Disclaimer: HP y sus personajes, pertenecen a JKR.


Vive con Draco

.

.

Harry mira a Draco riendo felizmente a Parkinson en el otro lado de la habitación, y a su lado Hermione, quien lo mira hacerlo, sonríe también. Han pasado tres años desde que despertó en aquella cama, y ahora, su vida es muy diferente. Para empezar, Harry ya no es auror. Se le diagnosticó depresión y trauma post guerra, lo cual hizo que los sanadores le prohibieran seguir con su trabajo y empezar a tratarlo (de forma obligatoria esta vez, señor Potter); a la vez que el Ministerio fue atacado verbalmente por no haber notado lo que su mejor auror enfrentaba, y haberlo, en palabras de Rita Skeeter (que realmente era buena encontrando información, porque el Ministerio intentó ocultar todo), quebrado más sin compasión alguna a un pobre chico dañado por la guerra por el bien de su propia imagen. A raíz de esto, Hermione lanzó una propuesta en el que se dio apoyo gratuito a muchas personas como Harry, cosa que según ella no se hizo en su momento y debió hacerse apropiadamente; expulsando al Ministerio de ese proceso, pues al parecer sus intereses no eran compatibles con el de las personas. El Ministro actual y el Jefe de Aurores fueron reemplazados, y la estructura interna del Ministerio cambió con ellos, pero Harry no podría decir que tan profundo era este cambio. Y Draco tampoco.

Apenas despertaron y fueron liberados de San Mungo, Draco había sido arrestado y llevado a una junta con el Wizengamont por uso indebido de la magia y por el uso de un hechizo no aprobado por el Ministerio, el cual, más que un legimens simple, no solo permitía leer la mente del otro, sino convivir con la consciencia de este, como si el otro soñara con él. Y lo había usado en un auror, sin más ni menos. Y no cualquiera auror, Harry Potter. El Salvador del Mundo Mágico dañandolo mentalmente y haciendo que cayera dormido.

Draco, con un pasado mortífago, se vio en muchos problemas por ello, al menos de lado de la ley; no obstante la declaración de Harry, acerca de cómo no fue debido a Draco que cayó en coma, sino todo lo contrario, sus palabras al describir sus pesadillas y misiones (muy fuera de lo normal para un auror de su especialidad y antigüedad), habían conmovido al jurado. Quizá, más que su propia definición de lo correcto y lo incorrecto, fueron las palabras de Draco lo que terminaron con todo.

-No iba a dejarlo morir solo porque ustedes se protegían a si mismos. Tú. Tonto, inútil, egoísta-había gruñido Draco al Jefe de Aurores-brindando en las fiestas, gastando galeones en cenas, disfrutando sus fines de semanas en viajes de lujos, mientras tomabas a gente como yo y Potter para lidiar con los trapos sucios. Vi niños después de la guerra suicidarse porque no creían tener un futuro, porque se quedaron sin nada. Vi gente pidiendo justicia que nunca le fue dada. Puede que yo hubiera muchos errores, que quizá mereciera pagar aún por mis errores de niño, pero vi al héroe quebrarse poco a poco hasta que decidió morir. Una persona que dio su vida por otros, que solo quería hacer a los demás felices, ayudarlos... alguien que a pesar que no tuvo al Ministerio de su lado cuando luchó contra Voldemort, confió en él, para trabajar en él, y ayudar a mejorarlo, y en lugar de agradecer esa confianza, ese apoyo, pusiste todo tu deber en él, todo lo que tú no querías hacer, y le hiciste creer que eso no era suficiente, ni siquiera le diste un compañero para sentirse apoyado. No tengo idea de si el Ministro lo sabía, pero lo que si quiero saber es cuantas veces el Ministerio va a usarlo para sus fines. Y luego, cuando casi muere por ello, y yo lo salvo, ¿de pronto les importa su salud?-rió sarcásticamente.- ¿Qué si no es legal mi hechizo? Miles de personas modifican todos los días los hechizos. Soy un inefable, si lo hago por el Ministerio está bien, ¿pero para salvar a una persona no? ¿Le impiden a los sanadores cambiar hechizos para salvar a la gente?

-Usted no es un sanador.

