- Descargo de responsabilidades: Tales of Demons and Gods y todos sus personajes son propiedad de su respectivo autor y NO me pertenecen.
- Advertencia: Este Oneshot contiene Lemon, y Spoiler de los capítulos 304 al 319 de la novela. [Léase bajo propia consideración].
- Cualquier similitud con otro fanfic es pura coincidencia.
Un reencuentro diferente
Habían pasado ya varios meses, y dentro de la secta Nota Celestial, una joven de cabellos naranjas suspiraba profundamente, metida en sus propios pensamientos, mientras su mirada se perdía en el hermoso paisaje que le brindaba el enorme ventanal con el que contaba su dormitorio dentro de una de las áreas de residencias destinada a los talentos más prodigiosos de la secta.
La habitación era un enorme cuarto repleto de los muebles más lujosos que se podían encontrar en el Reino Ruinas de Dragón, pues los gustos de las señoritas de la secta por el glamour y las cosas finas era bastante grande, o por lo menos para la mayoría; además contaba con una bañera de lo más lujosa, por no mencionar lo amplia que era, pudiendo caber hasta tres personas cómodamente allí dentro.
Al contrario que Xiao Xue, quien pasaba más tiempo en la habitación de su mejor amiga que en la propia y que se emocionaba hasta los huesos por el esplendor que desplegaba el cuarto cada vez que entraba, para Xiao Ning'er, el lujo no movía un ápice de su cabello; para ella solo era una especie de hogar transitorio, y solamente estaba allí para nutrir rápidamente su cultivo hasta poder conseguir la fuerza necesaria para estar a "su" altura, esperando poder cumplir las expectativas del joven que la había ayudado a cambiar su destino.
Este comportamiento indiferente, sumado a su característico semblante inexpresivo y su actitud fría hacia las demás discípulas de la secta, le había llevado a ganarse el apodo de "Princesa de Hielo". Igualmente, todo ello no le importó en absoluto.
Más tiempo había pasado, y Ning'er lanzó otro profundo suspiro, mientras seguía sosteniendo su cabeza con ambas manos, apoyada sobre el marco del ventanal.
Desde que había abierto sus ojos esta mañana, una indescriptible sensación la había invadido por completo, que hacía a su estómago retorcerse nerviosamente, y a su corazón latir frenéticamente cada tanto, más aún cuando en su mente aparecía cierto joven de cabellos naranjas.
En el momento en el que se habían separado aquel día, y que ella por fin había podido dejar de lado por unos segundos su vergüenza y tristeza para poder abrazarlo, no había un solo día en el que él no se hiciera presente en sus pensamientos: no solo en las duras y hasta casi violentas situaciones que le hacían vivir las discípulas de mayor rango dentro de la secta, todo por el supuesto "precio de la fama", y que pese a todo la recargaban de esa voluntad inquebrantable para sobreponerse a esas arpías que buscaban su sufrimiento; sino que también solía pensar en él cuando recordaba cuánto lo extrañaba, anhelando el día en que pudiera verlo nuevamente; y ni sus sueños se salvaban de su presencia, aunque en este sentido inconscientemente no podía evitar que con frecuencia implicaran sueños muy subidos de tono, que al recordarlos difícilmente podía contenerse de cometer actos vulgares contra su propio cuerpo.
Aun así, en este momento el muchacho sí rondaba en su mente, pero al mezclarlo con aquel presentimiento que tenía, una preocupación y miedo sin parangón se había instalado profundamente en su corazón.
No entendía bien qué era lo que sentía, y no le parecía normal lo ansiosa que estaba, por lo que lo primero que pensó era que algo malo estaba por ocurrir, y no podía evitar relacionarlo con Nie Li.
«Nie Li… espero que estés bien…» era lo que pensaba continuamente Ning'er, pidiendo a los dioses que no fueran tan despiadados de apartarlo de su lado aún.
Mientras estaba distraída, la puerta del cuarto se abrió bruscamente, haciendo que Xiao Ning'er casi gritara del susto.
Con su cara casi tan pálida como la nieve, se dio vuelta para contemplar la figura que estaba parada en el centro de la sala, quien no era otra que Xiao Xue, pero estaba inclinada jadeando fuertemente, tratando de retomar el aliento, pues parecía que había corrido una maratón de varios kilómetros sin parar.
Después de unos segundos, la pelirroja finalmente se incorporó, pero su cara le transmitió un sentimiento de alerta y preocupación a la ya consternada Ning'er.
—Tengo noticias…— dijo Xiao Xue tras tomar unos cuantos respiros más para poder hablar claro —… se trata de Nie Li…—
Al soltar esa simple frase, el rostro pálido de Xiao Ning'er se volvió casi transparente del terror que la invadió, y un profundo y horrible escalofrío le recorrió la espalda por completo, hasta alcanzar sus piernas, que se aflojaron al instante, haciéndola retroceder y casi cayéndose si no fuera porque pudo recargarse sobre el marco de la ventana donde hacía segundos estaba divagando mirando el horizonte.
Xiao Xue se llenó de miedo al ver el semblante de su amiga tan pálido, pues siempre tenía una actitud que demostraba la férrea voluntad que poseía, y entonces corrió a su lado, pasando uno de sus brazos por sobre su hombro, y sosteniéndola de la cintura al ver que podía desvanecerse en cualquier instante.
—¡Ning'er!… ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? ¿Te hicieron algo? — Preguntó rápidamente Xiao Xue, al tiempo que la llevaba casi a rastras hasta la silla más cercana, y sentándola lo más suavemente que pudo.
—Estoy bien…— Contestó muy suavemente Ning'er, que casi no podía articular palabra debido a su estado —Seguramente me bajo la presión… no te preocupes…—
Ning'er le mintió. Al oír a su amiga decir que tenía noticias de Nie Li, además de verla tan agitada y con una cara preocupada, y sobre todo ese sentimiento que la había abordado casi toda la mañana, el terror que sintió al creer que algo malo le había pasado a Nie Li la hizo temblar hasta casi caerse, y las ganas de llorar estaban floreciendo en su interior a un ritmo alarmante.
Xiao Xue esperó un momento, viendo como estaba de mal su amiga, que ahora estaba temblando muy notablemente, y comenzaba a formarse rápidamente un rastro de tristeza en su rostro.
Adivinando que podía ser algo relacionado a Nie Li lo que afectó tanto a su amiga, ya que ella se puso así cuando lo mencionó, se apresuró a decirle lo que había descubierto, pues sin dudas le levantaría el ánimo en menos de un segundo.
—Ning'er… tengo noticias de Nie Li, y son muy buenas…— Habló rápidamente, pues no soportaba ver el lamentable estado de su amiga ni un segundo más; y como si hubiese acertado de lleno, al decir que eran buenas noticias el rostro de Ning'er se iluminó de golpe, y esa aura de depresión que transmitía había cambiado demasiado abruptamente a uno de total expectación.
Al ver el cambio radical de su amiga, Xiao Xue le brindo una sonrisa radiante a Ning'er, para tranquilizarla del todo.
—Ahora que sabes que no son malas noticias, ¿Estas mejor?...—
Ning'er contempló el rostro sonriente de Xiao Xue, y se deprimió un poco en su corazón por ser tan desconsiderada y preocupar a su amiga, quien siempre la estaba apoyando en buenas y malas situaciones; pero ese sentimiento lo reemplazó con otro de profundo agradecimiento, pues adivinando su preocupación por Nie Li le brindó las palabras correctas para poder tranquilizarla, por lo menos en su mayor parte.
Vagamente pensó que luego tendría que compensarla con algo, tal vez iría a ese comercio de ropa que ella siempre estaba insistiendo visitar en alguna oportunidad.
Tardó unos segundos en contestarle, intentando calmarse sobre todo para recuperar su voz y su semblante.
—Si, ya estoy mejor… gracias Xue…— Dijo suavemente, brindándole un corto pero cálido abrazo —Perdón por preocuparte, pero… desde que me levante he tenido una sensación extraña… y cuando mencionaste a Nie Li… yo...—
Xiao Xue no la dejo terminar, pues sabía muy bien lo que implicaban los sentimientos de su amiga para con el muchacho pelinaranja.
—Ning'er… no necesitas explicarme nada…— Le sonrió nuevamente, pero esta vez transmitiendo un ánimo y un sentimiento de felicidad que se le desbordaba hasta por los ojos, lo que fue captado al instante por Ning'er, haciendo que ésta esté por demás interesada en el chisme que le traía su amiga pelirroja que la hacía ponerse así de exaltada.
—Con respecto a lo que iba a decir… lo escuche de una de las discípulas mayores por casualidad, así que no sé si sea cierto o no...— Comentó lo más tranquila que pudo Xiao Xue, más que nada para provocar suspenso y expectación en su amiga.
—Y… ¿Qué es? — Ning'er no podía esperar a escuchar, después de todo se trataba de algo relacionado a Nie Li.
—Bueno… pero tienes que saber que, si no es cierto, no puedes culparme a mí por decirte...— Contestó la pelirroja solo para crear más tensión, pues sabía que la noticia era real, la había confirmado ella misma en persona antes de venir corriendo a todo lo que daba para avisarle a Xiao Ning'er.
—Si, si… no te voy a culpar… ¿Cuál es la noticia? — Ning'er se estaba desesperando, y ya estaba poniendo en duda si realizar o no ese viaje al comercio de ropas con Xiao Xue.
—Tanto nuestra secta como la secta Resplandor Celestial están convocando estudiantes destacados para asistir a un encuentro, supuestamente para fomentar el aprendizaje entre los discípulos y desarrollar diversos negocios entre las sectas...— Dijo finalmente un poco emocionada Xiao Xue.
—¿Y eso que tiene de raro…? — Trato de relacionar lo que escucho con Nie Li, pero por más que pensara, no podía hallar algo que vincule a él.
Con una sonrisa aún más amplia, y con una felicidad desbordante porque ella tenía a su propio prometido a quien también deseaba ver, Xiao Xue develó por fin el resto de información clave para que su amiga entendiera, además de que quería ver la expresión que pondría.
—Pues la reunión se va a efectuar en la secta Plumas Divinas...— Dijo regocijándose en sus propias palabras.
Xiao Ning'er casi no podía contener los ojos dentro de sus órbitas de lo impactada que estaba con la noticia. ¿Podía ser que todo el asunto con ese presentimiento que tenía de que algo iba a suceder, no era algo malo, sino que de hecho era que por fin podría reencontrarse con la única persona dueña de sus profundos sentimientos que albergaba su corazón?
La alegría invadió rápidamente por completo el rostro de Ning'er, a tal punto que Xiao Xue se sorprendió, pues desde que se habían separado de los demás, hasta ella estuvo tentada por un momento a creer que el apodo que le habían dado de Princesa de Hielo no estaba tan equivocado; pero ahora, ese rostro mostraba unos sentimientos tan profundos y tan cálidos que incluso las abrasadoras llamas negras que habían visto en aquella torre en las tierras de las nueve capas palidecían en comparación.
Al terminar de procesar todo, Ning'er prácticamente saltó hacia Xiao Xue en un abrazo, rebosando de alegría tanto por sí misma como por su amiga que también podía encontrarse con su prometido.
—Xiao Xue, muchas gracias...— Dijo tranquila pero feliz, aun abrazada a su amiga, no pudiendo evitar que unas lágrimas se escaparan de sus ojos por la emoción.
—Ning'er, no seas tonta… si proclamara ser tu amiga y no te avisara de un asunto tan importante, ¿Cómo podría volver a mirarte a la cara?— Xiao Xue le hablo desde el fondo de su corazón, pues ya consideraba a Ning'er una amiga insustituible y a quien no dudaría en apoyarla en cualquier asunto, y aún más si a temas del corazón se refiere —...además tengo que ir para controlar a Lu Piao también...— Agregó con un tono más serio, pero no pudiendo ocultar su felicidad.
Ning'er no pudo evitar reírse por el último comentario de su amiga, pero en su mente daba gracias a los dioses por tener a alguien tan buena cuidándole la espalda. Pero tan pronto pensó eso, una chica de cabellos púrpura también cruzó por su mente, y su estado de ánimo que estaba por los cielos, decayó completamente; no podía sentirse mal pensando en que Ye Zi'yun estaba recluida en un profundo entrenamiento en este momento.
Xiao Xue, que sintió como se escapaba la emoción de su amiga, aun estando abrazadas, se separó un poco para descubrir la preocupación escrita en toda su cara. No pudo evitar suspirar pesadamente pues sabía que representaba esa cara, había esperado que se presentará este dilema cuando le contara a Ning'er sobre la reunión.
—...Zi'yun...— Fue lo único que dijo Ning'er, viendo que su amiga ya se había percatado lo que estaba pensando; y es que desde el momento en donde Nie Li se había desmayado, quedando inconsciente durante casi un mes, ella y Ye Zi'yun se habían vuelto nuevamente más cercanas, y esa rivalidad que antes había nacido por la posición familiar, se había deshecho finalmente al entrar al Reino Ruinas de Dragón, pues allí las dos eran simples personas del mundo diminuto, ni más ni menos, y su sentido de supervivencia y el amor por cierto individuo las había acercado casi tanto como en su niñez.
