N/A: En este AU, Kazemaru (4 años) es el pequeño y Fudou (16 años) su niñera por obligación. Solo amistad y demasiada suavidad en este fic. No apto para diabéticos(?).

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- Ah que bien que llegaste, Akki.- la voz de una mujer, le detuvo apenas ingresó a su casa.

- ¿Qué ocurre ahora?- No estaba de humor para una conversación con su mamá, recién llegaba luego de tener que realizar entrenamientos extras y limpieza, castigo por haber comenzado una pelea en medio del entrenamiento. Sin embargo, esa pelea no había sido su culpa, algunos miembros del equipo de fútbol no parecían querer esforzarse y no comprendían su visión, su estrategia. Eran unos mediocres.- Estoy cansado, mamá...

- No, no, no, no.- la mujer llevaba su cabello castaño completamente recogido, tenía la misma mirada que su hijo adolescente, solo que más suave y cálida. Sin embargo, no estaba sola en ese momento, como normalmente lo estaría.

- Ay no...

Entre los brazos de la mujer había un pequeño, quien se aferraba a ella. Lo conocía muy bien, su madre lo cuidaba de vez en cuando, era un dinero extra que a su familia le venía muy bien, pero prefería no tener relacionarse con ese enano (como el le decía), aunque a veces debía hacerlo por obligación, tampoco era tan malo.

- Si, debo ir al trabajo de urgencia. Su madre me dijo que lo llevara a la tienda de osos, me dejo el dinero ¿Puedes llevarlo, no? - la mujer hablaba rápido se notaba que tenía prisas. Ella tenía otro trabajo más que hacer y a veces su inepto jefe le llamaba de urgencia, Akio esperaba que su madre encontrara un trabajo mejor.- Escuchaste Ichirouta, tu hermano Akki te llevará a la tienda y luego regresaran ¿si?- el pequeño le observó con sus grandes y dulces ojos color avellana, asintió y le sonrió bastante feliz.- ah, que tierno eres...- beso su mejilla con ternura, le dejó en el suelo y ordenó sus cabellos. Para ser un niño, tenía el cabello largo, cuya extensión estaba por debajo de su mentón, pero a él le lucía precioso, o al menos eso decía su madre.

- ¿Podrías dejar de decirme Akki?- el castaño se quitó su bolso de encima, lo dejó caer al suelo y fue a su habitación a cambiarse. El pequeño lo siguió rápidamente, ya sabía que hoy se quedaría con él. Aunque apenas intentar entrar a la habitación, la puerta se cerró frente al pequeño, quien comenzó a llorar.- Agh, esta bien, está bien.- Akio volvió, abrió la puerta y dejó que entrara.- Pero no toques nada.

- Akio.

- Es Fudou-san

- Akio.

- ¡Fudou-san!

- ... Akki

- ¡NO!

Su madre escuchó el intercambio de palabras entre los dos, no pudo evitar reír.- El dinero está en el comedor, volveré en una hora o dos.- alzó la voz desde la entrada, para luego irse. Estaba confiada, no era la primera vez que les dejaba solos, aunque siempre había sido por poco tiempo.

Fudou se cambio, mientras el pequeño parecía interesado en sus revistas de fútbol, agradecía que fuera tan tranquilo, así sus pertenencias no peligraban.

- Bueno, vamos a la estúpida tienda de osos.- ya había terminado de cambiar su uniforme de la escuela por algo más cómodo.

- ¡ah! ¡Mala palabra!

- Si, si, sí, perdón.- se coloco su delgado abrigo de color morado y salió de la habitación, el pequeño le siguió enseguida al notar que se iba. Fudou tomó sus llaves, el dinero, había también un papel con el nombre de la tienda a donde debía ir. Camino hasta la salida para colocarse los zapatos, y en todo momento el pequeño le seguía, después de todo esperaba ir a la tienda con ilusión.

Akio tomó unos zapatos de colores rojizos que comenzó a colocarse, mientras que el pequeño a su lado, tomó lo suyos, se sentó en el piso y trató de colocárselos, imitando a Akio. El pequeño sabía muy bien como usarlos, pero aún le tomaba tiempo, pero al final lo lograba, solo que aún no sabía amarrar sus agujetas.

Un suspiro dejó escapar Fudou.- Deja que te ayudo, enano.- no le tomó mucho tiempo terminar de vestir al pequeño, quien feliz y con un pequeño 'gracias', abandonaron finalmente el hogar de Fudou, directo a la tienda.

