CAPITULO 31

" MISION RANGO A"

Buenas noches mis estimadas lectoras, lamento nuevamente no cumplir mi promesa de subir este capitulo el martes. La verdad es que creo que estoy embrujada, cada cosa que pasa en mi vida es todo un dilema, hasta pareciera que mintiera para no traer el capitulo.

Lastimosamente mi hermano tuvo accidente de motocicleta el dia martes, le hicieron una cirugía de su pierna debido a que el corte fue profundo, por suerte no se fracturo ningún hueso, solo tiene una fisura en la tibia.

Gracias a dios, todo salio bien y ahora se encuentra en casa recuperándose. Pero debido al tiempo que implica cuidarlo, probablemente me demorare hasta el domingo en traerles el siguiente capitulo. Hare mi mayor esfuerzo por hacerlo antes, pero es mas seguro que el domingo.

Gracias por su paciencia y su comprensión , espero que ustedes se encuentren bien.

Sayonara.


En la oficina del Hokage

— Y ese es todo mi reporte hermano

— ¡¡¡QUE!!! ¡¿Que ya encontraste a Milk?! — manifestó exaltado y golpeando su escritorio con la palma de sus manos y desbordando un montón de documentos que habían encima...

— Si, Así es… — sonrió ampliamente— ¿ahora me darás misiones más difíciles verdad?— interrogo inocente sin darle mucha importancia al asombro del rubio.

— Después de haber indagado más sobre esa persona... ¿no te da curiosidad de saber quién es?

— Ya lo sé... se quién es... — respondió con soltura

— ¿Lo sabes?

— ¿Si, ella es tu mamá verdad? — Naruto supo al instante que Takashi aun desconocía la verdad.

— ¿Quién te dio toda esa información?

— Fue mi tía Bulma, ¿hermano tu sabias que ella junto a la Sra. Milk provinieron de otro mundo?

— Si... lo sabía... "Por más que intente persuadir a Bulma para que me dijera donde estaba Milk, nunca dijo nada", "supongo que pensó que yo no tenía ese derecho, solo Takashi"

— Y bien hermano… ¿Cuándo comenzare mi nueva misión? — cuestionó nuevamente muy entusiasmado.

—Bien... te daré tu misión ahora mismo… — Takashi abrió sus ojos con sorpresa y emoción— tu próxima misión será una de categoría A... y es... ir a ese mundo y traer de vuelta a Milk…

— ¿EH? ¿YO?— se quedó inmutado y pensativo por un instante — pero hermano... ¿no sería mejor que tú vayas a buscarla? ¿No sería más emocionante que vieras a tu mamá frente a frente? — Naruto pensó rápidamente.

— Me encantaría ir... pero como Hokage no puedo dejar mi puesto… por eso te lo estoy pidiendo, porque eres la persona en la que más confió — ante esas palabras una ola de orgullo nació en el pecho del Hatake — en cuanto la encuentres... quiero que pases tiempo con ella sin decirle tu identidad... quiero que la conozcas y cuando te ganes su confianza... le reveles quien eres y tú le digas tu petición…

— Pero hermano... ¿y si no quiere regresar? _ frunció el entrecejo con preocupación.

— Seguro que cuando sepa que fuiste de mi parte, ella te seguirá de regreso sin dudar... — acarició la cabellera plateada del pequeño.

— ¡Te prometo hermano que la traeré de regreso! ¡No te voy a defraudar! — añadió sonriente y decidido.

— Sé que no lo harás — se inclinó y lo abrazo con calidez, el pequeño no sabía por qué el abrazo, pero correspondió con cariño— si no me equivoco tu padre demorara tres días en regresar de su misión — lo oteo explicándole— para ganar tiempo, sería bueno que emprendas tu viaje ahora mismo… te asignare a Sai para que te escolte al lugar que necesites ir... — expresó levantándose y yendo a la salida para solicitar a sus guardias la presencia de Sai.

— Hermano, espera... mi tía Bulma me dijo que le fuera a visitar en caso que viajemos a ese mundo... iré a ver qué es lo que quería Decirme, yo creo que en 15 minutos podre ir con Tio Sai a ese lugar, solo iré a ver que quería mi tía.