—Si, lo se…— Contesto rápidamente Xiao Xue, con un tono más deprimido del que tenía hacía unos segundos, pues desde que las tres habían llegado a ese lugar, se había vuelto más cercana con Ye Zi'yun, aunque no tanto como con Xiao Ning'er, pero respetaba los sentimientos de ambas por igual —Si quieres te puedo ayudar a hablar con la líder de secta para que nos deje contactar con Zi'yun—
—Si… muchas gracias...— Contestó, volviendo a abrazarla amistosamente —Pero debemos ir ya… si el encuentro es mañana, ¡no podemos perder mucho más tiempo! —
Xiao Xue simplemente movió la cabeza afirmativamente, para luego salir disparadas hacia el distrito central, en dirección al gran salón, donde a esa hora de la mañana seguramente encontrarían a la líder atendiendo múltiples cuestiones con respecto al aprendizaje de las discípulas de la secta.
Todo el día había pasado, y en este instante era casi medianoche. En la habitación de Ning'er, por más que hacía bastante tiempo ya que tuvo que "echar" a Xiao Xue para que se vaya a su propia casa a descansar, pues el viaje a la secta plumas divinas iniciaría a las cinco de la madrugada y deberían estar descansadas, todavía estaba con una pequeña lámpara encendida a un costado de su amplia cama, alumbrando tímidamente su preciosa figura, acentuando de un modo exótico sus deslumbrantes curvas, apenas cubiertas por la delicada seda casi transparente de su camisón.
Estaba tumbada boca arriba, completamente estirada, y con el pelo un poco húmedo todavía, disperso por todos lados de tantas vueltas que había dado sin poder dormirse.
Mirando hacia el techo de la habitación, pero totalmente absorta en sus propios pensamientos, todavía fluía por su mente lo sucedido ese día, cuando por fin habían podido tener una reunión con la líder de la secta.
Había sido de tarde, pasadas dos horas desde el mediodía, cuando ella y Xiao Xue por fin recibieron la notificación que la líder las recibiría en su oficina, pues hasta ese momento tenía unos asuntos urgentes que debía tratar y no había estado disponible.
Hasta ese entonces, Ning'er había planeado muy bien el discurso que le iba a dar a la maestra Nangong Xianyin para poder conseguir avisar a Ye Zi'yun, pero desafortunadamente, sus palabras por más elocuentes que fueran, no sirvieron para nada, y por eso mismo estaba bastante decaída.
Hubiera querido que Zi'yun también vaya, solamente por el hecho de que seguramente Nie Li iba a estar mucho más contento si ella estaba presente, en comparación a que fuera sola con Xiao Xue como era el caso.
El pensar en esto hizo que una punzada de dolor la atravesara, y unas lágrimas se arrimaron en sus ojos. Juntó toda la voluntad que pudo y se impidió llorar; cuando llegó a este reino, se había prometido ser más fuerte, y eso implicaba también ser más fuerte en sus sentimientos: no iba a llorar más por considerarse una mera sombra entre Nie Li y Ye Zi'yun, sino que iba a darlo todo por ser reconocida por él, y esta oportunidad que el destino le presentaba no iba a desaprovecharla.
Con nuevos ánimos, se movió nuevamente en la cama, poniéndose de lado y acercando una de las almohadas hacia su cuerpo, abrazándola fuertemente, mientras se imaginaba cómo iba a ser su reencuentro con su amado pelinaranja. Finalmente se durmió, un poco sonrojada y con una sonrisa de felicidad en el rostro.
Faltando casi diez minutos para las cinco de la madrugada, Xiao Xue estaba entrando pesadamente a la residencia de Ning'er, mostrando un semblante que indicaba la fatiga que todavía poseía, a pesar de haberse acostado temprano; Ning'er por su parte, no pudo evitar, entre risas, compadecerse de su amiga, aunque también estaba un poco adormilada.
—¿Ya tienes todo listo? — Interrogó Ning'er a su amiga, que estaba bostezando ampliamente.
Cuando se había oficializado la lista de personas que viajarían a la secta plumas divinas, y obviamente los nombres de ambas estaban en ella, habían recibido un mensaje de la líder del gremio, con los detalles de los horarios que mantendrían, sumado a una pequeña lista de cosas útiles que podrían llevar además de objetos para subastar o intercambiar, como vestidos, artículos de baño, alimentos, y otros productos para uso personal, ya que estarían alojadas por casi tres días.
Con eso en mente, tendrían que estar preparadas de antemano antes de que la hora de partida llegara.
—Si… ¿y tú? — Respondió Xiao Xue, aun sabiendo que con la desesperación que tenía su amiga por reencontrarse con Nie Li, habría preparado todo incluso antes de saber si fue elegida para ir o no.
—Por supuesto...— Respondió emocionada, mientras señalaba su anillo interespacial, en el que había almacenado muchas cosas para llevarle a Nie Li.
—Entonces vamos, o nos van a dejar atrás...— Dijo también compartiendo el entusiasmo, para salir disparadas hacia el amplio patio del distrito central, donde era el punto de reunión para luego partir en el viaje, que duraría varias horas.
Durante el largo trayecto, ningún problema se había presentado, y si hubiese habido alguno, siempre estaba la Santa Doncella, Mingyue Wushuang, encabezando la caravana y alejando cualquier peligro.
Una vez que podían divisar los terrenos de la secta donde estaba Nie Li, un hermoso paisaje con varios lagos de la deidad flotando por todas partes, además de una exuberante naturaleza que rodeaba toda el área, había llenado sus ojos con un encanto que no se podía encontrar en la secta Nota Celestial.
El interior, cuando pudieron ingresar, también estaba a la altura del paisaje exterior, pero se mezclaba con el tradicional estilo que presentaban las edificaciones, dando una vista más exótica, pero para nada menos majestuosa.
Finalmente, el grupo entero fue escoltado en privado hasta un sector apartado y reservado exclusivamente para las damas de la secta Nota Celestial, todo preparado de antemano por el líder de la secta Plumas Divinas.
La decepción se podía leer en los ojos de Ning'er, quien esperaba encontrar a su amado apenas pisara dentro de la secta, pero al parecer tendría que esperar hasta el anochecer, cuando daría inicio al encuentro con una serie de subastas y espectáculos para compartir entre las tres sectas reunidas.
Sin nada que hacer, se acomodó en su cuarto junto con Xiao Xue y Shen Ling, otra discípula de mayor edad con la que compartía algunos entrenamientos, y que a pesar de que no le agradaba mucho y no hubiese querido quedarse en el mismo cuarto con ella, obligadamente tenía que hacerlo, pues las habitaciones no serían suficientes para alojar individualmente a todas las discípulas que habían venido; sin mencionar que la secta Plumas divinas también debía alojar a los miembros de la secta Resplandor Celestial, y el número de habitaciones libres entonces se reducía enormemente.
Para cuando la noche llegó, y la celebración había comenzado, juntando a todos los invitados en un único y enorme salón, Xiao Ning'er y Xiao Xue estaban sentadas en solitario en una mesa, distraídas revolviendo sus ojos por todo el lugar, como si buscaran a alguien entre toda la multitud reunida.
—Ning'er, ¿crees que Nie Li y Lu Piao están aquí? — Preguntó esperanzada Xiao Xue, pero se notaba la preocupación en su voz, por el hecho de pensar en que tal vez ellos no fueron considerados aptos para estar en la reunión, y entonces todo habría sido en vano.
—Tampoco lo sé…— Respondió Ning'er, con el mismo ánimo que su amiga, obviamente compartiendo las mismas preocupaciones.
Mientras se distraían conversando, todo el tiempo atrajeron la atención de varios hombres de ambas sectas, algunos que miraban discretamente, mientras otros no tenían cara y directamente le hacían gestos bastante obscenos, las miraban con un descaro evidente, y hasta se acercaban con proposiciones tan indecorosas que Ning'er sólo se aguantó de pararse y largarse porque tenía la esperanza de encontrar a Nie Li; porque en su corazón confiaba que él era lo suficientemente astuto y lograría colarse en la reunión para encontrarla aunque no hubiese sido invitado.
Y no solo tuvo que controlar su temperamento para no explotar con la banda de descarados que se le acercaban, sino que debía lidiar con la molesta Shen Ling, que no paraba de hablarle de un tipo de la secta Plumas Divinas, por quien no tenía ni el más mínimo interés; por más que lo estuvo nombrado varias veces, ni siquiera había registrado en su mente el nombre de este sujeto, solo le entraba por un oído y le salía por el otro.
De pronto, todo el mundo pareció haber desaparecido de su vista, salvo por el joven pelinaranja, que hacía acto de presencia en el salón, acompañado de Lu Piao y otro joven un poco más alto que no conocía, pero había intuido que era amigo de Nie Li.
De repente se paró, y una radiante y deslumbrante sonrisa iluminó su rostro, haciendo que los que estaban a su alrededor, y aquellos que habían descubierto ya sea por las buenas o por las malas el frío y orgulloso temperamento de Ning'er, se quedaran atónitos con la expresión que mostraba esa diosa encarnada en la tierra.
Entonces Ning'er se apresuró, avanzando rápidamente hasta Nie Li, lanzándose directamente hacia él en un evidente afectuoso abrazo, que para regocijo de Ning'er, fue correspondido con la misma intensidad.
Luego de ese espectáculo de afecto, todo se volvió más relajado, y las miradas indiscretas se esfumaron cuando ya todo el grupo se había ubicado en torno a una gran mesa. Siguieron un par de presentaciones, como por ejemplo con Ju Bei, y algunas charlas entre Nie Li y Ning'er sobre sus vivencias, su cultivo, materiales y métodos para que ella se fortalezca rápidamente y pudiera estar más segura, y también la charla pasó obviamente por Ye Zi'yun, aunque Nie Li no se mostró tan desilusionado, sino que entendió rápidamente el por qué no estaba presente, haciendo sentir más cómoda a Ning'er.
Entre tanto, la subasta, y después la exposición de la intención del Dao habían pasado rápidamente, pero no sin que Nie Li hiciera de las suyas y acaparase la atención de todo el mundo en una actuación más que increíble; lo que hizo estremecer el corazón de Ning'er, pues era justamente esa parte de Nie Li de parecer un ser omnipotente, que todo lo sabía, nada parecía imposible de lograr, ni nadie podía superarlo, que había ayudado a conquistar el corazón de Ning'er.
Solo un rato después de que terminara el evento principal, y antes de que diera comienzo al gran banquete, que tenía la intención de unificar más a las tres sectas presentes, se podía distinguir un grupo de seis jóvenes caminando tranquilamente por un largo sendero que llevaba hacia la enorme área residencial de la secta plumas divinas.
El trayecto era demasiado amplio, así que llevaría un tiempo llegar hasta las habitaciones de cada uno, pero la vista que brindaba el sendero por la noche era simplemente majestuoso a los ojos de Ning'er, que no paraba de revolotear sus ojos de un lado a otro tratando de contemplar cada detalle.
Aunque ella había oído que la secta donde estaba Nie Li era la más débil de las seis que estaban en el reino Ruinas de Dragon, podía apreciar que, al menos, era más deslumbrante en cuanto al paisaje que la secta Nota Celestial, y eso ya era mucho.
Y no solo se distrajo con el paisaje, sino que también iba rememorando ciertos acontecimientos de los sucedidos durante la reunión, en particular el del joven que caminaba detrás de ella, que astuta y descaradamente la había llamado "cuñada" delante de casi todos y que ella no iba a negar de ninguna forma, y por otro el "malentendido" que cruzó por su mente, todo por la pícara y ruin frase a medio decir de Nie Li, haciéndola creer que la invitaba a su casa a hacer "ese tipo de cosas".
Con todo en mente, la cara de Ning'er estaba pintada de un leve carmín en sus mejillas.
Por otro lado, Long Yuyin caminaba junto a Nie Li por su lado izquierdo, y tal como había estado casi toda la reunión, no emitía sonido alguno, sino que simplemente se limitaba a echar discretas miradas cada tanto a Nie Li y a esa chica de la secta Nota Celestial que caminaba del lado derecho del pelinaranja, sonriendo indiscriminadamente ante el paisaje nocturno.
Desde que había visto a Nie Li tan pegado a esa mujer, meditaba profundamente en su corazón que eran esos pesados sentimientos que parecían haberse arraigado profundamente; esa confusión que se había desatado en su interior la había llevado finalmente a, prácticamente, ser una sombra para Nie Li, controlando cuidadosamente cada acción que tomaba para con la otra joven, y arrimándose poco a poco a Nie Li a medida que caminaban.
Detrás de estos tres, venían caminando Gu Bei, Lu Piao y Xiao Xue.
Por parte de Xiao Xue, incluso en la tranquilidad de la noche no paraba de discutir con Lu Piao como recién casados, mientras este tenía una cara de depresión extrema al verse doblegado tan fácilmente en frente de sus amigos. Gu Bei, sin embargo, por un lado, veía con gracia quien "llevaba los pantalones" en la ardiente pareja a su lado, y por el otro, sentía una profunda admiración por Nie Li, que iba caminando rodeado de dos genuinas bellezas, y por lo que podía notar, ambas tenían sentimientos encontrados por su nuevo amigo. Rápidamente hizo una nota mental sobre preguntarle a Nie Li algunos consejos para ligar con bellezas como estas.
