CAPITULO 26
PROMESA.
Hola aquí shyo apareciendo, lamento el inconveniente, se que habia prometido publicar el dia miércoles, pero termine tan agotada del trabajo que simplemente no pude editar aunque no lo crean el trabajo de editar es mucho mas complicado que crear nuevos capítulos jajaja, pero bueno allí vamos.Gracias PAULA Y MONS por su apoyo, no saben lo mucho que me anima sus comentarios para poder continuar con el fic. Espero que les guste estos y los próximos capítulos que publicare cada domingo.
En respuesta a tu rv. Mons… decirte que si, ya intente publicar en watpatt pero no obtuve buena respuesta, por esa razon solo publicare los capítulos por esta pagina :D gracias por la sugerencia y que te encuentres bien :-* saludos y abrazos.
Tras varios días sin la compañía el uno del otro, por fin aquella noche, la pareja pudo compartir su lecho matrimonial, entre tristeza y desolación, permanecían abrazados tratando de transmitirse consuelo y amor.
Delicadamente el Hatake acariciaba la cabellera negra de su esposa mientras con la otra mano la estrechaba a su cuerpo, había extrañado demasiado el tenerla cerca, de sentir su calidez y su dulce aroma. En sus brazos sentía que podía encontrar la paz que necesitaba, que su presencia le ayudaba a superar aquel dolor interno que no disminuía con nada. La muerte de su hijo y las palabras crueles que ella le dijo, habían abierto una gran herida que poco a poco sentía que iban sanando.
La observo fijamente, ella permanecía dormida tan profundamente que pareciese que no lo hubiese hecho en años, tan solo verla le hizo recordar lo enamorado que estaba de aquella morena y que no importaba lo que sucediera, él siempre la amaría a pesar de todo. Con una leve sonrisa se acurruco más hacia ella y cerró sus ojos tratando de dormir.
En sus sueños podía ver la imagen de su pequeño niño corriendo en una pradera llena de flores, su cabello plateado se meneaba con el viento, a medida que se aproximaba a ella, el pequeño crecía cada vez más. Milk sonreía inmensamente de felicidad, su hijo crecía frente a sus ojos y cuando por fin llego a sus brazos, él era un joven esbelto y muy parecido a su padre, la estrechó en sus brazos con fuerza... y su voz quedo grabada en sus oídos "madre..." dijo antes que la ilusión desapareciera.
Milk abrió rápidamente los ojos por aquel sueño que provocaba una inquietud en su pecho. Sin poder evitarlo una lagrimilla se escapó de sus orbes. Su corazón latía de prisa "¿por qué tuve ese sueño?" se cuestionó cerrando los ojos para quitarse las malas ideas que estaban atravesándole por la mente.
Dio un suspiro profundo tratando de calmarse, volvió a abrir los ojos y se encontró frente al mentón de su esposo. Kakashi estaba dormido plácidamente abrazándola por la cadera. Él tenía su rostro lleno de paz, su semblante seguía siendo el mismo, aunque se podía distinguir unas pocas ojeras. Probablemente en todo ese tiempo que ella lo descuido, él estuvo muy deprimido y no pudo conciliar el sueño en muchas noches. Pero verlo tan sereno y tan complacido, la llenaba de ternura, tanto que las imágenes de su sueño se iban disipando paulatinamente.
— Te extrañaba... — susurro Kakashi a su oído al despertar y percatarse que su esposa lo detallaba.
— Lamento haberte dejado solo… ahora estoy aquí…— correspondió el abrazo
Aquel aroma que desprendía el cabello peli plata, siempre le cautivaba. Era un aroma parecido a la madera húmeda con algún tipo de flor exótica que provocaba que ella se enamorara de esa fragancia. Era bastante adictivo. Inhalo profundamente tratando de retenerlo en sus fosas nasales.
— ¡¿Qué hora es?! — cuestionó aun adormecido y besando la frente de su mujer.
