CAPITULO 33

UNION...

Ooola, vengo de pasada nuevamente, el tiempo me ha estado absorbiendo demasiado con el trabajo, la casa y los cuidados de mi hermano, termino agotadísima. Encima mi vista esta cansada, pero bueno.. no quería pasar mas tiempo sin cumplires asi que espero que les guste, de verdad aprecio que aun se queden conmigo, espero que se encuentren bien :-* saludosnos leemos en el siguiente capitulo titulado "genética de los son" :D


Goku fue el finalista del torneo de artes marciales, y al igual que años pasados ahora solo faltaba enfrentarse al grandioso Mr. Satan. Debido a la participación del saiyajin, muchos oponentes terminaron inconscientes de un solo golpe, lo que provocaba que el tiempo del torneo se redujera considerablemente y todo acabara en cuestión de pocas horas y a veces hasta minutos. Al inicio la audiencia se sorprendía al ver a ese sujeto fuerte llamado son Goku , quien lograba vencer a todos los contrincantes , ya después para lo único que la gente iba, era para ver a súper héroe vencer a ese sujeto presumido que no daba oportunidad a otros para enfrentar al hombre que salvo el planeta tierra.

Luego del combate final, el ganador sonrió y saludo enérgicamente a la audiencia quienes lo aclamaban con fervor. Nuevamente Mr. Satan conservaba su cinturón de campeón. Aunque muchos lo ignoraran, el combate estaba arreglado, Goku le daría la victoria por una cantidad x de dinero que si bien el mismo podría conseguir con la victoria, sabía que la reputación de Satan lo era todo para él. Por eso no podía negarse a ayudar a su consuegro.

— ¡Bueno amigos!— hablaba por el micrófono el animador rubio con gafas negras— ¡Con esto concluimos el torneo! ¡Y como todos sabemos el gran Mr. Satan fue el vencedor en el combate contra el Señor Goku!, ¡claro esta!, ¡Que el salvador de nuestro planeta aún sigue siendo el hombre más fuerte!!— la gente aplaudía y se levantaban glorificando a su vencedor.

— Qué bueno que viniste a participar de este torneo — habló Satan entre dientes al Son que se encontraba a su lado — mi secretaria te entregara el cheque y efectivo para que puedas disponer...

— Gracias Satan — sonrió ampliamente — no fue del todo malo esta simulación.

— Silencio… que nos pueden oír — manifestó susurrante, provocando que Goku se burlara.

Mientras las azafatas llevaban el cinturón del campeón, Goku elevo la mirada hacia las tribunas, buscando encontrar a Milk, pero ella no se encontraba por ningún lugar. Provocando cierta desilusión en su semblante.

— Mañana Gohan y Videl realizaran una parrillada con la familia, espero que no falten...

— Muchas gracias, te prometo que iremos sin falta. Además, con el dinero que gane seguro que ella estará de mejor humor — Respondió con la cabeza agachada.

— Veo que aun quieres reconquistarla — Goku lo miro de reojo— considero que deberías darle a alguien que dependa totalmente de ella — el saiyajin frunció el ceño sin comprender — ¿no has pensado en darle otro hijo?— sonríe impúdicamente y con picardía el bigotón.

— ¿Otro hijo? — repitió inexpresivo.

— Así es… quizás si reemplazaras a su hijo con otro niño, ella podría llegar a abrir su corazón nuevamente para formar una familia junto a ti...

— Eso no es fácil de lograr... — miro al frente de manera seria — ella me evade cuando quiero aproximarme con otras intenciones... pensé que el tiempo ayudaría a que la recupere, pero siento que nos alejamos mucho más.

— Dale tiempo al tiempo... ya verás que ella cambiara de parecer. — Puso su mano sobre el hombro del Son. — No te rindas...

— Si... pero ya no queda mucho tiempo para eso… — respondió confundiendo a Satan.

— ¿A qué te refieres? — cuestionó observando como la azafata en bikini llevaba en alto el cinturón de oro.

— Tengo que ir a buscar a Milk…— evadió la pregunta y levitó lentamente hacia el cielo. — ¡nos vemos mañana!