— Está bien, entonces le diré que te recoja en quince minutos de la casa de Bulma.

— ¡Gracias hermano! — se inclinó con respeto y corrió a abrazarlo nuevamente— te juro que volverás a ver a tu mamá... — se alejó al instante despidiéndose con la mano — ¡Adiós hermano! ¡Nos veremos antes de los tres días! — tras decir aquello saltó por la ventana y se dirigió a casa de Bulma saltando por los tejados.

Naruto se apoyó en el marco de la ventana para observar como el pequeño se alejaba, y dentro de él le embargaba una gran emoción de imaginarse el encuentro de Takashi con su madre. ¿Cómo reaccionara ella al verlo?

— Seguro que se pondrá a llorar de la felicidad — arqueó sus ojos.


Takashi luego de unos pocos minutos de recorrido llegó a la casa de su tía, no tuvo que siquiera tocar la puerta de la mansión, pues ella se encontraba en su jardín tomando el sol sobre una silla mecedora observando como su hijo jugaba en el jardín. Mikuse al ver que su amigo Hatake se aproximaba, saludó con entusiasmo.

— ¡¡¡Takashi!!! — agitaba sus manos con alegría — Takashi!! ¡¡Oa!!

Bulma se quitó los lentes de sol y detalló al pequeño peliplata que cada vez estaba más cerca. Sonrió de lado, ella sabía bien que su visita se debería a su próxima misión.

— Tía Bulma, Mikuse! — Aterrizó en el suelo y caminó apresuradamente hacia la peli azul— tía... tenías razón... iré a buscar a esa señora...

— Perfecto... sígueme por aquí... — caminó de ingreso a su laboratorio mientras Mikuse se colgaba de Takashi y el arrastraba su pierna para llevar a Mikuse consigo. Bulma sonrió al ver lo cómico de esa escena.

Cuando por fin llegaron a la puerta metálica, ingresaron cuidadosamente pues el lugar estaba completamente oscuro. Al encender el interruptor un sonido de sorpresa salió de los labios del pequeño Hatake.

—¡Wow! Tía, ¿eso es lo que llamas automóvil? — cuestionó al ver el auto deportivo color rojo que ya estaba terminado.

— Si... pero ya hablaremos de eso... ¿Cuánto tiempo tienes para ir a ese lugar?

— Bueno... mi hermano me dijo que en quince minutos vendrían por mí, pero ya solo falta 10 minutos para que venga mi tío Sai

— Está bien, entonces no perdamos el tiempo...

— Mami, ¿Takashi jugala conmigo?

— No hijito... Takashi tiene que marcharse a un lugar, y no podrá jugar contigo hoy... ¿te gustaría ir con papá, para que vayamos por unos helados?

—¡¡Si!!— agasajó

— Ve con papá mientras yo converso con Takashi por favor...

— ¡Helalo para mí! — se marchó brincando muy feliz y contento el pequeño oji blanco.

— Escúchame Takashi.— puso su mano en el hombro, ella también se encontraba emocionada por el reencuentro futuro del pequeño con su madre — escúchame con mucha atención… cuando llegues a ese mundo, cerciórate que te encuentres en ciudad Satan... y busca a alguna persona que tenga un uniforme azul que en su placa diga "policía" te aproximaras y le dirás que te perdiste , le enseñaras la insignia que te dibuje… dile que te lleve a corporación capsula... de esa manera te llevaran con mi familia.. Ellos te ayudaran a encontrar a Milk...

— Está bien tía ¿pero qué características tiene ella?

— Bueno... ella es una mujer delgada de tez clara, cabello negro y lacio. Más o menos así — se aproximó a una mesa y comenzó a dibujar en un papel, Takashi observaba curioso — discúlpame, lo mío son los planos, no se retratar a alguien — se disculpó con una gota de sudor resbalando su sien.