— Creo que ya son las 10 de la mañana — respondió suavemente.
Al escuchar la hora, Kakashi brinco de la cama y comenzó a buscar su uniforme y demás implementos ninjas. Mientras tanto Milk lo observaba desde la cama sin comprender.
— ¿Qué sucede Darin?
— Todos los shinobis de la aldea teníamos una reunión hoy...
— ¡¿A qué hora era eso?! — cuestionó precipitada.
— a las 8:00 de la mañana... — declaró con una gota de sudor que resbalaba por su frente...
— ¡KAKASHI TU SIEMPRE LLEGANDO TARDE!— reprocho Milk, levantándose rápidamente y alistando el uniforme limpio y ayudándole a buscar sus calzados. — ¿crees que te reprochen? — cuestiono mientras pasaba por su lado para ir a la cocina.
— Alto... — antes que su mujer saliera de la habitación la sujetó de la muñeca y la atrajo a su cuerpo, Milk sintió nuevamente aquel agradable aroma — De todas maneras llegaré tarde hoy…. — besó su cuello con una voz dulce — dime… ¿quieres que me quede contigo hoy?
— Tienes que cumplir con tus deberes. — se separó y lo observo con ojos destellantes, algo que a Kakashi le parecía extraño, pero hermosos a la vez. Anhelaba volver a verla con esa energía. — Hoy iré a visitar a Naruto… no lo he visto desde lo de nuestro Takashi.
— Desde que salió de terapia intensiva ha estado muy deprimido, seguro que le animara verte. — Acaricio el rostro de su esposa — promete que estarás en casa para la cena… — beso sus manos observándola con una mirada profunda.
— Claro que sí, y te prometo que preparare los mejores platillos que se hacer — Kakashi arqueo sus ojos en señal de felicidad
— Te estaré esperando…. — se despidió clavando un beso tierno y lento sobre la frente de su esposa.
Milk observo como su esposo se alejaba sonriente despidiéndose por el sendero, se sentía contenta de haber podido arreglar las cosas con Kakashi. Aunque extrañamente, verlo partir le llenaba de una tristeza momentánea, ver su cuerpo alejarse por el horizonte le hacía temer que tal vez algún día también a él lo perdería.
Ella negó varias veces con la cabeza tratando de disipar ese sentimiento de soledad. Tenía que intentar ser lo más optimista posible si quería lograr su objetivo, al menos ahora tenía una esperanza y una opción para lograr revivir a su hijo y nada ni nadie podría aminorar esa ilusión.
Inyectándose un poco de optimismo, se deshizo de los malos pensamientos y salió con dirección al hospital, recordando lo hermoso que su hijo se veía en ese sueño; un joven de aproximadamente 16 años que tenía el cabello plateado, era alto, tenía su misma tez, sin embargo se parecía muchísimo a su padre. Milk sonrió con encanto al revivir aquella imagen.
— mi querido hijito… cuento las horas para tenerte nuevamente entre mis brazos — apretó su pecho y siguió caminando.
Milk se sentía entusiasmada con la idea de volver a ver a su hijo. Tanto que al pasar por varios lugares, llegaba a confundir a las personas, pues no se explicaban por qué una mujer que acababa de perder a su hijo sonreía de esa manera.
La morena logró llegar al hospital en el que estaba internado Naruto, prosiguió caminando hasta su habitación, pero al instante de abrir la puerta, se chocó con Sakura quien salía de visitar al rubio.
— Milk… — hablo la peli rosa— ¿Cómo te encuentras?
— Me siento mucho mejor, gracias por la pregunta… ¿Cómo esta Naruto? — la muchacha bajó la mirada con pena, cerró sus ojos y negó con la cabeza con resignación.
