más odiaba: SU MALDITO CUERPO ESCULPIDO CON LOS CINCELES MÁS FINOS Y PERFECTOS QUE LOS DIOSES HUBIERAN CREADO... Apretó los puños, tenía que dejar de pensar de esa forma y empezar a odiarlo, antes de que la confundiera aún más de lo que ya estaba—. ¿Qué demonios me ves estúpido, cerdo? —vociferó.
—Na... Nada... —Ryōga nunca esperó esa actitud agresiva por parte de la pelirroja.
—Como sea cerdo, si te vuelvo a ver mirándome como lo hacías, te patearé el culo, ¿entendiste? —Ranma se levantó de la pequeña mesita furiosa, dirigiéndose al dōjo.
Ryōga únicamente miró su retirada, preguntándose por qué ahora sentía el mismo dolor que cuando Akane rompía sus ilusiones...
Ranma condujo su mano a la zona del corazón. «Maldita sea, no debí abrir la boca, Ryōga no tiene la culpa de lo que estoy empezando a sentir cuando estoy junto a él, ¿verdad?».
Ryōga se puso de pie. Él tenía una forma muy práctica y confiable de hacer desaparecer el dolor, convirtiendo todo lo que le hacía sufrir en odio, y sabía a quién odiar—. ¡RANMA SAOTOME! —gritó, cuando entró en el dōjo y miró a la pelirroja. Ella estaba de pie, mirándole fijamente.
—¿Ahora qué quieres cerdo? —preguntó Ranma, con una expresión no tan agresiva como le hubiera gustado.
—Te detesto —respondió Ryōga con una mirada llena de fuego.
Ranma no pudo evitar enojarse aún más por lo que había dicho Ryōga, y sólo pudo responder de la única forma que sabía—: ¡El sentimiento es mutuo! Siempre te he odiado, por eso te robaba el pan en la secundaria, por eso te empujé al estanque del Cerdo Ahogado, ¡debí dejar que te quedaras como cerdo de por vida! —agarró aire—. ¡Porque nadie te quiere y jamás lo harán, mascota tonta de Akane!.
—Ra... Ranma... tú... tú... —balbuceó Ryōga, después de una vida de vivir solo, deambulando por el mundo sin amigos, sin nadie quién lo amara, nunca se había quebrado tanto. Él no se dio cuenta, pero su rostro se llenó de lágrimas, su piel se volvió roja y sus puños se cerraron con fuerza. Ahora lo tenía claro, lo mejor era largarse y dejar que Herb y sus lacayos lo mataran como el perro que era. Sin nada más que hacer, salió corriendo de la casa hasta perderse.
Cuando Ranma se dio cuenta de lo cruel que había sido con Ryōga, se sentó en la salida del dōjo, poco a poco empezó a sentirse culpable por destrozarlo emocionalmente—. Desde que hice "eso" por él, todo se volvió más fácil entre nosotros, él parecía haber dejado el rencor que me guardaba y yo había dejado de molestarlo, pero hoy lo arruiné amenazándolo con patearlo si me seguía mirando de esa manera que me hace sentir emociones que no quiero, quizás lo mejor es que no esté cercas de mí... —sus miedos internos salieron a flote.
Ryōga dejó de correr cuando se dio cuenta que estaba en frente del Nekohanten.
—Chico cerdo, ¿qué hace aquí? —preguntó Shampoo, en el instante en que su bicicleta aterrizó en su cabeza.
—¡Aush! —gimió Ryōga y apartó la llanta de la bicicleta de Shampoo de él.
—¿Qué hace aquí chico cerdo? —volvió a insistir.
—Eso no te interesa —dijo Ryōga y luego continúo—: En vez de meterte en mis asuntos deberías aprender a conducir esa bicicleta.
Shampoo frunció el ceño y sacó su chuii, lista para enseñarle por qué era la mejor amazona de su generación—. ¡Nadie le da consejos a Shampoo, mucho menos el cerdo que quiere derrotar a mi airen!.
