Los personajes no son míos.
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TaiyouHime no HikariSun
ASUKA02
TaiyouHime no HikariSun
...
Me había convertido en una mentirosa. Mentía en lo que quería decir mi rostro al recibir un insulto: indiferencia.
Todavía tenía la semilla de la duda de porqué aún no me despiden. Aunque una vez estaba segura que casi lo hacían.
No me encontraría ahora, vomitando fuera de la tienda, si no hubiese aceptado el pequeño favor que me pedía el chico pelirrojo: cuidar el mostrador mientras el iba a hablar con Teuchi. No pasaba nada, eran tan solo cinco minutos.
Cinco minutos convertidos en caos.
Sabía que algo andaba mal al escuchar la campanilla de la puerta advirtiendo un nuevo cliente.
Al levantar mi mirada. En ese preciso momento, los azules ojos de Ino se encontraron con los míos.
Fue un momento curioso, porque había sido una explosión entre el pasado y el presente, y en mi mente escuché varias voces del pasado que tarde demasiado tiempo en evadir.
"¡¿Qué hiciste, Sakura?!"
"Basura"
"Sakura..."
Justo cuando pensaba en eso, Ino abrió sus labios con brillo rosa formando una sorpresiva "o", para luego contraer su cara en una mueca de haber comido limón.
La mire detenidamente y a diferencia de antes llevaba su pelo rubio suelto y más largo. Estaba más alta y había empezado a delinearse los ojos de negro.
Sabía que veía en mí un cambio físico increíble. A parte de estar más pálida, tenía ojeras y el cabello cortado al rape.
Acepte que no era mi mejor vista.
El caso era que Ino se paró en el otro lado del mostrador y me señaló con una uña bien arreglada.
—Vaya, ¿Qué te paso, Sakura? Este no es el trabajo que esperaba que tuvieras —. Me sonrió con una sonrisa burlona y mostrando sus dientes bien blancos —, no te has roto una uña, ¿no?
No dije nada, ¿qué quería que dijera? Era verdad, jamás pensé trabajar de camarera. Tenía el pensamiento de que yo obtengo todo lo que quiero.
—No entiendo porqué Ayame te dejó trabajar —continuó —. Si fuera ella ya te hubiese mandado al demonio. Después de todo, casi todo el vecindario sabe lo que eres...
De repente me deconecte de sus palabras, como llevaba años haciendo. Cuando tienes una mala reputación y la gente comienza a hablar de tí, llega ese momento en el que te escondes dentro de mi misma. No existes. Solo era un recipiente vacío que recibía insultos y no era porque mentían, sino porque era verdad.
No obstante llevaba ya dos años con todo eso, y de repente, de repente la miré de verdad.
En ese momento, algo en mi se rompió, como una rama.
Sin darme cuenta, dije una palabras que no sabia que eran mías, hable tan claro y alto que creía que lo había dicho otra persona.
Cállate.
Porque, según todos, me acosté con cualquier hombre que se me cruzaba en el camino.
Pero yo solo estuve con uno, y aquello fue con mil infiernos reunidos.
No me di cuenta que mi respiración iba en aumento. Solo escuche los sonidos de sus gritos en protesa. Eran tantos que Teuchi y el chico pelirrojo fueron al encuentro para ver que sucedía.
Después de aquello, salí por la puerta trasera y vomite.
El sol estaba en su punto bajo, y yo solamente podía mirar el suelo con las manos en las rodillas.
No quería pensar, si lo hacía era peor. Lo único que quería, lo unico que siempre he querido es escapar. Quería estar más sola si eso era posible.
No oí los pasos. Tampoco vi la sombra. En vez de eso, lo primero que distinguí, desde donde estaba agachada, fueron unas manos. Una tenía mi bolso y otra estaba tendida hacia mí.
El chico rubio, Naruto. estaba frente mío.
Con sus ojos azules mirándome atentamente como yo a él.
