Los personajes no me pertenecen.


Una de las cosas que aprendí trabajando en Ichiraku ramen, era que Naruto Uzumaki se amigaba con todo el mundo.

Incluso de una chica que era catalogada como zorra en el pueblo.

No era que me quejase, mi día a día era trabajar en Ichiraku, llegar a mi casa, comer con mi madre y al otro día lo mismo.

Si había algo que cambió aquella rutina, fue cuando comencé a escuchar la radio en mi hora de descanso.

A la mañana no estaba particularmente lleno y podía tomarme el tiempo con mas ligereza, por eso ocho y media me coloqué los audífonos y puse la emisora.

Sonaba una canción en ingles mientras limpiaba una mesa que se desocupó hace poco. De repente, se escuchó aquella ruidosa voz.

—Bien, bien. Aquello a sido Queen —estaba diciendo. No lo estaba viendo, pero supusé que estaba sonriendo— . Mmm, etto, un agradecimiento a Karin por pedir la próxima canción, aunque ya la hayamos escuchado diez mil veces, debo agregar.

—¿Quieres concentrarte en buscarla, dobe? —otra voz se hizo presente, solo que ésta era mas profunda y tranquila.

—¿Quieres callarte, teme? —escuché un golpe y enarqué una ceja divertida, me pregunto cuantas personas estarán escuchando a dos personas pelearse.

—Bien, bien, ettoo, son las ocho y cuarenta de la mañana. Seguramente la mayoría este durmiendo, trabajando o escuchando sólo porque prometí alguna sinfonía clásica, espero —. Agrande los ojos sorprendida, pero me distraje al escuchar la campana de la puerta, me quite los audífonos y atendí.

Cuando me los coloque de nuevo Naruto continuaba hablando.

—Oe, teme, ¿Crees que los perros tengan un idioma secreto? Dattebayo —. Sonreí sin poder evitarlo.

...

—¿Y? ¿Qué te pareció? —preguntó Naruto. Era alrededor del mediodía y era hora de mi descanso. Como siempre Naruto pidió para llevar, pero en cuanto me vio comenzó a entrar en platica. Tragué mi ensalada y lo miré extrañada.

—¿Qué es eso de que si los perros tienen idioma propio? —pregunte.

—La gente necesita nuevas preguntas existenciales —respondió con normalidad. Enarqué una ceja, pero desestimo mi reacción con la mano—, sobre las sinfonias clásicas...

Se rasco la mejilla sonrojado, lo miré extrañada sin saber que decir. Supuse que, como no era un experto en ese estilo de música, se sentía inseguro.

—Estaban bien, aunque ¿Beethoven es lo primero que se te viene a la cabeza cuando piensas en sinfonías clásicas?—dije. Naruto se desinfló como un globo. Me petrifiqué, el tono que había usado era como le hablaba antes a todo el mundo, como si fuera idiota.

"Hinata, es normal que todas las chicas lo hagan, no seas idiota"

—Yo —dije tragando saliva—, lo lamento.

Naruto me miró extrañado por un momento.

—¿he? No, esta bien —dijo y de repente se iluminó de nuevo—, no soy un experto en música clásica, pero mañana debo ir a llevar unos Cd para la emisora de mañana. ¿Quieres acompañarme?

—Estaré trabajando —dije con un bostezo—, y salgo muy tarde.

Naruto estaba a punto de responder, no obstante el chico pelirrojo dejó su orden enfrente de él. Y, sin extrañarme, Naruto comenzó a hablar con él.

...

—Naruto se olvidó esto —dijo el chico pelirrojo. Sostenía una bolsa trasparente repleta de Cd en su interior que luego me tendió—. ¿Podrías dárselo?

Mi cara se contrajo en una mueca de extrañeza, era hora de cerrar y las primeras luces en las casas se estaban encendiendo al anochecer.

—¿Yo? —dije sin poder evitarlo—, no sé donde vive.

—Te daré la dirección de la emisora. No queda lejos —el chico comenzó a anotar la dirección en una servilleta—, ahora debe estar en su casa, mañana pásate allá. Ya que el restaurante estará cerrado por descanso.

-¿Cerrado por descanso? -pregunté. El joven se sacó el mandil y asintió.

-Teuchi debe ir al ensayo de la boda de Ayame -respondió. Me tendió la servilleta-, ten.

-¿Por qué no se lo das tú? -pregunte sin tomar el papel.

—Mañana debo ir a ver a mi familia y no sé donde vive —respondió—, además, Naruto no sobrevivirá sin esto, el muy idiota.