—Shampoo, mira, no estoy de humor para esto, ¡así que déjame en paz! —Ryōga se movió de su lugar y empezó a alejarse unos pasos. Su cabeza era un Tsunami de sentimientos lúgubres, y una miríada de pensamientos que se formaban en su cabeza con respecto a Ranma, le hacían desbordar todo lo bueno que empezaba a sentir por él. Sin embargo, todavía no comprendía, ¿por qué le dolía lo que le dijo Ranma? Y se regañaba por correr y no enfrentarlo como mejor sabía: Aplastando.
Shampoo apretó los puños y contrajo un ojo con demencia, en respuesta por lo dicho por el adolescente perdido. Ella no jugaba, ni tampoco permitiría que él le diera la espalda sin mostrar respeto a una amazona de primer nivel. Con velocidad cegadora brincó, dejando a un lado su bicicleta. En cuestión de segundos se encontraba a milímetros del adolescente del pañuelo. Apretó de forma brusca la empuñadura de su chuii y lo impactó con fuerza desproporcionada en la parte posterior de su cabeza.
Ryōga cayó boca abajo; sus ojos se abrieron por el dolor causado, pese a eso, se levantó con un gruñido ensordecedor y miró de forma inquisitiva a Shampoo—. ¡¿Por qué fue eso?! —exigió una respuesta por aquel golpe tan cobarde.
—¡Chico cerdo no me agrada! —gritó Shampoo.
—¿Por qué? —Ryōga se acercó a Shampoo, invadiendo su espacio personal, intentando encontrar una explicación a por qué Shampoo lo estaba provocando—. Ah, entiendo —frunció el ceño cuando todo se agolpó—, como no has logrado que Ranma cumpla la ley del matrimonio no quieres regresar a China con las manos vacías, por esa razón me provocas, deseas que te derrote para que así me puedas obligar a casarme contigo, pero has ignorado algo, conozco la ley, así que no pienso pelear contigo.
Shampoo abrió la boca, intentando decir algo, pero al no encontrar nada, volvió a cerrarla.
—Ryōga, ¿cómo te atreves a insinuar eso de mi linda Shampoo? —Mousse salió del restaurante al oír semejante escándalo. Pero se enfureció cuando escuchó a Ryōga insinuar que Shampoo quería que la derrotara para casarse con él.
—Chico cerdo debe pagar por insinuar eso, Shampoo no cambiaría a airen por chico perdido —Shampoo levantó su chuii y se lanzó contra él.
Ryōga, a diferencia de hace un momento, estaba listo para esquivarla. Sin embargo, cometió un error al olvidar al artista marcial miope, porque ahora se encontraban dos largas cadenas alrededor de sus muñecas, lo que le impedía moverse con libertad. A consecuencia de eso, gruñó, cuando el chuii de la amazona se estrelló contra su frente. Sin duda esto era más de lo que pudiera tolerar, y en un arranque de ira, su aura de batalla explotó de manera brusca, rompiendo con fuerza bruta las cadenas que lo contenían—. ¡Bakusai Tanketsu! —impactó el asfalto con su dedo índice, provocando una explosión, que a su vez arrojó una metralla de rocas en dirección a sus agresores.
Mousse, como gran protector de Shampoo, reaccionó y la cubrió del devastador ataque...
Shampoo parpadeó varias veces, al ver que Mousse, se usó valientemente como escudo humano, para protegerla.
Gotas y gotas de sudor se formaban en la frente del adolescente de la pañoleta. Observó meticulosamente a los amazonas y se golpeó la frente con la palma de su mano, de no ser por Mousse, hubiera lastimado a Shampoo—. L-lo siento.
Mousse cayó de rodillas al suelo completamente derrotado, pero aun así, una sonrisa se formó en su rostro, cuando notó que Shampoo, no tenía ningún rasguño.
