CAPITULO 36
Una promesa que cumplir...
Ola!!! Shyo está con los ojos chinitos pero no podía defraudarles esta semana, así que aquí me tienen. Gracias por los mensajes de aliento y de apoyo.
Espero que este capítulo les guste, porque me ha costado bastante. Además tal como prometí en el anterior capitulo les traeré doble cap. esta semana, que en realidad serian como 3, por que el cap. dos que publicare mañana hasta el mediodía, es la unión de dos capítulos en uno. No sé cuántas páginas son de edición T— T pero me faltó tiempo para arreglar errores ortográficos y de estética por eso mañana ni bien lo termine durante el trabajo, lo publicare fast por aquí: 3.
Espero que se encuentren bien y que diosito siempre me las bendiga. :-* las quiero mucho porque es gracias a ustedes que continuo por aquí (n, n) Y hasta mañana entonces.
Takashi y Milk se quedaron en shock, aquel momento de alegría y felicidad se estaba convirtiendo en un momento lleno de tristeza. La separación solo estaba a dos horas, el momento junto fue tan fugaz que no tuvieron la oportunidad de disfrutarse mutuamente. Milk estaba devastada con la noticia, tan pronto lo tuvo y tan pronto se ira... ¿acaso eso era un cruel castigo?
Milk sentía que su vida se iría en esas pocas horas. Aunque el pecho le dolía por saber que pronto perdería otra vez a su pequeño, tenía que aceptar su cruel destino o eso era lo que quería convencerse. Lastimosamente, aunque quisiera retenerlo, no podía exponer su vida solo por un deseo suyo.
— ¡Estas mintiendo!— gritó Takashi sin poder aceptar aquello. Milk elevó su rostro lleno de tristeza y vio la espalda de su hijo temblar de rabia— ¡Lo que ustedes quieren es separarme de mi mamá!, ¡inventando esa vil mentira!— la voz del pequeño destilaba rabia e impotencia, aunque pareciera firme, Milk sabía que el pequeño tenía muchas ganas de llorar al igual que ella.
— Goku... Dende... — habló suavemente con la voz casi quebrada — por favor... ¿pueden dejarme a solas con mi hijo?
El saiyajin guió sus pupilas hacia donde ella se encontraba con la cabeza agachada, creando sombra con su propio cabello para que se notara su tristeza. No pudo evitar sentirse culpable por el sufrimiento reflejando en su semblante.
— Volveré en dos horas… — declaró finalmente Goku dando un suspiro apesadumbrado
Tras decir aquello ambos se dirigieron a la salida mientras el pequeño los quería matar con la mirada y no dejaba de mirarlos despiadadamente. Una vez que estuvieron solos, Milk se tragó sus lágrimas y lo llamó por su nombre. El infante giro su cuerpo con su rostro más suave.
— Mamita… — corrió a abrazar el abdomen de su madre.— lamento mucho no haberte dicho antes, si tan solo hubiese sabido que sería separado tan pronto de tu lado — su voz cada vez se quebraba más y una que otra lagrima rebasaba por su mejilla blanca— lo que más deseaba era llevarte a casa conmigo.. Quería que vivieras para que podamos ser una familia… pero falle… lo siento mucho — sollozó amargamente.
Al escuchar el sollozo tan devastador del pequeño, también quería ponerse a llorar. Pero tenía que ser fuerte, no quería que sus últimos momentos juntos sean de tristeza. Había tantas cosas que preguntarle que no sabía si el tiempo le alcanzaría y llorando, no ganaría nada.
— Está bien Takashi…— acarició la cabellera plateada— deja de llorar… — el pequeño elevó su rostro mojado y ella secó sus lágrimas con sus delgadas manos— sabes… aunque no lo creas… este es el segundo mejor momento de mi vida... por qué pude verte una vez más y eso me hace muy feliz.— manifestó arqueando los ojos y conteniendo su congoja.
— ¿Segundo? — interrogó tratando de calmar su llanto— ¿y cuál es el primero?— y limpio con su puño las lágrimas que aun caían.
— El primero fue el día en que tu naciste…— acaricio a mejilla del pequeño con cariño.
FLASH BACK
Con el abdomen abultado ella se paseaba por las calles de Konoha, aunque el peso del embarazo le provocaba un gran agotamiento. Debía cumplir una promesa a su hijo adoptivo y eso era prepararle mucho Rammen con la receta de Ichiraku. A lo cual el Uzumaki se encontraba emocionado y feliz por deleitarse del exquisito platillo que prepararía.