— AJAJAJA— se carcajeo al ver el garabato — tía te salió muy graciosa la imagen — siguió burlándose

— Ahí solo es una idea de su imagen — desvió la mirada ruborizada — mira... ella suele tener un flequillo así que cubre su frente, siempre llevaba dos mechones de cabello a os costados de su rostro y me imagino que su cabello anda así de amarrado.— explicó realizándose e peinado que Milk siempre llevaba en el otro mundo. — ten mucho cuidado de los adultos, solo aproxímate a un policía, ya que pueden intentar hacerte daño, también procura distinguir los semáforos que son como estos aparatos que hay en cada cuadra, cuando estén en rojo no cruces la calle y cuando estén en verde podrás cruzar. Si no obedeces esas reglas básicas, podría golpearte un coche como este, y eso sería preocupante Takashi, ten mucho cuidado por favor— abrazo su cabeza contra su pecho — no queremos que te suceda nada malo durante tu viaje, por esa razón te estoy dando estas instrucciones, ah tampoco entres a callejones oscuros y…

— Tía… tía, comprendo lo que me estas queriendo decir… tendré mucho cuidado — elevo su rostro angelical.

— Muchas gracias por tus instrucciones, te juro que me cuidare... — giró su cuerpo para marcharse, seguramente Sai no tardaría en llegar por él.

— Ah espera… — detuvo su marcha— la razón por la que te hice venir fue por esto — caminó hacia el cajón de su escritorio y saco una pequeña caja. Se aproximó al Hatake y la abrió dejando ver un reloj pequeño.

— ¿Qué es eso tía? — interrogó observando la estructura de ese dispositivo.

— Es un reloj... — arqueó sus ojos, si algo le encantaba era ver el rostro de asombro de pequeño — escucha... este botón rojo te creara una chamarra con capucha que podrá proteger tu identidad mientras estés allá... pruébalo — Bulma le puso el reloj en la muñeca y apretó el botón rojo. Inmediatamente apareció una chamarra azul marino con bordes negros que se extendieron a la cabeza y cubría parte de su frente, apenas si se podía divisar su rostro.

— ¿Hizo algo este reloj? Por qué no siento que haya cambiado en nada.

— Eso es lo bueno, tú no sentirás que llevas puesto ese atuendo, para ti parecerá que estas con tu ropa normal, pero desde afuera yo te veo así, mira — le señalo el reflejo del automóvil, Takashi se sorprendió.

— ¡Vaya que impresionante! ¡Tia eres realmente asombrosa!.

— Takashi — apareció Neji a través de la puerta — Sai vino a buscarte...

— Vaya, que rápido pasa el tiempo — Bulma le sonrió con ternura— deseo que encuentres a Milk… tráela de regreso por favor.

— Claro que sí, lo hare tía... — la abrazo por la cintura — muchas gracias por todo… nos veremos pronto — se despidió agitando la mano y salió corriendo del laboratorio — Adiós tío Neji!

El Hyuga se despidió con la mano.

Takashi salió al jardín y vio que Sai se encontraba arriba de un ave hecha de tinta. Inmediatamente le extendió la mano para subirlo y emprender vuelo. El Hatake menor correspondió la ayuda y ambos comenzaron a volar con dirección a la montaña de tres picos tragaluces.


Tras varios minutos de vuelo, Takashi sentado en el cuello del ave de tinta, diviso a la distancia una gran montaña con tres picos lado a lado. El peliplata señalo entusiasmado para que Sai digiriera hacia ese lugar.

A llegar a la montaña de los tres picos tragaluces, lograron divisar que en el centro se encontraba un gran cráter que se veia siniestro y completamente oscuro. Takashi trago una bola de saliva que se quedó estancada en su garganta. El abismo debajo de él, le daba cierto temor.

— ¿Qué sucede?— hablo Sai poniendo una mano en su hombro— no tienes que acobardarte estando a un punto de encontrarla. — Sai sabía el objetivo de aquella misión y trataba de animar al pequeño.

— No... No es eso— dijo titubeando— es que tengo miedo de lo que podría encontrar allí abajo...