—Mousse, eres un tonto —lo regañó Shampoo, aunque le devolvió la sonrisa.
—Lo siento por eso... no quería lastimarlos —Ryōga miró el suelo, pues nunca había sido tan inestable como para atacar de esa forma. Al menos que algo lo distrajera...
Shampoo lo ignoró y ayudó a Mousse a ponerse de pie. Ella sabía que él siempre la protegería de cualquier peligro y eso la hacía feliz.
Mousse tenía un sonrisa tonta en el rostro, al ver que el amor de su vida lo ayudó a levantarse.
Ryōga se encogió de hombros y guardó sus manos en los bolsillos del pantalón. En ese momento, un bastón lo golpeó en la cabeza—. ¡Qué demonios! —reaccionó molesto.
—Muchacho inestable, mira lo que hiciste, arruinaste la calle —Colonia le clavó una mirada seria.
—¡Ya dije lo siento! —Ryōga espetó—. Además, ellos me provocaron.
—Sí, escuché todo, aún así no debiste usar el Bakusai Tanketsu en ellos, aunque son grandes peleadores no están preparados para enfrentarse contigo —lo regañó.
—He tenido un mal día —Ryōga suspiró decepcionado—. Hace unos minutos Ranma me dijo que todo lo que me ha hecho fue porque me odió desde siempre, y esto que acaba de pasar posiblemente es a consecuencia de ello. Me siento mal.
Ahora todo tenía sentido para Colonia, el chico estaba deprimido, ni siquiera quiso imaginarse las consecuencias si hubiera atacado a Shampoo y Mousse con el Shishi Hōkōdan... definitivamente tenía que encaminarlo por el camino correcto, pues si se llegaba a desviar del camino del bien, sería una grave amenaza para todos...
—¿Seguro hablas de Ranma? —le preguntó Colonia.
—Definitivamente de él, no sé por qué lo duda —respondió Ryōga.
—Aunque te cueste trabajo creerlo, conozco perfectamente a Ranma, no niego que sea arrogante, narcisista, egoísta y descarado, pero, no odia y menos aún, le causaría dolor a propósito a su mejor amigo.
Ryōga entonces se dio cuenta de que era verdad, era el mejor amigo de Ranma, ya que Ranma siempre le ayudaba con sus problemas—. ¿Si soy su mejor amigo por qué me dijo cosas tan hirientes? —le cuestionó.
—Eso es sencillo de saber, simplemente Ranma habla sin pensar, más si dijiste algo para enojarlo, pero ya se le pasará, así que no deberías tomar en serio lo que te ha dicho —la anciana le aconsejó, después de una larga vida de más de trescientos años, fue ganando sabiduría y de vez en cuando la usaba para aconsejar de buena manera a los más jóvenes.
Ryōga recordó lo que había ocurrido—. Ranma solo me pidió que no le mirara tan fijamente, tal vez la manera no fue la mejor, pero aún así, no debí perseguirle hasta el dōjo para decirle que lo detestaba —dijo sintiéndose culpable.
—Olvídalo, no parece nada serio —dijo Colonia y luego continúo—: Ahora ven conmigo y come algo, yo invito.
—Gracias —Ryōga asintió, entrando al restaurante detrás de la anciana. Se sentó en la primera mesa que encontró.
En unos minutos, Shampoo apareció y depósito un tazón de ramen en la mesa—. Chico cerdo comer y después irse, y no volver —dijo molesta y se retiró.
Ryōga no dijo nada, solo se dedicó a comer. Después de absorber lo último de su tazón, recordó al maldito Herb y sus lacayos. «Le prometí a Ranma que le ayudaría». Se levantó y dirigió hasta la salida, pero se detuvo repentinamente—. Se me ha olvidado informarle a Colonia —dio la vuelta, de repente se llevó un susto al chocar de frente con la vieja arrugada—. ¡No asuste!.
Colonia se rió, mostrando una sonrisa desdentada.
