CAPITULO 3
Conociendo a un Extraño
A la mañana siguiente lo primeros rayos del sol penetraban por la ventana de la habitación. Lo que provocó que estos chocaran con los ojos de la mujer que aun dormía acostada en aquella habitación del soltero. Milk abrió los ojos tratando de adaptarse a la luz ultravioleta que le lastimaba un poco la vista. Se sentó sobre la cama y bostezó pesadamente, cuando sus ojos se adaptaron a la claridad del día, vio que se encontraba recostada en la cama de aquel sujeto que le había dado cobijo aquella noche.
Aquella noche soñó que lo que vivía en esa dimensión y que conocer a ese hombre de cabello plateado, solo fue un sueño, soñó también el esperado momento en el que su Goku regreso a la montaña paoz y la tomo entre sus brazos, susurrándole lo mucho que la había extrañado sin embargo todo aquello solo quedo en ese sueño, Milk tenía una nueva realidad. Y en esa realidad Goku no estaba ni estaría.
Se levantó más aturdida y lánguidamente se puso de pie, tomo las sabanas y tendió la cama que es lo que siempre acostumbraba hacer, luego de eso sin saber qué hora era, comenzó a buscarlo por aquella casa, buscar a aquel hombre extraño y enmascarado. Se paseó por la cocina, era de madera y tenía un toque oriental, luego paso a la sala que era pequeña pero cómoda, aun así, no pudo encontrarlo en ningún lugar de aquella casa, no había ni un rastro de él. Confundida volvió a la habitación, aun algo sumisa, tomó asiento en el borde de la cama, dio un suspiro pesado y comenzó a otear aquella habitación; solo tenía un escritorio, un catre de una plaza, un ropero y una pequeña cómoda a lado de la cama, fue allí que algo llamo su atención, pese a que toda la casa era descolorida y sin vida, unas flores que se encontraban en el velador adornaban y daban vida al ambiente. Junto a este, encontró una nota.
Con algo de desconfianza se acercó lentamente y tomó la nota entre sus manos Y Comenzó a leerlo
"Buenos días Milk, fui temprano a una misión, quise despertarte para avisarte pero estabas durmiendo plácidamente por esa razón, no lo hice. Hoy regresaré un poco tarde, si tienes hambre puedes comer lo que hay en el refrigerador, en caso que salgas por favor deja asegurada la puerta, te dejo esta llave para que puedas retornar."
Atte.: Kakashi
Una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro posterior a leer la nota, pero al mismo momento no comprendía, porque aquel hombre era tan amable con ella... no quiso analizarlo a profundidad porque tampoco quería agobiarse metiéndose en la cabeza hipótesis erróneas. Fue entonces que se acercó al jarrón de flores y el olfateo.
— ¿Podría ser que él me dejo esto? — Al pensar en ello negó con la cabeza — él no podría hacer eso, apenas soy una extraña así que no debería perturbarme por esto— dejó el objeto en su lugar y de pronto su mirar cambio a uno lleno de melancolía. — Ahora que lo recuerdo, Goku nunca me dio flores así…— agachó la cabeza con la mirada perdida en el suelo. — No, no debo deprimirme — elevó la cabeza con gallardía — voy a cocinar algo delicioso en modo de agradecimiento para el Sr. Kakashi….
Dio media vuelta y abrió la lacena, pero no había algunos elementos que necesitaba para su exquisita sazón culinaria, así que se dispuso ir a conseguirlos por sí misma. Tomó una canastilla que se encontraba debajo del lavaplatos y así mismo, también se llevó un cuchillo que era muy afilado. Estaba dispuesta a ir a ese bosque y conseguir algo que pudiera cocinar.
Pero al encontrarse frente a la puerta, se percató que solo llevaba puesto la camisa y pantalón de aquel hombre, sonrió agraciada por que no llevaba puesto su vestido oriental amarillo que solía caracterizarla y con la que había llegado a esa dimensión, se alegró en ese momento de que Kakashi no le encontrara en ese estado vergonzoso. Así que tranquilamente volvió a la habitación y buscó su ropa, aun así no lo encontró, comenzó buscando y buscando pero resulta que su ropa estaba secando afuera. La playera blanca que solía ponerse en combinación con el traje oriental estaba húmeda, así que solo se puso el traje amarillo con la faja azul, era un tanto vergonzoso porque sus brazos y la apertura en su pierna la hacían ver provocativa.
