CAPITULO 2
Un mundo diferente
Hola! este es el segundo capítulo de esta saga, espero les guste el capítulo, desde aquí veremos qué es lo que el destino le prepara a nuestra querida personaje
Milk se encontraba en un lugar donde no había nada, todo era blanco como la nieve, a todos lados que viraba la cabeza, se encontraba con lo mismo, la nada. No tardo mucho para hacerse la interrogante: ¿Dónde me encuentro?
El eco de su voz en aquel lugar la aturdía, elevo sus manos y comenzó a notar que estas iban rejuveneciendo a paso lento, las marcas que los años le dejaron en todo su piel, estaban desapareciendo, dándole más suavidad y eliminando las arrugas que tenían. Ella se asustó demasiado, no sabía si se encontraba en un horrible cuento de terror o si solo se trataba de una pesadilla.
Su cuerpo comenzó a temblar, su cabello canoso comenzaba gradualmente a cambiar a un color natural y azabache que caracterizo su juventud. Ante eso, sus ojos estaban pasmados de terror, su cuerpo estaba frio y a pesar que ella misma trataba de calentarse desesperadamente, aquella piel no recobraba su calidez. Fue entonces que dedujo que aquel lugar en blanco donde se encontraba y aquellas sensaciones y señales de juventud, era por que posiblemente estaba muerta. Aterrada completamente, se arrodilló y se cubrió la cabeza, mientras su cuerpo aun temblaba por el temor y el frio que le acarreaba. Entre el pavor de imaginarse muerta, sus oídos escucharon una voz conocida detrás suyo y lentamente viró la cabeza con cierta sumisión, solo para encontrarse a un sujeto verde adulto, que la miraba con unos ojos de compasión. Milk se levantó lánguidamente y se acercó a él, con los ojos cristalinos.
— ¿D…Dende? ¿Qué sucede? ¿Dónde estoy? ¡Por favor respóndeme! — corrió sus últimos pasos, para sujetarle de los atuendos totalmente histérica, su rostro reflejaba una incomprensión tremenda, quería una respuesta, una respuesta que pudiese tranquilizarla.
— P-por favor Señora Milk, tranquilícese y le contaré lo que sucede— dijo Dende, algo apenado por la conducta desesperada de Milk, ella calló esperando una explicación, aunque la verdad era que se encontraba muy impaciente. — Lo que sucede señora es que usted ha fallecido hace unas horas — ante la respuesta tan esperada, Milk abrió sus ojos totalmente absorta y sintiendo como un gran chorro de agua fría congelaba su pecho.
— ¿Que? ¿Que he muerto?, ¡eso no puede ser verdad, me estas mintiendo!— Lo jaloneo del cuello de su ropa— ¡eso es imposible! Dende me estas mintiendo! ¡Verdad! ¡Por favor dime que no estoy muerta!— totalmente alborotada y comenzando a llorar de desesperación.
— Lamento mucho decirle eso señora pero usted ha fallecido. — concluyó cerrando los ojos.
— Pero… ¡Yo no quiero morir aun, sin despedirme de mi familia!, me niego a irme de este mundo — dijo con mucha frustración — Ni siquiera pude despedirme de mi esposo, no puedes hacerme esto ¡Dende!
— Comprendo que se sienta abatida y desesperada por la situación en la que se encuentra. Pero no todo es malo Señora Milk… escuche su petición antes de morir. Y por esa razón la traje a este lugar.
— ¿Cual petición?— la mujer no recordaba nada relacionado a una petición
— Usted deseo que alguien la amara con la misma dedicación que usted lo hizo con el señor Goku...
— Pero no hablaba enserio, volver al pasado y repetir la misma historia sería mucho más duro para mí, además no tienes por qué hacerlo— dijo sosegadamente.
— Lo sé señora, pero usted es la esposa del hombre que salvo la tierra en reiteradas ocasiones… no me molestaría hacerle este pequeño favor. Además no se repetirá la historia. Será una nueva vida y un nuevo mundo para usted— Milk expande sus pupilas— normalmente debería quitarle los recuerdos pero… bueno nos veremos de aquí a un futuro lejano Sra. Milk, adiós — terminó la explicación dando un chasquido con los dedos que provocó que por arte de magia se formara un agujero negro en los pies de Milk — empezare una vida nueva, en un mundo nuevo. Sea muy feliz...