—Colonia, Herb ha vuelto —mencionó, y la anciana de inmediato cambió su rostro risueño por uno serio.
—Escucho —la anciana se mostró estoica.
Ryōga le contó todo lo que Houken le había dicho.
...
—Gracias por mantenerme al día, daré aviso para reforzar la seguridad en los estanques Jusenkyo y aldea Joketsuzuku —expresó Colonia de manera legible.
—Es lo menos que puedo hacer por la persona que me entrenó —respondió Ryōga, antes de desaparecer por la puerta.
Ranma refunfuñaba y apretaba sus puños, en el momento que caminaba hacia la preparatoria Furinkan.
Akane se reía, pues esto no era normal. Nabiki había empezado a llevar acabo su plan para que todos aceptaran que Ranma iría como chica a la preparatoria por un mes y no lo molestaran. Lo que molestó a la pelirroja fue que Nabiki, la obligó a usar el uniforme para niñas, según ella; porque era parte del plan.
—¡Odio esto! —la pelirroja gritó.
—Te ves muy linda, Ranma —rió Akane.
Ranma frunció el ceño y empezó a tener dificultades al caminar. Akane lo notó y preguntó—: ¿Pensé que ya estabas acostumbrado a usar falda?.
—Sí, lo estoy, pero... —ella se calló y se sonrojó de vergüenza.
—¿Pero qué?.
—¡La maldita ropa interior! —Ranma sentía que su cara se ponía tan roja como su cabello.
—¿Qué tienen que ver la ropa interior? —preguntó Akane.
—¡Arrgh, Akane! Se arrastra por mi trasero —en esos momentos la pelirroja, deseó con todas sus fuerzas desaparecer de la faz de la tierra.
Akane se echó a reír a carcajadas—. Es común que eso suceda porque estas usando una tanga. Y dudo que incluso la chica más coqueta de Furinkan use eso con comodidad.
—¿Qué...? ¡¿Qué?! —Ranma apretó sus puños y maldijo a Nabiki. La astuta le dijo que eso usaban todas.
—Nabiki sólo quería jugarte una broma, Ranma, y por eso te dio una tanga en vez de unas simples bragas —Akane no soportó más y lloró de la risa.
—¡¿Por qué demonios no me dijiste?! —demandó Ranma.
—No soy una soplona Ranma, ya deberías saber —Akane sonrió—. Pasemos a los vestidores a buscarte algo que no te haga sentir incómoda, tal vez Nabiki ya haya puesto en marcha su plan y nadie te moleste por estar allí.
Ranma asintió a regañadientes—. Supongo que dejaré de dirigirme como si fuera un hombre mientras esté en Furinkan, ¿no es así?.
—Sí, es lo mejor Ranma —estuvo de acuerdo Akane.
Afuera de Furinkan, Kuno balanceaba su bokken hacia arriba y hacia abajo, con rapidez, impresionando a los demás alumnos. Todos menos él estaban un poco desconcertados por la nueva información que Nabiki había esparcido momentos antes.
Los ojos de Kuno brillaron cuando vio llegar a la chica de cabello de fuego, y para su fortuna; Akane Tendo la acompañaba.
—Lo que faltaba, el estúpido Kuno viene hacia acá —Ranma se inclinó y agarró una roca tamaño sandía. Balanceando su brazo hacia atrás y luego hacia adelante, la soltó, antes de que el kendoista se acercara.
Todos los alumnos se rieron cuando Kuno se estrelló en el suelo y no se movió ni un milímetro.
—Bien hecho, Ranma —Akane se sintió orgullosa de la pelirroja, ya que ese acto las salvó de una manoseada desagradable.
Ranma sólo se limitó a sonreír.
Inmediatamente una gran masa de alumnos rodeó a Ranma y empezaron hacerle muchas preguntas, pero la que más se repetía era esta—: Es cierto Ranma, ¿que te golpeaste la cabeza y ahora crees que eres una chica?.