— ¡Espera Goku! — elevo su mano para detenerlo, pero ya era tarde. El azabache se marchó.

Satan se puso pensativo, ¿a qué se refería Goku al decir que ya no queda mucho tiempo? Quizás lo mejor que ahora podría hacer, es continuar con el festejo de la victoria, ya mañana preguntaría lo que he estaba sucediendo.


Milk dejó de cantar cuando el sollozo del niño llegó a sus oídos. Giró su cabeza para verlo y se encontró con varias gotas que caían de aquella cabeza encapuchada. Oírlo llorar de esa manera, le hacía sentir miserable en el fondo. Era tan extraño que ese niño le provocara esos sentimientos.

— ¿Qué sucedió? ¿Por qué lloras? — preguntó conmovida. Pero el pequeño no respondía y tampoco dejaba de llorar.

Ella se cuestionaba ¿Qué fue lo que sucedió? ¿Acaso su canción le hizo poner así de triste? ¿Quizás la mamá del niño, le cantaba y le hizo rememorar instantes dolorosos?

Ella no sabía qué hacer para calmar el llanto del pequeño y eso le provocaba frustración. Lo único que pudo hacer en ese instante fue abrazarlo lentamente, el niño no se opuso, es más, se aferró a su cintura y ahogo su llanto sobre su abdomen.

— Llora todo lo que tengas que llorar… — acariciaba suavemente su cabeza encapuchada — estoy aquí para ti

Takashi aun con lágrimas en los ojos, fue calmándose ante el cálido regazo de su madre, aquel que añoraba sentir desde hace muchos años. Se sentía que estaba en un sueño del cual nunca quisiera despertar. Tan solo quedarse así, siendo acariciado por la mujer que le dio la vida y que le demostraba cariño, era suficiente para que su pequeño corazón rebozara de felicidad.

— Ahora que este más tranquilo ¿dime por qué llorabas? — escucho a Milk hablarle con una voz suave.

— Es que… recordé que mi mamá… — respondió con la voz entrecortada

— Lamento haberte hecho recordar algo triste… — acaricio con más cariño la espalda del pequeño que ahora se encontraba casi recostado en sus piernas.

— No... Está bien... — se reincorporo y limpio su mejilla mojada— hace mucho que no recordaba a mi mamá — su voz infantil después de llorar aún seguía siendo frágil. Él se reincorporo para ver el semblante de su mamá

— A veces recordar a las personas que amas, duele, pero también te llena de paz y te ayuda a seguir adelante — apretó un colgante que llevaba en el pecho. — Y eso nos ayuda a ser más fuertes cada día... puedo comprenderte en parte... porque yo también extraño mucho a mi hijo...

Takashi quiso llorar nuevamente, oír a su madre decir que lo extraña, le estrujaba el corazón.

— ¿Por qué se separó de su hijo?— el pequeño Hatake sabía bien, que no podía simplemente quitarse su disfraz y decir "Hola mamá soy yo", él quería saber más de ella. Así que decidió que aún no era momento de hacerlo. Necesitaba saber la verdad desde la perspectiva de su madre.

— Es una larga historia... — concluyó sin dar más información al respecto, hablar de eso, solo abrirá su herida de saber que no puede estar con su querido Takashi. — ¿se te apetece otro helado? El que tenías se cayó al suelo... — antes que el niño respondiera, se levantó de asiento y caminó hacia el vendedor de helados que tenía en frente.

Takashi presintió que la había incomodado y por esa razón ella se alejó rápidamente de él. ¿Si le dijera su verdadera identidad, ella lo alejaría? Se cuestionó. Ver la frialdad en la mirada de Milk, lo había puesto ansioso e inseguro. ¿Actúa así porque soy un extraño?

Observó cómo su madre fue al puesto de helado y pedía uno nuevo. Sus mejillas aún estaban mojadas por el llanto de hace un momento, se las secó y volvió a detallarla, ver a esa mujer fuerte de cabello y ojos azabaches, le llenaba de felicidad e inseguridad al mismo tiempo.