Pasaron un buen rato caminando en silencio, hasta que finalmente llegaron a las residencias. El primero en retirarse fue Gu Bei, saludando cortésmente a las damas presentes, pero sin segundas intenciones, pues sabía que sus corazones ya estaban ocupados. Todos los demás siguieron hasta la casa que compartían Nie Li y Lu Piao.
Long Yuyin tenía una confusa mezcla de emociones en ese momento. Debía haberse separado del grupo mucho antes, pero por alguna razón no quería dejar a Nie Li irse junto con su amiga, a quien ni siquiera conocía porque nunca se habían presentado; pero estaba molesta porque tampoco tenía el derecho ni la cara para impedirle a esa chica que se quedase a solas con él, aparte de que estaba más que segura que con ello solamente lograría enfurecer a Nie Li, y no quería arruinar la relación que se estaba formando entre ellos, y que sentía estaba yendo por buen camino, o por lo menos mucho mejor de cómo había empezado.
Lu Piao y Xiao Xue entraron primero, prácticamente abandonando a su suerte a Nie Li con las dos chicas que lo seguían.
Ning'er miro como ingresaban los dos, y luego se dio vuelta mirando a la encantadora señorita que estaba de pie aun con ellos. En sus ojos, no pudo evitar sentirse un poco presionada por la vibrante belleza de la joven, pero aún más por la aturdidora y curvilínea figura que mostraba.
Viendo como la chica estaba absorta en sus pensamientos sin decir una palabra y que los había seguido todo el camino sin desprenderse de al lado de Nie Li, Xiao Ning'er se preguntó si la joven estaría conviviendo en la misma casa que él, y estaba un poco molesta por su presencia.
Como si el destino hubiese querido aclarar las cosas en la mente de Ning'er, Long Yuyin finalmente habló suavemente, llevándose la atención de Nie Li, pero aún mas de Xiao Ning'er al escuchar la sensible y melodiosa voz de la chica.
—Nie Li… creo que ya debemos separarnos…— Dijo algo renuente, sabiendo que la otra chica se quedaría sola con Nie Li, y no entendía por qué eso le producía un profundo malestar.
—Está bien…— Nie Li sonrió casualmente y asintió ante el comentario de Long Yuyin —Cuando tenga tiempo vamos a seguir con tu formación...— Agregó, sabiendo que ella había quedado algo sensible con su anterior comentario sobre que todavía no estaba lista para comprender la intención del Dao en la palabra espada.
—Si...— Fue lo único que pudo responder, pues su mente únicamente estaba centrada en hacer algo para poder quedarse juntos, o lograr que su amiga no se quedara a solas con él; pero por más que pensaba no tenía ni una excusa para lograr su cometido.
De golpe, una idea se formó en su mente. Era demasiado descarada para ella, pero era lo único que podía hacer por el momento: si no podía interrumpir el encuentro, por lo menos debía dejar en claro su lugar junto a Nie Li.
Juntando todo el valor que pudo, y sonrojándose en el proceso, se abalanzó ágilmente hacia Nie Li, lo más rápido que pudo para poder agarrarlo con la guardia baja y no trate de zafarse rápidamente; después de todo, no sabía si a él le gustaría algo como lo que iba a hacer.
En unos segundos, Long Yuyin estaba presionando su cuerpo muy fuertemente contra el de Nie Li en un íntimo abrazo. Al instante que sintió el calor emanando del cuerpo del chico, el corazón de Long Yuyin se desbocó por completo, y estaba segura que su cara podía competir de igual a igual con un tomate del fuerte rubor que había tomado.
El abrazo no duró más de unos cuantos segundos, y entonces Long Yuyin se separó rápidamente de Nie Li, dándose la vuelta velozmente tratando de esconder su rostro ardiendo, y yéndose prácticamente corriendo en dirección a su casa, dentro de los territorios de la familia Sello de Dragón.
Mientras corría, Long Yuyin se recriminaba, una y otra vez, por un lado, por el descarado arrebato de lanzarse encima de Nie Li, no lo había pensado bien, pero dado el momento tenía que hacer algo rápido, y ahora pensaba que si él se enojaba ya no iba a seguir guiándola como había estado haciendo, y eso le cayó como un baldazo de agua fría.
Simplemente no deseaba estar separada de él, y mucho menos que se enfade y no le dirija su atención nunca más, y se enfureció consigo misma por no medir sus acciones con cuidado.
Pero, por otro lado, en cuanto a la marca que quería dejar para que la otra chica se dé cuenta de sus intenciones, ella se irritó un poco pues el plan era darle un beso en la mejilla y decirle algo antes de despedirse, pero al último momento se puso nerviosa y su timidez floreció, como si fuera una niñata enamorada, y todo lo que hizo finalmente fue huir con el rabo entre las piernas.
Por lo menos, tenía el consuelo en su mente, de esa sensación de roce de su propio cuerpo con el de Nie Li, pudiendo sentir por un instante la calidez del otro, y que simplemente la hacía calentarse hasta el punto de que su tersa piel se erizaba solo de recordarlo. Muy dentro de ella sabía que esa noche dormiría plácidamente, luego de rememorar una y otra vez la recompensa de su loco y frustrado arrebato.
En cuanto a Ning'er, al principio quedó un poco aturdida ante el movimiento realizado por la nueva amiga de Nie Li, pero después de volver en sí, un rastro de tristeza le recorrió por entero.
Al contrario de cómo se hubiese sentido antes, pensando en que Nie Li había puesto sus ojos en otra chica y ella seguiría estando siempre en su sombra; ahora ella se veía a sí misma reflejada en aquella muchacha de elegante figura e imponentes curvas: veía una devoción inquebrantable hacia Nie Li, profundos sentimientos encontrados por él, pero, sobre todo, veía su lucha por alcanzar algo que parecía inalcanzable, algo a lo que no estuvieras destinado a obtener.
Veía en aquella chica a una Xiao Ning'er luchando por un amor no correspondido, mientras que ella sería una Ye Zi'yun, la bendecida por los cielos y por el destino para obtener el favor del joven pelinaranja.
Su tristeza no era debido a los celos, o al miedo de que Nie Li pudiera caer rendido por aquella chica, sino que era de un sincero compadecimiento, pues quien más bien que ella entendía lo que estaba sintiendo el corazón de la muchacha que se había ido, peleando por un amor imposible, que quizás nunca llegue a ser correspondido.
La actitud de sorpresa y el rastro de indiferencia que había vislumbrado en Nie Li cuando la chica deshizo el abrazo para salir corriendo avergonzada, reforzó el pesado sentimiento de compadecimiento, pero al mismo tiempo esta sensación hizo a Ning'er plantearse si pudiera hacer que Nie Li le diera una oportunidad a esa joven; pues, como había pensado antes cuando estaban aún en el salón, la actitud de Nie Li para con sus amigos era algo que no podía describirse con simples palabras, y en cuanto a las chicas que lo rodeaban, ¿Como sería posible no caer enamorado ante su amabilidad y su preocupación, y por no hablar de su extraordinario talento que lo hacía parecer casi un ser omnipotente?
Obviamente algo grande había pasado entre ellos dos para que la joven lo siguiera como un cordero a su pastor, y el corazón de Ning'er no veía justo que Nie Li no le preste la atención que merecía.
Igualmente, la justicia del corazón debía esperar un poco más, ya que Ning'er fue sacada de sus pensamientos cuando Nie Li la invitó a pasar a su habitación; y en cuanto a lo de Long Yuyin ninguno mencionó ni una palabra.
Cuando Xiao Ning'er entró a la habitación de Nie Li, se quedó realmente aturdida. Después de llegar a la Secta Plumas Divinas, Nie Li había estado viviendo aquí, en esta habitación, por lo que la misma estaba llena ahora de su familiar fragancia y su poderosa aura, lo que hizo al corazón de Ning'er estar más frenético que de costumbre.
Mientras contemplaba toda la habitación, tratando de llenarse de esa fragancia y el aura de Nie Li que se esparcía por doquier, asintió vagamente sobre algo que Nie Li comentó sobre que le habían alquilado el cuarto a Xiao Yu.
De pronto, su vista se centró en un biombo a medio cerrar, casi en el centro de la habitación, y por detrás de él, una enorme bañera.
Obviamente este era el lugar donde normalmente Nie Li se bañaba, pero la mente de Ning'er procesaba más de lo debido, pues se fue imaginando poco a poco, a Nie Li quitándose prenda por prenda, dejando al descubierto primero su firme y marcada espalda, luego todo el torso y los fuertes brazos con los que siempre lograba protegerla de todo, y finalmente descubrir todo el resto.
Al llegar hasta esta parte, el rostro de Ning'er estaba ardiendo, recriminándose por haber caído en la tentación de poseer pensamientos tan impropios de su amigo, que encima estaba a un par de pasos de ella.
La voz de Nie Li la había sacado nuevamente de sus pensamientos; pensó brevemente antes de procesar lo que dijo, pues desde que entró, se había quedado en una especie de trance hipnótico que no la dejaba pensar con claridad, y lo que era peor, todo lo que pensaba eran fantasías impuras y que una joven no debería de pensar.
Reacciono sin pensar a la propuesta de Nie Li de si quería darse un baño, contestando negativamente a la misma, pues no hacía mucho que había bañado en su habitación asignada en la secta Plumas Divinas, y por otro lado no quería separarse ni un segundo de Nie Li, ni siquiera por un simple baño.
Entonces fue cuando una idea perversa se le cruzó en la mente: podía tomar el baño allí, y no era necesario que él se fuera pues había un biombo que le ofrecía la excusa perfecta para retenerlo a él sin que se vea obligado a irse para no sentirse en falta por estar presente mientras se bañaba.
Terminó de dar forma a la idea, y de alguna forma pensó que tantos consejos de Xiao Xue la estaban volviendo una pervertida, pero en este momento no podía más que darle las gracias en su mente.
Después de estar en silencio por un breve
momento, dijo, —¿Por qué no tomo un baño aquí?, ya que hay un biombo que nos separa. No habrá ningún problema, siempre y cuando no me mires. Así también puedes hablar conmigo…—
Al terminar de exponer su idea, su rostro empezó a arder ligeramente, y su corazón estaba frenético por escuchar la respuesta que le daría; no podía evitar sentirse triste por si él se negaba, y al mismo tiempo muy nerviosa porque si accedía, iba a estar bañándose desnuda en el mismo cuarto con el chico responsable de sus desvelos.
—Está bien… mientras tanto voy a refinar un espíritu demoníaco para ti...— Dijo Nie Li lo más casual que pudo, pero por dentro se sorprendió por la audacia de Ning'er, y muy en el fondo, aunque sonara algo pervertido, no le desagrado ni por un instante la idea.
Xiao Ning'er ya no podía retractarse de sus palabras, y después de escuchar la respuesta positiva de Nie Li, tampoco quería hacerlo.
Le hecho un rápido vistazo a Nie Li, quien estaba sacando algo parecido a una olla de su anillo interespacial junto a varios espíritus demoníacos, y se puso a rellenar la bañera y preparar el biombo que actuaría de cortina entre ambos.
Sus manos temblaban ligeramente a cada rato, pensando en que pronto estaría todo listo, y se metería en la bañera como Dios la trajo al mundo, mientras Nie Li estaba a escasos metros de distancia. Pensó en que él podría llegar a espiarla, pero se recrimino fuertemente por siquiera haber pensado en ello, Nie Li no era de esa forma, trataba con mucho cariño y respeto a sus más cercanos, y esa era otra cosa por la que estaba enamorada de él.
Se concentró y expulsó todo su nerviosismo, mientras terminaba de rellenar la tina, añadiendo un par de esencias que había traído con ella desde la secta Nota Celestial, y las cuales siempre usaba en sus baños.
La tina había quedado perfecta, salvo por el hecho que no era la que usaba ella normalmente, sino que la usaba Nie Li. Se sonrojó nuevamente, mirando hacia el biombo en la supuesta dirección que estaba Nie Li, y procedió a quitarse el vestido, empezando desde la clavícula y los hombros, y bajando lentamente hasta descubrir sus generosos pechos, aun tapados por una venda de seda con múltiples detalles.
Desde que había llegado a este reino, había sentido como habían crecido no solo sus pechos, sino todo su cuerpo en general, y supo que era debido a la energía celestial recorriendo su cuerpo.
Miro sus dos bultos cubiertos, y brevemente pensó en los de la otra joven que había abrazado a Nie Li hacía solo unos minutos, los cuales combinados con el resto de su cuerpo eran una verdadera obra de arte, y que también la dejaba en bastante inferioridad en tamaño; igualmente desechó ese pensamiento, pues Nie Li no era alguien que se guiara por el aspecto físico, y ella tampoco, así que no se dejó influenciar por ello.
Luego siguió descendiendo el vestido, pero esta vez más torpemente por los nervios. Finalmente, toda la prenda se deslizó por sus caderas, bajando rápidamente por sus tersas y esculturales piernas, hasta terminar totalmente en el suelo.
Luego procedió a sacarse la tela del pecho, y también la prenda íntima que cubría su feminidad, quedando por fin completamente desnuda.
Con el rostro ligeramente rojo, entró en la bañera lentamente, tratando de acostumbrarse a la temperatura del agua, hasta que estuvo completamente tapada hasta la clavícula. Entonces no pudo evitar dejar escapar un profundo suspiro de satisfacción, antes de comenzar a relajarse.