Ranma frunció el ceño. «¿Ese fue el plan de Nabiki? Debe de estar bromeando, nadie será tan tonto para creer eso», pensó.
Akane, al ver que la pelirroja no respondía, decidió hacerse cargo de la situación—. Sí, Ranma cree que es una chica, ¡así que dejen de molestarla ahora! ¡O les patearé el culo uno por uno! —amenazó.
Todos los estudiantes empezaron a sudaron frío y se dispersaron.
—Gracias, Akane —dijo la pelirroja.
—De nada, Ranma. Ahora quiero saber qué pasó entre Ryōga y tú —habló Akane.
—¿De qué estás hablando Akane? —le cuestionó Ranma, preguntándose si Akane sospechaba algo de lo que sucedió entre ambos...
—Hace un momento escuché que discutían en el dōjo —Akane esperó paciente una respuesta.
Ranma se sintió aliviada—. Peleamos como siempre, nada del otro mundo —en ese momento sonó el timbre—. Iré a los vestidores a cambiarme, ya sabes... así que ve a clases antes de que te castiguen.
Akane asintió y corrió a su aula.
Ranma dio un largo suspiró—. Esto es una... —no terminó la oración, porque alguien le tocó el hombro por la espalda, provocándole involuntariamente un respingo. Lentamente se dio la vuelta para encontrarse cara a cara con la persona que le hacía ansiar cosas que no debería—. Ryōga...
Ryōga caminaba perdido cuando vio a una chica pelirroja, tan hermosa y sexy, que los malditos ángeles sentirían envidia. Se acercó a pedirle ayuda para saber dónde se encontraba, pero su sorpresa fue que era...—. Ranma... —Ambos se miraron por un momento, era imposible ignorar aquella atracción que comenzaban a sentir.
—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó Ranma, tan bajo que pareció un susurro.
—Estoy perdido —Ryōga se rascó la nuca con vergüenza.
—¿Y desde cuándo no? —rió Ranma.
—Ranma... —Ryōga llamó completamente su atención.
—¿Qué? —Ranma lo contempló.
—Lo siento, por lo que pasó en el dōjo, tú solo me pediste que dejara de mirarte, y si eso te molesta... —Ryōga desvió la vista hacia otro lado y continúo—: Te prometo que no lo volveré a hacer.
Para ese momento, Ranma solo quería golpearlo por hacerla sentir emociones que no quería sentir—. ¡Hombre, eres tan dramático! —lo miró con enojo—. No tienes que dejar de mirarme completamente, solo no me mires fijamente, es raro.
Ryōga se volvió hacia ella, inevitablemente sonrió ligeramente, dejando al descubierto su par de colmillos—. Por cierto, mentí, Ranma, no te detesto.
Ranma inmediatamente le dio la espalda para evitar que él notara el sonrojo que se expandió por sus mejillas—. Sí, yo tampoco lo hago, lo que te dije solo era mi yo idiota queriendo herir como siempre —continúo—. Voy a clases.
Antes de que se fuera, Ryōga dijo—: Supongo que yo también me voy, tengo que buscar un lugar donde dormir hoy.
Ranma se volvió hacia él, recordando que ayer cuando lo encontró no llevaba su mochila de viaje. ¿Dónde dormiría? Estaba claro que Ryōga no era el tipo de persona que abusara de las personas, por lo que descartaba que él quisiera quedarse otro día más en la casa Tendo. Así que lo más probable era que terminara durmiendo arriba de una casa.
—¿Necesitas ayuda para recuperar tu mochila? Si la perdiste yo te puedo ayudar a buscarla —le propuso Ranma.
—Dudo mucho que eso ayude, mi mochila esta vacía, perdí todo lo mío cuando peleé con Houken. Pero si quieres ayudarme, llévame a casa, para recoger algo de yenes para comprar lo que me hace falta —respondió Ryōga.
