ADVERTENCIA: Mención de violencia. Nada explicito. Historia con BoyLove, los personajes mencionados son adultos.

Resumen: Aún con el miedo a los desconocido, debían seguir sus vidas. A uno podría no gustarle ese rumbo y otro solo buscaba ser feliz. Continuación del Day 5 Soulmate.

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- ¡QUÉ HICISTE!

- Y-yo…

- ¡ERES UN IDIOTA!

- Per-perd-

- CÁLLATE, CÁLLATE, CÁLLATE

- ¡!

Dolor, miedo, desesperación, golpe tras golpe, todo junto resultando en un silencio desgarrador.- …

- …

- Eso es lo que me obligas hacer.

- …

- Esto es tu culpa, así que te lo mereces.

- …

- No es mi culpa.

- …

- Pero te amo ¿sabes?

Lágrimas, dolor, apenas podía oír la voz del otro con ese pitido en su oído.- …

- No podría vivir sin ti, me perteneces, tu vida es mía.

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Abrió los ojos, y respiro profundamente, como si se hubiese estado ahogando. Notó que estaba acostado y cómodo en una cama de blancas y delgadas mantas. Se removió, tratando de averiguar qué había ocurrido, dándose cuenta que sus ropajes estaban cambiados, por una delgada bata de color azul. Sin embargo, a pesar de los delgados ropajes, y de la nieve que veía caer por la ventana, la temperatura era perfecta en esa habitación.

Claro, ahora lo recordaba, había intentado matarse.

La puerta se abrió, asustándolo en el proceso. Un chico de zapatos elegantes, pantalón oscuro, y playera del mismo color, entró, en sus manos traía un café.

- oh, despertaste, finalmente podemos irnos.- dejó escapar cansado, el chico le miro confundido y el castaño debió haberlo notado.- Te salve de saltar, se agradecido.- enseguida se sentó en una silla, para beber su café.- Te hicieron un chequeo médico, estas bien y tu temperatura subió, solo dijeron que deberías comer más, pero en general esta todo bien, te recetaron algunas cosas y te citaron para mañana. Dijeron que podías irte luego de que despertaras.

- oh… gra-gracias…- no respondió, solo bebió su café.- ¿Por qué tú me sa-?

- No preguntes idioteces, cámbiate y vámonos.- su tono brusco le alteró un poco.

- Pero… puedes irte, yo solo-

- ¡Ya deja de murmurar! Haz lo que te digo para salir del hospital.

Incómodo asintió, su ropa estaba a un lado, así que la tomó y fue al baño que tenía su habitación, iba a cerrar la puerta, cuando alguien le detuvo.

- ¿Qué-

- Déjala abierta, estoy vigilando que no hagas otra locura.

- Pe-pero… - no quería ser observado cuando se cambiara de ropa, pero no tenía el valor para decir eso en voz alta, el otro le intimidaba demasiado en ese momento.

El castaño llevó su mano al puente de su nariz, respiró hondo y exhaló, relajando sus hombros, tratando de pedir paciencia, tratando de comprender. Si, todo era confuso para él, incluso para el chico que había salvado de matarse, seguro tenía miedo y ¿Quién no? Solo que no tenía mucha paciencia, pero de verdad lo estaba intentando, aunque quizás no lo suficiente.

- No voy a verte.- volteo, dándole la espalda.- Solo no cierres la puerta.

Dudo un poco, pero al final se cambió de ropa, la misma ropa con la que había salido: la misma camisa blanca y los mismos pantalones.

- … mis zapatos.- murmuró al notar sus pies descalzos.

- Sí, espera.- el castaño se alejó de la puerta diciendo aquello. Así que solo espero.

Volteó a ver su reflejo en ese momento, estaba pálido, con un poco de ojeras, algo normal ya que no había dormido muy bien durante esa semana. Pero lo que más había cambiado en él, era su cabello, estaba horrible.

Su largo y hermoso cabello, ahora estaba corto; un fleco corto que apenas cubría hasta su ceja, algunos mechones quedaron largos en comparación con otros, que quedaron muy cortos. Al verlo en ese estado, se arrepintió, tendría que arreglarlo de alguna manera, para estar presentable y volver a su trabajo.