Así salió de la casa con la canasta en los brazos, al estar afuera dio un suspiro, se encontraba nerviosa, pero tenía que arriesgarse a conocer y tratar de adaptarse a su nueva vida. Y así fue que comenzó a caminar con algo de inseguridad, al pasar por las calles uno que otro aldeano se quedaba mirándola. Milk trato de que aquellas miradas no le perturbaran así que algo fastidiado camino y camino sin parar. A pesar de esas miradas acosadoras, pues Milk se distrajo al ver aquellas casas estilo japonesas que tenían sus propios jardines con sus propios estanques. Le parecía muy encantadora aquella aldea, hasta donde había visto, todo inspiraba confianza y tranquilidad
— ¡Que aldea más hermosa!— el lugar era totalmente diferente al mundo del que provino, este lugar no tenía la misma contaminación por que al parecer no había ni vehículos ni grandes infraestructuras— ¡Quiero quedarme aquí!— se dijo más animada, estaba contenta y muy ilusionada de vivir en paz en aquel lugar.
Para hacerlo estaba consiente que tenía que independizarse y buscar un trabajo para poder solventarse, si realmente quería vivir en paz.
— "creo que será mejor que busque un trabajo, no quiero abusar de la amabilidad del Sr. Kakashi" "debo sostenerme yo misma"— expresó decidida a buscar un empleo— ¡muy bien Milk, entonces hay que ponerse a buscar un trabajo!— y comenzó a caminar en busca de su objetivo aun con su canasta casera.
Pasaban las horas y Milk caminó por toda la aldea buscando un trabajo pero nadie quería dárselo ya que no era de la aldea, además no había quien le dé garantías. Lo que provocó que Milk se aflija.
Caminó sin rumbo, con la cabeza agachada, estaba muy triste porque se sentía frustrada e inútil.
— "Sabia que esto no sería fácil, pero es que se siente horrible no poder ser de ayuda en nada, me siento tan impotente"— prosiguió caminando frustrada, pero de pronto un sujeto que atendía un puesto de comida la observaba fijamente, Milk al percatarse se sintió algo incomoda ante aquel anciano que no le dio interés.
— ¿¡Oiga señorita, no desea servirse un exquisito plato de rumen o sushi!?— Milk elevó la mirada y vio que era un sujeto mayor con un traje de chef japonés y los ojos muy rasgados. Al percatarse de que el hombre era un cocinero, pues se le paso un poco la preocupación, así que respondió con gentileza.
— Muchas gracias por la oferta señor, pero debo rechazar su invitación — se inclinó en señal de agradecimiento.
— ¿Usted es nueva en la aldea, verdad?— El anciano caminó hacia ella y Milk acató con la cabeza en señal de afirmación— entonces bienvenida a esta aldea — sonrió cálidamente aquel anciano— ¡ven, puedes sentarte aquí...! — le invito gentilmente a que tomara asiento en el puesto de comida.
— Muchas gracias pero será en otra ocasión — rechazó Milk, pero por haberse salido de casa sin comer su estómago comenzó a crujir y solo se limitó a sonrojarse por la vergüenza.— Es que no tengo dinero con que pagar...
— ¡Vamos, yo invitaré!.. ¡Sale un gran plato del especial de Rammen Ichiraku! — ella lo observó y sonrió al ver aquel hombre tan insistente y animado, con cierta timidez se sentó en el mostrador.
— Muchas gracias señor— dijo regalándole una sonrisa y los ojos arqueados. — prometo pagárselo pronto
— Es bueno ver a muchachas tan educadas como tú, por esta aldea. — Dijo provocando que la receptora se ruborice— toma, espero que lo disfrutes— le puso un tazón lleno de Rammen sobre el mostrador.
— Gracias, le agradezco su amabilidad— sujeto dos palillos comenzó a comer, no tardó mucho en terminar, vivir en medio de saiyajin le había enseñado a comer muy rápido — ¡Vaya esto esta exquisito!— expreso la joven, el sazón era especial diferente a otro que hubiese probado.
— No hay nada mejor que un buen tazón de Rammen cuando te sientes triste. — Milk dejo los palillos y lo observo fijamente buscando una explicación de su comentario — hace momentos te vi muy deprimida ¿quisieras contarme que te pasó?— la pelinegra agacho la cabeza Y el señor comenzó a lavar los platos mientras oía a la joven.
