|Capitulo 1|
・*:。.・*.✧"Dictamen de la Emperatriz( )✧・*:。.・*.
Una nueva mañana dio inicio, iluminando a todo el imperio como nunca antes se había visto. El día de hoy era muy importante para la Emperatriz Andalucía puesto que hoy daría un anuncio especial para todos sus amados súbditos, que amablemente asistirían sin demora a la reunión organizada por el Marqués Joerg. A penas dieron las 12 horas en el viejo reloj, ella fue sacada de su habitación en los últimos días. ¡Ni siquiera le dieron un pastelillo como desayuno! Tampoco le dejaron vestirse para asistir a la importante reunión, se sentía profundamente avergonzada, solo tenía puesto un fino vestido blanco decorado de suaves tonos rosas. ¡No estaba lista para salir, sus súbditos no aceptarían menudo trapo con el cual estaba vestida!
Pero claramente que no estuviera vestida no significaba que no diera su importante discurso ante su amado pueblo. La dejaron parada encima de un escenario de madera con sus muñecas y piernas amarradas mientras que los soldados que me acompañaban me obligaron a arrodillarme. Le agrado ver después de un largo tiempo las miradas enojadas de sus súbditos, aunque le hubiese gustado que esta reunión fuera de noche para poder como las antorchas que estos sostenían brillaran cual estrellas en un firmamento. Volteo a la derecha al escuchar el chirrido característico de las botas de la marca "Sunparid" del Marques Joerg, su rostro tieso cual estatua era algo que a ella le gustaba observar, aunque el Marques no lo supiese. El Marques Joerg hablo con una voz estruendosa para ser oído por todo ser que estaba en la reunión.
━Este día es un día que pasara a la historia, todos lo que estamos aquí seremos recordados como ser los primeros revolucionarios en nuestra historia. Como la mayoría sabrá la familia Hibisco nos ha estado gobernando desde hace siglos, imponiéndonos su régimen autoritario y arrancándonos el derecho que nos pertenece desde que hemos nacido... La libertad! —Tras decir eso, todos empezaron ha gritar eufóricos.
El escuchar el breve discurso del Marques, le hizo comprender que era lo que estaba sucediendo. ¡¿Como había sido tan ciega?! Sin contenerlo más soltó una carcajada que hizo que los gritos animados de su pueblo se disiparan para que el único ruido que se escuchase fuera su risa. Pronto su risa ceso, para que ahora quien diera paso a dar su respectivo discurso, con ciertas modificaciones, fuera ella. O al menos una parte de ella.
—Pobre sea mi querido pueblo! Acaso, ¿no pueden ver que vuestra lucha desde hace tiempo ha sido perdida? Vuestros gobernantes nunca fueron los culpables de las calamidades que atormentaron por siglos sus insignificantes vidas. Muchos de ustedes me conocen, soy similar a una sombra que los sigue a todas partes, les hago tener horribles sueños y a aquellos seres malvados les doy un castigo. ¿Saben quien soy? —Suelta una risa para añadir— Si ustedes hacen algún daño a la princesa, en vuestro mundo caos se desatara pues el alma de los caídos ángeles resurgirá para ser partes de sus vidas y destruirlas sin piedad.
A nadie le importo realmente lo que dijo. El marques dio la orden al ver como la oscuridad de los ojos de la Emperatriz se disipaba y en cambio aparecía una chica que no sabía porque había sido sacada de la celda en donde el Marques la había encerrado. Aunque sus intentos por averiguar que ocurría no le sirvieron puesto que a penas lo hizo su cabeza se desprendió de ella cual balón, y de esta un extraño humo oscuro se devoro a todos los presentes.