— ¿Quieres que lleve algo más? — interrogó el rubio cargando todas las compras que Milk había hecho al caminar por el mercado.
— ¿Estás seguro que no quieres que te ayude?— preguntó con algo de preocupación.
— ¡Por supuesto que no!… estas embarazada no puedes cargar cosas pesadas, si algo le sucede a mi hermanito, no me lo perdonaría jamás. Así que no te preocupes… ¡De veras!
— Bueno... ¿pero estas seguro que quieres gastar tus ahorros en comprar todos esos vegetales? — Milk estaba un poco apenada pues desde hace meses Naruto se encargaba de proveerle en la casa, pues debido a su estado de gestación tuvo que dejar Ichiraku cuando su vientre estuvo lo suficientemente grande como para impedirle realizar ese trabajo.
— Sé que lo que gano no es mucho... pero quiero que lo aceptes porque lo hago de todo corazón mamá...— respondió con una amplia e hiperactiva sonrisa.
— Muchas gracias— arqueo sus ojos pasando un brazo por su costilla para abrazarlo— gracias por ser como eres… — el rubio comenzó a sonrojarse pues la gente los observaba conmovidos— vamos a casa, preparare el Rammen más exquisito que pueda hacer, ¡estoy segura que te encantara!— volvió a regalarle una sonrisa.
Una vez dentro de la casa del Hatake, pesadamente Milk se dirigió hacia su habitación para ponerse un vestido más cómodo, mientras tanto Naruto se marchó a la cocina para poner en orden todas las compras realizadas. Mientras vaciaba las verduras en un cesto, notó la presencia de alguien cerca de la puerta, intrigado caminó hacia el pasillo y se encontró con Milk arrodillada en el suelo sujetándose la barriga con un charco de agua bajo de ella.
— ¡Mamá! ¿¡Que te sucedió!?— cuestionó alarmado y preocupado.
Milk comenzó a inhalar pesadamente extendiendo sus pulmones lo más que podía. Tras exhalar, volvió a mirarlo
—Naruto... ha llegado la hora— manifestó adolorida y Naruto quedó impresionado.
— ¡¡ QUE!! ¡No me hagas esto! ¿Qué es lo que hare ahora? ¡¿Qué es lo que debo hacer?!— gritó con confusión.
— Por favor... llévame al hospital— dijo desvaneciente, y débil
— ¡Ahora mismo! — Naruto la levantó con delicadeza y salió rápidamente de la casa con dirección al hospital, aunque quisiera saltar por los tejados sabía que eso lastimaría a Milk y a su pequeño hermano.
Tras un largo recorrido corriendo llego al hospital y casi tropezando se abrió paso entre la gente buscando a su compañera de equipo que trabajaba como Galena en el nosocomio. Cuando la diviso a la distancia comenzó a llamarla desesperado.
— ¡¡ Sakura!! ¡¡Sakura!! — la peli rosa busco con la mirada hacia la persona que la llamaba vociferante. Cuando vió al rubio con Milk en brazos, dedujo que se encontraba en trabajo de parto.
Inmediatamente la Haruno solicitó una camilla a una enfermera y junto a otras atendieron a la morena. Milk inhalaba y exhalaba con dificultad, tenía miedo que el parto saliera mal o que algo malo le ocurriera al bebe. Pese a su preocupación, la mano dura de Naruto le hizo distraer de su pesimismo, en la acompaño por el pasillo sin soltarla, solo hasta que unas enfermeras le detuvieron, en la dejo ir.
— ¡Déjenme, quiero estar con ella!— gritó Naruto tratando de zafarse de las demonios de bata blanca.— ¡Que les digo que me dejen ir!
Mientras el Uzumaki batallaba, noto una cabellera rubia y larga que paso rápidamente por su costado. Era Ino que se enteró de la labor de parto de su amiga e iba a auxiliarla. Giro su cabeza hacia atrás para ver al rubio y ordeno a las enfermeras.