- Aquí tienes.- la voz le trajo de vuelta a la realidad, así que con un pequeño gracias, tomó sus zapatillas, se las puso y estaba listo.

Poco después estaban caminando, el castaño adelante, seguido por el otro chico, quien no sabía donde estaba salida, aún estaba confundido. Se preguntó como regresaría a casa, suponía que caminando, tal como había salido de ella.

- Gra-gracias.- esta vez hablo de una manera más clara y fuerte.- Gracias por todo, Fudou…-san.- agregó por último. Ambos estaban justo frente a la salida, hacía frío afuera.- Siento las molestias.

- Al menos admites que eres una molestia.

- …- no dijo nada al respecto, después de todo no creía que Fudou estuviera diciendo una mentira y tenía mucho miedo de contradecirlo de todas maneras, de hacerlo enfadar y que se fuera.- Yo ¿Cuánto te debo? Te pagaré, solo dame tus datos y depositaré lo que te de-

- Alto.- le detuvo.- No voy a cobrarte, hoy seré un buen samaritano, solo por las circunstancias.

- Pero-

- No lo menciones de nuevo.- exigió serio y con una mirada feroz, que bastó para intimidar.- Y bien ¿Qué harás ahora?- se cruzó de brazos, esperando una respuesta.

Temeroso, tragó saliva.- ...ir a casa.

- ¿Cómo? ¿Irás en taxi?

Como si pudiera permitirse un taxi, además tampoco llevó nada consigo, todo lo había dejado en su departamento, ya que se suponía que no regresaría.- No, caminando.

- ¿Con este frío?- Fudou no cambiaba su actitud de burla hacia él, cómo insultando la inteligencia del pobre chico, quien no respondió. Con cierta pereza, se quitó su abrigo y cubrió los hombros del chico, quien se sorprendió por el contacto. Y por la mueca que hizo Fudou, también pareció sorprenderse. Era el mismo sentimiento reconfortante que sintió cuando lo abrazo, cuando lo salvo.- Sígueme y rápido.- Fudou rompió el contacto rápidamente y se alejó, pero el chico se quedó de pie confundido.- Ahora.

- S-sí, perdón…

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No podía creer que estuviera sentado en un automóvil tan lujoso, era un automóvil completamente elegante, por dentro con un tapiz suave, asientos limpios y cómodos, pero sobre todo con regulador de temperatura.

- Ponte el cinturón.

Se sorprendió, y enseguida hizo lo que le pedía el otro, es que se había quedado anonadado por lo lujoso del auto, tan brillante a pesar de sus colores oscuros y sobre todo, caro. Que suerte tenía.

- Muy bien ¿Dónde vives?

- eh Yo.- iba a responder, pero el ruido de su estómago hizo eco dentro del automóvil, sorprendiendo al chico y avergonzándolo. Akio ahogó una risa primero, pero luego no se pudo contener, incluso golpeó el volante un par de veces debido a eso. Mientras que su acompañante estaba tan rojo como un tomate.

- Ah, eres muy gracioso.- Fudou detuvo su risa, para encender el auto y ponerse en marcha, salió apresurado, cosa que sorprendió a su copiloto, que se aferró a su cinturón.

- e-eh yo vi-vo-

- Está bien, iremos a comer algo.- contestó simplemente.

- Pero, ya ha hecho mucho por mí, solo déjame en casa.

Fudou observó su reloj de pulsera, ignorando lo que decía el chico.- Será comida rápida, tengo una cita dentro de un rato ¿Te gustan las hamburguesas y las papas fritas?- pregunto.

¿Estaba siendo amable? En ese momento había perdido el miedo que le sentía, quizás fue el hecho que lo escucho reírse, aunque fue a su costa, pero se sentía un ambiente más relajado, menos tenso. No tenía miedo.

- ¿Eres alérgico a la comida rápida o algo, Kazemaru?- volvió a preguntar ante el silencio del chico.

- N-no, no tengo ninguna alergia.

Con esa confirmación, Fudou aceleró hasta lo máximo permitido, la verdad es que era un buen conductor y el auto se deslizaba en un silencio reconfortante.