— ¡No, Dende, espera!— gritó ella mientras caía dentro de un abismo enorme y lleno de oscuridad.
El día estaba nublado, las hojas viejas de un gran árbol caían sobre su rostro provocando que despertara lentamente. Se levantó sin mucho ánimo, todo era confuso y muy borroso, puso su mano sobre su cabeza, tratando de sostenerla ya que estaba muy mareada.
Se quedó como una tonta sin saber nada de nada durante unos minutos. Hasta que su vista empezó a mejorar y notó que se encontraba en un bosque frondoso
Milk creía que lo que ocurrió anteriormente era una mentira y debía regresar con su familia, pase lo que pase. Cuando se frotó los ojos creyendo que todo eso era un mal sueño, pudo ver que sus manos no eran las mismas ni tampoco su cuerpo, todas las arrugas que el tiempo le fue marcando no estaban más, habían desaparecido completamente.
— Pero que sucede mi piel es más lisa, además mi voz ha cambiado— dijo muy atormentada y confundida — ¿¡Eso quiere decir que de verdad me morí!?— cuestionó con la voz quebrada levantándose bruscamente y consternada — No... ¡No, no esto no puede estar pasando!— miró sus manos muy aterrada y lloró desconsoladamente comenzando a correr a poca velocidad y sin rumbo alguno por el bosque.
Tras unos minutos de deambular sin destino, por fin salió del lugar, para encontrarse en una llanura verde cuyo bosque lo rodeaba alrededor. Se detuvo y vio que frente a ella se hallaba una plataforma de azulejo con una gran piedra negra de forma triangular. Donde notó que había muchos nombres tallados en él, deduciendo que fueron los nombres de personas que habían fallecido. Se sentó en frente de esta, totalmente rendida con los ojos húmedos y se puso a razonar lo que Dende le había dicho Dende "empezare una vida nueva, en un mundo nuevo".
El cielo comenzó a crujir fuertemente, y las gotas de lluvia intensa no se dieron a esperar. En cuestión de segundos se encontraba empapada, pero eso no la sacaba de su transe, "¿abre cometido un error al pedir eso antes de morir?" ¿Ya no podría volver a su dimensión aunque quisiera? ¿Qué sería de su familia sin ella? Luego de meditar un poco se dio cuenta que de igual manera su ciclo ya había culminado, cumplió como esposa, cumplió como madre, incluso como abuela... y eso era lo importante. Aunque probablemente extrañaría a su familia de sobremanera, aún podría lograr buscar la felicidad. Pero, ¿lo lograría sin Goku?
La lluvia incrementaba mucho más, provocando que las gotas pequeñas y oblicuas impidieran abrir los ojos con facilidad. Pero aun así ella no se movía del lugar en el que se sentó estaba inmersa en sus propios pensamientos.
De pronto una voz proveniente de su espalda provocó que ella se sobresalte y se ponga a la ofensiva. Situándose en posición de combate, cuestionó.
— ¿Quién eres tú? — Mostrando un rostro muy desconfiado habló el pelinegro.
— No crees que es una descortesía preguntar el nombre de alguien sin haber dado el tuyo primero — dijo el extraño mientras del cielo caían gotas de lluvia torrencial sobre su cabello plateado.
— ¿Que? ¿Y Por qué no das tu nombre primero?, no serás alguno de esos depravados que anda por allí buscando jóvenes para abusar de ellas ¿verdad?— lo miro con desconfianza y los ojos cansados por el debilitamiento pero muy firme.
— ¿Yo?... ¿depravado?, si ese fuese el caso buscaría una mujer más atractiva ¿no crees? — añadió poniendo sus manos dentro sus bolsillos de aquel Pantalón azul.
— Que descortés, eres un extraño y no puedes tratarme con esas confianzas. Además tú pareces un rebelde con ese cabello teñido y tu rostro cubierto— sacaste burlándose levemente del hombre que tenía en frente suyo y dejando de lado su posición de combate. Debía aparentar ser fuerte si no quería que ese sujeto se aprovechase de su debilidad — Para que veas que no soy tan descortés como tú, te diré mi nombre…— puso sus manos en sus caderas— mi nombre es Milk de Son. — concluyendo su presentación, una fuerte brisa hizo a un lado su cerquillo negro.