— Tranquilo, para eso estoy aquí… _ simuló una sonrisa_ cuando te lances yo iré contigo hasta que desaparezcas de este mundo... y si en caso que nada ocurra, te rescataré.— explicó

— Aun así, me da mucho miedo — mordió su labio inferior levemente para darse ánimos— está bien... ¡lo hare por mi hermano! — dijo sacando de su bolsillo aquella insignia que le había dibujado Bulma— tengo que reflejar esta insignia para llegar a esa dimensión donde la mamá de mi hermano se encuentra— mostrándole el dibujo a su tío y este le sonrió con amabilidad.

Takashi se acercó al borde de la gran ave e inhaló con resignación, tomó el papel y lo volvió a guardar en su bolsillo. Cerrando sus ojos se lanzó hacia adelante, mientras Sai iba detrás de él.

La presión del viento sobre su rostro provocó que cerrara sus ojos con fuerza, pero al instante intento abrirlo, ese lugar era completamente oscuro y un temor comenzó a abordarlo por lo que desesperadamente busco aferrarse a algo que pudiese salvarlo. Giró su cuerpo para ver hacia arriba, el ave que conducía su tío extendió su ala y lo agarró de la cintura volviéndolo a subir a la superficie.

— Qué bueno que vine... — suspiro Sai quien evitó que Takashi terminara estrellado con el fondo de ese abismo.

— Lo siento tío, me distraje y no pude pensar en esa insignia…

— Vamos sigamos intentándolo…

— ¡Si!

Intento, tras intento, Takashi seguía fallando, no lograba concentrarse en aquella insignia que lo llevaría a ese mundo, se sentía frustrado e irritado.

— ¿Por qué?… ¿Por qué Nada me sale bien? — apretó el puño con rabia.

— Tranquilo, lo importante es que no te des por vencido, estoy aquí para ver que logres tu objetivo Takashi — acarició la cabellera del pequeño y la masajeo— vamos... dijiste que traerías a Milk... entonces sigamos intentándolo— al escuchar esas palabras el peliplata se llena de fortaleza y decisión.

— Tienes razón, tío Sai— dijo con la mirada firme — muy bien… ahora otro intento más— levantándose, comenzó a inhalar y exhalar cerrando sus ojitos, la insignia de capsule corp quedó estampado en su mente.

Takashi nuevamente se lanzó hacia el precipicio, pero a diferencia de antes la imagen de capsule corp seguía en su mente, aunque la presión del aire chocaba con su rostro, no podía quitarse de la mente aquella imagen, pues el había prometido traer de regreso a Milk y eso le hacía concentrarse en su objetivo, llevar de regreso a la madre de su hermano.

El cuerpo de Takashi en un momento dado, desapareció. Sai detuvo su ave de tinta y supo entonces que su misión había terminado.

— Espero que la encuentres y seas muy feliz Takashi… — sonrió sutilmente y regresó a la superficie.


Su cuerpo se sentía bastante pesado, su mente daba muchas vueltas, se sentía mareado. Aunque abría sus ojos no podía divisar nada, todo era de un color negro que absorbió todo rastro de luz. Las ganas de vomitar no se hicieron esperar, por eso se cubrió la boca.

— "¿ lo abre logrado?", "¿Dónde estoy?"— Su voz se escuchaba retumbar por el lugar, no comprendía que es lo que estaba ocurriendo. Su cuerpo fue perdiendo fuerza hasta que en su último pensamiento podía pensar solo en una cosa "su papa".

Tras un segundo, se escuchaba muchas voces a su alrededor, fue abriendo lentamente sus ojos, pero una ráfaga de Luz violenta provocó que los volviera a cerrar, intentó nuevamente abrirlos, todo se veía borroso y las figuras a su alrededor también. Se sentó sobre el suelo frio y duro, comenzó a frotarse los ojos y se quedó así por un momento, abrir los ojos provocaría que se lesionen. Así que solo escuchaba a sus costados "¿te encuentras bien?" "¡llamen a la ambulancia!" "niño ¿Dónde vives?"

Takashi fue abriendo lentamente los ojos y aquellas visiones borrosas comenzaban a tomar nitidez. Observó a un costado y se asustó al instante al ver a un hombre con cara de perro que lo estaba inspeccionando. Su corazón latió apresuradamente por el temor. Había muchas mujeres, hombres y personas hibridas con algún animal que le preguntaban si se encontraba bien. Rápidamente se levantó observando confundido a los costados.