Ella giró su cabeza hacia él y fingió una sonrisa con los ojos arqueados, el sabia distinguir cuando un corazón triste fingía alegría, y lo sabía por qué él se ponía esa mascara casi todo el tiempo. Fingir estar feliz para no preocupar a los demás y esa era la dosis de hipocresía que ella le estaba regalando en ese instante.

De pronto, un hombre alto con cabello negro en picos apareció de repente frente a su madre, él le sonreía ampliamente y hablaba con ella con total naturalidad. La tomo de la mano con atrevimiento y la sujeto con firmeza. Takashi dio un salto del asiento sin poder creer las atribuciones que ese sujeto se tomaba con ella, con su madre.

Observó perplejo desde la banca.

— ¿Goku, ya acabo el torneo de artes marciales? — cuestionó Milk con el helado en su mano.

— Si mira... ¡gane este cheque y esta cantidad de dinero en un solo instante! — Mostró un fajo de dinero. — ahora vamos a que te compre algo... ¿Qué es lo que te gustaría?

— Bueno… — musitó sin entusiasmo bajando la cabeza, al ver el cono de helado de su mano, desvió su vista hacia el pequeño que se estaba confundido. Sin decir nada, camino hacia el pequeño misterioso.

Dentro de sí misma, se sentía muy apenada de marcharse y dejar al niño a su suerte. Él había dicho que estaba completamente solo y que su padre había fallecido ¿Quién se quedaría cuidando del? Se detuvo frente al niño que la observaba hacia arriba, apenas se le podía divisar su mentón y sus mejillas blancas.

— ¿Qué sucede Milk? — cuestionó Goku apareciendo desde atrás.

Takashi se comenzó a preocupar... ¿acaso su madre lo dejaría abandonado otra vez? Sabía que ese sujeto se la llevaría y seguramente nunca más volvería a verla. No… no podía permitirlo... no quería ser separado de su madre... ya nunca más...

— Goku — habló Milk girando su cabeza para explicarle la situación— este niño dice que no tiene familia y la verdad es que me da mucha pena saber que se quedara solo— el Son se puso de cuclillas para tratar de ver el rostro del infante, Takashi agacho su cabeza creando sombra para no ser descubierto. Aunque ese sujeto probablemente no descubriría que era el hijo de Milk, ya que nunca lo conoció.

— ¿Él es un niño verdad?— cuestionó a Milk, ella acata con la cabeza y Takashi deja caer una gota de su frente ¿cómo era posible que no se diera cuenta que es un varón?

"¿no has pensado en darle otro hijo?"

Goku escuchó las palabras de Satan en su mente sobre aquello de reemplazar al hijo de Milk con otro niño. Quizás esta sería una buena oportunidad de darle una razón para reconstruir su vida.

— ¿Oye te gustaría ir con nosotros? — cuestionó con soltura. Dejando sorprendidos a la madre e hijo.

— Goku… ¡esa es una estupenda idea! — Exclamo emocionada plegando sus manos juntas— ¿Qué te parece Raiton? ¿Te gustaría vivir con nosotros?— se inclinó extendiéndole la mano.

Takashi estaba muy feliz, quería saltar de alegría, pero trato de contenerse lo más que pudo, sin embargo sus sentimientos lo abordaron y desbordaron.

— ¡Claro que sí! — Abrazo la cintura de Milk— ¡claro que si quiero ir con ustedes!

— ¡Bien!… ¡entonces vámonos a casa!…. — sonrió Goku ampliamente. Tomando a Milk por el hombro y colocando los dedos en su frente para hacer la teletransportacion. Takashi miro con cierto recelo que aquel hombre tocara a su madre, pero no podía hacer nada para evitarlo, ya que gracias a él, tenía una oportunidad de pasar más tiempo con ella.

Por su parte, Milk sabía que ese niño no era su hijo, y que jamás lo seria... No era que quisiera reemplazar a su pequeño, pero necesitaba brindarle su cariño a alguien indefenso, así como su Takashi. Ella pensó que no le haría mal, entregar un poco de su cariño a alguien que lo necesitaba y estaba desamparado.


