El sol salía en el horizonte iluminando con sus cálidos rayos la salvaje vegetación de la sábana africana. Dentro de una gran cueva situada a mitad del claro, un pequeño cachorrito de león se removía en su sitio con intranquilidad sintiendo una molesta luz golpear su rostro, frunciendo el ceño con molestia intentando seguir durmiendo, pero sin conseguirlo.
Bufó mentalmente a la par que finalmente abría sus ojitos observando el cielo que reflejaba matices de luces anaranjadas que comenzaba a cambiar poco a poco a un tono azulado. Una gran sonrisa se extendió por su joven rostro mientras se paraba en sus cuatro patas rápidamente y de un solo movimiento salto de la roca que compartía con sus padres.
Estos no se percataron del movimiento de su hijo por lo que continuaron durmiendo tranquilamente. Simba paso sin ningún tipo de delicadeza por encima de muchos leones, abriéndose paso hasta la entrada, pisándolos en el proceso sin molestarse si los despertaba o no. Salió presurosamente de la cueva.
Con rápidos pasos llegó a la entrada de una cueva más pequeña situada en una parte apartada de la Roca del Rey, su lugar favorito para pasar el tiempo. Simba no le sorprendió para nada encontrar a su tío durmiendo de costado como siempre acostumbraba a hacer. El cachorro sonrío apenas lo vio, sin querer despertarlo tan rudamente como había hecho con los demás leones se acerco a paso lento.
Pero sin importar el cuidado que había puesto en sus movimientos, sus pisadas al parecer hicieron demasiado ruido, porque miró como su tío despertaba. El león de pelaje oscuro ladeo la cabeza perezosamente para ver a su visitante. Cuando los verdes ojos lo reconocieron soltó un suspiró y volvió a su posición original.
-Eres tú-La voz de Scar salió cansada. Simba corrió y se abalanzó sobre la melena de su tío, recostándose contra el suave pelaje.
-¡Hola tío Scar!-Saludo sonriente cerca de su oído.
-Oh...mi espalda...-El quejido de Scar paso desapercibido por Simba que parecía más entretenido en frotar su hocico contra la melena oscura -¿No puedes esperar a que amanezca para atormentar a tu pobre tío?-Pregunto Scar elevando unos cuantos centímetros su cabeza del suelo.
-¡Pero si ya es de día!-Se excuso Simba alzando la cabeza-¡Ya la luz ilumina todo el reino!-Exclamo volteando la cabeza para mirar el paisaje iluminado por luz amarilla, Scar lo imito pero viendo con mucho menos interés la escena. Simba volvió a apoyarse sobre la cabeza de su tío -Papá dice que algún día voy a convertirme en rey...-Decía el cachorro, nada nuevo para el conocimiento del león mayor -Pero...tío Scar...cuando sea rey ¿Qué vas a ser tú?-Pregunto con voz inocente mientras buscaba la mirada verde de su tío.
Scar miro a su sobrino con intensidad. Simba se perdió en esas dos esmeraldas, siempre le fascino el color de los ojos de su tío, era simplemente hermoso. El cachorrito estaba hipnotizado con aquella enigmática mirada, por lo que apenas y medito las palabras de su tío.
-Tío de tonto-Dijo Scar a lo que Simba se río revolviéndose en su lugar.
-¡Jaja eres tan raro!-Comento el cachorro divertido girando sobre si mismo, terminando frente al otro león.
-No tienes idea-Susurro su tío colocando una sonrisa maliciosa que desapareció al momento que Simba froto su cabeza contra su hocico de forma cariñosa.
-Pero en cerio Tío...¿Qué serás tú?-Pregunto Simba separándose del otro, mirándolo con ojos plasmados de curiosidad infantil. Scar lo miro un momento antes de suspirar y volver a acostarse en el suelo.
-Seré alguien que no merezca tu compañía...-Murmuro el león de oscuro pelaje mientras apartaba su mirada, observando cualquier punto que no fuera la bola de pelos frente a el. Los ojos de Simba se abrieron y un gesto de disgusto se dibujo en su rostro.
-¡No digas eso!-Negó el pequeño. Una sonrisa burlona se situó en el rostro del mayor.
-No es bien visto que un Rey se mezcle con el populacho, pequeño sobrino-Dijo Scar. Simba frunció el ceño.
-Eres mi tío, hermano del Rey y tío del próximo Rey, no un león cualquiera-Negó el cachorro tercamente, Scar volteo a verlo.
-Aun así no creo que los demás compartan tu opinión-Dijo el león.
-Pues soy el futuro rey y hago lo que quiero-Aseguro Simba con el mentón en alto -Y lo que quiero es estar contigo tío-Dijo mientras restregaba su cabeza contra la mejilla de Scar ronroneando con una sonrisa plasmada en sus labios.
No paso mucho para que Scar correspondiera los ronroneos. El león lamió el costado de la pequeña cabeza de Simba mientras usaba una pata para acercarlo más a el, el cachorro lo imito contento lamiendo una capa de pelaje oscuro en agradecimiento mientras movía su cola juguetonamente.
Simba no entendía porque a los demás leones no le agradaba su tío, pues era el mejor león que conocía, claro, después de su padre que era un Rey increíble. Pero Scar era un tío mucho más increíble...era gracioso, divertido, misterioso, sarcástico y carismático, además de cariñoso, como lo era en ese mismo momento.
