ADVERTENCIAS: Mención de violencia, lesiones y suicidio :). Todos los personajes mencionados aquí son adultos.

Resumen: Dicen que para encontrar la felicidad, solo debes encontrar a tu soulmate, que cuando ambos se encuentran la dicha te será regalada. Pero ¿Será verdad? ¿o solo es un cuento?

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Encontrar a tu soulmate, no siempre es planeado, algunos lo buscan por años y no lo encuentran. O simplemente no se encuentran y nunca lo hacen. Pero otros, por simple suerte, destino, o esfuerzo, la hallan.

Claro que no todo es color de rosa, no toda persona busca a su soulmate.

Fue en ese frío invierno, cuando estaba solo. Ya su familia no estaba con él, no fue amado, era tóxica, no reconocía las cosas buenas que había hecho durante esos años. Siempre le pedían más, más estudios, más trabajos, más esfuerzo, y entregaba esos resultados, pero solo recibía golpes a cambio.

Cuando cumplió la mayoría de edad, se fue de casa, sin voltear atrás. Tuvo suerte de tener un amigo que lo ayudó a superar todo eso.

Decidió abrir su corazón, encontrar una pareja, ser feliz, buscar la familia que nunca tuvo. Solo para terminar en una relación controladora y violenta. De nuevo los golpes volvieron, las lágrimas, el dolor, la humillación. Esa forma de vivir hubiese terminado con su vida, de no ser porque, los pocos amigos que le quedaban, le salvaron.

Un departamento pequeño, un trabajo que le daba sentido a su vida, pero muy temeroso de abrirse a las personas o de buscar el amor de nuevo, era lo único que tenía. Había perdido la fe en el amor, solo su terapeuta parecía entender su dolor, aunque estaba para ayudarlo después de todo, para superar su enorme dolor y recetarle pastillas, que parecían ayudarle.

Busca a tu soulmate.

Le dijo uno de sus amigos, con alegría, pensando positivo. Porque tu soulmate nunca te traicionara, son el uno para el otro. Se ayudan mutuamente, crecen y aprenden juntos. Se aman de verdad, por la eternidad.

Te ayudará a sanar tu corazón.

Parecía un sueño estúpido, algo irreal. Pero sabía que en el fondo, ansiaba ese encuentro. En lo profundo de su corazón, aún había una chispa de luz, que buscaba sentir amor. Pero no era tan fácil.

Nada era fácil.

Era como buscar una aguja en un pajar. Imposible. Nunca tuvo suerte ¿Por qué tendría que ser diferente ahora? ¿Sería posible que el destino quisiera sonreírle?

No, no quiso sonreírle.

Fudou Akio

En una cafetería, tomando un simple café cargado solo para mantenerse despierto, fue que noto un escozor en su brazo derecho, enseguida subió la manga de su ropa, para notar ese nombre, como si se hubiese hecho un tatuaje. Dicho nombre se desplegaba por su antebrazo, en un trazo elegante y limpio.

- No puede ser...- su quijada temblaba, incluso su propio brazo lo hacía. Levantó su vista con rapidez para buscar a esa persona, porque si el nombre apareció, es porque estaba cerca.

Sus ojos tintineantes, pasaron de un lugar a otro, le pareció una eternidad, pero en realidad fueron segundos lo que le demoró encontrarle. Un chico de ojos verdes también miraba su brazo derecho, de frondoso cabello castaño, sujetado por una liga blanca, con un largo abrigo para ese clima de invierno. Era él.

Es él.

Fue entonces que sus ojos se encontraron, y el ruido de pasos, voces, de la caja registradora, todo se silenció. Era como si estuvieran ellos dos solos, en una habitación oscura y cerrada, pero a pesar de que estuviera cubierta de oscuridad había luz, una luz muy cálida que cada vez era más y más notoria.