Del otro lado del biombo, Nie Li estaba obligándose constantemente a concentrarse en su tarea, pero el ruido del agua en movimiento, sumado al hermoso aroma que había inundado por completo la habitación no lo dejaban pensar más de dos minutos en otra cosa.
Era la fragancia que siempre rodeaba a Ning'er, y eso no hacía más que descontrolarlo. Cuando inicialmente lo golpeó esa fragancia, no pudo evitar levantar la vista hacia el biombo, haciendo que pueda distinguir la sombra de la chica descubriendo su muy bien formado pecho, y quitándose sus prendas inferiores.
La escena tan caliente que percibió sin querer, lo habían nublado de tal forma que el autocontrol del que tan orgullosamente había proclamado poseer, estaba siendo duramente cuestionado, y estaba perdiendo la batalla lentamente.
Al instante había retrocedido la mirada, obligándose a continuar su tarea propuesta, que ahora le estaba costando horrores de llevar a cabo.
Luego de unos minutos de respirar hondo unas cuantas veces para calmar su mente, la suave y tranquila voz de Ning'er lo sacó de su trance.
—Nie Li… esa chica de antes… no me la has presentado, ¿Puedo saber cómo se llama? — La voz de Ning'er era tranquila y sin rastros de celos, enojo, o de algún tipo resentimiento hacia la muchacha, y esto fue percibido por Nie Li, lo que tranquilizo un poco sus pensamientos, no quería lidiar con un malentendido en esta situación.
—Su nombre es Long Yuyin… es solo una joven fanática obsesionada con el Dao marcial con la que me cruce y no pude evitar ayudarla en su camino de cultivación...— Obviamente, Nie Li no estaba dispuesto a revelarle a Ning'er los cruces que había tenido, ni los métodos que uso para someter a la chica, sobre todo los latigazos, que fueron algo así como la base de todo lo que vino después —… y supongo que ahora me ve algo así como su maestro...— Agregó para evitar formar ideas equivocadas en la mente de Ning'er, que escuchaba en silencio.
—Entiendo...— Dijo muy tranquilamente para no alertar a Nie Li, pero pensando para sí misma que se notaba a millas de distancia que era algo mucho más profundo que una simple devoción de alumna la que profesaba la joven, que ahora sabía se llamaba Long Yuyin, y veía reflejados sus mismos sentimientos de amor y adoración naciendo en esa joven, tal cual le sucedió en los campos de entrenamiento de Ciudad Gloria a ella.
Después del simple intercambio de palabras, la habitación quedó en silencio. Ning'er no quiso ahondar más en el tema, ni tampoco Nie Li quería hacer una idea equivocada a Ning'er, por lo que ambos siguieron en sus asuntos.
Sólo el chapoteo del agua se escuchaba de fondo, cuando Xiao Ning'er empezó a lavar lentamente su cuerpo. Había empezado por su cabello, sumergiéndose unas cuantas veces en la tina, mientras los refregaba tímida y cuidadosamente con sus manos. Luego, comenzó a enjuagar sus pies, subiendo lentamente por su pierna y muslos, pasando hacia su trasero.
De allí saltó directamente a su estómago y brazos, dejando sus áreas femeninas para el final. Y cuando llegó el turno de esas áreas, una fuerte oleada de calor la invadió por entero, y no solo su rostro estaba ardiendo, todo su cuerpo se calentó poco a poco.
Sus pensamientos divagaron, y se centraron nuevamente en Nie Li, desvistiéndose poco a poco, mostrando todo su cuerpo marcado, con el sudor reciente haciendo que su piel se viera con un aspecto más brillante; y luego pasaron a ella ocupando exactamente la misma bañera donde el trabajado cuerpo de Nie Li se dejaba reposar seguramente a diario impregnando parte de su esencia, donde estaba desnuda lavando todo su cuerpo lenta y sensualmente con la esencia dejada por el joven pelinaranja, en especial sus pechos turgentes, y su entrepierna, ocultando tímidamente su flor todavía pura.
Quiso maldecir nuevamente por esos pensamientos impropios, pero su lado salvaje estaba empezando a dominarla, dejándolos fluir libremente. Sus ojos se cerraron lentamente, mientras que sus dedos empezaron a recorrer lentamente su piel; con una mano acarició primero sus muslos, ida y vuelta, una y otra vez, y con la otra la dirigió lentamente hacia sus pechos, recorriendo lentamente su contorno.
Entre tanto, sus pensamientos cambiaron hacia los campos de entrenamiento de Ciudad Gloria. Allí Nie Li le había salvado de su destino, de una manera un poco particular, pues había masajeado más de una vez esa área en particular donde ahora estaba frotando sus dedos, en la base de su seno izquierdo.
El tacto de Nie Li nunca jamás se desvanecerá de su mente, ni ninguna otra cosa que él haga por ella, y eso la impulsó a revivir el recuerdo, estimulándose ella misma con suaves movimientos.
Su respiración se había vuelto pesada y frenética, su cara estaba bañada en sudor, a pesar de estar en la bañera, pero su mente no procesaba nada de esto, solo estaba centrada en el recuerdo y el placer que se proporcionaba ella misma con cada caricia sobre su piel.
Su mano en su pecho fue lentamente abandonando el lugar donde Nie Li había dejado su marca, para ir explorando más generosamente el área, masajeando y apretando tiernamente partes sensibles.
Su otra mano, que frotaba lentamente, pero a un ritmo constante la cara interna de sus muslos, muy despacio fue escalando por el área, buscando ese punto que ahora estaba desbordando de sensaciones confusas, pero demasiado placenteras.
Para cuando finalmente sus dedos casi encontraron su destino, se detuvieron a solo milímetros del punto de placer, y una violenta sacudida, como si despertara de una pesadilla, sacó a Ning'er de su trance, haciéndola escupir un chillido de horror que no pudo contener.
Nie Li, que había logrado contenerse, estaba centrado en su refinación, y no fue hasta que escuchó ese singular chillido que se alertó de que algo le había pasado a Ning'er, y rápidamente levantó su vista, y escaneo el área en busca de posibles enemigos que se hubieran colado.
En su corazón una intención de matar como nunca había brotado furiosamente, casi incontrolable, mientras pensaba que, si llegaba a encontrar a alguien escondido espiando a Ning'er, ni el Señor Demonio iba a sufrir tanto como el que se atreviera a mancillar a una de sus mujeres.
Al buscar frenéticamente y no encontrar el aura de nadie más, Nie Li suspiro bastante más aliviado, pero todavía seguía un poco intranquilo por el sonido proveniente de Ning'er, así que no se contuvo de preguntar.
—… Ning'er… ¿Estas bien? —
—Si… si...— La pregunta de Nie Li la agarró con la guardia baja, y pensó rápidamente alguna excusa para zafar de la situación —Es que… me relaje tanto que casi me duermo, me resbale y el agua casi me tapa la cara...lo siento...— Dijo tratando de sonar natural.
Nie Li bajo totalmente su guardia al escuchar eso, y no pudo evitar encontrar divertida la ocurrencia de Ning'er. Después pensó que no solo debería haber querido bañarse al llegar, sino que seguramente debe estar exhausta del viaje, así que se propuso invitarla a pasar la noche allí después de que terminara de bañarse; el podría dormir en otro lado, y además se sentiría más cómodo sabiendo que ella estaba en un lugar seguro junto a él para defenderla.
Al meditar estos pensamientos que fluyeron tan casualmente por su cabeza, no pudo evitar sentir que los sentimientos que tenía por Ning'er no eran para nada menores a los que sentía por Ye Zi'yun, y cuando el momento se presentara debería abrirse a esta chica que bien sabía la tristeza que guardaba por un amor no correspondido hasta ahora.
Las manos de Xiao Ning'er estaban apretando fuertemente los bordes de la bañera, mientras su respiración era errática, al igual que el ritmo de su corazón.
Se sentía muy sucia y avergonzada por lo que había estado a punto de hacer, si no hubiese sido por un solo segundo de cordura que la hizo entrar en razón. Había estado a punto de cometer un acto tan vergonzoso, pervertido y que iba en contra de su pureza como mujer, que no podía evitar pensar en el rechazo que sufriría por parte de Nie Li si se enterara de ello.
Por otro lado, ese cosquilleo en su entrepierna y estómago, la sensación de placer y el morbo de estar haciendo ese tipo de cosas en la misma habitación de Nie Li, con él a unos pocos pasos, y sobre todo en su bañera, también estaban muy presentes llenándola y haciéndola actuar más desinhibida de lo normal. Tal vez Xiao Xue la estaba influenciando mucho más de lo que ella había creído.
Al final, decidió salir. Sus pensamientos se estaban desordenando y descontrolando, y su cordura estaba desapareciendo.
Estaba empezando a ceder a esa sensación retorcida en su zona baja, y pensó en que esta noche estaría a solas con Nie Li, en su habitación. Ella estaba desnuda con él en el mismo cuarto, y un fuerte instinto le hizo sentir que era el momento, necesitaba saber ahora cuáles eran los sentimientos que Nie Li tenía para ella. Lo meditó brevemente, y no le importó si al final era rechazada, pues tal vez no iba a encontrar otra oportunidad para afrontar la verdad.
Se levantó suavemente, nerviosa pero firme con la decisión a la que había llegado, ayudada de ese calor y excitación que todavía ardía en su cuerpo.
El agua se deslizaba lentamente por todo su cuerpo, así que espero un momento a que la mayor parte del agua se escurra, antes de envolver su cuerpo con una tela acolchada, que actuaba de toalla. La había ajustado bastante bien, envolviendo sus generosos senos, dejándola caer hasta un poco por arriba de las rodillas, que era el largo total de la tela, de forma que su escote bastante expuesto resaltó aún más, sobre todo el extenso surco que formaban los pechos por la tensión, y revelando por debajo unas sensuales piernas de piel clara y aterciopelada.
Era un movimiento en extremo descarado, pero ya estaba decidida a jugarse todo por Nie Li. Tomó una respiración profunda, conteniendo su nerviosismo y excitación en aumento, y dio un paso fuera del biombo.
Cuando Nie Li levantó la cabeza y miró a Xiao Ning'er, decir que estaba aturdido era quedarse en exceso corto. Su cabello aún estaba mojado y gotas de agua cayeron sobre la piel clara y ligeramente enrojecida que la tela envolviéndola no podía cubrir. Su voluptuosa figura podía ser vista ampliamente.
Sus exquisitos hombros parecían frágiles, pero a la vez muy sensuales y firmes, el extenso surco formado entre sus pechos, que pedían a gritos ser liberados por la presión que ejercía la toalla era como un agujero oscuro que atraía y devoraba ávidamente la mirada del joven, y sus torneadas y tonificadas piernas hicieron que Nie Li fuese incapaz de cambiar su mirada.
Eventualmente, después de ver estupefacto a Xiao Ning'er por más tiempo del que hubiese querido, para no parecer un pervertido, Nie Li movió torpemente su mirada, pero ya era tarde para su mente desprenderse del recuerdo de tal exuberante vista.
Para Xiao Ning'er fue un muy buen punto a favor ver a Nie Li perder de esa forma la compostura, y de alguna forma, esto la animó aún más a dejar todo en este desesperado intento de saber hasta dónde llegaban sus sentimientos.
Su rostro se coloreó un poco más, cuando se envalentono a romper el silencio creado.
—Muchas gracias por dejarme usar tu bañera Nie Li…— Trato de sonar casual, pues no quería dar la sensación de estar desesperada, pero no podía evitar sentirse tímida con toda la situación.
Nie Li se obligó a tranquilizarse. Ese impacto inicial lo había tomado con la guardia bastante baja y, casualmente, fue un impacto crítico para su mente. Nunca había imaginado a Ning'er de esa forma, y no podía negar que su belleza era tan abrumadora, que incluso podría superar, sólo muy ligeramente, a Ye Zi'yun.
No era como si no hubiese visto a otras mujeres desnudas, así que no levantar la vista ahora para corresponderle a Ning'er lo tomo como una ofensa que no estaba dispuesto a realizar.
Cuando escucho la tímida y suave voz hablarle, lentamente volvió la vista hacia el rostro de Ning'er, sin poder evitar pasar primero su vista nuevamente por todo su cuerpo, de abajo hacia arriba.
Su cara estaba un par de tonos más rojos que cuando la vio antes, y su mirada se desvió a un costado, tratando torpemente de esconder su vergüenza; se estaba mordiendo el labio inferior muy seductoramente, y su brazo derecho, pasando por debajo de sus senos y tomando suavemente su brazo contrario, en forma de un tímido auto abrazo, fue otro duro golpe a los ojos de Nie Li.
Tuvo que tragar duramente para no atorarse con sus palabras al responderle.
—Si…— Pensó agregar algo más, pero su cabeza estaba atorada en este momento, y no procesaba nada más que frases básicas que pudiera limitarse a balbucear.
Ning'er nunca había esperado un efecto tan devastador en Nie Li, y su autoconfianza estaba por las nubes. Así, se animó finalmente a soltar todo, era ahora o nunca. No había una mejor oportunidad.
—Nie Li… yo…— Pauso un momento para tomar aire, y luego siguió —…yo sé que desde el principio estuviste enamorado de Zi'yun, y lo respeto con todo mi corazón… sé que probablemente no hay un espacio en tu corazón para contener los sentimientos de alguien más…— La voz de Ning'er empezó a temblar un poco, pero se aguantó como pudo el siquiera dejar escapar una simple lágrima.