— ¡Dejen que ingrese a la sala de partos! ¡Él es el único que la acompaña! — reprochó con voz de mando. Al instante las señoritas dejaron que el Uzumaki cruce el pasillo
— ¡Muchas gracias Ino, te estoy infinitamente agradecido! — agradeció con sinceridad, corriendo a su lado— si mi sensei no está con ella, al menos quiero ser yo quien la apoye en este momento
— Ponte esta bata y desinféctate — le dijo una vez que llegaron a una habitación de esterilización. Naruto inmediatamente se cambió casi a la velocidad de la luz e ingresó a la sala de partos.
Los gritos adoloridos de Milk se escuchaban en toda la sala. Cautelosamente Naruto se puso a un costado de ella y sujeto su mano, ella al observarlo apretó su palma con todas sus fuerzas, provocando que la mano del Uzumaki comenzara a enrojecerse mientras el trataba de soportarlo.
— Vamos Milk… tus contracciones están muy aceleradas, trata de relajarte un poco, y puja— solicito Sakura — ¡¡vamos Puja!!! ¡¡Puja!!— Naruto solo apretaba los dientes soportando el dolor de su mano. Milk gritaba con mucho dolor y exhalaba con agitación.
Nuevamente pujó una y otra vez hasta que sus paredes se dilataban dando pasó a un pequeño cuerpo que salía de su interior
— Ya falta poco Milk, ¡¡vamos!! ¡¡Puja un poco más!!— ella apretó sus dientes y la mano de Naruto para dar su último esfuerzo y expulsar a su pequeño bebé— eso es todo Milk… ¡muchas felicidades!— se oyó el llanto del pequeño. Naruto al ver al bebé todo ensangrentado sintió mareos y cayo pesadamente al suelo.
— ¡¡Naruto!! ¡¡Siempre arruinas todo!!— vocifero Ino enfurecida, lo sujetó del chaleco y comenzó a sacudirlo violentamente para despertarlo
— Na... Naruto… ¿estas… bien? — Preguntó Milk aún muy adolorida.
— No te preocupes por el... — dijo Sakura cargando al bebé envuelto en una manta azul. — Muchas Felicidades Milk, es un niño precioso— felicito a la madre, poniendo al pequeño entre sus brazos.
Milk derramó unas lágrimas de la emoción, ese pequeño era su rayo de luz, su motivo de vida.
— Mi hijito querido — susurró orgullosa. El bebé abrió sus ojitos suavemente mientras se succionaba sus deditos. El niño tenía el mismo cabello y color de ojos de su padre — eres parecido a tu papá… estoy segura que se sentirá feliz y te amara con todo su corazón cuando te conozca… — lo estrecho entre su pecho— "te prometo que siempre te protegeré mi querido Takashi"
FINAL FASH BACK
— Y así fue que llegaste a mi vida, para traerme felicidad… — Milk acariciaba la cabellera del pequeño que se apoyó en su regazo y escuchaba la historia de su nacimiento. — sé que no tenemos mucho tiempo... por eso…. Desearía que me contaras más sobre ti… quiero saberlo todo, quiero conocer a mi hijo…
Takashi se sentía tan dichoso pero a la vez tan desdichado, de que ahora que por fin había encontrado a su madre, él tendría que partir y regresar a aquella dimensión donde este amor no existe… pequeñas gotas aún se escapaban de sus pequeños orbes. No volvería a sentir esas caricias de amor.
— Mi querido Takashi… mi vida, deja ya de llorar…— suplico Milk con la voz dulce, regalándole una mueca de amabilidad y a la vez fingida, solo para ocultar el dolor que ese momento sentía — cuéntame.. ¿Cómo está tu padre? ¿Sigue arriesgando su vida con esas misiones peligrosas verdad?
Takashi sintió una corriente recorrer por su espalda provocando que su piel se pusiera de gallina. Había olvidado aquella realidad en la que vive en ese mundo, su padre tenía otra mujer y lo que menos quisiera en ese momento es que su madre pregunte por su estado amoroso.
— Papá se encuentra bien... aunque se ha vuelto muy sobreprotector conmigo, no me deja hacer muchas cosas que quiero hacer y toma decisiones por mí, es muy agotador lidiar con el cuándo se comporta de esa manera. — dando un suspiro pesado.
— Tienes que entender que papá ahora está haciendo el papel de padre y madre para ti, y que el solo quiere lo mejor, no es que quiera fastidiarte, lo que sucede es que él se preocupa mucho por tu bienestar. — Explicándole con una media sonrisa— Creo que está haciendo un magnifico papel en mi ausencia. Tal vez yo hubiese hecho lo mismo— explicó con serenidad— por favor, cuando regreses trata de comprender un poco más a papá.
