For good

Like a handprint on my heart
And now whatever way our stories end
I know you have rewritten mine
By being my friend

Like a ship blown from its mooring
By a wind off the sea
Like a seed dropped by a sky bird


Molly & Lucy

Molly la escucha llorar en el baño. Comprueba que sus padres están en el salón, en su hora de la lectura, y llama a la puerta.

—Lucy, ¿puedo pasar?

—Ve al cuarto de baño de papá y mamá —solloza.

—Quiero hablar contigo.

—Yo no. Vete.

Molly se pregunta si le ha ocurrido algo grave. Está en esa edad complicada, la adolescencia, y no quiere avisar a sus padres. Recuerda que ella pasó por cosas parecidas y sabe que no es fácil. Así que, como hermana mayor, se ve obligada de ofrecerse a ayudarla, ya que seguramente sus palabras le servirán más que lo que le puedan decir sus padres. Además, no cree que le pase nada que no haya pasado ella misma antes.

—Lu, por favor. Abre la puerta.

Pero Lucy no contesta. Se sienta en el suelo, junto a la puerta, esperando a que su hermana salga.

—A ver, cuenta. ¿Qué te pasa? ¿Por qué te has encerrado?

—No lo entenderías.

—Pruébame.

Silencio.

—Soy fea.

Molly se echa a reír. Le hace gracia, porque todo el mundo dice que Lucy es la hermana guapa. Y no es que ella sea la fea, pero tienen razón. Y a ella no le importa. Y si a ella no le importa, ¿por qué a Lucy debería importarle?

—No digas tonterías. ¿Quién dice eso?

—Alison Kersey.

Molly rueda los ojos. Otra vez esa chica del mal. Le dan ganas de salir a buscarla y dejarla calva… por un rato.

—¿Y en serio la crees?

No obtiene respuesta, pero es evidente que la respuesta es afirmativa.

—¿Sabes qué? Alison tiene razón.

—¿Pero qué dices, idiota?

—Es verdad. Si cuando naciste, yo pensé que eras un minúsculo monstruito.

—Cállate.

—El médico nos dijo que si volabas eras un murciélago.

—Eres la peor hermana del mundo.

—Además, tenías una joroba y una sola ceja.

—¡Cierra el pico!

—Y la gente cuando te veía se asustaba.

—¡Ugh!

—Hubo un feriante que se nos acercó un día, cuando te paseábamos por la feria, y nos ofreció una buena suma de dinero si te dejábamos participar en un número circense…

La puerta se abre de repente y por ella sale Lucy con los ojos hinchados y mirando con ira a su hermana mayor.

—Eres odiosa, que lo sepas.

Molly se pone en pie y le seca las lágrimas con un trozo de papel higiénico.

—Pero me quieres.

—Porque eres mi hermana.

—Pero me quieres… —canturrea Molly.

—Como sigas así, no.

—Me quieres, me deseas, no puedes vivir sin mí… —Molly comienza a bailar y a menear el culo con su improvisada canción.

—Para —dice entre risas.

—¡Oh! ¿Pero qué ha sido eso? ¿Te has reído?

—No.

—Sí que lo has hecho, que te he visto.

—No, no es verdad.

—Lo único que no es verdad es que eres fea. Y quien te diga eso es que es un moco de trol.

Lucy vuelve a reír. Molly la abraza. Y no hay nada más satisfactorio que hacerle reír a Lucy.


NDA: Pues hasta aquí mi fic. Me gusta cómo me ha quedado esta escena. Y me he dado cuenta justo al escribir esto, que en casi todas las viñetas alguien llama a la puerta. Muy original yo con eso, sí. XD

Datos curiosos que probablemente no te has percatado:

1) Cada viñeta tiene 500 palabras exactas. Sí, la reina de la brevedad, haciendo esto. Je. Y lo gracioso es que apenas he tenido que recortar. Irónico, ¿verdad? xD

2) Ningún personaje es masculino. Solo se menciona a uno o dos (no recuerdo ahora), pero mi idea era que solo saliesen mujeres.

Y eso es todo. Creo.

Espero que Roxy, aka Pequeña Saltamontes, aka Mini Yo, le haya gustado este regalo que le he hecho con mucho mimo y cariño, porque yo lo he disfrutado escribiéndolo. Y sí, está repleto de clichés, pero la vida ya es un cliché constante.

Un saludo y hasta la próxima,

~Miss Lefroy~