En un parpadeo aparecieron en el templo de Kamisama. Takashi quedó impresionado con la técnica de transportación de aquel hombre; el no utilizo ningún ninjutsu, tampoco se transportó mediante algún artefacto. Solo con poner sus dedos en la frente había logrado llevarles a ese lugar. Aunque estaba asombradísimo, no emitió ningún comentario. Él pensó que halagar al hombre que le arrebato a su madre no sería algo bueno, además se sentiría como un traidor hacia su padre.

Aunque la verdad es que no sabía cómo reaccionar o que sentir con relación hacia ese sujeto, pues como había dicho su tía Bulma, es gracias al que estaba vivo. Y por otro lado pensó que tal vez ese sujeto había retenido a su madre chantajeándola. Por esa razón no sabía si debía odiarlo o aceptarlo.

— Vamos... entremos... — dijo Milk tomándolo de la mano.

Al sentir la suave piel de su mamá sobre sus manitos, imaginó que ella lo llevaba a su primer día de clases en la academia, incluso se imaginó a ellos en aquel sendero de ida a aquel lugar., se sentía muy dichoso.

Con esa felicidad en su pecho, detallo el lugar al que habían llegado. Era tan amplia aquella plataforma circular que lo dejaba sorprendido, también le parecía extraño observar que a los laterales no se veían más casas, solo nubes y el cielo. Intrigado, soltó la mano de Milk y corrió hacia el borde de la plataforma. Al aproximarse casi pierde el equilibrio y cae, con su respiración agitada por el susto, apretó su pecho.

— Raiton, ven aquí— le llamó la pelinegro , al oír su supuesto nombre el niño corrió a tomar la mano de su madre nuevamente y no la soltó hasta que ella le dirigió la palabra— Raiton, quiero que conozcas a Dende y a Mr. Popo, Dende es el dios de la tierra y Mr. Popo es su asistente y acompañante.

Takashi con toda la educación que su padre le enseño, se inclinó con respeto para ofrecer su saludo.

— Mucho gusto mi nombre es Raiton...

— El gusto es nuestro — saludaron ambos

Mientras Milk daba una pequeña introducción de cómo fue que conocieron al niño. Dende no dejaba de observar al pequeño con seriedad.

— Mr. Popo ¿podrías enseñarle donde va a dormir? — Solcito Goku.

— Por supuestos... sígueme... — dijo caminando lentamente por los pasillos con Takashi yendo detrás de él, sin dejar de mirar a su madre.

— Goku... sería bueno que vayas a ducharte, has sudado mucho y traes una aroma... — reprocho Milk.

— ¿Ducharme? ¿Por qué acaso saldremos otra vez? — preguntó inocentemente.

— Claro que sí... — puso sus manos en los costados — dijiste que comprarías algo para mi…

— Lo había olvidado— cerro un ojo como niño travieso con las manos sobre su nuca— ¿Qué es lo que te gustaría?

— Quiero que compremos ropa para Raiton... por lo visto solo tiene la ropa que lleva puesta.

— Está bien, pero antes de hacer las compras, vayamos a comer ¡por que me muero de hambre!

— Ay Goku, tu nunca cambias... — dijo girando su cuerpo hacia su habitación.

Goku sonrió levemente, hace mucho tiempo que no iban de compras. Al parecer, lo que Mr. Satan le dijo estaba sucediendo, ahora, gracias a ese niño se podía sentir como si ellos fueran pareja nuevamente. Tenía mucha esperanza, así que con sus ánimos elevados fue a ducharse rápidamente, no quería perder más tiempo.


Una hora después

— ¡Raiton! ¡Vamos!— vocifero Milk desde afuera de la plataforma. Al instante la figura del infante corriendo se mostró entre las sombras de aquel templo.

Al estar frente a su madre, sonrió ampliamente.

— ¡Ven aquí! — hablo Goku subiendo al niño en sus hombros, lo que sorprendió a Takashi.

