Resumen: Comidas hechas con cariño para usted. Una pequeña historia.
N/A: Se desarrolla durante el Inazuma Eleven Original. BoyLove suave, los personajes mencionados ya son adultos.
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Se podía escuchar claramente el sonido del cuchillo contra la madera, varias veces y de manera continua, sin perder el ritmo. El paso de agua que se abría y cerraba, movimientos de platos y utensilios. Aquel característico sonido de cocción en la sartén, trozos de carne que eran movidos con una cuchara de madera, sazonando con sal y una pizca de pimienta. Se pudo oír claramente un frasco siendo destapado, así como cerrado nuevamente. Todo olía demasiado bien, era un aroma suave y exquisito lo que invadía la cocina.
Cuando terminó de cocinar, colocó todos los ingredientes listos a un lado. Que eran arroz, trozos de carne ya cocida, lechuga picada, unos sushis que de relleno, además del arroz, tenía verduras cocidas. Había frutos rojos, kiwi y dulces de cóctel, que parecían ser pequeños kuchen, y aparte de eso, unos chocolates en sus envolturas.
Lavó y secó sus manos. Entonces sacó un pequeño contenedor, que estaba dividido por la mitad, pero el del lado izquierdo se subdividía en dos más, dando un total de tres divisiones. La del lado derecho se podía dividir en dos más también, ya que tenía un pequeño contenedor que lo dividía de manera que hubiera una sección abajo y otra encima.
Dejó el contenedor en la mesa de granito de su cocina, entonces preparó su trípode, y colocó su teléfono allí. De esa forma, enfocar el contenedor que ya estaba abierto y vacío, en la pantalla de su teléfono.
Estaba listo. Sonrió preparado. Volvió a lavar sus manos, las seco y comenzó a grabar, rápidamente se colocó unos delgados guantes negros, no sin antes quitarse el anillo de matrimonio y dejarlo en un lugar seguro y donde pudiera verlo. Allí comenzó a armar la comida que estaba haciendo.
Sacó un molde de Mickey Mouse, colocándolo bajo el foco de la cámara, fue rellenando el molde con arroz, y luego volteó el molde dentro del contenedor, dejando el arroz con una bonita forma. Con ayuda de unas pinzas de cocina, fue colocando porciones de carne hasta cubrir esa sección, pero con cuidado de no destruir, ni ocultar, su Mickey Mouse de arroz. Puso el mini contenedor encima, el cual ya tenía allí la lechuga picada, para colocar encima los sushis en orden, y dejar caer unas semillas de sésamo como decoración alrededor. Ya listo ese lado, en una de las divisiones más pequeñas, colocó los frutos rojos y los trozos de kiwi, siempre ayudándose con la pinza de cocina. Finalmente los pequeños kuchen los puso en forma diagonal en la última división, para luego colocar encima los chocolates aún en su envoltura.
Estaba listo, esperó unos segundos y cerró el contenedor. Tenía una comida lista para entregar.
Finalmente se quitó los guantes, detuvo la grabación, se estiró un poco y buscó su anillo para volver a ponérselo. Ahora solo tenía que editar la grabación, para que tuviera un minuto, y subirlo a su red social. Estaba orgulloso, había sido una toma perfecta.
- ...- sintió una intensa mirada sobre él, así que volteo solo para encontrarse con la sospechosa mirada de su esposo que se asomaba por la puerta de la cocina. Se sonrojo levemente.
- ¡¿Q-qué haces?! ¡Ya te dije que no me gusta que me espíes mientras armo esta basura!
Basura le decía. Su pareja le observó sin comprenderlo, casi con una mirada desprovista de vida.
- ¡No me mires así, Ichirouta!- exigió ya bastante alterado, el aludido solo se aguantó la risa.
- Tus fans se decepcionarían porque llamaste basura a tu propia comida.- el de largo cabello cerceta se acercó para ver lo que había hecho hoy. Como siempre lucía bastante apetitoso y el aroma que aún quedaba en la cocina, aumentaba más su apetito. Se sorprendió al ver que un par de palillos estaban frente a él, los tomó sin rechistar mucho.