— Y para que veas que yo no soy un rebelde también te corresponderé... — una sonrisa traviesa se pudo percibir por el ojo visible de aquel hombre — Mi nombre es Kakashi Hatake, Shinobi de la aldea de Konoha, un gusto conocerte.
— El gusto es mío — correspondió para no parecer mal educada.
— Dime algo ¿Qué hace una señorita como tu aquí?— Milk agacho la cabeza al recordar el origen de su paradero, el hombre peliplata se percató de ello y reformulo la pregunta— Te vas a resfriar, ¿no sería mejor que regreses a tu casa?
— Eso es lo que quisiera, pero no puedo… — inquirió con aflicción y sus ojos caídos a un lado, su cuerpo le temblaba y no era solo por el frio, estaba demasiado debilitada — Yo no sé cómo volver al lugar de donde vengo, yo… yo… — exclamo con impotencia y rabia en su mirada porque esto ella mismo se lo había provocado.
— Bueno, entonces es mejor que me sigas, tengo que llevarte ante la Hokage para que ella vea que hacer contigo— dijo señalándole el camino.
— ¿Qué te hace creer que iré contigo? ¿Y si me haces algo raro?— exclamó sacando de sus casillas al sujeto enmascarado.
— ¡No seas ridícula! Tengo que llevarte ante mi superior, estas en los terrenos de Konoha y cualquier intruso debe ser llevado ante ella. — explicó exasperado.
— P-perdona, estoy un poco aturdida — aceptó ir con el peliplata, sin embargo la temperatura de su cuerpo comenzó a incrementarse paulatinamente y sus mejillas se volvieron rosadas. — Pero no se te ocurra hacerme algo — amenazó.
— ¡Por supuesto que no lo hare! — dijo un poco fastidiado. "Que mujer más desconfiada"
La marcha con destino a esa aldea comenzó, él caminaba a su lado mirando al frente y a veces detallándola de reojo, le parecía algo extraña sus peculiaridades, a pesar de ser una mujer feroz su rostro en estos momentos se veía frágil, sus ojos grandes y su cabello azabache le habían llamado la atención. De pronto ella comenzó a tambalearse, su respiración se hacía agitada.
— ¿Te encuentras bien?
— Si... estoy bien — fingió arqueando sus ojos mientras sus mejillas cada vez se veían más rojas.
— Entonces vamos — el peliplata aceleró un poco el paso, entendía que por la lluvia quizás ella podría llegar a enfermarse, que no notó cuando la mujer quedó pasos atrás, en cuanto volteo a verla la encontró recostada en el suelo. Retrocedió a socorrer a la mujer — ¡¿oye, estas bien?!— Cuando giró el cuerpo de la mujer ella respiraba agitadamente, su temperatura había incrementado así que dedujo que la mujer estaba enferma.
No había más alternativa que cargarla y llevarla al hospital. La tomó delicadamente en sus brazos y comenzó a saltar sobre las ramas de aquel bosque.
Llegando a la puerta principal de la aldea, Kakashi con aquella mujer en brazos fue saltando a toda prisa hacia el hospital. Al llegar al nosocomio ingresó a la sala de espera y tuvo la esperanza de ver a su alumna peligrosa, sin embargo con la gran afluencia de gente, no logro encontrarla. Extrañamente el hospital estaba lleno y él no se explicaba ¿por qué? así que se acercó hacia la enfermera que atendía en informaciones y preguntó por ella aun con la pelinegra en sus brazos.
— Sakura chan está en estos momentos atendiendo un parto... yo creo que estará disponible dentro de unos minutos, le puedo pedir que la espere sentado en la sala por favor...— respondió la enfermera.
— Está bien, gracias… — aun cargando a la mujer se fue a sentar en medio de varios aldeanos heridos.
Uno que otro ninja médico que pasaba por allí, no podía dejar de observar con curiosidad al ninja copia y a su acompañante inconsciente, él se sentía algo sonrojado, no quería que pensaran que él estaba teniendo algo comprometedor con esa muchacha, es más, quería sentarla en otro asiento, pero como no había ninguno disponible, tuvo que tenerla entre sus brazos... dio un suspiro de pesadez y se dio el valor de mirarla fijamente.
