For good

As it passes the sun
Like a stream that meets a boulder
Halfway through the wood
Who can say if I've been changed for the better


Minerva & Sybill

La puerta del despacho de la Jefa de Gryffindor suena y por ella entra la profesora de Adivinación. Está nerviosa, ya que juega constantemente con los abalorios del collar de su cuello y habla con timidez cuando comienza a hablar:

—Flitwick me ha dicho que me quería ver. —Lo dice con tanta delicadeza que a McGonagall le cuesta escucharla.

—Sí, ven, acércate.

Sybill se sienta en la silla que hay frente al escritorio. Se ajusta las gafas y se acomoda en su asiento. Se pregunta qué será eso que quiere McGonagall de ella.

—Seguro que se preguntará por qué la he hecho traer hasta aquí, Sybill.

—Bueno, sí. Ya que lo menciona, sí, un poco. Pero imagino que será por algo relacionado con mi asignatura.

McGonagall la observa por encima de sus gafas cuadradas y cruza los dedos de las manos, que los apoya en su escritorio.

—Veo que no ha usado sus posos para averiguarlo, mi querida Trelawney.

La profesora de Adivinación se sonroja. Tiene razón, pero tampoco se le ocurrió porque tuvo otras cosas que hacer antes de presentarse ahí.

—No la haré perder más el tiempo. Solo quería darle la bienvenida de nuevo a Hogwarts.

Sybill frunce el ceño. Nunca habían tenido una buena relación, mucho menos eran amigas, por lo que no entendían las palabras de McGonagall.

—No entiendo —dice con voz temblorosa.

—Sé que no hemos tenido una relación muy adecuada para ser compañeras, pero lo que hizo el curso pasado Dolores Umbridge con usted no me pareció justo. Sé que te defendí, pero eso me hizo pensar en que creo que en este colegio nadie te tiene respeto.

Trelawney se encoge de hombros, como restándole importancia.

—Bueno, yo estoy acostumbrada.

—También me he dado cuenta de que no tiene muchos amigos, más que Filius, así que, si necesita algo, mi despacho estará a su entera disposición.

—Pero… pero… ¿por qué?

—Porque creo que lo que usted necesita es que alguien la anime a ser mejor, a avanzar como profesional y no a pisotearla, como hizo la exdirectora de este colegio. Sé que es una persona solitaria, pero temo que en parte sea por cómo los demás la perciben. Si me permite decirlo, en cierto modo envidio un poco ese don del que dice tener, pero que por circunstancias no tiene la suficiente confianza como para manejarlo como debería. Debe ser difícil llevar el peso que usted lleva, la presión de tener que demostrar constantemente que tiene dicho don.

—¿Y dice que me envidia? ¿Por qué? Si todos se ríen de mí.

—Porque es único. Muy pocos magos y brujas lo poseen. Y me gustan las cosas únicas.

Sybill está a punto de echarse a llorar. Nunca le habían hecho un cumplido tan grande como aquel. Ni siquiera Dumbledore cuando la contrató; siempre pensó que lo hizo por lástima, más que por ser la tataranieta de quien es.

—Muchas gracias por sus amables palabras, Minerva.

—No tiene que darlas. Y recuerda: confía más en ti.


NDA: Siempre me pregunté si McGonagall le llegó a dar algún tipo de ánimos a Trelawney cuando regresó al castillo tras su reincorporación, y me gusta pensar que sí. Trelawney es un personaje muy infravalorado y quería darle un poco más de amor. :3

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