— Intentare hacerlo mamá... aunque es bastante difícil porque quiero aprender muchas cosas nuevas y él no me lo permite — negó con la cabeza en señal de fastidio.
— Sé que es así… pero solo te pido que lo intentes en pequeña medida — el pequeño accedió afirmando con la cabeza. Cuando volvió a ver a su madre ella presentaba un ligero sonrojo — y dime Takashi… ¿papá aún me recuerda?
Takashi temía esa pregunta... ¿Cómo podría decirle que su papá rehízo su vida con otra mujer y que además estaba a punto de casarse con ella? En ese momento se sintió en una encrucijada, si decirle la verdad a su madre o mentirle. Aunque sabía bien que si ella sabía que su padre la olvido, se pondría triste que es lo más seguro. Así que por su bienestar decidió omitir la verdad...
— Papá aun te ama con todo su corazón, el quedo devastado por tu ausencia y siempre piensa en ti… — declaró, provocando que el corazón de Milk se agitara de felicidad.
— Gracias por decírmelo... — sonrió sutilmente aun con ese leve sonrojo y Takashi se sintió más aliviado— cuéntame ¿Cómo te fue en la escuela ninja en tus primeros años? Supongo que eres un ninja muy fuerte...— arqueo sus ojos.— tu papá insistió demasiado en que fueras a esa academia.
— Al inicio me costó adaptarme, estaba muy acostumbrado a estar con papá y mis tíos, pero cuando llegue a academia encontré a muchos niños de mi edad y eso me hizo sentir un poco incómodo.— apretó su puño con entusiasmo mientras explicaba enérgicamente— me gradué de la academia y ahora tengo rango de Chunnin. Trabajamos en un equipo de 3 y mi papá fue asignado como nuestro superior, aunque creo que fue asignado más para sobreprotegerme...
Milk rió sutilmente al oír al pequeño renegar de la sobreprotección de su padre, y Takashi se sentía encantado de oír reírse a su mamá.
— ¡Enserio! y es que no solo mi papá me protege sino también mi tía Sakura, Ino, Shikamaru y Bulma… el único que me entiende es mi hermano...
— ¿y cómo esta Naruto?
— Mi hermano se encuentra muy bien, nos llevamos de maravilla… ambos nos entendemos a perfección y pasamos tiempo juntos cada vez que puede. Abecés anda tan ocupado con el trabajo o con Hinata pero aun así se da tiempo para estar conmigo...
— ¿Naruto esta con Hinata?
— Si… ya son novios...
— Vaya... — Milk entrecerró sus ojos con picardía— y hablando de novias… ¿tengo alguna nuera por allí?— cuestionó divertida. Provocando que el niño se atorara con su saliva y comenzara a toser.
— ¡Mamá, soy muy niño para eso!— exclamo avergonzado desviando la mirada...
— Cuéntame cómo es ella— dijo emocionada. Takashi se dio cuenta que no podía mentirle a su mamá.
— Bueno... ella es una de las niñas más lindas de la aldea… — comenzó a jugar con sus dedos al explicar de forma avergonzada— nos llevamos muy bien, siempre me apoya y me comprende… pero aun soy muy niño para hablar de esa clase de sentimientos
— ¿Por qué lo dices? — Milk quiso hablar del sentimiento de amor que surgió hacia Goku cuando ella aún era una niña como una anécdota, pero no era algo decoroso de hablar con su hijo. — para los sentimientos no hay edad, es cierto que con el tiempo tu puedes llegar a cambiar de parecer y amar a otra persona, pero no estaría de más que le expresaras tu cariño, así ella se sentirá correspondida y quien sabe en un futuro podría llegar a ser tu esposa… la vida es tan corta que un día puede esa persona no estar a tu lado y te sentirás culpable por no haber hablado de tu amor hacia ella.
— Si… pero yo no sé lo que es el amor exactamente… — desvió su mirada a un costado manteniendo su rubor.— aun somos niños como para saberlo...