— Lo que sucede es que estoy viviendo en la casa de un sujeto de muy buen corazón porque no tengo a donde ir, y para no ser una carga, decidí buscar trabajo. Pero…. a todos los lados que fui nadie me aceptaba por el hecho de ser nueva en la aldea y no poder darles garantes— explicó agachando la cabeza.
— ¡Pues viniste al lugar indicado! — dijo con una gran sonrisa, Milk eleva la cabeza y lo mira con incertidumbre.
— Eh no le entiendo…
— Pues mi hija es la que me ayuda a cocinar pero el problema es que ella se está yendo de viaje por unos meses para aprender el arte culinario en otra aldea y no tengo quien me ayude durante su ausencia, si lo deseas podrías tomar su lugar hasta que regrese.
— ¿Enserio? ¡¿No me está mintiendo?!— declaró emocionada apoyando ambas manos sobre el mostrador y el señor solo acata con la cabeza con una sonrisa ancha — ¡por supuesto! ¡Por supuesto que lo acepto!, ¡solo dígame cuando quiere que comience le juro que no le defraudare! — dijo con una gran sonrisa en su rostro.
— Si gustas puedes empezar mañana mismo—añadió muy jovial el viejo.
— Muchas gracias por el Rammen y el trabajo, le prometo que mañana mismo empezare, muchas gracias mil veces se lo agradezco— agradeció alejándose del lugar con mucha felicidad y despidiéndose con la mano.
— Pero que muchacha más agradable…jojoo
Mientras en otro lugar.
— Kakashi tú sabes bien que no podemos aceptar en la aldea a cualquier persona, podría ser una espía de otra aldea enemiga... y yo no puedo arriesgar a la aldea por un simple capricho tuyo— dijo una rubia pechugona, uniendo sus manos apoyándolos en el escritorio y colocando su mentón encima de ellos.
— Pero Tsunade ella es muy indefensa como para ser una espía ya me cercioré de sus intenciones pero la mujer está completamente perdida. Además precisamente por su apariencia de indefensión podríamos utilizarla en misiones de infiltración, en aquellas que un shinobi no tenga mucho éxito de camuflaje. — explicó tratando de convencer a su superior.
La rubia lo miro fijamente y luego de meditar durante un momento, declaro:
— Bueno entonces tráela mañana…necesito ver qué clase de persona es. — añadió cerrando el caso.
— Muchas gracias... ahora iré a entrenar a Naruto, con su permiso— Kakashi desapareció rápidamente en una nube de humo
Milk iba a salir de la aldea con dirección al bosque, en el trayecto se veía la felicidad que emanaba, ya que no había ni un solo individuo que no fuese saludado por ella, aunque la tomaran por una loca a ella no le importaba... Estaba tan feliz que no podía evitarlo.
Cuando estaba por salir por la puerta principal de la aldea, dos jounins que vigilaban la entrada la detuvieron.
— ¡Oye tu eres una extraña en esta aldea! ¿Tienes autorización? Muéstranos tu credencial... — expresó uno de los guardias
— ¿Credencial? ¿Tengo que tenerlo?— cuestionó incrédula. — por favor — dijo con amabilidad que tranquilizo a los guardias— les ruego, si…— puso una cara de niña Inocente— quiero conseguir algunas especias para la cena y si me dejan salir, les prometo que les traeré unos platillos exquisitos— ambos guardias se miraron
— Será mejor que te marches ahora mismo— dijo con mucha seriedad el Jounin numero dos que era un hombre de cabello café con una pañoleta.
— Bueno, está bien, pero debes regresar antes del anochecer, el bosque es un lugar peligroso y nos meterías en problemas si algo te fuese a suceder— explicó el Jounin uno
— ¡Oye! — habló el hombre dos quien reprochaba al primero por permitirle el paso al pelinegro.
— ¿No recuerdas que es esta mujer con quien llego Kakashi san? — El segundo hombre medito tratando de recordar— ¿verdad que llegaste con él?
— Si, actualmente estoy viviendo en su casa...— declaró Milk dejando sorprendidos a los guardias.
— ¡¿QUE?!— Ambos se miraron fijamente.