- Bien, solo iremos a la tienda, y luego regresaremos ¿Está bien?- le indicó el castaño, el pequeño asintió, quien no se despegaba ni un centímetro del lado de Fudou.- Nada de desvíos.

- Akki...-

- Deja de decirme así.- el tono brusco en su voz, provocó que el pequeño se asustara y se sintiera triste, Fudou lo notó enseguida.- Esta bien, esta bien, esta bien, no llores por favor. Anda vamos.

Habían abordado el autobús. Apenas sentarse, Fudou saco sus audífonos y comenzó a escuchar música, mientras el pequeño miraba por la ventana del bus, muy entretenido.

- Akki...- instantes después de que comenzará el viaje, el pequeño colocó sus manitas en el hombro de Fudou y le indicaba que mirara con él, incluso puso sus manos en la cara del mayor, para que girara su cabeza. El castaño solo frunció el ceño, mientras intentaba ser paciente.

- ah... ¿Qué?

- Akki...

- Es Fudou-san para ti.- le indico, antes de quitarse los audífonos y mirar por la ventana.- ¿Qué ocurre? Si, es una ventana muy bonita.- Ichirouta infló sus mejillas molesto, él no se refería a la ventana, sino al bonito paisaje del enorme parque por el cual el autobús estaba pasando. Fudou dejó escapar una corta risa.- Si, sí, el parque esta muy bonito.

- Quiero ir.

- Será otro día ¿esta bien?- el pequeño le miro algo enojado.- No me veas así, esas son las reglas de tu madre, tienes que decirle a ella.

Se desanimo un poco pero comprendió, Fudou acarició con cuidado la cabeza del más pequeño, y acomodo un mechón turquesa detrás de su oreja.

- Anímate, otro día lo visitaremos.- ante esa respuesta, Fudou recibió un enorme abrazo y un leve golpe, ya que este cayó sobre él sin mucha delicadeza para darle el abrazo. Se quejo, pero palmeo la espalda del otro con suavidad.

Poco rato después llegaron a su destino, bajaron del autobús y caminaron hasta la tienda, el más pequeño corrió al reconocer el lugar. Fudou solo lo siguió mientras comenzaba a arrepentirse de eso. Entrar a un lugar tan infantil no era algo de su estilo, pero Ichirouta quería construir un oso de peluche, sus padres estaban muy ocupados para llevarlo, así que estaba obligado a entrar a la tienda.

- ¡Bienvenidos a build-a-bear!- un entusiasta muchacho en su uniforme de trabajo, mucho más alto que Fudou, apareció para darles la bienvenida.- Mi nombre es Kiyoshi Kaito, y seré quien les ayude a construir su nuevo peluche.

Fudou quería matarse, este no era su tipo de lugar, demasiada alegría y ternura, le bastaba con el enano que miraba todo ilusionado el lugar.- Si, quiere su oso, tengo el dinero, solo dáselo.

- ... Que clase de actitud es esa.

- ¿haa? ¿Disculpa?

- ¡Por supuesto, estoy a sus órdenes!- el castaño puso su mejor sonrisa de atención al cliente, cosa que a Fudou le desagrado, pero no dijo nada, solo quería pagar e irse.

- ¡Akki!

- Fudou-san.- corrigió al pequeño, quien le estaba jalando de su pantalón para ir a buscar su oso.

El vendedor se acuclilló para ver al menor, quien le sonrió amigablemente.- Ella está entusiasmada, que linda.

- Es niño.

- ¡...un niño muy lindo!- se corrigió unos segundos después, sin perder su sonrisa.- Bueno, les explicaré como funciona este lugar. La tienda tiene diferentes secciones, pasaremos por cada una de ellas, donde el pequeño elegirá sus opciones y podrá ser partícipe de esto, para construir a su nuevo amigo ¿empezamos?

- Por favor.- rogó de manera desagradable Akio, mientras el vendedor le miraba con disgusto, pero trataba de no hacerlo notar, después de todo era un cliente.

Pasaron enseguida por la primera sección, que era elegir el modelo de su peluche. El pequeño Ichirouta miro todos los modelos con ilusión, mientras era observado por Fudou, que no se involucró mucho más que en vigilarlo para que no se hiciera daño.

- ¡Akki!