— El amor es algo que día a día te hace feliz, aun con pequeños gestos, tan solo estar con la persona que amas es todo lo que necesitas para estar en paz con todo el mundo. El amor no es egoísta, es dar sin pedir nada a cambio. El amor es disfrutar cada instante que pasas con ella y todas las sonrisas que te provoca. Sé que un día lo entenderás… y estoy segura que esta niña será alguien muy importante para ti en un futuro... lo que más deseo es que un día logres casarte, y tener tus propios hijos... con tan solo saber que mi bebé me dio nietos, seré muy feliz...
— Mamita… — susurró con cariño — quizás cuando sea grande y logre casarme, hare tu voluntad… tendré una gran familia... pero… me gustaría tanto que tu pudieses ser parte de ella — dijo deprimido.
— Yo siempre estaré contigo... aquí — puso su palma sobre el pecho a la altura de corazón del infante— sé que no puedo estar a tu lado... pero quiero que sepas que te amo y que siempre pensare en ti… que siempre rezare para que te encuentres bien y que logres tus objetivos de vida… eres mi mayor tesoro y no quiero que sufras por mi ausencia…
— ¿Pero cómo hacerlo mamá? , es muy difícil, tan solo imaginarme que no podré volver a hablar contigo me angustia y me duele aquí — expreso abatido.
— Escucha… — giro su cabeza hacia su cómoda y tomo el collar plateado que siempre permanecía cerca de su cama. — Durante mucho tiempo, lo único de valor que tuve para recordarte, solo eran mis recuerdos y este collar. Cada vez que me sentía triste y sin fuerzas, me quedaba observándolo todo el tiempo... y ver tu rostro tan pequeño y delicado, me daba fuerzas para continuar — abrió el relicario y sacó la foto de Takashi cuando era un bebe.— quiero que tu hagas lo mismo… — coloco el collar sobre el cuello del pequeño, él lo tomo en sus manos observándolo— cuando te sientas solo, cuando no puedas más, ábrelo y veras las imagen de dos personas que te aman con toda su alma… papá y yo, siempre te amaremos…
— ¡Mamita! — dijo con la voz quebrada para terminar abrazándola y sollozando, la voz infantil partía su corazón en mil pedazos. Milk se sentía muy mal por escucharlo llorar. — quisiera que nunca nos separemos… ¿Por qué no aproveche los días que estuve aquí? ¿Por qué no te dije la verdad?
— Deja ya de llorar por favor Takashi — dijo con la voz quebrada, Takashi elevo su mirada tierna y noto que las mejillas de su madre comenzaban a empapárse. Con su frente fruncida por el dolor, comenzó a limpiarle las lágrimas.
— No llores mamita, por favor... por favor deja de llorar.
— No puedo evitarlo… tan solo pensar que no volveré a verte también es muy difícil para mí.— Takashi sabía que el culpable de las lágrimas de su madre, fue el mismo al ponerse a llorar.
— Mira mamá — limpio sus lágrimas con fuerza y sonrió fingiendo que todo está bien— ya estoy bien... no llores más…
— Tienes razón… no ganaremos nada poniéndonos a llorar — comprendió que esa actitud no les llevaría a nada, el tiempo no daba tregua y tenían que aprovecharlo. — Takashi…
— Si mamita...
— Quiero que me hagas una promesa… — Takashi escuchó atentamente— quiero que me prometas que ya no estarás triste... quiero que tú seas el niño más feliz del mundo… ya no quiero verte llorar, tan solo escuchar tu llanto, me parte mucho el alma… quiero que me recuerdes con alegría... porque aunque el tiempo sea corto, al menos pude volver a verte y por eso estoy muy agradecida… ¿podrás prometerme eso?
Takashi agacho la ceba, lo que su madre le estaba pidiendo sería algo difícil de cumplir, porque el vacío en su interior no podría ser llenado con nadie más si no es ella. Pero el pequeño imagino que darle una negativa a su madre, provocaría que se entristezca más… así que accedió, intentaría con todas sus fuerzas evitar sentirse triste por el bien de ella.
— Te lo prometeré si tú también me prometes que serás feliz.
Por su parte Milk también se encontraba en esa disyuntiva ¿Cómo podría ser feliz si no lo tenía a su lado? Por el bien del niño, ella accedió también.
— Te lo prometo — arqueo sus ojos extendiendo el meñique para hacer una promesa
— Yo también te prometo que seré feliz por ti… — unieron sus meñiques y sonrieron con resignación.