—Sí, pero después de eso quiero que te mantegas alejado de mí hasta que Herb esté de vuelta.
—Trato hecho —Ryōga aceptó, pero algo le dio curiosidad—. Ranma, ¿ya no necesitas mi ayuda para encontrar una cura para desbloquear tu maldición?.
Ranma sonrió arrogante—. Cuando venga a Nerima la dinastía Musk, los obligaremos a que nos lleven hasta Jusenkyo para de una vez por todas deshacernos de nuestras maldiciones.
Ryōga ante eso, sintió un dolor en el pecho, pues la chica con la que había pasado el momento más hermoso de su vida ya no existiría.
—Espera en el campo de fútbol a que terminen mis clases para poder llevarte a casa —dijo Ranma—. No te vayas a perder —con eso, corrió a toda velocidad hacia su aula. No había tenido tiempo para cambiarse de ropa interior. Sabía que si se tardaba más tiempo en entrar a clases, posiblemente su castigo sería más riguroso. Al llegar a su aula fue castigada como esperaba, y ahora detenía dos cubetas de agua—. Ya sabía —dijo. Se asomó por la ventana del aula y observó a Akane y Ukyo, quienes estaban atentas a lo que explicaba la señorita Hinako. Nabiki estaba contando un fajo de yenes y Kuno estaba mirando un par de fotografías, seguramente de ella. «Ahora entiendo porque reprobaron esos dos», pensó.
Pasaron los minutos y después las horas, hasta que sonó el timbre y una avalancha de alumnos salió del aula frenéticamente.
Ranma dejó caer las cubetas de agua. Había llegado a su fin su castigo. Pero su estómago gruñó, imitando un sonido atronador—. ¡Ukyo! —gritó, cuando la chica de la espátula salió del aula.
—Ran-chan, te vez muy bien —Ukyo le sonrió.
Ranma hizo una mueca—. ¿Me cocinas algunos Onokomiyakis? ¿Por favor? —los ojos de ella se volvieron grandes y lindos, imitando a un cachorro.
Una gota de sudor se formó en la frente de Ukyo, pensó en negarse, pero entonces Ranma hizo esa expresión adorable y no pudo rehusarse_. Sí, Ran-chan, yo te alimentaré.
Ranma entonces se lanzó a ella y la abrazó.
Ukyo se sonrojó—. Uh, Ranma, no deberías hacer eso...
Ranma la soltó sonriendo—. Sí, tienes razón, somos chicas...
—Sí, pero no solo por eso —Ukyo desvió el ojo izquierdo hacia Akane quien se acercaba mientras veía con el ojo derecho a Ranma—. No quiero causarte problemas con Akane, además, no puedo aprovecharme de que en este momento crees que eres una chica, podría ser incómodo para ti si no te atraen las chicas, así que esperaré a que vuelvas a recuperarte de lo que sea que te pasó, entonces comenzará la guerra de nuevo.
Ranma sonrió, agradeciendo a Nabiki, nunca espero que lograra convencer a todos, definitivamente se lo iba a agradecer con unas cuantas poses sexys cuando fuera hora de llevar acabo la sesión de fotos que le prometió a cambió de ayudarle.
—Ranma, llegaste tarde a clase —Akane llegó—. ¿Hiciste algo más aparte de ir a los vestidores de chicas? —le preguntó.
Las mejillas de la pelirroja comenzaron a arder, reconstruyendo el momento con Ryōga—. No, Akane, no hice nada mas —lo negó.
En ese momento, Hiroshi y Daisuke se aproximaron corriendo.
—¡Ranma! —gritaron al unísono.
Ranma colocó sus manos en su cintura—. ¿Qué?.
—¡El club de fútbol de la preparatoria Franco Canadiense está aquí, y le está ganando un gol por cero a nuestro equipo de fútbol Furinkan! Y lo peor de todo es que está dominando el partido, por lo que para el segundo tiempo seguramente meterán más goles! —gritó Daisuke.