Sin embargo, todo se hizo pedazos, como si fuera cristal. Aquel castaño rompió el contacto visual y salió corriendo por la puerta de la cafetería. Le tomó unos segundos salir de su estupefacción, pero no tardó en perseguirlo y darle alcance.

- Esper-... - chocó con una persona sin querer en su afán de querer hablar con él.- Di-disculpe...- pero no se iba a rendir, necesitaba hablar con él.- ¡Espera!- grito, al ver como su espalda se alejaba, volvió a correr tras él.- ¡Por favor!- suplicó agitado, se podía notar su aliento debido a las bajas temperaturas.- ... Fu... ¡Fudou!- y al decir su nombre, el chico se detuvo, cosa que le alivió.- Por favor... no te vayas... yo...

- ¿Tú que?- Su tono amargo sacudió un poco su mente, debió notar su cara de sorpresa ya que su tono no cambio, incluso se burló.- ¿Esperabas un encuentro romántico o algo así?- volteo a verle, y por su mirada podía confirmar que no estaba feliz, se veía molesto. No contestó a la pregunta, porque la verdad es que si esperaba eso.

- Y-yo... so-solo quería ha-hablar, Fudou.

El mencionado abrió los ojos sorprendidos, para luego fruncir el ceño.- ¡Hablar, claro!- dijo con sarcasmo.- Como si pudiera creer en eso. Y deja de hablarme tan confiadamente.- le exigió.- Solo somos dos completos extraños, que tuvimos la mala suerte de encontrarnos.

- ¿Ma-mala suerte?

¿Por qué sería mala suerte? ¿Acaso no eran los soulmates felices? No pudo preguntar esas cosas, tampoco es como si tuviera valor para hacerlo, porque el castaño parecía tener prisa.

- ¡Espera, por favor!

- ¡¿Qué demonios quieres?!- volteo de nuevo, más enojado que antes, cosa que aquello le asustó.- Hazte un favor, no solo a mí, si no a ti también, olvida esto y vuelve a tu vida. No te conviene estar cerca de mí.

- Es que yo...- intento decir algo, pero su voz no le salía. El castaño espero que el chico dijera algo, pero no lo hizo.

- Estoy interesado en otra persona.- dejó escapar, esta vez sin gritar, simplemente en un tono neutral.

Se quedó en silencio, sin saber que decir o que pensar. Fue allí que el castaño volteo y comenzó a marcharse, se alejó cada vez más y más, hasta que ya no pudo ver su silueta. Sus piernas no daban más, y cayó al suelo, se sintió un estúpido por aferrarse a ese sueño, a esa ilusión, estaba claro que su destino era estar solo y morir solo.

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"Fudou Akio, ha sido uno de los mejores estrategas, junto con Kidou Yuuto, una pareja imparable en el campo del fútbol. Creo que el país ha tenido suerte en tenerlos. Por otro lado tenemos a Endo-"

Apagó la televisión donde estaban reporteando aquello, y se dejó caer en la cama. Era obvio que una figura pública y famosa como Fudou, no necesitaba alguien como él, un don nadie, que apenas podía pagar el alquiler de su pequeño departamento. La única suerte que había tenido hasta ahora, es que la propietaria se apiadara de él.

El sonido de su teléfono le alertó, lo tomó con cuidado y vio un mensaje de Fubuki: Kazemaru-kun, ¿Qué tal estás? No he sabido de ti en una semana ¿Estás comiendo bien? ¿No te has resfriado? Por favor contéstame, ya sabes que las puertas de mi casa están abiertas para ti.

Sonrió ante el mensaje de Fubuki, la verdad es que su amigo le había invitado a vivir a su casa sin pagar, tenía una habitación extra. Pero, no quería interrumpir la vida ocupada de su amigo, ni de su pareja, con quien planeaba un futuro. Con un poco de pereza le respondió que estaba bien, que no se había resfriado y que solo estaba ocupado y cansado del trabajo. Aquello último era cierto, su trabajo era un escape a sus pensamientos después de todo.

