Capitulo 9
Me gustaba el ballet desde que tengo memoria. Cuando era niña mi padre siempre me decía divertido que, en lugar de comenzar a caminar, bailé.
En ese tiempo me llevaban a la academia de danza que dirigía Laydi Tsunade, adoraba el ballet. No obstante, cuando mi padre se fue y comencé a juntarme con las personas equivocadas deje de ir y cuando me di cuenta solo hacia estiramientos en la mañana frente al espejo. Nunca entendí porque lo seguía haciendo, tal vez era para recordar cómo era en ese tiempo en que mi padre estaba con nosotras, tal vez para recordarme que ya no era una niña con el tutu y sus zapatillas rosas.
Para recordarme que ya no era feliz.
Ahora todos esos recuerdos estaban guardados en una caja bien sellados bajo mi cama.
Luego de que había pasado un tiempo de aquella fatídica noche, cuando los rumores sobre mi comenzaron, Laydi Tsunade llamó a mi madre diciendo que necesitaba a una profesora que le enseñara lo básico a las niñas, y como había sido su mejor estudiantes, me sugirió el trabajo.
La paga no era mucha, pero no me importaba.
Ese día, antes de ir a mi primer día de profesora, me observé en el espejo y me di una promesa.
Era tiempo de cambiar, tiempo de hacer las cosas bien.
Anote la orden en mi libreta y me dirigí hacia la cocina dejando la orden al cocinero. Ichiraku no se encontraba exactamente lleno, pero solo éramos yo y otra chica sirviendo y el día había sido duro.
Escuche la campana de la puerta de sonar y no tuve que darme la vuelta para deducir que Naruto Uzumaki estaba presente.
-¡HOLAA! –grito hacia a nadie en particular y se acercó al mostrador. Observe el reloj, ya era hora de cerrar. Mire su cabellera rubia hablando con el pelirrojo, pidiendo la orden de siempre, supuse.
Me dirigí al mostrador sacando mi delantal y colocándolo debajo de este.
-Sakura-chan –observe hacia el rubio confundida-, ¿tu turno termino? ¿Vas a tu casa? Te acompaño si quieres.
Me sonreía como si fuera su mejor amiga. Pese a que las personas se estaban marchando su voz se escuchaba escandalosa. Pensé que lo que había hecho el día en que sucedió lo de Ino. Había sido una muestra de amabilidad, que todo terminaría ahí. Pero ahora al verlo parado frente a mí y con un par de personas mirando en nuestra dirección, enrojecí de vergüenza. Él no debía juntarse conmigo, las personas podían empezar a hablar.
Que seguro había vuelto a las andadas.
-No, gracias –respondí bruscamente y tomando mi cartera me aleje de allí sin mirarlo.
Estaba llegando a una esquina, esperando el semáforo, cuando escuche unos pasos apresurados detrás de mí.
-¡Oe! ¡OE! ¡Espera! –Me pare y observe como Naruto se colocaba junto a mí. Colocó ambas manos en sus rodillas, con su bolsa de compra, tratando de recuperar el aire-, vaya que caminas rápido.
Lo mire inquisitivamente. Me miro y levanto ambas palmas en son de paz.
-Por acá también es mi casa –se defendió. Cuando el semáforo se puso en verde cruzamos la calle en silencio.
-Eres afortunada –me dijo de repente. Lo mire bruscamente-, a mí también me hubiese encantado trabajar en Ichiraku. Pero según Teuchi me comería todo el ramen.
Se cruzó de brazos enojado. Creí que la conversación terminaría ahí, me equivocaba.
-Yo le dije que nadie entendería mi amor por el ramen y que solo yo sabría hacerlo. Además el de cerdo es más rico y tiene una textura maravillosa, yo lo prepararía y lo clientes se deleitarían. Pero aun así se negó. Por eso digo que eres afortunada, ¿Cuál es tu sabor favorito?
-Nunca lo probé –respondí. Las primeras luces de la noche se estaban haciendo presente y la gente transitaba por nuestro lado sin prestarnos atención mientras caminábamos. De repente Naruto se detuvo a lo que dije y lo mire con una ceja alzada.
-¡¿Cómo?! ¡¿Para qué trabajarías en Ichiraku?! –dijo escandalizado.
-Necesitaba el trabajo –respondí comenzando a caminar de nuevo. Naruto se posiciono a mi lado. Y no sé porque agregue-, enseñaba ballet, pero el lugar cerro.
Esto último lo dije amargadamente. Naruto coloco los brazos detrás de su nuca.
-Ah, el que dirigía la abuela Tsunade –respondió. Y al ver que lo miraba sorprendida agrego-, es amiga de mi padrino y de vez en cuando viene a visitarme a mi trabajo.
Era increíble lo pequeño que era el pueblo y jamás me acostumbraría al hecho de que alguien conoce al amigo de otro alguien.
Y así de rápido se esparcían los rumores.
Mire de costado a Naruto, me pregunto si él había escuchado los rumores acerca de mí. Lo más seguro es que no, sino no estaría hablando conmigo.
-La abuela siempre me molesta para poner alguna sinfonía clásica en mi canal de radio, según ella, habían personas que la sentían. A mí me hace dormir, pero música es música –sonreí. Si, sonaba como laydi tsunade.
-Es normal que no la entiendas si no estás bailando –dije- espera, ¿Trabajas en una radio?
Naruto asintió.
-En realidad es un trabajo de voluntariado de mi prima, pero lo compartimos. Bueno, honestamente, yo paso más tiempo que ella. Bien aquí nos separamos. –Nos detuvimos en una esquina y observe a Naruto, cuando no, sonriéndome.
-¿Por qué estás hablando conmigo? –pregunte sin contenerme. Naruto me observó sorprendido y luego miro hacia el cielo pensativo.
-¿Por qué no debería? –respondió. Me dislocaba su actitud, no la entendía.
-Has escuchado los rumores, ¿no? –le dije duramente-, si quieres burlarte de mí, únete a la fila.
Naruto no respondió y me miró serio por primera vez.
-No me interesan los rumeros –dijo observando un lugar lejano. Reconocí esa mirada, la hacía yo frente al espejo recordando algo que quería recuperar-, si le hiciera caso a los rumores…
Balanceo la cabeza y me miró con una diminuta sonrisa.
-Mi canal de radio es la 99.3, por si quieres escuchar aquellas sinfonías –una suave brisa de verano nos envolvió. ¿Quién era realmente este chico?-, empieza a las ocho de la mañana. Nos vemos mañana, Sakura-chan.
Observe su espalda alejarse y perderse entre la muchedumbre de personas.
Gracias a Adrit126, TsukiChiii, joanayagarcia. y a los demás por comentar y seguir la historia