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Fudou pidió una orden en su auto, en un drive thru. Hizo un pedido de porciones de papas fritas, gaseosas y hamburguesas tradicionales. Cuando recogió su comida, Kazemaru notó la emoción de la chica en la caja al ver a Fudou, diciéndole que era una gran fan del equipo y de él, y finalmente dándole las gracias por su compra. Fudou solo asintió ante ello e incluso les saludó, y agradeció por su apoyo. Ichirouta estaba asombrado por ese cambio de actitud, aunque cuando comenzaron alejarse, Akio volvió a su mala cara de siempre.

- ¿Qué esperas? Come.- le indico, ya que se le había quedado embobado viendo. Se sonrojo, pero rápidamente abrió su bolsa de papel para oler la comida, olía bastante bien.- No ensucies mi auto y dime donde vives.- otra vez ese tono ácido, pero le respondió para poder llegar a casa.

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En el transcurso del viaje, comió la hamburguesa completa, la verdad es que tenía hambre, de seguro parecía como alguien que no había comido en su vida, pero es que no había desayunado y por lo que parecía, ya estaba por anochecer.

Al final llegaron a su destino, donde el auto de Fudou resaltaba entre los humildes carros de los alrededores. Ichirouta le iba agradecer, entregarle su abrigo, para bajarse y despedirse, sin embargo, Fudou abandonó el auto primero.

- Sal rápido.- fue la simple orden. Kazemaru aún con el abrigo encima, salió del auto.- Llévame a tu departamento.- Ichirouta solo se le quedó mirando, un poco asustado, con miedo.- ¿Qué esperas? Te dije que tengo una cita, no puedo perder el tiempo.

Otra vez esa actitud, le daba miedo ese tono de voz. Con un débil 'Está bien', marchó a su departamento, subiendo por las escaleras de metal de aquel pequeño edificio de dos pisos. cubiertas por la nieve que estaba de un color café, por el barro de los zapatos, de seguramente, los residentes de allí.

No tardaron en llegar a la puerta que le pertenecía, y Fudou esperó a que abriera, cosa que no había entendido al principio.- No tengo la llave…- Claro había abandonado su hogar sin siquiera las llaves. Akio maldijo en voz alta, un poco desesperado.- Lo-lo siento… espérame aquí, no tardaré.- Agradeció que el abrigo de Fudou tuviera una capucha, que uso para ocultar su feo corte de cabello.

Fue abajo y tocó la puerta de la propietaria, explicó que había olvidado sus llaves y está amablemente le entregó una copia. Le impidió hacer preguntas extras, diciéndole que estaba resfriado y que quería descansar, la mujer comprendió y solo le recordó que debía devolverlas después.

Kazemaru subió de nuevo rápidamente, lo que menos quería era que Fudou se enfadara más de lo que ya estaba. Solo había pasado unos minutos con él y entendía que era una persona con una paciencia muy corta.

- Ya estoy aquí, discúlpame.- Abrió la puerta de su departamento, siendo recibido por una habitación oscura, aunque se notaba un pasillo corto, con el suficiente espacio para que una persona (quizás dos) caminarán por allí. Había una cocina pequeña del lado derecho, una puerta al frente y otra en el lado izquierdo. Sí, era un lugar bastante pequeño, pero lo suficiente para él.

- Bien, supongo que estarás bien ahora ¿no?- el castaño solo quería asegurarse que no le estaba mintiendo con que vivía allí, pensaba que el pobre chico no tenía casa, o que escaparía a intentar quitarse su vida de nuevo. Entendía que sintiera miedo, pero debía ser más valiente. Claro que se preguntó las razones, de porque ese joven, tomaría la drástica decisión de quitarse la vida ¿Sería por su culpa? Quería preguntarle pero...

Tenía miedo de esa respuesta.

Miedo a ese destino por el cual estaba amarrado por obligación.

Preguntar, saber más sobre ese chico, solo haría las cosas peor para él. Para ambos.

No quería estar con él solo porque el destino lo dijo así.

Sí, tenía miedo.

Tenía miedo de estar cuestionando todo ahora.

- ¿Q-quieres pasar?