Fubuki no tardó en responderle y decirle que luego lo invitaría a cenar a su casa, así que esperaba que tuviera su agenda libre el fin de semana. Solo le respondió con un: Estaré esperando impaciente el fin de semana.

Dejó su teléfono a un lado y se levantó, siseando un poco del dolor, debido al ardor en su brazo derecho. Las gasas que estaban en su antebrazo tenían una coloración roja, no tardó en colocarse más encima. Sí, había tenido el valor para cortarse, ya no quería ver ese nombre, quería olvidarlo completamente, quería que se borrara. Estaba seguro que Fudou Akio, estaba pensando lo mismo que él. El solo recordarlo le dolía demasiado, por lo que había optado por tachar aquel nombre con un cuchillo, lleno de tristeza, dolor y desesperación, para olvidar aquel amargo recuerdo que destruyó sus ilusiones.

¡Que ingenuo había sido al pensar que todo se solucionaría encontrándolo! Estaba claro que no todos buscaban a su soulmate, y él había sido uno de ellos. Uno de los desafortunados. Pero admitía que era egoísta, después de todo, él solo lo buscaba para llenar un espacio en su vacío corazón, sin haber pensando en sus sentimientos. Era débil como siempre.

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Ese día, un día nevado, un día feliz. Los niños salían a jugar con la nieve que había caído en la noche, riéndose, tropezando pero levantándose, haciendo muñecos de nieve, bien abrigados, pero no él. Solo con una delgada camisa blanca, pantalones oscuros y zapatillas, salió de su departamento, para caminar y caminar. No se detuvo hasta que llegó a su destino.

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Abrió la puerta, que dejó a la vista un claro y brillante paisaje, la azotea del edificio estaba cubierta de nieve, como lo suponía. Se quitó sus zapatillas, dejando sus pies descalzos y comenzó a caminar, sin importar el frío que sentía sobre sus pies, la nieve era tan fría que quemaba. Aguanto el dolor hasta llegar a un lugar descubierto de la azotea, que le daba acceso al borde y a su inevitable final.

Muchas veces había pensando en hacerlo, cuando su familia le hacía daño tuvo esa idea innumerables veces, pero era muy cobarde y joven para intentarlo. También cuando su pareja le intimidaba, pero su misma pareja lo había descubierto y se lo había impedido, aún recordaba los golpes a modo de castigo por intentar quitarse su vida y como lo había encerrado después de eso. Solo lo liberó después de disculparse y jurar que no lo haría de nuevo.

Sonrió con amargura.

Fubuki estaría triste, estaba seguro de eso, seguro lloraría por él. Pero estaba seguro que lo superaría con el tiempo y seguiría viviendo feliz, como siempre lo había hecho. La verdad es que era la única persona a quien no quería hacerle daño, pero ahora lo estaba haciendo, sabía que iba a lastimar a su amigo, pero el dolor era tan grande que ya no podía soportarlo.

Sacó una tijera del bolsillo de su pantalón, y comenzó a cortar cada mechón de su largo y hermoso cabello cerceta una y otra vez, dejando que el frío viento se llevara su cabello donde sea. Cuando terminó, lanzó la tijera a un lado, que cayó sobre la nieve acumulada en el techo.

Respiro profundo, dejando que el frío aire entrara a sus pulmones. Estaba listo, tenía miedo pero estaba listo. Observó por última vez el paisaje invernal frente a sus ojos, todo tan brillante, tan puro por la nieve, pero feliz. Aquello que nunca alcanzó. Observó su antebrazo derecho, el nombre ahora estaba cubierto de cicatrices, pero aún se notaba, sonrió. No le deseaba mal a Fudou Akio, esperaba que fuera feliz y sabía que con su muerte, su nombre desaparecería, sería libre tal como él, tal como lo iba hacer en ese momento. Solo cerró los ojos, se inclinó hacía el frente y dejó que la gravedad hiciera lo suyo.

