Estimado lector:

Espero que tus lágrimas no zozobren,

Como las mías que no llenan el desierto,

Que tus ahogados gritos sean escuchados,

Y nunca perezcan sobre el tiempo.

Que tus noches de invierno reverdezcan,

Pues aquel llanto tan tempestuoso,

Mientras tus suspiros soplan,

Se encargaran de tu sollozo.

Oh Dios, ten piedad de estos ojos que se desviven de aquel amor,

Abnegado, pulcro y mundano,

De aquella promesa cumplida,

Y el único testigo de este dolor,

Tan corrosivo es la penitencia que se dicta:

Que solo el amor verdadero es aquel que se sufrió.

En 1848, muchos poetas y pintores buscaban siempre a su musa para que los guiara en su camino, pues buscaban encontrar el amor más puro, el amor verdadero. Así como filósofos, en su tiempo, no podían tener una mujer, pues era mal visto. Mientras que si, una mujer fuese pintada, era el horror y lo más bajo que podría considerarse a una mujer, captando el foco de atención como una "prostituta".

Kohaku, estaba adelantada a su época, una mujer sublime, de ojos azules precisos y de una melena dorada que caía en mucha abundancia, su agradable figura blanquizca, lograba cautiva a cualquier persona que la llegase a ver, pues se pensaba que era una mujer de la realeza. Dulzura en palabras y en la escritura, a ella le encantaba escribir poemas y pintar desde muy niña, cosa que, sabia como hacerlo correctamente, algo que no cualquier mujer se podía permitir eso, pero en el tiempo del prerrafaelismo no era muy apoyado estos dones dados a la mujer.

Muchos pintores que la conocieron buscaban pintarla, pero solo término posando para un solo hombre, del cual se enamoraría y le daría entera fidelidad: Senku Ishigami.

En 1848 nació la hermandad prerrafaelista, que fue creada por Ishigami, la cual consistía en 4 integrantes, Ruysui, Gen, Taiju y él mismo; quería regresar al realismo de la pintura, como también querían separarse de la abogacía de Senku, pues ellos utilizaban modelos profesionales, por lo regular utilizaban a personas conocida o familiares, pues no cualquier mujer aceptaba. Aunque en ciertas ocasiones, se dejaban guiar por las recomendaciones del líder, deambulando en las calles del pueblo para encontrar a su musa y Senku… no era la excepción y fue a si como algunos pintores la encontraron.

Kohaku radicaba en Inglaterra, a su edad temprana, su padre Kokuyo, tenía una cuchillería, y tenía una hermana, Ruri, la cual sufría de una enfermedad, pero la apreciaba muchísimo y cuidaba mucho de ella, pero la vida de Kohaku quedaría marcada cuando su vecino Ibara… era un asesino, él mato a su prometida justo antes de su boda, ya que tenía unos ahorros para ir a América con su amante; termino cortándole el cuello y su cuerpo totalmente descuartizado. Aquel hombre lo declararon culpable, condenándolo a la horca.

Dicha atrocidad, marco su niñez, ver tan espantosa escena cerca de donde vivía, la hundió en una melancolía y con consecuencia al pasar de los años su padre falleció y si poder arreglar los documentos para la herencia de sus hijas, hubo muchos problemas legales y el poco dinero se fue drenando; Ruri en un intento desesperado, lanzo los papeles al fuego para, por fin, liberarse ella y su hermana, de un herencia que jamás podría ser suya.

Tras estos hechos decidió que era el momento de trabajar y, aunque su hermana Ruri también quería ayudar, Kohaku prefirió ser ella la encargada de los gasto, pues amaba a su hermana; fue así, cuando consiguió un trabajo en una tienda de listones y sombreros en su pueblo, Françoise, quien era dueña del lugar, se impresionaba muchísimo de su belleza y, que al mismo tiempo, contrastaba con su personalidad reservada, llegando a ser un poco tímida, pero era la dueña era de gran influencia, pues provocaba traer más clientes al lugar.

"Ella también estaba enferma, pero no lo daba a conocer".