¿Quién diría que aquella mirada feroz, podría ser tan angelical? Abrió sus ojos, nunca había pensado en algo semejante sobre una mujer. Ruborizado desvió la mirada.
No iba a negar que la muchacha se veía muy bonita y que sus labios rosados le daba una tentación por tocarlos... Esta era la primera vez que le ocurría algo así... pero... ¿Por qué se sentía tan extraño al verla? ¿Será posible que haberse quedado durante tantos años en soledad le estaba afectando e incitando a buscar una persona con la cual compartir su vida?
— ¡Kakashi sensei!, me dijeron que me buscaba...— dijo una muchacha peligrosa de con una bata blanca. — ¿Quién es ella?— interrogó sorprendida de la joven que traía el Hatake.
— La encontré en las afueras de la aldea... quiero dejarla aquí para que descanse y mañana podamos interrogarle "¿el que está haciendo aquí y de donde es?"
— Pues sí, sería conveniente dejarla aquí... pero lastimosamente no hay cupo... todas las camillas están llenas, esta lluvia torrencial provocó un deslizamiento de la montaña Kunoi y las casas que se encontraban en sus faldas fueron sepultadas y hay muchos heridos... siento decirle esto, pero creo que sería mejor que se la llevara a su casa... no habrá de que preocuparse al parecer ella es una simple aldeana y no representa ningún peligro... aunque nunca le había visto por aquí...
— Pero… pero...— quiso objetar, tampoco le agradaba mucho la idea de llevársela a su casa...
— Lo siento Kakashi sensei... pero debo irme, estoy muy atareada... le recomiendo que le baje la temperatura y le deje reposar, su desmayo se debe a un debilitamiento corporal... y estará mejor si descansa unas buenas horas...— diciendo eso, la muchacha de ojos jade se marchó tras la camilla de uno de sus pacientes...
— Cielos…— dijo resignado— no tengo más opción que llevármela a casa...
Después de decir eso, se cargó nuevamente a la mujer y se fue caminando con destino a su hogar, pero a momentos no podía dejar de mirarla fijamente y sentir esa extraña sensación.
Luego de tanto caminar llegó a su casa, de un piso estilo japonesa, sus eran tejas rojas y las paredes eran de madera que a pesar de los años estaban en buen estado. El diseño era modesto. Kakashi sacó una llave de su bolsillo con la mano que estaba disponible y abrió la puerta principal, aun cargando a la mujer deslizó a un costado la puerta corrediza e ingresó por la sala que tenía una chimenea sutil caminó por los pasillos con dirección a su habitación. Abrió la puerta de su la misma y se acercó a la cama, lentamente la recostó dejando que su cabello se desparramara por la almohada. Dando un suspiro salió de la habitación y también de la casa.
Momento después, a la habitación ingresó una mujer anciana con Kakashi detrás de ella.
— Por favor señora Chizuka, ayúdela. — le pidió el favor observando a la mujer dormida.
— Joven Kakashi déjemelo todo a mí, pobre muchacha, su ropa está completamente empapada además tiene fiebre — a añadió la anciana que inspeccionó a la joven— necesito alguna ropa para poder cambiarla, o si no va a pescar un resfriado.
— Siendo ese el caso— suspiró nuevamente apesadumbrado. Caminó hacia su ropero y sacó una camisa blanca junto a un Pantalón suyo. — ¿está bien esta ropa?..
— si... está muy bien, ahora por favor espere fuera de la habitación y cierre la puerta. — Kakashi obedeció sin decir nada más.
Pasaron cinco minutos y la anciana ya había salido de la habitación, Kakashi se le acercó para preguntar el estado de la mujer morena.
— ¿Cómo se encuentra?
— Creo que fue un shock muy fuerte el que ha recibido, lo bueno es que no se ah resfriado — explicó observando el lecho a penumbras— Kakashi San… sobre esta mujer, ¿Qué piensa hacer con ella?— le cuestionó dejándolo perplejo.
—…— se puso a meditar— dejaré que descanse esta noche aquí y mañana en cuanto despierte la llevaré al hospital y luego ante Tsunade...
— Sería bueno lo que dice, pero en la situación que esta mujer se encuentra, lo conveniente sería que se recuperara en un lugar pacifico, un hospital tiene mucha concurrencia, además veo que está muy perturbada, algo drástico ha cambiado su vida y necesita estar preparada para seguir adelante.