- Ya te dije que es Fudou-san.- le corrigió de nuevo, el pequeño se había acercado para mostrarle su elección, había elegido un oso de peluche estándar, de color café oscuro.

- Es suave.- sonrió él.

- Bueno, pasemos a la siguiente sección.- Kiyoshi, el vendedor, los llevó entonces a la parte de rellenado del oso. El chico, puso la espalda del oso contra un tubo de metal y este comenzó a inflarse. El pequeño Kazemaru se escondió tras las piernas de Fudou, asustado por ver como lo rellenaban, y también por el ruido de la máquina.

- ¿Akki?

- No te asustes, solo le está dando relleno.- le explico Akio.- Y es Fudou-san, por favor.

- Ya está listo.- al escuchar eso, Ichirouta se acerco y tomo su oso con cuidado, sorprendido ya que ahora tenía una forma normal, además era muy esponjoso. Lo abrazo con cuidado y demasiado feliz.- Bueno ahora sigue la sección del corazón.

- ¿Corazón?

- Si, tu amigo debe tener un corazón. Eso lo hará muy feliz, además debes pedir un deseo.- explicaba con entusiasmo.

- ¿Deseo?

- Algo que quieras mucho, mucho, mucho. Un deseo feliz, tal como se lo pides a las estrellas.- justo al lado había muchas cajas con corazones de diferentes tonos de rojo.- Elige uno.- le invito amable. No demoró mucho tomar uno en su pequeña manita. El joven vendedor le sonrió y le indicó que cerrara su mano, y la llevara justo sobre su corazón, entonces que pidiera su deseo con mucha fuerza.

Fudou, de brazos cruzados, solo veía la escena muy aburrido, incluso entornó los ojos, le pareció todo demasiado meloso y tan infantil. Se preguntaba cuántas secciones más había, y esperaba que el deseo del pequeño fuera terminar esto rápido.

- Deseo...- murmuró el pequeño.- ¡Deseo que Fudou-san siga siendo asombroso!- grito repentinamente. No se suponía que lo dijera en voz alta, pero el vendedor aplaudió y le felicito, cuando este lo dijo.

- Entonces pongámoslo adentro del oso.- y así como lo dijo, el oso quedó listo para la siguiente sección.- Bueno, ahora le elegiremos su ropa.

- ¡Si!- el pequeño lucía entusiasmado, mientras el vendedor le daba una mirada a Fudou, y una mueca de sonrisa se formó en su rostro. Eso último Akio lo notó ¡el vendedor se estaba burlando de él! Claramente, Fudou no espero que Ichirouta dijera su deseo en voz alta, ni mucho menos que fuera un deseo para él, se sintió tan avergonzado y sorprendido, pero en el fondo estaba muy feliz.

Las siguientes secciones, pasaron rápido. Ichirouta eligió de ropa una jardinera de color verde, luego le puso de nombre a su oso: "Fudou-san", para sorpresa de su niñero y después de algunos minutos más, finalmente terminaron.

- Recuerda siempre cuidar a tu amigo.- le indico el vendedor, que muy amablemente les había acompañado y hecho todo muy divertido. Ichirouta asintió muy entusiasmado, mientras tomaba la enorme caja entre sus manos, donde estaba guardado su amigo.

- Muy bien andando.- Fudou comenzó a alejarse, mientras Ichirouta lo seguía rápidamente.

- Gracias por su compra.- fue lo último que escucharon decir antes de alejarse.

Akio dejó escapar un suspiro, volteo a ver al pequeño que apenas le seguía el paso, y decidió ser amable esta vez.- Anda, te llevo.- Tomó la caja y luego al pequeño entre sus brazos, quien feliz le abrazo, le gustaba que lo cargara.

- Oye...

- ¿Fudou-san?

- ¿...Crees que soy asombroso?- preguntó cohibido.

- ¡Fudou-san es asombroso!- gritó él.

- Esta bien, esta bien, ya entendí, no tienes que gritarlo.- le indicó, casi le deja sordo, el pequeño solo soltó unas dulces risas.- Sabes, puedes decirme Akio, no me importa. Así que solo dime Akio.

- ... Akki...

- ...

- Akki es asombroso.- sonrió el pequeño y le dio abrazo. Al final, 'Akki' sonrió tenuemente, mientras un pequeño sonrojo se acumulaba en sus mejillas.

- Por favor no crezcas, Ichirouta.

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FIN