— Gracias por el permiso, regresaré rápidamente— se inclinó — les prometo que les traeré una comida deliciosa, no se arrepentirán — sonrió y se marchó dándole la espalda.
— Vaya, así que ella es la muchacha que trajo anoche Kakashi sensei —Dijo con asombro uno de ellos — pero que bonita es…
— Izumo ¿tú crees que el por fin va a…? — cuestionó intrigado su acompañante.
— No lo creo, a él solo le interesa entrenar a Naruto por el momento— dijo con resignación y lanzando un suspiro de desilusión.
— No sabe de lo que se está perdiendo... bueno será mejor que la esperemos... porque si no vuelve no tendremos cena ¿verdad Izumo san?— dijo de manera divertida.
— Pero que desperdicio… Kakashi Sempai es un desubicado.
— ¡Que lindas rosas rojas!, no pero esas flores violetas están más hermosas ¿me pregunto cuál le gustara más? ¿Rojas o violetas?— dijo sosteniendo ambas flores con mucha emoción estando dentro del bosque — será mejor que me lleve los dos así daremos vida a la casa del Señor Kakashi…. "Bien ya tengo las flores ahora me hace falta la carne" — se levantó limpiando sus rodillas que anteriormente estaban hincadas en el pasto — debo buscar rápidamente la carne, porque si no…. — su acción se detuvo al mirar sobre un árbol, vio algo que le hizo recordar a alguien que amaba.
Eran 3 aves dos adultas y un pichón que estaba en lo alto de un árbol a lado del lago, en ese momento su sonrisa se borró por completo dando un gesto melancólico a su rostro. Induciendo a que una gota se le escapara de sus ojos, recordando momentáneamente aquellos momentos felices. (Ella junto a Goku y a su pequeño Gohan), rápidamente se limpió la gota de lágrima que se le escapó y sonrió para sí misma "debo olvidar si quiero continuar con mi vida, pero es tan difícil"
De pronto un ruido se oyó detrás de un gran arbusto, este se movía agitadamente. Milk observó el lugar que se movía y retrocedió un paso, sus ojos temblaban por el miedo. Cuando de pronto detrás de los arbustos, un perro enorme saltó frente a ella. Milk al verlo comenzó a temblar, estaba inmóvil, ese perro era gigantesco. Al ver aquellos feroces dientes y una pinta de animal salvaje, provocaron un susto terrible en ella tanto que echó a correr olvidándose de su canasta.
Huía despavoridamente viendo a su espalda como el perro corría detrás de ella con la lengua afuera. Pero ella aun corría llena de Pánico, deduciendo que aquel perro solo quería lastimarla. Llegó un momento donde Milk se vio acorrala frente a una gran roca y el perro estaba detrás de ella con posición de saltarle. Milk miraba al perro totalmente aterrada y temblorosa, el perro dio un salto. Milk solo se cubrió los ojos esperando ser mordida su cuerpo temblaba sin parar, pero luego de un momento cuando el ataque demoró más de la cuenta, se animó a abrir los ojos lentamente y se encontró con el perro paralizado en el aire con la lengua afuera y sus pupilas a un lado. La pelinegro vio a detrás del animal y allí se encontraba un muchacho joven de coleta alta haciendo unas posiciones de manos.
— ¿Estas bien?— le cuestionó un muchacho de mirada adormecida, Milk solo asentó con la cabeza aun observando al joven de coleta— ¡Akamaru no deberías ir persiguiendo así a las personas!, ¡Sé que quieres jugar pero no lo hagas con personas que no te conoces OK!— dijo anulando su técnica de sombras para permitirle al animal moverse con más libertad— eres un buen perro, ¿verdad?—acariciando la cabeza del enorme perro — ¡ oye tu…! acércate si no quieres que Akamaru te persiga otra vez… acaríciale la cabeza
— ¿Pero… no me morderá?— ocultaba su mano debajo de la otra con nerviosismo.
— ¡Apresúrate!, no crees que si estuviera dispuesto a atacar ya me hubiese mordido a mí también...
Milk se acercó con mucho temor a ser mordida, estando frente a él, observó los ojos tan dulces que puso el canino, temblando dirigió su mano hacia la cabeza del animal. Le costó mucho trabajo tocar aquel pelaje, y ya una vez teniendo su mano sobre su cabeza, lo acaricio con más confianza. Y sonrió muy contenta, el animal también se puso contento, así que comenzó a lamerle el rostro. Milk se rio como una chiquilla.