— ¿Qué hace? — cuestionó avergonzado.

— Iremos de compras... e iremos volando. — respondió Goku sujetando sus piernitas a los costados de su hombro.

— Pe... Pero… — el niño se sentía bastante incomodo, él no era un bebe para ir de esa manera… "espera un momento dijo ¿volando?"

— Sujétate fuerte Raiton — dijo Milk desde abajo, Takashi detallo que se acercaban al final de la plataforma y hasta eso, el sujeto llamado Goku sujeto a su madre por la cintura y dando un paso adelante se lanzó de pie, provocando que Takashi se aferrara a la cabeza del hombre, cerrando los ojos debido a la brisa y el temor de morir.

Milk vio desde los brazos de Goku, como el pequeño cerraba los dientes, lo que provoco que Milk sonriera agraciada. Aunque le parecía extraño que solo pudiese ver la mitad de su rostro con aquella capucha ¿Por qué no se la quitaba?

Cuando llegaron a la terraza del centro comercial, Goku aterrizo lentamente. Y Takashi se encontraba encorvado aferrado a la cabeza del hombre. Hecho que provoco una risa en la pareja.

— Déjame que te ayude a bajar — dijo Milk extendiendo sus brazos para recibirlo. Takashi abrió sus ojos y se estiro hacia su madre.

— Por poco y me decapitas con tus manos — Goku sonrió agraciado — eres un niño muy fuerte...

— Fue culpa tuya Goku... yo te dije que fuéramos lento, pero preferiste bajar con esa prisa.

— Si... lo sé... pero es que de verdad tengo mucha hambre...

— Comeremos después de hacer las compras — respondió tajantemente.

— Ahí pero Milk… — reclamo como un niño...

— ¿Te encuentras bien Raiton? — le habló amistosamente

— Si... ya estoy mejor...

— Bien... vamos... — tomo a Takashi de la mano e ingresaron al gran centro comercial.

Aunque era muy repetitivo el asombro que se llevaba Takashi, no podía dejar de hacerlo, ya que ese lugar era maravilloso, cada lugar tenía diferentes características e infraestructuras. Era completamente diferente a la aldea en que nació, los comercios abundaban en todas los pisos de ese enorme edificio y la gente era diferente. Era fantástico e increíble.

De pronto algo llamo su atención al pasar por unas tiendas.

— ¡Buenos días!, ¡tenemos ofertas! ¡Pase señor! — la empleada de ese lugar, fue directamente a sujetarle la mano a Goku y ofrecerle sus productos, aunque Goku le atendía con interés, Milk se percató que esa mujer estaba coqueteando con él. Molesta giró su cuerpo con Takashi en manos.

— Milk... ¿A dónde vas? — Cuestionó confundido. — ella puede ayudarnos a conseguir ropa para Raiton...

— ¡No necesito ayuda!... ¡yo misma puedo hacerlo! — gritó con la frente fruncida.

El niño siguió a su madre, se quedó confundido por aquella escena ¿acaso esa conducta eran celos? ¿Su mama amaba a ese sujeto? ¿Por qué ella actuó de esa manera?.. "¿ya no ama a mi padre?" pensó provocando que se sintiera triste. ¿Acaso ella decidió quedarse a lado de ese sujeto por que lo ama?

— Raiton, ¿Qué sucede? — hablo con unas prendas en la mano. Mientras meditaba ella había elegido un montón de ropa para que se las probara. — ves ese lugar... quiero que te pruebes todo esto... — dijo poniendo el bulto en sus manos.

Takashi accedió con la cabeza y giró su cuerpo para ir al vestidor. Al cerrar la puerta agacho la cabeza y se arrodillo en el suelo mirando fijamente e inexpresivo.

"Mi mama ama a ese sujeto" ¿por eso abandono a mi papa?" ¿Por eso me abandono?". Inevitablemente sus lágrimas cayeron silenciosamente. "tengo miedo" tengo miedo descubrir que ella no me ama" "tengo miedo que reemplace a mi papa con ese sujeto" "tengo miedo... tengo miedo". Apretó sus parpados y negó con la cabeza. "mi tía dijo que ella me amaba" "ella me dijo que mi mama me revivió porque yo morí cuando era pequeño"... pero... "¿si me amaba? ¿Por qué no volvió con nosotros?"

