Un reencuentro inesperado.
El olor de la comida despertaría a cualquiera, pero esta vez la casa la tenia para ella sola, aunque no lo quisiera así, para la noche llegarian los invitados y probablemente alagarian lo que tanto esfuerzo le habia tomado, en este momento era una de las pocas cosas que podía hacer para ellos, aunque muchos años atrás aquello estaba muy lejos de ser perfecto, cuando cocinaba las cenas navideñas para su pequeña familia recibia caras agradecidas mas que complacidas, para luego soportar dias llenos de dolor de estómago.
La nostalgia la invadió, tanto así que olvido por completo lo que esperaba ser retirado del sarten, si, últimamente su mente daba muchas vueltas y se encontraba distraída, apago el fuego de el sarten, unos cubiertos cayeron al suelo y se sintió algo tonta, tenia la cabeza en las nubes. Minutos más tarde la comida estaba lista pero luego de seis horas preparandola debía de descansar un poco, sobretodo si pronto llegarían para celebrar la festividad, una de sus favoritas claro está.
Su habitación tenia un olor característico que aun con el tiempo no había cambiado, se pregunto si la gente la percibía de la misma manera, se fue al lado izquierdo, ese donde su esposo le gustaba descansar pues la luz solar no entraba directamente, cosa que hacia que fuese más fácil dormir un poco más en las mañanas.
Entreabrio los ojos recibiendo la luz directamente en la cara, Shikamaru la miraba desde el umbral de la puerta.- ¿no te vas a despertar?
Ella lo miró de arriba a abajo y se sento. - ¿Esta es tu forma de saludar?
- Te salude antes, pero parece que no me escuchaste. - El se acerco y le dio un cálido beso, Temari retrocedio sorprendida por el tacto, el la miro fijamente para dedicarle una sonrisa. - He... ¿se te quemo la comida?
- Algo.- Ella se encogió de hombros y se puso de pie.- Pero no demasiado para que no la coman.
Shikamaru la siguió hacia la cocina, su esposa llevaba uno de los kimonos que le habia regalo hace unos años, color rosa con detalles rojos.- Es mi deber comer lo que hagas, aun si sabe terrible.
Ella sonrio y se encontró con la mesa servida, aun era demasiado temprano para aquello pero su esposo lo habia decidido.. ¿no esperarían por el resto? - ¿que es esto?
- Bueno... si aun no podemos comer, estemos sentados un rato. - Temari bufo, aquello era ridículo, ¿para que iban a sentarse? - Es que tengo algo que decirte... ¡me ha puesto tan contento!
- ¿Para eso me despertaste? - La mujer le sonrio y tomo asiento en la pequeña mesa de seis, que pronto estaría ocupada por muchos niños, de eso estaba segura. - A ver... cuéntame el chisme.
Shikamaru sonrio y comenzo a decirle de lo último que se habia enterado, Temari saltaba de felicidad, pronto llegarían todos y no los podría mirar con la misma cara. Su esposo tomo su mano, la suya en comparacion a la de el era muy pequeña, como siempre, aquella imagen no cambiaría aun si pasaban los años. - Debes estar cansada... ¿Quieres seguir durmiendo?
- Deberia... sera un día agotador. - penso en como estaria corriendo tras los niños una vez que llegarán de el viaje, nunca pensó que le gustaría tener la casa llena de personas, supuso que aquello fue en parte ayuda de su esposo.
- Esta bien. - El se puso de pie y sonrio. - Continuare preparando todo, hoy tendremos un bonito reencuentro.
Temari asintio y se puso de pie, el olor a comida inundaba el lugar, asado, papas hervidas, postres; el árbol de navidad brillando con cada luz y adorno, este año no quería ponerlo por todo el trabajo que conlleva pero se animo por la tan esperada visita, luego tendría que despertar y poner los regalos si quería sorprenderlos.
Regreso a su habitación, le hecho un vistazo al espejo y en el encontró una mujer en comparacion a la pequeña Temari de los exámenes chunnin, llevaba su cabello rubio y algo de rubor en sus mejillas, estaba bien que la encontrarán de aquella forma.
Tuvo que moverse hacia la derecha porque el peso de su cuerpo comenzaba a molestar su hombro, el calor inclusive habia hecho que sudara un poco entre su nuca y la cama, tendría que bañarse luego si es que tenia tiempo... ¡diablos la cena! ¿Porque Shikamaru no la había despertado? No... aquello no seria posible. Abrio los ojos y se encontró con el pequeño niño de cabello oscuro y ojos verdes, era tan igual a el que le sorprendia, su nariz, su boca, Temari lo conocía a la perfección así que mirarlo así era como verlo a el. - Ya estas aquí... - el pequeño sonrio, le dio un abrazo. - ¿ porque me miras mientras duermo?
- Mmm...- El niño puso una cara triste, la mujer acaricio su rostro limpiado la lágrima que caia de el.
- No va a pasar.- Dijo recordando el suceso de hace unos meses, donde lastimosamente el niño estuvo presente. - yo siempre despertaré para comerte a besos.
El sonrio y la abrazo nuevamente. - ¿Sabias que voy a tener una hermanita?
- ¿ en serio? - Ella lo continuaba acariciando. - Bueno, si, algo asi me dijeron.
- Papá estaba llorando... - El solto una carcajada y Temari se le unio.- Dice que no puede con mas de tres, y ahora un cuarto.
La rubia se imagino entre risas aquella escena, el chico correteando con todos los niños mientras lamentaba la terrible idea de casarse y se preguntaba como era posible que una mujer se embarazada tanto... Como si no supiera. - Bueno... tu abuelito estaría feliz, el siempre quiso una niña.
- Mamá dice que es el castigo de los cielos.
- ¡Hey! - Shikadai entro a la habitación con una papa en su mano. - Te estoy escuchando... deja de repetir lo que dice tu madre.
El pequeño se refugio en el pecho de su abuela y esta, por supuesto, le dio todo el consuelo posible. - Dejalo... esta feliz.
- ¡Que increíble! - Los ojos verdes de su hijo la miraron fijamente. - ¡A mi me hubieses hecho una llave!
- No exageres. - Temari continuo acurrucado al niño. - ¿donde están los gemelos?
- Agh... - Shikadai se quejo. - Lo siento... ya están comiendo, esos niños no me hacen caso... sacaron todo de la nevera, lo siento.
- Abuela, abuela. - el niño en su pecho miro hacia arriba donde el arrugado rostro de la señora lo esperaba. - ¿el regalo grande es el mio?
- ¿como? - Temari lo miro confundida ¿habian encontrado los regalos? Le dio una mirada de advertencia a su hijo pero este y sus ojeras no le hicieron caso... ademas ¿no habia servido la comida? Mmm... probablemente eso si habia sido un sueño, nego, la cabeza le daba muchas vueltas, quizás lo habia hecho, quizás no. - Supongo que...
- Y lanzaron el árbol al suelo. - Shikadai agregó. - en cuanto vieron los regalos... ¡me voy a morir! - Su madre no pudo evitar comenzar a reir, esa exageración era hereditaria. Gracias al cielo y al reencuentro de aquella navidad todo seria más sencillo, habia descansado y lo habia visto otra vez, joven, alegre y feliz por la noticia de su próxima nieta ademas la había salvado de los niños, de seguro hubiese sido imposible colocar los regalos sin ayuda de su marido. - Papá tenia razón... ¡que fastidio!