—¿Y qué quieres que haga? —preguntó Ranma.
—Ayúdanos, eres el mejor deportista que conocemos —Instó Daisuke.
—No puede jugar, Dai. ¿Qué no has escuchado los rumores que circulan por Furinkan?, Ranma se golpeó la cabeza, y ahora, él piensa que es una chica —apareció de repente Nabiki.
Daisuke y Hiroshi se miraron entre ellos y gritaron—: ¡Maldita sea! ¡Sin Ranma, no hay oportunidad de ganar!.
—Aunque sea una chica, aún puedo jugar —Ranma sonrió—. ¡Pateemos traseros! —añadió.
Daisuke y Hiroshi saltaron de alegría—. ¡Eres nuestro héroe Ranma! —dijeron, pero luego se miraron entre sí—. ¡Quisimos decir heroína!.
—Ranma, no creo que puedas jugar —mencionó Akane.
—¿Eh? ¿Por qué no? —expresó la pelirroja.
—Es fútbol varonil, después de todo. Mírate —respondió Akane.
Ranma se observó y vio sus grandes pechos—. Lo siento, amigos, no creo que esté permitido que una chica juegue con chicos.
Daisuke suspiró desanimado—. No lo sientas, Ranma. Entendemos tu situación.
—Si tan sólo existiera alguien tan buen deportista como Ranma —dijo Hiroshi con lágrimas en los ojos. Su gran pasión era el fútbol, y realmente le dolía ver perder a su preparatoria.
Ranma ante lo dicho por Hiroshi, sonrió—. Creo que si hay alguien tan bueno como yo..
—¡¿Quién?! —preguntó Daisuke esperanzado.
—¿Acaso es posible? —soñó Hiroshi.
—Síganme, los llevaré con él —la pelirroja los llevó al campo de fútbol, donde se encontraba Ryōga, sentado en las gradas.
—Él es —señaló Ranma, al adolescente de la pañoleta.
—¿Eh?... —Ryōga miró a un grupo de seis personas que lo miraban como si fuera su salvación.
—Rival de Ranma, ayúdanos a ganarle a la preparatoria Franco Canadiense, ¿sí? —rogó Hiroshi y Daisuke. Y Ranma parecían estar de acuerdo. Akane, Ukyo y Nabiki les importaba un bledo el fútbol, así que sólo se sentaron en las gradas mientras Ukyo cocinaba Onokomiyakis.
—No he jugado en mucho tiempo, no sé si es una buena idea —respondió Ryōga.
—Anímate, Ryōga. Sé que puedes —lo motivó Ranma.
Las palabras de Ranma rompieron una capa de dureza en su corazón, por lo que se levantó—. ¿Qué debo hacer?.
Daisuke le arrojó el uniforme de fútbol de Furinkan.
Ryōga se lo puso y sonrió—. Creo que me gusta el color negro —se observó a sí mismo y quedó satisfecho con lo que vio.
—Owww, realmente te vez sexy Ryōga —Nabiki le guiñó un ojo y comenzó a tomar fotografías.
Ranma no podía apartar los ojos de él, realmente Nabiki tenía razón, se veía sexy, con la playera negra y shorts cortos, que se pegaban a sus músculos como una segunda piel.
—Ya es hora, rival de Ranma, ve a la cancha, ya hicimos el cambio —mencionó Daisuke.
Ryōga entró al campo de fútbol donde el resto de su equipo los esperaba. Los jugadores del equipo Franco Canadiense ya estaba en sus posiciones, listos para el comienzo del segundo tiempo. El árbitro se llevó el silbato a la boca y silbó reanudando el partido. Ryōga tomó el balón entre su pecho, haciendo un perfecto control. Y en un movimiento extraordinario, se acomodó de forma sublime y con un golpeo brutal pateó el balón. Todos se quedaron con la boca abierta, en el momento que el balón se incrustó en la red del equipo contrario.
¡GOOOOOOOOO!