— Aun puede asimilar la muerte de Takashi… él se siente muy culpable… quizás no sea un buen momento para que lo visites... el incluso rechazo la visita de Kakashi sensei, no sé cómo vaya a reaccionar si te ve…
— Esta bien... déjamelo ami... — toco el hombro de la Haruno y sonrió. — veras que pronto será el muchacho hiperactivo y feliz de siempre...
— ¿Cómo estas tan segura? — interrogo confundida.
— Tengo un as bajo la manga — tras un guiño, ingresó en la habitación.
Ahí estaba Naruto con la mirada perdida observando afuera de la ventana, su cuerpo y rostro llevaba muchos vendajes que era evidencia real de lo que había pasado. Caminó lentamente afligida por verlo en esa condición, inmediatamente los ojos azules la otearon con tristeza, sus labios comenzaron a temblar y su rostro anunciaba que pronto comenzaría a llorar del dolor.
— Hola hijo...— hablo con cariño— ¿Cómo te encuentras? — apretó la mano del rubio que se encontraba sobre la sabana, al instante el alejó sus manos desviando la mirada.
— No deberías estar aquí… — hablo con una voz a punto de quebrarse, cerrando sus ojos con fuerza tratando de contener sus lágrimas... — por favor… vete… ¡VETE!— gritó.
— No me iré… — sentencio decidida a hablar con el rubio
— ¡vete!… ¡por mi culpa Takashi está muerto! — Vocifero dolido desbordando un mar de lágrimas— ¡es mi culpa!.. ¡Es mi culpa que él esté muerto!… ¡debí haberlo protegido y no pude hacerlo!— apretó sus dientes soportando el dolor y mientras caían gruesas gotas salinas sobre la cama. — si tan solo yo hubiese muerto ese día... si tan solo...
Milk no pudo soportar el llanto del rubio y casi instintivamente lo abrazo, apretándolo contra su pecho. Naruto cerró más los ojos y se aferró a la blusa del pelinegro. Su llanto ahogado daba tanta lástima que Milk sintió que era su obligación decirle la verdad a él… había decidido que no le diría a nadie para evitar que interrumpan con su objetivo, pero tampoco podía dejar sufriendo a Naruto quien se culpaba por la muerte del pequeño.
— Naruto… — hablo con la voz delicada y tranquila mientras acariciaba su cabellera — deja de culparte... yo sé que tu amabas mucho a Takashi y eso lo sé muy bien… sé que hiciste lo que pudiste para protegerlo...
— No debí haberlo llevado conmigo a ese lugar… si tan solo lo hubiese sabido — sollozo con tristeza— si tan solo hubiese sabido que mi hermano moriría…
— Nadie lo sabía… — lo separo para ver su rostro— deja ya de llorar… tengo que decirte algo…— limpio sus lágrimas con la mano— hay una forma de traer de vuelta a Takashi… — sentencio.
El rubio dejo de llorar y se quedó sorprendido por aquella declaración.
— ¿Ta- Takashi podría regresar? — repitió.
— si... pero quiero que prometas que no le dirás a nadie hasta que me marche… — Naruto accedió al instante con curiosidad — el mundo del que yo vengo, existe un dragón que puede cumplir los deseos… iré a mi mundo y pediré que nuestro Takashi reviva…
— ¿D-De verdad?— hablo exaltado — ¿de verdad puede suceder eso?
— Así es — arqueo sus ojos muy contenta.
— pero ma... si tú vas allí ¿podrás regresar, verdad?— interrogo cambiando el semblante de Milk. "¿habría alguna razón por la que no podría regresar?" todo este tiempo no se había puesto a pensar ¿Qué sucedía si ella no pudiese volver?
— POR SUPUESTO QUE VOLVERE— sonrió ampliamente. "¿pero y si no?", pensó. — Naruto… — se sentó a un costado de la cama con una mirada llena de preocupación — tengo mucha certeza de que regresare, pero… si por alguna razón yo no volviera… quiero que mañana vayas al cementerio y visites la tumba de Takashi… tengo muchas esperanzas de que Takashi reviva, y me imagino que si lo hace... el estará en ese horrible lugar…
— ¿Pero… tu no podrás estar allí con nosotros?— cuestiono...
