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Era día lunes y Ellie ya estába en la entrada de la escuela, esperando a su mejor amigo, Rubén. Desde que se volvieron cercanos era una costumbre que ambos tenían. Su amistad era muy linda, pero para el resto se le hacía un poco extraño el cariño que se demostraban, y más de una vez la gente pensó que eran algo más que simples amigos.
La rubia al ver al chico llegar, corre hacia él y le da un gran abrazo.
—Te extrañé mucho Rub. —habla la pequeña.
—Yo también linda, estas dos semanas se hicieron eternas.
Al separarse, ambos caminan a su respectivo salón de clases mientras charlaban de lo que habían hecho todo ese tiempo sin verse.
Una vez dentro, Ellie se sienta adelante y Rubén atrás, con su grupo de amigos. Emma, llega cinco minutos tarde y se sienta junto a la pequeña, su mejor amiga.
—Recuerdame poner más de tres alarmar para la próxima.
Ambas sueltan una risa.
—Muy bien alumnos, saquen sus pertenencias y abran su libro en la página veinte, comenzaremos inmediatamente a trabajar. -dice el profesor Raúl de matemáticas.
Ellie colgó su mochila detrás de su silla, y antes de sentarse como corresponde, le sonríe a Rubén. Él hace lo mismo guiñándole un ojo, haciendo que ella se sonrojara y comenzara a jugar con su cabello apenas se volteó, avergonzada por la situación.
La chica, apesar de su hermoso rostro y sus dieciséis años, tenía un cuerpo bastante desarrollado, y eso traía loco a Rubén. Nadie sabía esa atracción que sentía por Ellie, solo la amiga de ambos. Emma.
Desde el primer día que tuvieron contacto se fijó en ella, sintió una extraña conexión que le agradó bastante, y tuvo la necesidad de acercarse aún más a ella porque le parecía muy interesante, además de que su inocencia y pureza le fascinaba. Era única.
—Hey. —susurra Emma pasándome un pequeño papel a su mejor amiga— Te lo envía... ni idea. Solo te lo envían.
Con una ceja alzada abrió el pequeño papel y soltó una pequeña carcajada al leer lo que tenía escrito en el interior.
"Dame la respuesta de la 5, por favor. -R. xx"
Su mirada se fija en el profesor, que está concentrado escribiendo en la pizarra y aprovecha para voltearse y ver a Rubén, quién tenía su labio inferior estirado formando un puchero.
—Lo siento —murmura sonriéndo.
—Señorita Brown, ¿podría hacerme el favor de dejar la conversación y voltearse?
—Sí profesor.. —lentamente se gira, apoyándose en el respaldo de la silla.
A la hora del primer tiempo de receso, Ellie y Rubén se quedaron completamente solos en el salón, siempre tardaban más de lo normal en guardar sus cosas.
El castaño camina hacia ella y se cruza de brazos.
—Eres mala, eh... no me diste la respuesta.
—Sabes que no podía dártela. —forma una pequeña sonrisa.
El castaño mordió disimuladamente su labio inferior al ver su sonrisa, esa que siempre hacía cuando quería tratar de parecer inocente, y se resistió para no agarrarla y besarla sobre el escritorio del profesor.
—¿Nos vamos? Emma nos espera.
—Uhm, sí, claro.
Ambos salieron del salón, Ellie siendo abrazada por sus hombros y Rubén por su torso para dirigirse a la cafetería, la cual ya estaba algo ocupada por el resto de estudiantes.
—¡Oigan! —se escucha el grito de su mejor amiga.
Ellie se aproxima a la mesa donde estaban ya todos acomodados y se sienta junto a Emma, con la cual comenzaron una conversación entre ellas.
—¡Rub, amor!
Todo el grupo voltea a ver a la chica que estaba abrazando, o más bien, ahogando a Rubén. Ella era Adriana Brooklyn, una de las populares de la escuela.
Además fue por un tiempo 'novia' de Rubén, y los dos tenían un extraño fetiche con llamarlo daddy o papi.
Luego de un tiempo él decidió terminar todo con ella, supuestamente por no haber entendido las reglas de que no eran novios oficiales.
Pero Adriana aún no lo entendía.
—¿Qué quieres ahora? —le pregunta irritado.
—Ay bebé, no te pongas así. —hace una mueca mientras acaricia su pecho.
Ellie miraba la escena realmente seria y con una ceja alzada. Admitía mentalmente que sentía muchos celos, pero celos de amigos, ya que no quería perderlo por una chica actuando de manera muy arrastrada para su gusto.
—Adriana, ¿me harías el favor de retirarte? Tu presencia me molesta.
—Pero...
—Nada de peros. Te dejé las cosas demasiado claras desde un principio. Solo te usé para satisfacer mis necesidades. No pienses nada más. —gruñó.
La cafetería entera -que estaba en silencio- se ríe al escuchar esas palabras, dejando en vergüenza a la castaña, quien se va corriendo seguida por sus amigas.
Rubén tras un suspiro se sienta al lado de Chris, uno de sus mejores amigos dentro de su pequeño grupo.
—No te amargues por eso, anímate.
—Es solo que me cansa, todos los malditos días se acerca a mi.
Todos siguieron conversando, menos Ellie, la cual tenía una propia conversación en su mente luego de haber escuchado las palabras de su mejor amigo. ¿Él utilizaba a las chicas?
Debía admitir que eso le sorprendía, no se esperaba que él fuese de esa clase de chicos.
Pero tampoco iba a criticarlo, él era libre de hacer lo que quiera.
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Bueno, Wattpad está con mil problemas así que me cambié de plataforma. NO VOY A DEJAR WATTPAD, solo cambié de aplicación por el momento para que puedan seguir con la lectura. Publicaré capítulos en el otro lado cuando todo se calme un poco.Además esto me sirve para dejar como una especie de 'copia' de todo lo que ya tengo escrito. Ante cualquier duda pueden escribirme por wattpad, recuerden que es el mismo usuario.