El ruido de la bocina de aquellos automóviles, el bullicio de la gente le provocaba gran estrés. Y el ambiente, junto a las casas enormes lo dejaban confundido y sorprendido a la vez. Se sentía un poco mareado. ¿Era ese el nuevo mundo del que le hablo su tía?

— ¿Me… me podrían decir dónde estoy?— cuestionó a unas mujeres exhibicionistas que llevaban poca ropa.

— ¿Qué no sabes dónde estás?, ¿oye niño no te golpeaste la cabeza?— dijo tocándole las manos al muchacho encapuchado, mientras sus senos revotaban dentro su blusa.

— Ya no le fastidies, ¡pobre niño! de seguro sus padres lo abandonaron, por eso es que vive en la calle y a causa de su mala alimentación ha perdido la noción del tiempo y el espacio— dijo conmovida otra mujer— ¡oh Kamisama! ¿Porque eres tan cruel con los niños?, pobre ternurita, seguro está enfermo… — dijo apretándole los cachetes al niño.

— No... Yo no estoy enfermo, lo que sucede es que estoy algo desubicado— se defendió el pequeño.

— Te encuentras en ciudad Satan— dijo el mismo hombre con cara de perro que lo observaba desde un inicio— al oír este nombre Takashi se acuerda que su tía le dijo que se cerciore de estar en Ciudad Satan.

— "Entonces ya llegue"— sonríe con felicidad.— ¡Eso quiere decir que ya llegué!— brinco de alegría — ¡Soy un genio! ¡Si! — brincó y brinco de alegría, pero sin querer trastabillo con su propio pie y cayó en medio de los pechos de la muchacha exhibicionista que se encontraba frente a él. —Gracias por amortiguar mi caída— dijo Inocentemente pero ante este comentario un gran grito salió de los labios de la dama, seguido por una bofetada que fue a parar a las mejillas del infante...

— ¡¡Eres un niño demasiado atrevido y pervertido!!!— Furiosa con venas en su frente que están a punto de explotar— encima te ayudamos y tu aprovechándote de nuestra amabilidad, ¡¡niño pervertido!! — volteando su cuerpo curvilíneo y alejándose del lugar con sus amigas que iban detrás suyo reprochándole por el golpe que le dio al niño. Takashi se quedó con la mano en la mejilla y sin comprender lo que hizo mal.

— ¿Es que acaso hice algo malo? — se cuestionó friccionándose el cachete.

— Esas mujeres son unas sabandijas — se oyó la voz de un niño con ojos azabaches y cabello en pico alto, de una edad aproximadamente de 6 años que provenía desde atrás. Takashi giró la cabeza. — Hola, no tienes que hacer ese tipo de cosas con una dama, recuerda que eres un niño aun— Takashi no comprendió el comentario del infante. Para entonces la mayoría de la gente se dispersaba — es más divertido insultarlas, escucha esto— poniéndose delante de el— ¡¡¡OIGAN!!!! ¡¡¡MARRANAS!!! ¡¡¡GRANUJAS!!! — Las cuatro muchachas voltean a ver al pelinegro— ¡¡SI A USTEDES LES HABLO!!¡¡FEAS, GOLPEA NIÑOS!!

— ¿Está bien que les digas eso?— preguntó al otro niño que lo observaba divertido...

— JaJa no te preocupes, no nos harán daño— volteando a ver en frente, para su sorpresa las cuatro chicas estaban paradas en su delante con miradas iracundas y llenas de rabia. El niño comienza a temblar los labios al ver los ojos endemoniados, al mismo instante una gota de sudor cae por su sien y un escalofrió recorre su cuerpo, paralizándolo momentáneamente.

— ¿Que nos acabas de decir, eh mocoso? — dijo sujetando un pequeño abanico abierto, para luego cerrarlo e impulsarse para golpear al niño.