—… pero aun así… aun así… tú me encontraste en los campos de entrenamiento, y desde ese día mi corazón ya no fue el mismo… Nie Li, yo no te sigo porque tienes fama, o la astucia para ganar dinero, o por simple poder; mi único deseo es estar siempre junto a ti… tú me diste algo mucho más profundo que un simple tratamiento durante esas noches en Ciudad Gloria, tú me devolviste la felicidad, me devolviste la vida que creía ya vacía y sin sentido en mi… y en mi corazón no existe otra forma de devolverte todo lo que has hecho... deseo entregarte por siempre mi corazón, mis sentimientos… si fuera por ti, y solo por ti, yo no dudaría un instante en entregarte mi cuerpo y mi vida…— Hizo otra ligera pausa para controlar sus labios que no paraban de temblar y finalmente lo soltó todo —Nie Li yo te am…—
—No… no lo digas…— Nie Li, que había estado escuchando en profundo silencio y con la cabeza agachada la confesión, sentenció la frase final de Ning'er, impidiéndole terminar de expresar lo que ya sabía desde hacía mucho tiempo.
Hace unos momentos atrás, había pensado que cuando el tiempo se presente, debía aclarar los sentimientos con Ning'er, pero nunca esperó que fuese a suceder justo ahora.
Para él también había llegado el momento de aclarar todo.
Levantó nuevamente la vista, lentamente, solo para encontrarse con el rostro de Ning'er petrificado con el dolor del rechazo, con sus ojos muy rojos y brillantes, pero todavía renuentes a soltar las lágrimas que se notaban a simple vista. Debía aclarar las cosas rápidamente antes de que se saliera de control, y un mal entendido reinara entre ambos.
Cerró los ojos unos segundos, dejándose llevar por su mente y al abrirlos, veía también a su antigua maestra, con la máscara cubriendo su rostro, su escultural cuerpo, y su largo cabello naranja ondeando al viento, como una divinidad que lo había salvado en su momento de mayor desesperación. En esta vida no iba a traicionar el corazón de esta mujer nuevamente.
—Ning'er...— La llamó suavemente y lleno de afecto— tú no tienes permitido decir esas palabras… no por lo menos hasta que yo diga las mías… espero que puedas escucharme, y luego decidas si quieres continuar… por favor...— Dijo tranquilamente, esperando que no se sienta deprimida, o se largue antes de escuchar lo que él iba a decir.
Todo lo que obtuvo fue un ligero asentir de parte de Ning'er, aturdida por las palabras de Nie Li.
—Es cierto que amo a Zi'yun, no lo voy a negar… pero hay una profunda razón para eso, que todavía no puedo revelar… pero si confías en mí, algún día voy a revelarle a todos el porqué de todas mis acciones…— Hizo una pausa, y respiró hondo —Sin embargo, en este momento mi mente y mi alma no están tranquilas… siento en lo más profundo de mi un pesar que no había sentido hasta que llegamos al Reino Ruinas de Dragón, y eso es porque… por mi culpa, no hice más que tu sufrieras… al principio, y ahora me avergüenzo y me odio de tener que decir estas palabras, solo te había ayudado por lastima... pero después… nuestros caminos estaban conectados de una manera que ni siquiera yo podía imaginar, y solo ahora me doy cuenta de lo estúpido que fui al no verlo por mí mismo, sino que fuiste tú la que me mostró el destino de nuestros caminos… tu no necesitas preocuparte de hacerte un lugar en mi corazón, porque siempre, desde alguna otra vida, ha habido un lugar allí para ti… yo te amo, Ning'er...—
El rostro de Nie Li al terminar estaba lleno de una determinación que ni él mismo sabía que podía tener, y su mirada profesaba la profundidad de los sentimientos de los que estaba hablando.
Toda la habitación quedó en silencio, y fácilmente se podía escuchar la violenta respiración dispareja de Ning'er, que estaba pasmada, como una escultura de hielo decorando el cuarto.
Cuando escucho lo que dijo Nie Li, supo al instante que estaba soñando, si no de otra manera, no lo creía posible.
No quería moverse, ni hablar, ni nada. Solo respiraba por instinto, pero nada más; si era un sueño, no quería despertar jamás.
Aun sentado, con la olla y algunos espíritus demoníacos alrededor, Nie Li se empezó a asustar, pues no veía reacción alguna en Ning'er, y asumiendo que su confesión la alegraría, al ver esta escena no sabía que pensar.
—Ning'er… ¿Estas bien? — Pregunto alerta a cualquier cosa que pudiera suceder.
—No.…— Fue lo que contestó, con un tono quebradizo, y al instante se largó a llorar descontroladamente. Había aguantado tanto las ganas de llorar, que ahora se habían desbordado en exceso.
De improviso, se tiró al suelo, cayendo de rodillas primero, y luego sentada con las piernas recogidas hacia un costado, evitando mostrar algo de su cuerpo, pues estaba envuelta con una tela todavía.
En un acto reflejo, Nie Li se movió como un rayo acomodándose al lado de Ning'er, tomándola tiernamente de su espalda y hombros, y acurrucando suavemente su rostro lloroso contra su pecho.
Se dedicó a acariciar cálidamente y con afecto la larga cabellera naranja de Ning'er, todo el tiempo que fuese necesario hasta que ella se calmara. Y fue así durante varios minutos, hasta que se fue tranquilizando lentamente, pero evidentemente todavía estaba en un estado un poco alterado debido al shock.
—¿Puedes repetirlo...? — Dijo de repente Ning'er, aun con su cara pegada al pecho de Nie Li.
—¿Eh…? — Respondió vagamente Nie Li, no entendiendo a qué se refería en un principio.
—Quiero escucharlo de nuevo… puedes repetirlo… ¿Por favor? — Dijo, ahora soltándose un poco del agarre de él, y mirándolo fijamente, a la espera de que repitiera esas palabras, para confirmar que había escuchado lo que creía haber escuchado.
Cuando Nie Li entendió a lo que se refería, una dulce y tierna sonrisa se dibujó en su rostro —Yo te amo...— Le dijo mirándola fijamente a los ojos, lo suficientemente lento para dejárselo bien claro, pero lo suficientemente firme para no dejar dudas de sus sentimientos.
Un nuevo torrente de lágrimas empezó a escapar de los ojos de Ning'er al escuchar esas palabras. Era lo que siempre había soñado escuchar de la boca de Nie Li, y ahora que por fin se había cumplido, estaba en un estado miserable, tirada en el piso y llorando, en vez de por lo menos devolverle una sonrisa.
—Lo siento… tú te confesaste y me dijiste que me amas, y yo simplemente estoy pegada a tu pecho, llorando como una niña… lo siento por si no era lo que esperabas…— Dijo Ning'er, aferrándose aún más fuerte a la ropa de Nie Li, mientras la vergüenza de su propio comportamiento la carcomía.
Nie Li simplemente sonrió tiernamente —Ning'er, tu eres mucho más de lo que esperaba… no solo soportaste en silencio la tristeza que te hice sufrir cuando no supe corresponder tus sentimientos, sino que siempre estuviste a mi lado, sin dudar una sola vez de lo que hacía o decía… si alguien tiene que disculparse, ese soy yo…— Le dijo mientras lentamente la abrazo con cariño, y volvía a acariciar su cabello, esperando que se tranquilice.
Después de un rato cuando ambos estaban más calmados, Ning'er se separó lentamente del abrazo de Nie Li, encontrándose con su mirada tierna y esa sonrisa característica que él tenía, entre adorable y traviesa, lo que hizo que una amplia sonrisa también se dibuje en su rostro.
—¿Ya estás más tranquila? — Le preguntó Nie Li sin esperar a que ella rompiera el silencio.
—Si...— Contesto simplemente, porque no sabía que otra cosa más decir, por dentro todavía sentía que todo era parte de un gran sueño.
—Entonces… ¿Podrías repetirme lo que ibas a decir? — Una sonrisa más picara se formó en los labios de Nie Li mientras formulaba la pregunta.
—¿Lo que iba a decir…? — Repitió Ning'er, llenándose de dudas, hasta que recordó la abrupta interrupción de su anterior monólogo por parte de Nie Li, donde iba a decirle justamente lo que después él terminó diciendo.
Un calor repentino inundó el cuerpo de Ning'er, y su cara se puso en extremo colorada. Entre todo lo que paso había perdido esa voluntad que había juntado para confesarse, y ahora Nie Li quería que se avergonzara de esa forma diciéndoselo a solo unos centímetros de su rostro; simplemente era demasiado, pero igualmente iba a tragarse su orgullo y no iba a defraudar a sus sentimientos por Nie Li.
Ning'er se puso lo más seria posible, aunque su rubor se encendió mucho más, y lo miró directamente a los ojos. Era de noche, y estaban a unos escasos centímetros de distancia uno del otro, mientras todavía estaban sentados en el piso de la habitación, abrazados uno con el otro. El momento no podía ser más perfecto.
—Nie Li… yo te amo...—
Cuando por fin lo dijo, Ning'er sintió una gran sombra esfumarse de su corazón, esa sombra que había nacido cuando se había enterado que Nie Li amaba a Ye Zi'yun, y se hacía más y más grande mientras más creía que sus sentimientos jamás serían correspondidos.
Ni lento ni perezoso, o bueno tal vez un poco lento, Nie Li solo espero a que Ning'er terminara de decir lo que quería escuchar, y poco a poco fue acortando la distancia hacia el rostro de su amada pelinaranja.
Mientras tanto, no podía dejar de embriagarse con esa esencia femenina que siempre desprendía Ning'er, además de observar detalladamente su bellísimo rostro.
Ahora que miraba de cerca, podía notar unas cuantas pecas, invisibles a la vista desde lejos, pero que sí estaban ahí y acentuaban de una forma única y exótica la belleza de Ning'er; además, había notado que su cabello estaba un poco más largo que desde aquella vez que todos se separaron; y ni hablar de sus carnosos y tentadores labios: seguramente por influencia de Xiao Xue, se los había coloreado ligeramente, y la tentación de probarlos lo sedujo tan fuertemente a Nie Li, que ahora estaba a solo unos milímetros de explorarlos y saborearlos.
Los ojos de Ning'er se abrieron de par en par al ver que Nie Li avanzaba lento pero seguro hacia ella, obviamente sabiendo para qué, y con anhelo, acortó por sí misma un poco de distancia entre ellos.
Cuando sus rostros estuvieron tan cerca que sus alientos chocaban y se mezclaban, Ning'er no pudo evitar cerrar los ojos, pretendiendo concentrarse única y exclusivamente en ese ansiado beso, pues lo iba a atesorar por el resto de su vida.
Sus labios se rozaron tímidamente y se separaron, como queriendo tantear el terreno. Una descarga eléctrica atravesó la espalda de Ning'er por completo, haciendo que su piel se erice al instante, y un sin fin de mariposas empezaran a revolotear en su interior.
Nie Li, también se sentía en la gloria, pero no era la primera vez besando a una chica, por lo que no quería ser demasiado rudo y arruinar la experiencia de Ning'er por completo; iba a aguantar tanto como podía, y adaptarse al ritmo que Ning'er quisiera llevar, aun si le llevara meses poder profundizar esa muestra de afecto que dos amantes podían compartir.
Otro nuevo roce se produjo, con los mismos efectos para Ning'er. Su cabeza volaba de euforia y de placer, cada contacto era como una poderosa droga, pidiéndole más con cada fricción entre ambos labios.
Uno más llegó, pero esta vez más rápido que el anterior, y duró un poco más. Y las sensaciones se multiplicaron exponencialmente en el cuerpo de Ning'er, haciéndola perder la cabeza.
Al siguiente roce, cuando Nie Li quiso separarse, ella se le acercó manteniendo el contacto, y empezando a saborear lentamente los labios de Nie Li, que para Ning'er, sabían a gloria.
Nie Li se sorprendió por un momento, pero rápidamente entendió que su hermosa pelinaranja ya no quería simples roces, sino que su cuerpo ansiaba más. Igualmente se contuvo, siguiendo el ritmo lentamente y seguro, para no estropear todo.
Sin embargo, después de dejar los juegos de roces y probar directamente esos labios tan suculentos, su mente empezó a fallar, y su parte racional estaba perdiendo la batalla en contra del deseo y el placer.
Por otro lado, Ning'er ni siquiera se enteró que tuviera un lado racional, y se entregó de lleno a su instinto ya dominado por puro placer.
Entre tanto, en su mente recordó una de sus charlas poco pudorosas que tenía cada tanto con Xiao Xue, quien no tenía vergüenza para contar casi todo lo que hacía con su novio, en la que le había "aconsejado" que si alguna vez besaba a alguien, y haciendo alusión a cierto joven de cabellos naranjas, no se limitara a solo usar los labios, sino que explorar y jugar con la lengua era millones de veces mejor, pues ya lo había probado.
En ese entonces se había sentido media rara imaginando a alguien besando con la lengua, pero ahora estaba adorando a Xiao Xue en secreto por tan fabulosa idea.