Fudou le observó, noto ese tono dudoso, pero la amabilidad de sus palabras. Porque claro, él seguía de pie frente a la puerta de su departamento, en silencio. No, no quería entrar.

- Tu teléfono, dámelo.- extendió su mano.

- ¿eh?

- ¿Tienes uno no?- Kazemaru asintió un poco confundido.- Entonces tráelo, no tengo todo el día, tengo una cita importante.- le regaño, el joven se estremeció del miedo, así que corrió dentro, fue a su habitación y trajo su teléfono,- Desbloquéalo y entrégamelo.

- N-no tiene blo-bloqueo.- tartamudeo él, Fudou le quitó el teléfono con brusquedad.

- Deberías ponerle uno.- Luego se concentró en el móvil del chico y sacó el suyo propio de su bolsillo después, el cual sonó por unos segundos solamente, ya que Fudou cortó la llamada enseguida. Kazemaru le observaba curioso por lo que estaba haciendo, solo se quedó tranquilo cuando le devolvió su teléfono.- No creas que esto significa que quiero estar contigo.- finalmente hablo.- No me gusta esa cosa del destino, lo repudio completamente, pero podemos ser amigos.

- ¿eh?

- Anoté mi número en tu teléfono y también tengo el tuyo ahora, seguro podemos salir a beber cerveza y esas cosas.

- Yo no puedo beber.

- ¿eh?

- Mis me-medicamentos lo sugieren así.

Que aburrido.

- Bueno, bebes un jugo de manzana, como un bebé.- se burló un poco el castaño.- De todas formas me voy, no hagas ninguna locura, no quiero salir corriendo solo porque si.- le miro de reojo antes de comenzar de marcharse.

- Gra-gracias por todo y disculpa.- Kazemaru se inclinó, a pesar de que Fudou ya se alejaba, entonces se dio cuenta que aún tenía su abrigo.- Espera, tu abrigo…

- Quédatelo.- ya había comenzado a sacárselo, cuando Fudou dijo aquello, provocando que detuviera sus movimientos.- Somos amigos ¿no? Es un préstamo, vendré por él otro día.- fueron sus últimas palabras antes de marcharse.

Akio no sabía de dónde salió esa amabilidad, si se le podía llamar así. No quería relacionarse con él, pero ya que parecía inevitable estar juntos, ser amigos le debería bastar al destino, para que no le tocara las narices. Lo que sea, tenía una excusa para volver, porque en lo profundo, estaba preocupado.

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Kazemaru estaba sorprendido porque le dejara su abrigo, es que se veía elegante y lo más importante, bastante caro. Pero, también estaba feliz, porque olía a Fudou y era como si le estuviera abrazando y eso le tranquilizaba.

¿En qué estás pensando, Kazemaru Ichirouta? Esa persona da miedo

Se regañó él mismo. No, no podía lidiar con ese tipo de actitud, pero tampoco podía evitar estar tranquilo y protegido cuando simplemente estaba cerca de él. Seguro era debido a que era su soulmate, lo que fuera, le hacía feliz y sentir que podía lograr lo que sea. Ahora que se había ido, ese sentimiento se fue, y el miedo le abordaba de nuevo, pero no era tanto como antes. Quizás porque tenía el abrigo, o quizás porque ahora serían amigos, y eso le daba fuerzas.

Una pequeña esperanza, que alejaba esas nubes oscuras que siempre le atormentaban.

Tomó su teléfono con fuerza, al menos se volverían a ver. Estaba seguro de ello. Por primera vez, en vez de miedo, sentía mucho valor, sentía que quería salir y caminar por las calles, quizás ir a correr un poco. Aunque antes, debía arreglar su cabello.

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N/A: Hice una pequeña continuación del día 5, haciendo la mención del miedo de ambos. Aquí Fudou con miedo a estos sentimientos que aborrece, que no le gustan que sean impartidos por el tan mencionado efecto de las soulmates. Y Kazemaru que ya vive con miedo porque si, porque es Kaze xD okno. Espero que les haya gustado y que sea una alegría para quienes se sintieron tristes por el día 5, que fue muy triste ;w;.

El próximo será el último capitulo de la FuKazeWeek2021