Luego de que la extraña lo acariciara, el perro dio vuelta y se marchó dejando a ambos humanos en compañía del otro.
— Esta canasta debe ser tuya… — le mostró su canasta que había sido olvidada momentos atrás— toma la encontré tirada — entregó el objeto con seriedad y rascándose la cabeza con mucha flojera...
— Muchas gracias... muchas gracias por ayudarme— añadió Milk
— No sé qué estás haciendo en este lugar solo, pero es demasiado riesgoso que te quedes en este lugar, ¡vamos, es mejor que regreses a la aldea! — agregó de forma aburrida.
— Posiblemente tienes mucha razón, es que vine a….
— No me importa… está prohibido salir de la aldea— dijo tomándola del brazo con brusquedad.
— ¡Oye suéltame que me lastimas!…— se zafó bruscamente y estaba molesta— no tengo por qué darte explicaciones… te agradezco mucho por ayudarme pero no es para que abuses de esa manera.
— Óyeme yo podría dejarte aquí para lo que me importa, pero si algo te sucede tendré serios problemas y no tengo gusto de ellos— dijo muy molesto.
— Pero que sujeto tan brusco eres, se ve que no tienes modales de tratar mejor a tus mayores— se puso en lugar de una adulta.
— Oye... por que hablas de respeto a mis mayores, si tú eres joven como yo, además no tengo tiempo para este tipo de cursilerías, por favor acompáñame ahora mismo.
— ajajay si claro, pues mira, no me importa, yo se protegerme sola, no necesito de tu ayuda, así que puedes regresar a tu casa y dejar de molestarme.
— Si claro, te sabes proteger tan bien que no pudiste hacerlo ante un perro de ese tamaño, y si quieres quedarte sola, por mí está bien, aunque tengo que advertirte que hay animales salvajes por estos alrededores, así que mejor me voy— dijo soberbio y orgulloso, caminando para alejarse con desinterés completo en la desconocida. Ella se quedó algo insegura y temerosa por las palabras del pelinegro.
— Este bien, Esta bien, te acompañaré de regreso a la aldea pero quiero que me esperes unos cuantos minutos, que aún me falta algunas cosas por favor…— señaló la canasta.
— Que pereza, ¿por qué a ustedes las mujeres les gusta ser tan complicadas?, está bien estaré sentado debajo de ese árbol pero solo será 10 minutos OK, si no regresas para ese tiempo, yo ya me abre ido— ella sonrió y se fue corriendo con su canasta.
— Gracias... ¡te juro que pronto regreso!— gritó al alejarse un poco.
— Mujeres quien las entiende— emitió con desgano y pereza, sentándose debajo de aquel árbol acordado, pero como él era tan perezoso se sintió muy cómodo en ese lugar que se quedó dormido mientras miraba las nubes.
Ya han pasado 10 minutos y Milk regresaba con la carne dentro de la canasta, cuando se acercó a Shikamaru que estaba debajo del árbol. Pudo notar que este se había dormido, como no quería despertarlo se acercó al lago que estaba cerca de ahí y mojó un poco las flores que había recogido y de paso se dispuso a mojarse el cabello porque hacía mucho calor.
Shikamaru al sentir una presencia, se despertó y lo primero que vieron sus ojos fue a Milk mojándose el cabello, al verla sintió mucho asombro de su belleza singular, el reflejo del sol en el agua, junto a las pequeñas gotas que resbalaban de ese azabache cabello, y aquel rostro tierno angelical, le habían deslumbrado. Pero rápidamente despertó de esa ilusión cuando ella abrió los ojos mirándolo fijamente.
— ¡Ya es demasiado tarde! , debemos regresar... se ve que te gusta perder el tiempo— estaba irritado y sonrojado. Dio un brinco y volteo su cuerpo.
— ¡Esta bien! ¡Ya voy!— se amarró el cabello como siempre lo hacía y corrió hacia el con una pequeña sonrisa.
Ambos caminaron sin decirse nada por aquel camino de tierra que llevaba a la aldea, Milk estaba detrás del solo lo veía caminar muy pensativo y con un leve rubor en su rostro. No le dio mucha importancia y ella misma se vio inmersa en sus pensamientos. Inmediatamente su mente comenzó a difundir muchos recuerdos donde Goku estaba a su lado, se sintió deprimida y no hizo más que cerrar los ojos. ¿Por cuánto tiempo pensaría en su Goku?