En uno o dos movimientos, y sin despegarse de los labios de Nie Ii, Xiao Ning'er se acomodó en una mejor posición, quedando totalmente de frente a él, y cruzando sus piernas por sobre las suyas, de forma que rodearon sus caderas.
En el mismo movimiento, se apegó más al cuerpo de Nie Li, sintiendo como sus pechos se presionaban contra el torso de él; una de sus manos se movió rápidamente hacia la nuca del joven, para sujetarlo más apasionadamente, mientras que con la otra se aferró fuertemente a su chaqueta, a la altura casi del hombro.
Y entonces la verdadera pasión se desató, cuando la boca de Ning'er lentamente se abrió y dejó salir su lengua, tanteando primero los labios de Nie Li, y después ya cualquier cosa que estuviese en su camino, pues su juicio se nublo completamente.
La mente de Nie Li estaba en shock. Nunca en sus más salvajes sueños hubiera imaginado la pasión y el desenfreno con el que Xiao Ning'er lo estaba asaltando, ¡En verdad parecía un lobo con piel de oveja!, era en absoluto una bestia salvaje, hambrienta de placer, y buscando saciarse con su boca. La fantasía, sumada a toda la situación desenfrenada, saturo a Nie Li hasta el límite.
Mientras la saliva de ambos se mezclaba, al ritmo que sus lenguas jugaban un rato en la boca de ella, y otro rato en la propia, Nie Li estaba extasiado de placer; y por más de que sabía que la situación estaba yendo a pasos muy apresurados, y con ese ritmo sabía muy bien que todo se iba a descontrolar, ya no aguanto más y se liberó a lo que su instinto y sus deseos le pedían.
Ahora las manos de Nie Li no tardaron en recorrer frenéticamente los cabellos de Ning'er, que, aunque estaban ya secos, se encontraban bastante alborotados con tanto jaleo; mientras, su otra mano buscó la espalda de la chica, acariciando toda su longitud, desde la nuca hasta casi rozar el comienzo de sus nalgas.
La escena en sí era casi morbosa. Literalmente eran dos cuerpos refregándose uno a otro, manoseándose donde pudieran, y morreándose de una manera tan incontrolable, que parecían dos bestias hambrientas devorándose frenéticamente entre sí, pero sin dejar que la otra parte ganara terreno fácilmente, por lo que la pelea era intensa en extremo.
Finalmente, una luz de racionalidad cruzó por la mente de Ning'er, cuando la mano de Nie Li paso de refregar su espalda a directamente estimular uno de sus muslos, que encima estaba al descubierto, pues recién se le venía a la cabeza que solo estaba envuelta con una simple tela, y debajo estaba completamente desnuda.
Una excitación imposible la golpeó de lleno, al sentir el roce de las ásperas manos de Nie Li sobre sus suaves muslos, y como si fuera poco, cada tanto los amasaba y masajeaba, enviándoles oleada tras oleada de una sensación increíblemente estimulante.
De golpe, Ning'er se separó, cortando renuentemente el estimulante intercambio que mantenían, con la cara enrojecida como nunca y mirando hacia abajo muy avergonzada. Nunca antes había hecho algo como lo que acababa de pasar, y no quería que Nie Li la viera como una chica vulgar e indecente; sería como morirse en vida si él la viera de ese modo y terminaba alejándolo para siempre.
—Nie Li, lo siento… yo… no sé lo que me paso… yo no quería… bueno si quería… ¡pero no de esa forma!… y no estaba pensando con claridad…— Ning'er trato de explicarse, pero en su lugar solo hizo un embrollo de frases que Nie Li encontró por demás graciosas y tiernas.
—No… yo lo lamento… soy quien debía manejar las cosas con cordura, pero en lugar de eso, perdí por completo la cabeza…— Dijo seriamente levantando el rostro de Ning'er hasta que sus ojos se conectaron, para hacerla sentir más segura y no tan avergonzada de mostrar ese lado salvaje —Pero por otro lado… puedo asegurarte que besas muy bien… — Agregó, cambiando toda su seriedad a una cara viciosa, mientras se relamía los labios.
Ning'er estaba en shock. Había sentido la absoluta seriedad y sinceridad de Nie Li en sus palabras, pero también había sentido un hambre que era capaz de devorar todo en esa mirada última, haciendo que su deseo de probar todavía más se reavivara en su interior.
Miro hacia abajo, donde sus piernas se cruzaban sobre la cintura de Nie Li, notando que por muy poco la toalla alcanzaba a tapar su zona más íntima, y reconoció que, si se entregaba nuevamente al placer, no iba a ser capaz de detenerse de dar un paso más y convertirse en mujer.
Debatiendo un momento, decidió que no era lo mejor dejar que el deseo y el instinto corrompieran sus cuerpos, para luego andar llorando sobre la leche derramada. Si quería de verdad dar el siguiente paso, debía hacerlo conscientemente, y ambos debían estar de acuerdo.
Con todo ya aclarado, Ning'er se mordió fuertemente el labio inferior, en preparación a lo que estaba a punto de decir.
—Nie Li… yo…— Xiao Ning'er se quedó callada por largo tiempo, juntando la voluntad para decir las palabras que no salieron antes.
Del otro lado, Nie Li tenía una leve sospecha de lo que se avecinaba, pero todavía no estaba muy convencido de cómo encarar la situación. Antes se había dejado llevar un poco, pero este paso que se avecinaba a una velocidad aterradora, era algo que él mismo no sería capaz de hacer en contra de la voluntad de nadie, por más "excitado" o "necesitado" que pudiera estar.
—Nie Li… yo…— Volvió a empezar Ning'er, como si así pudiera estirar un poco más el momento, pero de nada le sirvió al final —…yo… quiero que me hagas tu mujer… quiero… quiero hacer el amor contigo…—
Nie Li casi tenía la boca desencajada, como si una caricatura se tratara. Si había anticipado el acto al que quería llegar Ning'er, pero la forma en que lo dijo, era un K.O definitivo a su corazón.
Sintió el amor y la determinación en cada palabra que dijo, y su mirada no mostraba ni la menor señal de duda de lo que estaba pidiendo. Si otro fuera el caso, y Nie Li hubiese percatado un rastro de inseguridad o de solo lujuria en su voz, se hubiese levantado en ese instante, y ahí hubiera terminado todo. Pero ahora, mirando en la profundidad de esos ojos marrón avellana, no encontró nada más que una franqueza infinita, y un amor absoluto y desbordante que lo llenó de alegría.
Esta noche, definitivamente, iba a convertir a Xiao Ning'er en una mujer, en su mujer.
—¿Estas segura? — Dijo seriamente, aunque por dentro sabía la determinación férrea e implacable que había tomado Ning'er.
—Si— Asintió de inmediato y sin titubear, pero después de una pausa agregó —Pero...—
—¿Pero? — Nie Li no esperaba ese pero. Había leído la voluntad de Ning Er como un libro abierto, y esta vuelta inesperada lo intrigo un poco.
—Zi'yun…— Dijo lentamente y con tristeza, evitando mirar a los ojos a Nie Li.
Al escuchar nombrar a Ye Zi'yun, Nie Li entendió con claridad qué era lo que estaba en la cabeza de Ning'er. La tomó de la barbilla hasta que sus ojos estuvieran a la misma altura y le sonrió con una dulzura y una calidez que solo quería regalarle a ella. Porque ella siempre interponía a los demás antes que a sí misma, era obvio ahora para Nie Li que en este momento ella no pudiera evitar pensar en que diría Zi'yun si se enterara de lo que se avecinaba.
Lentamente, Nie Li tomó ambas manos de Ning'er, y comenzó a acariciarlas delicadamente, tratando de brindarle confort y apoyo a su angustiante predicamento.
—Ning'er… sabes que amo a Zi'yun, pero también te amo a ti... y de ninguna manera pienses que mis sentimientos son menos profundos por ti que por ella, o que tú eres alguna especie de segunda en una lista… puede que no sea fácil de comprender, o de digerir, pero las amo a ambas por igual… y lo que esté destinado a pasar, pasara tanto contigo como con Ye Zi'yun en algún momento… es por esto que también te pregunte si estabas lista para lo que propusiste… si no lo estás, no voy a alejarte de mi lado, ni a recriminar tus decisiones, ni mucho menos a dejar de amarte… esta noche solo seremos tu y yo, y ya sea que quieras o no continuar, mis sentimientos no van a cambiar en absoluto… porque yo te amo—
Para cuando Nie Li terminó de hablar, las lágrimas se chorreaban por las mejillas de Ning'er como una cascada. Nunca se esperó ese tipo de sentimientos tan profundos de parte de él, y aceptó firmemente en su corazón que él iba a ser compartido por Ye Zi'yun, pero esta noche era sola y exclusivamente de ellos.
Con júbilo, y con cierto nerviosismo, removió una de sus manos del agarre de Nie Li, y tiernamente acarició una de sus mejillas, mientras una sonrisa iluminó su rostro, aún lloroso.
Con ese gesto, se aseguró de indicarle a Nie Li que sí iba a seguir, y lentamente se acercó a él, retomando lo que habían dejado hace unos momentos atrás.
Primero se besaron suavemente, pero en unos pocos segundos, la intensidad con que se profesaban su amor había incluso superado la sesión anterior. Un hambre voraz por el otro los había dominado, y no solo se había detenido ahí, sino que sus cuerpos ahora se habían vuelto uno en el estrecho contacto; además, sus manos ya no se quedaron tan quietas ni tímidas como antes, sino que empezaron a explorar con ansias el cuerpo del otro.
La mano derecha de Ning'er había buscado nuevamente la nuca y parte posterior de la cabeza de Nie Li, pero esta vez se aferraba desesperadamente a ella, revolviendo ávidamente sus cabellos, mientras hacía presión para profundizar a cada instante el erótico intercambio de lenguas que parecía interminable, como si quisiera explorar hasta lo más hondo de la boca de Nie Li. Mientras tanto, con su mano izquierda empezó a recorrer y tocar frenéticamente por todos los lugares que podía el cuerpo de Nie Li, desde sus brazos hasta su espalda y lo que podía de su torso.
Nie Li tampoco se había quedado quieto, y directamente siguió donde lo había dejado antes: con ambas manos empezó a acariciar suavemente la espalda de Ning Er, desde sus hombros, bajando por los omoplatos, la espalda baja, deteniéndose y apretando tentadoramente esas redondas y bien firmes nalgas, hasta llegar a las piernas, donde directamente rozaba la piel expuesta de sus generosos muslos, que lo estaban volviendo más y más loco de placer.
En muy poco tiempo, la pasión que se profesaban se volvió desenfrenada en extremo, y ambos estaban excitados al punto de que querían dar un paso más.
Pero Nie Li, siempre un caballero, se aguantó como pudo para que fuera Ning'er quien avanzara un poco más; y su jugada dio resultado rápidamente, porque Xiao Ning'er se separó lentamente de Nie Li, mirándolo con una expresión de deseo, y mientras se mordía fuertemente el labio inferior con pasión, poco a poco llevo sus manos hasta la ropa que cubría la parte superior de su cuerpo, y con deseo fue despojándolo de toda prenda, hasta que finalmente quedó desnudo de cintura para arriba.
Ning'er recorrió el marcado torso de Nie Li no solo con los ojos, sino también con las manos, muy lentamente tratando de sentir el roce de su piel contra la de él, y apretando cada tanto los músculos bien trabajados que se podían observar.
La vista la embriago de deseo y de excitación. Descubrió que el cuerpo de Nie Li, por más joven que fuera, estaba muy bien cuidado, mostrando poderosos músculos, pero no marcados en exceso, sino lo suficiente para darle una muy buena figura; en opinión de Ning'er un exquisito balance que le proporcionaba una figura bastante deseable.
Siguiendo un impulso de tentación que surgió en su cuerpo, Ning'er se volvió a acercar hacia Nie Li, quien estaba preparándose para recibirla en otra ronda de apasionados besos; pero en lugar de eso, esquivo rápidamente su boca, dirigiéndose hábilmente hacia su cuello, empezando a besarlo tiernamente al principio, con suaves y ruidosos chupones, para luego besarlo intensamente, ayudada con su lengua, que saboreaba cada centímetro del mismo.
Nie Li se impresionó con el nuevo movimiento de Ning'er, pero no estaba disgustado en absoluto. Decir que estaba extasiado era decir muy poco, estaba tremendamente excitado y su mente no pensaba en otra cosa que en la lengua de Ning'er bailando en su cuello. Pero igualmente no podía ser quien recibiera toda la atención, cuando ella bajara la guardia, estaría más que dispuesto a pagarle con la misma moneda, aunque por el momento solo disfrutaría de tan exquisito placer.
Mientras, Ning'er no se conformó solamente con jugar en el cuello de Nie Li, sino que de a poco fue bajando, besando y lamiendo las clavículas, hasta llegar a los pectorales. Al mismo tiempo, se deleitaba manoseando tanto como podía ese escultural torso, pellizcando y rasguñando por todos los rincones posibles.
Para cuando por fin terminó de hacer lo que quería con el torso de Nie Li y se alejó un poco, se sorprendió de encontrar su rostro muy coloreado, y un rastro de placer y satisfacción podía notarse, tanto en sus ojos como en esa sonrisa pervertida que tenía. No podía creer que a Nie Li, que siempre tenía todo tipo de ideas "un poco retorcidas" y tan poca vergüenza, le iba a afectar tanto lo que hizo recién.