— Cuando pida el deseo de revivir a Takashi, me tomara un tiempo retornar a este mundo, por eso quiero que en cuanto el reviva, seas tú quien este allí para el…
— ¡Por supuesto que sí! — Se aferró al cuello de la morena y sonrió de felicidad— soy muy feliz con esa esperanza ma… no sabes cuan feliz me siento...
— También me siento muy feliz… — sonrió ampliamente— te quiero mucho Naruto…
— Yo también te quiero muchísimo… — luego de expresarse el cariño que se tenían. Milk se separó de él y lo observo con seriedad.
— Naruto... necesito que me hagas dos promesas… — el rubio la observo con intriga— quiero que cuides de Takashi hasta que yo regrese… y no le cuentes a nadie sobre mi viaje a ese mundo.
— Te prometo que no le diré a nadie, pero prométeme que regresaras mamá…
— Te lo prometo— sonrió...
Tras recibir aquella promesa del rubio, la morena salió del hospital con una alegría inmensa de haber ayudado a Naruto a recuperar su jovialidad. Sin embargo aquella pregunta por parte del rubio la había dejado preocupada, era algo que no había previsto entre sus planes... ¿Qué sucedería si por alguna razón ella no pudiera volver? "No... no hay razones para que yo pudiera quedarme en ese lugar". Medito.
Milk caminaba por las calles de la aldea perdida en sus pensamientos. Hasta que alguien se atravesó delante suyo con un montón de cajas y de bolsas, que a causa del impacto todo se vino abajo.
— ¡pero es que no fijas!…— reclamó algo adolorida por el impacto, viendo como esa persona se levantaba del suelo— shi… Shikamaru ¿qué es lo que haces aquí y con todos esas cajas?
— Eres tu Milk…— hablo con cierta pereza y fastidio — ¿Que... qué hago?.. A mi madre se le ocurrió hacer las compras para el bebé... y tuve la obligación de acompañarla. Si hubiese sabido que tener un bebe era algo problemático yo...
— Tal vez te parezca algo molesto al principio... — le explicó con paciencia— pero ya verás que todo tiene su recompensa, es hermoso ver el rostro de un pequeño que se parecerá a ti… — dijo sonriéndole y ayudando a levantar las cajas que se encontraban desparramadas en el suelo.
— aunque lo digas… — prosiguió hablando el de coleta, pero su madre acababa de salir de la tienda con más compras.
— ¡Shikamaru! ¡Esas cosas eran delicadas! — reprocho en un grito, haciendo temblar a su hijo. Pero en cuanto la mujer observo que Milk se encontraba cerca, se moderó — Milk... no sabía que estabas aquí... lamento mucho lo de tu pequeño… era un precioso ángel — expreso dándole sus condolencias, provocando un poco de tristeza en la mirada de la morena, empero se sintió animada pues ya tenía una esperanza.
— Me siento mucho mejor — expreso animada— le agradezco por su preocupación.
A Shikamaru se le hizo muy extraño el tono de voz en ella, se supone que debería estar deprimida y triste por su perdida, pero ella se encontraba muy animada, demasiado diría el.
— Hay algo diferente en ti…. ¿Qué te sucede?— pregunto mirándola algo confundido. Ella sonrió suavemente.
— No es nada… debo volver a casa pronto…. Me gustó muchísimo verte, Adiós Sra. Yoshino... — se despidió Milk de el de coleta quien aún no dejaba de verla pese a que ella se alejaba sin mirar atrás.
— Adiós Milk…— se despidió la madre del Nara y se marchó a la tienda vecina
Fueron varios pasos que dio para alejarse de su amigo y aunque ya se había despedido de él, sintió que esa despedida fue demasiado fugaz. Aquella idea nuevamente se le atravesó por su mente ¿Qué pasaba si no volvía?.. Detuvo su marcha.
