Disclaimer: Hunter x Hunter pertenece a Yoshihiro Togashi.

Voluntad humana

Había veces en las que el Rey sentía algo removiéndose en su interior, en un plano que trascendía sus vísceras y tocaba su alma. Era algo ajeno, pero a la vez tan propio que sabía que perdería su esencia si lo destruía.

Un rey de reyes como lo era él, no tendría por qué temerle a nada. No. Él no tenía miedo, solo zozobra y los resquicios de incertidumbre e impotencia con los que despertaba. No tenía miedo a dormir, pero no podía controlar la aprensión que le generaba hacerlo. Cerrar los ojos, caminar en la oscuridad, y ver una vida que no le pertenecía.

Sus sueños, como decidió llamarlos por el bien de su mente, le mostraban imágenes de un pasado que parecía muy distante, de risas que no compartía y de sentimientos que experimentaba por alguien a quien no terminaba de dilucidar. Era incomprensible y frustrante y quería hallar respuestas a preguntas que tan solo surgían en su mente como imágenes cuyos conceptos era incapaz de deslizar por su lengua para vocalizarlos. Y saberse incapaz de algo, cuando él era omnipotente, acrecentaba la miríada de emociones atosigándolo.

Pero era en esa película reproduciéndose en su mente mientras se fusionaba con la nada, donde lo arremetía una vez más una ola de sentimientos que debilitaban su raciocinio. Un miedo ajeno, pero tan pegado a su alma, se apoderaba de él: era el terror a la muerte, a ser descubierto, a darse por vencido cuando ni siquiera tuvo la chance de defenderse.

No tenía sentido. No el sueño, ni mucho menos su respiración agitada al despertar, tampoco el repudio a volverse a sumergir en el mundo onírico.

Sabía que no había vivido nada de eso, porque con su poder jamás se habría sometido a tales infortunios, pero, entonces, de quién eran esas memorias mezclándose con las suyas, entretejiéndose tanto que, entre las lindes de la realidad y los sueños, confundía ambos entes y los entrelazaba y los fusionaba y su sentido del "yo" se desperdigaba por todo el universo.

Su contraparte, como decidió llamarlo para no seguir explorando su psiquis, era todo lo contrario a él, y aun así eran como las dos caras de una misma moneda. Era débil, poco certero y asustadizo; y no entendía cómo una existencia así podría convergir en él.

No tenía sentido. No quería seguir pensando en ello, pero su mente, de una u otra forma, siempre dirigía sus pasos allí.

—Su Majestad —interrumpió Neferpitou, sosteniéndose del marco de una de las ventanas del pasillo para impulsarse hacia adentro, cuando lo sintió dejar su alcoba—. ¿Está...? —Agitó la cabeza corrigiendo sus palabras—. ¿Requiere algo?

¿Que si requería algo? Quiso reírse porque sí, necesitaba respuestas para comprender eso otro habitando dentro de él y que, le costaba admitirlo, era la fuente de su nen. Sin embargo, no expuso sus dudas porque, muy en el fondo, consideraba que era algo íntimo.

Aunque le sentaría bien una distracción y, quizás, unas palabras candorosas.

—Llama a Komugi. Vamos a seguir jugando.

—En seguida. —Neferpitou se inclinó de forma respetuosa, aupándose en el alféizar de otra ventana para perderse entre los tejados del palacio.

Komugi era una simple jugadora de gungi, asombrosa solo en ese aspecto. Sin embargo, había algo en su forma de hilar las palabras que apaciguaba sus incomodidades, casi como si lo consolaran; cosa que él no necesitaba, por supuesto.

Dentro de él vivía otra voluntad que buscaba controlarlo como un parásito e inquiría cada una de sus acciones. Pero él era una criatura absoluta, así que extinguiría las ideas invasivas para centrarse en sus objetivos.

Y, aun así, no fue consciente del irremediable gozo embargando cada una de sus células cuando Komugi se presentó en la sala del trono, dispuesta a jugar hasta, literalmente, la muerte.

El Rey no lo sabía, pero lo que vivía dentro de él, como una consciencia latente, era la voluntad humana que lo ayudaría a comprender su existencia.

¡Muchas gracias por leer!


Desde hace muchos años, tengo la teoría de que Pokkle, al ser el único humano con nen que comió la Reina, es el núcleo del poder de Meruem y, quizás, también explique por qué aceptó con más facilidad su lado humano. Así que, luego de discutirlo con una amiga y que me dijera que ella pensaba lo mismo, me convencí de que no estaba loca y terminé escribiendo esto xD

Espero que les haya gustado; aunque, en lo personal, siento que quedó un poco OoC por ahí.

¡Tengan un gran día!