Cuando vio que el show parecía terminar, una sonrisa perversa apareció en su rostro. Se levantó con cuidado de no aflojar la toalla que aún envolvía a Ning'er, ni tampoco descubrir más de lo necesario todavía.
Entonces, se agachó haciendo que ella rodeara su cuello con sus brazos, y en un instante la levantó en sus brazos, con mucho cuidado y muy tiernamente, para dirigirse hacia su cama; mientras tanto, Ning'er no perdió la oportunidad de volver a saborear esos tentadores labios de su amante, que estaba cada vez más segura tenían una droga que hacía desearlos más y más.
Mientras su pelinaranja lo besaba desenfrenada, Nie Li se dirigió hábilmente hacia la cama, que afortunadamente era de dos plazas, y la depositó lentamente sobre la misma, posicionándose encima de ella con mucho cuidado para no aplastarla o hacerle daño; todo esto sin despegar por un segundo sus labios.
Para cuando por fin Nie Li tenía la situación como quería, agarró firmemente ambos brazos de Ning'er levantándolos sobre su cabeza, y sujetándolos en esa posición con una sola mano, mientras miraba a Ning'er con una sonrisa malvada.
—¿Pensaste que podías hacer lo que querías con mi cuerpo sin ninguna consecuencia…? —
Nie Le soltó esa frase porque en su mente le había sonado bastante bien antes de lanzarse a atacar el cuello de Ning'er como ella había hecho antes, pero para nada, nunca, se imaginó que Ning'er iba a seguirle el juego, cuando se ruborizo por completo, dando vuelta el rostro en otra dirección, y poniendo una cara como si fuera una jovencita pura y frágil siendo acorralada por un sujeto pervertido que quisiera aprovecharse de la situación, mientras que no paraba de morderse sensualmente el labio inferior.
—No.…— Dijo en un débil chillido —… ¿Que me vas a hacer…? — Preguntó, con la cara toda sonrojada y simulando estar asustada, pero con un tono tan sensual, que hizo que el corazón de Nie Li temblara de emoción.
—Eso lo sabrás muy pronto, mujer...— Dijo con una voz profunda y siniestra, metiéndose en el papel del malo, tratando de ver hasta donde aguantaba Ning'er con el juego. Tan pronto como dijo esto, se arrimó lentamente hasta uno de los lados del rostro de Ning'er, buscando directamente el lóbulo de la oreja, con el que jugó un poco con sus labios.
—...mmmm…— Ning'er no pudo evitar soltar un jadeo al sentir la lengua de Nie Li jugando en su oreja, y tenía que admitir que era una sensación realmente agradable —…nooo...— Chilló una vez más, revolviéndose y queriendo zafarse, tratando de seguir su actuación un poco más.
Nie Li se separó de nuevo, con esa sonrisa maliciosa aún en su cara —¿Qué?, ¿Acaso no te gustó lo que hice? — Su sonrisa macabra se amplió un poco más.
—Eres despreciable… ¿Acaso no te da vergüenza abusar de una pobre y pura joven como yo…? —
—Ja… ¿Vergüenza? Esa palabra no existe para mí...— Cuando dijo eso, Nie Li no pudo evitar reírse por dentro, pues esa afirmación era casi cien por ciento real —…y para cuando termine, vamos a ver qué tan pura serás...— Dijo sombríamente mientras se saboreaba los labios, y su vista apuntó directamente hacia el escote y pechos de Ning'er, que se movían rítmicamente por la pesada respiración del evidente estado de excitación.
Sin esperar una respuesta, atacó directamente al cuello de Ning'er, mordisqueando suavemente y lamiendo esa pálida y exquisita piel, mientras se dirigía a paso firme hacia su objetivo, investigar a fondo el profundo surco que formaban esos apretados pechos de Ning'er.
—...noo… nooo…— Pedía tratando de sonar desesperada Ning'er, pero en realidad no podía ya contenerse. Su respiración estaba muy agitada, y la calentura que sentía en su interior la llevaron a refregarse intensamente su parte baja con sus piernas, pues sus brazos estaban todavía capturados por Nie Li.
Cuando Nie Li llegó hasta el comienzo de los senos de Ning'er, se detuvo en seco, y se separó para admirar el rostro de Ning'er. Por nada en el mundo quería perderse ese rostro avergonzado, antes de ya ir a por todas.
Del lado de Ning'er, estaba que casi explotaba de placer, y ya no podía aguantar más, así que le dio el último empujón a Nie Li para que todo pasara por fin.
—Eres tan vil… ahora que me mancillaste tan descaradamente… vas a tener que hacerte responsable… y tomar mi cuerpo de una vez…— Dijo Xiao Ning'er sonando agraviada y ofendida, pero con la lujuria y la excitación escritas en sus ojos y rostro.
La sonrisa macabra que se formó en Nie Li no tenía nombre, ya que Ning'er estaba lista, él debía obedecer sus deseos. Se acercó lentamente a su oído, y suavemente le susurro —Con mucho gusto…—
Con la mano libre, Nie li ya no se contuvo, y lentamente retiró, en parte, la ahora molesta tela que le impedía contemplar el escultural cuerpo de su amante, dejándola como a él, desnuda hasta la cintura, total después tendría tiempo de pasar al plato principal.
Como la envoltura estaba muy apretada, los turgentes y firmes senos de Ning'er se soltaron en un pequeño brinco, dejando al descubierto dos enormes montañas, adornadas de un halo y un pequeño y tieso botón de un color un poco oscuro, que contrastaba espléndidamente con la blanca piel de la joven.
Pero Nie Li no era tan bastardo de solo enfocarse en los senos de la chica. Miro en perspectiva más amplia: con sus brazos sujetos sobre su cabeza, su tierno rostro ruborizado y avergonzado, su cabello alborotado, en parte sobre la cama, y otro poco sobre sus hombros, su pálido cuerpo desnudo, su pecho subiendo y bajando por la excitación, la toalla todavía cubriendo tímidamente su último lugar prohibido, y sus tersas y firmes piernas refregándose en placer, a sus ojos esa mujer era una auténtica diosa.
Grabó esa increíble e inigualable imagen en su mente, y se dispuso a saciar esa voraz hambre que estaba sintiendo, sin hacer esperar ni un segundo más a su amada.
Al instante, soltó el agarre sobre las manos de Ning'er, para pasar sus ásperos dedos por el abdomen de ella, sintiendo la suavidad de su piel, además de los ligeros espasmos que tenía producto del ligero roce.
Siguió con rumbo ascendente, hasta ubicar su mano justo donde hacía un tiempo atrás, un enorme moretón de tonalidades azuladas hacía acto de presencia, y fueron sus masajes los que lo habían hecho desaparecer.
Entonces, sus ojos se encontraron en una dulce y tierna mirada, con una sonrisa de complicidad en sus rostros. Como si fuesen un solo ser, sus mentes estaban conectadas en ese lejano recuerdo, y en cómo esa oscura noche había cambiado el destino de ambos.
Aun así, Nie Li no se quedó en el recuerdo, sino que, por el momento, lo aplazó para más tarde, mientras que ahora su rostro se dirigía hacia el enorme valle que dejaban los abultados senos de Ning'er.
Cuando finalmente enterró su rostro en el busto de la joven, una fuerte fragancia a mujer lo embriagó por completo, haciéndolo perder la cabeza momentáneamente; al instante, Ning'er se sobresaltó, y una fuerte excitación la recorrió por entero, haciéndola temblar.
Cuando no soporto más, empezó su embestida al principio con sonoros besos, que causaron un profundo rubor de vergüenza en Ning'er al escuchar esos ruidos tan lascivos, e inmediatamente después, los besos se transformaron en salvajes lamidas, que no tardaron en abarcar todo el busto de la joven.
Sintiendo la calidez de la boca y la saliva de Nie Li cubrir cada parte de sus pechos, a Ning'er le fue imposible evitar largar profundos gemidos, logrando apenas atenuarlos llevando una de sus manos a su boca.
Nie li sonrió al ver su buen trabajo, pero se compadeció de Ning'er porque apenas estaba comenzando, aún no había empezado a "jugar" con esos radiantes y erectos pezones que lo estaban tentando en demasía. Y fue entonces, cuando Nie Li asaltó ferozmente uno de los pezones de Ning'er, succionando, lamiendo y mordisqueando sin parar.
La espalda de Ning'er se arqueó en una explosión de éxtasis y placer, dejando escapar un brutal gemido, que ni con su mano tapando su boca pudo amortiguar.
Ning'er había quedado muy aturdida después de semejante experiencia. Apenas pudo recuperar la lucidez, para sentirse atrapada nuevamente por otra ola de éxtasis cuando Nie Li atacó su otro pezón de la misma forma que el anterior.
Mientras se perdía nuevamente en el placer, más y más jadeos se filtraron por su garganta, y sus manos se dirigieron hacia la cabeza de Nie Li, tomándolo de sus cabellos con desesperación y apretándolo aún más contra su pecho, como si así pudiera aumentar todavía más el placer que sentía.
Para cuando Nie Li finalmente soltó sus senos, Ning'er respiraba entrecortadamente y con dificultad, y estaba un poco sudada. Pero más que sudada, al refregar sus piernas, sintió la cálida humedad que todavía empapaba toda su intimidad, y de a poco llenaba el cuarto de un aroma a sexo, que despertó aún más el deseo tanto de ella como de Nie Li.
Al final, Nie Li se separó un poco de Ning'er, aunque todavía sobre ella, y sonrió conforme con lo que logró, pero no satisfecho. Quería más, y era hora de jugarse el todo por el todo.
Una mueca lasciva se dibujó en su rostro, mientras Ning'er le devolvía la mirada con las mejillas rojas y sonriendo provocativamente.
No pudo evitar sentirse loco por la mujer que tenía frente a él, y comenzó a besarla nuevamente con mucha pasión, mientras que Ning'er respondía frenéticamente y con igual o mayor intensidad.
Cuando ambos aflojaron un momento, Nie Li tomó finalmente la iniciativa.
—¿Estas lista? — Le preguntó mirándola con evidente ansiedad ante su respuesta, pero quedó atónito cuando Ning'er le respondió formulando la misma pregunta que le había hecho.
—¿Y tú estás listo? — Retruco Ning'er al escuchar a Nie Li. Para este momento, ya estaba completamente entregada a él, en cuerpo y alma, así que no dudaría en dar el último paso; y como si quisiera sorprender a Nie Li, ella misma se iba a entregar a él.
Con este pensamiento en mente, y con la atención de Nie Li en ella, Xiao Ning'er fue bajando lentamente sus manos, que las tenía descansando en su propio abdomen, hasta llegar a la tela que todavía cubría su intimidad. La tomó de uno de los bordes y lentamente, muy poco a poco, la fue corriendo, ante el rostro enrojecido y eufórico de Nie Li, que no podía quitarse la expresión de asombro en los ojos mientras seguía el desplazamiento de la tela con la vista.
Cuando el cuerpo de Ning'er finalmente quedó descubierto, los ojos de Nie Li por fin pudieron apreciar la belleza y la pureza de la muchacha en frente de él en su máxima expresión. Aunque era cierto que ella todavía era muy joven, no pudo evitar ver con admiración y con deseo su fruto prohibido, tan inmaculado todavía, sin un solo vello a la vista y con un tono brillante reflejo de la excitación producida hasta ahora.
Sin dejar de ver la determinación en su rostro, y también un leve rastro de timidez por su expuesta desnudez, Nie Li se levantó de la cama, y frente a los expectantes ojos de Ning'er, finalmente retiró su pantalón, dejando al descubierto todo su orgullo como hombre.
Al quedar desnudo, el asombro y la excitación brillaron en los ojos de Ning'er, que no podía evitar dirigir su penetrante mirada hacia el "pequeño Nie Li". Para su edad, y con su estatus en su familia dentro de Ciudad Gloria, ya había aprendido algunos detalles de la anatomía masculina, por el hecho de que tenía edad para comprometerse y el conocimiento era necesario; además de que Xiao Xue siempre hacia algún que otro comentario innecesario del asunto cuando hablaban solas, formando en su cabeza una idea más o menos elaborada de cómo era todo. Pero, el verlo en primera persona, era totalmente diferente, y no le resultó para nada desagradable o extraño lo que veía, sino todo lo contrario.
Sintiendo la intensa mirada de Ning'er, Nie Li se sonrojo un poco, pero igual siguió con lo propuesto.
Con su pequeño amigo ya listo prácticamente desde que Ning'er había salido de la bañera envuelta en la toalla, Nie Li volvió a subirse sobre Ning'er, pero esta vez las piernas de ella se abrieron para recibirlo, haciendo que la intimidad de ambos se rozara tentadoramente.
Un cosquilleo indescriptible creció en ambos y los recorrió por entero, al sentir el contacto y el roce directo de la piel del otro en todos los lugares en que sus cuerpos se unían.
Nie Li miró ansioso a Ning'er, y esta rápidamente movió su cabeza en asentimiento, sabiendo que Nie Li iba a esperar a que ella le diera su consentimiento para comenzar.
—Puede que te duela unos momentos, así que voy a tratar de ser muy cuidadoso...—
—Si...— Dijo Ning'er convencida, pero también enormemente excitada cuando sintió los movimientos en su entrepierna provocados por Nie Li mientras se acomodaba.