-Le di alivio a su alma, hice que despertara. Si no fuera por mí no habría héroe. Y entonces seguramente habrían inventado algo para encubrir todo. Pues sorpresa, de todas maneras lo sabrían. Deje todo escrito a mis abogados y amigos, incluso a la amiga de Potter, Granger (una total mentira, reiría después. Apenas salí de mi revisión corrí a tu habitación). Tu y yo sabemos que Granger no iba a descansar y llegaría a ti. Ella siempre consigue lo que busca. Y te haría pagar lo que le hiciste a Potter.

El Jefe de Aurores tragó saliva.

-¿Cómo ibas a librarte de ella? ¿Ibas a acabar con el trío dorado uno por uno?

Si bien su defensa parecía más una amenaza, y el Wizengamont llamó al orden, finalmente Draco fue exonerado, aunque despedido. Se le aplicó las mismas reglas que a los inefables al dejar el servicio, y al final del día, miró a Harry, quien parecía culpable y se alzó de hombros.

-Ser inefable no era para nada divertido. Aunque ahora supongo que nuestros planes de que seas profesor mientras yo sigo siendo un inefable, está acabado.

Harry sonrió.

-Solo tenemos que proceder al resto-murmuró.

Pero no lo habían hecho.

No se habían casado, no tenían esa casa blanca, el perro ni el gato, menos el hurón.

Pero aún estaban juntos, y eso era lo importante.

Era extraño porque, en realidad, habían actuado como novios desde que despertaron. Ninguno preguntó si lo eran, si no lo eran, querían o no querían serlo. Hasta que alguien preguntó si lo eran y ninguno supo qué responder. Solo entonces, Draco le había dicho a Harry que no tenía que cumplir nada de lo que dijo mientras dormía, excepto siempre despertar después de una pesadilla. Dijo que mantendría su promesa de no querer ni pedirle nada. Que no tenía que sentirse comprometido.

Pero Harry quería cumplirlo, quería prometer incluso más.

Entonces le dijo exactamente eso. Y que él podía pedir lo que fuera, porque Harry confiaba no se aprovecharía de ello. Y en todo caso, él diría que no, si no quería hacerlo. Y si Draco no quería nada de eso, si solo lo había dicho para despertar a Harry, era su momento de correr porque, de lo contrario, sabía que en poco tiempo tendría, hijos, mascotas y un esposo.

La sonrisa de Draco había sido brillante.

-¿Él realmente se está divirtiendo, no es así?-preguntó Hermione, sacándolo de sus recuerdos, y Harry asintió y la miró.-Me alegra mucho que te hubiera encontrado.

-A mi también-respondió él. Sabiendo que Hermione quería decir más, quería disculparse por no ser ella quien lo rescatase, por dejarlo sufrir por mucho tiempo. Harry no estaba enojado con ella por eso, y una parte estaba feliz de que fuese Draco quien lo salvara. De que se hubiera quedado, y no lo dejara solo. De, a pesar de irse, haber regresado.

-¿Entonces... lo harás?

-Lo haré-murmuró jugando con el anillo en su bolsillo dentro de su pequeña caja. Era Navidad, en la Madriguera. Estaban festejando, riendo, y por primera vez en mucho tiempo, Harry se sentía libre, amado y completo.

Bueno, algo así.

Aún faltaba algo.

Faltaba empezar esa bonita vida que tendría con Draco.

-Entonces, adelante-murmuró Hermione y Harry asintió y caminó hacia Draco, frente a todos los Weasley; y cuando sus ojos se encontraron, Harry se arrodilló y sacó el anillo.

-Draco, ¿quieres casarte conmigo? ¿Y tener dos hijos, un perro, un gato, un hurón, una casa blanca y ser profesor en Hogwarts?

El silencio abarcó el lugar, hasta que Draco preguntó.

-¿De vuelo, de defensa...?

Harry sonrió recordando esa pregunta.

-Puedes escoger el que te guste, McGonagall ha dicho que puede darnos ambos puestos.

Draco lo miró incrédulo.

-¿Y serás feliz?-titubeó siguiendo el guión pero a la vez, un poco asustado.

-Ya soy tontamente feliz-exclamó con suavidad.

-¿Lo prometes?

-Lo prometo.

-Entonces, sí, sí a todo-murmuró y dejó que le pusieran el anillo. Cuando Harry se puso de pie, en medio de los aplausos, Draco lo besó y al separarse, exclamó.

-Lo prometiste.

Sonriendo enormemente, Harry lo abrazó, hundiendo su rostro en el cuello del otro y asintió.

-Lo prometí.

Ahora solo quedaba vivir.