Ranma casi se atraganta con un Onokomiyaki cuando vio la acción de Ryōga—. ¿Eres tú, Ryōga? —preguntó, a nadie en particular.
El partido siguió en marcha y Ryōga siguió brillando, cuando se movía con el balón, parecía como si hubiera nacido para el fútbol. El momento más emocionante del partido, fue cuando Hyuga, el capitán del equipo Franco Canadiense, se enfrentó a Ryōga, y ambos pelearon el balón con fuerza desmedida. Todo terminó cuando la fortaleza del Hibiki se impuso con autoridad, derribando con el hombro a Hyuga. Ryōga corrió desde el medio campo con el balón en el pie. Cuando estuvo lo suficientemente cerca del área contraria, le tiró un pase a Daisuke hacia la lateral, y con un toque fino, él regresó el balón en un centro aéreo. Ryōga midió en el aire el balón y dio un saltó, contorsionando su cuerpo en el aire. Había logrado conectar el balón con una magistral chilena, volviendo a incrustar el balón en el fondo de la red. Poco pudo hacer el portero Richards, para atajar aquel violento disparo. El árbitro terminó con el partido con un marcador 2 goles a 1 a favor de la preparatoria Furinkan, gracias al fenomenal desempeño del Hibiki.
Un puñado de chicas corrió hacia Ryōga y lo abrazaron una por una, felicitándolo por su gran juego. Una que otra le coqueteaban descaradamente. Pero Ryōga las ignoró. Ellas eran lindas, sin embargo, su atención ya le pertenecía a alguien más.
Ranma se acercó a él y golpeó su hombro con ternura—. Buen partido, Ryōga. Realmente los hiciste pedazos.
Ryoga sonrió y se acercó a Ranma_. Gracias, Ranma.
—Te guardé un Onokomiyaki, Ryōga —Ranma se lo entregó.
Ryōga lo tomó y se lo comió de una mordida. Muchos sentimientos pasaban por su cabeza en ese momento. Era la primera vez que una chica por lo menos físicamente hacía un gesto tan bueno por él—. Tú, R-Ranma... gracias —no pudo soportarlo más y soltó un par de lágrimas de felicidad. El momento fue tan conmovedor que no pudo controlarse y abrazó a la pelirroja.
Ranma hizo una mueca, ante la fuerza del abrazo.
Akane se preocupó, pensando que Ryōga quería lastimar a Ranma. Rápidamente bajó de las gradas y jaló de un brazo a la pelirroja, logrando romper el abrazo. Y Por la inercia de la fuerza que usó, ambas cayeron, Ranma encima suyo, e inexorablemente su mano derecha terminó en el pecho de la pelirroja, mientras la mano izquierda terminó encima de su trasero...
Ryōga solamente se sentó en las gradas. Sus hombros se hundieron mientras veía a Ranma en aquella posición tan sugerente con Akane.
—Levantémonos, Akane —sugirió Ranma, con un sonrojo.
—Uh, sí, Ranma —Akane asintió sonrojada.
Manu, me has mandado dos comentarios tan largos, pero haré el esfuerzo de responderte, empezaré con lo más importante, no amigo, no puedo dedicarle una nota al hater que me insultó, no es nada más que solo otro acomplejado que no puede ver feliz a nadie. Únicamente ignora sus comentarios. Y muchas gracias por proponerme escribir cosas diferentes, pero amigo, escribir es algo muy tardado, por lo que, aunque quiera escribir todo eso en un año o dos no podré, por eso mismo te recomiendo la app Wattpad, allí hay muchos fanfic de Ranma y Ryōga, ¡muchísimos!, te aseguro que vas a encontrar lo que buscas. Pero hazlo ya por qué hay rumores que están borrando todos los fanfic, a mí me borraron 2 xD. Y por último, no puedo agregar yaio a mis historias, no es lo mío escribir romance gay. Solo me concentro en el lado femenino de Ranma.