— ¿Raiton está todo bien? ¿Necesitas que te ayude? — Milk golpeo la puerta.

— Estoy bien... — respondió tratando de sonar firme para que no notara que estaba llorando. — ya salgo.

Takashi respiró profundamente tratando de olvidar esos pensamientos que lo hacían sufrir, se miró fijamente al espejo del probador. Y recordó que ahora que estaban comprando ropa, Milk le pediría ver sus atuendos, pero debido al reloj que camuflaba su apariencia con esa capucha, sería complicado mostrarle sin correr riesgo de que descubra su identidad.

Para su suerte encontró en el perchero un gorro de lana que alguien más se había olvidado, este era ancho y grande, lo que permitía que cubriera sus cejas plateadas y una pequeña porción de sus ojos negros. Se vistió rápidamente con la ropa que ella había elegido para él, pero al verse en el espejo, supo que ella lo identificaría fácilmente por sus ojos.

La razón por la que anteriormente no había utilizado un jutsu de transformación a excepción del jutsu sexy, era por que se sentía cansado todo el tiempo y sentía también que en cualquier momento podría desvanecerse. Pero no había de otra… tenía que utilizar un jutsu de transformación si no quería ser descubierto. Ya después solo utilizaría el reloj para seguir ocultando su identidad.

— Jutsu de transformación — susurró uniendo sus dedos.

Al instante un niño de cabello negro corto y ojos celestes apareció frente a Milk. Llevaba la una polera azul pastel y un short color negro holgado que ella había elegido.

— ¿Me veo bien así?…

— ¡Te ves muy guapo Raiton! — Agasajó — no sabía que bajo esa capucha había un niño tan apuesto — acaricio el rostro del niño con cariño — deberías mostrar más tu rostro, así como lo haces ahora...

— Gracias… pero no me gusta la luz, tengo alergias... por eso es que siempre llevo mi campera.

— Oh... ¿eres alérgico a la luz?

— Si... si me expongo mucho al sol, me pica todo el rostro y me salen ronchas dolorosas. — recordó que uno de sus compañeros de la academia padecía de esa enfermedad.

— Entonces... déjame que compre otras camperas para ti... — se ofreció.

— Gracias — sonrió mostrando todos sus dientes. Al menos ahora tenía la excusa perfecta para cubrir su rostro la mayor parte del tiempo.

Aunque Takashi pidió poca ropa, Milk se emocionó tanto que termino comprando 3 docenas de ropa, 4 pares de zapatos y zapatillas, toallas, ropa interior, etc. El niño ya no podía detenerla, se quedó anonadado al ver que su madre era una compradora compulsiva y que batallaba para llevarse las mejores ofertas ante otras damas que no podían ganarle.

Finalmente Milk pago por los atuendos y al salir de la tienda con las bolsas en mano, se encontraron con Goku que desde hace rato había logrado escapar de las garras de esa mujer que lo tenía atrapado.

— Deja que te ayude... — hablo Goku arrebatándole las bolsas y algunas cajas a Takashi que apenas podía ver por encima de ellas. — ¿ahora podemos ir a comer? — cuestionó con el estómago crujiente. Milk lo observo y sonrió, pues Goku de verdad se estaba muriendo de hambre y solo estaba esperando que ella se desocupe.

— Vamos...

Los dos varones cargaron las cajas de las compras de Milk y ella fue delante de ellos observando los aparadores con dirección al restaurante del centro comercial.

— Oye Raiton... — habló bajito Goku...

— ¿Si?.. — susurró.

— Tú sabes ¿Por qué Milk se enojó bastante hace un momento?

— Si... — respondió Takashi — fue porque a pesar de bañarte… seguías oliendo a rayos…

— ¡¿Qué?! — Se exalto sorprendido— pero me duche como 20 minutos…— volvió a susurrar.