— ¡¡ Ajaja será mejor que huyamos!!— Gritó el niño esquivando el golpe a una gran velocidad— amigo te digo que corramos— sujetando de la mano al peliplata y comenzando a correr por sus vidas, con las cuatro mujeres en su detrás — ¡¡vamos amigo!!¡¡ Corre!! ¡¡Corre!! ¡¡Que ya nos alcanzan!!

— No puedo correr más rápido, ¡¡creo que me lesione el tobillo!! — dijo gritando con el dolor que esto le provocaba.

— Ni hablar... sujétate fuerte de mi mano— dijo comenzando a elevarse por los aires, dejando abajo a las fieras— dándose la vuelta volvió a vociferar— ¡¡NO NOS ALCANZARAN FEAS!!!— comenzando a reírse a carcajadas.

Takashi quedo sorprendido por la habilidad que tenía ese niño para levitar, esta sorprendido y asustado por lo alto que se encontraban.

— ¡¡Ah!! ¡¡Bájame!!— Grito Takashi, viendo que las casas enormes cada vez se hacían más pequeñas.

— ¡¿Oye te parece si vamos al parque de diversiones?! — dijo inocentemente al muchacho que elevaba cada vez más.

— ¡Vamos donde sea pero bájame de una vez! — se agarró del tobillo mientras el otro pequeño se burlaba del temor del niño encapuchado.

Aterrizaron en el parque de diversiones más grande de Satan city. Takashi al ver esa enorme rueda de la fortuna, esa gran infraestructura metálica que tenía coches en el e iba toda esa trayectoria, zigzagueando, subiendo, bajando, poniéndolos de cabeza mientras la gente gritaba, le causaba gran curiosidad. Los niños de su edad corriendo de un lado para otro con sus respectivas familias.

Los juegos mecánicos de todo tipo, aquellos que giraban y se lanzaban hacia el cielo y volvían a bajar. Los carruseles que giraban sobre su propio eje con figuras de animales incrustadas en cada barra metálica. La luminosidad, los globos, la alegría que emanaba ese lugar. Era algo que al pequeño lo dejó entusiasmado, curioso y sorprendido.

— Vamos, ¡subámonos a la montaña rusa! — dijo el niño que lo había rescatado, tomó la mano del Hatake y corrió hacia la plataforma donde los pondrían en el cochecito.

Takashi observo que el niño a pesar de tener casi su misma edad, era bastante infantil, tenía menos estatura que él, su cabello terminaba en picos altos y su ceja siempre la llevaba fruncida.

— ahora prepárate amigo, que esto te hará gritar de miedo— Takashi traga saliva y se prepara para cualquier tipo de situación.

El aparato comienza a moverse hacia una ruta muy elevada, no parece tener nada de emocionante este juego se dijo a sí mismo, pero cuando llegaron hasta una altura de 70 metros, Takashi se pone nervioso y mira lo distante que esta el suelo desde su posición, y comienza a darle vértigo, el aparato iba lentamente hasta llegar al punto final del recorrido, para dar lugar a la ruta vertical de bajada, entonces todo el cuerpo de Takashi comienza a temblar, y ya para cuando toda la cola de los pequeños vagones estaba en bajada, una gran velocidad comenzó a tomar rumbo por aquellas rieles de hierro, toda la gente gritaba de emoción, y otras de miedo. Pero Takashi se quedó tieso con los ojos muy abiertos, los dientes apretados y muy bien aferrado a los protectores del pequeño vagón. Así fue una y otra vez hasta que el juego finalizó. Cuando por fin esa tortura había culminado, el pelinegro muy contento lo sujeta del brazo y le dice que se bajen para ir al próximo juego, pero Takashi no oía, se había quedado como una estatua.

— Vamos amigo… no me digas que es la primera vez que te subes a una montaña rusa— dijo jalándolo.

Takashi logra reaccionar y se levanta de los asientos, se sentía un muy mareado y caminó fuera de vagón con pasos torpes y descoordinados, hasta que se estaciona con el rostro en el suelo.

— ¡Amigo!.. ¡Amigo! ¡¿Te encuentras bien?! — pero el peliplata no contestaba.