Milk volvió a abrazar a su hijo, el pequeño cuerpo era tan cálido que podía sentir su corazón palpitar cerca del suyo. Amaba tanto a ese niño que quería transmitirle esas sensaciones a su propio cuerpo.
— Takashi... ¿te parece si vamos a comer? — Dijo suavemente con una voz dulce— prepare el platillo que te encanta…
— ¡¡Si!! ¡Me había olvidado! — Dio un brinco hacia el piso y tomo de la mano a su mamá y le ayudo a levantarse de la cama— ¡tengo muchas ganas de probar tu platillo mamá! ¡Vamos! ¡Vamos!
Milk caminó por el pasillo con dirección a la cocina sin soltar la mano de su hijo. Ella se sentía en un sueño hermoso. Sostener aquellas manos pequeñas y suaves, provocaban que su alegría incrementase a cada instante.
En cuanto llegaron a la cocina, Takashi fue a traer unos platillos hondos y pasillos que inmediatamente le entrego a su madre.
— Gracias hijito… — arqueo sus ojos — ve a sentarte enseguida te sirvo...
El peliplata obediente fue a sentarse a la mesa que había cerca y observo inmutado la imagen de su mamá en la cocina, era una de las cosas que siempre llevaría en su memoria, la espalda de su mamá preparándole una comida con todo su amor.
— Toma… come — al instante apareció un platillo enorme lleno de ramen ¿en qué momento su mamá le cambio el plato pequeño por uno gigante? — te serví así porque sé que te encantara mi comida y pienso servirte más, si puedes terminarlo — guineo el ojo divertida, sentándose frente al infante.
— ¡Woah! ¡Se ve gigante y delicioso! — tomo sus palillos y aun con el fideo humeante se lo llevo a la boca provocando que se quemara su lengua — ¡ah! — soltó los palillos a un costado, sobándose la lengua.
— Ten mucho cuidado... aun está muy caliente… — advirtió Milk para que no se volviera a quemar...
— Mientras espero que se enfrié un poco… tengo una gran curiosidad que me gustaría que me aclares, mamá…
— Por supuesto... pregúntame lo que quieras…
— Mamá… ¿Goku aún es tu esposo? — Milk se quedó impactada por la pregunta, pues en cierta forma ella nunca se separó de él.
— Es un poco complicado de explicar… pero, hace muchos años yo vivía en este mundo, donde fui la esposa de Goku y formamos nuestra propia familia... sin embargo, él siempre se marchaba por mucho tiempo a entrenar para convertirse en un hombre muy fuerte… por esa razón me dejaba sola en muchas ocasiones. Cuando yo llegue a ser una anciana y morí en este mundo, desee poder conocer a alguien a quien amar y que me amase también. De esa manera Dende me hizo rejuvenecer y me envió al mundo del que vienes...
— ¿Y allí fue que conociste a papá?
— Así es…
— ¿Cómo lo conociste? ¿Cómo te enamoraste del? — interrogo curioso y emocionado poniendo sus codos sobre la mesa para apoyar su cabeza en sus manos.
— Bueno... cuando yo llegue a ese mundo, llovía y hacia mucho frio, era difícil de creer que alguien estuviera por ese lugar. Pero extrañamente allí estaba tu padre como si fuese obra del destino. Al principio él fue bastante desconfiado, pero me dio asilo en su casa y a pesar del poco tiempo que lograba verlo, había algo en el que me hacía sentir seguro y poco a poco creció mi confianza y mi cariño. También note que era alguien solitario y quizás por eso me identifique con el… el tiempo paso y tan solo mirarnos, provocaba una sensación extraña en nuestros corazones… de esa manera con la convivencia me fui enamorando del… hasta que me declaro su amor, nos comprometimos y finalmente nos casamos… de esa unión de gran amor, naciste tu…
— Es una hermosa historia — sonrió orgulloso de ser el fruto de un amor tan genuino— ¿pero mamá y por qué papá no se encontraba contigo cuando nací? Me dijiste que mi hermano estaba contigo...
— Bueno... fue porque papá estaba prisionero en otro lugar... — a recordar aquel lugar y aquella época, también recordó lo que le sucedió...
— ah, con que eso sucedía, creo que mi tía Bulma me comento algo al respecto...— dijo convencido, de pronto su estómago crujió de hambre, avergonzando al instante al niño— creo que ya enfrió un poco la comida... comamos
— Si — respondió Milk sonriendo.