Pensé en decir una excusa, sin embargo, recordé a Naruto tendiéndome un pañuelo descartable en aquel vergonzoso momento. Y sin mas, tomé la servilleta y la bolsa.

...

El edificio de la emisora era de una planta, con un letrero de grande de letras rojas que dictaba "Emisora comunitaria: Konoha" y una torre de metal sobre el lugarque se cernía impotente ante mí.

Miré dutativa la puerta con la mano alzada en un puño sin moverme.

Llegué una hora antes de que la radio comenzara y el cielo se teñía de tintes naranjas por el amanecer.

Vamos, Sakura, tan solo dale esto y vete. Dándome fuerzas, respiré hondo y toqué la puerta. Pasaron unos segundos y nada, saqué el aire en mis pulmones y respiré aliviada.

Tal vez no había nadie. No obstante, mi alivio se deslizó como arena entre mis dedos cuando la puerta se abrió y una chico pelinegro me observaba con una ceja alzada.

—¿Qué pasa? —preguntó con brusquedad. Tenía el cabello color azabache al igual que sus ojos y una tez blanca—. No queremos comprar nada.

—No —dije interrumpiendo que él cerrara la puerta—, yo estoy...

—¡Teme! ¡No los encuentro! —la voz de Naruto se escuchó clara en mis oídos—, ¡¿Seguro que no te los di?!

El joven suspiró cansado y rodando los ojos giró su rostro.

—No, idiota. ¿No puedes cuidar unos simples CD? —respondió.

—¡Pero si yo los tenía...! —exclamó Naruto acercándose al pelinegro, sin embargo, cerró la boca al mirarme y abrió los ojos con sorpresa—, Sakura-chan.

El pelinegro lo observó por un momento y dirigió su mirada hacia mí. Encogiéndose de hombros se adentró en el lugar otra vez

—¿Qué haces aquí? —preguntó Naruto colocandose en el lugar de su amigo hace unos momentos.

—Tú amigo se ve de mal humor —comenté distraída.

—¿El Teme? Bah, es la cara de Sasuke todos los días —desestimó el momento con la mano. Luego me observó con una sonrisa de oreja a oreja—. Sí viniste. Ven, pasa. Te mostraré los Cd antes de que empiece la emisora.

Negué con la cabeza ante su entusiasmo y levanté la bolsa que contenía los CD.

—Vine a traerte esto. Te lo olvidaste en Ichiraku —dije. Naruto me miró confundido y de repente se iluminó causando que sus ojos azules brillaran mas, si aquello era posible. Ignoré el sonrojo en mis pómulos.

—¡Ahí estaban! —exclamó tomando la bolsa. Luego gritó hacia dentro del lugar sin moverse—, ¡Teme! ¡Ya tengo los Cd!

Luego me miró sin dejar de sonreír.

—Gracias —negué con la cabeza en respuesta.

—De nada. Bien, debo irme —giré dispuesta a irme. No obstante, Naruto me tomó suavemente de la muñeca.

—Espera, espera, Sakura-chan. Hoy no tienes trabajo, ¿Verdad? —dijo. Suspiré. Si había otra cosa que anotar en mi lista, era que Naruto Uzumaki es muy insistente cuando quería algo.

Y lo que más me sorprendía, era que no me molestaba.

—Bien —acepté—, pero sólo un momento.

Por tercera vez, ignoré la sonrisa resplandeciente del rubio e ingresé al lugar.

...

Observé a Naruto a través del otro lado del vidrío, se encontraba colocando los Cd cuidadosamente sobre la mesa mientras que Sasuke acomodaba los micrófonos.

Antes de aquello, Naruto me había mostrado los Cd de música clásica que había consiguió queriendo saber mi opinión. Me sorprendía lo meticuloso y entusiasmado que se mostraba con la emisora que, según me dijo, tan sólo la escuchaban cuatro personas.

Cinco si me contaban a mí.

El chico aún lado mío, quien se presento como Kiba, se encargaba del sonido. Levantó un dedo en señal de aprobación y luego presiono un botón.

—Bien —dijo hablando por un micrófono—, dentro de diez estamos en el aire.

Naruto y Sasuke asintieron al unísono y se colocaron los audífonos.

Observé absorta todo aquel proceso. En este momento tal vez estaría en casa haciendo la cena o viendo televisión. Tal vez, en el ensayo del casamiento de Ayame si hubiera sido invitada y no hubiera cometido aquel error de ingresar en la puerta, aquella noche en la fiesta.

Pero me encontraba aquí, mirando el letrero detrás de Naruto que se encendía en letras rojas y en el escrito "Al aire", ignorando la sonrisa fugaz que me lanzó Naruto antes de comenzar a hablar del clima.