— ¿Seguir adelante? ¿A qué se refiere?— estaba intrigado ante aquellas palabras.
— No lo sé, pero siento un gran disturbio de sentimientos en su ser y si no le deja tiempo de asimilar lo que fuere que le haya sucedido podría causar un shock fuerte en ella hasta el punto de dejarla perturbada de por vida.
— ¿Entonces que me aconseja que haga?— de pronto la anciana lo observó de reojo.
— Quizás sea algo imposible, sin embargo creo que la mejor manera de que ella tenga una recuperación favorable es que se adapte a este medio y sería mejor que estuviera a tu cargo…— declaró, dejando inseguro al Hatake.
— ¿E-Está pidiéndome que la integre a la aldea y este bajo mi cuidado? —La anciana afirmó con la cabeza— eso es imposible, no se olvide que soy un hombre solo. — ante mi queja la anciana se molestó.
— Bueno esa es decisión suya Kakashi, haga lo que sea favorable para usted entonces. — Terminando el reproche, casi al instante se escucha la tos de la extraña que reposaba en la cama —Antes que tenga un resfriado, voy a poner agua en la tetera, necesitará beber algo caliente — salió de la habitación irritada por la respuesta del Hatake.
Cuando la anciana se marchó, Kakashi posó sus ojos en aquella muchacha que tenía el cabello suelto desparramado en lo ancho de la almohada, se acercó frente a la cama y la observó detenidamente. "¿tendría que hacerme cargo de esta mujer, solo porque la encontré en esa llanura?, "No, esos no son atributos que me correspondan, lo mejor es llevarla ante la Hokage y ella vera que hace con esta mujer"
Sin embargo dentro de sí mismo, sentía curiosidad por aquella extraña, esa mujer no parecía de este mundo, ninguna aldeana tenía los orbes tan despampanantes como los de ella. "me pregunto ¿a qué se refería con ese gran shock que sufrió esta mujer?".
De pronto ella comenzó a murmurar algo en voz bajísima, casi imperceptible. Él sintió curiosidad así que se aproximó a la cama, se sentó en un borde y la distancia fue reduciéndose cada vez más.
"Goku… ¿porque no volviste?" fue lo que oyó de esos labios delicados.
"¿Goku, Quien es Goku?" "¿podría ser que esta mujer estaba casada o algo así?"
Mientras el la observaba fijamente, notó que la pelinegro comenzaba a despertar, sin darse cuenta él la había estado acariciando la mano, ¿en qué momento comenzó a tocarla? Se sorprendió y quitó su mano. Milk abrió los ojos al instante Kakashi se quedó impactado por aquellos ojos tan negros.
Ella lo miró y se asustó, moviéndose hacia atrás y abrazando sus rodillas a un costado de la cama, parecía un animal asustado. De pronto se vio a sí misma y se percató que no llevaba la ropa que la caracterizaba, aterrada comenzó a pensar las cosas malas que le había hecho aquel sujeto mientras ella estaba inconsciente. Con un grito escandaloso formo una palma y esta cayó bruscamente en la mejilla de él.
— ¡Ah! ¡Eres un pervertido, como se te ha ocurrido hacerme eso! ¡Búa!— comenzando a formar un alboroto con su llanto, Kakashi solo trataba de calmarla, pero ella lloraba con más intensidad provocando que él se tapara los oídos.
De pronto a la habitación ingresó la anciana anterior.
— ¡¿Que sucede?!— Apareció tan apresurada— ¡vamos muchacha no hagas tanto escándalo hay gente que descansa en este vecindario! — exclamó molesta. — deberías agradecerle al joven Hatake por permitirte estar en esta habitación, ¡pero que niña más desagradecida!— agregó para luego dejar salir de la habitación muy seria y más molesta.
—Por favor... Cálmate — dijo el peliplata, ella ruborizada se cubrió con las sabanas y guardo silencio con unas dos gotitas que resbalaban por sus laterales de sus ojos, el exhalo con alivio y le respondió— yo no te cambie de ropa, fue la anciana que está aquí hace un momento atrás.
— ¿Eso quiere decir que no viste...?— el asentó con la cabeza — "que alivio"… — suspiró y luego tragó saliva al ver a la persona que había sido víctima de su cachetada — Me disculpo por la bofetada que te di... estoy algo aturdida, lo siento — agachando la cabeza totalmente apenada.