Françoise la describió:

"Llevaba el pelo dorado atado con un lazo poco apretado, su complexión parecía, como si tuviera una tinta rosada que contrastaba con su pálida piel, convirtiendo sus áreas más oscuras de su piel en un cálido tono rosado. Sus ojos azulados, como el zafiro, es lo que se me ocurre para describirlos, y hermosamente vivos".

Su amigo, Chrome, también la describió:

"Era muy dulce, fuerte y muy amable. Amante de la poesía y la pintura. Su pálida piel y su cabello dorado, contrastaban y se diferenciaba con las del resto, además de sus esbeltas extremidades, eran extrañas y conmovedoras.

Un día, trabajando en aquel lujar un joven y carismático pintor, la vio por primera vez. Se trataba de Ryusui, quien era un miembro de la hermandad prerrafaelista y, su intensión era seguir acortejando a la dueña del lugar, pero aquel abundante pelo dorado y con sus rasgos, ya antes descritos, lo conquisto, quedo totalmente deslumbrado por inusual belleza y quería que ella le ayudara a recrear una de sus cuadros de la historia "Noche de Reyes" de Shakespeare.

-Buenas tardes señorita, mi nombre es Ryusui. Hizo una péquela reverencia, que estremeció y causando vergüenza a Kohaku.

-Buenas tardes señor Ryusui, ¿se le ofrece algo?. Hizo una reverencia.

-Me gustaría que me apoyaras en una obra… una pintura… Quisiera saber si tengo su permiso para pintarla. Hizo otra reverencia, ella se estremeció y respondió:

-Perdóneme, pero me es imposible, puesto que, lo que me pide no es visto de manera agradable. Ella agachó la cabeza, pues sabía que era algo hermoso el que la pintara, pero la sociedad se lo impedía.

-Comprendo, señorita. Dudo un poco, pues no sabía su nombre a lo cual ella respondió, logrando que aquel sonriera tiernamente. –¿Kohaku?. Ella asintió. –Tiene un nombre precioso. Vera señorita Kohaku, si me lo permite, me gustaría hablar con su familia y pedir personalmente su permiso, al igual que al dueña del lugar, para que su nombre no sea manchado.

-Cariño, por mi no hay problema, contaras con este trabajo de medio tiempo, era una gran influencia positiva para el lugar y no quisiera perderte, además el señor Ryusui es un gran hombre, así que, por mi parte, puedes hacerlo. Se acerco y le sonrió dulcemente, acariciando su suave melena.

Tras aquella solicitud, se encaminaron a la casa de ella, pero llevando al abuelo del pintor "Kaseki", pues tenía que pedir la autorización de su única familia, Ruri; tenía que llevar a alguien importante de la familia para que esto fuera positivo para la joven. Kohaku les conto, su situación, su familia, él le respondió que ahora en adelante no debía preocuparse económicamente, pues le pagaría muy bien.

Aquella petición fue concretada, Ruri acepto, y la vida de Kohaku cambio radicalmente a sus 20 años. Ruri sabía perfectamente que esta propuesta seria positiva para ella, ya que sabía perfectamente del delicado estado de salud y, aunque su hermana no se lo contase, ella lo sabía.

Ryusui y su abuelo Kaseki estaban tan felices de que aceptaran, ellos le empezaron a hablar sobre la hermandad prerrafaelista y quería que conociera a su líder, ella estaba encantada, así que pronto consiguió una cita con todo el grupo, para que conocieran a la musa del culto. Al llegar el invierno, llego al vestíbulo del lugar, Kohaku se sentía nerviosa pues el líder aun no llegaba, tenia pequeños saludos para los demás integrantes, pero había algo que no la dejaba tranquila.

¿Aquel hombre la vería también como una mujer de deslumbrante belleza?. Fue así como se encontraron.

Yo estuve aquí antes,

Pero cuándo o cómo no lo sé:

Conozco la hierba detrás de la puerta,

El dulce aroma penetrante,

Los sonidos susurrantes,

Las luces a lo largo de la costa.

Tú has sido mía antes,

Pero hace cuánto no lo sé:

A punto de flotar en este abismo,

Tu cuello giró, algún velo cayó;

Y lo supe al instante.

¿Ha ocurrido esto antes?

¿No será que el vuelo concéntrico

Del tiempo restaura nuestras vidas,

Perpetúa nuestro amor, en la muerte del pesar,

Y el día y la noche nos regalan la alegría una vez más?