- ¡NO LO HAGAS!- escucho un grito y luego sintió un fuerte golpe que casi le saca la respiración.

No sabía que ocurrió, pero ya no estaba en el borde, ni tampoco en el piso, muerto. Él estaba vivo, completo, dolorido, pero vivo. Sentía el frío de la nieve, pero también el calor de una persona.

- ¡¿Eres idiota o algo así?!- alguien le tomó de los hombros para que levantara su mirada, pudo reconocer unos ojos esmeraldas, llenos de furia.- ¡¿Qué pasa contigo?! - no respondió a los gritos, ni reacciono a la sacudida brusca que le dio, solo comenzó a derramar gruesas lágrimas en silencio, sin reaccionar.

El muchacho de cabellos castaños, se quitó su abrigo al notar el cuerpo helado del otro, y sus labios amenazando con colocarse azules. Luego de acomodar el abrigo sobre el delgado cuerpo del muchacho lo abrazó, aún estaba frío, pero al menos estaba a salvo.

Kazemaru no sabía que estaba pasando, pero se sentía aliviado, cálido y a salvo. No sabía que hacía Fudou allí ¿Cómo lo encontró? Lo que sea que fuera, estaba tan feliz que no pudo evitar llorar. No sabía qué significaba la aparición de Fudou, pero decidió no pensar en el futuro y solo pensar en lo que estaba ocurriendo ahora y como Fudou le permitía aferrarse a él en ese instante.

Deseo que ese momento, abrazado a él, un desconocido que era su soulmate, durará para siempre.

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Fudou no sabía que estaba ocurriendo con él, pero había estado inquieto los últimos dos días, incapaz de concentrarse. Se preguntaba si todo eso era por no ser correspondido por Kidou, su compañero de equipo, quien se había comprometido con Sakuma, su soulmate, hace unos tres días.

Le llenaba de dolor y enojo saber eso, después de todo, más de alguna vez había compartido en la intimidad junto a Kidou. Pero eso había sido hace años, ambos sabían que no había sido serio, ambos los sabían y lo aceptaban, pero a Akio eso le dolía.

Decidió salir, no sabía porque, pero ese día quiso salir, quizás a despejar su cabeza, pero quería salir de su apartamento. Tomó el ascensor, subió a su vehículo y condujo, alejándose sin un destino específico. Sentía un hormigueo en su brazo derecho, pero no le tomo atención en ese momento, hasta que se estaciono frente a un edificio y de repente estaba subiendo por las escaleras de emergencia ¿Qué estaba ocurriéndole?

El hormigueo en su brazo derecho era más y más fuerte, sintió que su corazón se estrujaba, un sentimiento de vacío le invadió ¿Sería posible que...?

Quiso volver, pero algo le decía que debía ir, si no se arrepentiría para toda su vida.

Salió de las escaleras de emergencia y tomó el ascensor, que para su suerte estaba en ese piso. Entró y presionó el botón al último piso y, cuando estuvo allí, apenas se abrieron las puertas, corrió desesperado y asustado. Alguien le gritó que no podía estar allí, pero no le importó.

Subió otro par de escaleras más, muy agitado, muy asustado, con la adrenalina en su máximo. Apenas llegar a la azotea, sabía adónde dirigirse, sus pasos le llevaron rápidamente a encontrarse con cierta persona y detener lo que podría ser una tragedia.

Así que allí estaba, abrazando a ese chico con quien no quería relacionarse, pero como él mismo decía: "El destino es una perra", y esto lo demostraba. Sonrió, no sabía exactamente que haría con este chico, no sentía que hubiera sentimientos de por medio, pero al menos estaba aliviado de sentirlo vivo. Por ahora, quizás una charla sería algo con que empezar, pero antes tenían que salir de allí.

- Vamos a casa, Kazemaru.

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Fin

N/A: ... :'D ¿continuación? okno xD