Kakashi entendió que esa mujer era muy desconfiada y aparentaba ser fuerte por alguna razón, así que supuso que era una forma de protegerse, aunque aquel golpe aun le latía en la mejilla "ella es fuerte"
— Solo te disculparé si aceptas que te invite un té caliente — expresó sonriéndole secretamente solo para aliviar la tensión del momento.
Milk se sentía confundida, porque a pesar de la apariencia rebelde de ese sujeto, el parecía alguien amable y muy respetable. Pensaba que como ahora estaba sola en un mundo desconocido, lo mejor era dejar esa actitud que siempre la caracterizaba en la otra dimensión solo para no hacerse de enemigos.
Ella lo oteó más tranquila, luego él extendió su mano para ayudarle a levantarse, ella accedió con más confianza.
Una vez de pie, ambos caminaron hacia la cocina sin decirse nada, mientras ella inspeccionaba el lugar, la casa tenía una apariencia muy desoladora y triste. ¿Por qué este lugar se ve tan triste?
Llegando a la cocina Kakashi sirvió el té con total tranquilidad mientras el pelinegro se encontraba sentada en la mesa, el Hatake a momentos disimuladamente desviaba sus ojos para verla, ella parecía extrañada por el aspecto del lugar. Pero aun así veía tierna como una niña pequeña en un lugar extraño.
En un leve movimiento que el pelinegro hizo para acomodarse mejor en la silla, el botón de la camisa se desabrochó dejando ver un pedazo de aquellas montañas. Al instante el Hatake desvió nuevamente la mirada completamente avergonzado. La mujer tenía un encanto un poco inocente, porque ni siquiera se percató que se encontraba en ese estado, lo que la hacía ver más sexy.
Fue el desborde de la bebida en la taza que lo hizo percatarse de su distracción, soportó el dolor de la quemadura sobre sus manos y sonrió misteriosamente para disimular su error, por suerte ella no se dio ni cuenta de lo acontecido.
Cuando terminó de servir el té, la llevó a la mesilla junto a unas galletas que tenía guardadas desde hace tiempo y después se tomó asiento paralelo a ella.
— Toma — puso la taza en frente de ella parecía distraída hasta ese momento.
— Muchas gracias…— agradeció pero ella se extrañó porque solo había servido una taza de té para ella— ¿y tú no tomaras?
— no, estoy bien así, tú necesitas calentarte un poco— dijo gentilmente
La mujer entrecerró los ojos y pensó, "¿y si es algún somnífero?"
Al final estaba tan agotada que tampoco iba a pelear por una bebida, además la explicación brindada por el hombre la había tranquilizado así que dándole un sorbo al líquido caliente comenzó a calentar su cuerpo aunque no pudo dejar de observar al peliplata enmascarado
— ¿Qué es lo que hacías en ese lugar? — dijo sacándola de sus pensamientos
— No sé exactamente cómo es que llegué, estaba en un bosque y de repente aparecí en ese lugar...
— No, no me refiero al lugar en el que te encontré, sino a cómo es que apareciste allí.
— Es una larga historia y me da mucha pena recordarlo todo— dijo con voz delicada y desvió la mirada para posarse en la taza con tristeza.
— mmm, no te preocupes no tienes que contármelo si no quieres— ella en silencio corroboró que no quería ser interrogada.
Pero el Hatake tenía que indagar un poco más sobre si la mujer decía la verdad o todo era una simple actuación de inocencia. Tenía que hallar una manera de hacerlo. Así que se le ocurrió levantarse de su asiento y dejar caer varios vasos que se encontraban en la escurridera del lavaplatos. Milk se ofició en ayudarlo y cuando sus manos se rozaron con las de aquel hombre, ella elevo su mirada para verlo avergonzada y se encontró con un ojo rojo con puntos negros, aquel que la sorprendió y la dejó en un estado de shock momentáneo.
— Perdona, estoy siendo un poco torpe— añadió el sujeto que sonreía nervioso.
— tienes un ojo distinto al otro ¿Por qué?
— Lo siento, es una larga historia...— respondió — a propósito si no me equivoco me dijiste que no tenías a donde ir ¿es cierto eso?