- Ya cómelo, al final lo hago para ti.- Fudou como siempre orgulloso, se cruzó de brazos y desvió la mirada. El chico sonrió por eso, abrió el contenedor y probó uno de los sushis que había hecho Akio con sus propias manos.
- Esta bueno.- declaró segundos después, sorprendido del sabor y como se esparcía por toda su boca.
- Por supuesto, lo hice yo. Soy el único capaz de-
Pero Fudou se detuvo ya que el otro le estaba ofreciendo comida en sus palillos.- Di: Aaah, Akio.- sonrió el de largo cabello. En respuesta, chasqueo la lengua, pero con todo y orgullo, comió lo que le ofrecían, acercando su boca a los palillos que sostenía su esposo.
- ...- mastico la comida, todavía algo incómodo. Sabía que no debería estarlo, pero es que su pequeño hobby era secreto. Obviamente Ichirouta lo sabía, porque era su esposo, no había modo de ocultarlo.- Si está... bueno.- admitió, claro que estaba bueno. No solo estaba bueno, si no que estaba exquisito, ya que él mismo lo había preparado. Sonrió con orgullo.- Soy demasiado bueno en esto.
- Si, quién imaginaría que el rudo y agresivo Fudou Akio, haría este tipo de cosas tan lindas y delicadas.- se burló un poco. Akio le miró molesto.- oh, un Mickey Mouse.- había descubierto el arroz en forma de Mickey, quería tomarle una foto, pero Akio no se lo iba a permitir, podrían descubrirlo.
- Oye...- llamó Akio en un tono seco, en respuesta volteo a verlo solo para ser empujado contra la pared.
- ¿A-Akio?-
- No te burles de mí.- el chico se vio reflejado en los ojos verdes de Akio, los cuales destilaban cierto brillo de travesura.
- Sa-Sabes que no me burlo.- Aunque si, si que se estaba burlando. No podía evitarlo, no lo hacía con mala intención, amaba ese lado de Akio y ser el único que lo sabía, era un detalle importante para él.
El rostro de Fudou se acercó unos centímetros más al suyo, con el objetivo de intimidarlo un poco, podía claramente sentir la respiración del otro, de lo cerca que estaban.
- Entiendo, ¿Acaso quieres quedarte sin caminar toda una semana?- entonces ahí pudo verlo, ese brillo de lujuria en los ojos de su esposo. Akio, tan atrevido como era, pasó su lengua por sus labios, sin decoro, para luego aproximar los suyos a los labios del contrario, de tal manera de solo acariciarlos, nunca besarle al completo. Ichirouta solo sintió un escalofrío, tenía un sexto sentido para esto, sabía cuando su trasero peligraba.
- A-Akio...- el castaño se separó de sus labios, para comenzar a besar su cuello, lamerlo y morderlo, con paciencia, tal como si fuera un delicioso manjar que quería disfrutar y marcar. Ichirouta estaba atrapado contra la pared, muy asustado, pero al mismo tiempo sentía mucho calor de repente, así que solo tragó saliva y habló.- ... ¿N-no me habías dicho que estabas atrasado con la publicación del vídeo?
El castaño se detuvo de golpe.- ¡Es cierto! ¡El vídeo!- se separó mirándolo asustado.
- ¡S-sí, el vídeo! ¡Ve por él!- le animó su esposo. Dejó escapar un suspiro cuando se vio libre. Había salvado por poco su dignidad.
Mientras Akio había tomado su teléfono y había abandonado la cocina, directo para editar el dichoso vídeo. Ichirouta observó las cosas sucias, suponía que tenía que limpiar, así que sonriente llevo algunas cosas al fregadero de la cocina.
- Oye...- una voz llamó su atención cuando estaba apunto de limpiar. Fudou había regresado y su cabeza se asomaba en la cocina.- Luego continuaremos, pero en la cama.- luego de dictar la sentencia de su amado esposo, volvió a marcharse.
Ichirouta se puso azul del susto. Al final suspiro, no se había salvado para nada, pero siempre podía tratar de salvarse después, con otras técnicas que había aprendido con el tiempo.
Observó su anillo brillante de oro en su dedo, y sonrió con ternura, como si hubiera recordado algo enternecedor. Algo solo de ellos dos.
- A limpiar.
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Fin