Su padre Byakuya también estaba con su hijo, este mismo, era líder de la hermandad secreta de los Iluminati, fue aquí donde nació la inspiración de su hijo.

El padre, Byakuya, también la describió:

"Una criatura muy hermosa, con un aire entre dignidad y grandeza, alta, muy bien formada, con exuberantes curvas que armonizaban con sus delicados rasgos. Ojos azul verdosos y una majestuosa y esbelta melena dorada. Tenía una modestia y respeto propio, reservándose de forma desdeñosa. Su forma de hablar tenia, a veces, un tono sarcástico.

El romance fue instantáneo, él era un año mayor que ella; en 1851 ellos ya eran reconocidos como pareja, todos sus miembros del culto estaban felices, pues se notaba el amor que se profesaban, ella poso únicamente y para él, considerándose la musa de Ishigami, pero tardaría mucho para ser su esposa.

Senku Ishigami, era muy romántico, llegando a creer que "el único amor verdadero es el que causa dolor, pero un dolor tan exquisito, que puede ser canalizado en los más grandiosos trabajos artísticos mundiales", toda esta idea le persiguió desde muy niño. Él era un hombre muy atractivo, un cabello ondulado, blanquizco con terminaciones en verde, unos ojos tan penetrantes y seductores de un tono rojizo semejante al rubí, y una peculiar y sensual voz que lograba erizar la piel de cualquier mujer.

La esposa de Tauji, Yuzuriha describió:

"Nadie puede producir el encanto peculiar de su voz, con su sonoro vaivén y hermosas cadencias".

Las pinturas de Ishigami siempre eran muy personales, llegando a ser muy intimas, siempre como Kohaku como modelo, posando en numerables ocasión en posiciones muy relajadas. En aquel momento en don artístico dado a las mujeres no estaba valorado, pues en aquel momento las mujeres dependían de la riqueza del hombre, pero Senku no creía en esto, le disgustaba que la menospreciara, siempre la incentivaba a seguir su rumbo artístico, enseñándole sus propias técnicas de pintura y buscando que las obras de esta se vendieran, aun si él perdiera una venta, quería a una mujer libre y capaz de sobresalir con su talento.

Cuando él le daba clases de pintura, para ella todo era tan romántico e intimo, llegando a mirarse mutuamente y soltando suspiros de amor.

Lentos días han pasado haciendo un año,

Lentas horas que hacen un día,

Desde que tomé a mi dulce primer amor

Y lo besé a la manera antigua;

Las verdes hojas acariciaron mis mejillas,

Querido Cristo, en este mes de mayo.

Reposo entre la erguida y húmeda hierba

Que se arquea encima de mi cabeza,

Cubriendo mi rostro perdido,

Cobijándome en ese lecho

Con ternura y amor,

Como la hierba sobre los muertos.

Senku pronto a ver el resultado de tantas obras maravillosas de Kohaku, le propuso una petición:

-Estoy tan maravillado con tan hermosa belleza. La miro con dulzura, abrazándola y sosteniendo su mentón.

-¿lo dices por la obra que he creado?. Pregunto aturdida por ver tan exuberantes ojos, él soltó una risa gélida.

- He dicho, que tus obras son magnificas, pero tú eres la belleza en persona, mi querida Kohaku. Ella se ruborizo a tan maravillosas palabras. –Y por esta belleza me gustaría que tú posaras una vez más para mí… Me gustaría que posaras para una escena de la obra de Shakespeare, Ophelia, para ser preciso recrear la escena de su muerte en el rio. Ella con una sonrisa y tras un toque tenue en los labios de su amado acepto.

En Enero de 1852, en un frio invierno, Senku pasaba mucho tiempo en el bosque, apoyándose en la naturaleza para recrearla de una manera realista y utilizando el rio del pueblo como referencia, pasando horas y horas dibujándola, lo difícil venia después, cuando le tocaba Kohaku arreglada con un vestido platinado con bordados, hundir su cuerpo en el agua; optaron por, instalar una tina de baño de agua sucia, esta tenía lámparas y velas abajo para que el agua se calentara y ella entrar, sin moverse, para que su amado la pintase. Pasaron muchas horas y el agua comenzaba a enfriarse, esto estremeció a Kohaku, pero como toda una profesional aguanto hasta que terminara Senku, sus labios estaban azules, estaba tiritando de tanto frio y tenía fiebre, no quería interrumpirle durando así 5 horas posando para él.