La entrada a la aldea estaba a unos pasos, pero Shikamaru paró bruscamente haciendo que Milk que aún estaba pensativa impacte contra él y caiga al suelo.
— ¡Auch! ¡¿Oye que te sucede por qué paraste?! ¿No decías que debíamos regresar rápidamente a la aldea?— dijo molesta y aguantando el dolor de la caída.
— Si lo sé… solo quería disculparme por comportarme de esta manera— explicó extendiéndole la mano para ayudarle a levantarse — si te parecí alguien grosero me disculpo, acabo de perder a un ser querido y trato de proteger a los aldeanos de esta aldea en su honor, así que disculpa si fui muy tosco contigo. — dijo el de coleta.
— N...no te preocupes— mientras se levantaba tomándole de la mano— lamento mucho tu perdida... pero debes seguir adelante y no rendirte, debes luchar por tus sueños para que esa persona se sienta orgulloso de ti... espero que me entiendas— le mira a los ojos y él se queda impresionado de escuchar esas palabras — bueno yo me debo ir, gracias por acompañarme hasta aquí. Me dio mucho gusto conocerte— añadió mientras se alejaba dándole la espalda.
— Muchas gracias…. ¡Oye, oye espera se me olvidaba preguntarte! — Expresó apresuradamente, mientras se acercaba, ella volteo a verlo — ¿Cuál es tu nombre? Perdona es que se me había olvidado preguntártelo antes.
— Mi nombre es Milk de Son ¿y el tuyo?— dijo extendiendo su mano y una sonrisa alegre.
— El mío es Shikamaru Nara — con seriedad e interés por el pelinegro.
— Muchas gracias Shikamaru, debo irme rápidamente, no me alcanzara el tiempo para preparar la cena— agachó la cabeza despidiéndose y volvió a voltearse — ya me voy, buena suerte— dijo emprendiendo su camino y despidiéndose con la mano.
— Adiós…— también se despidió, siguiendo aturdido por aquellas palabras que esa mujer le dijo. — " hoy después de tanto tiempo, me siento aliviado, solo por las palabras que esa mujer me dijo… nadie más que mi Sensei podía hacerme sentir aliviado con solo hablarme y darme apoyo"— termino observando la espalda de la mujer que se marchaba con prisa.
Ya era las 7 pm. Y Milk había terminado de cocinar, asear y lavar todas las cosas sucias de la casa. También llevó un poco de comida a los guardias de la puerta principal de la aldea. Luego de hacer todos los que hacerles se sentó frente a la ventana esperando que Kakashi regresara de sus labores diarios.
Pasaron las horas y el aun no llegaba, Milk de tanto esperar se quedó dormida sobre la mesa. Mientras tanto en sus sueños veía constantemente a su querido esposo y a su familia. Los veía en aquel lugar blanco y ellos le llamaban, le pedían volver, ella sonrió levemente pero luego una lagrima cayó por su mejilla.
Kakashi ya había regresado a casa, entró por la puerta, prendió la luz.
— "ya estoy en casa"— acostumbraba decir eso a su hogar cada vez que salía o llegaba de afuera. Pegó las llaves a la pared, lanzó un suspiro dispuesto a irse a su habitación para descansar. Se encontraba muy agotado.
Sin embargo cuando paso por la cocina notó que las luces estaban prendidas, había olvidado que ahora tenía un huésped en casa. Cuando observó hacia adentro, el quedó inmutado y tieso en la puerta. La mujer de cabellera negra se encontraba con el rostro inclinado sobre la mesa y ella dormía plácidamente.
Por primera vez alguien lo esperaba… era tan extraña esa sensación de ver a alguien esperándolo, después de tantos años de soledad no imagino ni esperó tener quien lo hiciera aparte de su padre quien se suicidio hace muchos años.
Con delicadeza el tomo en sus brazos dispuesto a llevarla a la habitación, cuando estaba a medio camino se percató que su uniforme estaba manchado de sangre y por ende la estaba ensuciando. En el trajín para llevarla a descansar no se dio cuenta que la muchacha que estaba en sus brazos se quedó con los ojos muy abiertos, estaba observándolo muy sonrojada y sorprendida, había despertado, tomándolo desprevenido.