—Te amo...— Le susurró a ella antes de acercar sus labios en un tierno beso, para entonces penetrarla lenta y cuidadosamente.
Ning'er sintió la entrada de su vagina siendo invadida poco a poco, y de pronto un dolor agudo proveniente de su interior la asaltó, lanzando un chillido que quedó apagado por el cálido beso de Nie Li. Unas lágrimas también se escaparon de sus ojos, aunque no supo si eran producto del dolor o de la felicidad que le embriagaba en ese momento.
Se quedaron pegados mientras el dolor de la pérdida de la virginidad de Ning'er se aliviaba, y se acostumbraban el uno al otro.
Cuando por fin se percató que Ning'er se recuperó un poco, Nie Li empezó a moverse tranquilamente en vaivén, sin dejar de besarla.
Así acostados como estaban, ambos empezaron a disfrutar la nueva experiencia, con un frenesí de excitación y deseo que los impulsaba a incrementar poco a poco sus movimientos, impulsándolos a un estado de hambriento amor desenfrenado.
Con el tiempo ambos habían perdido totalmente la cordura, y los cuidados y precauciones del inicio se había transformado en una intensa sesión de sexo casi salvaje.
En cada embestida, no sólo los gritos y jadeos de Ning'er se podían escuchar en toda la habitación, sino que el erótico y morboso ruido de las caderas de Nie Li chocando contra la humedad de la intimidad de Ning'er también hacían eco por todos lados; esto, sumado al embriagador olor a sexo que los envolvía a ambos, impregnándose en sus mentes, actuaba como una especie afrodisiaco haciéndolos llegar hasta el límite.
Mientras Nie Li continuaba haciéndole el amor a Ning'er, no dejaba de besar y chupar su cuello y senos de manera feroz y desesperada, buscando darle todo el placer posible a su compañera; por otro lado, ella no pudiendo corresponder debido a una interminable cantidad de jadeos que no paraban de salir de su garganta, solo pudo atinar a agarrarse fuertemente de Nie Li desde cualquier ángulo, tomando su cabeza y revolviendo salvajemente sus cabellos, o clavando sus uñas en su espalda y brazos, como una bestia salvaje siendo sometida.
Así continuaron varios minutos, para luego cambiar un poco la posición.
Nie Li se sentó, y Ning'er se sentó sobre él con las piernas cruzando a los lados de sus caderas, en la misma posición en la que habían estado en el suelo de la habitación anteriormente, y continuaron con el mismo ritmo frenético en el que estaban envueltos hacía segundos; solo que esta vez Ning'er era quien se movía en vaivén sobre Nie Li, al tiempo que sus cuerpos se frotaban más que antes, sobre todo los proporcionados pechos de Ning'er.
En esta posición, sus hambrientas bocas tampoco quedaron sin atención, comenzando una nueva ronda de apasionados y desenfrenados besos, haciendo a sus lenguas jugar en sus bocas, solo cortados de vez en cuando por sus pesadas respiraciones que cada vez se acentuaron más, anunciando el inminente clímax.
Y en efecto el momento llegó, primero para Nie Li, que con un extasiado quejido dejó descargar todo en una última embestida vigorosa contra quien sería, a partir de este momento, su mujer.
Luego, al sentir la caliente sustancia derramarse en su interior, fue como un interruptor para Ning'er, que hizo a su cuerpo descargar oleada tras oleada de placer, llevándola a un orgasmo tan intenso que su mente se nublo completamente y la habían dejado sin fuerzas, por lo que cuando todo terminó, se dejó recostar agotada y un poco aturdida sobre el cuerpo de Nie Li, que la contuvo y la recostó suavemente sobre la cama, acostándose él también de frente a ella, con sus miradas conectadas y una sonrisa de extrema satisfacción en ambos rostros.
Los dos estaban realmente agotados, respirando todavía agitados mientras se miraban el uno al otro.
Nie Li todavía tenía resistencia, y estaba totalmente lúcido mientras que contemplaba dulcemente a Ning'er, que, a comparación de él, estaba totalmente sin fuerzas, con una sonrisa tierna y una mirada adormilada, además de que su rostro estaba un poco coloreado y transpirado, haciendo que su alborotado pelo se le pegara en la cara.
Una de las manos de Ning'er se acercó despacio al rostro de Nie Li, acariciando suave y tiernamente su mejilla expuesta, y repaso lentamente con la yema de sus dedos esos labios que había probado casi toda la noche.
No quería, pero sus fuerzas estaban por los suelos, y le fue imposible quebrar en llanto.
—Tengo miedo…— Dijo mientras su labio inferior era asaltado por unos espasmos incontrolables, al igual que sus manos empezaron a temblar, aun sobre los labios de Nie Li —Tengo miedo… que todo haya sido un sueño… ¿Si todo esto es solo un feliz sueño dentro de mi mente?, ¿Y si al despertar tu no estas a mi lado?, ¿Cómo podría seguir viviendo si me arrebatan estos sentimientos que tanto había buscado y deseado, y que hoy finalmente encontré?...— No pudo evitar medio atragantarse al hablar, de lo afectada que estaba en su corazón.
Nie Li vio y sintió tanto en cuerpo y alma el desgarrador sentimiento de pánico que floreció en Ning'er, y que seguramente era el reflejo de esa sombra nacida de su amor no correspondido hacia él, y que había decidido aparecer justo en el momento más crítico, para hacerla dudar de toda la felicidad que Nie Li quiso regalarle en esta noche especial.
Al ver el llanto de su amada pelinaranja, Nie Li también se llenó de tristeza, y lágrimas empezaron a bajar de sus ojos, pero, aun así, no iba a dejar que esa sombra de inseguridad y tristeza siguiera destrozando el puro corazón de la mujer a la que amaba.
Con ambas manos, tomó el rostro de Ning'er, y con sus pulgares fue secando repetidamente las lágrimas que caían a borbotones desde sus hermosos ojos, opacados por las ojeras que rápidamente se le habían formado.
—Ning'er… mírame...— Le pidió reiteradamente, hasta que la joven se recompuso y lo miró a los ojos, aun llorando. —Todo lo que sucedió, definitivamente no fue un sueño… yo te amo demasiado, y voy a seguir amándote y cuidándote por siempre… ¿sí? —
Ante la pregunta retórica de Nie Li, Ning'er asintió más calmada, y con una nueva sonrisa en su rostro, que tranquilizó a Nie Li.
—Yo también te amo… mucho...— Contestó después Ning'er, tan dulce y con tantos sentimientos como pudo juntar en ese momento.
Y Nie Li no pudo hacer otra cosa que moverse pegando su cuerpo al de Ning'er, y le dio un suave beso en los labios, contestando la calidez de sus palabras con ese gesto.
—Yo también te amo mucho… y es por eso que no quiero verte así de nuevo… fue mi culpa desde el inicio el no comprender lo que tu corazón sentía... y si tienes que volver a sufrir nuevamente por mí, yo Nie Li, estoy dispuesto a sufrir el castigo de los cielos...—
Antes de que siguiera hablando, Ning'er posó uno de sus dedos sobre los labios de Nie Li silenciando, mientras sonreía repleta de felicidad. —No puedes obligar a una chica a guardarse sus lágrimas, cuando es su mejor arma para luchar contra los males del alma y del corazón… pero, siempre que te tenga a mi lado, es posible que ya no las use seguido...—
—Entonces… capaz tenga que quedarme por siempre a tu lado…— Contestó Nie Li con una sonrisa pícara, aprovechando el pie que le dio el comentario de Ning'er.
—… eso me gustaría mucho…— Dijo Ning'er, mientras cerraba los ojos lentamente, cayendo cada vez más en la inconsciencia —¿Estarás aquí cuando despierte…? — Cuestiono por último con una débil voz.
—Por supuesto… y voy a estar a tu lado para siempre…— Contestó también en un susurro, cerca del rostro ya dormido de Ning'er, mientras le acomodaba algunos mechones que todavía tenía pegados en el rostro.
Se sintió feliz cuando Ning'er se durmió con una sonrisa, y su corazón no dejaba de latir frenéticamente de lo agradecido que estaba por esta mujer tan hermosa y delicada con quien tenía la gracia de compartir su amor; hasta que un oscuro pensamiento cruzo por su mente: ¿Hubiese sido posible que en su anterior vida, todo el mal que le paso a Ning'er en el bosque negro del diablo fuera a causa de él, o estuviese relacionado con esa oscuridad que se ocultaba en los sentimientos de tristeza de Ning'er?.
Meditó momentáneamente, pero luego se deshizo de todas esas ideas, pues lo que ocurrió con ella en el pasado nunca iba a saberlo, y en este nuevo presente, había sido alterado y, por fortuna, había acabado de una manera que ni siquiera soñaba con cambiar.
Cerró los ojos, y sonriendo se imaginó lo radiante, feliz, y puede que un poco avergonzada también, que estaría Ning'er cuando se despierten en la misma cama y sobre todo desnudos, hasta que el sueño por fin reclamo la consciencia de Nie Li.
Cuando los rayos del sol se podían ver tratando de atravesar por la ventana de la habitación, anunciando que un nuevo día había llegado, Ning'er salió de su mundo de ensueño para ir recuperando poco a poco la consciencia, desperezándose un poco mientras lo hacía.
Sintió la cama un poco extraña, como si no fuera la misma en la que ella dormía todas las noches, y además sintió una sensación de que algo estaba sobre su abdomen, casi llegando a la altura de sus pechos. Al instante recordó entonces todas las travesuras que había hecho la noche anterior con Nie Li, y su rostro se enrojeció como nunca.
Todavía con los ojos cerrados, rememoro también las últimas palabras que escuchó de Nie Li antes de caer dormida, «...voy a estar a tu lado para siempre…», y confiando en esas palabras, abrió lentamente los ojos.
Efectivamente, lo primero que entró en su vista fue el tranquilo rostro de Nie Li, que todavía dormía pacíficamente a su lado, haciéndola sonreír con alegría y dulzura también, pues no pudo evitar encontrar demasiado tierno el relajado rostro dormido del hombre a su lado.
También se había percatado de que, a pesar de estar desnuda, en algún momento Nie Li la habría tapado con una manta junto a él, y, además, se habría dormido abrazándola porque uno de sus brazos la estaba sujetando cruzando todo su abdomen.
Así, en silencio, se dedicó a contemplar pacíficamente ese rostro dormido del hombre al que amaba, mientras guardaba en su corazón esa noche donde ella se había convertido por fin en su mujer.
Pero también pensó un poco más atrás, en esa joven de cabellos morados, Long Yuyin, y la evidente y complicada situación sentimental que la rodeaba; y no pudo evitar reconocer en su corazón que quería ayudarla de alguna forma a que Nie Li por lo menos la tomara más en cuenta, total ella y Nie Li ya eran uno en cuerpo y alma, y sus sentimientos jamás serían reemplazados por más que otra joven entrara a su corazón.
Así pasó unos momentos, hasta que Nie Li despertó. Ambos se miraron con la felicidad dibujada en todo su rostro, y se quedaron acurrucados y besándose tiernamente unos momentos, antes de finalmente comenzar el día.
Tenían mucho que hablar, actividades que hacer, y muchas cosas que preparar durante esos cortos dos días en los que Ning'er iba a quedarse en la secta Plumas Divinas, además por supuesto de aprovechar al máximo las noches que compartirían juntos.
Al final pasaron los dos días, y ninguno de los dos quería separarse del otro, pero se dieron fuerzas al prometerse que iban a hacer todo lo posible por reencontrarse lo más rápido posible, pero esta vez junto a Ye Zi'yun y los demás.
Al ver cómo Ning'er se marchaba lejos, su mente estaba confusa, pues en el último segundo le había dicho algo que lo dejó simplemente sin palabras: se refirió a Long Yuyin como alguien quien necesitaba de mucha atención, tanto en el cultivo como emocionalmente, y le dijo en simples palabras que no dude en darle todo su apoyo, y que tratara de comprender lo que su corazón escondía.
No sabía a qué se refería con esas últimas palabras, pero no pudo evitar compararlo con lo que su maestra Ying Yueru le había dicho cuando la había visitado, sobre que "ella" podía convertirse en su mejor aliada, tratando de borrar ese odio, infundado en esta vida, que tenía contra Long Yuyin y que pudiera atraerla a su lado.
Después de meditar un momento, guardó esas palabras en su mente, para pensar en ellas más adelante y descubrir qué camino estaban apuntando a que tomara con Long Yuyin, y se dispuso a continuar con sus actividades; después de todo, debía tener todo listo para cuando llegara el momento de tomar el liderazgo de la secta Plumas Divinas.
¡Hola querido lector! Espero que hayas disfrutado de éste, mi primer fanfic, tanto como disfruté escribiéndolo.
Quizás haya sido muy largo, pero era algo que fue fluyendo a medida que fui escribiendo, y bueno, así quedó. Si te ha gustado y quieres aportar alguna opinión, comentario de agradecimiento, inquietud o crítica (preferiblemente constructiva), no dudes en dejar un review, no cuesta nada ya que ni siquiera es necesario estar logueado (hasta donde sé); además también me puedo motivar y quizás subir algunas otras ideas que tengo en mente.
Sin más que añadir… ¡Muchas gracias por leer!