— ¡Wohaa! ¡¡¡Este delicioso!!! — comenzó a comer con rapidez — ¡no cabe duda que tu platillo es mucho mejor que el de Ichiraku! ¡Con razón mi hermano se sentía muy feliz que le prepararas esta delicia! , ¡Llegare a casa y le presumiré que me preparaste este Exquisito ramen! JaJa! Seguro se morirá de la envidia — expreso divertido provocando que ella sonriera con orgullo.
De pronto se escucharon los pasos acercarse por el pasillo. Takashi giro la cabeza hacia atrás y noto que era Dende que se encontraba en la puerta junto a Goku. Este tenía la mirada de tristeza, ¿Qué le habría sucedido?
— Lamento decirle que el plazo ya termino… tengo que pedirle a Takashi que vaya con el Sr. Goku para indicarle el lugar donde se encuentra la montaña de nueve pico tragaluces. — Expreso.
— ¿Tan rápido pasaron las horas, Dende?— el verde asiente con la cabeza y ella cierra los ojos muy apenada— Vamos Takashi — se levantó de la silla y el pequeño termino su sopa de un sorbo. Ella suspiro pesadamente con un rostro inexpresivo, el niño corrió a sujetarle de la mano.
El niño no objetó y camino junto a ella de forma lenta, esos eran los últimos momentos a su lado "¡como quisiera detener el tiempo!"
Llegaron a borde de la plataforma mientras Goku y Dende los escotaban desde varios metros atrás.
Milk se arrodillo a la altura del pequeño y comenzó a ordenarle la ropa y el cabello. Takashi pudo sentir la tristeza en la mirada de su madre.
— Mamá… no te olvides de la promesa— dijo tratando de hacerse al fuerte, aunque lo que más deseaba era llorar.
— Lo sé... — lo abrazo aferrándose a su pequeño cuerpo — nunca olvides que te amo… y que siempre estarás en mi corazón junto a tu papá. Dile por favor que lo extraño y que siempre lo amaré…
— ¿Es que no me acompañaras? — cuestionó perplejo, viendo como ella negaba con la cabeza.
— Tengo que confesarte que…. que si yo te acompaño o paso más tiempo junto a ti. Temo que no te dejare ir... me aferrare a ti con todo mi corazón y no permitiré que nadie te aparte de mi lado. Pero si hago eso, solo te estaría exponiendo… yo no quiero que tu mueras por mi deseo de tenerte conmigo.— El peliplata solo siente un escalofrío recorrer por todo su cuerpo y agacha la cabeza con desilusión— perdóname, hubiese querido tener más tiempo contigo, para poder demostrarte como es una madre y hacerte feliz. Lamento mucho no haberte tratado de mejor manera.
— ¡No me digas eso!, ¡desde el momento que me trataste como a un hijo, yo me convertí en el niño más feliz del mundo, porque a pesar que no sabías que era yo , tú me trataste con mucho amor y eso es suficiente para mí!… yo….. Yo… te amo mamá— corrió a abrazar a su madre.
— Yo también mi amor, yo también— abrazándolo con fuerza —Takashi— el eleva su mirada de aflicción para verla.— quiero que no dudes al tomar tus propias decisiones, quiero que te conviertas en una maravillosa persona, que provoque confianza y bienestar a los demás— aferrándose más al niño.
— Si, como tú lo digas, muchas gracias mamá— limpiándose las lágrimas escurridizas que escapo de sus orbes.
— Ya es hora Milk, debemos apresurarnos— expreso Goku los brazos cruzados. Observando como el niño al escuchar aquella orden se separaba lentamente de ella, pero Milk no lo dejo ir tan rápidamente, así que se quedaron abrazados por un tiempo más.
Ella sabía que debía dejar ir a su pequeño hijo, así que retrasar el momento solo era una opción que no podía darse. Así que con lentitud se separa de él, aunque su corazón quería permanecer junto a él, la hora de marcharse llegó. Takashi la observa a los ojos y le sonríe con unos parpados cristalinos.
— Ya me tengo que ir…— expreso con voz delicada, volteando para emprender vuelo con dirección a aquel lugar— ¡adiós mamá, solo espero que cumplas con nuestro trato!— sonríe de reojo y salta del templo junto con Goku y emprenden su vuelo con dirección a la montaña nueve picos.