— Ho…hola Kakashi, eh por... Por fin le... Llega— Milk estaba avergonzada y él al verla despierta, se avergonzó mucho y la dejo caer— ¡Auch! — fue lo único que salió de sus labios al sentir el duro suelo contra su espalda.
— Perdóname ¿te lastime?, yo…— se preocupó por el gemido doloroso que había soltado ella.
— No se preocupe no pasa nada, tranquilo —dijo mientras se levantaba algo adolorida.
Al verlo nuevamente se percató que el pecho del peliplata estaba empapado de sangre y se alarmó gravemente
— ¿Pero... que le paso? , ¡Estas sangrando!— corrió a la cocina para traer el botiquín médico y cuando regresó tomó una gaza con un poco de antiséptico liquido — ¡hay no! ¿No puede ser, le duele?— pregunto preocupadísima— quítate, el chaleco, puede infectarse…— Kakashi se erizó al oír esas palabras que para el tenían otro significado, ruborizado, se limitó a sonreír sujetándola de las muñecas.
— No te preocupes Milk... tranquila— se sentía muy extraño tener a alguien que se alarmara y preocupara tanto por uno — no estoy herido… solo es sangre…de… mm bueno no es mía— respondió sonriendo nerviosamente.
— ¿No es suya?— le cuestionó y el negó con la cabeza. Totalmente aliviada expulsó un profundo suspiro de alivio, luego desvió la mirada avergonzada por su preocupación exagerada que podría ser malinterpretada por sentimientos distintos a los de solo preocupación — bueno… ehhh ah... Apropósito debe estar hambriento, por favor sígame a la cocina, eh preparado la cena…— el sin ningún comentario y totalmente avergonzado le siguió en silencio. Llegado ahí Kakashi se quedó sorprendido ya que todo el lugar estaba limpio e impecable, no lo había notado antes porque estaba admirado por ella.
— ¿Milk tú aseaste toda la casa?— mirando de aquí para allá con asombro.
— Si, yo lo hice…. también te prepare un platillo exquisito espero que te agrade — añadió orgullosa.
— Está bien, pero primero voy a cambiarme. Hablando de eso, espero que esto te guste — dijo sacando un sobre de su chaleco.
— ¿Qué es?
— Ábrelo...— Milk tomo el sobre y lo abrió con delicadeza. Allí encontró una blusa blanca y una falda en A color verde.
— No, yo no puedo aceptarlo— expresó muy apenada.
— ¡Vamos, no puedo devolverlo! Además sin querer manche tu ropa con esta sangre… y tampoco es que tengas más… — insistió.
— Pero…— el abrió su ojo esperando alguna respuesta — mu…chas gracias no sé cómo pagártelo — declaró totalmente ruborizada— desde que llegue aquí me has tratado muy bien, siempre estaré muy agradecida por ello — estaba muy apenada
— No es nada, a veces es bueno ayudar... — el comentario le hizo sentir más aliviada
— ¡Ahora mismo me iré a probar la ropa que me compraste! — Milk estaba tan conmovida por tanta amabilidad. Que sin darse cuenta, se encontró así mismo abrazando la nuca de el peliplata — Muchas gracias— en ese momento se fue a vestir muy avergonzada, mientras él se quedó en la cocina muy impactado por esa ola de sensaciones que no había sentido antes, al ser abrazado por una simple mujer.
Unos minutos después.
— ¿Qué te parece? — Ella Salió vestida. Con la figura delgada y sensual, el atuendo le quedó mucho mejor de lo que esperaba.
El Hatake se encontraba sorprendido por la belleza, se veía realmente hermosa.
— T-Te ves muy linda— dijo ruborizado el hombre.
— Muchas gracias — agradeció nuevamente. — toma asiento, enseguida te serviré la cena— Milk se puso un delantal y comenzó a servir mientras el la observaba desde la mesa.
Él nunca tuvo a una mujer que se encargara de la casa, su madre había muerto desde mucho antes que él tuviera conciencia y el único que compartía su hogar era su padre. Pero desde su partida el siempre trato de dar lo mejor de sí mismo para fingir que vivía en un hogar cálido… siempre creyó que todo lo que vivió era lo normal... sin embargo , tener a una mujer alegre como ella, daba una impresión que siempre estuvo equivocado y que eso era lo que el necesitaba para ser feliz.
