Los personajes no son míos.
Naruto se encontraba inclinado frente a mí con una mano extendida. No me había dado cuenta, pero me paré precipitadamente y eso causó que me sintiera mareada.
—¡Perdón! No quería asustarte—dijo, mientras me sostenía y me llevaba dos pasos hacia atrás hacia una pared cercana. Respiré una, dos, tres veces como tranquilizante.
De repente, empezó a palparse los bolsillos para luego empezar a revisarlos; sacó su celular-con los audífonos enrollados alrededor-, una lapicera, papeles y un monedero de rana. Con todo eso en la mano, revolvió más y al encontrar lo que buscaba me pasó un paquete de pañuelos descartables. En ese estúpido momento, pensé en preguntarle qué tan hondo era su bolsillo.
Cuando me hube limpiado, me quedé mirando el suelo incrédula. Sé que me estaba mirando, pero ¿qué quería que hiciera? Jamás pensé estar en una situación así, y menos con alguien.
No dijo nada durante unos segundos. Y se sentó a lado mío.
El sol estaba en su punto bajo y ya llegaría la noche. Pensé ridículamente en las personas que llegarán de sus trabajos en este mismo momento, tal vez verían a sus familias o tal vez se sentaría en un sillón a ver tele pensando en que odiaban su vida sin emoción. Y Por un simple momento desee ser algunos de los dos.
Cuando el silencio se hizo presente un lapso de tiempo demasiado largo, Naruto comenzó a hablar.
—Bueno, ¿estás bien?
Respire hondo y acomode mi cabeza en los ladrillos.
—Sí —respondí cansada de pronto— sólo tengo que descansar un poco.
—vi lo que pasó con, bueno, con Ino.
—¡ah! —exclamé sorprendida sin querer decir más.
—Sí... eh... yo. Perdón por haberte confundido con un chico el otro día.
El cambio de tema fue tan brusco que lancé una carcajada. De todos los insultos y de la frialdad de la gente. Que este chico me haya confundido con un chico era un piropo. De pronto me sentí mejor. Hace tiempo que no reía de verdad ¡Y no lo había hecho haciendo alguna maldad a alguna pobre chica o chico!
Naruto se sorprendió por mí, mientras se tocaba la cabeza avergonzado.
Me levanté despacio.
—Bueno —respire hondo—, creo que debo irme.
—Ah —. Se levantó rápido—, sí, a trabajar.
Trabajar, sí claro. Después de todo lo que paso hoy dudo que Teuchi me dejé volver. Debe de pensar que traigo demasiados problemas para su local.
No, no tenía ganas de que alguien mas me mire mal. Me saqué mi delantal pensando en ello.
Tenía diecinueve años. Por lo menos, ahora pensaba en otras personas y trataba de no darles problemas. Ayudaba a mi madre en casa y dejé de tratar a las demás personas como si fueran inferiores a mí.
Por lo tanto, ya pensaba en el hecho de que tenía que enfrentar las cosas. Agradecerle el trabajo a Tecuchi y no irme de ahí con la cabeza gacha. Después de todo, ¿eso no había hecho eso hoy?Enfrentar a Ino.
Había hecho cosas malas, sí. Pero si no puedo cambiar el pasado, por lo menos debía decidir mi futuro.
Cerré los ojos y respiro hondo. Naruto continuaba mirándome, y después de cruzar por su lado y antes de entrar adentro del local, di vuelta la cabeza y le sonreí.
—Soy Sakura, por cierto.
Naruto me sonrió con sus dientes blancos y puso ambas manos detrás de su cabeza.
—Uzumaki, Naruto. ¡Para servirte!