Por esas razones le sorprendía siempre encontrarlo solo. Aunque mentiría si dijera que quería que su tío tuviera una pareja y cachorros, no deseaba compartirlo con nadie, el era su tío, suyo y punto, y el era su sobrino favorito, poco importaba que fuera el único, porque así era mejor.
Sus hocicos chocaron uno contra otra el otro, mientras los ronroneos se escuchaban por toda la cueva. Con sus ojos amarillos Simba miro la cicatriz en el ojo izquierdo de su tío, siempre se pregunto como había adquirido aquella marca, pues nadie había querido responder sus dudas ni siquiera su tío y el como el cachorro curioso que era, se moría de ganas por saber sobre aquella historia.
Sin poder resistir el fuerte impulso saco su rosada lengua y lamió con suavidad aquella linea de piel cicatrizada en modo de consuelo. Pudo escuchar como Scar soltaba un suspiró entrecortado, sin duda lo había tomado desprevenido pero casi inmediatamente después ronroneo apoyándose gustoso contra su contacto. Pero después de unos segundos se aparto lentamente de el.
-Creó que es hora de que te vayas-Dijo Scar soltándolo. El rostro de Simba mostró desilusión.
-Pero...-Iva a objetar el futuro reí siendo callado por una de las garras de su tío que se poso suavemente sobre sus labios.
-Sabes que a tu padre no le gusta que pases tanto tiempo aquí-Le recordó Scar a lo que Simba bajo la mirada -Eres un cachorro y debes estar por hay jugando con los demás leones de tu edad. No con tu viejo tío encerrado en esta cueva-Dijo el mayor.
-¡Tu no eres viejo! Si mal no recuerdo eres menor que Papá ¿No?-Dijo Simba a lo que el otro sonrío -Además no estas encerrado aquí. Puedes salir cuando tú quieras-Contradijo haciendo un tierno puchero.
-No se te escapa nada ¿Verdad?-Dijo Scar para después darle una ultima lamida a su sobrino en la mejilla para luego empujarlo gentilmente -Bueno ahora vete a jugar...-Dijo a lo que Simba frunció el ceño derrotado, abandonando la cueva con las orejas bajas.
-Tissk...Nunca puedo hacer lo que quiero-Se quejo Simba pateando algunas piedras que encontraba en su camino, mirando al suelo -Nunca puedo hacer nada...No saltes entre las rocas...No vayas a las lejanías...No pasees solo...No pases tanto tiempo con tu tío...¡Estoy arto! Cuando sea Rey haré todo lo que quiera-Exclamo Simba -Empezando con incluir a mi tío dentro de la manada porque no es...-El heredero al trono no pudo terminar.
-¡Grruah!-Gruño alguien lanzándose contra el, tirándolo al suelo. Simba frunció el ceño al ver frente a el a uno de sus mejores amigos, pero en este momento no estaba de humor para juegos.
-¡Quitate Mheetu!-Exigió Simba empujando al otro cachorro para reincorporarse.
-¿Pero que te pasa Simba?-Cuestiono el león de pelaje claro siguiendo a su amigo que seguía caminando -¿Porqué estas amargado el día de hoy?-Pregunto colocándose frente a el para cortarle el paso.
-¿Qué te importa? ¡Ahora déjame en paz!-Dijo Simba.
-¡Simba!-Grito Kuzimu corriendo hacia ellos -¿Qué te sucede?-Cuestiono el león de pelaje oscuro.
-Nada...-Respondió Simba bajando la cabeza con el ceño fruncido.
-Pues no parece nada-Comento Tama apareciendo a un lado de el.
-Si. ¿Algo te molesta?-Pregunto Nala.
-¡¿Es que todos se pusieron de acuerdo en levantarse en este momento solo para molestarme?!-Cuestiono Simba irritado. Sus amigos fruncieron el ceño.
-Si fuiste tu quién despertó a casi toda la roca del Rey-Dijo Nala.
-Solo déjenme solo-Dijo Simba con la intención de alejarse del lugar pero Nala se le lanzo encima, por lo que ambos comenzaron a forcejear hasta que finalmente la cachorra logro dominarlo tirándolo contra el suelo, terminando encima de el.
-Jaja...Te vencí-Dijo Nala a lo que Simba gruño.
-¡Ya...suéltame!-Dijo el futuro Rey apartándola pareciendo molesto para luego sonreír y tirarse contra Nala volviendo a forcejear en un juego amistoso. Rodando sobre si varias veces hasta que la leona volvió a estar sobre Simba.
-Te vencí otra vez-Se burlo Nala.
-Tendrás que mejoras si quieres ser Rey-Dijo Kuzimu. Nala se bajo de encima de Simba y este se sentó en el suelo.
-Aun falta mucho para eso ¡Vamos a jugar Simba!-Dijo Mheetu apoyándose sobre sus patas delanteras y alzando la cadera. Simba sonrío e imitando la posición de un cazador se lanzó contra su amigo comenzando a batallar entre si.
-Qué bueno que ya se le olvido su mal humor-Comento Tama.
-Si. Me pregunto ¿Qué lo habrá enojado?-Dijo Nala a su amiga.
-Ya saben como es Simba. Si las cosas no salen como a el le gusta se molesta-Dijo Kuzimu mirando como sus amigos luchaban -Es un niño mimado, pero me agrada-Dijo antes de lanzarse al juego también.
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