— Toma... — le pasó el plato y en cuanto Milk se dio la vuelta para pasarle un refresco, el Hatake aprovecho para devorar el contenido. — Toma también esta beb…— Milk se sorprendió que el plato estuviera vacío.
— Es el platillo más exquisito que he probado en toda mi vida— Kakashi se notaba muy feliz y con un gran gesto de satisfacción golpeo su estómago y se recostó en la espalda de la silla.
Milk quedo confundida, ¿en qué momento termino de comer tan rápido?
— ¿Eh? ¡Sabía que le iba a gustar!— expresó con mucho orgullo y una sonrisa sutil, sin dejar a un lado su sorpresa— esta cena lo hice especial, en forma de agradecimiento por su hospitalidad — cerro sus ojos con un leve sonrojo en sus mejillas. El también reaccionó de la misma manera— ¡ah! por poco se me olvidaba quería informarte que he conseguido un empleo. — cambio rápidamente el tema para evitar sonrojarse más.
— Eso es algo bueno, tener un empleo te ayudara a integrarte mejor a la aldea— le sonríe cerrando un ojo — Yo también tengo algo que decirte… hoy fui a hablar con nuestra Hokage y quiere que mañana vayas a entrevistarte con ella— Milk abre los ojos con impresión
— ¿Qué es lo que debería decirle? ¿Es una persona mala?
— Solo dile que es lo que quieres hacer… dile que quieres quedarte en esta aldea.
— ¿Y si dice que no?
— No va a decir aquello, ella es una buena persona, y seguro que te aceptará.
— Aun así no puedo evitar sentir nervios…— dijo preocupada.
— Tranquila... además yo iré contigo.
— Muchas gracias, entonces cuento usted mañana...— se inclinó con mucho respeto
— Por supuesto... pero hazme un favor…
— ¿Cuál podría ser?
— Deja de tratarme con tanto respeto... solo dime Kakashi y tutéame si es posible, es que me siento incomodo cuando me hablas así...— ella reconoció que él no era un hombre viejo para tratarlo con tanto respeto, pero quería ser muy respetuosa con el por todo lo que estaba haciendo por ayudarla.
— ¿Debería decirte Kakashi San?
— solo dime Kakashi… Ka- kashi...— deletreó divertido
— E- está bien… K- Kakashi...— dijo con un sonrojo sinigual.
— Entonces mañana nos vamos temprano, te agradezco por la comida que preparaste, estuvo muy delicioso… ahora ve a descansar...— dijo mientras levantaba los platos de la mesa.
— ¡déjalos, yo los lavare! — quiso detenerlo
Pero unas manos rozaron con la suya impidiendo que continuara. Ella al sentir las manos tan suaves de aquel hombre, contrajo sus pupilas y su corazón latió en un golpe impetuoso que daba a pensar que este quería saltar de su interior.
— No te preocupes tu cocinaste… ahora yo lavare los trastes ¿quieres? Tú ve a descansar y sin excusas OK
Luego de decir aquellas palabras una sonrisa encantadora resalto atravesó de la máscara. Milk estaba anonadada, ese gesto la había embriagado de sensaciones que ni ella misma conocía. Volteo la cara y se despidió con una voz muy fingida
— Buenas noches— salió de la cocina casi corriendo.
Sus ojos estaban ensombrecidos por su cabello. Caminó con más tranquilidad en cuanto se alejó de la cocina, llegando a la habitación abrió paulatinamente la herradura y entro con la cabeza agachada. Tras cerrar la puerta con delicadeza, elevó la mirada y muchas gotas rodaban por su mejilla. "Goku" extrañaba a su esposo…
— "¿Por qué? Porque me hiciste eso Goku? Sabías que yo siempre te he amado, creo que tu jamás me quisiste como yo a ti" — sollozaba con muchas lágrimas que se esparcían por todo su rostro— hoy me he dado cuenta de ello, ¿hay Dende…. que voy hacer ahora? No debiste haberme traído aquí…. daría lo que fuera por volver a ver mis hijos…
Y con lágrimas en los ojos, después de unos minutos más, cayó rendida de tanto llorar, logrando conciliar el sueño con aquellos ojos hinchados y rojos.