— ADIOS SHIKAMARU, ¡deseo que seas un gran padre! — grito desde la distancia despidiéndose con la mano.
El de coleta quedo confundido con esa despedida. Quiso caminar hacia ella para pedirle explicaciones, empero su madre llamo su atención.
— Shikamaru apresúrate, aquí hay cosas muy lindas para bebes… — el Nara se detuvo y giro nuevamente su rostro hacia donde estaba Milk, pero esta vez no pudo encontrarla. "¿Qué fue ese tipo de despedida?" "algo no me gusta de todo esto"— pensó antes de ir con su madre.
Las horas pasaban lentamente, en la casa del Hatake, Milk se encontraba doblando la ropa que había terminado de secar. Aunque tenía una gran emoción por el día de mañana que es cuando se encontraría con Goku, aun sentía una angustia al pensar que quizás algo podría llegar a salir mal y ella no pudiese revivir a Takashi, o incluso que su regreso sea incierto.
Aun sentada en el suelo, comenzó a detallar su habitación ¿Qué sucedería si no pudiese volver? Suspiro. Con delicadeza comenzó a sacar toda la ropa del armario y empezó a buscar aquello que hace tiempo había guardado con cariño, aquella pequeña caja que contenía su objeto más preciado.
Antes Kakashi le había reclamado por el hecho de que ese obsequio permanecía guardado, siendo que era algo que ella bien podría utilizar, pero por el temor a extraviarlo no lo había utilizado en mucho tiempo.
Por fin logro encontrarlo muy al fondo de su armario. Al tener la pequeña caja lo abrió con delicadeza y el brillo plateado no había sido opacado con el tiempo, se trataba de aquel colgante en forma de corazón que su esposo le había regalado hace años. En él, aún permanecía la fotografía de ambos, Milk sonrió, era algo lindo de recordar. Sin embargo tenía que añadir un pequeño detalle a aquel relicario.
Camino hacia la sala y entre las repisas comenzó a buscar aquel álbum de fotos que siempre permanecía allí. Al encontrarlo ojeo página por página hasta encontrar una fotografía que pudiese guardar en el relicario y allí lo encontró era una fotografía de Takashi cuando apenas tenía unos meses de vida. Milk sonrió cálidamente y apretó el collar en su pecho, ese era el artefacto más preciado de su vida… ella se mentalizaba de que si algo malo llegase a suceder, lo importante era que Takashi estuviera con vida " mientras mi hijo viva, no me importa lo demás" se propuso mentalmente.
La puerta principal se abrió y Milk al instante fue a recibirlo con una gran sonrisa, debido a los pensamientos que tuvo durante todo el día. La morena se propuso hacer feliz a su esposo esa noche, ya que si algo ocurría al menos ella dejaría un lindo recuerdo atrás.
— Bienvenido Darin…— saludo con una voz suave.
— Ya estoy en casa— correspondió aproximándose a ella y dándole un beso en la frente — huele delicioso…
— Vamos a comer… Seguro que te encantara la cena— lo abrazo de su antebrazo y lo guio a la cocina.
Durante la cena Milk lo observaba fijamente, ver a su esposo degustar sus platillos y disfrutarlo, la llenaba de orgullo. Desearía por mucho tiempo observarlo así como lo hacía ahora.
Ella aun no comprendía, como fue que llego a amar a Kakashi de esa manera tan intensa que lo hacía ahora, para Milk, él era el hombre perfecto, el hombre digno de amar y de admirar. Él es el esposo que tanto necesito en su vida, fue el mejor padre para su hijo y el mejor amante que pudo tener… estar con él, la llevaba a un mundo lleno de paz, en el que solo existían ellos dos con su pequeño hijo.