La mujer se sintió muy triste al recordar que estaba completamente sola y no sabría ni siquiera donde dormir.
— No tengo a nadie en esta dimensión... — dijo soportando las ganas de empezar a llorar y poniendo una mano sobre sus ojos para fingir estar bien. — Disculpa si le parezco muy sentimental, eh pasado por algo muy doloroso — añadió arrugando la frente tratando de no desencadenar ni una lagrima.
Kakashi la observo detalladamente, aquella expresión de preocupación le conmovía y otra vez aquellas palabras que la anciana le había dicho acerca de ayudarla quedándose aquí para que ella pueda superar su pesar, volvían a su mente. Además al verla con el sharingan supo que no se trataba de una mala mujer, sino de alguien que fue perturbada y no tiene un rumbo fijo.
— Bueno siendo así, creo que es un deber…— dijo y la mujer no comprendía — ¿quieres quedarte aquí? — finalmente cuestionó con una voz sonora y bastante seductora, el hombre al parecer no estaba acostumbrado a invitar a mujeres a su casa, eso lo pudo deducir por el rostro rojo que puso m
Mientras evitaba verla.
— Pero yo no quiero ser una molestia, no me conoces ¿y quieres acogerme en tu casa?, yo no pué….
— Tal como lo veo, no tienes otra alternativa y puede que muchas personas no sean capaces de hacerte esta propuesta e invitación sin pedirte algo a cambio. Estando aquí estarás más tranquila hasta que la Hokage sepa que hacer contigo. — ella no comprendía bien a que se refería al decir "Hokage" un rostro de confusión se reflejó. Pero Kakashi no le explicó y continúo hablando— Pero como últimamente ella ha estado muy ocupada será mejor que mañana a primera hora vaya a solicitar que tengas una entrevista con ella.
Milk se vio muy conmovida y contenta a la vez, a pesar de no comprender lo que decía aquel hombre. Sabía que había sinceridad en sus palabras, además esa amabilidad no es muy fácil de conseguir en alguien extraño.
— M... Muchas gracias no sé cómo se lo puedo pagar— arqueo sus ojos e inclino su cabeza hacia delante como señal de agradecimiento— pero no quiero ser un estorbo para usted durante mi estancia, si me permite yo me ocupare de esta casa mientras usted trabaja por favor, si no lo hago no podré estar tranquila — expresó un tanto avergonzada, no quería que el pensara que ella era una sinvergüenza
— Está bien… trato hecho…. — el también arqueó sus ojos, Milk se quedó intrigada por aquello que lo caracterizaba, una máscara. — ¿Cómo te encuentras ahora?
— La verdad es que siento bastante sueño y mi cabeza me duele, pero creo que estaré bien
— Si te sientes muy agotada entonces ve a descansar...
— Si fuese mucho pedir, me gustaría dormir en el sofá de su sala junto a la chimenea.— poniendo sus brazos sobre la mesa, su cabeza encima de estos — la verdad es que no me siento bien..— dijo cerrando sus ojos, aun apoyada en la mesa.
"¿Su sala?, Pero ella estaba inconsciente al momento de entrar a mi casa. ¿Cómo se dio cuenta que tenía una sala con chimenea? "¿o será que cuando la traje aquí, despertó momentáneamente mientras la llevaba a mi alcoba?, quizás sea así"— analizó con la mirada perdida a un costado
— Si… yo también tengo mucho sueño… será mejor que vayamos a descansar, Entonces tu dormirás en mi dormitorio y yo en la sala ¿quieres?, así podrías descansar a gusto y encerrarte para no tener esas desconfianzas conmigo…— pero cuando Kakashi terminó, volteo a mirarla y se percató que Milk se había dormido con los brazos apoyados sobre la mesa, el la miró fijamente...
Caminó hacia ella, la levanto en sus brazos sin despertarla y la llevó al dormitorio. La recostó lentamente, le arropó se sentó por un momento a lado de ella contemplando su belleza (tomen en cuenta que no es la misma Milk que conocemos, ella ahora es mucho más joven y bonita de 19 años) luego de 5 minutos observándola se fue con una manta y una almohada. Sin embargo apenas si podía cerrar los ojos por que se cuestionaba de donde había llegado la mujer misteriosa, y ¿Qué fue lo que le angustiaba?