— ¡Adiós Takashi querido!…— asomándose al borde de la plataforma para observar como su hijo se alejaba de ella
"Lo lamento, lo lamento tanto, no creo poder ser feliz si tú no estás conmigo" — cerrando sus ojos con las pestañas húmedas tratando de retener aquel liquido salado— "solo quiero que tu cumplas con tu palabra" — deseó mentalmente mientras sus lágrimas caían al vacío.
Takashi en pleno vuelo estando detrás de Goku solo volteaba una y otra vez con dirección de donde había dejado a la mujer más maravillosa que era su madre, al mirar en frente solo quería llorar, pero no podría defraudarla. Él le había prometido no estar triste y tenía que cumplir con su palabra. Así que de la mirada deprimida, se dio paso una mirada alegre y entusiasmada, "no voy a permitir que me veas triste mamá, eso te lo prometo" diciéndose a sí mismo y observando el medallón que ella le había regalado.
— Supongo que comprendes cuales son los pasos para que regreses ¿verdad? ¿Quieres que te lo recuerde? — cuestionó Goku sacándolo de sus pensamientos.
— ¡No es necesario! ya lo sé. Tengo que arrojarme al vacío, reflejar en mi mente a la persona que quiero encontrar y ahí es donde apareceré, es sencillo, hasta un tonto lo sabría— dijo de manera hostil.
— Siendo así, mejor me sigues en silencio— añadió con algo de molestia.
— ¡Eso es lo que pienso hacer! —Respondió con el mismo sentimiento.
Ya solo quedaba unos minutos para que el tiempo que predijo Dende se cumpliera, así que ambos incrementaron la velocidad de su vuelo.
A lo lejos sobre el terreno casi desértico y árido, se podía ver una gran montaña que a simple vista se contabilizaba sus picos, eran en total 9. Aun sin decirse nada llegaron al pico más alto y observaron el gran cráter que había en el centro de este. Era igual a la montaña tragaluces de su mundo.
— Espero que llegues bien a tu casa—expreso Goku con una actitud más jovial.
— Te agradezco por haberte tomado la molestia de enseñarme a volar… — agradeció sinceramente— sé que no eres un mal sujeto, pero siento que tu hiciste sufrir mucho a mi mamá antes de que muriera aquí... y se también que tu aun la quieres, pude notarlo por la forma en que la miras y aunque no me agrada la idea.. Sé que eres la única persona que es capaz de hacer feliz a mi mamá por ahora. — Goku se quedó inmutado, no espero recibir esas palabras por parte del hijo de Milk— si pretendes regresar con mi mamá... hazla feliz y nunca la abandones… ¿podrás hacerlo?
— Yo…
— Cuídala... al menos hasta que yo sea mayor…
— ¿A qué te refieres? — cuestionó Goku.
— Bueno... Dende al momento de explicar mi debilitamiento, dijo que se debía a que yo era aún muy niño y mis energías se agotaban mucho más rápido por esa razón. No pienso separarme de mi mamá para siempre… cuando yo sea mayor y me fortalezca lo suficiente, regresare a verla… aunque eso me cueste la vida— respondió desafiante. — espero que para ese entonces puedas cuidar bien de ella…
Takashi sin más que decir se lanzó al vacío sin darle el tiempo a Goku de responder.
Aunque le llevara tiempo, se prometió a si mismo esforzarse al máximo para llegar a ser lo suficientemente fuerte para quedarse a su lado por más tiempo. Le hubiese encantado decirle eso a su madre, pero no quería darle una falsa esperanza, ¿Qué sucedía si por alguna razón ese acceso al otro mundo desapareciera? Ella quedaría con la ilusión de volver a verlo y estaría atada a esa idea. Por eso decidió callar para que ella continuara su vida. Él se propuso trabajar muy duro al menos unos 5 años más hasta que cumpliera 12 que es cuando el intentaría volver a ese mundo.
Casi llegando al fondo del lugar, cerró los ojos y reflejo el rostro de su compañera de equipo. Al instante desapareció del mundo de Dragón val z para aparecer nuevamente en aquel lugar lleno de oscuridad, donde solo se escuchaba el eco de sus pensamientos. Ahora a diferencia de antes, se sentía más vivo, más fuerte y sin miedo a nada…
nos leemos mañana