— Creo que no lo hiciste bien, porque aun siento tu olor— Goku se reincorporó y se olfateo la ropa.

Takashi al ver la preocupación de ese sujeto por su aroma carcajeo internamente con una sonrisa de satisfacción.

"Este sujeto es muy gracioso jajajaa"

Llegaron al restaurant, tomaron asiento en una mesa para tres y mientras el mesero tomaba la orden. Takashi estaba cautivado por el ambiente, las luces con velas y lámparas que colgaban desde el techo. Era un lugar muy elegante que jamás hubiese visto en su aldea.

— Tráeme dos trozos de asado de cerdo, tres rebanadas de shushis, un poco de caldo de iguana, tallarines con pollo, 3 porciones de tofu, dos platos de cerdo agridulce, emmm creo q eso es todo por ahora… ehhh espera también traerme jugo de serpiente— el mesero totalmente sorprendido anota todo lo anunciado.

—Goku por favor controla a tu estomago— Dijo Milk muy avergonzada— para mi traerme un poco de tallarines con pollo y salamandras asadas, ¿y tú que es lo que quieres comer?— cuestionó a Takashi que reacciono al instante y observo el menú...

— Disculpe señor ¿tiene Rammen?— preguntó al mesero.

Milk al oír ese platillo volteo a verlo detenidamente y comenzó a recordar a esas dos personas queridas a los que les encantaba comer Rammen. Imágenes vinieron a su mente, y eran los de Naruto y Takashi comiendo sus patillos de ramen con desesperación para ver quien se comía el último plato. Tan solo recordar ese instante una sonrisa se dibujó inconscientemente en sus labios.

— No tenemos Rammen en el menú, pero le diré al chef que prepare uno para usted...

— ¿¡De Verdad!? ¡Qué bien! — brinco de alegría. A Milk le sorprendió bastante esa reacción, era la misma que Naruto hacia cuando veía ramen frente a él.

Extrañamente ese niño tenía ciertos rasgos de actitud parecidas a la de Naruto, hasta incluso Takashi. Pero ella sabía bien, que quizás solo era una coincidencia. Naruto y Takashi no estaban allí...

— Raiton, cuéntame... ¿Cómo llegaste al torneo?

— Ah... es gracias a una buena señora que me llevo a ese lugar — respondió al instante.

— ¿Y que ibas a hacer en el torneo? — interrogó Goku.

— Este... — Takashi comenzó a pensar rápidamente— los lugares a los que acude mucha gente, son los mejores para poder pedir caridad... y para alguien que vive en la calle... es una gran oportunidad de llevar un pan a la boca.

Milk se conmovió por las palabras del niño que respondía tan inocentemente. Acaricio la cabeza del niño y lo miro compasivamente.

— Con nosotros nunca más volverás a mendigar ni a estar en la calle... — hablo con una dulce voz— considéranos a nosotros como tu familia…

Takashi trago grueso, aquellas palabras lo habían hecho muy feliz que cerro sus ojitos para evitar llorar.

— Gracias... mamá... gracias… — dijo limpiándose las lágrimas con su brazo.

Cuando elevo la mirada, Milk se encontraba observándolo fijamente con aflicción.

— Disculpa... yo... no quise decir eso... — Takashi se dio cuenta que sin querer le había dicho mama.

Milk se levantó en silencio y camino por detrás de su asiento sin observarlo. Takashi supo que debido a lo que dijo, quizás ella lo rechazaría. Había metido la pata.

De pronto sintió unos brazos rodear su espalda. El infante observo a su costado, Milk se había levantado de su asiento para darle un abrazo, estaba confundido y feliz al mismo tiempo.

— Está bien... Está bien… — comenzó a lagrimear — yo seré tu mama a partir de hoy…

Ante aquella declaración los ojos del niño se cristalizaron y desbordaron. Saber que su mama no lo rechazaba le llenaba de una gran felicidad en su corazón que no sabía cómo expresarlo, solamente dejaba que sus lágrimas lo demostraran, que demostraran el amor y dicha que sentía ese pequeño cuerpo.