Ya era casi las 10 de la noche, Takashi estaba recostado sobre un colchón hecho de plumas, la luz de la luna ingresaba por la amplia ventana del segundo piso de aquella mansión. El peliplata abrió bruscamente sus ojos y se levantó con rapidez, todo ese lugar era tan extraño para él. Alrededor de toda la habitación se veía muchos juguetes, peluches y estrellas fosforescentes adheridas a la pared y colgando del techo, este lugar era el sueño de todo niño.

De pronto el pequeño pelinegro ingresó por la puerta, con una bandeja llena de comida en las manos.

— ¡Qué bien que te encuentres mejor! ¡Me asustaste!… — sonriendo amablemente y encendiendo la luz— te traigo un poco de comida— acercándose a el encapuchado.

— Lamento causarte esta incomodidad, lo mejor será que me vaya— poniendo los pies en el piso.

— No, no te vayas, eres mi amigo y puedes quedarte, además mi mamá regresara muy pronto, no te preocupes— sentándose junto a él y dando un mordisco a un emparedado que había demás.

— Muchas gracias, pero tengo una misión, tengo que llegar a Capsule corp. Y no puedo perder más tiempo— dijo preocupado.

Al oír esto el pelinegro ríe a carcajadas durante mucho tiempo, colmando la paciencia del peliplata y enfadándolo al instante.

— ¿Cuál es el chiste?

— jejeje es que no sabes algo… esta es la corporación capsula, mi madre y mi tío son los encargados de esta empresa, y el parque de diversiones le pertenece a mi papá —Takashi se queda sorprendido— a propósito ¿cuál es tu nombre? ¿Y por qué querías llegar aquí?

— Mi nombre es Tak…— antes de completar la palabra, su mente le impulsa a decir otro nombre— mi nombre es Raiton. Y el motivo que me trae por aquí es que tengo que hablar con tu mamá.

— Mucho gusto Raiton, mi nombre es Vegito, mi madre regresara pronto, pero mientras tanto podemos…— de pronto escuchó el cerrar de una puerta alejada y una voz femenina que le llamaba por su nombre— ¡es mi mamá, ya regresó!, vamos Raiton — manifestó entusiasmado y halándole la manga del atuendo.

Los dos niños bajaron apresuradamente las gradas alfombradas, corrieron hasta llegar al salón. Estando ya ahí, Takashi contempla lo elegante y raro de este lugar, las paredes eran de un color amarillo bajito con un piso de azulejo y el techo era de forma circular, pero era muy muy alto..

Vegito corre a abrazar a su madre y Takashi lo sigue, al mirar la espalda de aquella mujer, pudo darse cuenta que ese cabello lo había visto antes. La mujer gira todo su cuerpo para ver al pequeño intruso y le sonríe con calidez. Pero este se queda estupefacto al verla a la cara. Ella era la viva imagen de su querida tía Bulma.

— Mamá te presento a mi amigo Raiton, el vino a buscarte…

— Hola Raiton ¿es cierto que me buscabas?_ se inclino hacia adelante para verlo bien, pero su capucha impedia mostrar su rostro.

Takashi acato con la cabeza aun sorprendido por el gran parecido de esa mujer con su tía. En silencio busco en su bolsillo la carta que tenía escrito detrás de la insignia y se lo entregó. Bra, estaba confundida por lo extraño que era ese niño. Tomó la nota y comenzó a leer con detenimiento. Su rostro de sorpresa cambio a uno de aflicción, frunció su frente con los ojos vidriosos y cuando termino, volvió a verlo.

—¿Dónde se encuentra mi madre?— suplicó la peli azul junto a su hijo que se encontraba al otro costado observando sin comprender.

— Mi tía Bulma, se encuentra en otro mundo, ella está muy bien... es feliz junto a mi tío y mi primo.

— ¿Tío? ¿Primo?— cuestionó nuevamente sorprendida.

— Si... mi tía se casó con mi tío Neji cuando se enteró que estaba embarazada de mi primo Mikuse, ella vive allá con ellos.. _ respondio inocente.

— Comprendo... te rogaría que no comentes eso con nadie más... mi madre siempre fue alguien de mente muy amplia y me imagino que estar en ese lugar le hizo ver la vida de otra perspectiva, aunque me provoca cierto recelo saber que tiene otro esposo y otro hijo, comprendo que no por eso, dejamos de ser su familia. Aun así me gustaría que no lo menciones delante de otros.