Habían ganado mucho dinero y su padre, Byakuyan, tras visitarlo, observo la obra diciendo que: el cuadro que más se parecía a Kohaku, de todos los que había pintado. Ella había tomado un gran resfriado y Ruri quería cuidar de esta, pero tenía que llamar a un médico, era difícil pues era de una familia pobre y no podía darse ese lujo; el doctor le prescribió para su recuperación el "láudano", del cual comenzó de depender demasiado, creándole una adicción.

Pronto Senku le pidió que ya no posara para nadie más, que ya no trabajara para Françoise y le pidió a sus demás miembro que pidieran a Kohaku para ser su modelo en sus obras próximas, pues no soportaba la idea de compartir su musa, era el centro de inspiración y de todas sus obras.

Un dia uno de los miembro del culto, Gen, fue a visitar a su amigo Senku, pero la imagen que se llevo fue ver a él y a su amada de una forma tan cariñosa, la más bella de todas, imaginándose las posibilidades de poder recrear tan dichosa escena y escuchando lo que él le recitaba:

-¿Me recitaras un de tus poemas?. Pregunto con dulzura, acariciando su cálida mejilla, mientras el solo sonreía arrodillándose ante ella, aquella melena dorada se posaba en los hombros del caballero.

-Sí, espero que, para mi amada sea de su deleite.

-Así será. Rio gentilmente.

De la primera esposa de Adán, Lilith,

"La hechicera que amó antes del regalo de Eva"

Se dice que su lengua engañaba antes que la de la serpiente,

Y que su pelo encantado fue el oro primigenio.

Inmóvil permanece; siempre joven, mientras el mundo envejece;

Y, delicadamente contemplándose a sí misma,

Atrae a los hombres a la red brillante que teje,

Hasta que el corazón, el cuerpo y la vida atrapados en ella queden.

La rosa y la amapola son sus flores, pues, ¿dónde

Podremos encontrar, oh, Lilith, aquel a quien no engañen

Tus fragancias, tu beso delicado y tus dulces sueños?

En el mismo instante en que ardieron los ojos del joven en los tuyos,

Tu hechizo lo atravesó, quebró su altivo cuello,

Y su corazón se retorció con uno solo de tus dorados cabellos.

Gen tras ver esa escena pensó:

"Me los encontré como Adán y Eva… En el paraíso, solo que no estaban desnudos y él estaba leyéndole poesía".

Todos aquellos conflictos y deseos de amor puro, Senku no dejaba de posponer la boda, por muy enamorados que estuvieran, sus amigos mas íntimos siempre le cuestionaban, pero nunca llegaron a comprender por qué no se terminaba de comprometerse

-Senku, pero si ella es la mujer más bella, es muy fiel a ti, ya deberías de dejar de posponer el matrimonio. Decía Gen enfurecido.

-Pienso que será mejor que te decidieras ya, porque entre más tiempo pase, la gente pensara que es solo una más de tus amantes. Siguió Tauji.

-No estoy posponiendo nada, solo quiero… Juntar más dinero y terminar otras obras, me gustaría tener un tiempo a solas con ella. Este comentario termino desconcertando a todos y Ryusui no dijo nada, además que el padre de Senku era el que más deseaba la boda.

"La salud de Kohaku estaba empeorando", fue lo único que pensó Ryusui.

Kohaku dependía cada vez mas del láudano, en esa época se podía conseguir sin ninguna receta médica, en todo el pueblo se escucho que ella era tenia adicción a dicho producto, si bien tenía una enfermedad que la estaba carcomiendo, su alimentación no era la adecuada, no quería recibir alimento y tenia vómitos constantes, viéndose cada vez mas y mas delgada. Senku por su parte, el lugar de sentirse decepcionado y sufrir todo esto, se desvivía por ella y pasaba todo el tiempo cuidándola, cada segundo, consiguiendo que recuperara su estado de salud y psicológico.