Pero durante todo el día, sintió una culpa en el pecho y eso se debía a que había decidido omitir la verdad sobre su viaje a otro mundo… y lo peor es que viajaría con Goku, al mismo que utilizo para herirlo en el entierro de su hijo. Milk sabía que no era una buena idea contarle a Kakashi sobre esa realidad, aunque hubiera una razón tan fuerte detrás de su viaje, el Hatake difícilmente comprendería y seguramente se opondría a que se marche con él. Todo porque él es muy celoso. Por esa razón, aunque le costara mentirle, tenía que seguir con esa decisión.
— Estuviste muy pensativa durante la cena— hablo Kakashi mientras se recostaba a su lado con el dorso descubierto y atraía su cabeza sobre sus brazos.
— No es nada... solo extraño a nuestro hijo… — respondió, sin darse cuenta a qué hora ingresaron a la recamara.
— Yo también lo extraño muchísimo… — dijo afligido agachando la cabeza— me encantaría poder abrazarlo y decirle lo mucho que lo amo…— su voz comenzó a quebrarse — siento mucho haberles fallado…— sollozo dejando escapar unas lágrimas — lo siento por no haberlo protegido cuando debí… perdóname…
— Estaremos bien Kakashi… — limpio las lágrimas de su marido con suavidad— no tengo nada que perdonarte… no fue culpa tuya… — lagrimeo al ver llorar a su esposo— te prometo que volveremos a ser felices… — se acurruco en su pecho — te lo prometo…
A la mañana siguiente Kakashi se marchó nuevamente para entregar un informe de una misión que había realizado hace poco. Milk solo lo vio partir desde la puerta, él se veía más animado y más reconfortado luego de las palabras y la promesa que le hizo anoche.
Milk comenzó a sentir unos nervios internos que provocaron que comenzara a temblar, salió de su hogar con las manos en el pecho y con aflicción observo la infraestructura. Ya era hora de ir a su encuentro, pero no quería irse sin antes dar un último vistazo a su hogar, aquel que le lleno de dicha y recuerdos memorables que siempre estarán en su corazón… Milk tenía mucho miedo de que esa se ala última vez que vería aquel lugar...
Retrocedió lentamente y tras un suspiro, cerro sus ojos y volteo su cuerpo con dirección a la salida de la aldea. Paso por la caseta de los guardias pero ellos estaban más enfocados en hablar con una muchacha de cabello marrón y marcas moradas en sus mejillas. El pelinegro la observo de reojo, nunca la había visto en la aldea ¿Quién sería? Prosiguió su camino sin darle mucho interés. En cuanto estuvo fuera de la gran puerta gigante, comenzó a buscar a Goku de un lado para el otro.
Desde arriba de un gran árbol, apareció Goku dando un salto hacia ella y quedarse estático a medio metro. Lo que provoco que Milk cayera al suelo por el susto.
— ¡ah! ¡No hagas eso jamás!.. Goku— reprendió algo alterado.
— Jajajaa — mofándose como un infante— no puedo creer que te asustaras con una cosa tan simple, Milk — dijo con su enorme sonrisa.
— ¡Eres un tonto! — se levantó limpiando su atuendo, algo que a Goku no se le pasó desapercibido.
Milk tenía el cabello suelto y largo hasta la cintura, su atuendo de una sola pieza, manga larga y minifalda que le llegaba arriba de la rodilla, tenía un cinturón que moldeaba su figura y unas botas color blanco que combinaba con el conjunto. Goku se quedó impresionado, nunca la había visto tan hermosa...
— Bueno… es hora de marcharnos… — habló subiéndola en sus brazos— sujétate de mí cuello Milk... iremos a velocidad hacia la montaña de los tres picos tragaluces...
— ¡¿Goku que haces?!
— ¡Vámonos!— emprendió su marcha sobre tierra a gran velocidad, provocando que Milk se aferre con fuerza al cuello del Son. Empero mientras ingresaban al bosque, no se percataron que alguien los había visto y ahora los estaba siguiendo…