— Lo siento... no diré mencionare nada al respecto.— expreso apenado — mi tía me dijo que su familia me podría ayudar a buscar a Milk ¿sabes dónde está ella?

— ¿La señora Milk?.. _ repitió, mientras dejaba su bolso sobre el sofá _ ¿para que quieres buscarla?— cuestionó confundida

— Solo necesito hablar con ella — respondió.

— La verdad no sé dónde está, solo sé que actualmente está viviendo con su esposo Goku.

— ¿Su esposo Goku?— repitió pensativo.

— Bueno solo escuche eso por mi hermano Trunks. Lastimosamente yo no aprendí a buscar el ki de una persona, si fuera así te hubiese podido llevar con ella o con el Sr. Goku. _ se disculpo encendiendo un cigarrillo_ Pero si sé que el participa todos los años en el torneo de artes marciales que se lleva a cabo en nuestra ciudad, es probable que ella asista junto a el

— ¿Y cuando es ese torneo? — interrogó con esperanza de poder encontrar a la mujer en ese lugar.

— El torneo de artes marciales es mañana, si gustas puedo llevarte a ese lugar...

— ¡¿De verdad?! — se emociono _ Te lo agradecería mucho — se inclinó con respeto.

— Mi nombre es Bra... ¿Cuál es el tuyo?

— El mío es Raiton y soy sobrino de tía Bulma... mucho gusto.

— Bueno Raiton, me alegra mucho tenerte aquí y que me cuentes como esta mi madre… pero Vegito tiene clases mañana y sería bueno que tú también descanses hoy, mañana será un nuevo día.

— ¿Eso quiere decir que tú eres mi tío?— cuestionó fastidiado el pequeño pelinegro — ¡pero ni creas que te diré tío! — cruzo sus brazos y frunció la mirada.

— Viéndote así, te pareces mucho al abuelo — se rio orgullosa dándole besos en la frente que el niño al instante evadió.

— Muy bien niños, vamos al dormitorio para que descansen.

En seguida caminó hacia las escaleras con los niños detrás de ella, se aproximó hacia el lado izquierdo del pasillo y abrió la habitación donde anteriormente se encontraba el peliplata.

— Esta noche dormirás aquí y sería bueno que te quites esa chamarra, en la noche hace mucho calor

— Pero es que… no sé cómo desactivarlo — explicó Takashi mostrando el reloj, ella detalló el dispositivo que tenía en la muñeca, no habia duda que su madre habia creado ese artefacto. Sin mucho esfuerzo, encontró un botón verde que llevaba bajo una de las manecillas. Al hacerlo el cabello peliplata resalto inmediatamente.

— Ahora si podrás dormir tranquilo… recuerda el botón rojo es para activar y el verde para desactivar — arqueo sus ojos amablemente— vamos recuéstate — Takashi obedeció y se metió bajo las frazadas, mientras Bra lo arropaba con estima. El Hatake no había sentido esa calidez femenina al ser arropado, el único que lo había hecho toda su vida fue su papá.

— Muchas gracias — agradeció mientras ella sonreía — descansa bien Raiton…

— ¡Descansa Raiton, mañana jugaremos!— sonrió despidiéndose y saliendo de la habitación agarrado de la mano de su mamá.

— Adiós Vegito, hasta mañana — se despidió.

Observó el techo, se encontraba muy emocionado por el día de mañana, seguramente encontraría a esa mujer, a la madre de su hermano ¿será que ella es tan dulce como la Sra. Bra?, sonrió dando un suspiro que pronto se transformó en bostezo. "espero con ansias a que sea mañana". Tras pensar aquello cerró sus ojitos, el viaje a través de ese abismo le había debilitado demasiado y sabia que era mejor descansar todo lo que pudiese para tener energias mañana.

"Aguarda un poco mas hermano, voy a traer de vuelta a tu mamá"


en el siguiente capítulo veremos un poco de la vida de milk durante esos 5 años :)